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La versión morada de Gran Hermano

El Fiscal | 20 de noviembre de 2017 a las 5:00

INDICACION DE ZONA VIGILADA POR CAMARAS DE TV FOTO RUESGA BONO

Vamos hacia una nueva Semana Santa, estamos forjando la Semana Santa que legaremos a las siguientes generaciones. Una Semana Santa más sofisticada, videovigilida, más fría para ser más segura, menos espontánea por ser más planificada. Y probablemente una Semana Santa peor de la que recibimos de nuestros padres y abuelos: cosificada, amenazada, con una Madrugada en jaque perenne y con las hermandades reacias a cualquier reforma por no elevar la vista más allá de las tablillas de horarios e itinerarios. El gran ojo nos vigilará, una suerte de Gran Hermano en versión morada. La alta definición revelará hasta si se le afloja el nudo de la corbata al señor de la primera fila, quién aprovecha la bulla para qué cosas entre la cuarta y la quinta, y a qué hora se plantó la primera sillita plegable junto al Postigo. El pueblo quiere saber, tiene derecho a un gobierno que le diga la verdad, que diría Rubalcaba. Salvo en el año 2000, siempre hemos tenido la convicción de que el gobierno dijo la verdad, que no había pasado nada, que no hubo organización ni planes premeditados. Bueno, también es verdad que en 2015 el gobierno local intentó directa y puerilmente que no se supiera nada, rebajar los hechos al calificativo de anécdota y caer en el más espantoso ridículo, pero eso es otra historia.

El gobierno sabrá todos nuestros movimientos, quién da la primera zancadilla en Arfe, quién se estrena en el vociferío tronante en ese callejón que desemboca en Cuna, quién provoca la revuelta junto a las murallas del Alcázar. Sabrá cuántos somos, a qué dirección nos encaminamos y cuál es nuestra actitud. Que a la Semana Santa le apliquen, con razón, las mismas cámaras que se usan en los Samfermines, da idea de hasta qué punto la degradación de la vida urbana marca la fiesta religiosa que ha llegado a nuestros días. Una fiesta espectacularizada donde muchos sevillanos no se reconocen, donde moverse, callejear, perderse por los rincones y buscar los atajos se ha convertido en misión imposible, no ya por las vallas, sino por la afición a las sillitas plegables que cultiva el público estático y roedor de pipas. La Liga introducirá la próxima temporada el VAR, el videoarbitraje que permitirá resolver qué jugador merece ser sancionado, si el balón ha entrado o no en la portería, o si ha habido o no penalti. La Semana Santa incorporará la alta definición, la grabación día y noche, los medidores de público, la megafonía… Y tendremos que exclamar: “¡Vivan la cadenas!” Porque esta Semana Santa enferma es como el hijo imposible que se enviaba al internado de Umbrete. Haga usted lo que pueda con él, señor profesor. La Semana Santa monitorizada, la Semana Santa en la UVI.

La aportación macarena

El Fiscal | 19 de noviembre de 2017 a las 5:00

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LAS barbaridades que hemos vivido en las elecciones con pluralidad de candidaturas tanto en el Consejo como en las hermandades en los últimos años han sido de tal calibre que ha supuesto todo un rayo de esperanza –nunca mejor dicho– la fotografía captada el domingo pasado en una taberna próxima a la Macarena. El hermano mayor, Manuel García, se llevó a tomar el aperitivo a los dos candidatos. Y lo hizo en horario de máxima afluencia de votantes. Tinto, cerveza y piscolabis. Por fin se distinguió entre la hermandad y la empresa, por fin se ofreció una imagen de fraternidad entre dos candidatos, por fin se dejaron atrás los posibles recelos y, al menos, se generó una imagen de concordia. En las elecciones cofradieras a veces nos ocurre como al niño del anuncio de los donuts, que se nos olvida que no son los comicios generales, autonómicos o municipales, ni tampoco las elecciones a representantes del comité de empresa: “¡Ahí va, que era una hermandad!”. En los últimos años, decíamos, hemos sido testigos de ataques soterrados de una candidatura contra otra: que si Fulano no va a misa, que si Mengano fue suspendido en un curso de formación y aquí tienes los papeles que lo demuestran, que si Zutano es empresario y tiene deudas publicadas en boletines oficiales, que si la guerra de los censos, y, por supuesto, las acusaciones de cintura para abajo de todos los órdenes, ¡no faltaba más! Tanto han mimetizado las cofradías a la política que han conseguido sacar sobresaliente cum laude en el empeño: campañas, lemas, logos, actos en lugares ajenos a la hermandad, reuniones por colectivos específicos (costaleros, músicos, diputados), páginas web, cuentas en redes sociales, etcétera. Y las consecuencias en muchos casos han sido las previsibles: enfrentamientos que alcanzan lo personal, exilios al denominado Estoril cofradiero, represalias con los derrotados que son despojados de los sitios preferentes de la cofradía y, al fin, alejamiento absoluto de la vida cotidiana de hermandad de los que pierden o, aún peor, la formación de una oposición que utiliza los cabildos generales para poner en jaque una y otra vez a la junta de gobierno. Por eso la fotografía del pasado domingo es tan importante, porque estaba el saliente y los dos posibles entrantes, porque los tres quisieron dejar ese testimonio a los más de 14.000 hermanos de la cofradía, a esa inmensa mayoría que ni sale de nazareno ni acude a la hermandad, pero que sabe de ella por los medios de comunicación o por el brillante Anuario. A ellos, precisamente a ellos, les debían los tres esa fotografía que es todo un símbolo. Es necesario que cunda el ejemplo, que se instale como propio ese protocolo que obliga a los candidatos a comparecer juntos como ejemplo de unidad por encima de la rivalidad en las urnas. Se lo deben a las cofradías, a la gente buena que hay en ellas, a quienes no conocen ni a Santiago Álvarez ni a José Antonio Fernández Cabrero, a los que tan sólo se apuntaron un día por amor a unas imágenes que, al mirarlas en una estampa en el coche o en casa, les ayuda a sobrellevar su existencia. Ellos se merecen esa instantánea de respeto. Llamémosla así. Es un buen inicio de nueva etapa promovido por quien deja el cargo, lo cual concede un gran valor añadido.

