Expectación con la muestra de Paquili

El Fiscal | 1 de noviembre de 2016 a las 5:00

Ayuntamiento de Sevilla  Presentación de la Exposición de bordados de Paquili
LA exposición de Francisco Carrera Iglesias, Paquili, que tendrá lugar del 3 al 19 de noviembre en el Ayuntamiento, ha comenzado la mar de bien. No se ha inaugurado todavía y ya es un éxito, porque el cartel anunciador, obra de Rafael Laureano, es una preciosidad que anticipa el espíritu de la muestra: la demostración de se pueden hacer cosas nuevas, originales y con un gusto exquisito en un mundo donde demasiadas veces parece imposible cualquier innovación. Paquili es más que un artesano de las cofradías. Muchísimo más. Ha trabajado para Loewe, su trayectoria está marcada por un continuo desafío a ciertas normas establecidas y tiene buen humor para encajar las críticas de los sectores más rancios. No dejen de pasar por esta exposición, porque no será una muestra habitual. Paquili no es desde luego un habitual. Lleva toda su vida dándole al f5 para estar en continua posición de refresco.

Aquellos crucifijos de Derecho

El Fiscal | 30 de octubre de 2016 a las 19:29

Estudiantes
QUÉ feliz está Antonio Piñero con el regalo que ha recibido de la Hermandad de los Estudiantes en homenaje a sus ocho años como hermano mayor. Está pletórico por dos motivos. Primero, porque no se trata de una foto tamaño XXL con un marco dorado recargado con volutas y otros espantos. Ysegundo, porque se trata nada menos que de una preciosa réplica de los crucifijos que en tiempos presidían las aulas de la Facultad de Derecho. La tabla es obra de Ricardo Suárez, el artista que tiene perfectamente cogida la medida al Cristo de la Buena Muerte, tanto en pintura como en escultura de bajorrelieve.
El actual hermano mayor, Jesús Resa, no dudó a la hora de elegir al autor de un encargo tan particular. Quién mejor que Ricardo. Piñero siempre ha echado de menos que la Hermandad de Los Estudiantes no conserve ninguna de aquellas preciosas tablas, retiradas en 1998 siendo decano el desaparecido Manuel Ramón Alarcón, que camufló su objetivo con la orden de pintar las aulas y la apostilla expresa de no dejar puestas las alcayatas. Las tablas, que habían sido colocadas en 1956, fueron depositadas en un almacén y, con el paso del tiempo, acabaron en los despachos o domicilios particulares de algunos catedráticos y profesores.

La Universidad de Sevilla venía por aquel entonces de estrenar un servicio de asistencia religiosa que fue pionero en España, copiado después por otras universidades, y que fue posible gracias a las facilidades dadas por un rector que no era precisamente conservador: Javier Pérez Royo. Aun así, las tablas fueron retiradas no sin cierta polémica. Esta obra de Suárez muestra a muchos cofrades jóvenes una estética del Cristo de la Buena Muerte desconocida para ellos.

Quizás lo sustancial sea que, al menos, la hermandad sigue en su casa:la Capilla de la Universidad. Que también hubo intentos, ya superados, para efectuar un desahucio.

La moda del comunicado

El Fiscal | 24 de octubre de 2016 a las 12:28

30/03/10 Hermandad de los Estudiantes
EN la Semana Santa que dura todo el año hay una elevada cantidad de tontos a los que les funcionan los relojes de madera que construyen. Hay tontos de nueve de la mañana a tres de la tarde con derecho a una hora de almuerzo. Yhay tontos con las tardes libres, que son los que están en la base de la pirámide porque son los más numerosos. También hay tontos que escriben los domingos de cofradías o, mejor dicho, de cuestiones que tienen que ver con una arteria fundamental por donde circula la sangre de la ciudad, que es la de las cofradías. Arteria, todo sea dicho, cada vez más afectada por el colesterol de los hermanos mayores de medio pelo, musiquitos corneteros con las gafas sobre la frente y costaleros con tatuajes en unos brazos del tamaño de una pata de jamón. Tengan cuidado con ciertos tontos que escriben de cofradías con pseudónimo porque son los peores. Se lo digo yo.

