Esperanza

El Fiscal | 20 de febrero de 2015 a las 5:00

cartel_.jpg Producción ABC.
DÍAS de cuaresma en la sala de espera donde todos los pasos perdidos conducen a la Esperanza. No hay mejor manigueta a la que asirse que la de la Esperanza, ni mejor color en la paleta que el verde del terciopelo que tiñe los callejones de la vida y los atrios de los momentos de gozo. Cada parte ganado es una chicotá pegada a esta otra cuaresma huérfana de mieles dulces. Ahora, justo ahora, es cuando hay que afinar más la tonalidad del verde. Ahora es cuando tiene mérito soñarla en la geometría divina de cuatro perfiles y dibujarla en osados caligramas. Quién pudiera ser hoy un nazareno de capa almidonada para proteger a toda una familia como el viejo y galante nazareno en sepia hacía con la sevillana empapochá como una torrija. Ahora es cuando el carboncillo mejor pinta su rostro. La fe hace siempre el mejor retrato de la Esperanza.

La importancia del salchichón

El Fiscal | 19 de febrero de 2015 a las 5:00

salchichónfiscal
Ocurrió esta semana. Un cofrade caminaba por la Plaza de la Magdalena cuando se encontró con un miembro del Consejo, al que inquirió por su ausencia en el acto de presentación del cartel oficial de la Semana Santa. “Yo he dejado de ir para no contemplar más peleas por los platos de salchichón, que es vergonzoso lo que se ve allí por parte de ellos y de ellas”. Recuérdese que el acto se organiza desde hace unos años en la sede de una entidad financiera, que es la que sirve el piscolabis posterior. Los guardias de seguridad tienen que controlar el acceso del público que se orienta y hace cola con antelación, dado su gran interés por el cartel… Ypor el salchichón. Lo que habría que decirle al consejero es que hay salchichones que bien valen un codazo, ¿o no? Si fuera salami, pues mire usted… No merece la pena. Pero si es salchichón al taco del que sirve Rogelio Trifón, vale la pena hasta soportar los discursos de las presentaciones, que suelen ser de la calidad del salami.

Y Moeckel no daba el perfil…

El Fiscal | 18 de febrero de 2015 a las 5:00

sevilla 23 noviembre 07. entrevista a joaquin moeckel. foto> carlos marquez.
Cuentan las lenguas antiguas (¡Ole!) que hubo un tiempo en que varios hermanos mayores de la Madrugada decidieron proponer de delegado de la jornada a un peso pesado de las cofradías, de los que dicen las verdades al arzobispo a puerta cerrada y a micrófono abierto, y además resultan mucho más leales que los meapilas del misticimo de tres al cuarto y la espiritualidad de la ojana. Esas mismas lenguas recuerdan que hubo alguien que puso sobre la mesa el nombre del abogado Joaquín Moeckel, el mismo que se enfrentó al cardenal Amigo y que después, cuando fue condecorado por Su Eminencia por su labor clave en la restauración del Salvador, le dejó claro en el discurso de agradecimiento que seguiría discrepando de la autoridad eclesiástica cada vez que fuera necesario. Vamos, que no se fuera a pensar Don Carlos (que seguro que nunca lo pensó porque es inteligente) que con una medalla compraba el silencio del letrado del Arenal. Y las mismas lenguas evocan que alguien vetó a Moeckel diciendo que no daba al perfil, que no tendría capacidad para poner orden en la jornada, pese a que la tiene y la tuvo para tantas empresas. Viendo el espectáculo de las dos últimas semanas y las alusiones a los puñetazos, uno recuerda de nuevo (sí, otra vez, ¿pasa algo?) aquella teoría del perfil, que no era más que la concha en la que se camuflaba la mediocridad de personajillos que ya vivieron su cuarto de hora de gloria. Sin vara dorada no son nadie. Y a Moeckel lo llaman para opinar de televisiones de toda España. Y no le preguntan por la Madrugada. ¡Toma del frasco!