Generando debate
Es el poder que tienen algunas personas:la capacidad de exponer temas que generan debate, la de plantear reformas para solucionar problemas de hoy, la de intuir por dónde pueden ir los caminos del futuro. Ha ocurrido con la idea de Moeckel de pedir tres años de antigüedad a los que pretendan salir de nazarenos. El presidente del Consejo también ha visto con buenos ojos una propuesta que ya dijimos que gustaba al subdelegado del Gobierno y al teniente de alcalde delegado de Seguridad, Movilidad y Fiestas Mayores. A Moeckel le ocurre como al cardenal, que en su día confesó cuando le preguntaron por la polémicas que podían generar sus declaraciones: “Lo peor sería que lo que dijera el arzobispo importara un comino”. Por lo que se ve, a todos les ha importado bastante la propuesta. Ymayoritariamente ven bien que se apliquen criterios que evite a los noveleros y otras especies. Por alguna vía habrá que pegar el corte. Es cuestión de criterio, como siempre.

Madrugada 2018
Las hermandades no quieren retrasar su salida. Se niegan al retranqueo horario de la jornada. En general, las cofradías nunca quieren cambios, salvo los que se restringen a sus cuitas de minutos y calles. Estaba claro desde el principio que si se optaba por comenzar la noche más tarde, se trataría de una decisión impuesta desde las alturas. Las autoridades civiles tampoco van a presionar mucho, prefieren explorar otras vías con el único objetivo de que el mínimo escándalo no desencadene el pánico. Lo que debe quedar claro esta vez es que el Cabildo Catedral no ha puesto ninguna pega a que hagan uso del templo hasta bien entrada la mañana del Viernes Santo.

Oído en la Costanilla
“En apenas cuatro meses han fallecido tres hermanos mayores de San Isidoro. Miguel Ángel Arcenegui, Pepe Salas y, recientemente, Pedro Peinado. Tres hermanos antiguos y buenas personas. Desaparece una generación sin, por el momento, una continuidad que pueda estar a la altura. ¡Qué sensación de pérdida!”.

El pertiguero
Primer golpe. Oído en la Plaza Nueva. “El que más colabora de los seis en las negociaciones es el del Gran Poder, te lo aseguro”. Segundo golpe. Oído en la Plaza de la Virgen de los Reyes. “A principios de mes hubo una reunión del ecónomo con casi cincuenta directores espirituales para tratar el tema de las aportaciones económicas al fondo común diocesano. Presidió Asenjo, que intervino al inicio unos cinco minutos. Después, el ecónomo, don Alberto, dio una charla sobre la necesidad de que apretemos a las hermandades para que efectúen aportaciones y para que se den de alta como asociaciones religiosas. Yo no vi mal los planteamientos, pero algunos compañeros salieron viéndose como recaudadores de impuestos”. Tercer golpe. La labor templada del arzobispo en las elecciones de la Macarena ha sido fundamental para que todo haya discurrido con una paz ejemplar. Y ciriales arriba. “¿Quién dices que está animado a colaborar con Torreblanca de cara al vía crucis general? Ya lo hizo con el romano en su día. ¿No te acuerdas?”

Más de la Macarena
Dicen que José Antonio Fernández Cabrero está muy bien asesorado en asuntos de prensa. Yque el nuevo hermano mayor anda replicando a cada felicitación y enhorabuena que de nada valdrán si no cumple lo prometido. Se pone el listón alto a sí mismo. Cabrero sabe perfectamente que sus problemas, de haberlos, no estarán fuera del atrio.

Cartelería
Viendo el cartel de la cabalgata que ha pintado Jesús Vega, no extrañaría nada que en pocos años le encargaran el de Semana Santa. Hay calidad de sobra para tal empresa.

Besamanos
Merece la pena acercarse hoy a la Capilla de la Universidad para contemplar a la Virgen de la Angustia en un besamanos extraordinario convocado por el LXXV aniversario de la llegada de la Dolorosa a la hermandad. Está abierto de 13:00 a 20:00 horas. Es realmente exquisito, una delicia para los amantes del arte efímero de la priostía. A la altura del nivel de la exposición en el Labradores. Pero mejor aún: está la imagen de la Virgen.

Un emérito en el atrio

El Fiscal | 12 de noviembre de 2017 a las 5:00

Entrevista Mauel García Hermano Mayor de la Macarena.

EL tiempo nos ha alcanzado, Manolo. Qué suerte que nos haya cogido en este noviembre con sus primeros fríos aún bañados por la timidez del que llega tarde. El tiempo siempre nos alcanza. A todos. Pero sólo los escogidos pueden vivir el lujo de ser alcanzados una y otra vez por el tiempo. Sólo los que aguantan, los que se resisten al portazo y saben interpretar los días que les ha tocado vivir, pueden hacer eso que llaman ir quemando etapas. ¿Quién te iba a decir, Manolo, que tras la pena de no ser delegado de Fiestas Mayores vendría la gloria de tus mejores años macarenos? Sí, las dos veces con oposición en las elecciones, pero los triunfos saben mejor cuando se han trabajado, se valoran más, te hacen más elegante en la victoria, más humano y menos divino, más cálido en el trato y más amable en los juicios. Otra vez toca clausurar un período. Un día se acabó la vida escolar en el San Francisco de Paula, otro terminó el ciclo de treinta años marcado por ese despertador tronando a las cuatro de la madrugada, ¡despierta Manolo que hay que ir a comprar la fruta y las verduras al Arenal y a preparar después el puesto de la Encarnación!, otra jornada tocó dejar colgados el fajín y la medalla de concejal, dejando atrás el boato de la Expo y el trato directo con Juan Pablo II, y ahora es el momento de soltar la vara de las capillas. Qué lujo, don Manuel, poder contar tantas experiencias, libro abierto de la vida, leyenda del atrio, Reagan del Arco, la elegancia siempre de un traje Príncipe de Gales, las luces largas del que se sacude las pelusas de las envidias con un ademán casi mecánico, sin mostrar un atisbo de rechazo a los pájaros de una ciudad en la que, siempre, hay una rama para todos. Las piernas podrán sentir fatiga, pero la cabeza está lúcida para vivir, decir que se ha vivido y estar dispuesto a seguir viviendo y, sobre todo, a recorrer esa senda que comunica sus dos casas: la de San Luis y la Basílica de la Macarena, un camino de adoquines que siempre conduce a la Esperanza.

Qué lujo, Manolo, que el tiempo nos alcance otra vez, nos sorprenda con el antifaz al hombro, el pelo revuelto y la cara pálida, que es como siempre acaban todos los cursos, porque el año natural se cuenta de Madrugada en Madrugada, de mañana de Viernes Santo en mañana de Viernes Santo.

La vida es eso que ocurre cuando no se está delante de la Virgen de la Esperanza, sentado en un banco como uno más, siempre como uno más, tras haber dedicado dos o tres saludos en el atrio, atendido la enésima llamada de un político que quiere asistir a la bajada de la Virgen, y haberle pedido a un hermano que lo espere un segundo, que aguarde un instante en la tienda, que enseguida suben juntos al despacho, pero que le deje primero ir a ver a la Virgen.