Recordaba la explosión demográfica de los tontos a cuenta de una nueva moda que las cofradías han importado. ¡Otra más, cómo no! Sabido es que nada de la sociedad de cada tiempo es ajeno a las cofradías y que las cofradías no son extrañas al momento que les toca vivir. Si cualquiera es hermano mayor, que lo es cualquiera, en las cofradías ya emite un comunicado también cualquiera. ¿Ustedes se imaginan a Salvador Dorado El Penitente dando un comunicado de diez o quince puntos para explicar por qué llegó con el tiempo justo a sacar la del Silencio después de meter en Santa Catalina la de Los Caballos? Sí, he dicho Los Caballos, ¿pasa algo? Pues esta semana hemos visto difundido un comunicado de más de diez razones en las que un capataz expone su versión sobre las causas de su cese. ¿Pero qué causa va a ser, criatura mía? Te puso un hermano mayor y te quita otro. No hay más.

No es que difunda un comunicado la Delegación de Diocesana de Hermandades, con el cura Marcelino al frente; o que lo haga un hermano mayor, un candidato a hermano mayor o el Consejo de Cofradías. No, señor. ¡Un capataz emitiendo comunicados! Oiga, un capataz es un servidor de la cofradía que en cuanto se recoge el último miembro del cortejo queda destituido automáticamente y, si acaso, se le vuelve a nombrar para el año siguiente. No es un coadjutor del llamador con derecho a sucesión.

Si el capataz o sus ayudantes se meten en asuntos de política interna, ya saben a lo que se exponen, pues se trata de cargos de confianza, llamémoslos así por emplear la terminología política al uso.

¿Qué clase de evolución ha experimentado la Semana Santa para que un capataz se pronuncie a golpe de comunicado oficial como si fuera la Pantoja, la Casa de Alba o Abengoa? Yse lo publican con su firma autógrafa y todo. Ni el secretario de Estado norteamericano firmando el desbloqueo de Cuba. Aquí, que diría Cela, se han metido demasiados perros en danza, se ha sublimado a demasiado personaje secundario y los papeles están demasiado perdidos. Como para salir corriendo sin esperar a la Madrugada. Y dar antes un comunicado. Firmado, por supuesto: el tonto de los domingos. Que se trata de darnos importancia, ¿o no?

Aquel paño de la Verónica de 1998
Paño 1998
Esta semana ha fallecido a los 96 años la catedrática de Escultura y académica Carmen Jiménez (La Zubia, Granada, 1920-Sevilla, 2016). La Hermandad del Valle posee obra suya, un precioso Paño de la Verónica que pintó para la cofradía que tuvo como vecina durante tantos de docencia en el edificio de la calle Laraña. Pocos pueden presumir de haber tenido una obra en vida en el Museo de Bellas Artes. En su caso, un bajorrelieve en terracota. Descanse en paz.

El cristal

El Fiscal | 16 de octubre de 2016 a las 5:00

30/03/10 Hermandad de los Estudiantes
ES un señor importante en su oficio, de los que han aportado savia nueva al gremio de las artesanías. Su nombre está en la lista de ilustres de la ciudad y no precisamente por rancio. Anduvo muy ligado a una cofradía de la que fue alma máter. Lo sigue siendo hoy, pero ya desde el corazón, sin tanta presencia física y marcando esa distancia que siempre es norma de seguridad en el tráfico y en muchas relaciones sociales. El otro día, en un encuentro casual de dos minutos en ese trozo de La Antilla que es la Alfalfa, sentenció con honda convicción: “De la Semana Santa me han alejado las hermandades. Y sé que tú me entiendes perfectamente”. Claro que lo entendemos. Llegados a cierto tramo del recorrido, conviene tener en cuenta que hay que vivir la Semana Santa y el mundo de las hermandades y cofradías eligiendo bien el cristal con el que se mira. Decía el pintor Daniel Puch, con el fino sentido del humor que era marca de su casa: “A veces hay que ser cofrade por lo civil”. Así sufría menos. Dice Otto Moeckel: “Ser cofrade es la forma de ser católico en Sevilla”. Cierto. La Semana Santa es tan rica y son tan inmensas las formas en las que puede ser vivida durante todo el año que, en efecto, conviene adaptar el grosor de las lentes a lo cansada que se tenga la vista.

