Vargas Llosa y la pluma de oro de Joselito

El Fiscal | 14 de mayo de 2017 a las 5:00

Imagen macarena vargas llosa

OCURRIÓ el Domingo de Resurrección, pasada la hora del Ángelus, runrún en el atrio con la llegada de una visita ilustre. Hace años que las visitas de relumbrón se producen en Semana Santa y no en Feria. La Feria, mejor organizada y sin incidencias, hace tiempo que dejó de ser atractiva para los ilustres, casi el mismo que la duquesa de Alba dejó de recibir en la Casa de las Dueñas en los días de farolillos. Pero la Semana Santa sigue atrayendo algunos rostros conocidos de Despeñaperros (guau) hacia arriba que hacen eso de “bajar al Sur”, pronunciado sea con voz engolada. Estaba el teniente de hermano mayor de la Macarena, Santiago Álvarez, en el atrio cuando llegó nada menos que Mario Vargas Llosa a la búsqueda de la Esperanza, la que había visto salir una Madrugada desde el balcón de las autoridades unos años antes, pero esta vez quería verla en la intimidad de la basílica. Llegó sin la Preysler y estuvo cerca de una hora contemplando los dos pasos y, especialmente, el altar de la Hispanidad. Se paró largo rato ante el paso de palio, comentó que esa tarde iría a los toros y, justo en ese momento, fue cuando el teniente Santiago le contó la historia de la pluma de oro de Joselito, que la Virgen aún lucía en el fajín, porque ese día aún llevaba todas las joyas de la Madrugada a excepción de la corona de oro. Al premio Nobel le encantó la historia del canónigo Muñoz y Pabón, que defendió públicamente que el funeral de Joselito El Gallo se oficiara en la Catedral en contra del criterio de quienes mantenían que en el templo metropolitano sólo podían celebrarse las exequias de aristócratas. Los partidarios de José quedaron tan agradecidos a aquel canónigo que le regalaron una pluma de oro por la brillantez y eficacia de su discurso, que el sacerdote rechazó en primera instancia. Al final aceptó el obsequio con condiciones: que la pluma llevara un alfiler para poder regalársela a la Virgen de la Esperanza. Y así fue. En la pluma están grabados un gallo y un corona en recuerdo de Joselito, rey del toreo. Por ser monarca indiscutible del toreo se celebró su funeral en la Catedral. Vargas Llosa se fue con la promesa de volver. Y con él se llevó una hermosa historia que une el toreo y la escritura.

El Dulce Nombre en el Salón Colón

Imagen Salón Colón

Se casaban dos jóvenes en el Salón Colón. Cofrades y de estirpes conocidas. Se casaban en el Ayuntamiento con todo boato, en una ceremonia presidida por un concejal cofradiero, ante el retrato del Rey y en presencia del Pendón de San Fernando. Se casaba ella de blanco y él de chaqué. Había mantillas blancas, ternos oscuros y, como en la sevillana del Pali, muchos barbos en adobo, mucho vino y alegría, que de todo hubo después en el sevillanísimo convite en el convento de Santa Rosalía. Se casaban en el Salón Colón con la mente puesta en la Plaza de San Lorenzo, que para eso la novia se ha criado a la sombra de los plátanos de indias, donde los pájaros se posan cada amanecida a verle la cara al Señor cuando se despide del pueblo y el personal tiene el cuerpo tan cortado como el alma reconfortada. Se casaban dos jóvenes en el Salón Colón cuando alguien –todo un detallazo– estuvo raudo al colocar una preciosa fotografía de la Virgen del Dulce Nombre sobre un caballete en un lugar preferente de la estancia. Una sorpresa para la contrayente. La foto de la Virgen, morena como la novia, era una bellísima instantánea de los años setenta, cera baja y siempre de tertulia con San Juan, de cuando aún no tenía saya rosa pero ya era la gracia de Sevilla bajo palio. La novia al final se casó ante Ella. Eso se llama un quite providencial al Derecho Canónico. La Virgen está donde están sus devotas más fieles.

La cordura

Félix Ríos Villega

Cada vez que hablemos del bajo, bajísimo nivel de los dirigentes cofradieros, excluyan al hermano mayor del Gran Poder. Félix Ríos no sólo tiene una sólida formación religiosa y espiritual, que la tiene incliso muy por encima de la de muchos cofrades de prestigio, sino ciertas ideas muy claras sobre asuntos de actualidad. Esta semana ha impactado con una carta enviada a sus hermanos en la que opina lo que opinó este Fiscal el pasado Domingo de Resurrección. No hay tramas en la Madrugada, no hay nada organizado. Hay mucha mala educación y mucha falta de valores. Hacen falta medidas incluso “impopulares” y, por supuesto, se necesita que los cofrades no abandonen la calle. Sublime. Un ejemplo de cordura.

  • Jose

    Pues siento contradecirle pero del bajisimo nivel cofrade que ud. alude, no se salva este señor ni los otroa cinco de la Madrugá. El alto nivel y el compromiso con sus hermanos, sobre todo con sus nazarenos,deberia conllevar valentia y exigencia para saber que ocurrió. Es muy facil ir delante de un paso con una vara dorada mientras tus hermanos sufren en los tramos anteriores la canallesca dw la noche. Si hay que amenazar con no salir se amenaza. No puede uno cruzar el puente y verse en un pasaje ambiente prebelico. Lo dicho, echaron al publico,lo siguiente al hermano de la Madrugá. Nivel?,cero de los hnos. mayores, del alcalde, del superconcejal,de la policia,de la prensa,etc etc.


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