Archivos para el tag ‘AYUNTAMIENTO’

Los nuevos riesgos de la Madrugada (I)

El Fiscal | 10 de diciembre de 2017 a las 5:00

madrugada

NI un solo papel del acuerdo de la Madrugada ha llegado aún a los despachos oficiales, a los responsables de los cuerpos de seguridad, ni a quienes tienen las competencias sanitarias o de consumo. Nada. Pareciera que las hermandades tienen cogida a la Madrugada como su particular rehén. ¿Una especie de secuestro? ¿Perder tiempo para que las autoridades no puedan dar nones con la cuaresma encima? Mejor no pensarlo. Decíamos ayer (al estilo de Fray Luis de León, que no dio precisamente el pregón de Semana Santa) que el Ayuntamiento no ha dicho nada del pacto de la Madrugada y lo ha dicho todo al mismo tiempo. Antonio Sanz, delegado del Gobierno en Andalucía, tampoco ha dicho nada. Listo él. Sobre todo cuando el ministro del Interior, señor Zoido, se precipitó a dar la enhorabuena a los hermanos mayores por el acuerdo y prestar toda su colaboración. ¡Que tino el del ministro cuando a las cuarenta y ocho horas se armó el taco con la carta protesta del Calvario!

Un primer avance
Todos callados en los despachos –decíamos– pero todos al mismo tiempo analizando los riesgos de un acuerdo frágil, sin vocación de permanencia. Yahí está el primer riesgo que ya anunciamos en esta página:la falta de fe en el acuerdo de la mayoría de los que lo habían firmado. Pero avancemos sin prisas, sin avalanchas. Los expertos en seguridad han analizado el acuerdo y, en líneas generales, se obtienen varias conclusiones a tener muy en cuenta. Nunca se olvide que no se trata sólo de establecer itinerarios más seguros, sino de analizar cómo se moverá el público en función de esos recorridos, en qué horarios y en qué condiciones puede hacerlo, pues no es lo mismo el perfil del público del Miércoles Santo a las siete de la tarde que el de la Madrugada a las cinco y media de la noche.

El cambio de la Macarena, que regresará por la Cuesta del Rosario y la Alfalfa, es interesante y supone una mejora respecto al pasado. Esta novedad se interpreta como un ejemplo de decisión personal que hasta hace poco se veía como imposible. Con este cambio se evita la calle Cuna y el sector de Orfila y Martín Villa y, por lo tanto, se obvia el conflicto de paso con los Gitanos. Ya no habría tapón. Incluso se deja pasar más rápido a los Gitanos y se evita la aglomeración del Salvador y Cuna.

No obstante, aparece un riesgo nuevo en la Alfalfa en dirección hacia San Pedro, donde el público que ha visto pasar a los Gitanos querrá ir a buscar la Macarena. Estará por ver cómo evoluciona ese público en la zona de Sales y Ferré, un sector de riesgo que ya tuvo que evitar la Candelaria en su momento. No obstante, lo más importante para las autoridades es la buena disposición de la Macarena a asumir un cambio, pues se apunta al inmovilismo como uno de los males que lastran cualquier solución eficaz pata esta jornada.

Problemas
El pacto de la Madrugada presenta riesgos generalizados. Se aprecian demasiados casos en los que no se afronta la necesidad de que los cortejos no se toquen. No se guardan suficientes tiempos de respeto (márgenes de seguridad) entre cabezas y colas de comitivas. Se descarta, por supuesto, que sea conveniente poner los nazarenos de a tres en calles estrechas. El mejor ejemplo al respecto es el del Silencio por Cuna, donde gracias a la grabación del senador Toni Martín se vio cómo reacciona una hermandad que forma sus tramos por parejas: con mucha más soltura y espacio. Los expertos inciden en que la tendencia debe ser la de acortar los recorridos, nunca la de su ampliación, y la búsqueda de la línea recta, jamás el recoveco. Yestas dos últimas recomendaciones no se siguen en el frágil acuerdo para 2018. Sin duda alguna, se recomienda poner coto al crecimiento en las nóminas de nazarenos.

Un cruce sin solución
En el primer análisis de las autoridades se deja bien claro que la propuesta no soluciona el punto de intersección entre la Esperanza de Triana y el Gran Poder. Hasta ahora se ha paliado con un dispositivo especial del Cuerpo Nacional de Policía. Si ese dispositivo no se puede repetir o aumentar, el recorrido presentaría riesgos de seguridad y de organización más que importantes. Se insta a estudiar cómo se comprime la Esperanza Triana de forma digna y con decoro para ceder el paso al Gran Poder, todo lo cual dentro de unos márgenes de seguridad adecuados y sin olvidar nunca el punto crítico que de por sí supone el entorno de la Magdalena y la calle Reyes Católicos. Los expertos siguen apreciando que el retorno del Gran Poder es una de las asignaturas pendientes de la Madrugada: a la injusticia histórica se suma que cuanto más tiempo está una cofradía en la calle, más riesgo asume. Mucho más si la cofradía tiene un cortejo tan extenso y con una enorme capacidad de atracción de público en torno al Señor.

