El viejo costalero

El Fiscal | 2 de noviembre de 2015 a las 5:00

LA LANZADA
SE hizo hueco en una cómoda tercera fila, en esa posición que permite elegir a quién se saluda y a quién no cuando pasa el cortejo. Venía algo agotado, tal vez del trabajo, o quizás simplemente era una forma de expresar inconscientemente una sensación de hastío ante tanto hito extraordinario. El caso es que de su forma de llegar no se podía deducir entusiasmo, ni ilusión, ni expectativa por dejarse sorprender. Vio que los primeros en aparecer eran tres costaleros de los que hiperflexionan el cuello hacia arriba para gozar de un mínimo ángulo de visión, pues llevan la ropa metida en los ojos. Estos personajes le dieron pie al recuerdo, con un toque entre el humor y el desdén: “No te sabría decir cuántos pasos he sacado, creo que los he sacado casi todos menos los de cebra. Lo que no recuerdo nunca es haber hecho el papafrita con el costal así ceñido a los ojos. Jamás me he pavoneado por las calles por las que aún no había llegado el paso, ni me he puesto a hablar con señoritas a la vista de todo el público, ni mucho menos a usar el teléfono móvil. En mis últimos años de costalero, con el boom del teléfono móvil, jamás lo llevaba encima. ¡Se quedaba en casa apagado! ¿Pero qué es eso de un costalero con el móvil?”.

El tema de conversación es motivo de excitación. Han sido muchas Semanas Santas bajo las trabajaderas, en los años de transición entre los viejos costaleros del muelle, los del olor a sudor y vino de garrafa, y los hermanos costaleros, aquellos jóvenes reclutados en las aulas de la vieja Fábrica de Tabacos. Le irritan algunas conductas: “Yo me salía del paso de la forma más discreta, por el faldón trasero o por el final de los laterales, pero jamás por delante del paso. Y al salirme, desaparecía rápido de la cofradía. ¿Qué es eso de exhibir sudores, tatuajes, costales deshechos y teléfonos por medio del cortejo? Yo me salía y me iba rápido a una taberna. ¡Sí, a una taberna con toda discreción y dignidad! Y no aparecía más hasta la hora en que me tocaba entrar de nuevo. Pero por las calles estaba el tiempo justito”.

De pronto aparece un veterano de la cuadrilla, con la piel colorada aún por el esfuerzo. Se va quejando de una pierna.“El otro día leí en el periódico el caso de la hermandad que limita a 50 años la edad de los costaleros. ¿Pero qué tiene que decidir un hermano mayor o una junta de gobierno sobre la edad tope para ser costalero? ¿Pero esto qué es? ¿Tú sabes quién debe decidir quién está apto y quién no para meterse debajo de un paso? ¡El capataz! Nadie más. Porque hay tíos con más de 50 años que trabajan a la perfección. Y hay niñatos que con 30 no están ni para agacharse a abrocharse los zapatos, quemados ya por el tabaco y los gin tonics. Eso es así, que yo lo he visto. Y tú, igual que yo, conoces casos de costaleros que han estado debajo de un paso con casi 65 años y que lo han dejado con un homenaje bien merecido por haber rendido en condiciones perfectas hasta el final. Me he enterado que en esa hermandad ha habido costaleros que han recurrido a un bufete de abogados por si la disposición era recurrible, por si era inconstitucional o algo así. ¡Eso no es inconstitucional ni recurrible, eso es sencillamente absurdo, pero tremendamente absurdo! Ya te leí el otro día lo de la crisis de autoridad en las hermandades, cuando dices que los hermanos mayores no mandan, pues fíjate la tontería que se les ocurre a algunos al limitar la edad de los costaleros. Yo soy el capataz de esa cofradía y ya estoy yo en mi casa”.

Llega el paso, el viejo costalero se queda en silencio. Se le va la mirada hacia la imagen. Los capataces hacen por saludarle. Es respetado y querido. Se nota. Se lleva guiños que, de haber estado en primera fila, seguro que hubieran sido besos. Se va el manto con sus filigranas de plata llevándose las últimas oraciones. Alguien, que no aún ha perdido el hilo de la conversación anterior, se atreve a afirmar:“A lo mejor hay que volver a los asalariados”. Y el viejo costalero esboza una sonrisa y retorna a ese estado de agotamiento, de escepticismo, de hastío medido en el que ya pocas cosas generan emoción ni sorprenden. “Y se quejaban del olor de los del muelle y de las blasfemias que decían debajo del paso… Ni un papafrita había entre ellos. ¡Ni uno haciendo el indio! Eran gente sufrida, que vivía en condiciones muy lamentables en algunos casos, pero no hacían el indio. Cumplían el oficio con dignidad, llevaban un dinero extra a casa y en muchísimos casos se les veía rezar en privado al encerrarse la cofradía, no formando tertulias con niñas ni exhibiendo tatuajes, musculitos o telas de saco con el lema del SAS. Hombre, por Dios…”.

