La fuerza de la provincia

El Fiscal | 5 de noviembre de 2017 a las 5:00

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CUANDO Jesús Nazareno se refugia en San Antonio Abad y la última ola de lirios y oro rompe en la playa de las emociones, la fuerza de la devoción continúa viva en muchos pueblos de la provincia, de Andalucía e incluso de Iberoamérica. La devoción a Jesús Nazareno tiene una fuerza vertebradora a la que pocas veces se da la importancia que merece. Jesús Nazareno recoge oraciones el Viernes Santo en lugares muy distintos del planeta. Cuando un nazareno del Silencio forma en el tramo de los siglos, cumpliendo con el rito del andar parsimonioso y rápido a la vez, en muchos pueblos de Andalucía y a esas mismas horas, hay otros nazarenos como él que renuncian a cualquier comodidad, superan los miedos de los tumultos, y cumplen con el rito de cargar la cruz o alzar la cera morada. A las cinco de la Madrugada del Viernes Santo, cuando los primitivos nazarenos de Sevilla rinden las plegarias finales a nuestro Jesús Nazareno, justo en esos momentos sale el Nazareno de La Algaba, que lleva recibiendo el beso de las oraciones de su gente desde el siglo XVII. Sevilla, La Algaba, Alcalá de Guadaíra, Alcalá del Río, Marchena, Olivares, Paradas, Cazalla, Lucena y Priego de Córdoba, La Palma del Condado, Bollullos, Rociana o Escacena del Campo de Huelva, Archidona de Málaga, Jaén, La Puebla (México), etcétera… Se da así continuidad a la película de siglos de devoción morada que se rueda sin solución de continuidad en la noche de luna redonda de cada Semana Santa. La devoción a Jesús Nazareno vertebra muchos pueblos de Andalucía, tan distintos en sus arquitecturas, tan distantes hasta en sus preferencias políticas. Pero tan próximos cuando el Jueves Santo decae y llega la hora de la verdad antes de que salga el sol. El sol nos aproxima todo el año a los andaluces. Jesús Nazareno nos hermana. El mismo abrazo, la misma cruz, la misma devoción, la misma tierra.

La Hermandad de Jesús de La Algaba organiza del 11 al 19 una exposición en la que mostrará todo su patrimonio en la sede del Círculo Mercantil. Esta muestra se celebra al cumplirse cien años del nombramiento como hermana mayor honoraria de la aristócrata Pilar García Demaissieres, cuya gran devoción por el Nazareno algabeño le llevó a dejar en su testamento asignada una partida económica anual para la celebración de los cultos. Se inició así un periodo de esplendor que ha llegado hasta hoy. La exposición ocupará las dos salas del Mercantil. La primera de ella se centrará en la historia de la hermandad, desde sus orígenes en el siglo XVI, cuando rendía culto a un Niño Jesús Pasionista bajo la advocación del Dulce Nombre de Jesús, hasta la llegada, en la segunda mitad del XVII, de la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, la imagen que revolucionó por completo la religiosidad popular de este municipio de la Vega. Se darán a conocer también las diferentes atribuciones sobre su autoría, así como la relación que establecen varios expertos entre esta bella imagen y los titulares de la Hermandad de la Macarena. Habrá también un apartado especial dedicado a la Madrugada algabeña, cuando realiza estación de penitencia esta corporación, así como a la consagración de su templo, levantado con el esfuerzo y tesón de sus hermanos durante más de una década. En esta sala se expondrán diversos enseres litúrgicos, parte del ajuar del Dulcísimo Nazareno y algunos elementos de su paso, tallado por Antonio Martín a finales de los años cincuenta del pasado siglo. La segunda sala estará dedicada a la Virgen de los Dolores y a su ajuar con especial protagonismo al paso de palio, obra de Esperanza Elena Caro. La muestra se completa con un audiovisual dirigido y realizado por Antonio Casado, con la voz de Charo Padilla, la música de Manuel Marvizón y el asesoramiento de Diego J. Geniz. Prepárense para una película de alta calidad que les evocará los dos años del espectáculo audiovisual La Caja de la Semana Santa en las setas de la Encarnación.

Última semana
En siete días todo se habrá consumado en la Macarena. Tendremos nuevo hermano mayor. Irremediablemente, los derrotados pasarán al Estoril cofradiero. Siempre ocurre salvo honrosas excepciones, como la de Juan José Morillas, que jamás ha dejado de frecuentar la que es su casa y es hoy el mejor ejemplo de cuál debe ser la reacción de un cofrade tras un proceso electoral. Esperemos que esta semana no haya descarrilamientos por culpa de los nervios y que algunas meteduras de pata a cargo de hermanos de base en las redes sociales queden como anécdotas. Los candidatos comparecen en La Raza el martes y el jueves. Pedro Sánchez Cuerda da café para todos. Don Pedro sí que sabe. El mío, cortado.

La mejor solución
Pasan los meses y se tiene meridianamente claro que la solución más eficaz para blindar la Madrugada es retrasar su inicio. No nos engañemos. Cuanto más se demore, menor índice de riesgo. La labor de los expertos en seguridad será la de convencer a las hermandades de que menos noche es más seguridad. La luz ahuyenta el peligro.

El pertiguero
Primer golpe. Mañana a las 21:00 en Canal Sur Radio comienza la nueva temporada de El Llamador. Son ya 29 años en antena. Segundo golpe. “¿Cómo dices que han ido las pruebas de luces en las calles con vistas a la Semana Santa?”. Tercer golpe. Hay que visitar la exposición de la Virgen de la Angustia de Los Estudiantes en el Círculo de Labradores. El manto está soberbio en la sede monumental. Yciriales arriba. Yahotra vienen elecciones en Montesión, con vídeos electorales y todo. ¡Tres candidaturas!

