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Los 100.000 euros de un tesorero con silenciador

El Fiscal | 2 de julio de 2017 a las 5:00

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A paso racheao, sin que se mueva un varal maestro del escándalo ni de la polémica, el tesorero del Consejo ha ido metiendo la tijera en las cuentas de la carrera oficial y de la institución para engordar la hucha de las subvenciones de las hermandades. ¿Usted ha leído u oído alguna queja o ha percibido en algún momento que se haya liado el taco por el programa de reformas aplicado por este tesorero con silenciador? Nada. Como si el Silencio estuviera pasando por Cuna.

–Pues cuidado con la avalancha, oiga.

El caso es que ha ocurrido como cuando bajaron el giraldillo una mañana de Feria, que nadie se dio cuenta porque estábamos todos como los apóstoles de la hermandad del tesorero: dormidos. A veces a esta ciudad le tocan cosas aparentemente esenciales, pero nadie se inmuta. Yen otras ocasiones se soliviantan los ánimos con polémicas estériles. Pacovélez, como todo el mundo lo llama, prescindió de los silleros que aún figuraban en el esquema de explotación de la carrera oficial. Sí, ahora es cuando de verdad la gestión está asumida al 100% por el Consejo de Hermandades. Hasta ahora se había ido ganando en autonomía, pero no era plena. Esta medida ha reportado a la institución 60.000 euros que pasan a ser repartidos en las dichosas subvenciones.

Y Pacovélez ha metido las tijeras también en los gastos internos de la institución, lo que ha supuesto 38.700 euros más para las hermandades. Se trata en total de 100.000 euros, una cantidad que, cuando fue leída por el tesorero en el pleno de Penitencia del pasado martes, pasó casi inadvertida para la mayoría de los hermanos mayores, más preocupados en que las corporaciones de vísperas no puedan meter la cuchara en el perol del dinero en las mismas condiciones que las que pasan por la Catedral.

Alguien sí se preguntó en su fuero interno: ¿pero en qué se gastaban el dinero en los mandatos anteriores para que el Consejo pueda funcionar a partir de ahora con casi 40.000 euros menos? En la institución no sueltan prenda por cuestiones de “elegancia”. Eso dicen. ¿Cuántas croquetas y pavías se pueden comprar con 40.000 euros? ¿Cuántos viajes al Vaticano se pueden pagar? ¿Cuántas comidas de despedida de los cargos institucionales con exquisitos platos de bacalao? Nada, Sainz de la Maza nos deja sin saber el antiguo destino del dinero. Alguien en el Consejo ha dicho estos días lo que dijo aquel director de Canal Sur en el Parlamento: “De papeles ando chungo”. Nadie quiere sacar un papel del pasado. Lo dicho: chungo.

El pleno del martes se celebró con esa plúmbea normalidad que marca este tipo de sesiones. La mayoría reconoció el “gran esfuerzo” del tesorero por recortar partidas propias para aumentar las subvenciones. Con los bolsillos llenos todo es más relajado. El ambiente sí se enrareció –como ya es costumbre– cuando tocó tratar las reivindicaciones de las diez hermandades de vísperas. Intervinieron los hermanos mayores de la Soledad de San Lorenzo, señor Pineda, y de la Vera-Cruz, señor Cristóbal, que se mostraron ya hartos por tener que tratar otra vez el mismo asunto y, por supuesto, contrarios a una subida de los importes. El ambiente generalizado era, como siempre, de rechazo a que las hermandades de vísperas ingresen en el club de las subvenciones de las que hacen estación a la Catedral.

Para seguir mareando la perdiz, que es lo de que se trata, el Consejo ha propuesto la constitución de una comisión que estudiará el asunto. En esta comisión se integrarán representantes de todos los días de la Semana Santa, incluido alguno de las propias hermandades de vísperas.

Al presidente, señor Sainz de la Maza, se le notó visiblemente molesto por la carta en la que las de vísperas solicitan el cumplimiento de la promesa de recibir un 7% de los ingresos de la carrera oficial. Y, por supuesto, sigue enojado por la publicación de la misiva en esta dominical Puerta de los Palos.
Los hermanos mayores de las vísperas salieron con una impresión bastante negativa. Son pesimistas. A todo esto hay que sumar que a la mayoría de ellas les ha sentado mal que La Milagrosa se haya precipitado al pedir su ingreso en la jornada del Domingo de Ramos. Por su cuenta y riesgo. El caso es que el grupo ha quedado fracturado de alguna forma, lo cual beneficia a un presidente molesto por cómo han encarado sus peticiones.

