Archivos para el tag ‘Cabildo’

Impresentable

El Fiscal | 23 de febrero de 2016 a las 18:00

Así resultó la actitud acerada de algunos hermanos del Valle en el cabildo del pasado jueves, donde el hermano mayor y la junta de gobierno dieron cuenta del desfalco provocado por un antiguo mayordomo. Recuerde:130.000 euros. Nadie esperaba tanta crispación. O sí, que es lo peor. Las cofradías no es que se parezcan a la política, es que también recuerdan a veces a las asambleas generales de ciertos clubes de fútbol tras descender de categoría.

Félix de Cárdenas
Cartelazo el presentado esta semana por la Hermandad de la Macarena, que de la mano de Ricardo Suárez tiene ya en su colección obra de Carmen Laffón, Ignacio Tovar, Pérez Villalta y ahora también de Félix de Cárdenas. El cartel de Cárdenas se debió presentar en 2015, pero una enfermedad lo impidió. El autor ha pintado la Esperanza de tiempos pasados, de años duros y de carencias, pero de un amor y una devoción firmes hacia la Virgen. En breve se podrá adquirir en la tienda oficial de la cofradía. Manuel García se quedó muy satisfecho con el cartel un año más.

La inquietud del Consejo
Bourrellier y varios señores del Consejo andan un poco inquietos con las innovaciones musicales del pregonero. Dicen que el presidente se ha dirigido directamente al compositor Marvizón para preguntarle en qué consisten esas novedades. Y, al parecer, el músico le echó una mijita de humor:“Nada importante, presidente. Un poquito de heavy, después algo de guitarra eléctrica a secas…”. A Bourrellier se le iba cambiando la cara con el relato.

La película del Cachorro
Otro éxito de Carlos Colón y Carlos Valera. Ambos están fraguando la gran colección audiovisual de la Semana Santa, de la que se beneficiarán las generaciones futuras. Cine de alta calidad y emoción, de exquisita documentación y elaborada producción. Un cine que exalta la devoción más popular, auténtica y genuina en unos tiempos donde el cutrerío se extiende imparable. Enseñen a sus hijos y nietos las películas del Gran Poder, la Macarena, el Silencio, el Museo… Estarán enseñándoles la mejor Semana Santa. Y ahora, la película que muestra toda la fuerza del Cachorro. Lo peor es que hay días de Semana Santa que uno va por la calle y es mejor retornar a casa y poner el cd de cualquiera de esas películas.

El pertiguero
Primer golpe. Oído en el Baratillo: “Moeckel ha convencido a Morante de la Puebla para que este año salga de nazareno de la Piedad.El torero deja los tramos del Gran Poder y se va al Arenal. Por cierto, en la nómina de la cofradía debuta una Moeckel, sobrina del letrado. Sí, has oído bien: una nazarena. ¡Qué contento estará don Carlos Amigo!”. Segundo golpe. Dicen que ha dicho: “Me bastan tres semanas para ganar las elecciones”. Tercer golpe. Yo creo que don Juan José debería darle una prórroga a Carlos Bourrellier tal como se está poniendo la cosa. Al tiempo. Yciriales arriba. ¿Yel Consejo no podría pedir una caseta de Feria? ¿No la tienen muchas hermandades? Ea, a ver si Sainz de la Maza o Esquivias, Esquivias o Sainz de la Maza, meten esta promesa electoral en sus programas y damos algo de alegría al proceso, miarmas, que sois más serios y estáis más tensos que en un cabildo del Valle…

La Soledad ya tiene música

El Fiscal | 15 de noviembre de 2015 a las 5:00

SOLEDAD DE SAN LORENZO
Los soleanos están convocados hoy a una votación muy particular:incorporar o no una banda de música al paso de Virgen, que siempre ha salido en silencio salvo en casos muy excepcionales en los que llevó música de capilla. La historia dice no a la banda de música. En 467 años sólo ha llevado música de capilla en 63 ocasiones. Pero, ojo, sólo de capilla. En ningún caso ha llevado banda de música. Se entiende que, analizada la contundente respuesta de la historia, estamos ante una cuestión de gustos. Y ahí, cómo no, también debe entrar el criterio. Muchos asociamos la Soledad de San Lorenzo no sólo al misterio que representa (Stabat Mater Dolorosa…), sino al final de la Semana Santa, la fiesta más hermosa de la ciudad. Cada cual ve la Soledad con la música que elige en la intimidad de sus vivencias, recuerdos y emociones. Su música es tanto el silencio absoluto, la angustia por el final, como el clamor del vacío. Su música son los últimos nazarenos que cierran el cortejo, la última confusión sonora de saetas de la plaza, los últimos movimientos del sudario, los últimos golpes de martillo… Tiene la Soledad la fuerza de ser la última, la intensidad de ser un símbolo, el valor añadido del broche… Dejen la rosa como está. Así ha sido 467 años, oiga. Que América estaba, como quien dice, recién descubierta y ya estaba la Soledad de San Lorenzo saliendo sin música.

