Niño del Tardón

El Fiscal | 8 de octubre de 2017 a las 5:00

nazareno de San Gonzalo

ESTOS días de gloria se despierta el barrio con la ternura e inocencia que decoró el comienzo de tus días. Todo el barrio es en estos amaneceres un niño que estrena coronación. El Tardón, todo el Tardón, tiene hoy tu sonrisa de nazarenito albo. En tu cara se dibujan los óleos de tu mejor pasado, en tu túnica está cosida la esperanza de vida que siempre se intuye tan larga y alambicada como unos candelabros de cola, en tus pelos revueltos se dejan ver las marcas de las travesuras de un pequeño Caravaggio a la búsqueda de un cardenal que lo proteja de sus correrías. Estos días de centro, Catedral y altar, el barrio retorna a tu pasado, al de tus padres, al de los amigos de tus padres, al de tus hermanos de vivencias de Lunes Santo, al de tus hermanos de cuadrilla, ¡vamos a no aliviarnos que esto da jabón! Estos días el barrio es un elogio de la emoción, tiene el sabor de los barquillos que le gustan a Alfredo Flores en las tardes de finales de primavera, tiene el ajetreo de la plaza de abastos, donde el mejor lunes del año se mezclan los tomates, las carnes y los pescados con los nazarenos adultos que llevan de la mano a pequeños nazarenitos descubiertos para que a la Virgen nunca le falten los frutos y la recova de una fe renovada. Estos días el barrio vuelve a fijarse en las figuritas de madera de naranjo sin azahar de los varales del palio, estos días la Virgen de la Salud está también escoltada por los guardamantos que protegen los recuerdos de tisú de plata, la Virgen que siempre busca la sombra azul Baratillo, el refugio fresco de los frondosos plátanos de indias de Adriano, un oasis verde tras las calores del puente. Estos días el barrio revive, que es lo que hacen las cofradías continuamente: revivir más que vivir, recordar y honrar a sus antepasados.

Pequeño nazareno del Tardón. Hijo de José Antonio y de Dolores, niño del maniguetero, tío de nazarenito con varita. La vida se detiene durante toda una semana para hacer la foto fija del pasado, para sacarte de nazareno al patio donde siempre hay rosales y geranios, donde siempre está por brotar la flor del encanto de la primera jornada laborable de la Semana Santa, donde San Jacinto siempre aparece como un singladura inacabable y los retornos nocturnos son lentas pisadas sobre cera roja y blanca en los adoquines gordos de tu memoria.

Estos días, otra vez, vas de la mano de tu padre, como fuiste con la Dolorosa de Rafael Lafaque, como ahora lo llevas tú a él ante la Virgen de Ortega Bru. Las manos de tantos padres y de tantos hijos que se ven en tu foto de papel, los relatos de los años difíciles, las polémicas con la parroquia, los ensayos de la cuadrilla nocturnos y los diurnos, el bocadillo en el Postigo, el antifaz levemente alzado para beber, el fíjate niño en la Virgen del Pilar que preside la delantera, el malestar de la mañana del Martes Santo que se combina con el frescor de la gloria vivida, hermosa contradicción que, como el amor de Lope de Vega, sólo saben los que lo han probado.

Estos días el barrio es como tú:un niño dispuesto a vivirlo todo con un futuro largo como la Avenida de Coria, glorioso como San Jacinto, triunfal al entrar en el centro como Reyes Católicos…

La vida son hitos en los que a veces toca ver a esa mujer revestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre la cabeza, como siempre la soñó aquel pintor. El Tardón es hoy un niño con hambre de algodón de azúcar comprado junto a la calesitas de San Martín de Porres, un niño deseando que la noche alumbre su cirio para soñar con una bola grande, un niño con una túnica blanca de dobladillo largo, muy largo, que se irá recortando con las tijeras de los días. El dobladillo se hará más corto, ley de vida, pero la fe será cada día más fuerte. La vida es caminar detrás de un manto, sentir los codos ajenos en los riñones, apretar el palermo, abrazar la cruz en momentos de bulla y, al final, acabar siempre en unas hermosas calles de casitas bajas donde el azahar lame todas las heridas.

  • FedeGravina

    ¡¡¡Olé Don Carlos!!!


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