Una saga con solera

El Fiscal | 17 de marzo de 2014 a las 9:51

Imagen Martín Cartaya
Decíamos el otro día que las cofradías son las personas. Y las imágenes sagradas, claro. Ocurre que las imágenes son también las personas. Ve usted la salida de la Virgen del Valle con sus ramos cónicos y bicónicos, con esa fachada de la Anunciación que es el mejor retablo para ese palio de cajón, entre nubes de incienso y toses del personal, y se pone a buscar el alto e inconfundible capirote del prioste Palomino, como le vienen acto seguido los recuerdos de aquel gran hermano mayor que fue José María O´Kean. Ver una cofradía es revivir, es acordarse de una persona tal es el grado de identificación entre familias y hermandades. Eso tiene muy poco que ver con la Semana Santa de los frikis. Ni con la de los salvadores de la Semana Santa, tan peligrosos o más que los frikis. Esto tiene que ver con la autenticidad. ¿Ono es auténtico ver llegar la cruz de guía de la Soledad de San Lorenzo y seguir viendo la silueta de aquel inolvidable fiscal de cruz de guía que se llamaba Diego Lencina? ¿Y no es auténtico recibir al Cristo de los toreros en la bajada del puente y buscar cada año entre el público a un señor muy trajeado que tiene el buen gusto de ver las cofradías en silencio y que se llama José Ignacio Jiménez Esquivias? Una leve bajada de cabeza basta para saludarse sin romper el mágico momento. Cuando uno va a ver cofradías debería colgarse del cuello una suerte de aviso como en los coches de Tussam. Ese No distraigan al conductor, pero en versión morada: No moleste con charletas, estoy viendo cofradías.
Ypodríamos seguir, buscando la mirada cómplice de ese capataz de Virgen del Domingo de Ramos presto a dedicar a una levantá por los hermanos que aún están en el vientre de su madre, de ese maniguetero del Nazareno de la Divina Misericordia, de ese pavero de Los Estudiantes de ojos claros, de ese fiscal del Señor de Pasión de capirote puntiagudo, de ese niño del cortejo litúrgico que ya no está porque la edad le ha dado la alternativa de la túnica y el cinturón de esparto, de ese tío del carro que también es auténtico en su función, de ese vacío de Julio Díaz delante del Nazareno de las Tres Caídas…
Y esa Semana Santa auténtica se ve, por supuesto, en la fidelidad de las sagas con una cofradía. Pronunciar los apellidos Martín Cartaya es decir la O, los cielos tinieblas del Viernes Santo, la mejor cornetería tras Jesús Nazareno, el monte con el que los lirios se despiden de la Semana Santa, el recuerdo del Padre Leonardo, los adoquines tantas veces bañados por la lluvia, la espartería familiar de la calle Reyes Católicos donde tan legendarios cofrades improvisaban tertulias (Cayetano González, Tejera, Marmolejo, Armenta…), los costaleros en sepia, la cámara de fotografía, la levantá a pulso de la Macarena que Ariza le dedicó al cabeza de familia en la esquina de Chapineros con Álvarez Quintero, las sillas en Sierpes junto a la Joyería Ruiz o el teniente Hita al que no le hacía falta el Cecop.
Decir Martín Cartaya es referirse a una saga ejemplar, fiel a los cielos del Viernes Santo.

El Cura Soria

El Fiscal | 14 de marzo de 2014 a las 5:00

Encuentro digital con Manuel Soria, delegado diocesano de hermandades.
Hay que reconocerle al Cura Soria muchas virtudes, al igual que se le han criticado con dureza algunas gestiones en momentos muy delicados (dimisión de Arenas o Vía Crucis de la Fe). Entre esas virtudes figuran su escrupuloso respeto al trabajo de los periodistas. Pero un respeto de los de verdad, no de ojana; un respeto sin rencores, sin quejas por la espalda, sin levantamiento de teléfonos para llorarle a las alturas, sin soberbias de rostros gélidos, sin excluir a los críticos. En la mirada del Cura Soria, que fue cofrade antes que canónigo, nunca se intuye rencor. En otoño estuvo hábil para sacar al pregonero que quiso llevándose de calle a los señores del Consejo que ni siquiera habían puesto el nombre del Gran Berjano sobre la mesa. Al fin y al cabo el pastor debe conducir a las ovejas. Y hay que reconocer que en ocasiones le toca conducir unos rebaños… Ojú, qué rebaños.

