Diez años

El Fiscal | 6 de marzo de 2014 a las 5:00

Con la que estopa que se le da alAteneo, hay que reconocer que una de sus mayores contribuciones a la ciudad ha sido ser el lugar donde se conocieron Paco Santiago y José Luis Martínez con ocasión de la presentación en 1999 del disco Sones de Sol de esa maravillosa banda de cornetas y tambores. De aquella amistad nació la web La Pasión Digital, refundada a los pocos años en un elegante portal: artesacro.org. Diez años ya de referencia incontestable e ineludible. No acepten sucedáneos. Recuerden… Y por amor al arte.

Pintor

El Fiscal | 5 de marzo de 2014 a las 5:00

Daniel Puch, autor del cartel de Semana Santa de lamadrid 24.09.02
Sonó la aldaba de la casa donde una placa recuerda que murió el retratista Domingo Gimeno Fuster. Se abrió el postiguillo. Sara introdujo al visitante hasta el patio, donde le rogó que aguardara unos instantes. Desde ese rincón entraba a chorros la luz que todo pintor necesita para vivir. El ambiente era un tanto especial, casi celestial. Los pintores ante el lienzo se suelen quedar como los Papas cuando oran: aislados, extasiados, ausentes. Interrumpirles es romper la magia del momento. Pero es vísperas de la ceniza y hemos ido a verle como siempre que finalizaba una de sus grandes obras.
–¡Daniel, Daniel! Escucha un momento, que ha venido a verte tu amigo el periodista.
–Que pase, que pase… Pero adviértele que no puede contar nada. Que estoy pintando a Dios, que por fin lo tengo cara a cara.

La mejor opinión

El Fiscal | 4 de marzo de 2014 a las 5:00

Fotos a Don Eduardo Martin, párroco de Santa Cruz
A partir de mañana, Miércoles de Ceniza, las páginas de Diario de Sevilla no sólo olerán a tinta, que es a lo que debe oler fundamentalmente un periódico. También despedirán la fragancia justa del incienso de cada cuaresma, como cuando usted pasa por la calle Córdoba y parece que se va a encontrar con la Casa de Oro del palio de Loreto. Este año ha habido cambios en los celadores del tramo de la opinión. A este cuerpo de escritores de ruán se suma uno muy especial: el canónigo y párroco de Santa Cruz, Eduardo Martín Clemens. Cura versado, cercano y con el espíritu eternamente joven de quien ejerce la docencia y conoce de primera mano el mundo universitario. Martín Clemens ya ha triunfado antes de su debut al bautizar su columna de opinión de los sábados como Misericordina, en alusión al medicamento que el Papa Francisco, en una de sus genialidades, recomienda a todos los cristianos para vivir en plenitud. Yademás de un pedazo de cura, es hermano veterano del Cachorro.

