Todo por ser hermano mayor

El Fiscal | 28 de junio de 2015 a las 19:54

mensaje
Decíamos la pasada semana que las cofradías habían mimetizado a los partidos políticos. Y apuntamos algunos ejemplos, sólo algunos. Los hechos de esta semana corroboran con nuevos hábitos que andamos en la senda correcta. Las cofradías imitan descaradamente las técnicas de captación de votos como si en lugar de casas de hermandad, se tratara de gabinetes electorales en Génova o en Ferraz. En las cofradías hay tontos de la estrategia al modo del Arriola de turno. ¿No ha habido en el gobierno de Zoido tontos que hasta hace dos meses dividían los distritos en zonas frías, calientes o templadas según la supuesta intención de voto del sesudo analista?

–¡A los barrios templados, Juan Ignacio, hay que ir a los barrios templados!

Menudo carajazo se pegaron, pero no en templado, sino en caliente. Pero todo sea por que los teóricos se ganen su pan, que las criaturas tienen derecho. En las cofradías hay teóricos para montar consultoras electorales. Se pelea el acceso a los censos para tener acceso directo a los electores (con los correspondientes conflictos con la Ley de Protección de Datos) y analizan para organizar la búsqueda de votantes por barrios y por comarcas. Ha habido elecciones modélicas desde el punto de vista político, que han creado escuela y que han servido de referencia para posteriores cabildos. ¿Recuerdan una del Gran Poder en la que se repartieron bonos de aparcamiento para facilitar la llegada a la basílica? ¿Recuerdan uno anterior de la Macarena en la que hubo cena y barra libre para cierto colectivo importante de la hermandad?

Lo de los teléfonos móviles es descarado. Hay quienes se pasan meses recogiendo números de hermanos para hacer un seguimiento de su intención de voto. Llegado el día de las elecciones, se mandan mensajes de texto por la mañana y se hace una batida final por la tarde para garantizar la presencia del votante, al que conviene recibir en la puerta con un apretón de manos.

Fíjense en la estrategia seguida por una de las candidaturas de la Esperanza de Triana. ¡Fletan un autobús para trasladar a los votantes! Falta el derecho a bocadillo de salami y un vale para una cerveza en el bar Santa Ana, botellín o tirador a elegir por el votante. Esto está como los mítines del PSOE de los años ochenta, o como los actos de adhesión en blanco y negro de la Plaza de Oriente.
Ríanse de la cartita que antaño se mandaba a los votantes. Eso son técnicas de convento. La sofisticación de ahora es extrema. Y, por lo tanto, el orillamiento de los perdedores hay que darlo también por descontado, al igual que ocurre en la política. ¿Cuántos candidatos derrotados en las urnas no han vuelto a ser vistos por la cofradías, salvo el día de la estación de penitencia en el mejor de los casos?

Y al igual que ocurre en política, en caso de resultado estrepitoso, el teórico nunca tiene la culpa. La culpa es del votante, que ha engañado al captador del sufragio, que no ha sabido apreciar la gestión o las bondades del aspirante. Hombre, por favor. Pero el arriolo jamás falla. Al menos, hay elecciones que generan actividad económica en el sector de la hostelería y en el del transporte privado. El problema es a qué dedican las tardes libres los de la candidatura perdedora. Pero los psiquiatras también tienen derecho a comer, ¿o no?

La llamada al orden

El Fiscal | 22 de junio de 2015 a las 21:16

Capilla de los Marineros. El arzobispo de Sevilla, Juan José Ase
Las hermandades de Sevilla han asumido en los últimos veinticinco años todo lo que de bueno y malo ha ido adquiriendo la sociedad con ocasión de los profundos cambios sociales. Escrito está que nada de la sociedad es ajeno a las cofradías, como las cofradías no son nunca ajenas a la sociedad de cada momento. Las hermandades fueron instaurando poco a poco, una a una, la igualdad de derechos y obligaciones entre hombres y mujeres. Lo hicieron a la velocidad que marcaron los cabildos generales, de forma natural y sin tensiones. Sólo al final, en casos muy contados, tuvo que ser decretada la igualdad por decisión acertada del actual arzobispo. Pero desde la prueba con nazarenas efectuada por los Javieres en los años ochenta, a la aprobación de las nazarenas en la Macarena en el año 2001, noticia que difundieron los telediarios de aquel domingo a mediodía, el proceso fue un éxito con tan sólo algún interesantísimo incidente jurídico por los intentos fallidos de imposiciones de la igualdad por la vía rápida, caso del Baratillo, la Carretería y el Calvario.