Juan Moya

El Fiscal | 13 de marzo de 2014 a las 5:00

juan moya
Ayer. Fue un día como el de ayer en el Lope de Vega. Domingo de Pasión de 1989. En el atril, un cofrade inolvidable, Juan Moya Sanabria, de luces largas, amigo de sus amigos y con una capacidad de interlocución con el poder eclesiástico de la que hoy están tan necesitadas las hermandades. Ayer se cumplieron 25 años de aquel Pregón, una efeméride celebrada con un silencio de plata que hoy rompemos con estas breves líneas. De Juan nos queda su ejemplo y su señorío, sus cariñosos diminutivos, su vocación de servicio, su compromiso con la sociedad y, por supuesto, su familia. A su hermano José, el monaguillo en blanco y negro de la calle Laraña que hoy es empresario de éxito, agradeceré siempre una reciente confesión: “Juan te tenía adoración”. Y a su hijo Juan, que mantenga la defensa de la alianza entre la fe y la cultura en las páginas cuaresmales de este periódico.

Cariño

El Fiscal | 12 de marzo de 2014 a las 10:38

Todo lo que se critica del mundo de las hermandades, todas las imperfecciones que se le imputan, todas las prendas que se le arrebatan hasta dejarlas desnudas, todo lo negativo que se resalta de ellas, todo eso se viene abajo cuando las cofradías son capaces de generar ese cariño de la forma y con la intensidad de las que son capaces otras instituciones, asociaciones o entidades de la ciudad. Estaba el Cristo de la Expiración en la calle Bailén, justo delante de la preciosa casa del pintor Daniel Puch, recientemente fallecido. Estaba su viuda en el balcón. La mayoría de los allí congregados, hermanos con cirio y público, sabíamos de la emoción del momento. Justo en ese momento, el sacerdote que formaba parte de de la presidencia se volvió al crucificado y rezó unas preces por el artista desaparecido. Qué grandes son las cofradías cuando quieren.

Repetir

El Fiscal | 11 de marzo de 2014 a las 10:16

10/03/2014--Capilla del Museo.
El vía crucis del Museo respondió al clásico modelo de ejercicio piadoso que por sus características estéticas y su natural recogimiento mereció la pena contemplarse una y otra vez. Muy acertada fue la elección de la coral que acompañó al Señor en el recorrido de ida a la Catedral. Supuso una nota de emoción a plena luz del día y en calles que no invitan precisamente a este sentimiento. Parecía Semana Santa. El vía crucis fue vibrante, hondo y de líneas clásicas. Tan sólo llamó la atención la enorme plataforma sobre la que iba el Crucificado. Algunos echaron de menos la contemplación del Cristo en vertical pero no por ello se le puede poner una pega a un vía crucis que recordaremos durante muchos años. Todos los hermanos que participaron en el cortejo guardaron la armonía precisa que se espera de un denominado ejercicio piadoso. El Museo cumplió con creces con el encargo.

¿Psicosis?

El Fiscal | 10 de marzo de 2014 a las 23:30

Puede ocurrir que el próximo Lunes de Pasión no haya acto de presentación de la edición del Pregón de la Semana Santa. Como han leído. Parece que el miedo a una posible filtración del texto ha provocado semejante cautela. O eso dicen. Los señores del Consejo no quieren tragar más sapos. Muerto el perro (guau) se acabó la rabia. Piensan en el Consejo que si el Pregón no se edita, no se filtra. Y eso no es del todo cierto. Porque los contenidos del Pregón se han avanzado en muchas ocasiones. Los mismos pregoneros han hecho pequeños o grandes anticipos. Y no ha pasado nada. Absolutamente nada. Si nos ponemos a pensar mal, yo creo que don Francisco Berjano ha anunciado que veremos el telediario, el texto será cortito. Y tal vez la cosa no sea lo suficientemente extensa para un libro por mucho que el edil Serrano se explaye. O tal vez el tesorero haya visto la perfecta coartada para desviar el dinero de la edición a otros fines.

El pertiguero
Primer golpe. Oído esta semana “¿Que en manos de quién está la Semana Santa? ¿De los frikis? Eso será por decirlo finamente, porque al igual que existe el folklore negro también hay frikis de ruán”. Segundo golpe. ¿Sentido del humor o autoconvencimiento? El mismo presidente denomina a su período de gobierno como la Era Bourrellier. Tercer golpe. Estrategia ladina. Poco a poco nos lo están queriendo meter como salvador del mundo cofradiero, como el prohombre que necesita este mundo decadente, como el perfecto gestor y pensador. Y ciriales arriba. No hay que perderse la entrevista cofradiera que mañana saldrá en estas páginas. Hay respuestas del personaje que son perlas.

El espejo de la infancia

El Fiscal | 10 de marzo de 2014 a las 22:00

caro romero
Sorprendido en su inocencia, absorto ante esos diminutos e imperfectos nazarenos, retrasando el reloj del tiempo, viajando por los vericuetos de la memoria. El poeta se mira a sí mismo al contemplar ese escaparate que para el sevillano es el espejo de la infancia. El niño Joaquín se deleita con los escudos y colores, se pierde adivinando cada hermandad, se ensimisma con los pequeños pasos y sus filigranas. Hoy igual que ayer. Osado con el tiempo, al que desafía cada vez que se pone frente a frente a esos cristales, es quien tuvo la osadía de ponerle edad a la Macarena y resumir toda la vida en siete días. El niño Caro Romero bebe del elixir de la eterna juventud cuando cada primavera se detiene a comtemplar la mejor cofradía de vísperas: la de los nazarenitos de la Campana.