Capirotes orillados

El Fiscal | 29 de octubre de 2017 a las 5:00

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CINCO capirotes junto a la basura como tres banderilleros sobre el redondel. Cartones, se recogen cartones. No hay sinécdoque más cofradiera que la de llamar cartón al capirote, nunca cucurucho, que eso es de Madrid. Cinco capirotes ondulados por la base, lo que revela tardes de calor, horas de sienes sudadas. Cinco capirotes son muchos capirotes para ser desechados de una vez, una muestra de hartazgo, del hasta aquí hemos llegado en el continuo Año Santo en el que se ha convertido esta Semana Santa que nos ha tocado… en suerte. A la basura con ellos, que ya no sirven, que ya no hay quien se los ponga, que ya ni siquiera evocan los días de gloria. Capirotes de usar y tirar en una Semana Santa más consumida que vivida, más retransmitida que recordada. Capirotes tal vez desechados para ser sustituidos por los modernos de rejilla, obra de ingeniería cuaresmal para alivio de cervicales. Capirotes al contenedor de Lipasam con la delicadeza de ni siquiera ser deformados. Están intactos, apilados como veladores, dejados para la foto, pidiendo la instantánea, están posando como residuos de cuaresmas ya vividas. En otoño mudan las hojas de los árboles, en otoño se tiran los capirotes como trastos viejos, como parientes pobres. A la calle, a la basura, al contenedor del olvido, que no quiero verlos. Quién sabe qué hay detrás de esos cinco capirotes. El más alto con la punta reforzada, lo que demuestra varios usos. Altos capirotes, viejos capirotes. En Sevilla la basura habla, ofrece mucha información útil, nos cuenta hasta la confesión religiosa de quien arroja los restos. El capirote siempre es un estorbo a la hora de ser guardado durante el año, no hay altillo para los capirotes, ni armarios especiales como sí hay fundas para los trajes, cajas esféricas para los sombreros de ala ancha o rectangulares para las mantillas. Pero los capirotes no tienen quien les haya diseñado un envoltorio. Los hay que se guardan detrás de una puerta, en el fondo del armario soportando la presión del chaqué que nunca se usa, o hasta en la residencia de verano. Ninguna empresa ofrece la guarda y custodia del capirote como sí las hay para los abrigos de pieles o las alfombras. Los capirotes tienen quien les escriba, pero no quien se acuerde de ellos en cuanto acaba la Semana Santa. Sufren una marginación secular, peor aún que la del hockey sobre hierba, el waterpolo o el badminton, a los que sólo se atiende de cuatro en cuatro años en los Juegos Olímpicos. Un capirote fuera de temporada pinta menos que un polvorón de limón en Navidad. No se concibe una Semana Santa sin las figuras estilizadas de los nazarenos, pero nadie se acuerda de los cartones durante el invierno. Nadie. Los cartones quedan para el bingo de las señoras de los Remedios con las mañanas libres. Ylos de Semana Santa ahí los tienen, que parecen a la espera de la defensa que un tonto que les escriba, porque hay que ser tonto para escribirle a los capirotes de la basura. ¿O no? Al menos resulta más barato que ir al bingo.

 

Buena Muerte

Bronce para la Buena Muerte

El paso del Cristo de la Buena Muerte, obra de 1926, será embellecido con bronce. La junta de gobierno que preside Jesús Resa como hermano mayor tiene ya un proyecto del que informó al cabildo general el pasado miércoles. Los evangelistas y los hachones serán de bronce. Y el faldón delantero tendrá un fino bordado en hojilla inspirado en la greca del estandarte. Será un proyecto a largo plazo que cubre una necesidad manifestada durante años por muchos hermanos:darle más fuste a un paso. Por fortuna, nadie duda de que las flores seguirán siendo lirios.

 

Bourrellier
El ex presidente del Consejo vuelve a la actualidad. Don Carlos recibirá un homenaje en toda regla al igual que los anteriores mandatarios de San Gregorio. La cita está fijada para el 17 de noviembre a razón de 45 euros per capita. ¡Rásquense el bolsillo! En la cantidad va incluido el obsequio de turno, esos regalos que después resulta imposible colocar en el salón de casa. Y el que no se lo crea que pregunte a los anteriores agraciados… Los interesados deben acudir a la sede del Consejo a por sus invitaciones y si desean formar una mesa deben retirar los tarjetones “a la misma vez”, que diría Lopera. Yo no sé si voy a ir, lo que tengo claro es que si voy me pido la mesa de don Antonio Franco, conocido como “el cuñadísimo” durante la presidencia de Bourrellier. Esa es la mesa buena de esa noche. No lo olviden.

Un libro que promete
El que se titula La Semana Santa de la Transición (Sevilla, 1973-1982), con la firma de Manuel Jesús Roldán. La obra (editorial El Paseo) se anuncia como “el relato histórico de una época convulsa que, contra todo pronóstico, acabó catapultando la fiesta ritual sevillana”. Lo tiene todo para ser interesante. Aquellos años fueron de especial conflictividad para las hermandades y su relación tanto con el poder político como otros sectores de la sociedad, todo lo cual sin perder de vista la gestión de Bueno Monreal, el Tarancón sevillano. Conocer la historia de la mano de profesionales serios es la mejor vía para interpretar el presente. Nada de la sociedad de cada momento es ajeno a las cofradías. Ylas cofradías no son ajenas nunca a ninguna coyuntura.

‘Atrioscopia’
¡Albricias! Cada vez queda menos para las elecciones de la Macarena. Lo peor no son los candidatos (¡Ni mucho menos!), ni siquiera los equipos (donde el frito es variado), sino los llamados ministros sin cartera que son un verdadero pelmazo. Lo de la Macarena es como Cataluña, no se sabe cómo acabará, pero sí dejará todo fracturado. Habrá que coser… como en el PSOE.

El lagarto de la Catedral

“Inquieto Fiscal, te recuerdo que a Teodoro León lo han nombrado secretario general de los obispos del sur de España en sustitución de Hiraldo, que llevaba en el puesto desde 1983. La carrera de don Teodoro es imparable desde hace años. ¡Qué tremendo!”

 

 

 

La emoción recuperada

El Fiscal | 15 de octubre de 2017 a las 5:00

Entrevista con Joaquín Sainz de la Maza, nuevo presidente del Consejo de Cofradías

DESDE hace ya bastante años sabemos de antemano quién será el pregonero de la Semana Santa con un elevado porcentaje de acierto. La clave de la última década ha sido saber quién ha quedado segundo en las votaciones, quién ha dicho que no al ofrecimiento, quién ha sido el cajonazo o incluso a qué señor muerto ha votado un consejero, que ocurrir ha ocurrido. Este año, por ejemplo, se han enterado algunos de que Charo Padilla dijo no al pregón. Bienaventurados sean. Con el vía crucis de las cofradías ha ocurrido más o menos lo mismo. Se sabía que tocaba una del Domingo de Ramos porque hacía cuatro o cinco años que no elegían a ninguna de esta jornada, como se sabe que los Juegos Olímpicos no pueden ser en el mismo continente en dos ediciones seguidas.