Señora presidenta

El Fiscal | 3 de marzo de 2014 a las 9:57

Iglesia del Salvador. Patio de los Naranjos.. Allí estará Diego J. Geniz, que ha quedado con el director de la Fundación Jesús de Pasión para hacer un reportaje sobre la labor social que se realiza en estos tiempos de crisis. Nos interesa sacar fotos de l
Dice la muy capillita presidenta de la Junta de Andalucía, la misma que se reúne siete horas con Asenjo en la céntrica vivienda de un antiguo presidente de caja de ahorros, que “la titularidad pública de la Mezquita de Córdoba es compatible con la gestión por la Iglesia”. Yse queda más a gusto que un arbusto. Toma, claro. Desde que Susana (no hace falta el apellido, Susana no hay más que una) es presidenta de la Junta, hay mucho socialista que ahora califica la otrora retrógrada religiosidad popular como un “valor añadido”. ¿Qué es la Semana Santa para un neosocialista andaluz? Un valor añadido. Pues eso. Y afloran los tontos del valor añadido como se multiplican los tontos que contamos veladores por las calles del centro. En el partido dicen que hasta la Rubiales ve ahora en las cofradías un valor añadido. Cosas veredes, Sancho (y Sancha).
Las entidades católicas de toda España aportan una labor social tasada en 30.000 millones de euros, según los datos oficiales de los señores de la Conferencia Episcopal, que tienen un gerente que lleva estupendamente las cuentas, como don Juan José tiene su ecónomo en Sevilla. Ybien que le cuesta el ecónomo.
–¿Cómo se llama el ecónomo?
–Don Alberto.
–Noooo… ¿Que cómo se llama de parné? ¿Que cuánto cobra?
–Cobra a precio de mercado, que es lo que no se nos dijo en el consejo de asuntos económicos.
Al grano. El Estado se ahorra 30.000 millones de euros en unas labores que asume una institución como la Iglesia Católica, que se nutre de la aportación voluntaria de los fieles en la declaración del IRPF, según el acuerdo económico Iglesia-Estado que rubricaron en su día el cardenal Rouco Varela y la vicepresidenta socialista Fernández de la Vega, en aquellos tiempos en que ZP se tomaba la taza de caldito en la Nunciatura, ¿recuerdan? Porque ZP era un diablo con tridente y cuernos, pero bien que compartió mesa y mental muchas veces con los obispos. Hasta don Juan José ha almorzado con ZP, ¿verdad? Que aquí después pasa por rojo siempre el mismo. Rojísimo.
Esperando estamos que Doña Susana también nos regale una perla de esas que sueltan los políticos en los desayunos para la prensa, esos encuentros en los que, por cierto, nadie se come la poca saludable bollería que se ofrece en las mesas. Hay que hacer un estudio sobre la fosilización de los bollitos en los desayunos de las agencias de noticias en los grandes hoteles de Madrid y Sevilla. ¿Alguien ha visto a algún baranda hincarle el diente a esas micronapolitanas de chocolate? Todo lo más, el café bebío. Pues la capillita Díaz ya podría decir que la Junta puede asumir también la gestión de los comedores sociales que las religiosas y las hermandades regentan en la ciudad, desde el de Triana hasta el de Bellavista, pasando por el del Pumarejo, San Juan de Dios o el de San Juan de Acre. Ypuede asumir también la gestión de los economatos económicos, como el que con éxito promueven las hermandades del casco antiguo. Y también podría la Junta asumir los 150.000 euros en metálico que la Hermandad de la Macarena dedica al año a fines sociales (cuenten aparte los kilos y kilos de alimentos que reparte, desde un camión de mantecados hasta cientos de pollos), o echarle un vistazo al anuario del Gran Poder donde con todo lujo de detalles (ejemplo de transparencia sin necesidad de leyes) se ofrecen las cifras de una bolsa de caridad que desde 1953 es estandarte y timbre de gloria de la acción social de las hermandades. “La naturaleza de las atenciones resulta del todo inimaginable, desde sufragar una intervención quirúrgica hasta el pago de unas gafas; de la repatriación de un emigrante a una beca de estudios, de una canastilla de recién nacido a cubrir los gastos de una exequias, o la ayuda a drogodependientes”. Y también podría la Junta alabar que nunca jamás se pregunta en San Lorenzo por el credo religioso de quien pide auxilio. ¿A cuántos musulmanes se ayuda en nombre del Gran Poder? A los que haga falta. No se hacen preguntas, como en la Legión.
Podría la Junta asumir también la gestión de Cáritas Diocesana, que mueve 5 millones de euros a través de una engrasada red parroquial en la capital y en la provincia, con su cuerpo de voluntarios que dedican su tiempo de forma altruista a diagnosticar las verdaderas necesidades y ponerles solución. Podría también la presidenta visitar el Patio de los Naranjos del Salvador, recuerdo de la antigua mezquita, la tarde en que se reparten alimentos y productos de limpieza con cargo a la Fundación Jesús de la Pasión. La sola contemplación de la cola, formada por madres de todas las edades con sus carritos vacíos, estremece el alma más gélida. Es solo una muestra de las 45 millones de horas que dedicaron las parroquias españolas en un año a la atención de las demandas de todo el que llama a sus puertas.
Tenga por seguro, señora presidenta, que la Iglesia no asume esas funciones más que por cumplir con su finalidad, no para recoger ninguna medalla: ni de la Junta ni del Ayuntamiento. Por no hablarle de las Hermanas de la Cruz, ni de la Orden de Malta, ni de los franciscanos, ni de las religiosas del Pozo Santo, ni de las órdenes de clausura, ni del libro blanco de la acción social de las hermandades que tasa en 1,5 millones de euros la acción social de las cofradías, ni de esas hermandades desconocidas, al borde de la extinción y de presupuestos escuálidos, que reparten un alimento tan básico como el pan a las monjas de clausura más necesitadas, a las que compran electrodomésticos para hacer más fácil la vida a quienes ya de por sí se dedican a hacérsela más llevadera a los demás.
Dar pábulo a iniciativas como la gestión pública de la Catedral de Córdoba no sólo es una insostenible majadería, sino supone promover el más rancio, casposo y trasnochado anticlericalismo, que es lo que se esconde debajo del tapete. Aquí nos conocemos todos. Mi querida presidenta: o Dios o el mazo.