El caso es que entre el ruido de las vísperas y el silenciador que Pacovélez ha aplicado a sus importantes y beneficiosas reformas, pasó casi de puntillas el asunto de los 100.000 euros que el Consejo ha logrado rescatar entre la carrera oficial y los gastos internos. Pero nosotros seguimos insistiendo. ¿Cuántas papas aliñás cabían en el Prado de Sebastián?, se preguntaba El Pali. ¿Cuántas croquetas de jamón se hubieran podido comprar a lo largo del próximo curso con esos 38.700 euros de los que ya no dispondrá el Consejo para sus cosas? Oh, misterio.

Lo que parece un reto difícil es que las subvenciones vuelvan a subir en el segundo año de mandato. ¿De dónde más va a recortar Pacovélez? ¿Del boletín, tón? ¿De los gastos para enmarcar nuevos cuadritos, que la sede del Consejo parece Casa Ricardo? ¿De los taxis que ya no se utilizan? Dilecto Paco, que malamente ha acostumbrado usted a las hermandades en su primer año. En la jerga podemita se puede decir que este tesorero ha aplicado el ¡Sí, se puede!, ha acabado con la casta de los silleros, ha fulminado los gastos suntuarios (y otros) y ha aumentado los ingresos de la pobrísimas hermandades. El que quiera cerveza que se la pague en el Casablanca, que de allí no se puede salir con croquetas en los bolsillos. En el Consejo ya no dan… ni café.

Don Pedro Morales

El tratamiento de don estaba más que justificado. Por edad, por trayectoria, por humildad, por sencillez. Y por genialidad. Tendría marchas mejores que Esperanza Macarena, que doctores tiene la música, pero nos ha dejado para siempre una de las melodías que mejor recrea el entusiasmo y el fervor que generan el paso de la Virgen de la Esperanza por cualquier calle en la Madrugada. Oír Esperanza Macarena es estar viendo la Virgen. Arranca la marcha, con ese inicio inconfundible, y siempre hay alguien que apostilla:“Ésta es la de Morales”. Con su muerte se va un símbolo, un apellido ligado a la mejor música de la Semana Santa con la que han crecido varias generaciones de sevillanos antes del boom de ruidos, combinaciones estruendosas y sobreproducción low cost. Morales es ya un clásico, su trabajo forma parte de nuestra vida. Pocos pueden presumir de haberlo logrado.

Canal Sur

Ocurrió esta semana en la sede de la televisión pública andaluza. Salía del plató Mario Jiménez, portavoz del grupo parlamentario del PSOE, y entraba en una tertulia el popular Jaime Bretón. ¿Saben de que hablaron durante unos minutos? Sí, de cofradías. Ambos son hermanos del Silencio. Jiménez confesó que le gusta ver la cofradía por Cuna y que dejó de salir en 2008. Llegó a ser costalero.

Madrugada

El viernes pudieron leer en estas páginas las principales conclusiones y reflexiones del informe oficial de la Madrugada que ha elaborado el Ayuntamiento. En breve será entregado a la Policía. Se descarta organización previa en las cinco Madrugadas en las que se han vivido tumultos. No hay nada. No hay más.

El lagarto de la Catedral

“¿Recuerdas que te anuncié, inquieto Fiscal, que habría cambios en la planta alta de Palacio, en el círculo más próximo al arzobispo? No me equivoqué. Ya has visto que el secretario Borja Núñez tiene nuevo destino pastoral. Deja una buena imagen en la curia, muy buena”

