Dar de beber al sediento

El Fiscal | 23 de febrero de 2008 a las 18:03

Este preclaro Fiscal ya lo había anunciado en su edición XXL dominical.

Marchena dejó las caracolas de la Cartuja habiendo estrenado el urbanismo morado para instalarse en la zona noble de Escuelas Pías, suntuosas escaleras y techos de madera noble, para seguir haciéndole guiños a la Sevilla Eterna. En esta ocasión se trata de una obra de misericordia. El vicepresidente de las empresas municipales instala puntos de avituallamiento de agua para los sufridos nazarenos de barrio.

A este paso, los canónigos le van a dar a Marchena la medalla Pro Ecclesia et Pontifice por reducir el consumo de agua y las botellas tiradas en el mismo Patio de los Naranjos.

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Ella ya está en casa

El Fiscal | 22 de febrero de 2008 a las 8:03

Se fue. Estuvo ausente varios meses. Otros ojos tuvieron el privilegio de contemplarla. Cogió la A-92. Se llevó lo puesto. Ni una muda.

Y por fin nos la han devuelto. Más limpia, más acicalada, más bella. A pesar de que la mejoraron con la llegada del 92, como las grandes obras y proyectos de Sevilla, han tenido que reforzarla para asegurarle larga vida. Suprema contradicción. Ella es el frío y su ausencia nos dejó una sensación gélida. Ella es la muerte y la restauran para darle larga vida. La Canina por fin ha vuelto de Granada. Por la A-92

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Miralles

El Fiscal | 21 de febrero de 2008 a las 19:31

PATERO. 54 años. Veterano. Uno de los zancos del pasopalio de la Virgen de la Angustia está hecho a su medida. Lleva 34 años en la cuadrilla de hermanos costaleros. ¿Quién da más? Da gusto abrazarlo en la lonja de la Universidad, cuando los monaguillos juguetean por el empedrado antes de entrar por el postiguillo de Derecho.

José Miralles Fedriani. Buena gente.

El ejemplo de la Amargura

El Fiscal | 20 de febrero de 2008 a las 15:14

Vaya, vaya, ya van saliendo más hermandades, y qué hermandades, que disponen de copias de seguridad de sus imágenes sagradas. Las recientes iniciativas del Gran Poder, el Cachorro y la Amargura de blindar sus altares eran todo un clamor.

La inquietud por la seguridad existe. Bastaba con profundizar y tirar del hilo para obtener información mucho más jugosa. Y, cómo no, la Amargura no sólo ha dado ejemplo de estar a la última en la tecnología a aplicar para obtener las réplicas, sino que lo ha reconocido abiertamente.

Que tomen nota los ocultistas.

La música de los ciriazos

El Fiscal | 19 de febrero de 2008 a las 21:38

Es lo que tiene convertir un templo en un museo, según la tesis defendida por Julio Domínguez Arjona. Pasión regresó el sábado al Salvador y la plaza estaba de bote en bote, como en un Jueves Santo de principios de los años 90.

Gratificante fue comprobar el silencio respetuoso de la masa. Pero se rompió cuando los hermanos que portaban cirios tenían que deshacerse de ellos antes de entrar en el templo. Un ciriazo tras otro.Ésta fue la música final de un traslado para el recuerdo.

¿Tanto costaba apagar los cirios antes de entrar y meterlos en la cirieras discretamente una vez en el interior?

Juntas las tres generaciones

El Fiscal | 19 de febrero de 2008 a las 21:36

El más veterano ha conocido las cofradías cuando no existía el Consejo, el misterio de los caballos tenía la cuadra entera y a la Virgen de los Reyes sólo le daban media vuelta a la Catedral.

El de enmedio, pura fuerza del carácter, es hombre intrépido, de su tiempo, de retos y de una relación solvente con la autoridad eclesiástica, con la que hasta se enfrentó con éxito jurídicamente.

Y el más chico, también de ojos claros, tiene la silueta de monaguillo travieso y risueño.

Ayer vimos a las tres generaciones juntas yendo de besamanos en un domingo de cuaresma. Don Otto, Joaquín y Joaquín Carlos Moeckel.

