Suárez triunfa en Madrid

El Fiscal | 12 de marzo de 2017 a las 5:39

Medinaceli

Los pintores son seres libres, agitadores por naturaleza, provocadores por vocación. La inspiración es el sonajero que mueven los artistas como críos revueltos que se ríen de los incautos adultos. El pintor carga los tonos cuando quiere como el matador carga la suerte. Hoy tengo ganas de crear. O no. Hoy voy a utilizar un modelo anterior levemente reformado. O no. Hoy no pinto. O sí. No se puede torear bien todos los días, dijo el maestro. No se puede estar inspirado todos los días, se justifican los artistas. Pero todos los días hay que levantarse temprano y ponerse delante del caballete, defiende siempre Ricardo Suárez, que es mucho más que un pintor que se cita con las musas cada mañana bien temprano en la Puerta Real, café en La Espadaña, lectura de periódicos y mirada al cielo para ver cómo está la luz del día. Suárez es un ciudadano inquieto, con el alma rebelde, el espíritu inconformista, al que le gusta pisar la raya de picadores de la ortodoxia y ajustar la expresión del rostro a cada situación. El pintor habla con su obra tanto como con la mirada. La pintura es un estado de ánimo, a veces un trance, otras la expresión de un capricho, en ocasiones la ejecución de un mero encargo y muchísimas veces una denuncia sobre las injusticias del mundo que le ha tocado vivir al artista. Todo pintor, todo creativo, es hijo del tiempo que le ha correspondido en suerte vivir. Crear es un arte, es disfrutar, sufrir, llorar, reír, protestar, acertar, equivocarse, rectificar, aprender. Pintar requiere mucho oficio, es algo que no admite frivolidades, como decía Santiago del Campo cuando un fotógrafo le pidió que hiciera como si estuviera pintando: “Oiga, yo no puedo simular que pinto porque pintar es algo muy serio”.

Ricardo presentó ayer en Madrid su cartel para la congregación de Jesús de Medinaceli. Otra vez sorprendió con su obra. El rostro del Señor, Rey de Reyes, con un original fondo donde se intuyen los rascacielos capitalinos. Tradición y modernidad. Escultura y arquitectura. El Madrid de siempre y el que se proyecta al futuro. Pintar a Jesús de Medinaceli en Madrid es anunciarse en plaza de primera. Quien ha visto las colas de su besamanos no puede encontrar comparación igual en Sevilla, acaso las que se formaron en torno a la Parroquia del Sagrario cuando el besamanos extraordinario de la Macarena.

Suárez triunfa en Madrid con un cartel original, sencillo, sin barroquismos, carente de excesos, consagrado de nuevo al principio del menos es más. En la basílica de Jesús de Medinaceli se descubrió en la noche de ayer una obra hecha a base de carboncillo, lápiz graso y pastel. Nada más. Y nada menos. Otro cartel donde la fe del autor ha movido las montañas de la inspiración. El cartel de Jesús de Medinaceli hace las veces de cartel de la Semana Santa de Madrid. Se aprecia con claridad la evolución del artista desde aquel precioso cartel del Corpus de la Sevilla de mitad de los 90, Niño Jesús de Montañés vestido de seise, a este recio cartel de Madrid. Han pasado ya más de dos décadas.

El buen gusto, la experiencia vivida a pie de calle, las horas de observación, la pasión por los colores, las formas, las luces, la escultura, los edificios. La osadía, la picardía, el colmillito, las polémicas. La fe, la honra a la memoria de su madre, la dedicación y el amor al padre. El culto cotidiano a Jesús Nazareno, refugio cierto en las horas inciertas. El amor a Sevilla, Roma, Cádiz… La libreta de los viajes para atrapar la inspiración. ¿Quién osa pintar media cara de la Esperanza con un caligrama? ¿Quién plasma mejor en los óleos la Buena Muerte de Dios? ¿Quién acaricia con más tacto las riberas del río con el carboncillo? Por sus obras lo conoceréis.

 

Amarguristas de la capital

Imagen madrid

 

Ocurrió recientemente en Madrid. Los hermanos de la Amargura que residen en la capital de España se congregaron en una jornada de convivencia con misa previa en la iglesia de San Ginés. La iniciativa es bien hermosa. Hasta allí se trasladaron el teniente de hermano mayor, don Nicolás Ollero; dos oficiales de la actual junta de gobierno y el ex hermano mayor José Luis del Pueyo. Si los hermanos no pueden venir a Sevilla, la hermandad va a verlos a su ciudad de residencia, cuadro de la Virgen en el presbiterio con dos candeleros y todo el cariño de San Juan de la Palma trasladado en alta velocidad.

 

El detalle de la Policía Local

Imagen policías

 

Un capataz, un costalero de los que saca varias cofradías, un intendente con mando en plaza, varios capillitas ejercientes como tales… Y todos, todos, agentes de la Policia Local de Sevilla. Ahí los tienen. Fue el pasado lunes, tarde de vía crucis del primer lunes de cuaresma. Quisieron repetir la experiencia de 2016, cuando portaron al Cristo de las Cinco Llagas. Los policía locales se comprometen con las cofradías más allá del cumplimiento de las obligaciones propias de este cuerpo de seguridad. Con sus guantes blancos, en formación sibre los adoquines. Sin complejos.

  • Pilar

    Graaande!!!Sí, señor!!!

  • paco

    Yo he estado en la cola del Medinaceli de Madrid, y lo que más me llamó la atención es que eran casi todo mujeres mayores. En Sevilla, en las colas cofradieras hay mujeres y hombres, mayores y jóvenes.


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