La concordia permanente

El Fiscal | 30 de junio de 2014 a las 13:27

Marcelino Manzano
Huele a oveja desde mucho antes de que así lo dispusiera el Papa que vino del fin del mundo, que para eso tiene un amigo en La Puebla de los Infantes que le sigue invitando a pasar días de campo con los balidos como banda sonora. Marcelino Manzano Vílches (Sevilla, 1972) será el nuevo delegado diocesano de hermandades a partir de septiembre, un delegado renovado para nuevos tiempos en los que el cuento de la buena pipa del contador de los nazarenos deja orillada la espiritualidad sobre la que debe cimentarse la principal fiesta religiosa de la ciudad. Oronda figura de riguroso clerygman, carácter llano de cura de pueblo, hombre alegre y servicial, ejemplo de concordia permanente, sin ínfulas de nada y de extrema sencillez de trato, cuando fue destinado a San Vicente le cedió las llaves del templo y del despacho parroquial a las hermandades sin limitación de número con una única condición: el último en salir que cierre.
En Lora del Río tuvo la dehesa de Zahariche dentro del término de su feligresía. Pocos sacerdotes pueden presumir de haber tenido entre sus dominios a tan temidos toros agalgados de interminable tranco. De allí conserva amistad con un médico que le regaló una botella de whisky Chivas, un escocés que no liba, pero que ofrece a amistades y visitantes.
Es el pequeño de tres hermanos. La familia vivía en la calle Guadalupe y después se mudó a Kansas City. De la primera residencia nació una vinculación perenne con la parroquia y con la hermandad de San Roque, a la que Rafael Durán apuntó a todos los niños del barrio. De la segunda, el niño Marcelino se hizo hermano de San Benito en tiempos del párroco José Salgado. Allí forjó su vocación como sacerdote mientras hacía el antiguo BUPen el Instituto Luca de Tena.
Hijo de salmantino que vino a Sevilla a forjarse en el negocio de la alimentación y de sevillana criada entre la autenticidad de la Pañoleta y la gracia del Cerro del Águila, una madre que le dejó como legado la virtud de sonreír al prójimo. A los dos comunicó un día que quería ser cura y los dos le preguntaron si se lo había pensado bien. “YDios me inscribió en el Seminario en 1995. Porque fue Dios el que me ha concedido el ministerio sacerdotal, del que no soy digno y que es lo más grande que tengo en mi vida”.
Tras una etapa en la Facultad de Informática en Reina Mercedes, estudió en el viejo San Telmo, en aquellos años en que acaba de rubricarse la venta del palacio a la Junta de Andalucía, aquella operación bautizada como Pacto de Cesión Institucional que no dejaba de ser una venta, aquella enajenación que provocó un cisma en la Iglesia de Sevilla, aquellos años de un edificio de aulas desvencijadas, corriente eléctrica de 125 voltios y letrinas antiguas, donde por un tiempo convivieron los albañiles, las oficinas de la Presidencia de la Junta y los últimos seminaristas sin mayores problemas. El joven Marcelino participó en la simbólica última cena de San Telmo, invitado por el presidente Manuel Chaves, que en su discurso elogió la buena convivencia entre los funcionarios y asesores con aquellos seminaristas que seguían aparcando dentro del palacio y saludando cada día cordialmente a los policías y escoltas.
Trabajador de la viña como manda el Papa emérito, en cuestiones de latines se maneja con los mínimos que manda la liturgia. En melodías de teléfono, consume agrupaciones musicales más que tríos de capilla. Y en cofradías es como un Churchill con sotana que ve al enemigo dentro y al adversario fuera: “Pero a las cofradías no se les puede reñir, son un tesoro que hay que aprovechar y potenciar. Si hay algo que corregir, hay que hacerlo con amor y misericordia. Y nosotros, los curas, somos los primeros en dar ejemplo y testimonio”.
Su teléfono móvil suena como sólo hemos visto sonar el de Juan Garrido, aquel gigante de la diócesis. En su despacho están las fotografías del Papa Francisco y monseñor Asenjo. Yen otra pared, la del cardenal Amigo. Hay una Buena Muerte universitaria y varios cuadros de hermandades agradecidas. Alguien le pregunta por su nuevo cargo y por si va a hacer un látigo con cuerdas como Jesucristo en la parábola de la expulsión de los mercaderes del templo: “¡No, no, no! El Señor cogió un látigo porque había animales que no entendían sus palabras. Nosotros, los curas, tenemos la palabra. Y a la Semana Santa tenemos que cuidarla mucho. Hay que velar por su sentido espiritual, penitencial y estético”.
En una taberna de serrín y vidrio mostoso se masculla:
–¿Que te parece el nuevo cura para las cofradías?
–Un trozo de pan. Me gusta porque tiene nombre de cura. Yme tranquiliza saber que ya ha tenido de feligreses a los miuras.