Otra asignatura pendiente sigue siendo la llegada de la Esperanza de Triana a la Campana. Sí se ve positivo que la salida del Calvario se realice sin la presión de la Esperanza de Triana, aunque sí del público que convoca la cofradía del arrabal, que no suele ser del perfil que concita la del Calvario. El público trianero sí empezaría a ubicarse por el entorno de la Magdalena a la espera del cortejo de Triana y eso podría influir en el orden, sigilo y silencio que demanda la hermandad de la Magdalena. Aparecerían también unos puntos nuevos a evaluar en el cruce con el Silencio en vías estrechas y que se tendrían que evaluar para ser aforados adecuadamente. La necesidad de aforar espacios seguiría siendo una constante. El nuevo recorrido del Silencio, que alarga aún más su retorno, genera para los expertos situaciones inéditas para esta cofradía, que podría “tocarse” con hermandades del entorno sin que se pudiera garantizar la seguridad en caso de crisis. Se trata, según los expertos, de un panorama nuevo de calles estrechas que necesitarían de un análisis bastante más profundo.

Nuevas colisiones
En este entorno se pueden producir colisiones entre movimientos de personas en lugares hasta ahora inéditos en la Madrugada. Y lo que es peor, según los expertos, en calles estrechas sin posibilidad de maniobra para garantizar una mayor seguridad. Cuando el Silencio se dirija por laGavidia hacia Alfonso XII colisionaría con el público del Calvario de la Plaza del Museo, así como habría un potencial lugar de aglomeraciones en las inmediaciones de la iglesia San Vicente. Del mismo modo, cuando la Esperanza de Triana entre en San Pablo, el público irá desde San Eloy y sus alrededores a la búsqueda de Alfonso XII con unos flujos que se ven complicados, donde el público de el Calvario topará con el del Silencio, todo eso contando con un cumplimiento de los horarios. En este caso habría que evitar siempre las calles estrechas, desaconsejables en materia de seguridad. Por ejemplo, cuando el Calvario plantea ir por Gravina, Museo y Monsalves, la seguridad sería mayor si lo hiciera por Alfonso XII. Monsalves es una ratonera, salvo que se afore (lo que implica un mayor dispositivo policial). Alfonso XII es una calle más segura y con más vías de evacuación.

El nuevo planteamiento, en líneas generales, conlleva que hay hermandades que tienen que hacer más recorrido, por lo que el dispositivo tiene que aumentar (Policía, tráfico, sanitarios, escoltas, Lipasam…). Algunas hermandades están más tiempo en la calle, lo que contradice las recomendaciones de seguridad. Es más, determinadas hermandades están más tiempo en espacios considerados críticos. Por ejemplo, el Duque, lo que conviene valorar cuando los recursos de la Policía Nacional son escasos.

La propuesta, lejos de suponer el blindaje de la Madrugada, presenta nuevos riesgos. El pacto de la Madrugada no afronta el verdadero reto: retrasar las salidas entre una y dos horas, según los casos, para evitar la concentración de las seis hermandades en la franja horaria más crítica. El pacto es frágil e insuficiente.

Madrugada, la hora de intervenir

El Fiscal | 3 de diciembre de 2017 a las 5:00

Entrevista con el delegado de Fiestas Mayores, Juan Carlos Cabrera.

EL silencio municipal sobre el frágil pacto de las hermandades de la Madrugada extiende un manto de sospechas sobre las garantías y la validez del acuerdo. Hay veces que las cofradías parecen vivir en los años ochenta, como si todavía imperaran el Plan Trabajadera y la teoría sobre lo bien que nos portamos los sevillanos en la calle (tururú). El Ayuntamiento no ha dicho esta boca es mía en el diseño de la Madrugada de 2018 que han confeccionado los hermanos mayores a puerta cerrada. Lo que interesa a todos ha sido ventilado por unos pocos en una casa de hermandad, sin luz ni taquígrafos, sin presencia de las administraciones competentes, sin informes previos sobre la idoneidad de los cambios, sin que los mandos policiales hayan dicho ni pío sobre si las reformas planteadas aumentan verdaderamente la seguridad. Los familiares del paciente (una Madrugada en la UCI) han decidido el tratamiento sin convocar a los médicos (el Ayuntamiento, la Junta, la Delegación del Gobierno). Los hermanos mayores y la cúpula del Consejo han podido tener buena voluntad, incluso haber puesto el corazón para tratar de ayudar en la resolución de un problema grave, pero han sido transparentes como niños al dejar ver la debilidad del acuerdo desde el primer momento. Lo avisamos en esta página el domingo pasado: qué poquito nos gustó la reiteración de que el acuerdo era válido sólo por un año. En cuarenta y ocho horas, el hermano mayor del Calvario arremetía contra el pacto que él mismo había firmado en su propia casa de hermandad. Nadie entiende nada. O se entiende todo.

