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El particular concepto de absolución

El Fiscal | 13 de mayo de 2013 a las 5:00

La historia no se repite, la historia es la misma. Esta semana hemos asistido no sólo a una extraña y desangelada procesión de la Patrona, sino a otro caso en el que la jerarquía de la Iglesia (que sólo es una parte de la institución, sin valor de sinécdoque) provoca una situación a mitad de camino entre la hilaridad y lo irrisorio. El decreto que absuelve de excomunión al falso cura de Pío XII y dicta varias condenas parece sacado del rodaje de El nombre de la rosa. La Iglesia tiene todo el derecho del mundo a establecer sus tiempos y sus liturgias particulares tanto como a no dejarse imponer ciertos sellos de modernidad. Pero ha de saber que vive en una sociedad en la que no se puede ni conviene jugar al escondite con decretos que imponen órdenes de alejamiento para que el falso cura no retorne a los santos lugares donde simuló el ministerio pastoral. No digamos ya si condenan a realizar una peregrinación en actitud “piadosa” de Alcalá a Utrera. Mireusté, que diría FG, eso es dar alpiste a los canarios, por decirlo finamente. ¿Yno se autocondena el Arzobispado porque nadie, ni en el equipo del cardenal Amigo ni en el de monseñor Asenjo, advirtió la presencia de un intruso durante nada menos que siete años? Vengan bodas, vengan comuniones, vengan direcciones espirituales y vengan pastoreos. Nadie trincó al ecuatoriano. Cabría hablar, cuando menos, de una culpa in vigilando. ¿O no? Huy, huy, huy. Lean el canon 392.2 sobre las obligaciones del obispo: “Ha de vigilar para que no se introduzcan abusos en la disciplina eclesiástica, especialmente acerca del ministerio de la palabra, la celebración de los sacramentos y sacramentales, el culto de Dios y de los Santos y la administración de los bienes”. Qué raro, de esto no ha dicho nada el decreto.

Puestos a condenar al sujeto por la vía eclesiástica, el decreto que firma Asenjo parece que lo ha redactado su enemigo. Dice el Arzobispado que es un decreto de absolución porque no lo excomulga. ¡Qué alivio! Tan sólo lo inhabilita para ser cura, le prohíbe acercarse a determinadas iglesias (¡Atenta la Guardia Suiza!), le obliga a realizar una peregrinación cardiosaludable de 21 kilómetros y a devolver los estipendios cobrados. Nada más. ¡Si es un decreto de absolución! “Es que no te enteras, Fiscal, que eres un retorcido empeñado en ir a la contra”.

Por cierto, ¿cómo sabremos cuánto dinero ha de devolver el cura impostor? Pues otra vez, mireusté, le recordamos al redactor del decreto un canon que se le ha olvidado citar. El 958.1: “El párroco y el rector de una iglesia o de otro lugar piadoso, donde suelen recibirse ofrendas para la celebración de misas, han de tener un libro especial en el que tomarán diligentemente nota del número de misas que se han de celebrar, de la intención, de la ofrenda entregada y del cumplimiento del encargo”. Yfíjense en el apartado siguiente: “El Ordinario tiene obligación de revisar cada año esos libros, personalmente o por medio de otros”. Es decir, si el titular del Juzgado de Instrucción número 4 le manda un oficio al vicario general de acuerdo con este canon, seguro que don Teodoro León, que es muy, pero que muy legalista, le responde con todo lujo de detalles sobre esos estipendios y número exacto de las ceremonias.
Porque ésta es otra. Ahora viene la investigación judicial. Con lo fácil que era hacer como hizo ejemplarmente el Gran Poder cuando le arrancaron el brazo: no ejercer ni la acusación particular a la que tenía derecho. Con lo fácil que era seguir el espíritu de Juan Pablo II, que visitó a su asesino y lo perdonó. Con lo fácil que era releer a San Marcos: “En aquel tiempo, Juan dijo a Jesús: ‘Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y no viene con nosotros y tratamos de impedírselo porque no venía con nosotros’. Pero Jesús dijo: No se lo impidáis, pues no hay nadie que obre un milagro invocando mi nombre y que luego sea capaz de hablar mal de mí. Pues el que no está contra nosotros, está por nosotros».
Pero no. Nos pusimos a sacar decretos de los tiempos de mazmorras. Pero tranquilos todos, que es un decreto de absolución. ¿Las condenas? Son pellizcos de monjas. Menos mal que en Sevilla no hay Guardia Suiza. Si no, yo sé de uno que junta letras cada domingo que no tendría dónde esconderse.