Esta semana, un artículo sobre la destitución del capataz Antonio Santiago ha generado más de diez mil visitas en la edición digital de este periódico, muy por encima de otros contenidos de esta misma sección dominical sobre cofradías. El dato es, cuando menos, llamativo. Es evidente que un gran público vive la Semana Santa por la vía de los capataces y las cuadrillas de costaleros, que en 25 años no han hecho más que ganarle terreno a las propias imágenes sagradas y, por supuesto, a las juntas de gobierno.

Tratados como gladiadores triunfantes de la antigua Roma, estos forzudos con costal han hecho valer su fuerza creciente en la vida social de la institución con la correspondiente proyección mediática. Quién sea o deje de ser el capataz de una cofradía genera más atención que el propio hermano mayor. Esta circunstancia, aun condicionante, no obliga a vivir la Semana Santa fijando la atención en los que tocan el llamador o en los criterios para igualar.

Aunque a veces resulte difícil, porque las hermandades tienden a secuestrar o asfixiar la Semana Santa, es posible emplear otros cristales con los que mirar la fiesta más hermosa de la ciudad y vivir cuanto de bello genera el resto del año, que no son, precisamente, las procesiones extraordinarias. Cuantísimos cofrades de reconocido prestigio renuncian a contemplar procesiones fuera del calendario, sumidos en el hartazgo. Hay quien se queja, por ejemplo, de que llevemos doce años ofreciendo los detalles de la votación secreta del pregonero porque, dicen, robamos la “magia” del proceso. Esos mismos que se lamentan de esas filtraciones son los que sacan a las imágenes sagradas en mayo, noviembre u octubre a la mínima oportunidad, dejándonos el Domingo de Ramos con la sensación de un 24 de diciembre: hartos de pasos, hartos de mantecados.

Con ocasión del 150 aniversario del Dogma Concepcionista, celebrado en 2004, hubo alguna voz autorizada que planteó si era realmente conveniente sacar a la Virgen de la Concepción en procesión extraordinaria, como se hizo en 1954. Cincuenta años después de la anterior ocasión, el contexto había cambiado sustancialmente, las procesiones con pasos de palio fuera de Semana Santa se habían multiplicado, por lo que tal vez lo que en 1954 era un hito, en 2004 pudiera haber quedado poco valorado en un contexto marcado por la saturación.

En cuestiones de Semana Santa urge ponerse en manos del nutricionista para seleccionar bien los alimentos y liberar los cuerpos de tanta grasa. El mundo de las hermandades está como la administración pública: lastrado por un exceso de tejidos adiposos. Está amenazado por dos fenómenos cuya onda expansiva no deja de aumentar: el bandismo que ya denunció el recordado Sánchez Dubé, que acapara buena parte de la imagen exterior de las estaciones de penitencia, y el costalerismo que, lejos de menguar, se consolida como el gran movimiento que condiciona casi todo en las actuales cofradías.

Diez mil personas se han interesado por un cambio de capataz. La Semana Santa de hoy es de los costales, llamadores y trajes negros de contraguía. Es de las redes sociales donde se derrama la cera ardiendo en el prestigio de las personas. Es de la trompetería de los solos de corneta eternos y alambicados. No han sido fenómenos pasajeros. Han llegado para quedarse. La elección del cristal adecuado para mirar la Semana Santa es más necesaria que nunca para no acabar orillados en una especie de exilio interior. Un buen cristal tiene el efecto de un filtro que no deja pasar egos tocando los llamadores, dirigentes engolados por la vanidad, leguleyos con aspiraciones renovadas, pregoneros que sobreactúan y otros excesos de incienso que atufan el ambiente. La mayoría que hoy impera en el mundo de la Semana Santa y sus hermandades engulle a una minoría que procura obviar a todos esos personajes efímeros y todas esas cuestiones triviales que son presentadas como un todo cuando deberían ser una mínima parte.

El protagonismo de los costaleros debió quedar siempre en el sepia de las hermosas fotos de Martín Cartaya. El de los músicos, en los discos de Pasarela. Prescindir de los excesos requiere un ejercicio continuo para que ambos fenómenos no distorsionen la imagen de la Semana Santa, la que sigue ofreciendo momentos, ritos y emociones auténticos si se elige bien el cristal. Criterio se llama.