La Madrugada que ha llegado a nuestros días, por desgracia, no se puede dejar en manos de las cofradías. Este lagarto no entiende de Ciencia Natural. La Madrugada está desbordada. Necesita una suerte de cortafuegos que impidan las temidas correas de transmisión de las posibles carreras y, al parecer, los expertos en seguridad ya intuyen que con el modelo planteado por las seis cofradías no se consiguen las prevenciones deseadas. El otro día, alguien reputado en la Administración municipal exclamó: “Tal como están las cosas, lo mejor que puede ocurrir es que haya una ola de frío esa noche”. El problema de la Madrugada no lo arreglan las cofradías por su cuenta encerrados en una especie de cónclave hasta altas horas de la noche. Repetimos: por desgracia no lo pueden arreglar. Han de ir de la mano de las Administraciones. Todos juntos. Ha habido ya demasiadas sorpresas desagradables, nadie puede garantizar que la lacra se extienda a otras jornadas de riesgo, caso del Domingo de Ramos, por lo que es la hora de que la autoridad competente intervenga. Aceptar que las cofradías marquen los tiempos en un asunto de ciudad es asumir demasiados riesgos. Que la Madrugada se convierta en un asunto donde los hermanos mayores quieran ganar su batallita particular para quedar bien ante sus cabildos es no tener altura de miras, rebajar un asunto muy delicado al nivel de rifirrafes de una comunidad de vecinos y terminar de liquidar el hermoso legado de la otrora noche más hermosa del año.

Hay tiempo todavía de hacer las cosas bien, de emprender reformas con profundidad, de establecer garantías. Jugárnosla al frío resultaría penoso. No son tiempos para versos. El Plan Trabajadera se acabó. Como Ecovol. Como el cine Fantasio. Estamos en otra Sevilla, que pasa del extremo de correr con pánico a sentarse en una silla de chino. No hay término medio.

JUNTA ORDINARIA DE ACCIONISTAS DEL BETIS

La presidenta cuida su cofradía

Susana Díaz ejerce de trianera como Arenas de macareno. A la presidenta le encanta acudir a su hermandad, presidida por un catedrático que ya impartía clases de Derecho Natural cuando ella era alumna en las caracolas de la facultad en la Sevilla de la pos-Expo. Ay, aquellos tiempos de don José Luis Murga, don Antonio Gordillo Cañas, Mikunda, Polaino, el gran Martín Serrano y algún otro aficionado a los cargos que aspira a rector y que se puede comer una… rueda de calentitos. Triana une hoy de nuevo a la presidenta y al profesor con motivo de la inauguración del nuevo tesoro de la cofradía. Al fondo, la preciosa Esperanza que estos días luce el manto y la saya del taller de Brenes, donde se inspiraron en las caídas del palio y en  el popular manto de los dragones, y el original fajín comprado por unos hermanos en un anticuario. ¡Cómo luce la Esperanza con Javier Hernández! Hay que preguntarle: ¿Qué vas a dejar para el día 18, pedazo de vestidor?

Morante da ejemplo de compromiso en el Baratillo

Moeckel sigue recogiendo apoyos a su plan de exigir tres años de pertenencia a una hermandad antes de salir de nazareno, lo que supone ponerle trabas a los capiroteros noveleros, o a los capiroteros profesionales, como usted prefiera llamarlos. José Antonio Morante, Morante de la Puebla, ha acudido al besamanos de María Santísima de la Caridad en su Soledad. Se acabó eso de acudir sólo el Miércoles Santo a vestirse de nazareno y agarrar la vara. Hay que dar ejemplo y asistir a los cultos. ¿O no? No está mal que las cofradías, con cierto criterio siempre marcado por la mesura, difundan en sus redes sociales ejemplos de participación de personajes conocidos en la vida cotidiana de la cofradía. Puede servir de testimonio útil. Hay que implicarse antes de hacer algo tan serio (y sufrido) como salir de nazareno.

 

Vargas Llosa y la pluma de oro de Joselito

El Fiscal | 14 de mayo de 2017 a las 5:00

Imagen macarena vargas llosa

OCURRIÓ el Domingo de Resurrección, pasada la hora del Ángelus, runrún en el atrio con la llegada de una visita ilustre. Hace años que las visitas de relumbrón se producen en Semana Santa y no en Feria. La Feria, mejor organizada y sin incidencias, hace tiempo que dejó de ser atractiva para los ilustres, casi el mismo que la duquesa de Alba dejó de recibir en la Casa de las Dueñas en los días de farolillos. Pero la Semana Santa sigue atrayendo algunos rostros conocidos de Despeñaperros (guau) hacia arriba que hacen eso de “bajar al Sur”, pronunciado sea con voz engolada. Estaba el teniente de hermano mayor de la Macarena, Santiago Álvarez, en el atrio cuando llegó nada menos que Mario Vargas Llosa a la búsqueda de la Esperanza, la que había visto salir una Madrugada desde el balcón de las autoridades unos años antes, pero esta vez quería verla en la intimidad de la basílica. Llegó sin la Preysler y estuvo cerca de una hora contemplando los dos pasos y, especialmente, el altar de la Hispanidad. Se paró largo rato ante el paso de palio, comentó que esa tarde iría a los toros y, justo en ese momento, fue cuando el teniente Santiago le contó la historia de la pluma de oro de Joselito, que la Virgen aún lucía en el fajín, porque ese día aún llevaba todas las joyas de la Madrugada a excepción de la corona de oro. Al premio Nobel le encantó la historia del canónigo Muñoz y Pabón, que defendió públicamente que el funeral de Joselito El Gallo se oficiara en la Catedral en contra del criterio de quienes mantenían que en el templo metropolitano sólo podían celebrarse las exequias de aristócratas. Los partidarios de José quedaron tan agradecidos a aquel canónigo que le regalaron una pluma de oro por la brillantez y eficacia de su discurso, que el sacerdote rechazó en primera instancia. Al final aceptó el obsequio con condiciones: que la pluma llevara un alfiler para poder regalársela a la Virgen de la Esperanza. Y así fue. En la pluma están grabados un gallo y un corona en recuerdo de Joselito, rey del toreo. Por ser monarca indiscutible del toreo se celebró su funeral en la Catedral. Vargas Llosa se fue con la promesa de volver. Y con él se llevó una hermosa historia que une el toreo y la escritura.