El presidente se siente fuerte

El Fiscal | 16 de febrero de 2015 a las 19:27

Carlos Bourrellier, presidente del Consejo de Cofradías.
Bourrellier está fuerte, se siente fuerte. A mí me recuerda a Arruza cuando hacía el teléfono a los toros. Mi presidente le está haciendo el teléfono al toro de la Madrugada, con la chaquetilla abierta y mirando al tendido de la Plaza de la Virgen de los Reyes. Pareciera que lo estoy viendo. Y oyendo:“¡Esto lo arreglo yo sí o sí, don Juan José, usted tranquilo!” Y a mí me da canguelo cómo le mira el toro a Bourrellier, que también estoy viendo al cuñadísimo decirle desde el burladero:“¡Cuidao, cuñao, cuidao! Que te coge y se nos acaba la temporá”. Bourrellier convocó a la sección de penitencia en la noche del martes. El presidente informó a los señores consejeros de los datos del proceso de renovación de los abonos de sillas y palcos. También abordó otras cuestiones de funcionamiento interno. En un momento dado, el cura Marcelino, delegado diocesano de hermandades, se tuvo que marchar por obligaciones propias del ministerio sacerdotal. Don Marcelino se perdió lo mejor, porque lo mejor estaba por llegar. El presidente dio cuenta de lo que todo el mundo sabía: la espantá del delegado de la Madrugada a dos semanas de la cuaresma. Decimos espantá por seguir con la jerga taurina. Los consejeros fueron informados de lo que todo el mundo ya sabía por los periódicos. Y acto seguido, tachán, tachán, Bourrellier dio otro dato que todos también sabíamos ya: él asume las funciones de delegado de la Madrugada. Y cuando estaba explicándolo es cuando mi presidente, hombre afable y de paz, hizo el teléfono: “La Madrugada se va a arreglar. Ysi hay que dar un puñetazo en la mesa, se da”. ¿Están viendo lo fuerte que está mi presidente, ganando autoridad al estilo de Pedro Sánchez cuando pone patas arriba al PSOE de Madrid? Bourrellier va a poner la Madrugada como la España de Felipe y Guerra, no va a la conocer ni la madre que la parió, ni Buzón que la cantó. Yno se vayan todavía que aún hay más. Bourrelier recordó a los presentes que tiene el apoyo absoluto de la autoridad eclesiástica, en tal grado que aquello que él decida por escrito vendrá refrendado por esos curas de la curia tan formadísimos en Derecho Canónico. Yo ahí le diría aquello que hemos recreado del cuñadísimo: “¡Cuidado con esos avales, don Carlos, no le vaya a pesar como al Gallo de Morón!” A mi cada día me cae mejor mi presidente, que lo mismo habla de pistoleros que de puñetazos, o dice que el prelado ha hablado en una homilía “a calzón quitado”. Lo felicito por la claridad de su mensaje y me responde: “No tomes lo del puñetazo al pie de la letra”. ¡Claro que no, presidente! Son formas de hablar. Como lo mío: son formas de juntar letras.

Culminación y síntesis

El Fiscal | 9 de febrero de 2015 a las 21:04

Semana Santa,jueves Santo,madrugada cofradía de LA MACARENA
Eso dijo Buzón al definir la Madrugada: la culminación y síntesis de la Semana Santa. Vista la actualidad, más vale que donAntonio no levante la cabeza. Lo de la culminación se tambaleó en el año 2000 y de qué manera. El valor como síntesis sí continúa vigente, pero en un sentido muy distinto. La Madrugada sintetiza a la perfección la decadencia de la actual Semana Santa en casi todos los órdenes. En la calle, con un público degradado, encanallado en no pocas ocasiones y sitios concretos, irrespetuoso con su ciudad y su principal fiesta, indolente y maleducado. En las cofradías se percibe con hermanos mayores, diputados y delegados entretenidos año tras año en estulticias de horarios e itinerarios, proyectando una imagen de la que se sólo se puede extraer una conclusión: hay demasiada gente con las tardes libres. Esta semana ha dejado el cargo un señor que ejercía de delegado de la Madrugada del Consejo y algunos parecían Fernando Onega analizando la dimisión de Adolfo Suárez. ¡Qué barbaridad! Pareciera que muchos no tienen otras preocupaciones en la vida y llevan años mareando la perdiz de un cuarto de hora y de dos o tres calles alternativas en un recorrido. Debe ser el símbolo más certero del estado del bienestar local. Como dijo Felipe cuando le preguntaron por el mangazo de mystere de Guerra. España va bien si lo que preocupa a la opinión pública es el viaje de un vicepresidente en un avión para ir a los toros. Pues Sevilla va bien si las redes se calientan con la dimisión de uno que hacía de delegado de la Madrugada, aunque ya se sabe que la mejor red de cofradías es la del manto camaronero.