Inhóspita Catedral

El Fiscal | 4 de mayo de 2015 a las 12:27

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Cambian los obispos, cambian los deanes, cambian los alcaldes. Pero la Catedral permanece con el Patio de los Naranjos clausurado como plaza pública, con el enjambre de vallas en su interior que conducen a nuestros señores los turistas como el ganado obediente vigilado por perros pastores con radiotransmisores. El turista paga. Tiene derecho a ir como quiera. Que quiere ir en camisa de tirantas asomando el bosque de las axilas, que lo haga. Para eso paga. Que quiere ir con el pantalón pirata, botines y camiseta fluorescente. Que lo haga. Para eso paga. Que quiere ir directamente en pantalón corto, cortísimo. Que lo haga. Para eso paga. La Catedral es una de las grandes cajas recaudadoras de la diócesis desde los tiempos de la Exposición Universal. No se puede poner en riesgo. Hace muchos años que a la hora de la verdad prima el turismo sobre los actos religiosos. Para maquillar la cosa se acordó denominar la visita turística como visita cultural. Suena más suave, ¿verdad?
Yo creo que cada mil turistas, el dean manda voltear las campanas de la Giralda. Ypasa que la gente no se orienta.

–Niño, suenan las campanas. Eso es que ya han hecho cardenal a don Juan José.
–Que no, mamá. Que son otros mil, otros mil que han entrado dejando cargadas las alcancías.

Y por cada cien mil euros de recaudación, hay un golpe de badajo de la campana de San Cristóbal. Tiene guasa (tela) que quienes reglamentan sobre el uso extralitúrgico de los templos, sean los mismos que no se atrevan a exigir al turista el decoro mínimo que se exige para visitar lo que se supone que es un lugar sagrado.

La otra noche, cuando llegó el Simpecado de la Hermandad del Rocío de Sevilla para presidir el pregón de las Glorias, se armó la marimorena. Los tíos de la seguridad de la puerta pegaron el cerrojazo en cuantito el Simpecado entró por el atrio de la Puerta de los Palos. La gran cantidad de fieles y hermanos que caminaban tras el Simpecado recibieron un cancelazo en las narices. Así, de pronto. ¡Zas! ¿La razón? Órdenes superiores. ¿La verdad? Estas criaturas no pasan por taquilla. No interesan. Cuanto más público entra, más se tarda luego en desalojar el local. Perdón, la Catedral.

A los fieles, cerrojazo. A los turistas, una pedazo de alfombra roja. En la Catedral hay tantas chanclas a cualquier hora del día que la Nave del Lagarto parece la Avenida de Castilla de la Antilla. Menos mal que la web Diario de Pasión captó el cerrojazo indigno ordenado por la superioridad. Ycómo disfrutan algunos dejando a la gente en la calle . Qué inhóspita la Catedral para los sevillanos, qué complaciente y permisiva para los turistas. Qué papelón (con veladores) el del Cabildo, duro con las espigas y suave con las espuelas.
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Lo peor no es la mudanza

El Fiscal | 14 de marzo de 2015 a las 13:15

La fe no se pierde por cambiar de imagen titular, ni de día de salida de la cofradía, ni de túnica, ni de templo. En cuestiones de cofradías, las manos a la cabeza hay que echárselas las veces precisas. La tendencia al escándalo y a la exageración es directamente proporcional a las horas libres del personal. Lo peor de todo es que cada vez son más los que conocen un estilo de gobierno basado en el reglamentismo y el puntillosismo. Escrito está que el vicario general, aficionado con amagar con querellas pese a trabajar para la industria del perdón, no para de romperle puentes al pontífice (creador de puentes, según la Etimología). Lo peor no es que el Cabildo de Toma de Horas se deje de celebrar en la Capilla Real, lo peor es que se trata de una decisión mamarracha para justificar unas absurdas normas sobre el uso de los templos. El buen gobernante evita el problema, el mal gobernante los crea para justificar su función. El ex párroco del Palmar de Troya y sus aldeas adyacentes está como la Junta:¡Imparable! Directo hacia el ridículo con tal de hacerse notar.