El arzobispo iba bien

El Fiscal | 21 de febrero de 2013 a las 15:00

El Vía Crucis ha dado para muchos detalles, finos análisis y comentarios. Uno de ellos apuntaban a que el arzobispo, monseñor Asenjo, no estaba revestido durante el rezo de las estaciones. Ganas de meter el dedito… Pues resulta que iba correctísimo, porque los expertos en la materia recuerdan que no se trataba de un acto litúrgico, sino de un ejercicio piadoso. Basta consultar las fotografías de años anteriores para comprobar que Monseñor Amigo iba igualmente de sotana. También se ha apuntado a la ausencia del déan y de muchos canónigos, pero hay que tener en cuenta que no se trataba de un acto capitular, sino del Consejo de Cofradías (ojú, el Consejo) y que, además, su celebración estaba planteada en la vía pública, por lo que se optó por mantener el modelo. Una curiosidad: las cruces no estaban colocadas en capillas, como siempre, sino donde hubieran ido los pasos en casos de necesidad. Estaba previsto…

A Madrid le copiamos la Mahou…y el vía crucis

El Fiscal | 10 de octubre de 2012 a las 5:00


Visto lo visto, oído lo que se manda y escrito ya de casi todo, casi nos conformamos con que a las imágenes del vía crucis de Sevilla no las coloquen a lo largo de la Avenida de la Constitución en los expositores esos horrorosos del vía crucis de Madrid, que es el vía crucis original, el que organizó Rouco en la Jornada Mundial de la Juventud. Aquellos expositores eran como los fotocall que se colocan en las fiestas de los famosos. Confiamos en que, al menos, la muy novelera Sevilla cofradiera no deje que los curas le impongan la estética traída en el AVE del que manda en la Iglesia española, que bastante ha tragado el amable cofraderío local desde el primer minuto con jamarse la copia del vía crucis madrileño. Ahora resulta que Sevilla copia a Madrid en cuestiones cofradieras. ¡Toma del frasco!

-¿Pero de qué se extraña usted, Fiscal? Si cada vez hay más tontos que le llaman La Seo a la Catedral de Sevilla.
-¿Pero eso no era en Zaragoza, donde se ponen cachirulos y comen frutas con chocolate?
-Pues ya lo ve. También copiamos a Zaragoza. La Seo es a las cofradías lo que la movilidad sostenible al tráfico o la intermodalidad al transporte. Los tontos proliferan. Y no nos queda ná con oír y leer lo de las catorce imágenes cristíferas…. Sí, sí. Cris-tí-fe-ras.

Hasta ahora la Semana Santa de Sevilla se exportaba. Se decía que en determinadas localidades se sufría una sevillanización, una pérdida de la identidad local en favor de esculturas, tallas de pasos, flores y estilos procedentes de aquí. Una sevillanización evidente también en las ferias con las sevillanas tronando hasta el hartazgo en los pueblos de España. Pero ahora cambiamos a Rouco por Asenjo, el Paseo de Recoletos por la Avenida, a Ana Botella por Zoido y los sandwichs de Rodilla por los cafés de Paco Hermosilla y tenemos el vía crucis de Rouco aquí mismo, en ‘prime time’ cuaresmal. Si hasta los bares sirven ya los cubos con botellines de Mahou y las orejas de los toros de abril las piden los madrileños. De qué extrañarse.

-¿Usted sabe lo que le ocurre al que la copia, verdad?
-¿El qué?
-Ande, ande… Que se le calienta la Mahou.