La vida es que un hermano se casa y te invita a su enlace. A Manolo se le pone la cara seria y dice con mucha firmeza, advirtiendo con su expresión que no hay posibilidad de enmienda a lo que va a oír: “Yo ya te puedes imaginar lo que te voy a regalar:un marco de plata… con la Virgen de la Esperanza”. Y por tantas casas de Sevilla está esa preciosa foto que recoge oraciones domésticas, esos recuerdos de quienes entraron en el camarín de la Virgen gracias a Manolo: presidentes de Gobierno, premios Nobel, aristócratas, niños sanados, mujeres que pidieron ser madres y lo fueron, e hijas que sintieron vivos a sus padres por un instante. Qué lujo, Manolo, poder seguir sumando emeritudes. Dicen que cuando el Papa Francisco definió la ancianidad en el inicio de su pontificado, estaba pensando en Manolo García: “Es la sede de la sabiduría”. Amén.

Iglesia del Salvador.

La propuesta de Moeckel que gusta a las administraciones

Café para todos, no. Para casi todos, sí. Salir de nazareno recién inscrito en la cofradía, no. De ninguna manera. Se deberían tener tres años de antigüedad. Moeckel ha elevado una propuesta interesante a las administraciones públicas: al Gobierno de la Nación, que tiene las responsabilidades de seguridad, y al Ayuntamiento, que soporta el peso de la logística del tráfico,  las inspecciones, el urbanismo, el consumo y otras competencias en una fiesta tan compleja como la Semana Santa. Ricardo Gil-Toresano, subdelegado del Gobierno, la ve con buenos ojos. Y Juan Carlos Cabrera, delegado de Seguridad, Movilidad y Fiestas Mayores, también. Con la exigencia de tres años de antigüedad se espanta a los noveleros, a los recién llegados que aún desconocen la vida de la cofradía, a los individuos que compran el paquete de la Semana Santa en una agencia de turismo con derecho a salir en una cofradía, etcétera. De alguna forma, hay hermandades que ya obligan a asistir a los cultos durante todo un año antes de efectuar la estación de penitencia por primera vez. Se trata de controles internos hechos con sutileza. Para eso están los reglamentos de las cofradías, los censores, los fiscales o como se les prefiera llamar. Las administraciones (el Estado y el Ayuntamiento) ven un posible freno a la masificación. La propuesta está hecha.

Exposición Jesús

La pasión de Diego J. Geniz por su hermandad

El viernes se inauguró en el Mercantil la exposición Jesús, la fe de un pueblo, en la que el periodista de esta casa, Diego J Geniz, ha puesto todo el amor que siente por su pueblo de La Algaba, toda la devoción que profesa a ese Nazareno que recoge cada Madrugada las plegarias de sus paisanos y toda la elegancia personal que atesora en las palabras que pronunció en el acto de apertura. Geniz, en la imagen con Juan Carlos Cabrera, teniente de alcalde en Sevilla, es un nazareno de la provincia que ejerce en la capital de devoto de la Virgen de la Encarnación, de hermano de Montserrat y de penitente del Silencio. Pero, sobre todo, presume de algabeño. Quien siente orgullo de sus orígenes, siempre es de fiar. Geniz se ha ganado la condición de embajador de la Algaba en Sevilla y en todos sus destinos, incluida Tierra Santa.

La fuerza de la provincia

El Fiscal | 5 de noviembre de 2017 a las 5:00

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CUANDO Jesús Nazareno se refugia en San Antonio Abad y la última ola de lirios y oro rompe en la playa de las emociones, la fuerza de la devoción continúa viva en muchos pueblos de la provincia, de Andalucía e incluso de Iberoamérica. La devoción a Jesús Nazareno tiene una fuerza vertebradora a la que pocas veces se da la importancia que merece. Jesús Nazareno recoge oraciones el Viernes Santo en lugares muy distintos del planeta. Cuando un nazareno del Silencio forma en el tramo de los siglos, cumpliendo con el rito del andar parsimonioso y rápido a la vez, en muchos pueblos de Andalucía y a esas mismas horas, hay otros nazarenos como él que renuncian a cualquier comodidad, superan los miedos de los tumultos, y cumplen con el rito de cargar la cruz o alzar la cera morada. A las cinco de la Madrugada del Viernes Santo, cuando los primitivos nazarenos de Sevilla rinden las plegarias finales a nuestro Jesús Nazareno, justo en esos momentos sale el Nazareno de La Algaba, que lleva recibiendo el beso de las oraciones de su gente desde el siglo XVII. Sevilla, La Algaba, Alcalá de Guadaíra, Alcalá del Río, Marchena, Olivares, Paradas, Cazalla, Lucena y Priego de Córdoba, La Palma del Condado, Bollullos, Rociana o Escacena del Campo de Huelva, Archidona de Málaga, Jaén, La Puebla (México), etcétera… Se da así continuidad a la película de siglos de devoción morada que se rueda sin solución de continuidad en la noche de luna redonda de cada Semana Santa. La devoción a Jesús Nazareno vertebra muchos pueblos de Andalucía, tan distintos en sus arquitecturas, tan distantes hasta en sus preferencias políticas. Pero tan próximos cuando el Jueves Santo decae y llega la hora de la verdad antes de que salga el sol. El sol nos aproxima todo el año a los andaluces. Jesús Nazareno nos hermana. El mismo abrazo, la misma cruz, la misma devoción, la misma tierra.

La Hermandad de Jesús de La Algaba organiza del 11 al 19 una exposición en la que mostrará todo su patrimonio en la sede del Círculo Mercantil. Esta muestra se celebra al cumplirse cien años del nombramiento como hermana mayor honoraria de la aristócrata Pilar García Demaissieres, cuya gran devoción por el Nazareno algabeño le llevó a dejar en su testamento asignada una partida económica anual para la celebración de los cultos. Se inició así un periodo de esplendor que ha llegado hasta hoy. La exposición ocupará las dos salas del Mercantil. La primera de ella se centrará en la historia de la hermandad, desde sus orígenes en el siglo XVI, cuando rendía culto a un Niño Jesús Pasionista bajo la advocación del Dulce Nombre de Jesús, hasta la llegada, en la segunda mitad del XVII, de la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, la imagen que revolucionó por completo la religiosidad popular de este municipio de la Vega. Se darán a conocer también las diferentes atribuciones sobre su autoría, así como la relación que establecen varios expertos entre esta bella imagen y los titulares de la Hermandad de la Macarena. Habrá también un apartado especial dedicado a la Madrugada algabeña, cuando realiza estación de penitencia esta corporación, así como a la consagración de su templo, levantado con el esfuerzo y tesón de sus hermanos durante más de una década. En esta sala se expondrán diversos enseres litúrgicos, parte del ajuar del Dulcísimo Nazareno y algunos elementos de su paso, tallado por Antonio Martín a finales de los años cincuenta del pasado siglo. La segunda sala estará dedicada a la Virgen de los Dolores y a su ajuar con especial protagonismo al paso de palio, obra de Esperanza Elena Caro. La muestra se completa con un audiovisual dirigido y realizado por Antonio Casado, con la voz de Charo Padilla, la música de Manuel Marvizón y el asesoramiento de Diego J. Geniz. Prepárense para una película de alta calidad que les evocará los dos años del espectáculo audiovisual La Caja de la Semana Santa en las setas de la Encarnación.