Cartel de luto

El Fiscal | 28 de febrero de 2014 a las 5:00

2/3/2006 cartel de la macarena foto manuel gomez
Se nos ha ido despacio, a paso racheao, sin querer que ni se oigan sus pisadas, como el Señor se va de la esquina de su casa cada Madrugada escoltado por el oro apagado de sus bocinas a la búsqueda de las primeras luces en el Museo de su vida. Se ha muerto el vecino del Museo, el contertulio cotidiano de Murillo que tenía el privilegio de recibir a Dios en su morada de la calle Bailén cada mañana de Viernes Santo. Se ha muerto el pintor de querubines, el cartelista total, el apóstol del hiperrealismo, de la capacidad de dibujar con una precisión que no se aprende en las aulas. Se ha ido quien con mayor dulzura ha tratado la maternidad cada Navidad, con mayor movimiento la danza de los seises y con mayor patetismo la cara del Gran Poder. Se ha ido el devoto del Señor como un viernes cualquiera de Navidad iba a visitarlo y regresaba al calor de esas confesiones reservadas para los íntimos: “A mi estas fiestas me resultaban melancólicas hasta cuando era niño y vivía con mis padres”. Se ha ido un sevillano de ruán por los cuatro costados, de gracia honda administrada a cuenta gotas como el perfume caro, de oído agudo y vista larga, de beso en la mano a las damas y de elegancia natural. Un sevillano educado. Se ha ido un cofrade de muchísima más vida interior que de cursus honorum en las juntas de gobierno por mucho que fuera delegado del Consejo y hermano mayor del Amparo. Cofrade enrabietado con la indolencia de las hermandades, a las que amaba por encima de todo, y autor de un sinfín de obras, la última de ellas el cartel del polémico vía crucis del Año de la Fe. “Lo único que me gusta del vía crucis es su cartel, Daniel”, le dijimos cuando nos lo anticipó en el salón de su casa.

Ejemplo de sevillano frío, exquisito, con la acidez como recurso reservado a los inteligentes sin incurrir jamás en el mal gusto, de mirada desconfiada en el momento preciso y con una casa con patio acogedor por donde sólo cabían tres visitantes: la familia para vivir, la luz para pintar y los amigos para acompañar. Muchos años soñó con pintar el cartel de la Semana Santa con ilusión infantil de 5 de enero. Quizás porque jamás dejó de llevar un niño dentro. Y sus sueños se cumplieron. Y pintó el rostro del Señor en el paño de la Verónica sostenido por un ángel.

Hoy los seises deben llevar crespones de luto. Y Murillo en el bronce de su plaza. Y los angelotes que juguetean en las canastillas de todos los pasos de la Semana Santa. Y los pupitres del colegio de los jesuítas, que se ha muerto el niño Daniel. Y los naranjos de Miguel de Carvajal, que cada día escoltaban su regreso a casa desde la Puerta de la Carne en años de trabajo en la Diputación. Y los tacos de jamón de Casa Santos con la cerveza en vidrio gordo. Y la casa de su primo Luis, el presidente del Consejo de Cofradías más capillita que haya habido nunca y a cuyo lado cumplimentó al Rey de España en la Parroquia del Salvador en aquellos fastos del 92. Hoy está de luto la caseta de Los Armaritos, donde se han apagado las sevillanas, se ha detenido el baile y sus sobrinos, ay Juan Ignacio, han corrido los toldos. Hoy están de luto los azules y rojos de la paleta, el atrio de su devoción secreta de la Vera-Cruz y hasta el frío de su amada Higuera de la Sierra. Y está de luto el Amparo de su Magdalena, la del recordado Domínguez Valverde y la del que hoy seguro le estará llorando, su admirado amigo sacerdote Antonio Fernández Estevez. Yde luto se han puesto las Hermanas de la Cruz, a las que pintó el colosal mural de Madre María de la Purísima que se descubrió en el Estadio de la Cartuja. Y las tarjetas de Navidad de la familia Sainz, Niño Jesús regordío en el regazo de su Madre.

Se ha ido el cartelista total en un día feo, con ese gris que nunca tuvieron sus cuadros. Se ha ido el pintor que miraba de reojo el lienzo que no terminaba de convencerle al igual que inclinaba levemente la cabeza cuando delante tenía a individuos de perfiles poco claros. Y ni fallaba con los cuadros, ni erraba con las personas.

