Hallazgo en Cantabria

El Fiscal | 13 de julio de 2015 a las 13:06

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ROGELIO Gómez Trifón llevaba años diciendo que aquella virgencita tenía el rostro de la Dolorosa de la O. La tarde del pasado domingo se emocionó en la ermita del Carmen del Valle de Toranzo (Cantabria). El abad de la cofradía autorizó su presencia mientras se vestía a esa imagen mariana que siempre le traía recuerdos de la calle Castilla. El cura sabe que Rogelio es un capillita, “como se dice en Sevilla, ¿no?”. Por tanto, no había lugar al morbo, sino interés en tratar de encontrar lo que llevaba años indagando. En un momento dado, cuando la imagen estaba solamente cubierta por una suerte de camisa interior ajustada, Rogelio rogó a una de las camareras que mirara si había alguna firma, dibujo o señal en los hombros o en la espalda de la escultura. “Es que rara vez le quitamos esta prenda”. Y Rogelio rogó con delicadeza:“Por favor, es sólo un instante, miren ustedes si hay algo”. Subida a una escalera, una de las camareras levantó la prenda por el omoplato derecho y se encontró con una leyenda: A. Castillo Lastrucci. Sevilla 1938. II año triunfal. Yel ilustre tabernero rompió a llorar. El historiador Andrés Luque le confirmó por teléfono que no había constancia de esta imagen de Castillo. Documentación cero. En el Valle de Toranzo, que tiene a esta talla de candelero por patrona, se sabía de un cajón guardado en un desván donde la Virgen fue traída desde Sevilla, probablemente porque el médico rural del Valle de Toranzo realizó el encargo a Castillo Lastrucci aprovechando que visitaba frecuentemente a un familiar que residía en la capital andaluza. Eran los años de gran producción de imágenes religiosas por la cantidad de tallas que fueron quemadas en la Guerra Civil. Todo encajaba, sí; pero faltaba confirmar la autoría.

La Virgen, además, luce estos días una corona de Manuel Seco, restaurada recientemente en Sevilla y a la que Trifón ha dado un baño de oro en Cantabria. La estética de esta imagen no puede ser más sevillana, en el Valle de Toranzo, al pie del Puerto del Escudo, en todo el centro de Cantabria. ¡Tenía razón Rogelio todos estos años! Era la cara de la Virgen de la O, a la que tantas veces ha ido a visitar a la parroquia trianera en los días de añoranza de su casa del norte. En San Martín de Toranzo, una aldea de 160 habitantes, hay una ermita que es el centro de devoción del valle donde se venera una imagen sevillana. Llegó en un cajón, que ya no se conserva y del que durante tantos años había leyendas sobre su contenido. Yahí sigue esta virgen de gloria recibiendo nuevos miembros de la Cofradía del Carmen, una corporación entrañable donde no hay hermano mayor, sino abad. El cura es la autoridad. Y después del cura, el mayordomo. Una cofradía fundada en 1732 a la que pertenecen muchos sevillanos que Rogelio ha ido inscribiendo como recuerdo de su estancia en los verdes de Cantabria.

Nadie en la aldea conservaba un papel sobre la autoría de la imagen. Ni un contrato en los archivos, ni una referencia en el Obispado. Sólo Rogelio tenía la convicción de que había venido de su misma tierra. “Es que la miro y veo a la Virgen de la O. Yvoy a Triana a ver a la O y veo a la Virgen del Carmen”, decía siempre. En esta cofradía, por cierto, sólo se pagan dos cuotas: en la inscripción y en la muerte.
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  • carmen portilla ortiz

    lLa imagen fue enviada desde Sevilla a S .Martin de Toranzo por Alejandro Revuelta y Sagrario Portilla a la casa de su madre Antonia Perez vda. de Portilla quien hasta su fallecimiento perteneció a la Junta .Fue un encargo y deseo de la Junta ,de toda la cofradia y de su Abad D. Angel Gómez Gordon . Ignoro si mi padre Gonzalo Portilla medico y gran devoto de la Virgen fue directamente a encargarla dado que nunca comentaba sus buenas obras


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