El Dulce Nombre en el Salón Colón

Imagen Salón Colón

Se casaban dos jóvenes en el Salón Colón. Cofrades y de estirpes conocidas. Se casaban en el Ayuntamiento con todo boato, en una ceremonia presidida por un concejal cofradiero, ante el retrato del Rey y en presencia del Pendón de San Fernando. Se casaba ella de blanco y él de chaqué. Había mantillas blancas, ternos oscuros y, como en la sevillana del Pali, muchos barbos en adobo, mucho vino y alegría, que de todo hubo después en el sevillanísimo convite en el convento de Santa Rosalía. Se casaban en el Salón Colón con la mente puesta en la Plaza de San Lorenzo, que para eso la novia se ha criado a la sombra de los plátanos de indias, donde los pájaros se posan cada amanecida a verle la cara al Señor cuando se despide del pueblo y el personal tiene el cuerpo tan cortado como el alma reconfortada. Se casaban dos jóvenes en el Salón Colón cuando alguien –todo un detallazo– estuvo raudo al colocar una preciosa fotografía de la Virgen del Dulce Nombre sobre un caballete en un lugar preferente de la estancia. Una sorpresa para la contrayente. La foto de la Virgen, morena como la novia, era una bellísima instantánea de los años setenta, cera baja y siempre de tertulia con San Juan, de cuando aún no tenía saya rosa pero ya era la gracia de Sevilla bajo palio. La novia al final se casó ante Ella. Eso se llama un quite providencial al Derecho Canónico. La Virgen está donde están sus devotas más fieles.

La cordura

Félix Ríos Villega

Cada vez que hablemos del bajo, bajísimo nivel de los dirigentes cofradieros, excluyan al hermano mayor del Gran Poder. Félix Ríos no sólo tiene una sólida formación religiosa y espiritual, que la tiene incliso muy por encima de la de muchos cofrades de prestigio, sino ciertas ideas muy claras sobre asuntos de actualidad. Esta semana ha impactado con una carta enviada a sus hermanos en la que opina lo que opinó este Fiscal el pasado Domingo de Resurrección. No hay tramas en la Madrugada, no hay nada organizado. Hay mucha mala educación y mucha falta de valores. Hacen falta medidas incluso “impopulares” y, por supuesto, se necesita que los cofrades no abandonen la calle. Sublime. Un ejemplo de cordura.

Expectación con la muestra de Paquili

El Fiscal | 1 de noviembre de 2016 a las 5:00

Ayuntamiento de Sevilla  Presentación de la Exposición de bordados de Paquili
LA exposición de Francisco Carrera Iglesias, Paquili, que tendrá lugar del 3 al 19 de noviembre en el Ayuntamiento, ha comenzado la mar de bien. No se ha inaugurado todavía y ya es un éxito, porque el cartel anunciador, obra de Rafael Laureano, es una preciosidad que anticipa el espíritu de la muestra: la demostración de se pueden hacer cosas nuevas, originales y con un gusto exquisito en un mundo donde demasiadas veces parece imposible cualquier innovación. Paquili es más que un artesano de las cofradías. Muchísimo más. Ha trabajado para Loewe, su trayectoria está marcada por un continuo desafío a ciertas normas establecidas y tiene buen humor para encajar las críticas de los sectores más rancios. No dejen de pasar por esta exposición, porque no será una muestra habitual. Paquili no es desde luego un habitual. Lleva toda su vida dándole al f5 para estar en continua posición de refresco.

El abrazo de la ciudad

El Fiscal | 17 de mayo de 2015 a las 5:00

PRESENTACION CARTEL CORPUS
Rezaba con los pinceles. Oraba con las acuarelas. Siempre esperaba al Señor en la esquina de su casa, cuando la Madrugada tiene ese cielo roto que quiebra los cuerpos y la espadaña del Museo recibe las primeras luces del Aljarafe. Allí estaba siempre Daniel Puch Rodríguez-Caso, en la encrucijada mágica de Bailén con Miguel de Carvajal, donde las hileras de naranjos van perfumando el camino del Señor hasta dejarlo a los pies de Murillo para que los angelotes curen sus heridas. Los pintores son seres especiales que sólo rinden cuentas a la inspiración. Daniel no derrochaba palabras, ni exhibía muchos sentimientos. Cuando mejor se comunicaba era a través de su obra. Y con algún comentario rotundo, a modo de sentencia, sobre algún asunto cotidiano, como si de una pincelada fugaz y espesa se tratara. Por sus lienzos y acuarelas lo conoceréis. Y por su mirada. Reservado como un sevillano frío, discreto como un nazareno de ruan, de corazón abierto en la intimidad de una amistad forjada con los años, que sólo el paso del tiempo puede certificar la existencia de una verdadera amistad; directo en su juicio como un censor que no regala elogios si algo no le ha convencido.