La fuerza de la autenticidad

El Fiscal | 12 de noviembre de 2013 a las 5:00

hermano mayor de la macarena
Alguien con cara de circunstancias advirtió hace unos meses a Manuel García García (Sevilla, 1933) que a sus 80 años tendría que remangarse si quería repetir en el cargo de hermano mayor de la Macarena al conocerse la formación de una candidatura alternativa impulsada por hermanos mucho más jóvenes y de familias con solera en la cofradía. A Manolo le faltó contestar que lleva más de sesenta años con las mangas hacia arriba y los codos al aire, sobre todo porque se forjó de adolescente en las madrugadas del mercado provisional de la Encarnación, cargando cajas de fruta y negociando con los mayoristas. Toda una vida de pertenencia efectiva a una hermandad no se tumban en unos cuantos meses. O no se debe. Porque hace unos años que en el mundillo de las cofradías cotiza a la baja el respeto a los postulados de esa vieja escuela por la que se dejaba repetir en el cargo al que está, para que termine sus proyectos y, sobre todo, porque resulta poco estética la mera posibilidad de que un hermano mayor salga por la puerta de atrás. Se supone que esa escuela es la que distingue a una hermandad de una empresa privada, a una asociación religiosa de una peña flamenca, a una corporación con sagrados titulares de una comunidad de vecinos. Se supone.
Manolo García ha arrasado en las urnas con la fuerza de la autenticidad. Su peso específico en el atrio macareno está forjado día a día desde que fue admitido como hermano en plena Segunda República, en mayo de 1935. Ya ha llovido. Y García sabe de las borrascas de la vida, de los refugios abiertos, de las puertas cerradas, del silencio de los teléfonos, de los vetos en la prensa y de las lenguas aceradas en los atrios. García siempre ha sido de la Macarena y, por circunstancias, estuvo en la política. El orden es el siguiente: primero fue la Macarena, después la Macarena y siempre la Macarena.
A la política llegó de la mano de un señor con mayúsculas como Ricardo Mena-Bernal, en unos años en los que se podía conocer a señores en la política, profesionales que siempre llevaban en el bolsillo interior de la chaqueta el billete de vuelta a sus despachos. Y también en unos años en que los concejales de distintas ideologías compartían copas en los bares del entorno de la Plaza Nueva, sin los radicalismos de las tertulias de ahora ni los enfrentamientos políticos llevados al terreno personal. Grandes tertulias echó García con Fernández Floranes, del PSOE, o con el inolvidable Adolfo Cuéllar, del PCE. Por eso no extrañó ver en la cola de sus votantes a históricos del socialismo como Antonio Ojeda o a concejales actuales como Juan Carlos Cabrera. Aquellos años primeros de la democracia también compartió acta de edil con un tal Javier Arenas, penó en los bancos de la oposición, alcanzó después el gobierno con Soledad Becerril y hasta sufrió que lo quitaran de las fotos o, lo que es peor, que los fotógrafos le rogaran que se pusiera en las esquinas para facilitar el corte de la imagen en la sala de revelado.
García consiguió la noche del domingo romper la inercia por la que grupos opositores se han hecho con el poder en las hermandades en los últimos años con toda legitimidad, pero sin respetar aquellos criterios no escritos que siempre han hecho más fácil la convivencia. Claro que también se han roto esas normas cuando gente que no ha debido pasar de secretario segundo o de prioste primero se ha empeñado en ser hermano mayor. García representa en la actualidad el retorno a ese orden quebrantado por las prisas en acceder a los cargos. Tan malo es no saberse ir como no saber llegar. Y lo ha conseguido en su casa, la hermandad con mayor proyección de la ciudad. Es el último gran personaje en un colectivo de hermanos mayores degradado –al igual que lo está el organigrama de los cargos de la ciudad– donde ni una voz se levanta más alta que otra, donde el espíritu crítico ha sido sustituido por raciones de adobo y donde parece que no hay nadie que sepa discrepar con la autoridad civil o eclesiástica desde la lealtad. El propio García lideró en los años de alcaldes franquistas que las plazas de abasto cerraran los Viernes Santo y todos los domingos, para lo que no dudó en pedir la mediación del cardenal Bueno Monreal en un tiempo en que la Iglesia Católica había accedido a facilitar el cumplimiento del precepto dominical.
–Eminencia, así podremos ir a misa los domingos.
–Le recuerdo que la misa de los sábados por la tarde ya es válida.
–Eminencia… Pero eso ni es misa ni es ná.
Y Su Eminencia medió y consiguió que el alcalde, Mariano Pérez de Ayala, ordenara el cierre dominical de los mercados. Desde muy joven, este comerciante con puesto en la Encarnación se acostumbró a moverse con la misma facilidad entre la fruta que en los más altos despachos del poder. Fue un alumno del San Francisco de Paula al que nunca le hizo falta la Universidad ni otros estudios superiores para saber estar en todos los ambientes con sencilla exquisitez y natural elegancia.
Ni un sólo reproche se le ha oído contra quienes han presentado una candidatura alternativa, una lista en la que estaban la mayoría de sus colaboradores y en la que había sangre de su sangre. Él también fue un joven con ímpetu, habrá pensado para comprender algunas acciones y no dejar de verlas como una borrasca más para quien cuenta los años por marejadas. Su habilidad, con 80 años cumplidos, ha estado en recabar apoyos hasta de quienes fueron sus adversarios. Ahora también debe ser hábil para ejercer de hermano mayor de todos los macarenos. Porque en el atrio caben todos los hermanos y todas las visiones. Y a ciertos cargos se debe llegar despacio, como en un paseo por la calle San Luis, por donde tantas veces hemos visto caminar a Manolo –junto a su entrañable hermano Pepe, el capitán de la Centuria– con su traje cruzado de Príncipe de Gales y llamando a la Madre de Dios sólo por su nombre, al estilo de los viejos macarenos: la Virgen de la Esperanza.

