Jaleo de la Carretería

El Fiscal | 23 de junio de 2009 a las 18:04

¿Qué está ocurriendo por la antigua calle de Varflora? Recientemente dimitieron los dos priostes, uno de los cuales dicen que se fue a Palacio con un cabreo supino denunciando supuestas injurias. Esta semana han dimitido las camareras. Alarma roja cuando las que dimiten son las camareras. Se dice que las señoras se han despedido hasta por burofax. Les habrá faltado decir que ya sus abogados irán a recoger sus pertenencias.

A finales de esta semana se seguía hablando de nuevos cargos tomando las de villadiego…

Por cierto, ¿leyeron el puyazo premonitorio que le ha propinado al poder establecido de la hermandad en la web artesacro.org el muy respetado y veterano Antonio Bustos, número seis de la cofradía, que lleva casi tantos años en la casa como la maroma del misterio?

Ojú… Malos vientos soplan por la calle Real de la Carretería, donde alguno dice ya con guasa que va a dimitir próximamente el tío del ambigú y el mal ladrón, y que con tanto cambio en el nomenclátor le van poner Jaleo en la Carretería, esquina Techada.

14 horas para un debate

El Fiscal | 17 de junio de 2009 a las 12:02

Domingo, 7 de junio. Son las 12:32. El móvil da dos golpes de muñidor. Bip, bip. “La Esperanza entró en su capilla a las 11:30. ¡Glorioso!” El paso de palio asomó por la Puerta de los Palos de la Catedral a las 21:30, por lo que la Virgen estuvo la friolera de 14 horas en la calle. En el gobierno de la ciudad y en muchos sectores cofradieros se plantea una pregunta: ¿Justifica el gozo del XXV aniversario de una coronación canónica tener en la calle un paso de palio durante semejante número de horas?

Determinada clase dirigente cofradiera parece acostumbrada en la última década a tomar la calle, a hacerla suya con ademanes pretenciosos y a exigir determinados privilegios sabiendo que la autoridad municipal no se enfrentará, al menos públicamente, con nada que huela a las cofradías (Al poder local ya le basta con aplicar la anestesia del urbanismo morado en forma de subvenciones).

Escojamos varios botones de muestra de la desmesura de lo ocurrido el sábado. En los despachos de la Plaza Nueva aseguran que la Esperanza de Triana decidió realizar el recorrido hasta el Ayuntamiento por la Avenida en lugar de por la calle Hernando Colón, lo que obligó a cortar el tráfico del tranvía, así como que la hermandad hizo caso omiso a los ruegos para que metiera el paso en su capilla antes de las 5:30, pues se le anunció que al celebrarse el domingo las elecciones al Parlamento Europeo todos los retenes policiales estaban preparándose para la custodia de los diferentes colegios electorales. ¡Ni por esas! No sólo no se recogió el paso antes de las 5:30, sino que lo hizo seis horas después. Por otro lado, una señal inequívoca de que se buscaba premeditadamente finalizar la procesión a deshoras fue la ausencia absoluta del siempre habitual cortejo de cirios e insignias delante del paso. Allí no había ni cruz de guía, ni faroles, ni hermanos de luz. ¿Para qué?

¿Qué criatura hubiera aguantado la compostura exigible en una procesión durante 14 horas? Nadie. Así pues, el paso pelao y venga de frente. Comentario aparte merece la velocidad a la que avanzó la comitiva. Es cierto que hubo bullas en muchos momentos, sobre todo en la primera parte del recorrido. Nadie lo duda. Ahí están las fotos y las cifras oficiales de la Policía Local. Pero no es de recibo que de la calle Bilbao al Puente de Triana se emplearan ¡más de tres horas y media! A esas alturas de la noche se corren demasiados riesgos, se exponen a las imágenes sagradas a estampas poco idóneas, como las peleas que se produjeron en la calle San Jacinto protagonizadas por víctimas del gin tonic en el entorno de la procesión. Pero en muchas partes del recorrido matinal sólo hubo aglomeración de público justo alrededor del paso, ninguna cantidad que impidiera andar con mayor desahogo y evitar un periplo de catorce horas. En la junta de gobierno se arguye con toda legitimidad que el paso no podía andar con soltura, que en ningún caso iba a ser utilizado como “arma arrojadiza contra el público”, que la presencia policial fue “deficiente” desde el primer momento, que sólo las personas que formaban delante del paso saben con rigor la dificultad que existía para avanzar, que no estaba premeditada la entrada a las 11:30 y que lo verdaderamente trascendente fue el mensaje de esperanza que dejó la Virgen durante los días de triduo en la Catedral (con un meritorio aforo de mil personas al día) y a lo largo de la procesión.