Se instauró la igualdad, como se han multiplicado las relaciones con la prensa, alargado la vida pública de las cofradías durante todo el año, modernizado la gestión interna de las cuentas y de la listas de las cofradías, protegido derechos de imagen, gestionado exenciones tributarias, solicitado subvenciones municipales, autonómicas y estatales; abierto cuentas en las redes sociales, potenciado y mantenido obras sociales modélicas… Y en los cabildos electorales, ay amigo, se han mimetizado prácticas de los partidos políticos.

El propio arzobispo ha tenido que llamar al orden a los aspirantes a hermano mayor de la Esperanza de Triana. La repercusión y notoriedad de la propia corporación y de uno de los candidatos, el torero Rivera Ordóñez, ha disparado los habituales efectos negativos de un cabildo con pluralidad de candidaturas. Se vio en la Macarena hace poco más de un año, como se ve ahora en Triana. Pareciera que se consigue un sueldo vitalicio por ser oficial de la junta de gobierno de ciertas cofradías. De las cartas tradicionales se ha pasado a trípticos, cuentas de propaganda en las redes sociales, eslóganes, almuerzos o cenas con la prensa, etcétera. Un espectáculo que deriva en acusaciones veladas o expresas sobre aspectos de gestión económica o de vida personal.

Más vale que la llamada al orden de monseñor Asenjo sea eficaz, de lo contrario saldría también deteriorada la autoridad eclesiástica, pues su poder es moral. No hay guardia suiza. La causa bien merece el intento.

El paso al frente de un macareno

El Fiscal | 8 de junio de 2015 a las 13:13

JOAQUIN SAINZ DE LA MAZA
NO hay un anuncio oficial todavía por una mera cuestión de tiempos, de respeto al cauce debido, de informar primero a quienes se debe informar primero. Se puede afirmar ya, con un mínimo margen de error, que el macareno Joaquín Sainz de la Maza se presentará a las elecciones del Consejo de Cofradías, previstas para junio de 2016. Tiene un año por delante para confeccionar un equipo que supondrá una renovación al mismo tiempo que un cambio tranquilo. No habrá giros radicales, ni apuestas arriesgadas. Incluso es posible que algún integrante de la actual junta superior siga en la casa. Yse incorporarán hermanos mayores que están ultimando mandatos en sus cofradías con un éxito notable.

Sainz de la Maza goza del respeto y la consideración de la autoridad eclesiástica: la de antes y la de ahora. Ha revitalizado la sede de Manos Unidas en Sevilla, tiene una trayectoria profesional que avala su capacidad de interlocución con todas las instancias de la ciudad y la impagable experiencia de haber sido hermano mayor de la Macarena, con todas las cuestas arriba que conlleva un cargo como el de las varas de las capillas.

Su ingreso en la presidencia del Consejo asegura también un relevo pacífico en la institución, en coordinación con Carlos Bourrellier, con el que se lleva bien. Bourrellier accedió a la presidencia tras la dimisión de Adolfo Arenas, lo que no supuso la entrada ideal, pero el arzobispo Asenjo le pidió que se quedara en el cargo para evitar más turbulencias, pese a que aún quedaba por delante casi el mandato al completo y pese a que muchos opinaban que debió convocar elecciones para garantizarse la legitimidad directa de los hermanos mayores, que estamos seguros que hubiera obtenido en esos momentos sin mayores dificultades.

La autoridad eclesiástica no se pronuncia sobre candidaturas ni procesos electorales. Guarda la neutralidad debida, pero presta atención a todos los movimientos, que para eso tiene sus propios observadores y un delegado diocesano, don Marcelino, que es cofrade antes que cura.

Dicen que Sainz de la Maza tiene tan claro con quiénes contará, como quiénes no entran en sus planes. Es un hermano mayor de marcado carácter penitencial que ha desempeñado responsabilidades en el mundo de las glorias, donde goza de estima. Jamás ha cometido el error de orillar a las glorias, o de tener un discurso contrario a la necesidad de arbitrar ayudas y medios para la subsistencia de estas corporaciones. Las glorias son muy agradecidas con quienes las respetan. Y en esa sección tiene estrechas relaciones con capacidad para ofrecerle la orientación adecuada por si encontrara obstáculos en la carrera.