El Retorno de Pasión

El Fiscal | 18 de febrero de 2008 a las 22:10

Pasión“Hace más frío que viendo el regreso de Pasión en la esquina de José Gestoso”. Pero por más que Eolo soplara, que sopló desde el cañón de la Encarnación y sus setas, había mucha, muchísima más gente que en el vía crucis del primer lunes de cuaresma. El sábado festivo y el tirón popular del Nazareno de Montañés, túnica morada corta y la luz tenue de cuatro guardabrisones encendidos, son la claves del impresionante poder de convocatoria de un traslado ni mucho menos inédito, pues sólo hace cinco años se vivieron tres con las mismas imágenes: ida y vuelta a San Hermenegildo y la ida a la iglesia de la Misericordia. La decadencia actual del mundo de las hermandades no impide que el público, al final, esté donde tiene que estar: con Pasión. Con las imágenes de siempre. Y anotamos la exquisitez de los priostes al preparar a la Virgen de la Merced. Llega la hora de amoldarse a un templo nuevo, perdido ya el carácter parroquial y la presencia paternal de don Manuel del Trigo. Hay que adaptarse a una sede renovada, donde no será posible manchar el suelo de cera, y donde habrá que aprender a convivir con los más que probables usos culturales de un templo en el que se ha invertido muchísimo dinero público. Pasión ha regresado y nos ha dejado el frío metido en el cuerpo, pero la enorme satisfacción de saber que las grandes imágenes siguen tremendamente arropadas cuando salen a la calle. Con tanto ruán verde, tanto trompetódromo municipal, tanto falso purista, tanto pasos de misterio con gallo y hasta uno que anuncian con un perro en lo alto, el reencuentro con Pasión con tanto público respetuoso es una delicia. Hace cinco años se fue sin fecha de regreso. Nihil est quod deus efficere non possit. “Nada hay que Dios no pueda hacer”.

Foto fiscalAy, aquellos días felices de fresas bañadas en champán francés

Era hermano mayor de una santa cofradía. Irrumpió con las burbujas del Möet Chandon en el mundo del adobo. Las convivencias del Miércoles Santo de aquellos tiempos en su hermandad se caracterizaban por las camareras con cofias. Como aquel trueno vestido de nazareno también mandaba en una hermandad rociera, un año se llevó a los hermanos mayores de su día a hacer el camino. Y yendo por las arenas los puso hasta la corcha de champán y fresas con nata. Nada de rebujito, que eso es muy vulgar. Ay, aquellos años. A todos les regaló una enciclopedia rociera forrada en terciopelo. Y en la Feria, ay la Feria y sus peligros, había un día dedicado a esos hermanos mayores. Coches de caballos, grupos flamencos en directo y unas cigalas que estaban para cantarles saetas. Y muchos recuerdan aún aquel bautizo en el que mandó traer agua del Jordán, pero caliente, por aquello de que se celebraba en invierno. Algunos tejieron tal amistad que le confiaron inexplicablemente sus ahorros. Esos incautos hermanos mayores lloran hoy su pena en soledad. Se emborracharon en la primera taberna, pensando que sólo se trataba de unas fresas.

Los asesores del cardenal

Su Eminencia ha incluido el denominado Consejo Diocesano de Hermandades en el diseño del nuevo organigrama de la curia. El cardenal hará oficial su foro de asesores en el gobierno pastoral de las más de seiscientas hermandades de la diócesis. Para la manida pregunta sobre quién aconseja al prelado en los asuntos morados, existirá pronto una respuesta oficial. Hasta ahora han sido varios los asesores del Arzobispado procedentes directamente de las filas de las cofradías. Hubo uno –que hoy ocupa un puesto relevante– que consiguió frenar la iniciativa de sacar un paso en el Congreso Internacional de Hermandades simplemente para que “la gente de fuera vea cómo se mueven aquí en Sevilla”, según la propuesta de un cargo intermedio de la curia.

Un proyecto interesante

No nos engañemos. Si de verdad forman ese Consejo Diocesano de Hermandades personas serias de este mundo de las cofradías se podrán evitar muchas polémicas gratuitas, como la de remitir en plena cuaresma los pliegos de la declaración de la renta. También se le podrá dar su sitio al Consejo, al de la calle San Gregorio, no nos confundamos, que a partir de ahora habrá que distinguir entre el Consejo de Villarriba (Plaza Virgen de los Reyes) y el Consejo de Villabajo (el que está junto a Las Lapas), que no será lo mismo hablar de los señores consejeros de Palacio que de los tíos del Consejo, los que eligen al pregonero, recaudan el dinero de las sillas y hasta alguno se cree presidente de Telefónica.