“¿Alguien tiene la solución para que un paso avance en un recorrido con cien mil personas por delante?” La hermandad también le resta importancia a las molestias que se causó al funcionamiento cotidiano de la ciudad: “Los cofrades tenemos que salir de una vez del armario y perder los complejos. También cortan el tráfico el maratón y las manifestaciones y nadie dice nada. La Esperanza de Triana no salía en procesión extraordinaria desde 1984”.

Aquella procesión de regreso también concluyó por la mañana, duró 12 horas y tampoco contó con un cortejo de hermanos con cirios. Pero hace 25 años el contexto era bien distinto. El mundo de las cofradías no parecía tan pasado de rosca ni tan decadente, no había estallado aún el boom de las procesiones extraordinarias, se conservaba casi impoluto todavía un sentido de lo extraordinario que hoy resulta perdido por completo.

He aquí la clave de por qué el pasado sábado muchos cofrades experimentaron la contradicción de disfrutar y recibir un mensaje de esperanza al mismo tiempo que se toparon con una nueva muestra de desmesura que obliga a replantear muchas celebraciones externas en el momento actual.

Nadie duda de la belleza del paso de palio en las estrecheces de Triana, ni de la sinceridad de la devoción de quienes la acompañaron incansablemente durante horas, ni del boato de los cultos catedralicios. Las manifestaciones públicas de religiosidad popular son recomendables, pero en su justa medida. Zanjar el debate apelando a las leyes físicas para justificar que un paso no avanza es simplificar interesadamete los planteamientos. Para el análisis que se necesita no resulta válida al completo ni la opinión de quien se pasó las horas delante del paso, sumido en la gloria de las nubes de incienso, ni la del ciudadano encolerizado porque su taxi no pudo cruzar por Triana a una determinada hora y sus opiniones revelan prejuicios de otros siglos.

La aventura de un latinista en el atrio macareno

El Fiscal | 17 de junio de 2009 a las 11:56

Tiene mérito eso de tener una agenda con los teléfonos del presidente del consejo de hermandades de Tenerife y Zamora, de la unión de hermandades de Jerez, del hermano mayor de la Macarena y el Gran Poder de Madrid, o del director de una revista de tirada nacional especializada en temas pasionistas. Tiene tela de mérito porque a 9,9 de cada 10 sevillanos que ejercen de cofrades les importa un comino lo que ocurre más allá de las fronteras locales así que llega el Miércoles de Ceniza. Por eso, Juan José Morillas fue atinadamente bautizado como canciller de las cofradías sevillanas, un cargo apócrifo que nadie quiere y que él asumió encantado en los ocho años que tuvo sillón en San Gregorio.

A Morillas lo llama uno al teléfono un sábado por la tarde y te suelta: “Estoy con unos cofrades de Lugo en un congreso en La Rioja”. Tiene hechuras de patricio romano con casa veraniega en Itálica, pensando siempre en empresas de futuro para hacer más grande su imperio particular. Alguien le preguntó una vez en plena calle: “¿Qué hace un latinista como tú en el mundo de las cofradías?” Y él respondió con razón que muchos valores de la cultura clásica hacen más falta que nunca en el mundo decadente de las hermandades.

Quiere ser hermano mayor de la Macarena a partir de noviembre, cuando la Esperanza viste de negro y él se encamina a la imprenta a recoger los calendarios que, latinajo incluido, reparte entre sus amistades, afines y hasta a algunos críticos, pues es sabido que este incansable profesor no esconde rencores. Morillas está convencido de que desde su Itálica se otea el Arco.

“Te cuelgo que estoy llevando la cruz de guía”

El Fiscal | 7 de junio de 2009 a las 13:31

Lo del traslado a la Catedral de la Esperanza de Triana fue antológico. Con el sol en lo alto desde el viernes invitando a la evasión playera, con la aldea del Rocío de bote en bote y con el Real Betis jugándose el futuro, todo estaba razonablemente planteado para dudar de una presencia masiva de público en las calles. Recuérdese, sin ir más lejos, que la ida matinal a Santa Rosalía del Gran Poder dejó preocupantes claros de público en muchos tramos del recorrido, lo que por fortuna no se produjo en el regreso nocturno. La Esperanza pudo con todo, atrayendo público por Adriano y Arfe desde dos horas antes de su llegada.

La Policía cifró en casi 8.000 las personas congregadas en el Puente para despedirla. Todo un éxito de convocatoria del que se pueden sacar muchas conclusiones positivas. El paso avanzó como pudo en muchos momentos, se recreó en el Baratillo con el exceso esperado y llegó a la Catedral a las 23.35 horas. Tan glorioso traslado dejó estampas también para el comentario jocoso, como la del portador de la cruz de guía atendiendo una llamada de su telefóno móvil en plena procesión. Podría haber usado un auricular bluetooth. Como Marichalar.