Escrito está que no es hombre de misticismos ni adulaciones serviles al clero. Y sí lo es de servir a la Iglesia con lealtad y espíritu crítico. Su visión eclesial va más allá del atrio. Y eso gusta en ciertas alturas. En su junta superior estarán representadas todas las sensibilidades, incluso las de los halcones que pelean por horarios e itinerarios.

Estos días anda de consultas, aunque no lo reconoce. Tiene por delante un verano y una Semana Santa. En la planta alta del Palacio Arzobispal lo saben todo, aunque él todavía no ha ido a comunicar nada. Lo más importante es que tiene nivel y ganas. Daría su sitio a Bourrellier y aseguraría un proceso con orden y calma. Hoy no le gustará leer estas líneas, pero él sabe que cuanto aquí contamos es la pura verdad.

Las caras del Señor

El Fiscal | 1 de junio de 2015 a las 14:05

EXPOSICION DEL GRAN PODER
EL cardenal Amigo comentó en una reunión informal hace varios años que las hermandades estaban abusando de los mismos programas conmemorativos cuando tocaba celebrar una coronación o cualquier efeméride, ya fuera fundacional, de las hechuras de las imágenes o del aniversario de aprobación de la primera reglas.Siempre igual: un cartel, un pregón, una procesión a la Catedral, cultos y regreso triunfal. Durante mucho tiempo, el guión fue más o menos parecido en todos los casos. Don Carlos echaba en falta fórmulas más originales. O, tal vez, que dentro de ese patrón de actos se hiciera algo que no mimetizara lo ya hecho. Estos días se puede disfrutar de una exposición de gran belleza en el precioso patio del Real Círculo de Labradores. Conmemora los 50 años de la construcción de la Basílica del Gran Poder, siendo hermano mayor don Miguel Lasso de la Vega, vizconde de Dos Fuentes, sin cuya aportación no se puede escribir la historia contemporánea de la cofradía. La belleza de la muestra se aprecia en varios motivos: el lugar, que ya de por sí es un bien de interés cultural poco conocido por los sevillanos, donde el Señor del Gran Poder recibió culto cuando el edificio era el convento de San Acasio; el motivo central, el Señor del Gran Poder, una historia de los siglos de devoción rematada con la construcción de la basílica, y el contenido, que incluye una gran pieza que por sí sola justificaría la muestra, una foto mosaico del rostro del Señor conseguida a través de fotografías de los hermanos que figuran en la base de la corporación. Una idea similar vimos en la película de Carlos Colón sobre la Macarena, cuando sobre el ojo de la Esperanza se proyectan las fotografías de hermanos difuntos que siguen vivos a través de la Virgen.

La aportación de nuevas ideas en el mundo de las cofradías es cada vez un reto más difícil. La creatividad semanasantera no pasa por buenos momentos. Ya veces convendría que algunos cesaran en su intento, sobre todo cuando se trata de innovar con la música. La galería de los horrores está cada vez más poblada. Y algunas innovaciones oídas la pasada cuaresma es mejor pasarlas por alto.

Vean esta exposición y disfruten, además de con la gran foto mosaico, con la serie de fotografías en blanco y negro de la cofradía en la calle, con nazarenos del ayer con la cola sobre el antebrazo sobre adoquines sepias, sevillanos con sombrero y mujeres protegidas del frío de la Madrugada con abrigos gordos cruzados. Y no dejen de contemplar las fotos de la Plaza de San Lorenzo en las que se aprecia la casa que existía en la finca donde hoy se erige la basílica, una casa, por cierto, nada fea.
Lástima que esta exposición no se haya celebrado en cuaresma, en un período con mucho más poder de convocatoria. Hubiera servido para mejorar un tiempo demasiado enfangado con la logística de horarios e itinerarios. Los 50 años de la basílica del Señor son, efectivamente, una buena oportunidad para rememorar la historia de su devoción, los lugares donde fue fecundando en miles de sevillanos y el papel fundamental de quienes contribuyeron a propagarla. Esta exposición es una de esas muestras de buen gusto que reconcilian con lo mejor de la Semana Santa y de sus hermandades.

Hay que felicitar a la Hermandad del Gran Poder por una muestra tan sencilla como bien concebida, que aporta una forma de hacer las cosas con originalidad y belleza. Los 50 años de la casa del Señor bien merecen una iniciativa de estas características. No hay mejores huellas del Gran Poder que las caras de quienes hacen de su vida una rendición de culto cotidiano a quien tiene en su mano la potestad y el imperio.