Un primitivo en la gestora del PSOE

El Fiscal | 11 de octubre de 2016 a las 5:00

SESIÓN DE CONTROL EN EL PARLAMENTO ANDALUCÍA
Cuando Podemos apuntaba alto en las encuestas, el cura Marcelino calmó a sus inquietos feligreses: “No pasa nada. Si Podemos gobierna, podemos estar tranquilos. Tenemos ahí a nuestro hermano Chamizo”, en alusión al tantos años ex Defensor del Pueblo Andaluz. Ahora que dicen que el PSOE anda con el vuelo bajo porque se podemiza, muchos también nos quedamos tranquilos sin necesidad de que intervenga el cura Marcelino, porque tenemos a un primitivo en la gestora que manda en Ferraz. ¡Sí señor! Nada menos que un hermano de la Primitiva Hermandad de los Nazarenos, más conocida como la del Silencio. Sí, el onubense Mario Jiménez es hermano de la Madre y Maestra desde marzo de 2007, cuando llegó a San Antonio Abad pidiendo ser costalero. Y algún año lo fue. Si Susana Díaz es de la Esperanza de Triana, don Mario es del Silencio, un capillita tapado hasta ahora. La cosa queda en la Madrugada. Por algo en el PSOE hay tantas turbamultas. Y con sus carreritas…

Sevilla pura ante los ceses de Antonio Santiago

El Fiscal | 10 de octubre de 2016 a las 5:00

6-4-2009las penas de san vicente FOTO MANUEL GOMEZ
UN miembro del alto clero reflexionaba hace unos años durante un paseo por la Avenida, entre veladores, tíos de estética plateada haciendo la estatua y bicicletas alocadas: “Aquí hay que tener mucho cuidado. No te lo digo por los ciclistas. No… Ja, ja, ja. Te lo digo porque Sevilla te encumbra y, cuando estás en lo alto, te abandona, te retira los apoyos, te niega el calor y hasta hace por derribarte. Eso ocurre en todos los órdenes. A cierta Sevilla le encanta, por ejemplo, ayudar a alguien a ser hermano mayor, para decir que has llegado porque Fulanito te ha puesto, pero luego te dejan en la más fría soledad. Y lo hacen de forma casi imperceptible”.

Recordaba aquella sabia reflexión a cuenta de la destitución de Antonio Santiago como capataz de La Paz y Los Negritos. Cierto personal pareciera que está disfrutando después de haber buscado hacerse un hueco en alguna cuadrilla de Santiago como el que busca una recomendación para ganar unas oposiciones. Se están cebando con Santiago porque, de pronto, han visto que es un tipo vulnerable. Vaya por delante la cruz de guía y que quien esto escribe no ha cruzado una palabra con este capataz desde finales de los años 90. Yya ha llovido, sobre todo los Martes Santos. Antonio es una persona seria, con apariencia de ser poco accesible, lo que le ha concedido el barniz de frialdad necesario cuando se dirigen tantos colectivos como son las cuadrillas de decenas de costaleros que, por el momento, aún tiene que mandar.

¿No era el capataz de técnica perfecta? ¿No era el que mejor igualaba y en menos tiempo? ¿No era el Superman que no dormía en toda la Semana Santa? ¿No había leyendas sobre cómo conseguía encerrar la de los Negritos y estar fresco, fresquísimo, para la salida de la Macarena? ¿No era el ídolo de todos los que aspiraban a ser capataces? ¿Pero qué ha pasado de pronto? Que la peor Sevilla ha sacado el pelo de la dehesa y, en el fondo, lo han respetado mientras mantenía una posición de poder. A Antonio Santiago le ha pasado como a la propia Semana Santa: que los sevillanos han dejado de respetarla y cada tres o cuatro años la liamos parda y salimos corriendo vestidos de nazareno.