El temple del cura Ignacio

El Fiscal | 24 de septiembre de 2012 a las 5:00


Sevilla es ciudad dada a muchos persojanillos, otros tantos personajetes y auténticos personajes. El cura Ignacio Jiménez Sánchez-Dalp es un personaje en toda regla que lo mismo se lo encuentra usted en la Puerta del Príncipe que ejerciendo su ministerio por esos pueblos de la provincia donde los curas hacen el rodaje antes de sentarse en un sillón de la curia o en un sillón del coro de la Catedral. Sánchez-Dalp estrena destino capitalino estos días después de haber trasteado en Arahal, Alcalá del Río y Alcalá de Guadaíra. Monseñor Asenjo se lo ha traído a la parroquia de Santa María de las Flores, en Pío XII, donde vivaqueó aquel cura falso que se despidió a la francesa y de cuyo nombre no quiero acordarme. Mucho se ha hablado y escrito de su toma de posesión, donde puso el no hay billetes, a la que acudieron desde el propio prelado y el alcalde Zoido hasta la gente de sus tres pueblos, que por algo al cura Ignacio le encanta definirse como cura de pueblo. Nada menos que seiscientas formas se emplearon en el reparto de la comunión. Pero poco, muy poco, se ha dicho de su despedida de la feligresía alcalareña, que fue mucho más impactante que la entrada triunfal con oropeles en la capital. Al cura Ignacio lo han querido tanto en la tierra del pan y las tortas que sus amistades soltaron en su honor una vaquilla, como en honor de los antiguos nuevos doctores por la Universidad de Salamanca se organizaban corridas de toros, claro que hoy casi cualquiera tiene un doctorado, pero no cualquiera es cura. Ser joven, cura y estar a favor de la Fiesta es poco menos que heroico. Políticamente incorrecto, salvo que se sea un cura sin complejos y con los hombros más anchos que un armario empotrado para que te resbalen las críticas. Al cura Ignacio le organizaron una cena en un restaurante con plaza de tientas, convertida esa noche en una suerte de plaza de los curas machos. Tras los postres le vendaron los ojos y lo llevaron al ruedo. Allí improvisó el toreo de capa y el de muleta. Dicen que se le notó que es sobrino de Manolo González y que también tiene vinculaciones ganaderas. El cura Ignacio tiene arte en eso de parar, templar y mandar, porque muchos le envidian su enorme poder de convocatoria y tratan de restarle mérito atribuyéndoselo todo a los apellidos. Lo cierto es que lo mismo se le ve oficiando la boda de la duquesa de Alba o en un total de televisión entrando en el Pazo de Meirás, que mediando en un pleito entre cofradías del pueblo o bautizando al hijo de unos amigos. De oratoria anda sobrado, que por algo lo reclaman los jóvenes contrayentes en las bodas. Y ha tardado muy poco en ganarse el afecto del arzobispo Asenjo, que le ha honrado con su presencia en la toma de posesión. Devoto de la Virgen de Guadalupe, cangrejero con alzacuellos delante de los pasos, pregonero de éxito, motorista en las tardes de Semana Santa para no perderse ni una, incansable predicador de cultos y, quizás lo más importante, un cura no ya de pueblo, sino de la calle. Porque al cura Ignacio le gusta tela la calle y estar en la sacristía el tiempo preciso. Es pastor de ir a buscar a las ovejas para hacer el rebaño, no de esperarlas desde la superioridad del altar. Y si para ello hace falta ponerse delante del toro, se pone. Pastoral del burladero, pero pastoral al fin y al cabo.

La habitación 101

El Fiscal | 3 de julio de 2012 a las 5:00

En la clínica de Fátima ha sido operado esta semana con éxito el arzobispo de Sevilla. Ayer recibió el alta tras varios días de ingreso en los que recibió ilustres visitas, como la del cardenal Amigo y el hermano Pablo . Entre las llamadas telefónicas, la del presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, con quien se lleva especialmente bien desde hace años. El alcalde Juan Ignacio Zoido y el concejal Gregorio Serrano lo llamaron el miércoles desde Madrid. Y Serrano ha estado en contacto con Borja, el secretario del prelado, todos los días. E innumerables han sido las tarjetas recibidas en esa habitación 101 con saludos y deseos de pronta recuperación. Los principales miembros de la curia diocesana también fueron a visitarlo a pie de cama. La 101, curiosamente, es la más próxima a la capilla. Un detalle de la dirección del centro. Quizás por esa proximidad con la capilla, según cuentan, no lucía en la habitación ninguna imagen sagrada en especial.

San Gregorio, sin novedad

Adolfo Arenas puede seguir tomándose tranquilo su pescadito a la plancha en la rancia cafetería de La Reja. Le han votado más del 70% de los hermanos mayores en la noche que se jugaban las semifinales de la Eurocopa. Al final, el perro ladrador de las conspiraciones y los recursos a Palacio era poco mordedor. Como de costumbre. Algunos fueron a votarle con cara de tiernas ovejitas después de portarse como lobos en los últimos meses. ¡Auuuuuuu!

Nombramientos

Antes de la intervención quirúrgica programada, el arzobispo dejó publicados los nuevos nombramientos en la diócesis. De ellos ha llamado la atención la renovación del Cura Soria al frente del secretariado diocesano de las hermandades, pues se daba por seguro que iría a un nuevo destino. Al cura Isacio lo descargan de los asuntos jurídicos de las cofradías. A Ignacio Jiménez Sánchez-Dalp lo envían a la parroquia de Santa María de las Flores y San Eugenio (Pío XII), donde hace dos años pululaba aquel falso cura de la polémica. Y hay quienes no terminan de entender la creación de esa vicaría para la nueva evangelización por cuanto supone tener a un sacerdote liberado de funciones parroquiales. Yeso que los curas no sobran, precisamente. Si doctores tiene la Iglesia, está claro que el secretario general y canciller, Francisco Román, también tiene sus criterios. Y a sus elegidos.