Última semana
En siete días todo se habrá consumado en la Macarena. Tendremos nuevo hermano mayor. Irremediablemente, los derrotados pasarán al Estoril cofradiero. Siempre ocurre salvo honrosas excepciones, como la de Juan José Morillas, que jamás ha dejado de frecuentar la que es su casa y es hoy el mejor ejemplo de cuál debe ser la reacción de un cofrade tras un proceso electoral. Esperemos que esta semana no haya descarrilamientos por culpa de los nervios y que algunas meteduras de pata a cargo de hermanos de base en las redes sociales queden como anécdotas. Los candidatos comparecen en La Raza el martes y el jueves. Pedro Sánchez Cuerda da café para todos. Don Pedro sí que sabe. El mío, cortado.

La mejor solución
Pasan los meses y se tiene meridianamente claro que la solución más eficaz para blindar la Madrugada es retrasar su inicio. No nos engañemos. Cuanto más se demore, menor índice de riesgo. La labor de los expertos en seguridad será la de convencer a las hermandades de que menos noche es más seguridad. La luz ahuyenta el peligro.

El pertiguero
Primer golpe. Mañana a las 21:00 en Canal Sur Radio comienza la nueva temporada de El Llamador. Son ya 29 años en antena. Segundo golpe. “¿Cómo dices que han ido las pruebas de luces en las calles con vistas a la Semana Santa?”. Tercer golpe. Hay que visitar la exposición de la Virgen de la Angustia de Los Estudiantes en el Círculo de Labradores. El manto está soberbio en la sede monumental. Yciriales arriba. Yahotra vienen elecciones en Montesión, con vídeos electorales y todo. ¡Tres candidaturas!

Capirotes orillados

El Fiscal | 29 de octubre de 2017 a las 5:00

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CINCO capirotes junto a la basura como tres banderilleros sobre el redondel. Cartones, se recogen cartones. No hay sinécdoque más cofradiera que la de llamar cartón al capirote, nunca cucurucho, que eso es de Madrid. Cinco capirotes ondulados por la base, lo que revela tardes de calor, horas de sienes sudadas. Cinco capirotes son muchos capirotes para ser desechados de una vez, una muestra de hartazgo, del hasta aquí hemos llegado en el continuo Año Santo en el que se ha convertido esta Semana Santa que nos ha tocado… en suerte. A la basura con ellos, que ya no sirven, que ya no hay quien se los ponga, que ya ni siquiera evocan los días de gloria. Capirotes de usar y tirar en una Semana Santa más consumida que vivida, más retransmitida que recordada. Capirotes tal vez desechados para ser sustituidos por los modernos de rejilla, obra de ingeniería cuaresmal para alivio de cervicales. Capirotes al contenedor de Lipasam con la delicadeza de ni siquiera ser deformados. Están intactos, apilados como veladores, dejados para la foto, pidiendo la instantánea, están posando como residuos de cuaresmas ya vividas. En otoño mudan las hojas de los árboles, en otoño se tiran los capirotes como trastos viejos, como parientes pobres. A la calle, a la basura, al contenedor del olvido, que no quiero verlos. Quién sabe qué hay detrás de esos cinco capirotes. El más alto con la punta reforzada, lo que demuestra varios usos. Altos capirotes, viejos capirotes. En Sevilla la basura habla, ofrece mucha información útil, nos cuenta hasta la confesión religiosa de quien arroja los restos. El capirote siempre es un estorbo a la hora de ser guardado durante el año, no hay altillo para los capirotes, ni armarios especiales como sí hay fundas para los trajes, cajas esféricas para los sombreros de ala ancha o rectangulares para las mantillas. Pero los capirotes no tienen quien les haya diseñado un envoltorio. Los hay que se guardan detrás de una puerta, en el fondo del armario soportando la presión del chaqué que nunca se usa, o hasta en la residencia de verano. Ninguna empresa ofrece la guarda y custodia del capirote como sí las hay para los abrigos de pieles o las alfombras. Los capirotes tienen quien les escriba, pero no quien se acuerde de ellos en cuanto acaba la Semana Santa. Sufren una marginación secular, peor aún que la del hockey sobre hierba, el waterpolo o el badminton, a los que sólo se atiende de cuatro en cuatro años en los Juegos Olímpicos. Un capirote fuera de temporada pinta menos que un polvorón de limón en Navidad. No se concibe una Semana Santa sin las figuras estilizadas de los nazarenos, pero nadie se acuerda de los cartones durante el invierno. Nadie. Los cartones quedan para el bingo de las señoras de los Remedios con las mañanas libres. Ylos de Semana Santa ahí los tienen, que parecen a la espera de la defensa que un tonto que les escriba, porque hay que ser tonto para escribirle a los capirotes de la basura. ¿O no? Al menos resulta más barato que ir al bingo.

 

Buena Muerte

Bronce para la Buena Muerte

El paso del Cristo de la Buena Muerte, obra de 1926, será embellecido con bronce. La junta de gobierno que preside Jesús Resa como hermano mayor tiene ya un proyecto del que informó al cabildo general el pasado miércoles. Los evangelistas y los hachones serán de bronce. Y el faldón delantero tendrá un fino bordado en hojilla inspirado en la greca del estandarte. Será un proyecto a largo plazo que cubre una necesidad manifestada durante años por muchos hermanos:darle más fuste a un paso. Por fortuna, nadie duda de que las flores seguirán siendo lirios.

