Trasiego

El Fiscal | 11 de marzo de 2017 a las 5:00

EL movimiento que ves hoy, la marejada que te salpica con frescor el ánimo en estos días de gozo, será mañana una playa quieta donde el recuerdo apenas alisará la arena de la memoria. La prueba de túnicas, las entradas del pregón, el pedido de la cera, a ver si este año los pabilos son más largos, la entrega de las nuevas ropas para los apóstoles, el préstamo que solicita esa hermandad de la provincia que es filial, las reseservas de papeleta por internet, la cita con el carpintero para que reforme la rampa, las negociaciones con el florista, los sacerdotes que deben estar para las confesiones dos horas antes de la salida, la enésima revisión de los obstáculos del recorrido, las vallas que debe prestar el Ayuntamiento… Trasiego, movimiento, vida. Todo lo que hoy es ajetreo, mañana será quietud. Las luces de hoy serán el luminoso recuerdo del mañana.

Sorpresa

El Fiscal | 10 de marzo de 2017 a las 5:00

LA que ha causado la Hermandad de los Gitanos con la ruptura del acuerdo de horarios de la Madrugada. Ha sido una suerte de cuaresmazo. A un mes de Semana Santa, justo después del enésimo llamamiento a la mesura del delegado diocesano de hermandades, se ha producido un anuncio del que la inmesa mayoría se ha enterado por el teléfono móvil al consultar las redes sociales. Estilo Donald Trump, dijo ayer un destacado cofrade. Una auténtica sorpresa que nos deja con las patas colgando, comentó otro. ¿No había ningún indicio de que esto podía ocurrir? Ninguno, respondieron tajantes los mandamases de turno. A tomar todos calmantes. De nuevo saldrá el sector crítico diciendo que nos preocupamos todo el día de lo de siempre. Y lo peor es que tendrá razón. Al menos podremos decir esta vez que la polémica se sirve en temporada. Como las torrijas.

Palio

El Fiscal | 9 de marzo de 2017 a las 5:00

YA tenemos el primer palio alzado: el de la Virgen del Subterráneo. Un anuncio prematuro del domingo de Ramos cuando aún ni se otea siquiera el cabildo de toma de horas. Las redes sociales anuncian con fotografías e inmediatez lo que no hace mucho tiempo sólo se sabía por el boca a boca. Qué hermosura de palio eld e la Cena. Está pidiendo la calle Doña María Coronel y un sol leve. Durante la cuaresma van germinando las parihuelas, las imágenes secundarias y, seguro que muy pronto, incluso las tallas titulares hasta que el domingo del pregón amanezca la Virgen de la Esperanza sola con la platería, aún sin la candelería fundida. Quien quiera un anticipo exquisito de domingo de palmas, lo tiene ya en Los Terceros.

La familia que ensaya unida

El Fiscal | 8 de marzo de 2017 a las 5:00

Ensayo de costaleros. El tirador de cerveza sufre estrés en la previa y después del entrenamiento. Los abrazos, besos y cierto griterío marcan la escena. Mujeres y niños muy pequeños comparten  protagonismo en la noche del fin de semana. La estampa era inimaginable hace treinta años.  Tras la parihuela marcha el tramo de las mujeres, muchas empujando carritos de bebé. Otras de tertulia con los costaleros  de relevo que no están debajo del paso, ropa ceñida a los ojos.  De las fotografías en blanco y negro de los sufridos hombres del muelle, a la familia que ensaya unida que –es de suponer– permanecerá unida. Hay ensayos que son un modelo de conciliación de la vida cofradiera y familiar. Y un ejemplo de evolución.