Se ha ido el hijo de Daniel y Pilar, buscando cuaresmas sin lluvias, lienzos de azules imposibles y los albores eternos del Gran Poder arriado a la vera de su morada, donde siempre lo espera junto a Sara y sus dos hijas. Y esta vez se ha ido con el Señor a por el marco del lienzo de su vida. Y en el patio ha dejado sus pinceles.
DANIEL PUCH FOTO:JOSE ANGEL GARCIA

Los felices años del psiquiatra Rojas-Marcos en el Baratillo

El Fiscal | 25 de febrero de 2014 a las 5:00

martín rubio
En la gran noche de la entrega del Premio Manuel Clavero que organiza Diario de Sevilla y que este año ha alcanzado su tercera edición, algunos no quisieron dejar de interesarse por el perfil cofradiero del homenajeado: el psiquiatra Luis Rojas-Marcos. Esa veta entronca directamente con la infancia, con los años felices y genera por eso los sentimientos más hondos y puros. Hace una década que Rojas-Marcos confesó lo siguiente en las páginas de este periódico: “Me hice del Baratillo siendo un niño; allí me aceptaban, nadie me recriminaba por sacar malas notas, hice amigos que todavía están ahí. Luego, años más tarde, dejé de creer en Dios y empecé a creer en las personas. Pero, de niño, recuerdo haberle pedido a Dios que me ayudase a sacar buenas notas.Todo eso forma parte de mí, sería aberrante extirparlo”. Luis Miguel Martín Rubio le preguntó en la intimidad si saldría otra vez de nazareno: “Me gustaría, lo hice de niño”.

Un pregón de telediario

El Fiscal | 24 de febrero de 2014 a las 9:50

Visita de las autoridades religiosas y civiles a casa del pregonero de Semana Santa, Francisco Berjano
Qué semana más feliz, qué dichosos somos y cuánta gracia celestial ha sido derramada sobre nuestras cabezas. Por fin la visita a la casa del pregonero de las autoridades civiles y religiosas (tararííííííí, ¡oído el cornetín de mando!) se ha organizado sin bullas, con mailing de invitados y control de entrada, como si hubieran puesto a Carlos Telmo en la puerta. Esta ciudad sabe hacer las cosas bien cuando se lo propone. Nuevo exitazo del pregonero Berjano, que ha evitado a los cotillas (y las cotillas)que quieren evaluar la decoración de su casa y saber si el cable del aire acondicionado está debidamente oculto. Exitazo porque para que un acto triunfe en Sevilla hay que dejar al relente a un puñado de los que se creen con derecho a entrar. ¡Óle por Berjano! Pero no se vayan todavía porque aún hay más, porque lo mejor está por llegar, como diría aquel al que no le salvan de los barrotes ni la saeta del Pópulo. Berjano nos ha hecho el mejor obsequio a la Sevilla cofradiera (ahí sí me incluyo, pero de la prensa morada que se pone morada de espinacas en Madrid me da usted de baja, don Gregorio). Resulta que el pregonero –que tiene menos curriculum como tal que Moreno Bonilla en la Seguridad Social– ha proclamado la buena nueva: el Domingo de Pasión podremos ver el telediario en directo: “Garantizo que saldremos a las dos”. El pregón será cortito. De duración, se entiende. Una faena de aliño que ya veremos con qué grado de aseo se ejecuta. Pero cortito. ¡Qué hombre más bueno este Berjano! Mira que los enemigos con disfraz de amigos se empeñan en decir que es espiritual, religioso, del humanismo cristiano y esas cosas que se dicen con voz honda y cadenciosa. Decirle a un pregonero que es muy espiritual es como calificar a un pobre hombre simplemente de eso: de buena persona. Lo peor que te pueden decir en Sevilla es que eres buena persona. O que de salud estás regular.
Pero al grano. Berjano los ha dejado a todos en su sitio anunciando un pregón de telediario. ¡Qué alegría se habrá llevado la patronal hostelera después de aquel año en que acabamos cerca de las tres de la tarde, con el trasero como un ladrillo y las reservas de mesa suspendidas! Aún recuerdo al personal encendiendo el teléfono móvil, revolviéndose en la butaca, arrugándose el Dustin y llamando al restaurante con la voz bajita como si estuviera en la salida de la Mortaja o doblando a Epi y Blas en la escena de la cama y las galletas:
–Mire, que no queremos la mesa, que este tío sigue pegando voces y lo que le queda… ¿El arroz? Lo vende usted por tapas.
Hay pregones de telediario célebres, como fue el de Antonio García Barbeito. A Barbeito le metieron la jindama en las previas del pregón con el escándalo (¡Oh, Dios mío!) sobre su supuesta baja frecuencia en la asistencia a la misa dominical, cayó en las garras de la inquisición de pastiche y le dio por un pregón intimista que resultó una preciosa meditación, pero no el esperado pregón de mano baja que echara abajo el teatro.
Mi felicitación a Berjano por permitirnos cumplir con el muy español rito de comer en casa y viendo el telediario. Un Domingo de Pasión sin telediario es como un uno de enero sin saltos de esquí. La familia y la información son lo primero. Y por la tarde, a los besamanos. O a misa, que es precepto, Antonio.