 

Bourrellier
El ex presidente del Consejo vuelve a la actualidad. Don Carlos recibirá un homenaje en toda regla al igual que los anteriores mandatarios de San Gregorio. La cita está fijada para el 17 de noviembre a razón de 45 euros per capita. ¡Rásquense el bolsillo! En la cantidad va incluido el obsequio de turno, esos regalos que después resulta imposible colocar en el salón de casa. Y el que no se lo crea que pregunte a los anteriores agraciados… Los interesados deben acudir a la sede del Consejo a por sus invitaciones y si desean formar una mesa deben retirar los tarjetones “a la misma vez”, que diría Lopera. Yo no sé si voy a ir, lo que tengo claro es que si voy me pido la mesa de don Antonio Franco, conocido como “el cuñadísimo” durante la presidencia de Bourrellier. Esa es la mesa buena de esa noche. No lo olviden.

Un libro que promete
El que se titula La Semana Santa de la Transición (Sevilla, 1973-1982), con la firma de Manuel Jesús Roldán. La obra (editorial El Paseo) se anuncia como “el relato histórico de una época convulsa que, contra todo pronóstico, acabó catapultando la fiesta ritual sevillana”. Lo tiene todo para ser interesante. Aquellos años fueron de especial conflictividad para las hermandades y su relación tanto con el poder político como otros sectores de la sociedad, todo lo cual sin perder de vista la gestión de Bueno Monreal, el Tarancón sevillano. Conocer la historia de la mano de profesionales serios es la mejor vía para interpretar el presente. Nada de la sociedad de cada momento es ajeno a las cofradías. Ylas cofradías no son ajenas nunca a ninguna coyuntura.

‘Atrioscopia’
¡Albricias! Cada vez queda menos para las elecciones de la Macarena. Lo peor no son los candidatos (¡Ni mucho menos!), ni siquiera los equipos (donde el frito es variado), sino los llamados ministros sin cartera que son un verdadero pelmazo. Lo de la Macarena es como Cataluña, no se sabe cómo acabará, pero sí dejará todo fracturado. Habrá que coser… como en el PSOE.

El lagarto de la Catedral

“Inquieto Fiscal, te recuerdo que a Teodoro León lo han nombrado secretario general de los obispos del sur de España en sustitución de Hiraldo, que llevaba en el puesto desde 1983. La carrera de don Teodoro es imparable desde hace años. ¡Qué tremendo!”

 

 

 

La emoción recuperada

El Fiscal | 15 de octubre de 2017 a las 5:00

Entrevista con Joaquín Sainz de la Maza, nuevo presidente del Consejo de Cofradías

DESDE hace ya bastante años sabemos de antemano quién será el pregonero de la Semana Santa con un elevado porcentaje de acierto. La clave de la última década ha sido saber quién ha quedado segundo en las votaciones, quién ha dicho que no al ofrecimiento, quién ha sido el cajonazo o incluso a qué señor muerto ha votado un consejero, que ocurrir ha ocurrido. Este año, por ejemplo, se han enterado algunos de que Charo Padilla dijo no al pregón. Bienaventurados sean. Con el vía crucis de las cofradías ha ocurrido más o menos lo mismo. Se sabía que tocaba una del Domingo de Ramos porque hacía cuatro o cinco años que no elegían a ninguna de esta jornada, como se sabe que los Juegos Olímpicos no pueden ser en el mismo continente en dos ediciones seguidas.

El otro día se eligió a la imagen que presidirá el acto piadoso del primer Lunes de Cuaresma de 2018. Y por la mañana nos decían que serían agraciadas la Sed o las Siete Palabras. Una del Miércoles Santo “con toda seguridad”.

Estábamos en Huelva esa noche, departiendo de cofradías con José Luis García Palacios, Joaquín Moeckel y Pepe Miralles, cuando llegó la noticia –¡menuda noticia!– de la designación del Cautivo de Torreblanca para el vía crucis general. Acto seguido, sonó un mensaje en el teléfono móvil: “A este Consejo hay que aplicarle el 155 urgentemente”. Pues yo creo que no, nada del 155 ni de otras medidas. Este presidente se merece una ovación por habernos devuelto la emoción. Lo de Torreblanca ha sido una buena nueva, una sorpresa, una elección inesperada. Y eso se agradece. Además es una apuesta valiente, novedosa y con su cuarto y mitad de riesgo por la especial logística que requiere y los recelos que despierta en algunos sectores poco dados a barrios tan alejados de la calle Mateos Gago (llena de veladores).

Fue oír la designación de Torreblanca y recordar a Moeckel y al tinerfeño Luis Miranda yendo en moto a la parroquia de San Antonio de Padua para asumir el coste del romano del paso de misterio. Fue oír Torreblanca y recordar al cardenal Amigo impulsando la cofradía, destacando que era una de las que más contribuía al sostenimiento de la Iglesia y que jamás presionaba para ir al centro en Semana Santa. Fue oír Torreblanca y recordar el semblante feliz de Manolo Santizo, que cada Domingo de Ramos por la mañana, con la cara fatigada, se acerca en la procesión de palmas y nos dice la hora precisa de recogida de su cofradía con la coletilla de su escaso tiempo de sueño: “…y he dormido dos horas. Estoy destrozao, pero feliz, muy feliz”. Fue oír Torreblanca y recordar aquel Sábado de Pasión de 1999, cuando Manolo García –hoy hermano mayor de la Macarena– era el concejal que aguantaba hasta que la cofradía llegaba a la Plaza del Platanero cuando el resto de la comitiva municipal ya se había ido tras hacerse la foto en la salida: “Quédate hasta el Platanero y podrás decir de verdad que has visto esta cofradía”.

Querido presidente, nadie esperaba esa designación. Nadie. Ha sido una sorpresa como las de los años ochenta y noventa. Y, además, es una apuesta valiente. Tanto hablar de los dineros, de los recorridos al revés, de la poesía o la prosa, del Cecop, de las avalanchas y del pollo a la carloteña y, por fin, hemos recuperado esa emoción por esas cosas pequeñas que, sumadas y a la hora de la verdad, constituyen el fundamento de la ilusión. Ahora que vengan los señores de la logística a organizar el vía crucis desde un templo u otro, que sigan las bromas sobre si el cortejo viene en un Tussam y otras gaitas sobre si lo acompañarán jóvenes del barrio en moto. Que vengan con su estilo, no queremos sellos impostados como no deseamos el toreo a contraestilo. Para ver Torreblanca hay que llegar a la Plaza del Platanero, cuando el cielo del Sábado de Pasión se va tornando en noche gozosa de vísperas. Los que lo hemos vivido lo sabemos, ¿verdad don Manuel? La emoción se ha recuperado, presidente. Muchas gracias.

