La lección del cartel del vía crucis

El Fiscal | 4 de febrero de 2013 a las 18:25

CUANDO el sabio señala la luna, el tonto mira al dedo. Recordaba el otro día el proverbio a cuenta de la presentación del cartel del vía crucis de la Fe en casa de Pedro Sánchez Cuerda, ilustre tabernero que no anda paseándose en porsche por el centro de la ciudad para presumir de éxito sino denunciando las mangoletas con un par de… maniguetas. Decíamos que nos acordamos del proverbio porque fue descubrirse el cartel que ha pintado Daniel Puch para el tinglado del día 17 y comenzar los comentarios, los análisis sesudos (siempre son sesudos los análisis como pertinaces las sequías o empedernidos los fumadores, qué cosas) y los merecidos elogios en las redes sociales y en los bares, que los bares son las redes sociales que ya existían en la ciudad. Que si es hiperrealista, que si parece una foto, que si los rótulos son preciosos, que si es un atrevimiento colocar letras en la cabeza, que si patatín, que si patatán… En esta ciudad hay más catedráticos de Arte que veladores… Y eso que veladores ya hay hasta en el Ochoa de la calle Sierpes. Como lo leen.  Al personal se le ha pasado por alto la tremenda lección que Daniel Puch ha dado con su cartel. En el bachillerato que perdimos enseñaban la vida de los autores (literatos, pintores, escultores…) y su contexto temporal para interpretar con rigor cada obra. Daniel Puch, que de combinar elementos en un cartel sabe un rato, ha apostado en esta ocasión por una única imagen: el Señor. Y lo ha hecho para anunciar un vía crucis con 14 pasos y otros elementos adyacentes. ¿Ustedes van cogiendo el mensaje? El cartel tiene su semántica, que diría aquel. Ante los excesos, el solo rostro del Señor. Ante el despropósito, el solo rostro del Señor. Menos es más. Con el Señor basta. Con el Señor bastaba. Con el Señor hubiera bastado. Descubrieron el cartel y la mayoría miró el dedo. Ahora sí que el vía crucis es más vía crucis… Ymenos evento.

  • Luis

    Aqui todos entendermos de arte, todos opinamos, todos buscamos tres pies al gato. Pues que quieren que les diga me parece una maravilla el cartel y por cierto darle la enhorabuena a mi compañero Roberto Pardo pues su magnifica foto es la que ha servido de plantilla.

  • Fernando

    Los panegiristas del cuadro de D.Puch debían preguntarse,también, si ellos miraban a la luna o al dedo. La luna es la Sevilla ocultada y el dedo la Sevilla de charanga y pandereta, que no cesa.

  • Al sevillano modo

    ¡Hombre!, ¡menos mal!. Creía que era yo el único que se había dado cuenta de que el cartel es una “bofetá” de Martes Santo sin mano al Arzobispo, al Consejo y a todo lo que ha contribuído a este disparate en que se ha convertido lo que podría haber sido toda una lección de Fe y de saber estar. ¡Si ya sabemos hacerlo!.

  • paco

    Cuando el sabio apunta a la luna, el tonto mira el dedo, pero el listillo no mira al dedo ni a la luna, sino que se inventa una interpretación que no está ni en el sabio, ni en el dedo ni en la luna.

    En el cartel lo que se ve es la cabeza del Gran Poder como símbolo de la fe. Ya está.
    Por otro lado, cartel nada original ni valiente por parte de Puch, porque elegir como motivo un primer plano del perfil del Gran Poder, siempre queda bien, y no es nada novedoso.


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