Oído en la calle

El Fiscal | 25 de septiembre de 2013 a las 17:43

“Esto al final es la historia que se viene repitiendo desde el año 2000. Las elecciones las gana el que tiene las tardes libres. Entiéndeme bien, es una forma de hablar. Quiero decir que las gana el que no tiene otra cosa en que pensar durante uno o dos meses, el que lleva en un papel los cincuenta o cien hermanos que controla y sus teléfonos apuntados para recordarles sin ser muy pesado que el día 10 hay que votar, el que llama personalmente a los hermanos que son amigos de sus amigos, el que cuando ve dudoso a un votante se lo pasa directamente al candidato a hermano mayor para que lo llame y le despeje personalmente sus dudas, el que se preocupa del transporte de los hermanos veteranos, el que revisa el censo para que todos sus allegados no tengan problema alguno en votar y el que, en definitiva, cuando está en el dentista con la boca abierta y ve que hay un cuadro de la Virgen, le pregunta al médico si es hermano y le pide el voto. No hay otra clave”.

El pertiguero
Primer golpe. San Benito somete a la consideración del cabildo general la restauración de la Virgen. Segundo golpe. Victoria socialista por 2 a 1 en la toma de posesión de José Miguel Verdugo como nuevo párroco del Plantinar. Por el PSOE acudieron rigurosamente vestidos para la ocasión el portavoz adjunto, Alberto Moriña, y el concejal Miguel Bazaga. Por el PP, únicamente el delegado del Distrito Sur, José Luis García, con el cuello abierto. Tercer golpe. Conste que el hermano mayor del Cerro de aquella primera salida a la Catedral fue Emilio Sánchez Verdugo, que el pasado domingo nos lo dejamos en el tintero al glosar cómo fue aquella incorporación modélica. Y ciriales arriba. Santiago Álvarez será el teniente en la candidatura macarena de Manuel García.