La seguridad jurídica

El Fiscal | 7 de mayo de 2014 a las 21:42

Tiene toda la razón del mundo el Arzobispado cuando alude a la necesidad de obtener la máxima seguridad jurídica como causa principal de la inscripción de los templos en el Registro de la Propiedad. La Iglesia católica tiene derecho a proveerse de las ventajas y garantías que se derivan de la publicidad registral. Y no sólo tiene el derecho, sino que además disfruta del privilegio de poder inmatricular bienes por un procedimiento exprés, con la sola presentación de un certificado elaborado en la Curia, al contrario que el resto de los mortales, para los que la primera inscripción registral de un bien supone un procedimiento mucho más complejo.
Resulta curioso que el Arzobispado aluda a que el proceso de inmatriculación comenzó en 2008, en el tramo final del pontificado del cardenal Amigo. ¿Y qué? Nada malo hay en registrar los bienes. La alusión al gobierno anterior suena a réplica de partido político, evoca el Y tú más y, por supuesto, revela muchísimas cosas.
El problema no es que se inmatriculen bienes, el problema son las chapuzas. Una chapuza de Pepe Gotera y Otilio es acudir al Registro de la Propiedad en pleno agosto para inscribir la Parroquia de la Magdalena saltándose más de 400 años de propiedad de la Quinta Angustia sobre su capilla. Yuna chapuza es orillar los 300 años de propiedad del Gran Poder sobre su capilla en San Lorenzo. La chapuza de la Magdalena dio bastantes dolores de cabeza en el Palacio Arzobispal. Se acabó apostando por una solución de difícil calificación jurídica. En una jerga coloquial sería muy fácil calificar aquello, pero el buen gusto aconseja evitar ciertos adjetivos.
En el caso del Gran Poder, cuesta trabajo, mucho trabajo, creer que nadie de los servicios jurídicos del Arzobispado se preocupara de preguntar por posibles derechos de propiedad a favor de terceros con respecto a algunas capillas. Si no hubo mala fe, al menos hubo una falta de la diligencia debida. Y se ve que la junta de gobierno de entonces no olió la maniobra en ningún momento. Habrá que estar atentos a la solución que se busca para reconocer los derechos de propiedad de esta hermandad. No es imposible, tampoco fácil.
La apelación a la seguridad jurídica no puede jamás suponer la conculcación de derechos. Fíjense qué cuidadoso ha sido el Arzobispado para reconocer al Cabildo la propiedad de la Catedral. Ahí no se ha inscrito el templo a nombre de la Archidiócesis. Ahí no.

Luces y sombras del Pregón

El Fiscal | 7 de abril de 2014 a las 11:50

Teatro de la Maestranza. . Pregón de Semana Santa de Francisco Berjano.
¡Gracias, Francisco Berjano! Gracias por evitarnos los chillidos forzados, de cola de rata pisada; por hacernos pasar el cáliz del histrionismo, por no sentir vergüenza ajena al pensar qué idea se llevarán de nosotros quienes no siendo cofradieros y ni siquiera sevillanos, oyen por unos instantes el Pregón y se quedan con la imagen de un señor recreándose en aspavientos o moviendo los brazos como un aparcacoches ilegal de Bami. Gracias por tenerlo todo acabado a las dos de la tarde. Gracias por no jugar a poeta, por ser indulgente con el público y no someterlo a la tortura de la pena con la azucena. Gracias, porque no es poca la inmensa misericordia que ha tenido el pregonero con quienes oyen el Pregón con devoción y quienes lo oímos en primera instancia por obligación. Y gracias por decir que la palabra revirá es fea. Feísima.

Auténtico
Podría el señor Berjano haber encargado cinco o seis sonetos a profesionales del verso, que seguro que conoce un manojo; podría haber tomado prestadas citas, estrofas y otros recursos. Podría haber pedido ayuda a profesionales de la palabra, la comunicación y la literatura. Pero no lo hizo. Ha sido auténtico. Ha sido él mismo. Se notó en todo momento. Como en esta casa también nos preciamos de serlo, dejaremos claro que puestos a tener que oír pregones, preferimos otro modelo, más que nada porque tenemos otro concepto del género. Pregón, pregón, lo que se dice pregón, sólo vimos en el anuncio sobre los blancos nazarenos del Porvenir, en ese anunciar, en ese llamar, en ese proclamar lo que todo el mundo sabe pero quiere que se lo recuerden, porque en eso consiste el rito. ¿O no?

Lo demás
El resto fueron reflexiones, meditaciones, aldabonazos a la conciencia, la lista de los ausentes, algunas anécdotas y hasta cierta, justa y saludable licencia para el humor. ¡Viva la libertad!, dijeron una vez en Cádiz. ¡Viva la libertad del pregonero! Alguien dijo en el fotocol de los camerinos que ha sido el Pregón que necesita Sevilla, teoría de la necesidad frente a la teoría de las lecturas. Huuuuuum… Lo que sí ha sido es el Pregón que quería don Juan José Asenjo. Un pregón eclesial, que dijeron algunos nada más abandonar el teatro.