Los pintores tienen la eternidad garantizada a través de sus cuadros. A un pintor le suceden sus hijos tanto como sus cuadros. Siguen respirando en cada pincelada. Sus lienzos son el sobrero que tienen preparado cuando el festejo de la vida se acaba. Daniel dejó mucha obra inédita en su estudio, en esa planta baja en la que compartía luz con el Museo. El Gran Poder pintado por Daniel es como un retablo para recibir oraciones cuando la basílica está cerrada. Tenía cogida la medida del Señor. Por eso dicen que el Señor se lo llevó para siempre, para que ya no lo pintara más en su estudio de Bailén, sino cara a cara, con ese dibujo hecho filigrana, con esa precisión en el cíngulo, ese poderío al reflejar el patetismo de su rostro. Se fue a pintar al Señor despacio, creando azules de Murillo, morados de cuaresma y blancos de novicia. Veo a Daniel absorto en la faena, de pie, con el compás abierto, ajeno al coro de ángeles que contemplan la escena, mezclando óleos en la paleta que tiene cogida como si fuera un cirio tiniebla al cuadril, con el rostro algo contrariado porque no termina de afinar una espina de la corona, satisfecho en su interior por la precisión con la que ha reflejado cada vuelta de cuerda del cíngulo, y por el hiperrealismo del triángulo perfecto de su zancada. Veo a Daniel feliz porque ahora tiene toda la luz y todo el tiempo del mundo para pintar al Señor y enseñarle la ciudad a través de su obra.

Subió al cielo con el caballete y los pinceles, dispuesto a explicarle a Dios en varios trazos la ternura de los niños seises en sus danzas puntiagudas, la divinidad de Sor Ángela y Madre María de la Purísima, el imponente cartel de la Semana Santa, o los retratos de tantos sevillanos a los que captaba la expresión cuando miraba en silencio, torcía levemente la cabeza y dejaba hacer al pincel con la concentración con la que un pianista siente la música en cada golpe de tecla.

Se fue Daniel con el Señor y dejó sin saberlo un cartelazo para el Corpus de este año, con esos trazos finos, esa luz que baña la escena, ese detalle mariano al fondo, ese romero esparcido. Era el pintor del Señor. Era el pintor de los seises. Era el pintor del Santísimo Sacramento. Era el sevillano que cada año esperaba el paso de Dios por su casa, que yo creo que ha sido él quien ha mediado desde las alturas para que el GranPoder siga retornando por el Postigo, largo itinerario que permite que Sara siga contemplando cada Viernes Santo el mejor lienzo de Daniel.
PRESENTACION CARTEL CORPUS

La concordia de la croqueta

El Fiscal | 29 de diciembre de 2013 a las 22:09

Imagen ovidio
En la vida municipal sevillana se alimenta el tópico por el que cualquier tiempo pasado fue mejor. Fuimos más felices con menos presupuesto. Siendo alcalde Manuel del Valle –un político de ruán, más serio que uno que yo me sé al que llamaban El Tiniebla en sus años de estudio– los concejales se enfrentaban en los Plenos jurando en arameo si era necesario, pero después confraternizaban en los bares de los alrededores. Era perfectamente habitual que el abogado Adolfo Cuéllar, histórico del PCE y un sevillano que fue hermano de la Carretería y la Pura y Limpia, se llevara la mar de bien con Manuel García, del PP y de la Macarena de toda la vida, y que ambos compartieran un tinto con Manuel Fernández Floranes, el socialista que siempre tendrá voz de presentación de pregonero y que fue costalero de riñones y ojiva en San Esteban. La acritud se quedaba en los bancos del plenario y en algunos titulares de prensa. Entre El Portón y Trifón, los ediles se repartían en convivencias de forma ordinaria y con una espontaneidad que con el paso de los años sólo mantuvo la socialista Rosamar Prieto-Castro, reserva espiritual del buen ambiente de aquellos años de autobuses de Tussam azules, blancos y con la franja roja. Pero llegaron las vacas gordas, entró el dinero y se nos rompió el amor. La vida política se crispó, se radicalizó en muchos momentos y hasta se judicializó. En Sevilla hay un grupo de concejales que están dispuestos a recuperar ese espíritu de concordia, al menos un par de veces al año. Ahí tienen, en animada velada, a dos concejales del PP, Beltrán Pérez y Rafael Belmonte, y a dos del PSOE, Miguel Bazaga y Juan Carlos Cabrera. No es un conato de gobierno de concentración a lo Merkel… Sobre todo porque Zoido, aunque le guste la Cruzcampo de Cuesta y Paradela, es mucho de melva y poco de salchicha. Tan sólo se trata de una reunión navideña de ediles de diferentes siglas con la excusa de su afición a las cofradías, como en los viejos tiempos de aquellas corporaciones de las que ya sólo quedan los maceros.
La cita fue en Casa Ovidio, donde se forja la concordia de la croqueta. Dicen que, por supuesto, hablaron de cofradías. Bazaga, reconocido amante de la cornetería y de los chistes con picante, es devoto del Sol. Cabrera es macareno y, por cierto, votante de Manolo García. Y si a Belmonte –todo un obispo laico de Bellavista– se le rasca el habitual terno oscuro, seguro que aparece el ruán morado del Cristo de la Corona. Para los íntimos queda que Beltran Pérez guarda un cariño especial por la Hermandad de la O, la pionera en atreverse a cruzar los puentes.
Cuentan que no sólo se departió de cofradías. También bromearon, compartieron penurias de gobierno y oposición, reivindicaron la política en sus mejores valores y soportaron a los típicos pesados haciendo fotos para el recuerdo porque no se creían lo que estaban viendo. Los retrataban como si fueran marcianos recién bajados de una nave. Hay quien comentaba que podrían llegar a formar un buen equipo de gobierno, pero esas cosas solo pasan en Alemania. Donde no hay melva, ni croquetas de Ovidio. Donde se ponga la croqueta de Ovidio que se quiten la luz y los taquígrafos. Sobre todo la luz, que se ha disparado.