Seguridad

El Fiscal | 7 de marzo de 2017 a las 13:40

NO hay duda. El arranque del siglo XXI quedará marcado para siempre por la obsesión por la seguridad tras los efectos de la eclosión de los años 80 y 90 de la pasada centuria. Ayer, en un aparentemente sencillo Vía Crucis, se pudo comprobar la cantidad de agentes de la Policía Nacional que se integraban en el cortejo del Señor de la Oración en el Huerto. Cuatro policías delante de la cruz de guía, varios delante de las andas (mezclados entre la nube de fotógrafos aficionados que se hacían notar en cada parada junto a María del Monte) y otros cuatro cerrando la comitiva justo antes del tío del carro, sin olvidar ni a los miembros de Protección Civil ni a los policías locales responsables de los cortes de tráfico. El cortejo discurría literalmente blindado a primera hora de la tarde. Yasí fue hasta la entrada. Yera sólo un acto piadoso…

El detalle de los policías locales

El Fiscal | 6 de marzo de 2017 a las 5:00

OCURRIÓ el año pasado con el Cristo de las Cinco Llagas, dada la estrecha vinculación de la cofradía del Sábado Santo con la fuerza de seguridad municipal. La Esperanza Trinitaria es la patrona del cuerpo, como le gusta recordar al edil Juan Carlos Cabrera. Yhoy, por repetir la agradable experiencia, volverá a suceder. Agentes de la Policía Local de Sevilla portarán las andas con el Señor de la Oración en el Huerto a su paso por la calle Placentines. ¿Una nueva tradición? Quién sabe. El gesto es hermoso, sobre todo en los tiempos que corren. Estos detalles son muchas veces más beneficiosos que cualquier campaña de márquetin oficial para mejorar la imagen del cuerpo de las que se han hecho sin éxito en etapas anteriores. La Policía tiene que ser eficaz y ejemplar en las funciones que tiene que serlo, pero no están de más estos gestos de cercanía y afecto con ocasión de un rito de la cuaresma.

En defensa de un estilo

El Fiscal | 5 de marzo de 2017 a las 5:00

1979

Ya no hay ordenanzas de librea con guantes blancos en el escenario del Pregón. Ni casi se ven esas pobladas barbas. Ya no hay esa batería de micrófonos. Ni el Pregón es en el Lope de Vega. Siguen estando los chaqués, la policía local de gala, los tapices, las autoridades y, por supuesto, el querido Martín Cartaya. Con el fallecimiento de Manuel Toro se ha pasado página a una época, un estilo, unas formas y una concepción de las cofradías que comenzó a decir adiós con el repentino fallecimiento de Luis Rodríguez-Caso. Se ha ido en poco más de una década un repertorio de cofrades de primera fila como José Sánchez Dubé, Juan Fernández Rodríguez García del Busto, Juan Foronda, Juan Castro, Rafael Duque del Castillo, José María O´Kean, Adolfo Cuéllar, Diego Lencina, Francisco Yoldi Delgado, Ramón Ybarra, Ramón Pineda, Eduardo Ybarra, etcétera. Incluso hay que citar sacerdotes muy, pero que muy cofrades, como don Eugenio Hernández Bastos, en la Redención; don Antonio González Abato, en el Tiro de Línea, o don Manuel del Trigo, el cura del Salvador. Con sus matices, distintos en algunos aspectos, ¡cómo no!, pero unidos por el compromiso con las hermandades, por considerar las cofradías idóneas para vivir la fe cristiana. Clásicos, serios en el mejor sentido, comprometidos. Toro era el Museo. Era verlo con su traje impecable, pico de pañuelo blanco asomando por el bolsillo superior de la chaqueta, y pensar de inmediato en su cofradía. Esa identificación plena de la persona con una hermandad se logra en pocas ocasiones. ¿Cuánta gente no da por hecho que Toro fue hermano mayor del Museo? En realidad nunca lo fue. ¿Cuántos no siguen creyendo que don Juan Moya García o don José Sánchez Dubé lo fueron de Los Estudiantes y La Estrella, respectivamente? Pues nunca lo fueron. Ni falta que les hizo a ninguno. Con tal intensidad se dedicaron a sus hermandades, imprimieron tal pasión, que lograron sin pretenderlo ser plenamente asociados con ellas. El imaginario colectivo los recuerda con la vara dorada. Aprovechen las nuevas generaciones interesadas en las cofradías para conocer los testimonios de los cofrades mayores que hoy, por fortuna, siguen entre nosotros. Oigan el relato de los recuerdos impagables de las familias (algunas tan injustamente denostadas hoy) que fueron fundamentales para mantener viva la llama de muchas hermandades en los peores años. Atiendan a la descripción de una Semana Santa probablemente más pobre, pero quizás más auténtica por menos sofisticada y, por lo tanto, con más emoción interior y menos afición impostada. Una Semana Santa que generó amor puro en quienes vinieron de fuera a conocerla y en ella se integraron, o la valoraron mejor que muchos sevillanos, como el salmantino Alfredo Flores, el peruano Jorge Bernales o el canario Francisco Morales Padrón. Con la muerte de Manuel Toro se pierde un estilo. “Que se me quiera y sepa oír”, tituló la primera parte de su pregón de 1979. Hoy recuerdo la grabación del glorioso arranque dedicado a la Virgen de la Esperanza, cuando recreó cómo la lluvia truncó los planes de la coronación de 1964 y unos versos escritos en la pared osaron reñir a la Macarena a su regreso por la calle Parras: “Te fuiste por cuatro días/ y tardas siete en volver/Madre mía Macarena/¡no nos lo vuelvas a hacer!”. Ahí tuvo que aplaudir hasta el ordenanza de librea después de tirar los guantes. Claro que se le supo oír. Claro que se le quiso oír.