Teatro de la Maestranza. . Pregón de Semana Santa de Francisco Berjano.
Arzobispo
Ayer fue la primera vez que lo vimos con vigor, exultante, sonriente, rápido de verbo, feliz y… con afirmaciones reveladoras al referirse al pregonero: “Yo no intervine en su designación”. Ay, ay, ay… Que lo dijo sin que nadie le preguntara. Excusatio non petita… Quienes no intervinieron fueron los consejeros, que ni uno propuso al señor Berjano. “No empieces, Fiscal, que no es día para hacer memoria, so malaje”. Recuerden que cuando el Cura Paco dio nones al pregón, el delegado diocesano de Hermandades se sacó de la sotana el nombre de Francisco Berjano, que no había recibido un solo voto en todas las rondas previas. ¿Delegado de qué? De eso. Pues eso. Que don Manuel Soria cumplió su cometido a la perfección y prestó un impecable servicio a su jefe. Pero don Juan José, que algunos no somos ingenuos… Somos malos, malísimos y pérfidos, pero no ingenuos. Ingenuos, no.

Estatuas
Dijo Berjano que las imágenes sagradas no son estatuas. ¡Olé! El único que ha llamado estatuas a las imágenes sagradas en los últimos años fue uno que procedente de Castilla-La Mancha asistió al traslado del Señor de Pasión a su paso en la tarde del Lunes Santo. Canal Sur Radio lo tiene grabado. Por cierto, que también llamó trono al paso. Pero después es puntillosísimo con las casullas, la liturgia de los acólitos y la vestimenta de los curas. “Cualquier día, Fiscal, te mandan a la Guardia Suiza y no te defiende ni Moeckel”.

‘Cirenear’
Cuando oí el verbo empleado por el pregonero salté de la silla de la cocina. ¡Cáspita! ¡Me equivoqué de dial y he puesto una tertulia de política de las de Madrid! Pero no, era Berjano sacando verbos de un sustantivo. Como los que verbalizan y visualizan. Eso sí que es un pregón de actualidad. De rabiosa actualidad. Volvimos a la silla de la cocina, que es desde donde mejor se oyen los pregones, tras años y años en el potro de tortura del teatro.

Evolución ascendente
El Pregón empezó como un sermón y acabó implicando al público. Con una muy buena dicción, Berjano logró recuperar la atención de quienes habían dictado sentencia con premura. Gustó mucho el pasaje a Juan Pablo II, con referencia a la letra de la sevillana de Manolo Garrido cuando Sevilla le pidió al Papa polaco que no se fuera. Fue hábil al seleccionar a un grupo de cofrades a los que homenajear, guiños que además de ser justos, le garantizaron el reconocimiento, la gratitud y la indulgencia, según los casos, de diferentes sectores.

¿Complejito?
El Pregón de Berjano podrá ser bueno, pero no porque haya renunciado a ciertos modos, recursos o adjetivos. Será bueno porque no es impostado. La poesía en un pregón no es en sí misma mala, como no es mala la música en los traslados de regreso tras un refugio repentino. Algunos han reventado la poesía a base de manosearla, como algunos han adulterado la música a base de someterla a experimentos de laboratorio. ¿Por qué ahora algunos parecen acomplejarse del modelo de Buzón? En los últimos 20 años ha habido cuatro o cinco pregones muy buenos, no más. ¿Tanto cuesta recordarlos? Y no fueron histriónicos precisamente, sino bien escritos, bien dichos, bien construidos y de hombres que también van a misa los domingos.

Los ‘WhatsApp’ al Fiscal
A las 12:06: “Muy arrugada la estola (o como se llame) de Asenjo”. A las 12:25: “Serrano ha hecho una presentación curricular. Se agradece que no intente hacer de pregonero, pero de ahí a parecer un director de Recursos Humanos”. A las 12:38: “Esto huele a tostón mayúsculo. Pregón perfecto para Sigüenza”. A las 13:10: “Uuuuuuuf…” A las 13:14: “Fiscal, creo que el Pregón me vale como misa del domingo”. A las 13:15: “Cuánta profundidad en el Pregón. Me está gustando mucho. Nada de folclore barato”. A las 13:41: “El aplaudismo es una nueva tendencia entre los que asisten a los pregones”. A las 13:43: “Carlos López Bravo se va a partir las manos”. A las 14:19: “No ha sido el mejor Pregón, pero sí un Pregón muy conveniente. La verdad es que no me ha disgustado. Empezó soso y acabó bien”. A las 14:55: “Le sientan muy mal los elogios a Juan del Río, te lo aseguro. Es muy celoso”. A las 14.30: “¿Tú crees que él ha captado lo de la llave del papa Francisco que abre puertas?”. A las 14:45: “Pues rectifico, no ha sido tan tostón. Hasta nos hemos reído, porque este hombre ha demostrado ser muy natural, no es ningún papafrita”.