Un candidato ninguneado

Es extraño que una hermandad como Pasión haya incurrido en semejante ninguneo. Vayamos por partes. En mayo hay elecciones. Y se presentan dos candidaturas, ninguna de las cuales existe oficialmente por el momento por la sencilla razón de que aún no se han abierto los plazos electorales. La hermandad ha remitido a sus hermanos un boletín informativo en el que se dedica una página completa al hermano que encabezará una lista, Jaime Fernández de Argüeso, y ni una línea al otro hermano que también ha anunciado su intención de presentarse, Javier Criado. ¿Por qué se hacen así de mal las cosas? ¿Qué necesidad hay de practicar semejante ninguneo? ¿No es la propia institución e, incluso, el mismo candidato supuestamente beneficiado por esta maniobra los que resultan perjudicados con esta estrategia?

Y aún hay más…

Por cierto, en esa página se publica un amplio perfil del aspirante oficialista. “Entre sus grandes aficiones están una gran gama de deportes, como la náutica, el golf y la equitación, afición [sic] que mantiene dentro de sus momentos de ocio”. ¡Caramba! Sabíamos que en política cofradiera hay que saber navegar, pero de ahí a que haya especialistas en náutica que se presentan como tales en el boletín…

El pertiguero

Primer golpe. Muy merecido. Enhorabuena al Pleno municipal por aprobar la rotulación de una calle del centro con el nombre del investigador Juan Carrero.

Segundo golpe. No se pierdan los artículos de José Joaquín Gómez en Diario de Sevilla los jueves de cuaresma. Los dos primeros han estado atinadamente marcados por la plena actualidad. Relean sus reflexiones sobre el Consejo.

Tercer golpe. Carlos Bourrelier puede estar muy orgulloso del vía crucis del Buen Fin. Y ciriales arriba.

¿Por qué le rechina a algunos hermanos de San Gonzalo que Juan Hernández vaya diciendo que él será el próximo hermano mayor?

El lagarto de la Catedral:

Entérate, Fiscal, de la gran iniciativa del hermano mayor de San Isidoro para celebrar próximamente los veinticinco años de José Luis Peinado como párroco en la Costanilla. Peinado, que sabe latín en todos los sentidos, se merece el homenaje de las hermandades de la feligresía

Palabra de reptil metropolitano, palabra de lagarto de la Catedral

Antonio

El Fiscal | 16 de febrero de 2008 a las 9:48

La tarde estaba vencida aquel Jueves Santo de 1998. La cofradía se echó a la calle contra pronóstico. El día estaba más para escopeta y perro que para visitar sagrarios. Sonó el Perdón, oh Dios mío confundido entre los latidos de la Semana Santa, que son los golpes de alpargata por la rampla.

Tres o cuatro filas de público en la desembocadura de Cuna con Sagasta. El último tramo del Señor estaba detenido. El celador, de inconfundible silueta, desempeñaba con mimo su labor en una tarde difícil para mantener los pabilos con vida. Le hicimos una fotografía.

Poco después llovió y ocurrió lo ya sabido. Aquel celador seguía acatarrado el sábado. Hoy retorna Pasión a su casa. Por eso nos acordamos de Antonio de la Torre, aquel celador del último tramo, el de aquella tarde vencida.

Ojú

El Fiscal | 15 de febrero de 2008 a las 15:15

El doctor Escribano quiere acabar con el clásico bocadillo que las hermandades ofrecen a sus costaleros durante o al término de la estación de penitencia. Dice que lo mejor tras arriar los pasos es jamarse un plato de arroz blanco con patatas.

Ay, si se lo hubieran dicho a tiempo a los cargadores del muelle… A lo mejor Abel Moreno no hubiera escrito nunca Hermanos costaleros.

Escribano nos cierra Trifón cualquier día y nos pone como los días de gastroenteritis: a base de botellitas de aquarius y lonchitas de pavo para picar.

A ver si un laboratorio de esos saca pronto un estudio sobre los beneficios de la cerveza en los costaleros.

Ojú, Escribano, que viene, que viene…

Impresión

El Fiscal | 14 de febrero de 2008 a las 0:39

Ha pasado poco más de un año y llama la atención cierta oscuridad. Basta una visita detenida a su templo, a esas horas muy próximas al mediodía en que los devotos se cuentan con los dedos de las manos. Acérquense y verán cómo su rostro es ya como el de siempre. Y las manos, también. ¿O somos nosotros los que nos hemos acostumbrado? Quién sabe. Tan sólo poco más de un año. Y esta cuaresma nos ha regalado esa impresión.

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