El pertiguero

El Fiscal | 29 de julio de 2009 a las 17:16

Primer golpe. Encuentro cofradiero en la mar. El hermano mayor de Pasión, Javier Criado, y el diputado Adolfo González, al que cinco décadas contemplan en la nómina de Santa Cruz, surcaron las aguas marbellíes en el Dajorse. Al parecer, alguien más les acompañaba en la charla capillil.
Segundo golpe. Si el doctor Escribano, famoso por sus dietas a base de papillas, llega a ver el perfil de algunos costaleros (y costaleras) de la reciente procesión del Carmen del Santo Ángel le da un patatús. Qué barbaridad.
Tercer golpe. Oído por el arrabal. “Por la retransmisión del pregón tuvimos que pagar algo más de 8.000 euros. Sí, es raro, ¿verdad? Pero el hermano mayor estaba decidido. Menos mal que contamos con el concurso de un patrocinador”.
Y ciriales arriba. “Hay que ver lo que se parece el concejal Mir a un cura cuando va vestido de negro”.

El lagarto de la catedral

El Fiscal | 29 de julio de 2009 a las 17:15

<<La tuya es toda una mente preclara, Fiscal. El otro día me acordé de aquel artículo que le dedicaste hace años a la meteórica carrera del cura Teodoro León cuando alcanzó la canonjía digital. Ahora ya es presidente del Tribunal Interdiocesano. Verdaderamente Teodoro está imparable>>

Carrera Oficial: Las cifras clave

El Fiscal | 23 de julio de 2009 a las 20:08

Nada mejor para afrontar una negociación compleja que armarse de un buen argumentario. Y el verano es propicio para la forja de las grandes estrategias que habrá que poner en práctica en otoño. La agenda a la vuelta de las vacaciones está marcada por la necesidad imperiosa de negociar un nuevo convenio de explotación de la carrera oficial entre el Ayuntamiento y el Consejo de Cofradías. No caben mayores situaciones de provisionalidad, ni procede seguir estirando artificialmente la vigencia del acuerdo anterior.

La negociación arrancará condicionada por el pliego de condiciones ya presentado por la Delegación de Fiestas Mayores, cuyas exigencias combinan lo sustancial con lo complementario. Rosamar Prieto-Castro reclama lo siguiente: las cofradías deben asumir todos los gastos de organización y montaje de la carrera oficial, cualquier modificación en la logística debe ser comunicada previamente a la autoridad municipal, todos los accesos y el parcelario deben ser adaptado para los minusválidos, una comisión estudiará en firme las posibilidades de ampliación de la carrera, el Consejo facilitará 200 entradas para el acto del Pregón al Ayuntamiento (que hasta ahora sólo recibe 50), el Ayuntamiento dispondrá de 50 palcos en la Plaza de San Francisco (al igual que hasta ahora) y de 60 sillas en la Avenida de la Constitución y –¡ojo porque aquí viene la gran clave!– la carrera oficial deberá ser adaptada a la legislación vigente sobre seguridad en los espectáculos públicos de más de 20.000 personas. Esta última adaptación plantea algunas interrogantes más allá del manido debate sobre el número de asientos que tendrían que ser suprimidos: ¿Cómo se adaptan los palcos a los minusválidos? ¿Y los pasillos de la Avenida? ¿Cuántos pasillos existen aún que no cumplen la mínima medida de seguridad de 1,20 metros? Si las sillas han de estar unidas por imperativo legal, ¿cómo se organizará entonces el montaje y desmontaje de cada día?

A nadie escapa que la adaptación de la carrera oficial tendrá un alto coste. El Ayuntamiento es consciente de que en este punto surgirán las fricciones, pues a la autoridad municipal le tocará apretar la tuerca y al Consejo poner la mano para pedir ayuda con la que sobrellevar los gastos. Para el momento en que el tesorero de las cofradías insista, el Ayuntamiento tiene preparados sus propios argumentos con cifras. No hará falta recurrir a la crisis económica, ni siquiera al remanente de 280.000 euros que las cofradías se han repartido hace dos semanas, con polémica interna incluida, sin acordarse que tal vez era mejor guardar el dinero en la caja para las necesidades de la carrera oficial de 2010.