Basílica de la Macarena.. La Macarena ya estará en el paso. Fotos para dar del día.
La noche que rezamos juntos
YA está en su paso la Virgen de la Esperanza, a la que Francisco Berjano llegó un día pidiendo fuerzas para salir de un trance, como tantos sevillanos, incluso no creyentes, han hecho alguna vez en su vida. No conocemos a Berjano de nada, nunca hemos sido presentados, ni hemos cruzado palabra. Tal vez no sepa Berjano que coincidimos una noche de diciembre a los pies de la Virgen de la Esperanza, sin corona ni esmeraldas, únicamente con lo puesto para no perder un ápice de dignidad de gran Señora de la casa que recibe a sus hijos a deshoras. Éramos muy pocos en aquella habitación, muy pocos, en un encuentro improvisado fuera ya de la oficialidad de la convocatoria. Nadie se miraba entre sí, todos la miraban a Ella. Todo era silencio de ojos grandes y ceño, de primeros encajes improvisados, de inmensas pestañas. Nadie se atrevía a pronunciar palabra hasta que Berjano inició una oración. Todos rezamos juntos. Cada cuál había ido con una petición, porque esas son noches y horas a las que sólo se acude cuando hay motivo justificado, que así lo enseñan los viejos y sabios macarenos. El pregonero le dio ayer las gracias a la Virgen de la Esperanza por todo lo concedido. Seguro que aquel día también le pidió ser él mismo el Domingo de Pasión sin temor a las críticas ni al número de aplausos. Y la gracia le fue concedida. Las de los demás se irán derramando poco a poco. Señales ya ha habido. Sólo hay que saber verlas. Y esperar con Esperanza, porque la Esperanza es la que marca los tiempos. Esperar como hizo Berjano, el sevillano que un día acudió a la basílica hecho un trapo y salió siendo casi, casi un armao de la Centuria de la coraza de ilusión y fuerza que ahora reviste.

Obsesiones

El Fiscal | 27 de marzo de 2014 a las 5:00

He visto a arzobispos publicar sus sueldos, he visto a arzobispos invertir mil millones de pesetas en un fondo de inversión de alta volatilidad y, cuando se lo han desayunado en la prensa, no sólo no lo han negado, sino que han respondido con la parábola de los talentos; he visto muy de cerca, con folios y bolígrafo por delante, a cardenales en Madrid, Roma, Toledo y Sevilla; he visto entrar en el Palacio Arzobispal a líderes comunistas que pedían un mensaje de apoyo preocupados por la elevada siniestralidad laboral, he visto arzobispos enfurecidos que a los diez minutos ya no tenían memoria y volvían a tender puentes de cordialidad y he visto, por supuesto, a colectivos de presos y a líderes de colectivos de gays y lesbianas en la planta alta de una sede episcopal. Y he visto a un Papa pedir que los curas sean alegres, receptivos, huelan a oveja y dejen ya ciertas obsesiones.

El concordato andaluz

El Fiscal | 27 de octubre de 2013 a las 5:00

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Ni dos semanas hace del largo encuentro en ese domicilio privado. La presidenta de la Junta, la trianera y capillita Susana Díaz, ha querido con buen tino que en su ronda inicial de contactos se cuide especialmente a la Iglesia, quizás para potenciar una relación que ha podido estar algo descuidada en una etapa anterior. Lo ha hecho con otros interlocutores sociales y empresariales andaluces, ¿por qué no con el arzobispo de la capital de Andalucía? El primer encuentro se celebró en el domicilio particular de un tercero que hizo de anfitrión para romper el hielo. La presidenta estuvo la mar de a gusto, hasta el punto que el mediodía era un vago recuerdo cuando acabó la reunión. Monseñor Asenjo tiene mucho tacto en el trato con políticos socialistas. Hace años compartió mesa y mantel con el mismísimo José Luis Rodríguez Zapatero. Y en Andalucía no hay más que preguntarle al ex vicesecretario general del PSOE andaluz, el cordobés Rafael Velasco, por lo bien que se llevan, una relación de afecto que ha cristalizado en ceremonias familiares que ha presidido don Juan José en alguna ocasión. O preguntarle al ex alcalde de Palma del Río, el histórico del socialismo cordobés Salvador Blanco, con el que compartió afición por la caza menor. Y con el propio Griñán siempre se ha llevado bien. Con él pactó el ascenso de Gómez Sierra como presidente de Cajasur.