Pentecostés y oro

El Fiscal | 29 de mayo de 2015 a las 12:43

Foto MILTMP46011595
QUIÉN se lo iba a decir a aquel cura de Hervás que se dejó la vida por la cofradía, que sentó en los años difíciles las bases para la pujanza de hoy, que convirtió una junta gestora en un motor de crecimiento de la corporación. Quién le iba a decir a don Eugenio Hernández Bastos que su Virgen del Rocío tendría un manto bordado en oro y sedas. Sí, la de la cofradía de la Redención, la que salió por primera vez en 1959 con un solo paso, con candelabros de la pastora de Triana, con ciriales prestados por el Gran Poder y con 82 nazarenos desde la iglesia de la Misericordia. La que sólo dos años después, en 1961, sacó por primera vez a la Virgen del Rocío. El pasado Lunes Santo, delante del paso de palio y en plena calle Sierpes, lo recordaba uno de los grandes cofrades de la Redención, Fernando Baquero: “Y pensar que empezamos con ochenta nazarenos…” Quién se lo iba a decir al difunto Manuel Yruela, uno de los grandes colaboradores de don Eugenio. Quiénes le iban a decir a tantos históricos de la Redención que verían los nazarenos de tres en tres, cuando hasta los años noventa había que ir separando las parejas para no dejar los pasos solos. Quién iba a soñar con agrupación musical propia, con un pujante y joven cuerpo de nazarenos, con una priostía que marca tendencias, con un paso de misterio nuevo y uno de palio renovado y enriquecido, con la formación para las primeras comuniones, con un jovencísimo hermano mayor como José Antonio Moncayo con fuerza sobrada para sacar adelante tantos proyectos, con ex hermanos mayores de la categoría de Baquero y Carretero.
Don Eugenio puso las bases para la pujanza actual. Nada es por casualidad. El nuevo manto es el símbolo de una vitalidad que no deja de ganar intensidad gracias a fuerzas renovadas. Eran 82 nazarenos… Y el Rey de España acabó tocando el martillo.

El abrazo de la ciudad

El Fiscal | 17 de mayo de 2015 a las 5:00

PRESENTACION CARTEL CORPUS
Rezaba con los pinceles. Oraba con las acuarelas. Siempre esperaba al Señor en la esquina de su casa, cuando la Madrugada tiene ese cielo roto que quiebra los cuerpos y la espadaña del Museo recibe las primeras luces del Aljarafe. Allí estaba siempre Daniel Puch Rodríguez-Caso, en la encrucijada mágica de Bailén con Miguel de Carvajal, donde las hileras de naranjos van perfumando el camino del Señor hasta dejarlo a los pies de Murillo para que los angelotes curen sus heridas. Los pintores son seres especiales que sólo rinden cuentas a la inspiración. Daniel no derrochaba palabras, ni exhibía muchos sentimientos. Cuando mejor se comunicaba era a través de su obra. Y con algún comentario rotundo, a modo de sentencia, sobre algún asunto cotidiano, como si de una pincelada fugaz y espesa se tratara. Por sus lienzos y acuarelas lo conoceréis. Y por su mirada. Reservado como un sevillano frío, discreto como un nazareno de ruan, de corazón abierto en la intimidad de una amistad forjada con los años, que sólo el paso del tiempo puede certificar la existencia de una verdadera amistad; directo en su juicio como un censor que no regala elogios si algo no le ha convencido.

Los pintores tienen la eternidad garantizada a través de sus cuadros. A un pintor le suceden sus hijos tanto como sus cuadros. Siguen respirando en cada pincelada. Sus lienzos son el sobrero que tienen preparado cuando el festejo de la vida se acaba. Daniel dejó mucha obra inédita en su estudio, en esa planta baja en la que compartía luz con el Museo. El Gran Poder pintado por Daniel es como un retablo para recibir oraciones cuando la basílica está cerrada. Tenía cogida la medida del Señor. Por eso dicen que el Señor se lo llevó para siempre, para que ya no lo pintara más en su estudio de Bailén, sino cara a cara, con ese dibujo hecho filigrana, con esa precisión en el cíngulo, ese poderío al reflejar el patetismo de su rostro. Se fue a pintar al Señor despacio, creando azules de Murillo, morados de cuaresma y blancos de novicia. Veo a Daniel absorto en la faena, de pie, con el compás abierto, ajeno al coro de ángeles que contemplan la escena, mezclando óleos en la paleta que tiene cogida como si fuera un cirio tiniebla al cuadril, con el rostro algo contrariado porque no termina de afinar una espina de la corona, satisfecho en su interior por la precisión con la que ha reflejado cada vuelta de cuerda del cíngulo, y por el hiperrealismo del triángulo perfecto de su zancada. Veo a Daniel feliz porque ahora tiene toda la luz y todo el tiempo del mundo para pintar al Señor y enseñarle la ciudad a través de su obra.