  • Antonio

    Magnifico articulo. La pena es que tiene razón, cada vez son mas los papafritas. Una pena para los que hemos estado bajo las trabjaderas tantos años pensando solo “en el de arriba”.

  • pepe

    De acuerdo en parte con el articulista, pero y a los amigos e íntimos del Capataz, que por edad, o que son un poquito “cortito” no se atreve a darle de BAJA, ¿Con esos que hacemos? porque os seguro que son más de los que nos imaginemos,; Les recuerdo a los lectores y al articulista, que parte del COSTALERO que él menciona, ha desaparecido, pero que muchos de los vicios que pacedemos, lo implantaron los costaleros hermanos,

  • Manuel Muñoz

    He sido costalero durante 30 años, me ha retirado del costal una grave enfermedad, y si no es por esto que casi me cuesta la vida y sigo luchando contra ella, no me hubiese retirado. Ya llegando a la edad de medio siglo casi, me encontraba con más fuerzas que nunca, con más experiencia, y sobre todo sabia cuando hay que echar el resto en los momentos duros de la “corria”, y aunque clavao en la trabajadera la gente más nueva siempre esperan esa voz de aliento del veterano, y no por ser mejor, simplemente es porque a vivido durante más años momentos como ese ya que no siempre hubo tanta cantidad de gente como ahora pa meterse debajo.

  • Asi es

    Acabo de recordar al leer el presente articulo a la cuadrilla de Rafael Franco “El Fatiga” aquella cuadrilla llamada “Los Ratones”, que eran tal como aqui se describe, pues conoci personalmente a varios de ellos:

  • Carlos Pérez

    Otro “escritor” que se sube al carro.
    Otro que mira para abajo en vez de para arriba, que es donde está lo único que debe tener importancia (así lo dicen todos).
    Otro que nunca se me metido debajo de un paso, y quiere dar lecciones y sentar cátedra.

    Busquen otra comidilla. Que el tema está más que manido.

    Y dedíquese a otra cosa. Mariposa.

  • jose luis erdozain

    El Evangelio

  • Mena

    Pero….. y quien quita al capataz? Capataces perpetuos?…. capataces perpetuos que chocan contra balcones y siguen yendo delante, capataces perpetuos que expulsan a costaleros porque no les caen bien, capataces perpetuos que nada mas parar el paso “posan” delante de estos sin interesarse cómo van los de abajo…. capataces perpetuos…

  • Artiaga el viejo

    Toda la razon en el articulo, el costalero desgraciadamente es una moda, o una vacilada para muchos sacas pasos, porque sacan cofradias por decir yo saco cinco o seis, y creo yo que si no hubieran dos cuadrillas no sacaban ni media, soy nieto de un costalero de ariza el viejo, que se retiro con 65 años y despues cogio el cantaro del agua, eso si que era aficion, en mi caso llevo debajo de las trabajaderas desde los 15 años diafrutando de pasear a mis titulares y como dice en el articulo con muchos saca pasos que no saben ni ponerse en el palo, que parecen que vienen a un pase de modelos, en fin es lo que tenemos el boom del costalero

  • alberto

    Que poco respeto y educación tiene usted, señor Carlos Perez. Usted si lo sabe todo…Usted no se ha subido en el carro, usted se cayó de el ya hace tiempo,papafrita.

  • Lepanto, corralera o pavo

    No se si el articulista fue o es costalero, pero el 95% d lo escrito es cierto, no voy a contaros mi vida, pero si os digo, q el mundo d abajo, a cambiado d la noche al dia, en los antiguos habia muy buenos, buenos y un poco menos d bueno, en los q continuamos con la tradicion y pensando q ser costalero es una profesion, los habia muy buenos, buenos, menos bueno y regulares como yo, pero seguiamos teniendo ese espiritu necesario para llevar a cabo esa profesion, el sacrificio, en las personas q hoy en dia se siguen metiendo debajo d un paso, los hay bueno y un poco menos d bueno, q en definitiva son los q le imprimen el sentir de esa profesion, pero por desgracia, se ha minado d personas, q han tomado esto como una moda y no entienden q no es asi, yo no los llamaria “papasfritas”, son simplemente gente joven, permitidas por los capataces, en la mayoria d los casos, muy a pesar d ellos, implantadas por el afan economico d las hermandades, q son realmente las culpables d lo q esta y les esta pasando, sres. lo q va arriba, q es o debe ser lo mas importantr para la corporacion y para sus hermanos, no lo debe ser para el costalero” de profesion”, para este currante, solo debe existir la obediencia a su capataz, el compromiso con sus compañeros y el sacrificio en los momentos duros q t depara ese trabajo, yo confio q esto, seguramente ya muchos d nosotros no lo veremos, por lo menos desde aqui, vuelva a su ser, porq si no, los pasos iran bien, no lo dudeis, pero el verdadero arte d esta digna profesion, se habra acabado. Por ultimo, aclararos, q mi seudonimo son los “motes”, con los q mis compañeros d sacrificio m llamaron durante los 30 años d disfrute d esa profesion, q por otro lado m dejo d herencia una cervical hecha añicos. Ah! Carlos Perez, t diria q un…….pa ti, pero como m gusta respetar para ser respetado, no digas tonterias.