Tras el primer encuentro privado, la presidenta quiso que el contacto con monseñor Asenjo pasara de su agenda particular a la institucional. Por eso recibió al arzobispo en el Palacio de San Telmo, el edificio que un día fue seminario metropolitano y que en algunos tramos parece un hotel minimalista y oscuro. El actual arzobispo de Sevilla no es todavía cardenal, pero es una pieza clave en el organigrama del episcopado andaluz. Una relación fluida entre la Junta y la Iglesia ha dado siempre importantes frutos para la diócesis, no digamos si está basada en relaciones personales de cordialidad contrastada, como ocurrió con el buen entendimiento entre Manuel Chaves y monseñor Amigo, cuando la Administración autonómica restauró una gran cantidad de templos (San Isidoro, San Julián, San Vicente, San Román, etcétera). Aquellos años funcionó incluso una comisión mixta entre la Junta y el Arzobispado de Sevilla de la que mucho sabe don José Luis Peinado, el que para muchos sigue siendo el párroco de San Isidoro pese a su jubilación. Con Peinado ocurre como con Soledad Becerril, a la que catorce años después le siguen diciendo alcaldesa.

Para entender la fluidez de relaciones con la Iglesia por la que apuesta la presidenta, nunca hay que olvidar que Susana Díaz jura sus cargos, al contrario que la gran mayoría de sus compañeros de partido, que prefieren la fórmula de la simple promesa; es cofrade y no ha renegado nunca de su apego a la religiosidad popular. Tan es así que el coro de pelotas del partido que antes se las daba de moderno despotricando de las cofradías y del clero, repiten ahora como vuvuzelas que las hermandades son un “valor añadido”. ¡Todo sea por estar a bien con la presi! Ocurre algo similar con esos curas que lucían el niki y ahora van de clergyman para no contrariar a don Juan José. Humanos son los unos y humanos son los otros. Ya lo dijo Juvenal: Omnia Romae, cum pretio.

Materias hay de interés común para la Junta y la Iglesia, desde la conservación del patrimonio histórico (en el que la Junta tiene la obligación subsidiaria de conservación) a la situación de fundaciones ahogadas por las subvenciones impagadas como es el caso de la de Forja XXI, dedicada a la promoción laboral de jóvenes. Don Juan José está muy preocupado por esta fundación y ya ha pedido ayuda en instancias oficiales, inquieto por la sede de esta fundación en Palmete, en desuso por la carencia de talleres para jóvenes. También le preocupa con razón su obispo auxiliar, el simpático Santiago Gómez Sierra, a quien la Audiencia Nacional confirmó este año la multa de 180.000 euros impuesta por el Banco de España por sus irregularidades en la gestión de CajaSur cuando era presidente de la entidad.

Tender puentes y no perder la interlocución siempre es recomendable. Cuando al cardenal Amigo le reprochaban lo bien que se llevaba con el poder socialista de la Junta, don Carlos se defendía: “Es que no gobierna otro partido”. Hay que hablar con el que está. Siempre.

El arzobispo iba bien

El Fiscal | 21 de febrero de 2013 a las 15:00

El Vía Crucis ha dado para muchos detalles, finos análisis y comentarios. Uno de ellos apuntaban a que el arzobispo, monseñor Asenjo, no estaba revestido durante el rezo de las estaciones. Ganas de meter el dedito… Pues resulta que iba correctísimo, porque los expertos en la materia recuerdan que no se trataba de un acto litúrgico, sino de un ejercicio piadoso. Basta consultar las fotografías de años anteriores para comprobar que Monseñor Amigo iba igualmente de sotana. También se ha apuntado a la ausencia del déan y de muchos canónigos, pero hay que tener en cuenta que no se trataba de un acto capitular, sino del Consejo de Cofradías (ojú, el Consejo) y que, además, su celebración estaba planteada en la vía pública, por lo que se optó por mantener el modelo. Una curiosidad: las cruces no estaban colocadas en capillas, como siempre, sino donde hubieran ido los pasos en casos de necesidad. Estaba previsto…

La habitación 101

El Fiscal | 3 de julio de 2012 a las 5:00

En la clínica de Fátima ha sido operado esta semana con éxito el arzobispo de Sevilla. Ayer recibió el alta tras varios días de ingreso en los que recibió ilustres visitas, como la del cardenal Amigo y el hermano Pablo . Entre las llamadas telefónicas, la del presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, con quien se lleva especialmente bien desde hace años. El alcalde Juan Ignacio Zoido y el concejal Gregorio Serrano lo llamaron el miércoles desde Madrid. Y Serrano ha estado en contacto con Borja, el secretario del prelado, todos los días. E innumerables han sido las tarjetas recibidas en esa habitación 101 con saludos y deseos de pronta recuperación. Los principales miembros de la curia diocesana también fueron a visitarlo a pie de cama. La 101, curiosamente, es la más próxima a la capilla. Un detalle de la dirección del centro. Quizás por esa proximidad con la capilla, según cuentan, no lucía en la habitación ninguna imagen sagrada en especial.

