El susurro de Pedernal

El Fiscal | 13 de mayo de 2018 a las 5:00

Pedernal

SIEMPRE hemos mantenido que uno de los mejores carteles de la Semana Santa está en la vitrina del mueble de los cubiertos del Rinconcillo, unos cristales donde se van colocando las estampas de imágenes sagradas que dejan los clientes. De forma natural, espontánea, se conforma una obra de arte, porque si es verdad que el tiempo pinta, también lo es que la sucesión de actos voluntarios a lo largo del tiempo generan estampas preciosas como la que se admira en esta popular taberna. Esta semana se ha presentado un cartelazo en esta ciudad: el del Junio Eucarístico. En Sevilla ya sabemos a qué cartel nos referimos cuando hablamos del cartel a secas. Como el Pregón tenemos claro que no necesita de más precisiones, pues solamente hay uno. Todo lo demás son novillás sin caballos, pedreas, premios de consolación o como quieran ustedes llamarlos. Ocurre que a veces salta la sorpresa en alguno de esos festejos supuestamente menores. Y eso ha conseguido José María Pedernal con su muy precioso y laffoniano cartel del Junio Eucarístico sevillano que se aproxima en el calendario al paso de mudá que marca un mayo que combina fríos y calores. Qué cosa más elegante, sencilla y fina al mismo tiempo ha pintado Pedernal, que, por cierto, es el hermano mayor de la Amargura. Para que luego digan las malas lenguas que los hermanos mayores de hoy pintan poco… Este pinta y mucho.

La obra de Pedernal está cargada de detalles, pero sin incurrir en el horror vacui. El motivo principal son los carteles de las convocatorias de cultos que aparecen pegados con cepillo y agua en el azulejo de San Juan de la Palma. Una escena de la vida cotidiana, como la vitrina del Rinconcillo con sus estampas. La calle está cargada de obras de arte que modela el tiempo, las casualidades, las coincidencias. El mérito está en saber verlas. Dice el autor que su cartel es un susurro, en contraposición a la teoría de que los carteles deben ser un grito en la pared. Qué bonito es susurrar en este mundo de ruidos, en esta Semana Santa estridente, en esta sociedad que no sabe hablar en voz baja. Susurra el diputado de sección de la Amargura para preguntarle a un penitente en la calle Cuna si se ha clavado algo en el pie, como susurra el fiscal al capataz Ollero para que levante el paso de la Virgen ante la amenaza de lluvia. Susurran los carráncanos entre bostezos, los vencejos de la Plaza de San Lorenzo cuando Su Majestad sale hoy por las calles de la feligresía en un cortejo refinado de tiros largos, susurran las Santas Justa y Rufina en su pasito sin música caminando detrás de Sor Ángela, susurra el mes de junio que busca su personalidad entre el final de la primavera y el comienzo del período estival donde las calles, otro año más, serán el perfecto retrato de una ciudad de persianas echadas y zumbido de aparatos eléctricos.

Las cosas importantes nunca se dicen gritando, sino con el habla serena, casi con la mirada, como este cartel de Pedernal que tiene la elegancia propia de un nazareno con el escudo de la Cruz de Malta. Dios está en el silencio, en el recogimiento, en la clausura de oraciones bisbiseadas, en el torno (“Ave María Purísima”), en la mirada pérdida de un penitente tras un paso de palio, en la fina sencillez de este cartel. Aquí hay cartel, claro que hay cartel, como hay un cartelista.

Aparecen entre los predicadores de las convocatorias de culto los nombres de dos sacerdotes importantes, como el arzobispo Asenjo y Jesús Maya, como figura el pajarito de la popular red social, entre otros detalles llamativos. A partir de ahora hay que buscar el pájaro del azulejo de San Pedro como hay que hallar el pajarito del cartel de Pedernal. Este junio de cera roja, comunión de los enfermos y doble genuflexión ante Dios alzado, tiene un cartel perfecto que invita al reencuentro con esas manifestaciones de religiosidad popular que tienen el aforo justo, que a veces hasta se las ven y se las desean para cumplir con su recorrido sin la asistencia de policías. Que se mantienen aunque los tiempos se vuelvan, incluso salen a la calle cuando no hay enfermos.

El mundo es de los que tienen buena ideas. Y saben pintarlas. Cada vez que entre en el Rinconcillo, fíjese en esa vitrina, mosaico sagrado hecho con las devociones que viajan en bolsos y carteras. Cuando vean a Su Majestad bajo palio por las calles, recuerden el cartel de Pedernal, el susurro de un artista que buscó a Dios en lo sencillo, en la solemnidad del Tantum Ergo, en los colores de una paleta donde está el color de la fe.

Año 2019
Nos atrevemos a vaticinar que la Semana Santa del próximo año no presentará cambios de importancia en la carrera oficial, pese a las elucubraciones de muchos sobre la ubicación del palquillo. Los cambios leves en los que se trabajan para mejorar la carrera oficial van perdiendo adeptos. Sólo cabría reducir asientos en Sierpes, donde se ha mejorado, pero donde queda mucho por hacer para reducir el efecto de avispero. Si a esto se le suma la firme determinación de que el Martes Santo vuelva a la normalidad (sí, he dicho normalidad), la de 2019 será una Semana Santa, sobre el papel, calcada a la de este año. ¡Y que así sea también en lo meteorológico!. ¿Verdad?.

Percance
La que ha sufrido el presidente del Consejo de Hermandades al caerse nada menos que en el interior del Palacio Arzobispal. Don Joaquín se recupera con paciencia y sin perder la sonrisa de la lesión sufrida en el brazo izquierdo. Por cierto, estos días le han oído decir con sentido del humor que estará ocho años en el cargo y que no descarta una prórroga. Aviso a delfines…

Felicitaciones
Las que se está hartando de recibir de forma pública y privada el pintor y escultor Ricardo Suárez, que recibirá nada menos que la Medalla de Oro de la provincia de Sevilla el próximo día 23 en una ceremonia solemne en la que coincidirá conAlfonso Guerra, nombrado Hijo Predilecto. Suárez es hermano de San Gonzalo y el Silencio, devoto del Cristo de la Buena Muerte, autor de innumerables carteles de categoría, como el pintado para la Macarena que luce en el museo; diseñador de una portada de Feria, etcétera. Por eso referimos aquí tan justa y merecida distinción.

El lagarto de la Catedral

“Mi querido Fiscal, fíjate qué bien hace la Parroquia del Sagrario al advertir a los fieles y visitantes que al templo se debe entrar vestidos con decoro. Hace muy bien el párroco en cuidar estos detalles. Con un cartel e incluso con un vigilante. Así se hace”


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