Cruz de Guía
Mañana regresa a las ondas todo un clásico: el programa de cofradías de Radio Sevilla (Cadena SER), que alcanza su temporada número 61. La cita es todos los lunes de 21:00 a 22:00. Podrán disfrutar del trabajo del incombustible Paco García y de todo su equipo de colaboradores. Ya se oye Virgen de las Aguas

¿Será verdad?
Dicen que se presentó el manto de camarín que le han regalado los costaleros para celebrar el acontecimiento. El ex mandatario de la corporación lo pisó y alguien le llamó la atención. Cuentan que la respuesta que se oyó llevaba algunos cristales en el vientre: “Que lo limpie el prioste que para eso está”.

Frialdad
La que hay entre un cargo general del Consejo que entiende mucho de hojas de excel y un delegado de penitencia que ha estado muy en liza estos días. Y lo que le queda… Las relaciones no son buenas. Y eso se nota en la vida cotidiana.
Andrés Martín

El ex turbo consejero de Gloria se ha hecho una fotografía donde proclama su apoyo a la candidatura de Santiago Álvarez. Martín, como de costumbre, va a tumba abierta. Es su estilo.

Efeméride
Don Juan José lo tiene claro. La Iglesia de Sevilla debe celebrar de forma adecuada los 25 años de la segunda visita de Juan Pablo II a Sevilla. Será en 2019. El Santo Padre acudió con ocasión de la clausura del Congreso Eucarístico Internacional. ¿Recuerdan el rezo del Ángelus en el primer balcón de la Giralda? ¿Y la salida sin música de la Virgen de los Reyes el mismo día de la llegada del Papa?Parece que los actos del próximo año se van a ceñir a la parroquia que lleva el nombre del pontífice polaco.

Procesiones muy largas
La ida de la Virgen de la Salud a la Catedral, que concluyó con dos horas de retraso respecto al horario previsto, reabrió esta semana el debate sobre lo larguísimas que resultan las procesiones extraordinarias. No están los tiempos para encerrarse en las sacristías, en eso estamos de acuerdo casi todos, pero tampoco para ciertas desmesuras que llevamos observando ya muchos años. Ha hecho bien don Marcelino Manzano en llamar a la moderación. Y el padre Marcelino de cofradías sabe. Ylatín, también.

El caso de Huelva
Tremendo lo de la capital hermana. Un día anuncia el Consejo una procesión magna y al siguiente tumba la propuesta el prelado. Cuando las barbas del vecino…

El lagarto de la Catedral

“Querido Fiscal, hay que reconocer que el párroco de la Magdalena, Francisco Román, se preocupa por darle al templo el nivel que se merece. No sólo me refiero a las últimas restauraciones. Ahora ha editado una guía de bolsillo con todos los detalles de esta joya arquitectónica. Y lo ha hecho con el patrocinio de la Fundación Avenzoar”

Niño del Tardón

El Fiscal | 8 de octubre de 2017 a las 5:00

nazareno de San Gonzalo

ESTOS días de gloria se despierta el barrio con la ternura e inocencia que decoró el comienzo de tus días. Todo el barrio es en estos amaneceres un niño que estrena coronación. El Tardón, todo el Tardón, tiene hoy tu sonrisa de nazarenito albo. En tu cara se dibujan los óleos de tu mejor pasado, en tu túnica está cosida la esperanza de vida que siempre se intuye tan larga y alambicada como unos candelabros de cola, en tus pelos revueltos se dejan ver las marcas de las travesuras de un pequeño Caravaggio a la búsqueda de un cardenal que lo proteja de sus correrías. Estos días de centro, Catedral y altar, el barrio retorna a tu pasado, al de tus padres, al de los amigos de tus padres, al de tus hermanos de vivencias de Lunes Santo, al de tus hermanos de cuadrilla, ¡vamos a no aliviarnos que esto da jabón! Estos días el barrio es un elogio de la emoción, tiene el sabor de los barquillos que le gustan a Alfredo Flores en las tardes de finales de primavera, tiene el ajetreo de la plaza de abastos, donde el mejor lunes del año se mezclan los tomates, las carnes y los pescados con los nazarenos adultos que llevan de la mano a pequeños nazarenitos descubiertos para que a la Virgen nunca le falten los frutos y la recova de una fe renovada. Estos días el barrio vuelve a fijarse en las figuritas de madera de naranjo sin azahar de los varales del palio, estos días la Virgen de la Salud está también escoltada por los guardamantos que protegen los recuerdos de tisú de plata, la Virgen que siempre busca la sombra azul Baratillo, el refugio fresco de los frondosos plátanos de indias de Adriano, un oasis verde tras las calores del puente. Estos días el barrio revive, que es lo que hacen las cofradías continuamente: revivir más que vivir, recordar y honrar a sus antepasados.

Pequeño nazareno del Tardón. Hijo de José Antonio y de Dolores, niño del maniguetero, tío de nazarenito con varita. La vida se detiene durante toda una semana para hacer la foto fija del pasado, para sacarte de nazareno al patio donde siempre hay rosales y geranios, donde siempre está por brotar la flor del encanto de la primera jornada laborable de la Semana Santa, donde San Jacinto siempre aparece como un singladura inacabable y los retornos nocturnos son lentas pisadas sobre cera roja y blanca en los adoquines gordos de tu memoria.

Estos días, otra vez, vas de la mano de tu padre, como fuiste con la Dolorosa de Rafael Lafaque, como ahora lo llevas tú a él ante la Virgen de Ortega Bru. Las manos de tantos padres y de tantos hijos que se ven en tu foto de papel, los relatos de los años difíciles, las polémicas con la parroquia, los ensayos de la cuadrilla nocturnos y los diurnos, el bocadillo en el Postigo, el antifaz levemente alzado para beber, el fíjate niño en la Virgen del Pilar que preside la delantera, el malestar de la mañana del Martes Santo que se combina con el frescor de la gloria vivida, hermosa contradicción que, como el amor de Lope de Vega, sólo saben los que lo han probado.

Estos días el barrio es como tú:un niño dispuesto a vivirlo todo con un futuro largo como la Avenida de Coria, glorioso como San Jacinto, triunfal al entrar en el centro como Reyes Católicos…

La vida son hitos en los que a veces toca ver a esa mujer revestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre la cabeza, como siempre la soñó aquel pintor. El Tardón es hoy un niño con hambre de algodón de azúcar comprado junto a la calesitas de San Martín de Porres, un niño deseando que la noche alumbre su cirio para soñar con una bola grande, un niño con una túnica blanca de dobladillo largo, muy largo, que se irá recortando con las tijeras de los días. El dobladillo se hará más corto, ley de vida, pero la fe será cada día más fuerte. La vida es caminar detrás de un manto, sentir los codos ajenos en los riñones, apretar el palermo, abrazar la cruz en momentos de bulla y, al final, acabar siempre en unas hermosas calles de casitas bajas donde el azahar lame todas las heridas.