San Gregorio, sin novedad

Adolfo Arenas puede seguir tomándose tranquilo su pescadito a la plancha en la rancia cafetería de La Reja. Le han votado más del 70% de los hermanos mayores en la noche que se jugaban las semifinales de la Eurocopa. Al final, el perro ladrador de las conspiraciones y los recursos a Palacio era poco mordedor. Como de costumbre. Algunos fueron a votarle con cara de tiernas ovejitas después de portarse como lobos en los últimos meses. ¡Auuuuuuu!

Nombramientos

Antes de la intervención quirúrgica programada, el arzobispo dejó publicados los nuevos nombramientos en la diócesis. De ellos ha llamado la atención la renovación del Cura Soria al frente del secretariado diocesano de las hermandades, pues se daba por seguro que iría a un nuevo destino. Al cura Isacio lo descargan de los asuntos jurídicos de las cofradías. A Ignacio Jiménez Sánchez-Dalp lo envían a la parroquia de Santa María de las Flores y San Eugenio (Pío XII), donde hace dos años pululaba aquel falso cura de la polémica. Y hay quienes no terminan de entender la creación de esa vicaría para la nueva evangelización por cuanto supone tener a un sacerdote liberado de funciones parroquiales. Yeso que los curas no sobran, precisamente. Si doctores tiene la Iglesia, está claro que el secretario general y canciller, Francisco Román, también tiene sus criterios. Y a sus elegidos.

De otras elecciones…

¿Pero esta semana ha habido más elecciones? Sí, claro. En la hermandad de ánimas de San Onofre, la que tiene su sede en la preciosa capilla de la Plaza Nueva, junto a la parada del trenecito, la de la adoración perpetua. Esta hermandad tiene una nómina de cuarenta hermanos varones (mucho Abaurrea y García Pesquera) que reeligieron en la tarde del jueves a Carlos Serra, marqués de San José de Serra, como alcalde antiguo, que así se llama el cargo. Que no todo a va a ser San Gregorio ni Triana.

El blanco es bello

Este Fiscal se pirra por las elecciones con una sola candidatura. Porque la clave está en el número de votos en blanco. El manual apócrifo de interpretación de estos sufragios dicta lo siguiente: entre cinco y diez, conclúyase que no hay oposición; entre 10 y 20, aplíquese la teoría del taxi; entre 20 y 30, hay dos resentidos con la junta entrante que han llevado a sus familias a votar con el estómago, y entre 30 y 50 revela que han acudido los familiares y bastantes allegados. En cualquier caso, el hermano mayor siempre puede escribir en el primer boletín del mandato que la hermandad “está viva”. ¿No ven ustedes como el blanco es bello? Coda: A Arenas le cayeron 26 en blanco. Pero ahí no votan parientes. Sólo hermanos mayores.

El pertiguero

  • Primer golpe. Hay vida más allá de San Gregorio. Y tanto. Hay que felicitar al consejero José Luis Cantalapiedra, que esta semana ha sido abuelo de dos nuevos baratilleros.
  • Segundo golpe. Oído. “Mi ídolo es el espontáneo que se presentó a delegado de Gloria y sacó cinco votos. Ole, ole y ole”.
  • Tercer golpe. Nada en la vida es para siempre. “Ya no van a Las Lapas, prefieren Casablanca”. Y ciriales arriba. De Eurocopa en Eurocopa en los Estudiantes. Ya se dice eso de que hace más calor que yendo a votar a Antonio Piñero a la Universidad.

El lagarto de la catedral

El Fiscal | 21 de julio de 2010 a las 20:02

<<Veo, inquieto Fiscal, que se te pasó por completo que el pasado 24 de junio no hubo ninguna recepción oficial en el Palacio Arzobispal con motivo de la onomástica del señor arzobispo. No sólo se perciben los cambios en la curia, sino también en otras costumbres y estilos>>

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