Que alguien deje de ser capataz tiene escasa importancia, mire usted. En un paso manda, o debería mandar, el fiscal. Pero como las hermandades se han dedicado a nombrar fiscales pijas o floreros, los capataces se han venido arriba. La que se la ha liado a cuenta de los ceses de Santiago tiene interés en cuanto que refleja el carácter de una ciudad, deseosa de que se produzcan nuevos ceses de este mismo personaje en otras cofradías. Así, muchos podrán colocar la banderilla corta al toro pasado de la destitución: “Ya te lo dije yo”.

Muchos de los mismos que hacían cola en las igualás son los que ahora jalean los ceses. Le envidian por su maestría y por ser el capataz de la Madre de Dios… Y encima con su hijo al lado. No nos engañemos. ¿A que es eso?

La Esperanza de los azulejos antiguos

El Fiscal | 4 de octubre de 2016 a las 5:00

presentación del cartel del 50 aniversario de la basílica de la MACARTENA
El jueves se presentó el cartel anunciador de los 50 años de la dedicación y declaración como basílica menor del templo la Macarena. Se trata de una obra de Reyes de la Lastra, que ha realizado una preciosa, colorista y alegre pintura al óleo sobre lienzo. La autora, especialista en retratos, decidió volcarse en la Virgen de la Esperanza antes que en el edificio, pues no hay mejor arquitectura que su rostro. Sin Ella no habría basílica ni decreto de Pablo VI, ¿o no? En el pecherín sí aparece recreada la espadaña del templo en el lugar habitual de la Medalla de Sevilla. La Esperanza de Reyes de la Lastra recuerda la de los azulejos antiguos, evoca los carteles de Semana Santa de los años cincuenta y sesenta. Otro éxito más de esta pintora, que fue presentada por Ricardo Suárez, asesor artístico de la hermandad.

Un gesto de otro tiempo

El Fiscal | 2 de octubre de 2016 a las 5:00

Entrevista con Joaquín Sainz de la Maza, nuevo presidente del Consejo de Cofradías
EN aquella hermandad sólo tuvieron conocimiento de los hechos poco más de cinco hermanos de los que formaban parte del núcleo de la vida cotidiana de la institución. Una mano larga, siempre una mano larga, menoscabó las arcas. Una sorpresa, un jarrillo (de lata) de agua fría, un ambiente enrarecido, unas relaciones personales viciadas. ¿Cómo salir de aquello? Con discreción, con sigilo, sin denuncias. Ycon un hermano mayor de los que se podía decir que lo eran de los pies a la cabeza. Calculado el mangazo, el hermano mayor puso de su bolsillo la cantidad hurtada. Se acordó con el caco su alejamiento de la corporación. Y nunca más se supo. Hubo paz (coronada) y después gloria. Aquel gesto de generosidad del hermano mayor evitó el escándalo. Nadie echó en falta nada. Se hizo el silencio. Eran, bien es verdad, unos tiempos en los que la mayoría de los hermanos mayores eran muy distintos a muchos de los de ahora. Llegar al cargo con la vida resuelta y encarrilada permitía ciertas ventajas, un margen de maniobra personal del que se beneficiaba la institución. Un sillero de los antiguos decía con cierta gracia que los hermanos mayores y consejeros se dividían en dos:“Los que llegan al puesto con el reloj de oro ya comprado y los que llegan con el Casio. Y eso después se nota en todo, sabe usted”.
En otra ocasión, hubo un candidato a hermano mayor que resultó victorioso, improvisó un pescao frito sólo para su gente y pidió que se cerrara la casa para quedarse arropado por su exclusivo círculo de confort. El hermano mayor saliente, que aún lo era, abortó los planes, exigió puertas abiertas y triplicó el pedido de pescado con una advertencia en voz baja al todavía mayordomo:“Lo pago yo. No se le carga nada a la hermandad bajo ningún concepto”.