El otro día se eligió a la imagen que presidirá el acto piadoso del primer Lunes de Cuaresma de 2018. Y por la mañana nos decían que serían agraciadas la Sed o las Siete Palabras. Una del Miércoles Santo “con toda seguridad”.

Estábamos en Huelva esa noche, departiendo de cofradías con José Luis García Palacios, Joaquín Moeckel y Pepe Miralles, cuando llegó la noticia –¡menuda noticia!– de la designación del Cautivo de Torreblanca para el vía crucis general. Acto seguido, sonó un mensaje en el teléfono móvil: “A este Consejo hay que aplicarle el 155 urgentemente”. Pues yo creo que no, nada del 155 ni de otras medidas. Este presidente se merece una ovación por habernos devuelto la emoción. Lo de Torreblanca ha sido una buena nueva, una sorpresa, una elección inesperada. Y eso se agradece. Además es una apuesta valiente, novedosa y con su cuarto y mitad de riesgo por la especial logística que requiere y los recelos que despierta en algunos sectores poco dados a barrios tan alejados de la calle Mateos Gago (llena de veladores).

Fue oír la designación de Torreblanca y recordar a Moeckel y al tinerfeño Luis Miranda yendo en moto a la parroquia de San Antonio de Padua para asumir el coste del romano del paso de misterio. Fue oír Torreblanca y recordar al cardenal Amigo impulsando la cofradía, destacando que era una de las que más contribuía al sostenimiento de la Iglesia y que jamás presionaba para ir al centro en Semana Santa. Fue oír Torreblanca y recordar el semblante feliz de Manolo Santizo, que cada Domingo de Ramos por la mañana, con la cara fatigada, se acerca en la procesión de palmas y nos dice la hora precisa de recogida de su cofradía con la coletilla de su escaso tiempo de sueño: “…y he dormido dos horas. Estoy destrozao, pero feliz, muy feliz”. Fue oír Torreblanca y recordar aquel Sábado de Pasión de 1999, cuando Manolo García –hoy hermano mayor de la Macarena– era el concejal que aguantaba hasta que la cofradía llegaba a la Plaza del Platanero cuando el resto de la comitiva municipal ya se había ido tras hacerse la foto en la salida: “Quédate hasta el Platanero y podrás decir de verdad que has visto esta cofradía”.

Querido presidente, nadie esperaba esa designación. Nadie. Ha sido una sorpresa como las de los años ochenta y noventa. Y, además, es una apuesta valiente. Tanto hablar de los dineros, de los recorridos al revés, de la poesía o la prosa, del Cecop, de las avalanchas y del pollo a la carloteña y, por fin, hemos recuperado esa emoción por esas cosas pequeñas que, sumadas y a la hora de la verdad, constituyen el fundamento de la ilusión. Ahora que vengan los señores de la logística a organizar el vía crucis desde un templo u otro, que sigan las bromas sobre si el cortejo viene en un Tussam y otras gaitas sobre si lo acompañarán jóvenes del barrio en moto. Que vengan con su estilo, no queremos sellos impostados como no deseamos el toreo a contraestilo. Para ver Torreblanca hay que llegar a la Plaza del Platanero, cuando el cielo del Sábado de Pasión se va tornando en noche gozosa de vísperas. Los que lo hemos vivido lo sabemos, ¿verdad don Manuel? La emoción se ha recuperado, presidente. Muchas gracias.

Cruz de Guía
Mañana regresa a las ondas todo un clásico: el programa de cofradías de Radio Sevilla (Cadena SER), que alcanza su temporada número 61. La cita es todos los lunes de 21:00 a 22:00. Podrán disfrutar del trabajo del incombustible Paco García y de todo su equipo de colaboradores. Ya se oye Virgen de las Aguas

¿Será verdad?
Dicen que se presentó el manto de camarín que le han regalado los costaleros para celebrar el acontecimiento. El ex mandatario de la corporación lo pisó y alguien le llamó la atención. Cuentan que la respuesta que se oyó llevaba algunos cristales en el vientre: “Que lo limpie el prioste que para eso está”.

Frialdad
La que hay entre un cargo general del Consejo que entiende mucho de hojas de excel y un delegado de penitencia que ha estado muy en liza estos días. Y lo que le queda… Las relaciones no son buenas. Y eso se nota en la vida cotidiana.
Andrés Martín

El ex turbo consejero de Gloria se ha hecho una fotografía donde proclama su apoyo a la candidatura de Santiago Álvarez. Martín, como de costumbre, va a tumba abierta. Es su estilo.

Efeméride
Don Juan José lo tiene claro. La Iglesia de Sevilla debe celebrar de forma adecuada los 25 años de la segunda visita de Juan Pablo II a Sevilla. Será en 2019. El Santo Padre acudió con ocasión de la clausura del Congreso Eucarístico Internacional. ¿Recuerdan el rezo del Ángelus en el primer balcón de la Giralda? ¿Y la salida sin música de la Virgen de los Reyes el mismo día de la llegada del Papa?Parece que los actos del próximo año se van a ceñir a la parroquia que lleva el nombre del pontífice polaco.

Procesiones muy largas
La ida de la Virgen de la Salud a la Catedral, que concluyó con dos horas de retraso respecto al horario previsto, reabrió esta semana el debate sobre lo larguísimas que resultan las procesiones extraordinarias. No están los tiempos para encerrarse en las sacristías, en eso estamos de acuerdo casi todos, pero tampoco para ciertas desmesuras que llevamos observando ya muchos años. Ha hecho bien don Marcelino Manzano en llamar a la moderación. Y el padre Marcelino de cofradías sabe. Ylatín, también.

El caso de Huelva
Tremendo lo de la capital hermana. Un día anuncia el Consejo una procesión magna y al siguiente tumba la propuesta el prelado. Cuando las barbas del vecino…

El lagarto de la Catedral

“Querido Fiscal, hay que reconocer que el párroco de la Magdalena, Francisco Román, se preocupa por darle al templo el nivel que se merece. No sólo me refiero a las últimas restauraciones. Ahora ha editado una guía de bolsillo con todos los detalles de esta joya arquitectónica. Y lo ha hecho con el patrocinio de la Fundación Avenzoar”