Sólo faltan las palomitas

El Fiscal | 23 de septiembre de 2013 a las 17:35

cine
Decía José Luis Murga, catedrático de Derecho Romano que llegó a dar el pregón de la centuria, que la historia no es que se repita, la historia es la misma. Siempre la misma. Yrecordaba la figura de don José Luis al leer esta semana las exigencias del Consejo de Hermandades, que quiere que Zoido exima a las cofradías de pagar las tasas de la ocupación de la vía pública por las sillas y palcos de la carrera oficial. Don Bourrellier ha salido gallito y apunta a la tasa cero por rodajes de películas y anuncios publicitarios. ¿Por qué no aplicar a las cofradías el gratis total de los rodajes si ellas generan ingresos para la ciudad al igual que las empresas que vienen a rodar aquí sus largometrajes? Los ejemplos los carga el diablo. El Consejo pone a la Semana Santa a la altura de los rodajes de las películas como ya hizo no hace muchos años para zafarse de pagar el IVA de la carrera oficial. El Consejo, antes de conseguir la exención total de este tributo, suplicó el IVA rebajado del 7%, para lo cual pasó borreguilmente por el aro de considerar la carrera oficial como una manifestación cultural en función de un precepto referido a otros espectáculos muy distintos, caso de los festejos taurinos o las atracciones de feria (art.91, apartado 1º, nº 2, epígrafe 7º de la Ley del IVA). Y para obtener posteriormente la declaración de exención del pago del IVA tuvo que pasar por otro aro: reconocer el carácter social (nunca eclesiástico) de la institución cofradiera y, por lo tanto, se le aplicó el artículo que declara exento del tributo a aquellas entidades privadas de carácter social que organizan determinadas actividades. Por este motivo, se utilizó el artículo 20, apartado uno, nº 14 de la Ley del IVA, que trata actividades como las representaciones teatrales, musicales, coreográficas, audiovisuales, exposiciones y manifestaciones similares. Ahora Bourrellier dice que la Semana Santa es como el rodaje de una película a efectos de ocupación de la vía pública. Yque si tiene que pagar las tasas sería como poner la Semana Santa al nivel de los veladores, que Don Zoido no puede controlar por más que saca nuevas ordenanzas. Pues mire usted, don Bourrellier, lo de los pasos hace tiempo que está realmente como los veladores: hay demasiados, muy mal colocados en los días de salida y muchos de ellos afean la fiesta al igual que las mesas y sillas estropean la estética de un entorno monumental. Así que por ahí no cuela la cosa. Y en cuanto al argumento del cine para irse de válvula con las tasas, podría colar si se tuviera en cuenta que hay pasos que, efectivamente, parecen sacados de un rodaje; imágenes idóneas para un museo de cera y túnicas propias de Halloween, dicho todo lo cual con permiso de la corriente buenista-zapateril que considera preciossssas todas las cofradías. Pues no.
–Fiscal, detente por favor, que así no te van a dar el pregón nunca.
–Que se lo den al de los jamones. Además, este año toca una señora, que ya lo lo ha dicho don Juan José.
En definitiva, si ya claudicamos ante la poderosa Hacienda, que es la expresión del Estado, y defendimos que la Semana Santa es un espectáculo cultural y que el Consejo es una entidad social, no debe haber problemas en que el alcalde admita que la Semana Santa equivale a todos los efectos al rodaje de una película que dura siete días (¿siete?) y donde a veces se ven hasta extraterrestres, naves espaciales y pistoleros… ¿Recuerdan los pistoleros del western de San Gregorio en la elección del pregonero? Ymarcianos o seres un tanto extraños, haberlos haylos. Porque hay cofrades obsesionados por un carguillo que al pasar por la calle San Gregorio dicen ante la sede del Consejo: “Mi casaaaaa. Te-lé-fo-no”. La historia no se repite. Qué gran verdad enseñaba Murga la mar de bien en aquellas caracolas de Derecho de los años noventa que, por cierto, también frecuentaba por aquellas calendas una alumna llamada Susana Díaz. Esto es de película. Pero de película de verdad en sesión continua a cargo de Bourrellier Productions. Sólo falta que el tesorero cante aquello de “¡Movieeeeeeeerecord!” Aquí lo importante es no pagar, cueste lo que cueste. Saca las palomitas, Andrés (Martín).