Confesiones de otoño

El Fiscal | 1 de octubre de 2017 a las 9:49

boquilla

A los árbitros de fútbol les molesta que sus partidos sean comentados en los medios de comunicación por antiguos compañeros de profesión. Los que han sido pregoneros suelen cuidarse de criticar en público al orador de cada año. Cuestión de elegancia. Siempre hay excepciones, claro. Al presidente del Consejo no le hace gracia que antiguos mandatarios opinen sobre los asuntos de actualidad que hoy afectan (sí, afectan) a la institución. Tampoco lleva bien que todo el mundo opine a la mínima oportunidad: políticos, cargos intermedios del organismo, miembros de la jerarquía eclesiástica… La dureza de gobernar se percibe como nunca cuando los temas son de interés general, larga trayectoria y compleja resolución. En esos momento, ay esos momentos, lo mejor es encender un pitillo con boquilla en el vano intento de restar nicotina a los cigarros más amargos. Honda calada. Joaquín Sainz de la Maza vivió una primera Semana Santa brillante, como la vivió el alcalde, como la disfrutó toda la ciudad. Su única incidencia destacable en el primer año fue la de no sacar adelante la elección de la primera mujer pregonera, un hecho que, curiosamente, muchos aceptan ahora después de haberlo negado insistentemente. Pero salvo eso, que tampoco fue nada grave, todo iba de dulce hasta que la Madrugada se rompió. Ahí empezó un calvario al que se ha unido la abuela que fuma: los revolucionarios del Martes Santo. Todo presidente ha tenido sus cuitas. Luis Rodríguez-Caso apechugó con la reforma de la Avenida, a la que metió vallas que indignaron a muchos abonados y que hoy nadie discute. Antonio Ríos tuvo que lidiar con el toro de Hacienda, que quería cobrarse el IVA de sillas y palcos, y con las protestas airadas de los abonados de la Campana. Manuel Román soportó no pocas polémicas en las designaciones de pregoneros y tuvo que gestionar el encierro de trabajadores en la Catedral un Viernes de Dolores y otras cuitas que sacaban de los nervios a cualquiera. Adolfo Arenas cogió el abrigo y se marchó a su casa tras varias crisis con la autoridad eclesiástica. Y Bourrellier pasó fatigas para acabar el mandato y sacar adelante las reformas de los estatutos.

Sainz de la Maza vive sus particulares días de fuerte marejada, días de boquilla y chaqueta sobre los hombros. Días de carga pesada, de confesiones de otoño, de teléfono móvil. Días de no soportar más algunas actitudes, de desconfianza, de desayunos atragantados. Lo mejor que hace, aunque se lo critiquen, es pasar de asistir a tantas funciones y actos donde sólo se pierde el tiempo, se ganan kilos y se da vuelta a la misma perdiz. No entiende algunas opiniones, le gustaría que sus consejeros estuvieran dedicados al cien por cien a sus funciones. Le gustarían tantas cosas… Pero eso le ocurre al alcalde y al presidente de la comunidad de vecinos, al hermano mayor y al capataz de la cuadrilla que coloca las sillas de la carrera oficial. Toda pasa, la boquilla permanece. Quien fabricó café sabe lo que cuesta moler los granos. Cada presidente tiene su afán. Después del martes viene el miércoles.Hasta llegar a la Madrugada. Y cuando todo está encauzado llega el de siempre y pregunta: “¿Queda algún palco libre?”

El cardenal Amigo no tiene calle y a Segura se la han quitado

A don Pedro Segura le han quitado su calle en San Juan de Aznalfarache. En España no somos capaces de homenajear a alguien sin tener que pisar a otro. Parece que las cosas hay que hacerlas siempre por exclusión. Para honrar a nueve mujeres asesinadas en 1936, loable objetivo donde los haya, hay que tirar por la borda la figura de un cardenal, expulsarlo del nomenclátor. Segura desaparece del callejero del municipio donde está enterrado, donde construyó el célebre Cerro de los Sagrados Corazones, donde dirigió tantos ejercicios espirituales, donde se refugiaba para no rendir honores a Franco cuando el jefe del Estado visitaba Sevilla. En la capital, por cierto, no se le dedicó calle a Segura ni por los alcaldes del franquismo ni por los de la democracia. Dice el gobierno de San Juan de Aznalfarache, que preside el socialista Fernando Zamora, que a Segura no le quitan la calle por memoria histórica. ¡Claro que no, don Fernando! Eso se merece un rotundo e inequívoco tururú. Pues eso: tururú. Muchos se preguntan hoy:  ¿Y para cuándo la calle al cardenal Amigo, que ha sido arzobispo de Sevilla durante 28 años? En su día se habló de sustituir la calle Afán de Ribera, del Cerro del Águila, por la calle Cardenal Carlos Amigo Vallejo. La iniciativa no prosperó. También se ha contemplado la posibilidad de dedicarle una vía en el Tiro de Línea, dado su amor por los barrios. Yhasta una próxima al Palacio de San Telmo, que parece la solución más idónea por muchas connotaciones.

A la memoria de un economista baratillero

Esta semana se nos ha ido Francisco Ruiz Ortiz. Fue costalero de la cuarta trabajadera de la Virgen de la Piedad, la cofradía del Baratillo a la que ayudó, por amor al arte, a la implantación de criterios profesionales en su contabilidad. Siempre tuvo claro que una hermandad no es una empresa, nunca debe serlo, pero sí se puede ayudar a su fines con los criterios técnicos que se aplican en parcelas ajenas a las cofradías. Estaba considerado por muchos profesionales como un astro de los números. De buen humor y excelente profesional. Una vez confesó que gracias a las hermandades había probado el gusto de trabajar gratis. Nunca se arrepintió de hacerlo, por ejemplo, para su hermandad del Baratillo. Descanse en paz este economista en el regazo de su Virgen de la Piedad.

Las entrañas del Martes Santo

El Fiscal | 24 de septiembre de 2017 a las 5:00

martes santo internet

MARTES Santo suena a barrila, a hermanos mayores destinados a la ingeniería de horarios e itinerarios y a oscurantismo pueril de la parrilla horaria. Sabe a aguardiente de primera hora de la mañana servido con primor en la taberna La Candelaria, por cuya ventana se puede rezar al mismo azulejo del Señor de la Salud que vio pasar al Gran Poder camino de las Misiones en 1964, evocación interrumpida por el mollatoso de guardia que –codo en la barra– despierta de su letargo.

–Oiga, ¿pero cambian el Martes Santo? No le habrán metido sabor a fresa, ¿verdad?
–Cambian la jornada de Semana Santa, no el anís, so merluzo.