El cardenal de la bulla

El Fiscal | 16 de febrero de 2014 a las 5:00

El cardenal Amigo Vallejo, arzobispo emérito de Sevilla, pronuncia una conferencia sobre el Papa Francisco y la religiosidad popular.
Será por los recovecos del carácter de esta ciudad o por lo que fuere, el caso es que parece que al cardenal Amigo se le quiere en Sevilla mucho más en tiempos de emeritud que cuando era el titular efectivo de la diócesis. El jueves abarrotó el salón de actos del Labradores con motivo de la conferencia que pronunció por invitación de la Hermandad de la Paz, que celebra de forma brillante sus 75 años bajo la dirección de Santiago Arenado como hermano mayor. Había varias filas de público de pie al final del salón y muchas personas en los pasillos laterales y en las puertas. Fue la primera bulla del año después de las de la Zoidonavidad. El cardenal hizo muy amena la charla, jugando con los tonos, improvisando, tirando de ironías, haciendo guiños a algunos presentes y mostrándose, por encima de todo, muy alegre. Será porque el tema elegido era el Papa Francisclo y la religiosidad popular por lo que estaba especialmente contento y sonriente, o porque había congregado al canciller Isacio Siguero y a un buen ramillete de la clase dirigente cofradiera actual y pretérita. Estaba el actual presidente del Consejo y dos de los anteriores (Antonio Ríos y Adolfo Arenas).
Monseñor Amigo, largo de altura y de vistas, fue muy cariñoso con Arenas en dos momentos: cuando lo nombró recordando las “batallitas” que habían tenido y cuando terminó su intervención y se fue directo hacia él para abrazarle. Aquello fue el mejor y más auténtico homenaje que ha recibido el único presidente del Consejo que ha dimitido por el momento. También hubo hermanos mayores como Antonio Piñero (Estudiantes), ex hermanos mayores como José León-Castro (Gran Poder), Juan Ruiz Cárdenas (Macarena) y Felipe Rubio (La Paz), consejeros como Francisco Vélez y personalidades del Ejército, del Ayuntamiento y de la ciudad. Entre ellas, el caballero maestrante Alfonso Guajardo-Fajardo, que actuó como original presentador, calificando de “gordo de la lotería de Navidad” el nombramiento de monseñor Amigo como arzobispo de Sevilla en 1982 y ensalzando grandes gestiones como la venta de San Telmo o grandes hitos como las visitas del Papa Juan Pablo II. El presidente del club anfitrión, José López de Sagredo Camacho, marqués de Castellón, cerró el acto con una proclamación entusiasta: “¡Cómo se nota que hemos oído a todo un Príncipe de la Iglesia, cómo se nota!”
El cardenal estuvo hasta en pregonero cuando recreó lo que diría el Papa de cada cofradía del Domingo de Ramos. Arenado, que sabe de estas lides, comentó al final: “¡Qué pregón nos hemos perdido!”
Se llevó muchísimo afecto. Casi 30 años de arzobispo no se olvidan. Hubo tensiones en tanto tiempo, ¡claro que las hubo! Tuvo que aprender a comprender a la ciudad y a encajar la labor no siempre amable de la prensa, a la que nunca dividió en amigos ni enemigos. La clave es que siempre habló con todos. Y mirándolos a la cara.
El cardenal Amigo Vallejo, arzobispo emérito de Sevilla, pronuncia una conferencia sobre el Papa Francisco y la religiosidad popular.