Subió al cielo con el caballete y los pinceles, dispuesto a explicarle a Dios en varios trazos la ternura de los niños seises en sus danzas puntiagudas, la divinidad de Sor Ángela y Madre María de la Purísima, el imponente cartel de la Semana Santa, o los retratos de tantos sevillanos a los que captaba la expresión cuando miraba en silencio, torcía levemente la cabeza y dejaba hacer al pincel con la concentración con la que un pianista siente la música en cada golpe de tecla.

Se fue Daniel con el Señor y dejó sin saberlo un cartelazo para el Corpus de este año, con esos trazos finos, esa luz que baña la escena, ese detalle mariano al fondo, ese romero esparcido. Era el pintor del Señor. Era el pintor de los seises. Era el pintor del Santísimo Sacramento. Era el sevillano que cada año esperaba el paso de Dios por su casa, que yo creo que ha sido él quien ha mediado desde las alturas para que el GranPoder siga retornando por el Postigo, largo itinerario que permite que Sara siga contemplando cada Viernes Santo el mejor lienzo de Daniel.
PRESENTACION CARTEL CORPUS

Inhóspita Catedral

El Fiscal | 4 de mayo de 2015 a las 12:27

simpecado1
Cambian los obispos, cambian los deanes, cambian los alcaldes. Pero la Catedral permanece con el Patio de los Naranjos clausurado como plaza pública, con el enjambre de vallas en su interior que conducen a nuestros señores los turistas como el ganado obediente vigilado por perros pastores con radiotransmisores. El turista paga. Tiene derecho a ir como quiera. Que quiere ir en camisa de tirantas asomando el bosque de las axilas, que lo haga. Para eso paga. Que quiere ir con el pantalón pirata, botines y camiseta fluorescente. Que lo haga. Para eso paga. Que quiere ir directamente en pantalón corto, cortísimo. Que lo haga. Para eso paga. La Catedral es una de las grandes cajas recaudadoras de la diócesis desde los tiempos de la Exposición Universal. No se puede poner en riesgo. Hace muchos años que a la hora de la verdad prima el turismo sobre los actos religiosos. Para maquillar la cosa se acordó denominar la visita turística como visita cultural. Suena más suave, ¿verdad?
Yo creo que cada mil turistas, el dean manda voltear las campanas de la Giralda. Ypasa que la gente no se orienta.

–Niño, suenan las campanas. Eso es que ya han hecho cardenal a don Juan José.
–Que no, mamá. Que son otros mil, otros mil que han entrado dejando cargadas las alcancías.

Y por cada cien mil euros de recaudación, hay un golpe de badajo de la campana de San Cristóbal. Tiene guasa (tela) que quienes reglamentan sobre el uso extralitúrgico de los templos, sean los mismos que no se atrevan a exigir al turista el decoro mínimo que se exige para visitar lo que se supone que es un lugar sagrado.

La otra noche, cuando llegó el Simpecado de la Hermandad del Rocío de Sevilla para presidir el pregón de las Glorias, se armó la marimorena. Los tíos de la seguridad de la puerta pegaron el cerrojazo en cuantito el Simpecado entró por el atrio de la Puerta de los Palos. La gran cantidad de fieles y hermanos que caminaban tras el Simpecado recibieron un cancelazo en las narices. Así, de pronto. ¡Zas! ¿La razón? Órdenes superiores. ¿La verdad? Estas criaturas no pasan por taquilla. No interesan. Cuanto más público entra, más se tarda luego en desalojar el local. Perdón, la Catedral.