Recuerdo cuando una mente preclara de las que pueblan las hermandades dijo que para ser delegado de la Madrugada se necesitaba un perfil determinado, casi un ingeniero de sistemas que hibernara para estudiar las distintas fórmulas de horarios e itinerarios, una suerte de máster en logística, experto en seguridad ciudadana y en el control de grandes masas. Estos tíos que pululan por ciertos cargos tienen secuestrada la Madrugada, nucleada en torno a cuestiones de intendencia que no tienen nada que ver con el verdadero pilar que sostiene una noche única. No hace falta ninguna revolución en la Madrugada, que sólo necesita que la dejen en paz los tíos que no ven más allá de sillas de enea (para recaudar euros)y relojes (para rellenar las tardes libres). Dejen los relojes, los palquillos y los Dustin. Ustedes no hacen falta para casi nada. No se den golpes de pecho con dimisiones, asunción de responsabilidades y otras ojanas de incienso. Saquen el monopoly y maten las tardes.
Por cierto, las dimisiones no son para cuaresma. Está muy bonito, muy responsable y digno de recibir el Nazareno de Plata eso de dejar el hueco libre a menos de dos semanas del Miércoles de Ceniza. O el ambiente era tan irrespirable que quizás era lo mejor, en cuyo caso sólo cabría, una vez más, entonar el único pregón posible: ¡qué tropa!

El nazareno descalzo

El Fiscal | 2 de febrero de 2015 a las 5:00

Nazarenodescalzo
Se fue racheando el paso por las calles San José y Santa María la Blanca, parada cotidiana para avituallar en La Candelaria o El Cordobés. Venía cargando la mochila de una enfermedad que enlentecía sus reflejos, poblaba la barba canosa y cansaba la vista. Fue un gran nazareno en sus días de vigor, un nazareno siempre descalzo. Tanto que se hizo cargo muchísimos años de la cofradía que quizás es más difícil de organizar: la del Gran Poder. Sacar a la calle dos mil nazarenos con disciplina de ruán y un recorrido de vuelta que ahuyenta al más devoto no es una empresa fácil. En sus últimos años dejó el patetismo del Gran Poder, del que fue costalero de la primera cuadrilla de hermanos, por la dulce altivez de Jesús Nazareno, se reencontró con otra de sus devociones. Cambió la heráldica de los angelotes (In mau ejus potestas et imperium) por las cinco cruces, Señor, que al lado del corazón llevamos tus nazarenos. Tal vez quiso dedicar sus últimas Madrugadas a su otra devoción, de calzado sin adornos y cola recogida por el antebrazo. Encerrada la cofradía y mudos los chasquidos de los canastillas, José León Rajo jamás dejó de acudir a ver la cofradía del Gran Poder, que le gustaba apurar desde los Lacave hasta los palos que cierran el tramo de penitentes del Mayor Dolor y Traspaso. Estar a su lado en esos momentos era toda una experiencia. Nunca usó artilugios para localizar la cruz de guía ni los dos pasos. Tenía sus propias coordenadas de geolocalización. “Cuando la cruz de guía está en la farmacia de la calle Zaragoza es cuando el paso de Virgen ha salido de la Catedral”. Y no fallaba.
Cuantísimos nazarenos no le daban una leve cabezá de saludo a Pepe León, cansino ya el cortejo por Virgen de los Buenos Libros y San Juan de Ávila. “Detrás de la insignia que ahora viene debe estar uno que siempre va con el cinturón de esparto caído… Míralo, míralo. Siempre decía que al año siguiente se lo arreglaba y ya lo ves”. Y tras el Señor, los privilegiados nazarenos de los palos. “Ese que me ha saludado pidió un año un palo por una enfermedad. Y ahí sigue…”

Veo hoy a Pepe León soltando sus perlas de hombre sin complejos, estilo directo, provocador y carcajada profunda. Está en la tertulia de casa de José Yebra, en los viernes del Señor o en el cabildo de disciplina del Silencio dando cuenta de las incidencias ante el Monumento. Lo veo yéndose lentamente hacia la Puerta de la Carne, palillo en la comisura de los labios, a la velocidad de un paso de palio que sabe que va camino de la última recogida, que ya no habrá más genuflexiones ni habrá que ordenar los cirios arriba. Lo veo en un velador junto al quiosco de prensa desde el que me pregunta por las cofradías y vuelve a declinar mi ofrecimiento para un reportaje sobre su historia personal de tantas noches de logística en San Lorenzo.
Se fue el nazareno que sacó el Gran Poder sin más ayuda que su experiencia de años, sin necesidad de GPS ni equipos transmisores; el nazareno que se hacía el recorrido en los días previos para estudiar todos los posibles obstáculos. Su Semana Santa era otra desde hacía mucho tiempo. Sólo quería ya sentarse en la sala capitular del Silencio a oír el acta del cabildo anterior, a recrearse en la intendencia de una cofradía de tiralíneas y a sentir el inigualable calor de una tertulia improvisada en el atrio. Se fue el nazareno bajito, enérgico y puntiagudo del Gran Poder que no quiso dejar de llevar prendidas las cinco cruces de amor. Sabía Pepe León que todo nazareno del Silencio juega con la hermosa ventaja de poder encontrarse con el Gran Poder al alba, quizás en sus horas más bellas para el público y más sufridas para sus hermanos.