Ya sabemos la razón de tanto interés en esconder los horarios e itinerarios en la caja fuerte del Palacio Arzobispal. Los Estudiantes regresan por Tomás de Ybarra, con lo cual se va a poner contentísimo Joaquín Moeckel, que ya estoy viendo a los saeteros y a los gorrones querer trincar metro cuadrado en los muchos sus balcones de su bufete, pero es que nos quitan el retorno nocturno del Cristo de la Buena Muerte por la Plaza de la Contratación. Ay, mi dilecto Jesús Resa que nos va a dejar usted sin el bautizado cielo Azul Contratación que tanto nos gusta a la vuelta. No nos haga más cambios, dejemos la rosa como está, que eso de la cofradía por delante del Casablanca y del Burguer King nos va a hacer echar de menos Las Lapas. Y ni le cuento eso de ver el nombre de Indalecio Prieto en el itinerario de Los Estudiantes. Ojú, don Indalecio. Y hablando de rosas, esperemos que en el programa de mano aparezca, al menos, el paso de Cristo con lirios. Solo con lirios, don Jesús. Muchos monaguillos, muchos lirios y muchas cruces de penitente. El Martes Santo se podrá poner del revés, pero la cofradía de la Universidad siempre recta, bien recta.

Lo mejor de este proyecto de remodelación del Martes Santo es que el hermano mayor del Dulce Nombre llama a su cofradía por su nombre: la Bofetá. A ver si en las Cigarreras y en los Caballos toman nota y se dejan los complejos en el carro de los cirios rotos.

–Mis saludos a los señores que empujan esos carros a los que siempre falla una rueda.
–Es un detallazo, oiga.

Un diez para el señor Casal por fomentar el uso de la denominación popular de su bellísima cofradía. También un diez a todos los hermanos mayores del Martes Santo por usar en la parrilla horaria las denominaciones de los bares para localizar sus preciosas cofradías. Es entrañable leer que la cruz de guía de Santa Cruz estará a las diez en punto de la noche en la confitería La Campana, donde ya estoy viendo al profesor Adolfo González con su cirio de escolta abriendo paso y donde no veo a Juan Reguera en el balconazo de la pastelería porque en esos momentos irá con su Virgen del Dulce Nombre, que, por cierto, a las dos de la madrugada debe estar con la saya rosa en El Sardinero escoltada por José Luis Trujillo. Este programa de Martes Santo parece asesorado por el gran letrado Enrique Henares, el primero que habló de las tabernas largo y tendido (mejor de pie en la barra) en el pregón de la Semana Santa. ¿Y no es bonita la referencia al azulejo de la Plaza de la Alianza para ubicar al palio de la Virgen de los Dolores a la una de la madrugada?

Sáquenle todo el partido a esta parrilla horaria, que tienen a su disposición en la web del periódico desde el viernes. Es la misma que maneja la autoridad, eclesiástico por supuesto. Se la querían quedar los curas para ellos solos. Ay, pillines. Hay que compartir.

Los predilectos de José Ignacio

El Fiscal | 16 de septiembre de 2017 a las 13:03

pregonero

DICEN los señores del Consejo que José Ignacio del Rey Tirado ha dado no sé cuantos pregones y exaltaciones en Sevilla y hasta en Madrid. Que tiene currículum, que se conoce el paño desde pequeño, que todo lo que va a contar lo ha vivido en primera persona y no se cuántas flores más. A mi que José Ignacio del Rey pronuncie el pregón me parece muy bien. Estupendo, oiga. El problema es que yo ya he estado en el mejor pregón posible que nunca haya podido pronunciar José Ignacio. Y he estado varias veces. A veces un pie de foto es mejor que todo un artículo, y una frase mucho más impactante que todo un pregón. Ocurrió durante varios años en la Semana de Pasión, cuando ya tenemos olvidado el pregón oficial (algunos es una obra de caridad dejarlos caer en el olvido). José Ignacio era el diputado mayor de gobierno de Los Estudiantes con Antonio Piñero de hermano mayor, hoy vicepresidente de la institución que elige al pregonero.

–Oiga, este Piñero siempre se sale con la suya, ¿no?

–Como los alemanes en el fútbol. Cállese y no interrumpa.

José Ignacio tenía el valor de convocar en la Capilla de la Universidad a todos los monaguillos de la cofradía, con sus padres y hasta abuelos, para una reunión preparatoria con olor a merienda escolar, estética de uniformes colegiales y rezos apresurados de Padrenuestros. Lo mejor de estas reuniones era la definición que José Ignacio, junto al Sagrario y a los pies del Cristo de la Buena Muerte, hacía de los monaguillos para que todos los adultos se quedaran tranquilos ante cualquier incidencia: “Los monaguillos son nuestros hermanos predilectos. En caso de lluvia, la prioridad es llevarlos a un sitio seguro, antes incluso que a las sagradas imágenes. Los monaguillos son los primeros, no tengan dudas en ningún momento”.

Yal oír a José Ignacio, muchos padres se emocionaban. Año tras año, José Ignacio daba la cifra de monaguillos. 114 el Cristo, 128 la Virgen. 120 en el Cristo y 118 en la Virgen… Siempre fueron los llamados “hermanos predilectos” con un cariño y una rotundidad ejemplares. Los monaguillos no molestan, son la cantera, el futuro seguro en tiempos de zozobra, la reserva de autenticidad en una Semana Santa sofisticada y amenazada. La reunión de monaguillos no era una sesión de trámite, una reunión exclusivamente para tratar temas de logística. Era el momento en que la Hermandad de Los Estudiantes decía alto y claro que por encima de las imágenes sólo estaban los niños. Por responsabilidad,  por convicción. Y José Ignacio nos dejaba ese cuarto y mitad de pregón que a muchos nos bastaba para seguir creyendo en la capacidad de las hermandades para generar afecto, dar cobijo y hacer que pequeños y mayores se sientan integrados.

Por eso yo ya he estado en el mejor pregón de José Ignacio. Como estuve en casa de su  hermano Eduardo, hoy hermano mayor del Silencio, cuando fue elegido pregonero. Veo hoy a la madre de José Ignacio sonreír con discreción  porque, otra vez, un hijo suyo será el pregonero de la Semana Santa, como la vi feliz aquella noche del otoño de 1998 en una acogedora casa de la calle Otumba donde los consejeros formaban una cálida bulla en el salón.

No me cuenten cómo será el pregón de  José Ignacio del Rey. Yo he asistido al mejor de sus pregones, lirios regalados como anticipos del Martes Santo. Bendita la rama que al tronco sale.