Niño del Tardón

El Fiscal | 8 de octubre de 2017 a las 5:00

nazareno de San Gonzalo

ESTOS días de gloria se despierta el barrio con la ternura e inocencia que decoró el comienzo de tus días. Todo el barrio es en estos amaneceres un niño que estrena coronación. El Tardón, todo el Tardón, tiene hoy tu sonrisa de nazarenito albo. En tu cara se dibujan los óleos de tu mejor pasado, en tu túnica está cosida la esperanza de vida que siempre se intuye tan larga y alambicada como unos candelabros de cola, en tus pelos revueltos se dejan ver las marcas de las travesuras de un pequeño Caravaggio a la búsqueda de un cardenal que lo proteja de sus correrías. Estos días de centro, Catedral y altar, el barrio retorna a tu pasado, al de tus padres, al de los amigos de tus padres, al de tus hermanos de vivencias de Lunes Santo, al de tus hermanos de cuadrilla, ¡vamos a no aliviarnos que esto da jabón! Estos días el barrio es un elogio de la emoción, tiene el sabor de los barquillos que le gustan a Alfredo Flores en las tardes de finales de primavera, tiene el ajetreo de la plaza de abastos, donde el mejor lunes del año se mezclan los tomates, las carnes y los pescados con los nazarenos adultos que llevan de la mano a pequeños nazarenitos descubiertos para que a la Virgen nunca le falten los frutos y la recova de una fe renovada. Estos días el barrio vuelve a fijarse en las figuritas de madera de naranjo sin azahar de los varales del palio, estos días la Virgen de la Salud está también escoltada por los guardamantos que protegen los recuerdos de tisú de plata, la Virgen que siempre busca la sombra azul Baratillo, el refugio fresco de los frondosos plátanos de indias de Adriano, un oasis verde tras las calores del puente. Estos días el barrio revive, que es lo que hacen las cofradías continuamente: revivir más que vivir, recordar y honrar a sus antepasados.

Pequeño nazareno del Tardón. Hijo de José Antonio y de Dolores, niño del maniguetero, tío de nazarenito con varita. La vida se detiene durante toda una semana para hacer la foto fija del pasado, para sacarte de nazareno al patio donde siempre hay rosales y geranios, donde siempre está por brotar la flor del encanto de la primera jornada laborable de la Semana Santa, donde San Jacinto siempre aparece como un singladura inacabable y los retornos nocturnos son lentas pisadas sobre cera roja y blanca en los adoquines gordos de tu memoria.

Estos días, otra vez, vas de la mano de tu padre, como fuiste con la Dolorosa de Rafael Lafaque, como ahora lo llevas tú a él ante la Virgen de Ortega Bru. Las manos de tantos padres y de tantos hijos que se ven en tu foto de papel, los relatos de los años difíciles, las polémicas con la parroquia, los ensayos de la cuadrilla nocturnos y los diurnos, el bocadillo en el Postigo, el antifaz levemente alzado para beber, el fíjate niño en la Virgen del Pilar que preside la delantera, el malestar de la mañana del Martes Santo que se combina con el frescor de la gloria vivida, hermosa contradicción que, como el amor de Lope de Vega, sólo saben los que lo han probado.

Estos días el barrio es como tú:un niño dispuesto a vivirlo todo con un futuro largo como la Avenida de Coria, glorioso como San Jacinto, triunfal al entrar en el centro como Reyes Católicos…

La vida son hitos en los que a veces toca ver a esa mujer revestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre la cabeza, como siempre la soñó aquel pintor. El Tardón es hoy un niño con hambre de algodón de azúcar comprado junto a la calesitas de San Martín de Porres, un niño deseando que la noche alumbre su cirio para soñar con una bola grande, un niño con una túnica blanca de dobladillo largo, muy largo, que se irá recortando con las tijeras de los días. El dobladillo se hará más corto, ley de vida, pero la fe será cada día más fuerte. La vida es caminar detrás de un manto, sentir los codos ajenos en los riñones, apretar el palermo, abrazar la cruz en momentos de bulla y, al final, acabar siempre en unas hermosas calles de casitas bajas donde el azahar lame todas las heridas.

Confesiones de otoño

El Fiscal | 1 de octubre de 2017 a las 9:49

boquilla

A los árbitros de fútbol les molesta que sus partidos sean comentados en los medios de comunicación por antiguos compañeros de profesión. Los que han sido pregoneros suelen cuidarse de criticar en público al orador de cada año. Cuestión de elegancia. Siempre hay excepciones, claro. Al presidente del Consejo no le hace gracia que antiguos mandatarios opinen sobre los asuntos de actualidad que hoy afectan (sí, afectan) a la institución. Tampoco lleva bien que todo el mundo opine a la mínima oportunidad: políticos, cargos intermedios del organismo, miembros de la jerarquía eclesiástica… La dureza de gobernar se percibe como nunca cuando los temas son de interés general, larga trayectoria y compleja resolución. En esos momento, ay esos momentos, lo mejor es encender un pitillo con boquilla en el vano intento de restar nicotina a los cigarros más amargos. Honda calada. Joaquín Sainz de la Maza vivió una primera Semana Santa brillante, como la vivió el alcalde, como la disfrutó toda la ciudad. Su única incidencia destacable en el primer año fue la de no sacar adelante la elección de la primera mujer pregonera, un hecho que, curiosamente, muchos aceptan ahora después de haberlo negado insistentemente. Pero salvo eso, que tampoco fue nada grave, todo iba de dulce hasta que la Madrugada se rompió. Ahí empezó un calvario al que se ha unido la abuela que fuma: los revolucionarios del Martes Santo. Todo presidente ha tenido sus cuitas. Luis Rodríguez-Caso apechugó con la reforma de la Avenida, a la que metió vallas que indignaron a muchos abonados y que hoy nadie discute. Antonio Ríos tuvo que lidiar con el toro de Hacienda, que quería cobrarse el IVA de sillas y palcos, y con las protestas airadas de los abonados de la Campana. Manuel Román soportó no pocas polémicas en las designaciones de pregoneros y tuvo que gestionar el encierro de trabajadores en la Catedral un Viernes de Dolores y otras cuitas que sacaban de los nervios a cualquiera. Adolfo Arenas cogió el abrigo y se marchó a su casa tras varias crisis con la autoridad eclesiástica. Y Bourrellier pasó fatigas para acabar el mandato y sacar adelante las reformas de los estatutos.