De otras elecciones…

¿Pero esta semana ha habido más elecciones? Sí, claro. En la hermandad de ánimas de San Onofre, la que tiene su sede en la preciosa capilla de la Plaza Nueva, junto a la parada del trenecito, la de la adoración perpetua. Esta hermandad tiene una nómina de cuarenta hermanos varones (mucho Abaurrea y García Pesquera) que reeligieron en la tarde del jueves a Carlos Serra, marqués de San José de Serra, como alcalde antiguo, que así se llama el cargo. Que no todo a va a ser San Gregorio ni Triana.

El blanco es bello

Este Fiscal se pirra por las elecciones con una sola candidatura. Porque la clave está en el número de votos en blanco. El manual apócrifo de interpretación de estos sufragios dicta lo siguiente: entre cinco y diez, conclúyase que no hay oposición; entre 10 y 20, aplíquese la teoría del taxi; entre 20 y 30, hay dos resentidos con la junta entrante que han llevado a sus familias a votar con el estómago, y entre 30 y 50 revela que han acudido los familiares y bastantes allegados. En cualquier caso, el hermano mayor siempre puede escribir en el primer boletín del mandato que la hermandad “está viva”. ¿No ven ustedes como el blanco es bello? Coda: A Arenas le cayeron 26 en blanco. Pero ahí no votan parientes. Sólo hermanos mayores.

El pertiguero

  • Primer golpe. Hay vida más allá de San Gregorio. Y tanto. Hay que felicitar al consejero José Luis Cantalapiedra, que esta semana ha sido abuelo de dos nuevos baratilleros.
  • Segundo golpe. Oído. “Mi ídolo es el espontáneo que se presentó a delegado de Gloria y sacó cinco votos. Ole, ole y ole”.
  • Tercer golpe. Nada en la vida es para siempre. “Ya no van a Las Lapas, prefieren Casablanca”. Y ciriales arriba. De Eurocopa en Eurocopa en los Estudiantes. Ya se dice eso de que hace más calor que yendo a votar a Antonio Piñero a la Universidad.

El lagarto de la catedral

El Fiscal | 2 de febrero de 2010 a las 20:34

<<A las sacristías aún no ha llegado la foto oficial de monseñor Asenjo. En muchísimas continúa la del cardenal. Es muy probable que las dos imágenes convivan en las dependencias de la Iglesia. ¿Será Fiscal que el Arzobispado por ahora se abona a un cambio tranquilo?>>

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El pertiguero

El Fiscal | 24 de noviembre de 2009 a las 10:23

Primer golpe. Hoy (domingo 22) sale, a las 12:30, la Pura y Limpia de su capilla con la banda de música de Las Cigarreras camino del convento de la Encarnación para la celebración de la novena. Pedro Ordóñez se exprime estos días por los pasillos de Palacio para que el muy solicitado monseñor Asenjo presida la función principal.
Segundo golpe. Pelotazo político. El convenio de cesión municipal del local a Las Cigarreras se aprobó por unanimidad de los concejales presentes. Moeckel y González Ríos han triunfado.
Tercer golpe. Resaca electoral en el Dulce Nombre. Radio Lorenziana informa de un recurso y de una impugnación de García Tapial, por lo que aún queda mucha cera por arder. El pabilo y las cerillas están en Palacio.
Y ciriales arriba. Habla macareno, habla. Hoy más que nunca nos acordamos de aquella proclama en el atril del Lope de Vega del poeta Caro Romero en el pregón de la concordia: “¡Paz en el atrio!”

El lagarto de la catedral

El Fiscal | 11 de noviembre de 2009 a las 12:11

<<Hay que preguntarle a don José Luis Peinado por la primera visita de Asenjo a la parroquia de San Isidoro. Estaba él litúrgicamente preparado a las puertas del templo para recibir como Dios manda al nuevo prelado cuando se llevó cierta sorpresa. Entérate…>>

El lagarto de la catedral

El Fiscal | 14 de julio de 2009 a las 16:30

<<El coadjutor sigue con su labor callada de inmersión en la diócesis, procurando una suerte de cambio tranquilo. Una de sus obsesiones ahora mismo es no molestar al cardenal. El otro día estuvo en una ceremonia en San Juan de la Palma, de donde salió contentísimo por los cánticos>>

El lagarto de la catedral

El Fiscal | 30 de junio de 2009 a las 18:15

<<He visto entrar en el Arzobispado esta semana al hermano mayor del Silencio, Antonio Rodríguez Cordero, acompañado por dos oficiales de su junta. Te puedo asegurar que subían al despacho de monseñor Asenjo, pero cómo este hombre cierra la puerta siempre no he podido oír casi nada>>