Oigo hoy el chasquido de sus dedos, se levanta la cera morada y se marchan juntos todos esos nazarenos a los que no hace falta la túnica para verles hechuras de Madrugada.

El Fiscal | 23 de enero de 2015 a las 17:00

Escultura restaurada expuesta en la sala de exposiciones del Silencio
La restauración de San Antonio Abad, imagen que se integra en el retablo mayor de la sede canónica de la Hermandad del Silencio, nos ha revelado cómo sería el Cachorro de viejo. Obra de Ruiz Gijón, el público ha tenido la oportunidad de admirar de cerca una escultura sobrecogedora. Y a sus pies, el cochino que acompaña al santo, protector de los animales. El cochino merece ser incluido en la lista de los animales predilectos en las hermandades. Tenemos un gallo, un perro, una loba, un caracol y hasta una mantis religiosa. Pero carecíamos del guarro. Yeste guarro sale de la mejor gubia. Ytiene más categoría que… Pararse ahí.

Pregunten, pregunten

El Fiscal | 22 de enero de 2015 a las 12:15

Fiscal pregunten
OIGA, la verdad es que, bien mirado el asunto, a alguno no nos importaría que nos preguntaran en las urnas por algunas cuestiones relativas a la Semana Santa. Declaraciones de carril aparte, respuestas de catálogo al margen y estulticias previsibles de lado, la verdad es que hace tiempo que en la Semana Santa se impone la mayoría. Claro que sí. La mayoría que arrolla cualquier medida, proporción o buen gusto. La mayoría que convierte la carrera oficial en un estercolero, la mayoría que consume Semana Santa en vez de vivirla, la mayoría que gobierna las hermandades sin criterio o siguiendo lanarmente el critero de la superioridad, la mayoría que enaltece a los costaleros como los nuevos gladiadores de Roma en el circo máximo de la Campana, la mayoría que usa las redes sociales como muros de retretes, la mayoría que deja las calles como una cerdera al paso de una cofradía, desplegada la alfrombra de pipas con el tufo a bocadillos de puesto ambulante, la mayoría que hace tiempo que dejó de cuidar su propia estética en una jornada como el Domingo de Ramos, la mayoría indolente que abandona las cofradías en sus regresos nocturnos dejando algunas entradas convertidas en el Charco de la Pava de la Semana Santa…
¡Claro que algunos querríamos que nos se preguntara por la Semana Santa! ¿Se imaginan someter a referéndum la incorporación de nuevas cofradías? Huy, huy, huy… Podríamos votar en contra de los ninot, de los escorzos de algunos romanos entrenados en gimnasios de barrio.
Y podríamos recuperar esas bolas negras que hubieran impedido la propagación de ese buenismo que lo admite todo porque sí, porque el espíritu crítico se ha quedado para contar nazarenos, porque hay que tragarse imágenes como airgamboys, que una yema de San Leandro tiene más unción sagrada que algunas tallas de la Semana Santa. Sí, lo he dicho. ¿Pasa algo?
–Nada, nada, siga usted liberando tensiones, que eso es bueno para la piel.
Qué bien hubiera estado someter a votación la ocurrencia del vía crucis del Año de la Fe para evitar ciertos espectáculos promovidos por la autoridad, eclesiástica por supuesto.
Podemos, claro que podemos, someter a votación el papafritismo de los chaqués del Sábado Santo. ¿Por qué no? Y fijar una hora límite de entrada de las cofradías para evitar las botellonas en las entradas. Y someter los uniformes de los músicos a un control previo para evitar que algunas bandas parezcan escapadas de la cabalgata de Isla Mágica. Y claro que hay un problema serio de formación en las cofradías, por supuesto que sí:nadie enseña a vivir la Semana Santa, a saber caminar por las calles, a buscar los pasos sin molestar al sufrido nazareno. Podemos someter a votación las sillitas plegables, que son el colesterol de la actual Semana Santa. Podemos consultar la duración máxima de un solo de corneta para no soportar más egos. Podemos preguntar por la propia existencia del Consejo de Cofradías, postrado de hinojos ante la autoridad eclesiástica, convencido además de que las rodillas nunca se desgastan.
Pregunte, pregunten. A lo mejor hasta nos libramos de la barrila del Fiscal de los domingos. Ysalen muchos ganando. Sobre todo uno que yo me sé…