Sainz de la Maza vive sus particulares días de fuerte marejada, días de boquilla y chaqueta sobre los hombros. Días de carga pesada, de confesiones de otoño, de teléfono móvil. Días de no soportar más algunas actitudes, de desconfianza, de desayunos atragantados. Lo mejor que hace, aunque se lo critiquen, es pasar de asistir a tantas funciones y actos donde sólo se pierde el tiempo, se ganan kilos y se da vuelta a la misma perdiz. No entiende algunas opiniones, le gustaría que sus consejeros estuvieran dedicados al cien por cien a sus funciones. Le gustarían tantas cosas… Pero eso le ocurre al alcalde y al presidente de la comunidad de vecinos, al hermano mayor y al capataz de la cuadrilla que coloca las sillas de la carrera oficial. Toda pasa, la boquilla permanece. Quien fabricó café sabe lo que cuesta moler los granos. Cada presidente tiene su afán. Después del martes viene el miércoles.Hasta llegar a la Madrugada. Y cuando todo está encauzado llega el de siempre y pregunta: “¿Queda algún palco libre?”

El cardenal Amigo no tiene calle y a Segura se la han quitado

A don Pedro Segura le han quitado su calle en San Juan de Aznalfarache. En España no somos capaces de homenajear a alguien sin tener que pisar a otro. Parece que las cosas hay que hacerlas siempre por exclusión. Para honrar a nueve mujeres asesinadas en 1936, loable objetivo donde los haya, hay que tirar por la borda la figura de un cardenal, expulsarlo del nomenclátor. Segura desaparece del callejero del municipio donde está enterrado, donde construyó el célebre Cerro de los Sagrados Corazones, donde dirigió tantos ejercicios espirituales, donde se refugiaba para no rendir honores a Franco cuando el jefe del Estado visitaba Sevilla. En la capital, por cierto, no se le dedicó calle a Segura ni por los alcaldes del franquismo ni por los de la democracia. Dice el gobierno de San Juan de Aznalfarache, que preside el socialista Fernando Zamora, que a Segura no le quitan la calle por memoria histórica. ¡Claro que no, don Fernando! Eso se merece un rotundo e inequívoco tururú. Pues eso: tururú. Muchos se preguntan hoy:  ¿Y para cuándo la calle al cardenal Amigo, que ha sido arzobispo de Sevilla durante 28 años? En su día se habló de sustituir la calle Afán de Ribera, del Cerro del Águila, por la calle Cardenal Carlos Amigo Vallejo. La iniciativa no prosperó. También se ha contemplado la posibilidad de dedicarle una vía en el Tiro de Línea, dado su amor por los barrios. Yhasta una próxima al Palacio de San Telmo, que parece la solución más idónea por muchas connotaciones.

A la memoria de un economista baratillero

Esta semana se nos ha ido Francisco Ruiz Ortiz. Fue costalero de la cuarta trabajadera de la Virgen de la Piedad, la cofradía del Baratillo a la que ayudó, por amor al arte, a la implantación de criterios profesionales en su contabilidad. Siempre tuvo claro que una hermandad no es una empresa, nunca debe serlo, pero sí se puede ayudar a su fines con los criterios técnicos que se aplican en parcelas ajenas a las cofradías. Estaba considerado por muchos profesionales como un astro de los números. De buen humor y excelente profesional. Una vez confesó que gracias a las hermandades había probado el gusto de trabajar gratis. Nunca se arrepintió de hacerlo, por ejemplo, para su hermandad del Baratillo. Descanse en paz este economista en el regazo de su Virgen de la Piedad.

Las entrañas del Martes Santo

El Fiscal | 24 de septiembre de 2017 a las 5:00

martes santo internet

MARTES Santo suena a barrila, a hermanos mayores destinados a la ingeniería de horarios e itinerarios y a oscurantismo pueril de la parrilla horaria. Sabe a aguardiente de primera hora de la mañana servido con primor en la taberna La Candelaria, por cuya ventana se puede rezar al mismo azulejo del Señor de la Salud que vio pasar al Gran Poder camino de las Misiones en 1964, evocación interrumpida por el mollatoso de guardia que –codo en la barra– despierta de su letargo.

–Oiga, ¿pero cambian el Martes Santo? No le habrán metido sabor a fresa, ¿verdad?
–Cambian la jornada de Semana Santa, no el anís, so merluzo.

Ya sabemos la razón de tanto interés en esconder los horarios e itinerarios en la caja fuerte del Palacio Arzobispal. Los Estudiantes regresan por Tomás de Ybarra, con lo cual se va a poner contentísimo Joaquín Moeckel, que ya estoy viendo a los saeteros y a los gorrones querer trincar metro cuadrado en los muchos sus balcones de su bufete, pero es que nos quitan el retorno nocturno del Cristo de la Buena Muerte por la Plaza de la Contratación. Ay, mi dilecto Jesús Resa que nos va a dejar usted sin el bautizado cielo Azul Contratación que tanto nos gusta a la vuelta. No nos haga más cambios, dejemos la rosa como está, que eso de la cofradía por delante del Casablanca y del Burguer King nos va a hacer echar de menos Las Lapas. Y ni le cuento eso de ver el nombre de Indalecio Prieto en el itinerario de Los Estudiantes. Ojú, don Indalecio. Y hablando de rosas, esperemos que en el programa de mano aparezca, al menos, el paso de Cristo con lirios. Solo con lirios, don Jesús. Muchos monaguillos, muchos lirios y muchas cruces de penitente. El Martes Santo se podrá poner del revés, pero la cofradía de la Universidad siempre recta, bien recta.

Lo mejor de este proyecto de remodelación del Martes Santo es que el hermano mayor del Dulce Nombre llama a su cofradía por su nombre: la Bofetá. A ver si en las Cigarreras y en los Caballos toman nota y se dejan los complejos en el carro de los cirios rotos.

–Mis saludos a los señores que empujan esos carros a los que siempre falla una rueda.
–Es un detallazo, oiga.

Un diez para el señor Casal por fomentar el uso de la denominación popular de su bellísima cofradía. También un diez a todos los hermanos mayores del Martes Santo por usar en la parrilla horaria las denominaciones de los bares para localizar sus preciosas cofradías. Es entrañable leer que la cruz de guía de Santa Cruz estará a las diez en punto de la noche en la confitería La Campana, donde ya estoy viendo al profesor Adolfo González con su cirio de escolta abriendo paso y donde no veo a Juan Reguera en el balconazo de la pastelería porque en esos momentos irá con su Virgen del Dulce Nombre, que, por cierto, a las dos de la madrugada debe estar con la saya rosa en El Sardinero escoltada por José Luis Trujillo. Este programa de Martes Santo parece asesorado por el gran letrado Enrique Henares, el primero que habló de las tabernas largo y tendido (mejor de pie en la barra) en el pregón de la Semana Santa. ¿Y no es bonita la referencia al azulejo de la Plaza de la Alianza para ubicar al palio de la Virgen de los Dolores a la una de la madrugada?