Cuando la junta superior del Consejo de Cofradías abordó recientemente la oportunidad de pagar el cartel de la Semana Santa, hubo un gesto de otro tiempo, una muestra de generosidad de las que ya escasean. El presidente, Joaquín Sainz de la Maza, partidario de algo tan básico como pagar los trabajos que se encargan, se ofreció a abonar de su bolsillo los honorarios del artista. Lo dijo a puerta cerrada, conste en acta, que seguro que hay alguno que ya está pensando mal. El presidente estaba dispuesto a asumir el coste si no había intención de cargar el gasto a la cuenta corriente de la entidad, ni tampoco voluntad o tiempo para negociar un patrocinio privado. Aunque no lo reconocerá, así fue. Ni lo dejaron seguir adelante con el ofrecimiento, ni tampoco él quiso forzar la situación. No pocos evocaron aquellos tiempos en los que, como decía el pícaro sillero, había señores que llegaban a ciertos sillones cuando estaban ya de vuelta y con los deberes hechos. O cuando se cumplía el burdo teorema:“Con el reloj de oro ya comprado”. Yesto tiene su importancia porque así no se producen micromangazos. Nadie pasa a la institución la factura de un taxi (¡Qué vergüenza!), los gastos de un viaje a cierta ciudad eterna o el ticket de un whisky en el avión. A las cofradías se viene a dar tiempo y esfuerzo, no a quemar tarjetas. Mucho menos a llevárselo. No se engañe nadie si algún ingenuo queda. Para ciertos cargos (no todos) se requiere tener las mañanas libres y algo más que estar libre de hipoteca.

El día que un hermano se levantó en un cabildo general para protestar de forma airada por la reiterada asignación de una manigueta a un “señor de Madrid”, el hermano mayor de turno, de los del estilo antiguo, se levantó para zanjar la cuestión, empezando por afearle la forma en la que se dirigía al maniguetero:“El hermano de Madrid, porque es un hermano igual que todos los que estamos aquí, hace posible año a año que el Señor lleve esas flores que usted siempre exige y que usted tanto pondera. Unas flores especialmente gravosas para la mayordomía de esta hermandad en las circunstancias que vivimos y que, gracias a la petición de ayuda que siempre le hacemos, podemos seguir disfrutando. Qué menos que tener un gesto con este hermano”. Eran otros tiempos. Y otras flores.

La Esperanza está muy presente en La Ranilla

El Fiscal | 27 de septiembre de 2016 a las 5:00

Foto RECIBIMIENTO POLICÍAS LOCALES
Es patrona de la Policía Local desde 2009 por votación de masiva del cabildo general y sintonía perfecta con el gobierno local y los representantes sindicales. La Virgen de la Esperanza Coronada, la Esperanza trinitaria que irradia las tardes de Sábado Santo, está de nuevo muy presente en la sede de la Jefatura de la Policía Local, en La Ranilla. Estuvo unos meses oculta, dicen que por la acción de alguna mano desconocida, digámoslo así. Pero el delegado de Movilidad, Seguridad y Fiestas Mayores (con vallas) no ha tenido ningún complejo y ha tenido lo que hay que tener y ha restituido a la Patrona en sus lugares de preeminencia. Se nota que Juan Carlos Cabrera es un hombre de Esperanza, curtido en los mejores atrios y que ha vivido muchas Madrugadas envuelto en la capa de merino. Sabe que el rostro de esta otra Esperanza es el anuncio prematuro del inicio gozoso de una nueva Semana Santa. Esta Esperanza debe estar siempre donde esté la jefatura. Los concejales pasarán. YElla seguirá. Gracias, delegado.

La fe del maniguetero y la salud concedida

El Fiscal | 26 de septiembre de 2016 a las 14:01

azulejo
El día que José Antonio Suárez se levantó, una vez más, del lecho de dolor para asirse a la manigueta de la vida, tuvo claro que debía realizar una ofrenda a la Virgen de la Salud. Qué mejor que estas fechas, las de la vísperas de la coronación. Qué mejor que un azulejo con la Inmaculada Concepción. Qué mejor que la mano del hijo artista, influido por las recomendaciones de Pacheco a la hora de representar a la Inmaculada: “.. una mujer revestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre la cabeza”. Qué mejor que un paisaje de fondo inspirado en el Guadalquivir, el río por donde salió la devoción concepcionista hacia el Nuevo Mundo. Y qué mejor que la técnica tradicional trianera a base de de óxidos silicatados sobre azulejo bizcochado de Mensaque. El viernes fue bendecido en el Tardón. Allí estuvo José Antonio, el maniguetero con fe. Levántate y anda. Cogió la manigueta. Y Ricardo se puso a pintar.