  • Juan

    El autor de este escrito es otro mas que se monta al carro de la prensa morada, el salvame de sevilla. No recuerda usted las meadas debajo de los pasos? Ni los costaleros ebrios?
    Si un relevo entero se mete en un bar hoy día… Todos mirados como borrachos. Nunca estáis contentos.
    Si el costalero se cuida… Es que va enseñando músculo, sino, está reventado por los Gintonic..
    Y el mayor fallo, generalizar…
    Si tuvieramos a los costaleros pobres, malnutridos y encasos de higiene como los teníamos antes, en esta ciudad los tendríais igual de criticados ya que sois todos muy selectos…
    No se si antiguamente se movian los pasos para pedir kilos de comida.
    Y ya el tema del movil…
    Que no somos tan malos, miarma toa.

    Siga escribiendo de estos temas cual desconoces, almenos sabrá que tiene críticos..

  • victor

    Esta claro que el Sr.Carlos Pérez es de lo que van con el uniforme friki actual de los niños nuevos. Tienen de todo y no les faltan un perejil. Costal de colorines y escuditos grandes, largo y tocado a los ojos, vamos “Manué el ciego” que sacaba los Javieres en los años 80. Camisetita de tirantas y de colores también para sacar al aire esos tatuajes espectaculares a lo “Corsario”. Pantalón tergal con esos dobladillos a la rodilla (que el 99 % no saben por que se suben por encima de los tobillos y no se lo voy a decir) zapatillas frikilandia. Andares a lo “Gladiator salta a la arena” Una mano con el móvil y la otra buscando el gps para saber donde anda el paso para el relevo…….

  • Antonio Bonachera

    Antológico

  • Fernando Fernández.

    Lo que se dice en el artóculo es verdad. Yo empecé a salir de costalero en 1988 con 16 años bajo el paso de La Quinta Angustia. Aún convivóamos constaleros hermanos con costaleros profesionales bajo el mando de Manuel Rechi Marquez (su hermanu Luis ya estaba muy enferme). Se puede decir que aprendí de los profesionales. Bien es verdad que entonces no se habían inventado los móviles pero éramos más discretos. Por cosas de la vida me marcé a Málaga a trabajar y cambié el costal por un varal de trono. Así que del 88 al 1999 costalero y desde el 2000 hasta ahora hombre de trono. Cuandio voy a sevilla durante la semana santa me ha llamado la atención el recogerse los dobladillos de los pantalones enseñando las canillas. Lo de llevar el costal “hasta los ojos” quizás sea xagerado pero se pretende asentar viel el costal sobre la cabeza y evitar que con el peso de la trabajadera el costal se desliza hacia la nuca y se “escape”. la morcilla
    La decisión de limitar la edad a 50 años no se atiene a limitación médica ni física sino a un problema de lista de espera pues dicha hermandad tiene a varios aspirando esperando desde hace varios años para ponerse debajo de una trabajadera.
    Como Traumatólogo decir que las articulaciónes se desgastan pero ha habido costaleros con mas de 60 años, algunos incluso hasta los 70. Esso va a depender de cada costalero.
    Evidentemente con enfermeaddes crónicas (diabetes, hipertensión, cardiopatía,.. etc) o agudas(fracturas, luxaciones..) los médicos desaconsejamos el costal y cambiarlo por un capirote.
    Desde aquí mi pequeño homenaje a los profesionales pues después de su jornada matinal tras el almuerzo acudían a los pasos, son relevos y con varias trabajadertas en”banda” con tal se conseguir un dinero extra durante la semana santa.
    Un saludo a todos.

  • Salvador

    Patético,demagogo y unilateral.Al igual que antes hubo costaleros como el que se intenta describir en este artículo,también hubo malos,mercenarios e incluso de los que dejaba Hermandades tiradas por tres pesetas,osea,peseteros.
    Ahora hay gente extravagante de costaleros,(cada vez menos),por que los capataces y Juntas de gobiernos lo permiten,simplemente.
    Con esto solo digo que no se debe manchar todo lo que engloba la palabra COSTALERO,por un porcentaje muy bajo de frikis que están en peligro se extinción y que son un porcentaje muy bajo comparado con los buenos costaleros que hay hoy en día bajo los pasos.
    Desde mi punto de vista,que actualmente es bajo una parihuela paseando a la Madre de Dios,pido RESPETO por nuestro trabajo en silencio y por nuestra manera de demostrarle a Nuestra Madre y su Hijo la manera que tenemos de quererlos.
    RESPETO A LOS COSTALEROS.


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