Puerta de los Palos: Corpus 2011

El Fiscal | 24 de junio de 2011 a las 17:23

Saber recibir al Santísimo

En silencio, con una oración interior, un bisbiseo todo lo más.  Postrados de hinojos en la juncia y el romero, con cara de mañana de Corpus, porque en Sevilla hay caras para cada madrugón del calendario. Siempre quedan fieles que saben aguardar, esperar y recibir al Santísimo Sacramento, que no es un paso con corneterío al uso ni romanos musculosos con plumas. No hay tachiros que valgan. Este paso no tiene ni costaleros, que tiene ruedas y hasta dos servidores con guantes que van alzando los faldones para garantizar la visibilidad de los conductores.  Así se recibe al Santísimo.


Pisa con garbo…

Ahora sí que tienen algún sentido los aplausos a los componentes de la compañía militar de honores que forma en la procesión del Corpus (perdón, he dicho honores…) Desde que acuden voluntariamente se han despejado muchas dudas. Antes veía usted alguna cara y pensaba la gracia que le estaba haciendo a cierta criaturita el peso del cetme, los parones y la calor. Pero ahora… ¡cómo pisan estos gastadores! Y con más de 30 grados en los termómetros. Ea, después de a Zoido, venga el personal a aplaudir a los militares que han acudido libremente al Corpus. Libertad, libertad…


Del sin al con

¿Recuerdan la procesión de 2010? Fue el Corpus 0,0 por la cicatería a la hora de los honores militares. Que viene el lobo de la laicidad. Que viene, que viene… ¡Auuuuu! Pues este año ha habido bandera, pese a que algunos no la vieron, y ha sonado la Marcha Real a la salida de la custodia. Dicen las malas lenguas que todo es porque al alto mando militar de estos lares le que da un cuarto de hora. Y ya se sabe lo que ocurre cuando se ve la salida del convento…Ejem, ejem. De hecho, la misma banda también interpretó el otro día la Marcha Real a la salida del simpecado de la Hermandad del Rocío de Sevilla, al  que en 2010 no se la tocó y tuvo que improvisar la melodía el mismísimo tamborilero por orden del hermano mayor. Ya ves ustedes las diferencias entre 2010 y 2011. Del sin al con. Será cosa del convento.


Lo que menos gusta (I)

Los aplausos al Santísimo Sacramento están fuera de lugar. La vulgarización de la Semana Santa no es ajena al Corpus. Ni mucho menos. El comportamiento de algunos concejales del PP, sobre todo los noveles, deja mucho que desear. A algún jovencito hay que explicarle la diferencia entre la cabalgata de los Reyes Magos y acompañar de chaqué al Santísimo Sacramento. Le faltaron tirar caramelos. ¡Cuántos aspavientos! Y alguna rubia lomaniense venga a darse la vuelta y a rajar… Debe ser el problema de sacar tantos concejales, pues la disciplina de una cofradía de 300 nazarenos no es la misma que la de 1.200. Debe ser…


Lo que menos gusta (y II)

Ayer fue el día del Orgullo Dustin. Cada año se digiere peor eso de ver tanto traje de chaqueta, aunque se observa una peligrosa tendencia al pirateo en los tramos de cirios. Sí, sí… Mucho pantalón de pirata en una procesión eucarística. ¿A que vamos a tener que acabar suplicando dentro de unos años la presencia de más y más Dustin?


Lo que más gusta

El paso de la Custodia. Soberbio. Preciosos los cuatro faroles de mano. El exorno floral del paso del Niño Jesús. Los pajecillos de San Isidoro pegados a los faldones del paso, que es donde deben ir. El recogimiento de muchas personas que saben guardar la compostura debida en una procesión cuyo fin primordial es la de rendir culto público a Jesús Sacramentado. La clave no es otra que el silencio.


El Corpus de Zoido

El que no pudo guardar literalmente la disciplina fue el alcalde. Difícilmente olvidará el baño de masas de ayer. Hasta se le saltaron las lágrimas por la calle Francos. Jamás hemos visto las escenas que pudieron contemplarse en muchos momentos del recorrido. Se metieron señoras entre la fila para besarle y  señores para abrazarle. Hasta niños le fueron acercados. El nivel de notoriedad del alcalde debe estár a punto de reventar. El hombre en muchos momentos estuvo apurado porque ya no sabía cómo responder a tantas muestras de afecto. Ningún alcalde de la democracia ha cosechado semejante apoyo popular. Las imágenes de Giralda TV prueban cuanto afirmamos. Viendo tamaña muestra de respaldo popular, alguien telefonea a este Fiscal y le insta a recordar las costumbres de la Roma clásica…


Evocación atinada

En la antigua Roma, cuando los generales volvían victoriosos de una campaña, solían celebrar sus triunfos con una marcha por las vías principales de la ciudad. Montados en una cuadriga, recibían las aclamaciones del pueblo hasta la llegada al Senado. Si además de generales eran emperadores (o alcaldes con 20 concejales), un esclavo los acompañaba sosteniendo la corona de laurel. Y cada cierto tiempo recitaba junto al oído la frase: “¡Oh, César, recuerda que eres mortal!” Era la manera, sútil y elegante, de recordarle al personaje que sus éxitos militares no debían inducirle a creerse un dios. Como hace tiempo que la esclavitud, por fortuna, quedó abolida, habrá que ir buscando a alguien que haga de Pepito Grillo.