Ramón

El Fiscal | 10 de marzo de 2014 a las 5:00

El antifaz hace al nazareno como las personas hacen las cofradías. Cuando uno contempla el lento pasar de los nazarenos está dándole al f5 de la memoria, cuando uno visita un templo por la mañana está recibiendo con la fresca fragancia de las flores el recuerdo de aquellos que estaban justo en ese momento y a esa misma hora. Por eso hoy, como siempre, compraremos cupones en la calle Alfonso XII, donde Ramón era el guardián del retablo de la Concepción que recoge las oraciones a deshoras. Yrecordaremos la guardia matutina de Lunes Santo que le hacía a la Virgen de las Aguas entre las dos maniguetas delanteras. Le preguntaremos al oído por las flores que lucirá la próxima Semana Santa. Si las cofradías son las personas, el Museo es la cofradía de Ramón. En los ojos de la Virgen está clavada su mirada. Y nuestro recuerdo.

La gran noche en La Calzá

El Fiscal | 9 de marzo de 2014 a las 5:00

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Aquellos Martes Santos eran de cartones ondulados por el sol que apretaba a rabiar por el puente, el terciopelo asfixiaba como hoy se echa de menos, quién lo diría; los golpes de palermo de los diputados espabilaban al aletargado cuerpo de nazarenos en la subida a primera hora de la tarde, la arboleda de la Puerta de Carmona y el Muro de los Navarros eran el oasis anhelado, las cuadrillas se permitían unas licencias hoy imposibles, como el costero a costero del Cristo de la Sangre; la salida de los pasos tenía la dificultad del edificio de enfrente, muchos tramos sin escudos bordados se formaban en los jardines de las Hermanitas de los Pobres, las papeletas de sitio se redactaban a mano, los edificios que hoy escoltan el puente eran aún esqueletos de vigas, las cámaras de fotos estaban contadas, mucho más los tomavistas para filmar en Súper 8 sin sonido, y los tramos regresaban muy diezmados al templo . En aquellos finales de los años setenta, San Benito era un una animosa cofradía de barrio que hoy conserva el mismo sabor de siempre con notables mejoras.

La noche del próximo 21 de marzo se celebra la Exaltación de la Virgen de la Encarnación, para el que el periodista Diego J. Geniz, de Diario de Sevilla, y Antonio Casado, productor de Tele Sevilla, dos profundos conocedores de la Semana Santa, preparan todo un I+D de la exaltación cofradiera, una armoniosa combinación de la palabra evocadora con imágenes antiguas y con perspectivas de vértigo que se han tomado expresamente para la ocasión en una larga madrugada de trabajo previo en La Calzá, donde de forma entusiasta colaboraron técnicos de las empresas Una Multivisión, de José Carlos Guerra-Librero, y La Guadaña. Esta exaltación audiovisual estará trufada con fotografías del archivo de la hermandad y de particulares que las han cedido para la ocasión. La Virgen de la Encarnación estará esa noche en el altar del triduo. Serán 33 minutos para el deleite con una gran sorpresa: el soporte en el que se proyectarán unas imágenes de impacto. No será un pregón, ni una exaltación al uso. No se podrá editar, ni se podrá filtrar. Hay que estar allí para contarlo. Lo mejor de todo es que el dúo G&C (Geniz y Casado) sabe lo hartitos que estamos muchos de los pestiños. Y eso es el mejor aval para una gran noche en La Calzá, donde para muchos sigue en pie el puente que conduce a la memoria de la mejor infancia.
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Gana Pilar

El Fiscal | 8 de marzo de 2014 a las 5:00

Fumata blanca en la collación de los Terceros. Buena nueva en el mostrador de El Rinconcillo. Ya tenemos Juas 2014: Pilar Lacasta, directora de comunicación y relaciones institucionales de la Fundación Cajasol, periodista, gran aficionada a los toros y muy vinculada a Triana. Sus devociones son la Estrella y la Esperanza. El premio, entre otros motivos, es por la recuperación del legendario programa de mano Gota a Gota. Y como a este Fiscal le encanta eso de preguntar quién ha quedado segundo en toda votación, no sólo nos hemos enterado con precisión, sino que hemos tenido acceso (¡toma ya!) al acta que demuestra que quien se quedó este año con la miel en los labios ha sido don Adolfo Arenas, ex presidente del Consejo. Estoy seguro de que el veterano letrado con despachazo en La Campana reconocerá la victoria de Pilar y la telefoneará con toda elegancia por su éxito.