50 años de fidelidad baratillera

Moeckel

Qué lejos queda aquel recuerdo que a modo de fogonazo deslumbra la memoria. Aquel Miércoles Santo de 1971, con sólo cinco añitos. Era un nazarenito, hijo de un hermano mayor de los que mandaba. Mandaba tela. Aquel niño era estudiante del Colegio San Isidoro, tardes de juegos en los derribos del barrio de Santa Cruz. Un niño tan listo y espabilado como algo enclenque. Años de huchas amarillas con  tapas verdes que así eran las huchas del Domund. Años de limpiar plata en silencio y aprender de las tertulias de los mayores. “Hoy hay junta de gobierno”, se oía. Yera una suerte de Extra omnes  vaticano. Todos los jóvenes debían abandonar las dependencias. Años de trabajar en la hermandad hasta los domingos por la tarde si la autoridad paterna lo dictaba. Todos entregados a una causa llamada Baratillo. Después vendrían los oropeles del cargo de hermano mayor, el reconocimiento del Papa Benedicto y otros pleitos y alegrías. Pero hoy es día para rendir tributo a la memoria junto a amigos como Ángel Gallardo. Hoy es día de reabrir el antiguo Bar Atillo, recordar el concepto familiar de hermandad, aquellos primeros callejeos de Semana Santa con Jesús Eguino y las noches de Lunes Santo ordenando los cirios por números, marcando con cinta aislante los de los últimos tramos: azul para los blancos y roja para los azules. Joaquín Moeckel celebra hoy sus 50 años de hermano del Baratillo. En la capilla de la Piedad aprendió a ayudar a misa. En ella se hizo persona. 50 años de fidelidad. Y orgullo.

Oído en una tertulia
“¿Tú sabes qué consejero de la anterior junta superior fue sorprendido revendiendo unas sillas y sacando una generosa plusvalía de la operación? Al comprador se le ofreció la posibilidad de denunciar el caso formalmente, por lo que al consejero se le habrían quitado sus derechos como titular, pero la cosa no fue a mayores porque se prefirió una solución sin traumas… ¡Ahora nos hemos enterado de aquel bacalao!”.
Macareno en Madrid
Carlos López Bravo, el activísimo secretario del Consejo de Cofradías, pronuncia hoy el pregón de la Hermandad del Gran Poder y la Macarena de Madrid. ¿Estará allí Santiago Álvarez, favorito de López Bravo como futuro hermano mayor de la Macarena?
El ejemplo del Kichi
¿Han visto durante el concurso de agrupaciones en el Falla los anuncios del Ayuntamiento de Cádiz proclamando que “el carnaval no es el botellón”? Hay quien dice que Juan Espadas podría encargar para Sevilla unos anuncios similares. “La Semana Santa no es permanecer en una sillita de chino comiendo pipas”. Ya se sabe. La defensa de lo obvio conduce a la frustración.
El pertiguero
Primer golpe. Vayamos a lo sustancial. ¿Tendremos o no tendremos a la Virgen del Dulce Nombre con la saya rosa el próximo Martes Santo? Segundo golpe. ¿Qué alto cargo del Consejo y qué conocido político han logrado su particular pellizco del número de la lotería premiado en la Hermandad de Montserrat? Tercer golpe. Una cuidada edición. Precioso el especial sobre el Señor de la Oración en el Huerto que ha editado Páginas del Sur bajo la coordinación del experto José Fernando Gabardón de la Banda. Y ciriales arriba. Oído en otra tertulia:“¿Qué dices que se está preparando por los cuatrocientos años de ambas imágenes? Anda, anda. Eso está todavía muy verde. Sí, si eso fuera así, hay que empezar ya. Pero aún tiene que llover mucho”.