Iniciativa loable en la Magdalena

El Fiscal | 13 de enero de 2015 a las 17:00

La del párroco de la Magdalena, Francisco Román, al abrir una cuenta de la parroquia en la red social Twitter y un canal de televisión en internet (Magdalena TV), todo hecho con esmerado criterio. Digno de destacar es el reportaje sobre la exposición que aborda la trayectoria del cada vez más recordado vicario general de la Archidiócesis, don Antonio Domínguez Valverde, un vicario de los pies a la cabeza, con talla intelectual y eclesial, hombre bueno donde los hubiera, con capacidad de diálogo con todo el mundo y del que nadie podrá jamás decir una palabra mala. Siempre daba la cara ante la prensa, incluso con los temas espinosos, aunque en alguna ocasión fuera con una respuesta que ahora se rememora entrañable: “Yo no sé nada, hijo; no sé nada”. Honra a don Francisco Román rendir merecido tributo al vicario general, que para muchos sigue siendo don Antonio, el cura de la sotana que llevaba la comunión a los enfermos a primera hora de Año Nuevo y que siempre elegía con buen gusto las capas pluviales;al igual que muchos sevillanos siguen llamando alcaldesa a Soledad, y defensor del pueblo al cura Chamizo.

La anuaritis galopante

El Fiscal | 12 de enero de 2015 a las 18:10

Valdés
Dicen que la amenaza de la próxima Semana Santa será la invasión de los palitos que sirven para alzar los teléfonos móviles, los nuevos tíos de la caña en versión digital y sin encender o apagar candeleros al modo del gran Santizo. Habrá tontos del palo en plan ciriales digitales como seguirá habiendo tontos de las sillitas plegables, que dicen que el tesorero Tomás Vega, que huele las perras como todo buen tesorero, está a punto de firmar un protocolo con el movimiento chino hispalense para quedarse con un porcentaje de cada silla vendida, lo que ya se conoce como el Tasazo del Dragón Morado. Vega es un sabueso de los hurdeles y siempre se está quejando de tiesura, también como todo buen mayordomo. ¡Si le tenía caducada la tarjeta al presidente del Consejo para que no gastara! Y el bueno de Carlos Bourrellier fue hace poco a pagar los billetes de un AVE a Córdoba para un encuentro de presidentes de consejos de hermandades y la máquina de la sucursal de Renfe de la calle Zaragoza escupió el plástico:tarjeta no válida… por tieso. Horror. Y venga Bourrellier a reunir billetes y monedas para pagar en efectivo. Qué momento, qué sopitipando.
Pero ni palitos, ni sillitas. La nueva amenaza ya consolidada en este nuevo año son los anuarios de las hermandades. El repaso a las actividades de todo un año es la gatera por la que se cuela la nueva vanidad de los hermanos mayores (vanidad de cartón piedra) y su correspondiente cuadrilla de delfines. Qué entretenido es trincar un anuario y contar las veces que sale retratado el hermano mayor de turno. Los hay con armario bien surtido a los que se ve en traje azul con el director espiritual, en traje gris algo apretado por los kilos con las señoras de la caridad, en traje de raya diplomática en el almuerzo de cuaresma de hace siete meses, en tiradora de canapé de verano con el prelado de Roma que vino a visitar la iglesia en verano, en camisa remangada en el partido de fútbol sala con el grupo joven, en tiradora gorda de algodón en la jura de nuevos hermanos… Y los hay de armario escuálido que sólo sacan el traje gris o el clásico compuesto por chaqueta azul y pantalón gris.
La anuaritis galopante de algunos hermanos mayores ha dejado muy atrás La Toga, la revista del Colegio de Abogados de Sevilla en la que el muy simpático y soleano José Joaquín Gallardo tenía hasta hace poco la ratio más alta de retratos por número de páginas. Lo peor de los anuarios es que al final te dejan un sentimiento de hondo pesar, de pena fruncida al alma, de desasosiego interior. ¿Qué será de estas criaturas, almas de cántaro, cuando dejen de apretar el oro de las varas? ¿Qué anuario cantará sus hazañas? ¿Qué fotográfo sacará el brillo de sus trajes o el monocolor de sus tiradoras? Algunos, finis gloriae mundi, se preguntan ante el espejo: ¿En qué Anuario estaré, Dios mío, la próxima primavera?