La sonrisa de la diócesis

El Fiscal | 11 de febrero de 2014 a las 5:00

Cura Ignacio 2
Si el Papa conociera al Cura Ignacio se pondría la mar de contento. Porque este Papa quiere sacerdotes alegres, que huelan a oveja y que transmitan la buena nueva con una sonrisa en la cara. Las fotos de la celebración del día San Antón en su parroquia de Santa María de las Flores y San Eugenio tendrían perfecta cabida en las páginas de L’Osservatore romano para ilustrar los nuevos tiempos. Este Ignacio huele tela a oveja cuando va por las calles del centro, parándose más que un paso de palio, y cuando remueve la vida en las parroquias de pueblo y de barrio donde lo mandan a ejercer el ministerio pastoral. El otro día le llevaron perros, pájaros y bichos de todo tipo. Y el Cura Ignacio venga a derramar bendiciones a las puertas del templo, donde se acumulan los fieles. Hay curas de despacho y curas de pueblo. Jiménez-Sánchez Dalp siempre está donde van sus ovejas. Es la sonrisa de la diócesis. Como el Papa es la sonrisa de Roma, salvo si recibe a Hollande.Cura Ignacio 1

La carrera oficial, el negocio perfecto

El Fiscal | 9 de febrero de 2014 a las 22:37

10/03/08//preparativos carrera oficial//foto jaime martinez
Comentaba el otro día un conocido empresario taurino en una tertulia improvisada en el vestíbulo de un suntuoso hotel de Madrid que estaba recibiendo numerosas peticiones de empresarios para ceder los abonos de barrera y adquirir otros en localidades más modestas. No quieren dejar de cultivar su afición por la Fiesta, pero entienden que no deben hacer ostentación en unos tiempos en los que han tenido que tomar decisiones muy dolorosas en sus plantillas. En época de crisis es recomendable guardar las joyas en la caja y lucir la piel desnuda. ¿Hipocresía o prudencia? Doctores tiene la Iglesia. En cualquier caso, realidad pura y dura. “Voy a tener más empresarios en la grada que nunca y estoy haciendo encajes de bolillo para colocarlos”. Evidentemente, los ingresos menguan, pues la tarifa de una barrera es sustancialmente mayor que la de una grada. Me venía a la memoria aquella charla por los datos que ha ofrecido esta semana el Consejo de Cofradías a cuenta del proceso de renovación de abonos de la carrera oficial, en una ciudad con una tasa de paro por encima de los 90.000 desempleados y unas autoridades políticas incapaces de generar un atisbo de ilusión, entretenidas en guerras internas de poder o en discursos basados en fuegos de artificio. No deja de sorprender en este contexto que hay peticiones de sillas para formar una segunda carrera oficial. Si el Consejo de Cofradías pudiera, podría instalar 20.000 sillas más en Semana Santa de las más de 20.000 que ya coloca. La cifra de asientos solicitadas se ha disparado un 19%. Ni la brutal subida de las tarifas en los últimos tres lustros (hubo un año que se elevaron por encima del 10%), ni las sucesivas Semanas Santas de lluvia han menguado el interés ciudadano por hacerse con un asiento, ni las cada vez más perfeccionadas retransimisiones de televisión. Este interés desmesurado deja en pañales la cifra de asientos cedidos por un año: tan sólo 1.389 sillas. La crisis no afecta a la carrera oficial. Incluso se podría concluir que tiene el efecto contrario. La carrera oficial sigue siendo el sueño de cualquier empresario. ¿Se han parado a pensar en las principales características? Un negocio instalado en la vía pública por el que se abonan unas tasas mínimas. Un negocio en el que está garantizado el cien por cien de los ingresos desde dos o tres meses antes. Un negocio en el que aunque no se produzca la celebración principal (la salida de las cofradías y su paso por el itinerario obligado), no se devuelve el dinero. Un negocio en el que hay un potencial usuario por cada uno que sea baja. Un negocio en el que los servicios públicos se hacen cargo de la limpieza y de la mayoría de los gastos de seguridad. Y un negocio en el que no está mal visto que el empresario se deje ver en un lugar de los considerados cotizados. Está claro que el tesorero del Consejo tendrá muchos problemas estos días, que seguro que los tiene; pero no son los de reubicar en zonas más modestas a usuarios con anhelos de discreción, ni el de saber si las cuentas cuadrarán o no. Su reto es el de controlar el mercado negro que hay en internet para impedir el lucro de terceros a costa del Consejo. Pero siempre con la tranquilidad de que con cofradías o sin ellas, todos los ingresos están blindados. En la España actual pocos pueden presumir de semejante tranquilidad.