Sin cobrar

El Fiscal | 21 de marzo de 2017 a las 5:00

MUCHA gente vive directamente de las cofradías ejerciendo oficios dignos y honrados. Sacristanes, limpiadoras, vigilantes, guías, dependientes, etcétera. Después hay profesionales liberales que prestan servicios específicos. Muchos cobran. Muchos otros renuncian a sus honorarios. Ejemplos de ambos casos ha habido en grandes proyectos y en iniciativas sin tanto boato. Cobrar por el trabajo con el que uno se gana la vida es legítimo y respetable. No hacerlo supone en muchos casos una prueba de amor, no sólo por la renuncia a unos ingresos, sino por el tiempo dedicado, mucho más valioso. Las hermandades cuentan con una gran cantidad de profesionales que las enaltecen sin cobrar jamás un duro. Desde el mundo del Derecho al del Cine, desde el mundo de la Literatura al del Arte. Solo por amor.


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