En los despachos de la Casa de la Moneda se apunta todo… Como en Hacienda. El Ayuntamiento parte de la base de dos grandes cifras. La primera apunta a que la carrera oficial es un negocio redondo que deja en las arcas de las hermandades 2,8 millones de euros, lo que contrasta con un exiguo pago de tasas municipales que no alcanza los 49.000 euros. Con este flujo de gastos e ingresos, el beneficio de este negocio es el soñado por cualquier empresario. Cada año se entiende más la trifulca que se originó cuando los silleros de toda la vida fueron desalojados del esquema de explotación de la carrera. La segunda gran cifra es la referida al coste que la propia Semana Santa tiene para el Ayuntamiento: ¡6 millones de euros! De ellos, dos se dedican a recursos humanos para pagar los salarios y horas extras de la Policía Local, Bomberos, personal de la Casa Consistorial, mantenimiento, Protección Civil y diversos equipos vinculados al Cecop. El dossier detallado de los 6 millones de euros está preparado para responder a la más que probable petición del Consejo para que se reparta el coste de las reformas por seguridad. El argumentario municipal ya empieza a tomar forma a falta del definitivo informe de la Delegación de Convivencia y Seguridad sobre las medidas necesarias y a la espera también del que manejará el propio Consejo. Si el negocio es redondo para las cofradías, las cofradías tendrán que pagar las reformas necesarias. Arenas ya ha sorprendido asegurando que puede potenciarse la seguridad sin suprimir asientos. Y todo lo cual, dicho sin meterle el diente a la ampliación…

La firmeza del presidente

El Fiscal | 23 de julio de 2009 a las 15:48

Arenas está convencido más que nunca de que no es el momento de tomar medidas contundentes. Admite que en su círculo hay quienes se las han pedido como un gesto de fuerza, sobre todo tras las dos grandes polémicas internas: la del Informe Draco y la del reparto de dinero a las de gloria. Pero el presidente ha optado por aguantar todo lo que pueda sin destituir al director del boletín, ni fomentar la confrontación con determinados hermanos mayores. No quiere darle la razón a sus críticos, ni está en condiciones de buscar un nuevo responsable de la publicación. “Tampoco es tan fácil”. Respecto a la resaca por los asuntos monetarios, está dispuesto a permanecer alerta a los movimientos de los delegados de día, sobre todo de los que opinan de forma más hiriente para con su gestión. Cada vez que detecta posibles reuniones conspiratorias, levanta el teléfono para salir de dudas. “Oye, ¿tú te has reunido con…?” La consigna para los próximos meses está clara: Prietas las filas (aunque se trate del boletín) y la guardia alta, bien alta.

Con el estilo de siempre

El Fiscal | 22 de julio de 2009 a las 19:23

El delegado de día se encuentra con un allegado, quien le pregunta por la situación del Consejo a cuenta de las últimas polémicas. El delegado responde con tono de angustia: “Esto está para irse, para irse. Lo que yo te diga… Cualquier día de estos…” El allegado se marcha pensando que este delegado cultiva su estilo de siempre. Y descuelga el teléfono: “Fiscal, el tío este es de los que se levanta de un bombardeo sin un rasguño y ajustándose el nudo de la corbata. De medalla, ¡lo de este tío es de medalla! Y dice que cualquier día se va… Jajajajaja”.

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Un detalle para Mazuelos

El Fiscal | 22 de julio de 2009 a las 12:36

La cofradía de Los Estudiantes no ha querido que José Mazuelos llegara a su nuevo destino en Jerez sin un recuerdo especial de su etapa sevillana. El obispo tenía ilusión hace tiempo por tener un cuadro del Cristo de la Buena Muerte de Ricardo Suárez, autor de los marfiles del manto de la Virgen de la Angustia. Antonio Piñero se lo encargó al pintorde la Puerta Real como obsequio oficial de la corporación para quien ha sido su director espiritual. Mazuelos ha prometido colocarlo en su nuevo despacho. Estamos seguros de que así no echará tanto de menos sus años sevillanos. Otra cosa serán los cigarritos en la Lonja entre misa y misa…

El pertiguero

El Fiscal | 22 de julio de 2009 a las 12:35

Primer golpe. Hermosa costumbre. Los hermanos del Amor siguen recibiendo en la segunda página de su boletín los natalicios y fallecimientos en el seno de la cofradía.
Segundo golpe. ¿Dedito en el ojo? Por cierto, que en ese mismo boletín se deja constancia de que el cortejo llegó a la Campana y se encontró con un retraso de nueve minutos “provocado” por la Amargura.
Tercer golpe. El Amor denuncia que el polémico Informe Draco ha cometido “desviaciones importantes” al contar los tramos de cruces. Los chicos del Draco se tragaron cerca de cien penitentes del Cristo.
Y ciriales arriba. La cosa se mueve en Triana. Pepe Conde presenta mañana su candidatura a las 21.30 horas en la calle Betis, 9.

Ceses estivales

El Fiscal | 22 de julio de 2009 a las 12:34

Los clubes de fútbol hacen sus limpias así que llega el 30 de junio. Y las cofradías también. ¡Anda que no ruedan cabezas por la rampla del Salvador cada veranito! Montesión ha destituido esta semana al capataz general, José Monge, aquel que ensayó con costaleras. ¿Recuerdan? Ahí queó.