Sáquenle todo el partido a esta parrilla horaria, que tienen a su disposición en la web del periódico desde el viernes. Es la misma que maneja la autoridad, eclesiástico por supuesto. Se la querían quedar los curas para ellos solos. Ay, pillines. Hay que compartir.

Los predilectos de José Ignacio

El Fiscal | 16 de septiembre de 2017 a las 13:03

pregonero

DICEN los señores del Consejo que José Ignacio del Rey Tirado ha dado no sé cuantos pregones y exaltaciones en Sevilla y hasta en Madrid. Que tiene currículum, que se conoce el paño desde pequeño, que todo lo que va a contar lo ha vivido en primera persona y no se cuántas flores más. A mi que José Ignacio del Rey pronuncie el pregón me parece muy bien. Estupendo, oiga. El problema es que yo ya he estado en el mejor pregón posible que nunca haya podido pronunciar José Ignacio. Y he estado varias veces. A veces un pie de foto es mejor que todo un artículo, y una frase mucho más impactante que todo un pregón. Ocurrió durante varios años en la Semana de Pasión, cuando ya tenemos olvidado el pregón oficial (algunos es una obra de caridad dejarlos caer en el olvido). José Ignacio era el diputado mayor de gobierno de Los Estudiantes con Antonio Piñero de hermano mayor, hoy vicepresidente de la institución que elige al pregonero.

–Oiga, este Piñero siempre se sale con la suya, ¿no?

–Como los alemanes en el fútbol. Cállese y no interrumpa.

José Ignacio tenía el valor de convocar en la Capilla de la Universidad a todos los monaguillos de la cofradía, con sus padres y hasta abuelos, para una reunión preparatoria con olor a merienda escolar, estética de uniformes colegiales y rezos apresurados de Padrenuestros. Lo mejor de estas reuniones era la definición que José Ignacio, junto al Sagrario y a los pies del Cristo de la Buena Muerte, hacía de los monaguillos para que todos los adultos se quedaran tranquilos ante cualquier incidencia: “Los monaguillos son nuestros hermanos predilectos. En caso de lluvia, la prioridad es llevarlos a un sitio seguro, antes incluso que a las sagradas imágenes. Los monaguillos son los primeros, no tengan dudas en ningún momento”.

Yal oír a José Ignacio, muchos padres se emocionaban. Año tras año, José Ignacio daba la cifra de monaguillos. 114 el Cristo, 128 la Virgen. 120 en el Cristo y 118 en la Virgen… Siempre fueron los llamados “hermanos predilectos” con un cariño y una rotundidad ejemplares. Los monaguillos no molestan, son la cantera, el futuro seguro en tiempos de zozobra, la reserva de autenticidad en una Semana Santa sofisticada y amenazada. La reunión de monaguillos no era una sesión de trámite, una reunión exclusivamente para tratar temas de logística. Era el momento en que la Hermandad de Los Estudiantes decía alto y claro que por encima de las imágenes sólo estaban los niños. Por responsabilidad,  por convicción. Y José Ignacio nos dejaba ese cuarto y mitad de pregón que a muchos nos bastaba para seguir creyendo en la capacidad de las hermandades para generar afecto, dar cobijo y hacer que pequeños y mayores se sientan integrados.

Por eso yo ya he estado en el mejor pregón de José Ignacio. Como estuve en casa de su  hermano Eduardo, hoy hermano mayor del Silencio, cuando fue elegido pregonero. Veo hoy a la madre de José Ignacio sonreír con discreción  porque, otra vez, un hijo suyo será el pregonero de la Semana Santa, como la vi feliz aquella noche del otoño de 1998 en una acogedora casa de la calle Otumba donde los consejeros formaban una cálida bulla en el salón.

No me cuenten cómo será el pregón de  José Ignacio del Rey. Yo he asistido al mejor de sus pregones, lirios regalados como anticipos del Martes Santo. Bendita la rama que al tronco sale.

El 49-O

El Fiscal | 10 de septiembre de 2017 a las 5:00

consejo de cofradías

CUENTAN que alguien con voz de Gila ha llamado a la sede de la calle San Gregorio, que todo el mundo sabe cuál es la sede de la calle San Gregorio por mucho que por allí haya despachos de la Junta de Andalucía de los que la gente sale para desayunar y tarda más en volver al currelo que San Bernardo en pasar por Santa María la Blanca. Dicho lo cual, que diría don Manuel Fraga, no hay otra sede en San Gregorio que la sede por excelencia, como no hay otro Consejo que el Consejo por antonomasia.

–Oiga, ¿es el Consejo de Cofradías? Mire, es para que pongan más cámaras de vigilancia en la calle… Sí… Cuantas más mejor, ¿sabe usted? Sobre todo para que se vea cuánta mierda dejan los señores de la carrera oficial, ¿sabe usted? Que la última vez había hasta una botella de Doble W entre los restos. Y respecto a lo del Martes Santo, dígale al presidente que aplique el artículo 49 apartado O de los estatutos, pero una O sin calle Castilla, ni Viernes Santo, ni túnicas de raso morado. ¿Lo ha apuntado usted todo para decírselo a don Joaquín de mi parte?.

Y así fue que se aplicará el artículo 49 apartado O, que dice lo siguiente sobre las competencias y funciones de la sección de penitencia: “Tener conocimiento, previa propuesta de cada sección, de las nóminas procesionales de todas las hermandades y cofradías, informándose con suficiente antelación de sus horarios e itinerarios para elevarlos a la autoridad eclesiástica y a cuantos organismos y autoridades fueran competentes. En el caso de hermandades de penitencia, el traslado de estos datos se entenderá realizado en el tradicionalmente conocido y llamado Cabildo de Tomas de Horas”.

Quiere decir que la reforma del Martes Santo, por la que se invierte el sentido de la carrera oficial, es una decisión que corresponde a la sección de penitencia, formada por los cargos generales y los delegados de día. Un hermano mayor del Domingo de Ramos o del Jueves Santo, por poner sólo dos ejemplos, no podrá meter la cuchara en este perol, por más que tenga una legítima opinión creada al respecto. Al pleno de Penitencia se le informará del guiso ya cocinado. Pero nada más. Así lo establece el 49-0. Se supone que los delegados de día y los cargos generales son de la línea del presidente, luego la decisión se tomará, cuando menos, en bloque.