A los fieles, cerrojazo. A los turistas, una pedazo de alfombra roja. En la Catedral hay tantas chanclas a cualquier hora del día que la Nave del Lagarto parece la Avenida de Castilla de la Antilla. Menos mal que la web Diario de Pasión captó el cerrojazo indigno ordenado por la superioridad. Ycómo disfrutan algunos dejando a la gente en la calle . Qué inhóspita la Catedral para los sevillanos, qué complaciente y permisiva para los turistas. Qué papelón (con veladores) el del Cabildo, duro con las espigas y suave con las espuelas.
simpecado2

El perro más capillita de la ciudad

El Fiscal | 21 de abril de 2015 a las 5:00

Foto perro
Es de escayola pero tiene alma. Cresterín habita en el balcón que hay justo encima de la Cordonería Alba, en esas estrecheces de la calle Francos. Ocurre que el can se arrima demasiado al balcón, asoma el hocico en exceso y dificulta el tránsito de algunos pasos de palio. Al perro tuvieron que retranquearlo una mijita, una vez alertado el Cecop. Pero Cresterín siguió disfrutando de lo lindo…

El intento abortado de silenciar los hechos

El Fiscal | 19 de abril de 2015 a las 5:00

Foto cartel3
Anoche cuando dormía soñé, ¡bendita ilusión!, que salía en estampida cuando iba de procesión. Eso pretendieron algunos con mando en plaza, que la Madrugona de 2015 quedara en un sueño de cuatro locos, cuatro exagerados y cuatro juntaletras. Que todo fuera un verso de Machado en el delirio onírico de un cofrade. Menos mal que Diego J. Geniz avanzó en la edición digital de Diario de Sevilla su espeluznante testimonio como penitente del Silencio, con más de 200.000 lecturas. Menos mal que este periódico publicó siete páginas el Domingo de Resurrección con todos los detalles y varias firmas de opinión. Porque algunos, incautos ellos, pretendían silenciar los hechos, reducirlos a la anécdota (sí, he dicho anécdota, ¿pasa algo?) y al aquí no ha pasado nada. Hay que ser ingenuo o creerse un ser superior para creer que a estas alturas de la película se puede controlar ese patrimonio inmaterial que es la buena información.

Menos mal que el cura Romero Padilla corroboró la gravedad delos hechos con su testimonio publicado en este periódico. ¡Y por fin reaccionó el gobierno local, con su alcalde al frente, reuniéndose con los hermanos mayores de la Madrugada! Nunca es tarde si la melva es buena.

Alguno pretendía ya que aceptaramos como normal que en la Madrugada puede haber estampidas, que no pasa nada por correr un par de minutos y después volver al sitio. Hay que hacerlo con naturalidad, con tanta naturalidad que ya hay quien sueña con carteles que adviertan de los riesgos de carreritas en las zonas sensibles. ¿No se avisa a los motoristas de los riesgos de caída por la cera? ¿No alerta el Ayuntamiento a los peatones del riesgo de resbalón para ahorrarse la indemnización con cargo al seguro de responsabilidad patrimonial? Pues alertemos de la alta probabilidad de que haya que salir corriendo al paso del Silencio o de Los Gitanos. ¡Si todo es una mera anécdota! ¡Si no ha pasado nada del otro mundo! Habrá hasta que cambiar las fichas de las cofradías del programa de mano. Es que lo estoy viendo:“Los nazarenos visten túnicas de negro ruán, ancho cinturón de esparto y calzado deportivo para las estampidas habituales a lo largo del recorrido”. Pues eso, todo normal, hay que asumirlo, no hay que sobrevalorar una anécdota, ¡si hemos vivido una gran Semana Santa!

¿Una previsión para 2016? El Ayuntamiento colocará carteles para advertir de las estampidas. Un poco de deporte siempre es sano, rebaja el colesterol, mejora el humor y facilita el descanso. ¿O no? Todos a correr. Sigamos soñando con estampidas que deshacen cortejos, rompen cruces, espantan a los niños pajes y provocan cuadros de ansiedad… Fue un sueño de cuatro ociosos. Una anécdota, ganas de mancillar la marca de la ciudad. A dormir, que es lo que hay que hacer por las noches. ¿Pero a quien se le ocurre estar despierto y correr por las calles?

Madrugada 04:37

El Fiscal | 13 de abril de 2015 a las 10:58

Gráfico: Detalle de los incidentes de la Madrugada de 2015

Gráfico: Detalle de los incidentes de la Madrugada de 2015. Pinche para ampliar.

 

 

TODO estalla a las 04:37 minutos. Ahí se quiebra verdaderamente la Madrugada. El golpe desaborla el cortejo de una cofradía de siete siglos, cuyos nazarenos se recomponen con gran celeridad por el sentido de la disciplina que todo hermano del Silencio lleva interiorizado, sello del patrimonio inmaterial de esta primitiva cofradía. La noche había transcurrido con normalidad con el único antecedente, aislado hasta entonces, del tumulto que afectó a los tramos del Señor de la Salud, de Los Gitanos, en la calle Butrón.

