Capirotes orillados

El Fiscal | 29 de octubre de 2017 a las 5:00

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CINCO capirotes junto a la basura como tres banderilleros sobre el redondel. Cartones, se recogen cartones. No hay sinécdoque más cofradiera que la de llamar cartón al capirote, nunca cucurucho, que eso es de Madrid. Cinco capirotes ondulados por la base, lo que revela tardes de calor, horas de sienes sudadas. Cinco capirotes son muchos capirotes para ser desechados de una vez, una muestra de hartazgo, del hasta aquí hemos llegado en el continuo Año Santo en el que se ha convertido esta Semana Santa que nos ha tocado… en suerte. A la basura con ellos, que ya no sirven, que ya no hay quien se los ponga, que ya ni siquiera evocan los días de gloria. Capirotes de usar y tirar en una Semana Santa más consumida que vivida, más retransmitida que recordada. Capirotes tal vez desechados para ser sustituidos por los modernos de rejilla, obra de ingeniería cuaresmal para alivio de cervicales. Capirotes al contenedor de Lipasam con la delicadeza de ni siquiera ser deformados. Están intactos, apilados como veladores, dejados para la foto, pidiendo la instantánea, están posando como residuos de cuaresmas ya vividas. En otoño mudan las hojas de los árboles, en otoño se tiran los capirotes como trastos viejos, como parientes pobres. A la calle, a la basura, al contenedor del olvido, que no quiero verlos. Quién sabe qué hay detrás de esos cinco capirotes. El más alto con la punta reforzada, lo que demuestra varios usos. Altos capirotes, viejos capirotes. En Sevilla la basura habla, ofrece mucha información útil, nos cuenta hasta la confesión religiosa de quien arroja los restos. El capirote siempre es un estorbo a la hora de ser guardado durante el año, no hay altillo para los capirotes, ni armarios especiales como sí hay fundas para los trajes, cajas esféricas para los sombreros de ala ancha o rectangulares para las mantillas. Pero los capirotes no tienen quien les haya diseñado un envoltorio. Los hay que se guardan detrás de una puerta, en el fondo del armario soportando la presión del chaqué que nunca se usa, o hasta en la residencia de verano. Ninguna empresa ofrece la guarda y custodia del capirote como sí las hay para los abrigos de pieles o las alfombras. Los capirotes tienen quien les escriba, pero no quien se acuerde de ellos en cuanto acaba la Semana Santa. Sufren una marginación secular, peor aún que la del hockey sobre hierba, el waterpolo o el badminton, a los que sólo se atiende de cuatro en cuatro años en los Juegos Olímpicos. Un capirote fuera de temporada pinta menos que un polvorón de limón en Navidad. No se concibe una Semana Santa sin las figuras estilizadas de los nazarenos, pero nadie se acuerda de los cartones durante el invierno. Nadie. Los cartones quedan para el bingo de las señoras de los Remedios con las mañanas libres. Ylos de Semana Santa ahí los tienen, que parecen a la espera de la defensa que un tonto que les escriba, porque hay que ser tonto para escribirle a los capirotes de la basura. ¿O no? Al menos resulta más barato que ir al bingo.

 

Buena Muerte

Bronce para la Buena Muerte

El paso del Cristo de la Buena Muerte, obra de 1926, será embellecido con bronce. La junta de gobierno que preside Jesús Resa como hermano mayor tiene ya un proyecto del que informó al cabildo general el pasado miércoles. Los evangelistas y los hachones serán de bronce. Y el faldón delantero tendrá un fino bordado en hojilla inspirado en la greca del estandarte. Será un proyecto a largo plazo que cubre una necesidad manifestada durante años por muchos hermanos:darle más fuste a un paso. Por fortuna, nadie duda de que las flores seguirán siendo lirios.

 

Bourrellier
El ex presidente del Consejo vuelve a la actualidad. Don Carlos recibirá un homenaje en toda regla al igual que los anteriores mandatarios de San Gregorio. La cita está fijada para el 17 de noviembre a razón de 45 euros per capita. ¡Rásquense el bolsillo! En la cantidad va incluido el obsequio de turno, esos regalos que después resulta imposible colocar en el salón de casa. Y el que no se lo crea que pregunte a los anteriores agraciados… Los interesados deben acudir a la sede del Consejo a por sus invitaciones y si desean formar una mesa deben retirar los tarjetones “a la misma vez”, que diría Lopera. Yo no sé si voy a ir, lo que tengo claro es que si voy me pido la mesa de don Antonio Franco, conocido como “el cuñadísimo” durante la presidencia de Bourrellier. Esa es la mesa buena de esa noche. No lo olviden.

Un libro que promete
El que se titula La Semana Santa de la Transición (Sevilla, 1973-1982), con la firma de Manuel Jesús Roldán. La obra (editorial El Paseo) se anuncia como “el relato histórico de una época convulsa que, contra todo pronóstico, acabó catapultando la fiesta ritual sevillana”. Lo tiene todo para ser interesante. Aquellos años fueron de especial conflictividad para las hermandades y su relación tanto con el poder político como otros sectores de la sociedad, todo lo cual sin perder de vista la gestión de Bueno Monreal, el Tarancón sevillano. Conocer la historia de la mano de profesionales serios es la mejor vía para interpretar el presente. Nada de la sociedad de cada momento es ajeno a las cofradías. Ylas cofradías no son ajenas nunca a ninguna coyuntura.

‘Atrioscopia’
¡Albricias! Cada vez queda menos para las elecciones de la Macarena. Lo peor no son los candidatos (¡Ni mucho menos!), ni siquiera los equipos (donde el frito es variado), sino los llamados ministros sin cartera que son un verdadero pelmazo. Lo de la Macarena es como Cataluña, no se sabe cómo acabará, pero sí dejará todo fracturado. Habrá que coser… como en el PSOE.

El lagarto de la Catedral

“Inquieto Fiscal, te recuerdo que a Teodoro León lo han nombrado secretario general de los obispos del sur de España en sustitución de Hiraldo, que llevaba en el puesto desde 1983. La carrera de don Teodoro es imparable desde hace años. ¡Qué tremendo!”

 

 

 


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