El Lagarto de la Catedral:  “Don Carlos sigue incombustible, querido y siempre inquieto Fiscal. El viernes estuvo en el Gran Poder, donde presidió el culto a la Virgen, y hoy está en Torreblanca, el barrio donde tanto se le quiere. Siempre pone a la hermandad de Torreblanca como ejemplo en todos los sentidos”

Dama de noche

El Fiscal | 4 de marzo de 2017 a las 5:00

San Bernardo

DIJO el pregonero que el arrabal huele a dama de noche. Yayer olió a miel para evocar a uno de sus nazarenos más fieles, alto como los candelabros del Cristo y de ojos claros como los cielos de los mejores Miércoles Santos. Cera roja, pies descalzos. El Cristo de los toreros lo lleva en su cuadrilla. La Virgen del Refugio, en el barco de su cintura. Ayer olió a miel, a dama de noche, a cerveza tirada con gracia en el bar Trabajadera, a cacahuetes de tertulia buena y a convivencia tras la retirada de la papeleta de sitio. Crujió la rampa, repicó el campanario. Se engalaron Cofia, Gallinato y la Calle Ancha. Ayer se quitó el barrio el luto, dejó volar la capa negra y se movieron los caireles al compás de una marcha alegre. Está el Padre Leonardo, el cura Girón, el de Higuera; y el párroco Álvarez Allende. Todos acudieron al olor de la dama de noche. A la memoria de Fernando. De sus pies descalzos.

Elegancia

El Fiscal | 3 de marzo de 2017 a las 13:15

HOY llaman referente a lo que toda la vida ha sido un ejemplo. El abogado Manuel Toro, inolvidable aquel arranque de pregón ante la “batería de micrófonos”, representa a una generación de cofrades que poco o nada tienen que ver con una Semana Santa marcada por el frikismo y el postureo. La elegancia era su sello, la elocuencia su virtud y la discreción su norma. Tenía la hermosa costumbre de aludir a su hermandad, a su capilla del Museo, como el acudidero de su vida. Su voz estará siempre entre las voces que marcaron la juventud de muchos cofrades. Siempre será recordado por su trayectoria ejemplar, una autenticidad hoy poco valorada y su amor a la Virgen de las Aguas. Seguro que al llegar al cielo le ha besado la mano y Ramón Pérez de los Santos le ha pasado el pañuelo mientras Paco Santos estaba encendiendo la cera alta.

La luz

El Fiscal | 2 de marzo de 2017 a las 13:41

VA cambiando con lentitud tras unas jornadas de puente donde dominó la tonalidad panza de burra, o la tonalidad ala de mosca, como cada cual prefiera denominarla. La luz era ayer más clara, tanto que algunos se precipitaron a sacar del altillo las túnicas y  de su encierro los capirotes. El azahar sigue en los chiqueros y, aunque asoman ya las torrijas en los escaparates de forma natural y también en algunas celebraciones de tradición impostada, no tiene aún esta cuaresma el sabor a miel. Todos los inicios de cuaresma están marcados desde hace un par de décadas por la misma sensación: la carencia de estreno por saturación. Quizás con el vía crucis del lunes tenga la cuaresma el sabor de las cuaresmas de siempre. No es que volvamos a los tiempos de los discos de Pasarela, pero es que ayer se presentó el cartel de la Semana Santa de Mérida… en el Salón Colón.