El caso es que a las 04:37 minutos del Viernes Santo se sufren los efectos de una gran estampida en lugares muy distintos como el sector de Orfila, Cuna, Lasso de la Vega y el sector de la Plaza del Duque. El Ayuntamiento atribuye todo a las carreras generadas por la intervención policial en una reyerta en la Plaza de la Encarnación. Pero la Encarnación y el Duque están separados en Semana Santa por las parcelas de sillas de la Campana, que actuarían como bloque de contención de la fuerza arrolladora procedente de Laraña. Y en la Campana a esa hora estaba entrando la Macarena con toda normalidad y sin el menor incidente. La primera hipótesis que se baraja, por lo tanto, es que no sólo fue la reyerta de la Encarnación la que sembró el pánico en la cofradía del Silencio. Hubo, al menos, una estampida más que afectó a la cabeza del cortejo, situada en el Duque. La otra hipótesis, la que defiende el Ayuntamiento y la Policía Nacional, es que las carreras provocadas por la reyerta en la Encarnación sí tuvieron fuerza como para expandirse en menos de un minuto hasta el Duque, pues habría habido gente de Orfila y Lasso de la Vega que desembocó en el Duque a través de la calle Tarifa.

Madrug‡ Peleas y gente corriendo en la calle Cuna y Encarnaci—n.

Así se vivió el tumulto

Son las 04:37. La Santa Cruz está en la Plaza del Duque, justo a la altura de la puerta de acceso al gourmet de El Corte Inglés. El fiscal reanuda la marcha con toda naturalidad, según lo previsto, cuando una avalancha procedente de la zona central de la plaza, justo desde el lugar donde se localiza el monumento a Velázquez, se dirige contra los primeros tramos de la cofradía. El fiscal de cruz protege con sus brazos a los dos pequeños pajes que lo flanquean y se los lleva a los soportales de los grandes almacenes, donde los mantiene a salvo junto a una columna durante los instantes que duran los tumultos. La madre de uno de los pajes contempla la escena y agradece la labor inmediata y rápida del fiscal de cruz. Pasan dos o tres minutos. No más. La cabeza del cortejo se recupera para reanudar la marcha. Un agente de Protección Civil solicita entonces al mismo fiscal de cruz que no tenga prisa en regresar a San Antonio Abad –“déjese ir un poquito”– porque el ambiente en las calles Alfonso XII y El Silencio no es el más apropiado para la entrada de la cofradía. Hay que dar tiempo a la Policía a garantizar la seguridad de la entrada. La Santa Cruz entra finalmente a las 4:46 en lugar de a las 4:42, un pequeño retraso obligado que terminaría siendo más que recuperado.

Todos los tramos de nazarenos sufren en mayor o en menor medida los efectos de la algarada. La representación de la Hermandad de Jesús Nazareno de Setenil de las Bodegas, situada justo delante del estandarte que abre el último tramo del Señor, sufre la avalancha en la calle Aponte. El hermano mayor de esta cofradía gaditana pierde la medalla. De esta representación forma parte una nazarena embarazada que es instada por el diputado canastilla a tomar asiento en un marmolillo de grandes dimensiones. El diputado acaba en el suelo cuando trata de asistir a esta señora. Los dueños del restaurante chino de la calle Aponte sacan botellas de agua que ofrecen al público y a los nazarenos. Se trata de calmar los nervios.

El paso de Jesús Nazareno se encuentra a las 04:37 avanzando por la confluencia de las calles Javier Lasso de la Vega, Amor de Dios y Tarifa, un punto especialmente conflictivo en 2000. El capataz ordena arriar el paso en cuanto comienza el tumulto. Uno de los pajes sale corriendo ante la fuerza arrolladora que viene por detrás del paso procedente de Orfila. Su padre, que va de contraguía, se lanza a por el pequeño y se lesiona la clavícula. Los demás pajes se refugian en el interior del paso. Uno de los agentes de la escolta de la Guardia Civil desaparece de la escena sin que nadie acierte a saber el motivo. En lugar destacado del público está el joven sacerdote Antonio Romero Padilla, párroco de Carrión de los Céspedes. Vestido de clériman, es de los escasos miembros del público que no sólo no se lanza a la carrera, sino que contribuye a calmar al público. Entre las personas a las que asiste se encuentra, presa de un ataque de nervios, una mujer ciega que aguardaba en primera fila a tocar el paso de la Virgen en recuerdo de su madre fallecida recientemente, de nombre Concepción. La labor de este cura resultó clave para reinstaurar la calma, al igual que la de un agente de la Policía Nacional que luce la medalla de la hermandad y que desde el primer momento recorre el cortejo de tramos del Señor moviendo los brazos en señal de tranquilidad. Todo ocurre en pocos minutos en un contexto de gritos, rostros de pánico y escenas de angustia. Los tramos se rehacen muy pronto. Hay nazarenos a los que les tiemblan las manos. En el público hay pequeños y mayores sumidos en la congoja. La capilla musical recibe instrucciones para no dejar de tocar las saetillas hasta la entrada.