Personalmente, no nos entusiasma la inversión del sentido de paso por la carrera oficial, pero escrito está que a esta Semana Santa herida y manoseada ha llegado la hora de las reformas. Y la gran coartada es la seguridad. Corren malos tiempos para anteponer cualquier razón que no sea la de la seguridad. Habrá que desatascar el Martes, como habrá que proteger la Madrugada, si es preciso saliendo todas más tarde para evitar las horas de la noche, para lo cual monseñor Asenjo da todas las facilidades de horario de la Catedral. Es el tiempo que nos ha tocado vivir. El 49-0 establece claramente el proceso. Y mejor que el Consejo tome la iniciativa antes de que lo haga la troika del gobierno local, el Cecop y la Delegación del Gobierno.

Y como dijo el del teléfono: “Oiga, no se olvide deque pongan más cámaras, ¿eh? Que nos queremos enterar de todo, hasta de las votaciones al pregonero. Y de las consultas previas, que son mucho mejores. ¿Oiga? ¿Y me pueden mandar el boletín? Es que me viene muy bien para elevar la pantalla del ordenador y mantener el cuello recto, ¿sabe usted? Que hay que cuidar las cervicales”.

 

 

El primer diputado tras la Buena Muerte

El Fiscal | 13 de agosto de 2017 a las 5:00

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EL antifaz hace al nazareno. Cuando se muere un nazareno se muere siempre un ser anónimo, alguien en quien, quizás, nos hemos fijado durante años en uno de esos rituales íntimos que conforman la Semana Santa más hermosa, la que nunca viene en las guías, la que no se enseña en catálogos ni en los cursos intensivos del hágase cofrade en tres días. Por mucho que nuestro Ayuntamiento se haya planteado alguna vez fundar un museo de la Semana Santa, recuperar la exposición de los estrenos o la apertura del centro de interpretación de la bulla, la autenticidad de la Semana Santa no se capta por medio de ninguna iniciativa oficial, proyectos de colaboración pública-privada u otras gaitas. Zamora no se gana en una hora y la Semana Santa no se aprende en hora y media. Estos días del agosto largo y de despedidas mudas se nos han ido el pavero y un ex hermano mano mayor de San Isidoro, el capataz del misterio de la Sentencia y un nazareno de ruan al que hemos observado durante años: el primer diputado tras el Cristo de la Buena Muerte, un nazareno de pequeña estatura y cuerpo menudo, con la túnica perfectamente ajustada y que siempre se situaba a la vera del primer trío de cruces para ir mirando ese triángulo divino que forman el madero de la cruz y los brazos caídos de la Buena Muerte.

Eran los minutos previos a la salida del paso del Cristo por la puerta del Rectorado –voz de Juan del Río en el rezo del rosario, Ángel de la Fama, cera blanca de la Angustia encendida, los acólitos del Señor avanzando con parsimonia con los ciriales aún bajos y los paveros haciendo el recuento de monaguillos– y aparecer siempre la silueta del diputado Hermenegildo Gutiérrez de Rueda, ya cubierto, trayendo el primer tramo de las cruces por el Patio del Reloj de la antigua Fábrica de Tabacos, donde Rodrigo Fernández de Santaella despide a los penitentes con su mirada de bronce.

Hoy sigo viendo a este Gildo siempre arrimado al primer trío de cruces con su túnica con cierta tonalidad ala de mosca, de las pocas que aún quedaban en el cortejo que habían salido de la Anunciación en aquella etapa final en la calle Laraña, en aquellos años marcados por el paso de palio sin música o por aquel espléndido altar de la caseta del Labradores presidido por el Cristo en la Misiones de 1965.

Gildo siempre iba arrimado a los tres primeros penitentes en sus últimos años de diputado, con el canasto al brazo y la mirada clavada en el Señor. Los sucesivos diputados mayores de gobierno sabían que Gildo no ejercía ya de diputado en los últimos años, sino de Gildo. Y se le respetaba que así fuera por ese tacto y ese amor que muchas veces tienen las hermandades. Hoy vemos a Gildo terminar su estación de penitencia a sus ochenta y tantos años largos y regresar a pie y en silencio desde la calle San Fernando hasta su preciosa casa de la calle Francos, con un patio presidido por un azulejo de Pasión bañado por la luz, donde destaca un armario con cristales superiores que dejan ver todo el año sus túnicas y las de sus familiares.

Hoy nos asomamos a ese patio como turistas curiosos. Y allí están, siempre están, los ruanes de Gildo, como cuando entramos en el zaguán de la casa solariega de Eduardo Ybarra en San Vicente para rezar ante la Virgen antigua del Silencio. Se ven ahora los escudos mercedarios cosidos a las túnicas. Pero, ay, falta la de la heráldica del Perfundet omnia luce (“Todo brilla con la luz”) porque Gildo se la llevó puesta para siempre. Quiso irse con ella para seguir llevando hasta los pies del Cristo de la Buena Muerte a ese primer tramo de penitentes que al caminar por la vieja Universidad son el símbolo de la alianza de la cultura y la fe. En un patio de la calle Francos ha estado y está un trozo de la verdad de la Semana Santa. Se ha muerto un nazareno anónimo. Tan auténtica ha sido su fidelidad al Cristo de Los Estudiantes que su puesto será siempre conocido por su nombre. Tras la muerte viene la vida eterna. Pero tras la Buena Muerte siempre viene Gildo con su canasto trayendo un pedazo de tramo de hombres de fe.

Foto de la estatua de Miguel de Mañara en los jardines de la Caridad

Una ausencia en la Caridad

LOS acogidos en la Caridad se mueren tranquilos, cuidados por el espíritu de Mañara, con su bronce por testigo y con las horas justas para recordar el trasiego de todo lo vivido, horas consumidas en muchos casos con el brillo efímero de algún puesto relevante. En la Caridad entra a ser cuidada gente muy diversa, en su atrio se encuentra uno con verdaderos personajes que no son tan del pasado como parecen, pero que pareciera que el péndulo del tiempo los mandó de un golpe al lugar sereno de un viejo hospital. De tocar el martillo de esa nave de oro que preside la mansa mirada del Señor de la Sentencia a pasar el invierno de la vida a la lumbre de esa Caridad que es estandarte de la mejor y más desconocida  Sevilla. “Desde que estás en la Caridad da gloria verte”, le dijeron un día en el atrio de la basílica de la Macarena, sitio al que nunca dejó de acudir en sus paseos desde la calle Temprado. El venerable Mañara ha acogido en su regazo a Miguel Loreto. En verano, en silencio, en el agosto en que la Esperanza suele lucir la saya blanca. Se fue el capataz que dijo a sus costaleros en la última chicotá: “Si esta noche no habéis visto a Dios es que estáis ciegos”.