Trago

El que tuvo que pasar Juan Espadas, portavoz del PSOE en el Ayuntamiento, que con habilidad se adelantaba continuamente unos metros para no tener que ir justo al lado del alcalde y salirse del cruce de saludos, abrazos, besos y vítores. La de vueltas que tuvo que darle este hombre a la cabeza durante las dos horas y cuarto de recorrido. Por cierto, de los once concejales del PSOE sólo acudieron cuatro: el susodicho Espadas, Alberto Moriña, Eugenio Palomares y Joaquín Díaz. Aquella concejal que dijo que en Los Remedios se levantan a las once no quiso madrugar ayer. Aprovecharía que era fiesta local para hacer como en Los Remedios.


Oh, dolorosas ausencias…

¿Cuántos años llevan ya sin aparecer? Aquellas camisas cubanas de los años 80 en los primeros tramos. Aquellos heraldos del Evangelio bajados de un galeón… Cuantísimo se les añora.

Verídico

El Fiscal | 24 de junio de 2011 a las 15:39

Sábado, 11 de junio. El arzobispo y su secretario se dirigen a pie a la toma de posesión de la nueva corporación municipal. Los manifestantes congregados en la Plaza Nueva, que no eran precisamente de la adoración nocturna, lanzan todo tipo de improperios al prelado. Una vez dentro de la Casa Consistorial, monseñor Asenjo comparte ascensor con el abogado Joaquín Moeckel, al que refiere los insultos que ha recibido. “Asesino y pederasta…” El letrado le susurra en ese momento: “A nuestro Señor Jesucristo le dijeron cosas peores y los perdonó desde la cruz”.

El duro camino de Gregorio Serrano

El Fiscal | 9 de junio de 2011 a las 9:57

No desgasta el poder, desgasta la oposición. Ocho años se ha pasado sin oler la moqueta ni los oropeles. Pero no le han fatigado. Ocho años atendiendo a hermanos mayores quejosos y siendo google y látigo de la Alcaldía y los expedientes de Hacienda. Cuando se camina por las arenas de la oposición, los botos se quedan clavados cada dos por tres, los pies pesan el triple y no hay barra de promesas a la que asirse. Duro ha sido el camino de este concejal al que San Fernando vigila sus movimientos cotidianos desde su jaca en la Plaza Nueva. Si ustedes quieren saber dónde está en cada momento Gregorio Serrano, concejal de Fiestas Mayores in péctore, se lo chiva el santo rey desde las alturas. Tiene Serrano una fuerza innegable para aguantar horas y horas de trabajo, ora en el despacho del palomar examinando con lupa los gastos del gobierno, ora en funciones de representación no teniendo por más cena que esos canapés con trienios que usted y yo sabemos. Esos días se dice que Serrano tiene la gregorina alta, que es la hormona que le permite aguantar lo que ninguno de los humanos aguantamos. Por eso Zoido lo ha puesto en la Casa de la Moneda y le ha soltado encima el empleo, la economía y el turismo en una suerte de ahí lo llevas. Ea, ya está Serrano pidiendo en su farmacia de cabecera botes y botes de Gregorina 500 para esas jornadas en que desayunará con los de la patronal, comerá con el pregonero, merendará con los camaradas de Sevilla Global (ojú) y rematará con el quinario de turno con su melva con picos gordos.

Decíamos que la oposición no le ha desgastado porque es difícil conocer un político al que le guste más la vida municipal que a este Serrano de cinco jotas, que llega al cargo como hay que llegar: con la caseta ya puesta desde hace la tira de años. Por cierto, la caseta más pequeña del real, pero en la única calle con derecho a sombra de árboles de hoja caduca de los plátanos de Indias: Gitanillo de Triana. Serio al sevillano modo, trabajador como pocos, relaciones públicas único y fino observador al que no se le va un detalle. Ahí le tienen en el camino del Rocío de 1987, flanqueado por Reyes, su mujer, y por su amigo Álvaro García-Junco, rumor de plata batida tras el palio de la Concepción y un ejemplo de superación personal. Pero si quieren conocer al verdadero Gregorio, búsquenlo cualquier tarde de la segunda quincena de agosto en la silente Capilla Real. Sin chaqué, sin fajín, sin música de procesión y cuando los nardos están ya alicaídos. Tan sólo acompañado por las tres grandes razones de su vida y ante la sonrisa más enigmática de la ciudad. Ahora toca cambiar de botos e iniciar un nuevo camino.