Una de medalleo

El Fiscal | 7 de junio de 2009 a las 13:30

Monteseirín está en un aprieto cofradiero. El hermano mayor de la Esperanza de Triana, Adolfo Vela, le ha solicitado verbalmente que se le reconozca la categoría de medalla de la ciudad a la réplica que se le impuso en su día a la Virgen. Recuérdese que las medallas de la inmensa mayoría de las vírgenes son eso, réplicas de la concedida al Consejo de Cofradías. La Virgen de los Reyes y la Macarena tienen la medalla propiamente dicha. Y al Gran Poder se la impuso en 1995 en la basílica el entonces alcalde Alejandro Rojas-Marcos, después de que cuatro gotas matinales frustraran la ceremonia vespertina prevista en la plaza de San Francisco. En la Esperanza están ilusionados con que con motivo del XXV aniversario de la coronación se les reconozca categoría de medalla principal a aquella concesión. Monteseirín se ilusionó enormemente con tal posibilidad, pero después ha debido meditar, porque se le vendría encima un aluvión de peticiones similares. Ese reconocimiento tendría que pasar por la aprobación del Pleno. ¿Qué votarían los socios de gobierno de IU-CA? Para colmo, próximamente se aprobará la concesión de la réplica a la Virgen de la Caridad del Baratillo. ¿Cómo se tomarían en la cofradía del Arenal que el mismo año se reconociera la categoría de principal a la medalla de la Esperanza? “Uf, uf…Demasiado jaleo”, ha debido pensar el alcalde.

Estratégica visita privada del coadjutor a la Macarena

El Fiscal | 7 de junio de 2009 a las 13:29

Monseñor Asenjo ha debutado por fin en el atrio macareno guiado por su amigo José María Gil Tamayo, director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social quien predicó este año la función de la coronación. El domingo por la noche, con la Esperanza de Triana en la calle, se improvisó la primera visita privada del coadjutor a la basílica. Pocos días antes, precisamente, de que le predicara a la Esperanza de Triana en la Catedral, cuya capilla en obras también visitó recientemente.

Tras el polémico relato pregoneril de la estampita rechazada, monseñor Asenjo despejó con su presencia cualquier suspicacia en la Macarena. El coadjutor sigue en su proceso paulatino de integración en la ciudad. Ha prometido que irá más rápido cuando quede liberado de sus obligaciones pastorales en Córdoba. El hermano mayor, Juan Ruiz, ya le ha invitado a asistir a la bajada de la Virgen el próximo diciembre.

Urbanismo morado

El Fiscal | 7 de junio de 2009 a las 13:28

Soltar dinero tiene sus efectos. Si pillan un boletín de la Macarena podrán deleitarse con sendas entrevistas a Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, delegado de Urbanismo, y Rosamar Prieto-Castro, delegada de Fiestas Mayores.

Un alcalde arrimado al ‘clergyman’

El Fiscal | 7 de junio de 2009 a las 13:27

Ay, la de cosas que el veterano canónigo Antonio Hiraldo, ex secretario general del Arzobispado, podría enseñarle a este alcalde sobre cómo afrontar períodos de zozobra. Tal vez por eso Monteseirín se arrimó a don Antonio el miércoles en San Román. Hiraldo sabe mucho de navegar a contracorriente, de mover montañas a base de mucha fe y poco dinero, de pasar de organizar visitas papales a encontrarse al frente de dos templos a puntito de venirse abajo. Hiraldo, el cura que le quita el sueño al mismísimo cardenal…

Evocación con aristas

El Fiscal | 7 de junio de 2009 a las 13:26

“Fiscal, con lo que has contado de las medallas me has hecho recordar lo mal que se gestionó aquel asunto en mi hermandad del Gran Poder. La fuerte contestación interna a sacar al Señor provocó que el entonces hermano mayor viera en aquellas cuatro gotas matinales su tabla de salvación. Para colmo, muchos hermanos nos quedamos sin contemplar la ceremonia interna en la basílica, cuando veíamos entrar a ciertos famosetes que ni siquiera eran hermanos. Mejor que no siga porque me pongo malo…”

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El Calvario

El Fiscal | 7 de junio de 2009 a las 13:25

El último boletín informativo tiene detalles de interés. Primero, el editorial en el que se formula la siguiente pregunta: “¡Hermanos míos! En malos tiempos como los que corren para nosotros, en tiempos de dificultades, ¿de qué hace gala un hermano del Calvario?” Segundo, se informa de la dimisión del hermano mayor, un hecho que dejó un “triste regusto” en el final de la cuaresma. Se hace constar que José Luis Chico prestó declaración esos días “sobre hechos denunciados cuatro meses antes”. Y se concluye: “Independientemente de la relevancia judicial del asunto y del dictamen final de la Justicia, es evidente que las fechas en que se produjeron los hechos y el cargo que ocupaba nuestro hermano, dieron a lo que no sería siquiera una pequeña reseña en las noticias locales, carácter de portada en todos los medios informativos”.