Los tramos de cera blanca se despliegan por Lasso de la Vega y Orfila, donde un particular toma un vídeo que resulta clave para que la ciudad se haga una idea tanto de la agresión sufrida por la cofradía como del sentido de la disciplina de los nazarenos del Silencio. El tramo tercero, el de las cruces, está formado en la curva entre Orfila y Lasso de la Vega en el momento de los tumultos. Los penitentes ruedan, se parte una cruz, desaparecen dos cruces y aparece un antifaz por el suelo. La representación de los Panaderos se refugia en el interior de su capilla, que ofrece para atender a los nazarenos con ansiedad y al público en general. Un nazareno se protege de la turbamulta encaramado a un ventanal. Las vallas de la puerta de la capilla de Los Panaderos se caen y provocan un estruendo que aumenta aún más la alarma. Hay diputados que preguntan uno a uno a los nazarenos de su tramo por su estado de ánimo. Dos diputados exteriores, que van de paisano, hacen lo posible por calmar a los nazarenos y atienden a varias mujeres con ataques de ansiedad. San Antonio Abad está cerca. Un diputado va con el canasto roto. Alguien del público le ayuda a recuperar los papeles con el listado del tramo. Un agente de la Policía Nacional se dedica en exclusiva en el arranque de la calle Orfila a tranquilizar a una joven que muestra evidentes síntomas de estar sufriendo un cuadro de ansiedad. Toda la cofradía queda marcada por el miedo a una réplica de las avalanchas. Pero toda la cofradía retoma el paso en orden y compostura. Y la inmensa mayoría del público también.

El paso de la Virgen de la Concepción está a la altura del número 11 de la calle Cuna a las 04:37. Está arriado cuando se percibe el estruendo que antecede a la avalancha. Un testigo cualificado asegura que la estampida procedente de la Plaza de la Encarnación es similar a las carreras de los Sanfermines. Los ocho policías que hay en la confluencia de Laraña con Orfila no pueden detener a la masa. El fiscal del paso protege a todos los pajes. El público que corre aparece por los laterales del paso. Los manigueteros traseros salen despedidos. Uno de los pajes que realiza funciones de peón y que se sitúa detrás del paso decide refugiarse en un bar muy próximo. Después retorna a su lugar con toda naturalidad. El cortejo del preste, situado a la altura del número 13, se rompe al completo. Sus componentes, donde hay varios niños de diez años, se protegen pegándose a las fachadas de los edificios de ambas aceras. En medio de la fila sólo queda un agente de la Guardia Civil que se echa la mano al arma reglamentaria mientras escruta su alrededor. Uno de los acólitos veteranos que flanquean al preste también recupera muy pronto la posición en el centro de la calle y pide calma. El diputado canastilla del cortejo está con los brazos abiertos protegiendo contra la pared a cuatro o cinco acólitos, todos ellos menores. Una señora del público pide tranquilidad y ofrece al canastilla un auricular de la radio para que compuebe que la Macarena está entrando en la Campana con toda normalidad. “¡No pasa nada, no pasa nada, puedes escucharlo, os quieren hacer lo mismo que en 2000!” Aparecen rápidamente varias madres de acólitos. Se hace recuento de todos los niños y se comprueba que ninguno ha perdido los zapatos. El cortejo del preste no se recompone hasta que entra en Javier Lasso de la Vega, cuando se vuelven a encender los cirios, pero varios están rotos. Queda una hora para la entrada del paso de palio, una hora de tensión contenida. Cuando el paso entra a las 05:38, el agente de la Policía Nacional se dirige al diputado canastilla en el último tramo del recorrido: “Mete ya el tramo que por el Museo hay más guasa”. El cortejo del preste no espera a que el paso avance en el interior del temlo y deje espacio libre. Todos los niños acceden al templo pegados al manto o haciéndose hueco por los laterales. La puerta es cerrada. La fiera ruge en el exterior. La angustia, como la procesión, queda dentro.
cuna cortejo