El lagarto de la catedral

El Fiscal | 22 de julio de 2009 a las 12:32

<<Inquieto y pérfido Fiscal, entérate de la que se ha liado a cuenta de las próxima ordenación de nuevos presbíteros para septiembre. Hay un caso en que al interesado le han dado nones a dos meses de convertirse en cura. ¿Qué ha pasado para que se le eche el freno de mano a ese diácono?>>

Un cura con sus vecinos

El Fiscal | 16 de julio de 2009 a las 11:06

Hubo un tiempo en que la gente hablaba con los curas como el que va al psicólogo o al diván de Javier Criado. La figura del cura gozaba de una autoridad moral innegable. Ejercía de confesor y de orientador. Esta función fue marginándose paulatinamente en favor de otros interlocutores. Incluso el cardenal Amigo redactó un día una carta pastoral alertando del auge de los adivinos y echadores de cartas de las televisiones locales como nuevos orientadores espirituales. No soplan vientos favorables a los clérigos como asesores de cabecera. Atrás, muy atrás, queda ya la figura en blanco y negro de esa sotana perseguida por la cantinela peloteril de ciertos feligreses. Hoy, ni los curas lucen sotana, salvo el padre Polo, que tiene una que a este paso acabará en el Museo de Artes y Costumbres Populares, ni se guarda mayoritariamente el tratamiento de don a los clérigos. Tal vez a los curas les falle la comunicación, como dice la ex ministra de Fomento Magdalena Álvarez que le ha pasado a ella. O, simplemente, se han ido atrincherando en las sacristías, búnker desde el que se otea malamente el exterior entre nubes de incienso. Por eso fue toda una sorpresa agradable encontrar esta semana al cura Pedro Ybarra en la concentración de los vecinos del barrio de Santa Cruz en contra del cambio de rotulación de la Plaza de la Alianza. Allí estaba con su porte noble y la proclama de rigor en mano. Don Pedro, Perico Ybarra o el cura Ybarra, llámesele cómo mejor proceda, acompañó a sus feligreses a esas horas de una tarde de verano en que lo fácil es recostarse cómodamente en el sillón del despacho parroquial y disfrutar del sabor de ese patio que da paso a la antigua Escuela de Cristo, o revestirse para algún culto vespertino de esa canonjía que dicen que le sobrevino sospechosamente tarde, porque don Pedro es de esos canónigos de primera clase, pero de último vagón, como Javierre, o como lo fue el padre Leonardo. Pero nada de asientos mullidos o suntuosas vestimentas. Allí estaba la tarde del lunes el pastor con sus ovejas. Como acostumbra. Ora tomando el café en el Aero tras la entrada de la Virgen de los Reyes, ora en aquellas noches de presidencia eclesiástica de cabildos de oficiales de su cofradía familiar del Silencio, de donde regresaba a casa en lento paseo por Tetuán mordiéndose en ocasiones la lengua por algunas de esas cuestiones absurdas en las que a veces se consumen los debates en una cofradía, ora abriendo el templo de Santa Cruz al ecumenismo, igualmente vertebrando el barrio en sus homilías, dando cuenta del fallecimiento de un vecino o de una religiosa de las Teresas, ora parándose ante un grupo de jóvenes una tarde de Nochevieja para improvisar la tertulia e interesarse por la forma en que despedirán el año, ora atendiendo a quienes todavía le tienen como el mejor oído de las penas de la cruz de cada día, aquellos que no sustituirán nunca la labia del sacerdote por las cartas del tarot, ora al frente del colegio parroquial, lidiando con la Junta e integrando a los alumnos musulmanes. Hay quienes siguen asegurando todavía que, dada la experiencia acumulada en pastorales anteriores, este sacerdote hubiera preferido en su día un destino pastoral más combativo, tal vez en una de esas zonas marginales de la ciudad, de esas en las que los chabolistas van y vienen como un acordeón, pero que el que todavía manda (con permiso de Rouco) lo puso en Santa Cruz aposta, sabedor de que sus preferencias estaban en las antípodas de la judería. Yahí sigue, hasta rejuvenecido en los últimos tiempos. Este cura espigado y enjuto, de pelo albino, ojos claros e inconfundible voz nasalizada de púlpito en San Antonio Abad, forma parte ya de las mejores postales de un barrio cuya estética ha ido degradándose a los anuncios de paelladores exprés y camisetas de la caló. Menos mal que aún queda la figura de don Pedro entre los naranjos de Mateos Gago a la búsqueda cualquier tarde de una oveja descarriada para reconducirla a la sombra de la que fue Escuela de Cristo.