 

Luto por un pavero

El Fiscal | 30 de julio de 2017 a las 5:00

Jesús Izquierdo. Pavero Foto: Paula Álvarez

LOS nazarenos de ruan se echan a morir en verano para hacer el viaje hasta el cielo en absoluto silencio, sin hacer ruido, por ese camino más corto en el que jamás se vuelve la vista atrás porque cualquier futuro es mejor. Los nazarenos de verdad se mueren sin que nadie lo sepa, incluso sin que nadie les haya visto nunca el rostro. Hay nazarenos que los ves de año en año y los reconoces por el lugar que ocupan, por su silueta vertical y estilizada o por su cuerpo orondo, por sus manos carnosas donde la alianza aprieta el dedo corazón o por la forma de coger el palermo abriendo paso a la cofradía. Este julio de calores que obligan a levantar los faldones nos ha puesto de luto la Costanilla por la muerte del pavero de San Isidoro, la muerte de Jesús Izquierdo, el nazareno enjuto con gafas, el vecino inquieto que vivía su ciudad con compromiso, el comerciante de Izquierdo Benito, el cofrade de tiradora perfecta y barba cuidada. Era esperar la cofradía de San Isidoro en la estrechez de Córdoba y ver llegar la algarabía de monaguillos protegidos y gobernados por este inconfundible pavero, símbolo para muchos de la tarde del Viernes Santo como lo son el muñidor de la Mortaja o la Verónica de Montserrat. A Jesús Izquierdo lo veías cualquier día del año por la Avenida sin sombra camino de su barrio de Los Remedios y te estaba regalando un anticipo de la tarde del Viernes Santo, porque los verdaderos nazarenos de ruan andan todos los días como si fueran con la túnica puesta, de frente, bien dispuestos, sin prisas ni pausas, como a los matadores de toros o a los jinetes se les reconoce como tales aun vistiendo de paisano. Jesús Izquierdo tenía hechuras de nazareno de ruan hasta andando una mañana de Feria por su calle de Juan Belmonte.

Hoy veo a los monaguillos de la Virgen de Loreto con los ojos bien abiertos atendiendo a las instrucciones de Jesús antes de la salida. Veo como el experto nazareno se ha ganado la complicidad del más travieso para garantizarse la paz durante el recorrido, veo cómo pone orden entre dos monaguillos que han discutido por un caramelo caído, veo cómo se ha ido a buscar al que se ha escapado en la Plaza para saludar a un pariente que está de concejal en los palcos del Ayuntamiento. Veo sus brazos cruzados en momentos de sosiego, dejando ver los puños blancos de la camisa, y cómo se agacha para escuchar al monaguillo que se queja de los pies cansados en el regreso por Francos.

Siempre esperaremos al pavero de San Isidoro cada Viernes Santo en su mundo de esclavinas, incienso, roquetes, canastitos de mimbre y grandes canastos plateados, algarabía, cucharilla, pajes de terciopelo oscuro y pecherín de chorrera, y esa hermosa naveta que representa la Casa de Oro.

Siempre guardaremos su memoria de último ruan negro de la Semana Santa, de camarero del Niño Jesús isidoriano, con la proclama que él mismo mandó imprimir en una hermosa estampa para acompañar el perfil sin corona de su Virgen del alma, ataviada sólo con una toca blanca de encaje: “Y cuando llegue mi día, apúntatelo, Loreto yo solo quiero cogido de tu mano volar al cielo”.

La cofradía deja la calle Córdoba otro año más y se mete con toda su historia interior por la calle Cuna, alegre tintineo del avión de oro en la mano de la Virgen, cabezazo discreto de un nazareno de la Presidencia, escolta azul de Ejército del Aire, cortejo del preste… ¿Y dónde está Jesús? Se ha quedado para siempre en San Isidoro rezando en silencio la letanía de su vida. “…Rosa mística, Torre de David, Torre de marfil, Casa de oro…”.

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Adiós a Enrique Carpio

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El pasado día 14 falleció en Sevilla a los 83 años Enrique Carpio Rodríguez, hermano mayor de Los Panaderos de 2003 a 2006. Mayorista de ganado de profesión, hombre hecho a sí mismo, acostumbrado a la disciplina de levantarse a las cuatro de la madrugada para trabajar, tenía mucho predicamento en la hermandad por su carácter tranquilo y afable y por su sentido común muchas veces demostrado. Nada pretencioso ni protagonista. A mediados de los setenta fue teniente de hermano mayor con Pepe Castillo al frente de la cofradía  y Jose Luis Peinado como director espiritual. La hermandad cedió en aquella etapa la imagen del Cristo antiguo a la Parroquia del Juncal. Enrique Carpio jamás se olvidó de esta imagen. No se perdía un vía crucis por el barrio cada Viernes de Dolores. Participaba, además, representando a Los Panaderos. Vecino de Nervión, estaba casado con Mercedes Fernández y tuvo dos hijos, todos muy vinculados a la hermandad. Fue muchos años nazareno de la Amargura, gran impulsor del programa de acogida de niños bielorrusos y entusiasta de la iniciativa de llevar a la Virgen de Regla a Madrid para participar en los actos de la Jornada Mundial de la Juventud que presidió Benedicto XVI.

Auto de la Audiencia
Un auto de la Sección Tercera de la Audiencia Provincial notificado el pasado 27 de julio resuelve que el grupo de hermanos del Valle que pretendía denunciar directamente al mayordomo por delito de apropiación indebida se puede personar como acusación particular en el polémico y delicado asunto. La posición oficial de la hermandad era contraria a que este colectivo pudiera ir por su cuenta en el pleito.

Y hay más…
El mismo auto judicial que estima el recurso de apelación del grupo de hermanos considera que los recurrentes son “perjudicados” y entiende su “desconfianza” hacia la actual junta de gobierno “por cuanto alguno de sus miembros podría resultar responsable de las apropiaciones investigadas al ser necesarias dos firmas para disponer del dinero depositado en entidades bancarias”. Conclusión: están legitimados para ejercer la acusación.

El lagarto de la Catedral

“Sí, don Juan José se ha ido unos días de descanso a su amada tierra de Sigüenza, pero no te preocupes que el 6 de agoso estará ya en Sevilla para presidir la novena de la Virgen de los Reyes en la Catedral. Te lo aseguro. Además, te garantizo que está conectado con la diócesis a diario”