La última punta del tridente rojo

El Fiscal | 28 de julio de 2013 a las 17:50

Siempre siente un fuerte estruendo interior en el momento en que la caja entra en el nicho. Justo en ese instante es cuando el cardenal sufre el desgarro que provoca la guadaña al arrebatarle a otro ser querido. Lo ha confesado en varias ocasiones: hasta que el ataúd no desaparece de la vista es como si la muerte no fuera muerte, sino una circunstancia más de la vida. Pero cuando ya desaparece hasta la última referencia física hay que tomarse en serio que esto, señor cardenal, esto es la cara más cruel de la realidad. El martes se dio sepultura al último gran colaborador de quien gobernó la Iglesia de Sevilla durante 28 años. Monseñor Amigo formó un trío de lujo que tuvo como gran vínculo la amistad fraternal entre sus componentes y como características comunes la condición de doctores en Derecho Canónico, la proximidad a las filas del PSOE y unas vidas cortas pero intensas en obras. Eran –fueron– las tres patas del trípode de un dilatado pontificado. Alguna lengua acerada calificó a Manuel Benigno García Vázquez (1935-2005), Juan Garrido Mesa (1931-2007) y Francisco Navarro Ruiz (1968-2013) como el tridente rojo del cardenal Amigo más que como el trípode. A ellos les divertía la ironía, nunca se molestaron. Jamás se abonaron al escándalo mojigato.
Sería injusto no aludir a otros sacerdotes muy significativos durante todos esos años. Antonio Domínguez Valverde fue el servidor más fiel del cardenal; Francisco Ortiz se ganó la confianza de Amigo y llegó a rector del Seminario y vicario general; Ángel Gómez Guillén ha sido y es casi el único amigo personal de monseñor, pues un príncipe no tiene amigos en sentido estricto, como confesó en las entrevistas para su perfil biográfico en 2003. A Gómez Guillén lo invitaba en Palacio al almuerzo privado de cada festividad de San Carlos Borromeo. Antonio Granados fue su primer secretario y Antonio Hiraldo coordinó en 1982 la primera visita del Papa, aunque después se alejó de monseñor Amigo. Y otros curas muy próximos fueron, cómo no, Fernando Isorna, José Salgado, José Gutiérrez Mora y José Luis Peinado, quien sacó adelante nada menos que la restauración de San Isidoro.
No hay que olvidar a quienes fueron en un momento dado la conciencia crítica de monseñor Amigo cuando anunció la venta de San Telmo, como el desaparecido Gil Delgado y su inolvidable voto particular en contra de la operación, una joya jurídica a juicio de expertos canonistas en la que denuncia la modificación de la voluntad expresada en su testamento por la infanta María de las Mercedes de Orleans; o Pedro Ybarra Hildalgo, que entendía de buena fe que la Iglesia no debía desprenderse del edificio. Jesús Pérez Saturnino, uno de los seglares con mayor influencia en el Arzobispado en tiempos del cardenal, ha recordado estos días la carta escrita en latín que Gil Delgado remitió el 17 de junio de 2002 a Francisco Navarro con motivo de su cese en la Cancillería: “Te escribo en latín ésta mi lacrimosa y al mismo tiempo divertida carta no sólo por ser la lengua de Cancillería, sino también porque creo que expresar mis sentimientos de esta manera es más conforme con asunto de tanta importancia y valor; y porque todavía a ti y a mí nos es lícito comunicarnos de manera tan distinguida. Que lo entiendan otros, si pueden; que lloren, si no pueden”.


Nadie podrá discutir nunca que los tres canónigos de este trípode (o tridente) han mandado y mucho durante las casi tres décadas en las que la Iglesia de Sevilla tuvo que ponerse al día y tender puentes con el partido político que gozaba de una hegemonía en la comunidad autónoma a prueba de escándalos. El propio monseñor Amigo se llegó a defender de las críticas por su fluidez de entendimiento con los sucesivos gobiernos socialistas en Andalucía: “Es que no gobierna otro partido, ¿con quién me voy a entender?”.
Tan importante era saber latín como negociar la venta de San Telmo, gestionar las partidas de dinero público para la restauración de un buen ramillete de templos o implantar en la Catedral un modelo de gestión que asegurara su autofinanciación, que hiciera del primer monumento de la ciudad un negocio rentable cuyas cuentas se llevaran en una hoja de cálculo y no en una libreta de anillas. Esta última empresa la llevó a cabo con éxito el canónigo Francisco Navarro, la última punta del tridente rojo de monseñor Amigo. Navarro dirigía las finanzas de la Catedral con mano de ejecutivo como García Vázquez entraba una y otra vez en la Moncloa para asesorar a Felipe González –al que había casado– en las cuestiones de la Iglesia y el Estado (¡Cuánto hubiera necesitado Zapatero un García Vázquez a su lado!) o Garrido Mesa, desde su experiencia como secretario general técnico de la Consejería de Obras Públicas, llamaba a las puertas de los bancos, fundaciones, empresas y particulares para restaurar el Salvador con el impulso de Joaquín Moeckel, a quien supo sacarle sin complejos el máximo partido. Tres puntas de tridente que tenían claro que la misa no sale bien de tanto decir amén, a los que era difícil ver con el clergyman y que se sentaban en la mesa con el Diablo si se trataba de sacar beneficio para una Iglesia a la que sirvieron más en labores privadas que públicas pese a gozar de cargos con destacada notoriedad.
Los tres sabían latín (el de Cicerón y el otro, el de la calle) y los tres hacían gala de la típica socarronería de los curas de antes. En una tarde de toros en la Maestranza, Jaime Montaner, entonces consejero de la Junta de Andalucía, insitió a García Vázquez para que sentara junto a él en el palco de convite asignado al gobierno autonómico. El cura de grandes hechuras y nariz inconfundible, que ocupaba localidad en el palco asignado al Cabildo, le respondió en voz alta con cuarto y mitad de guasa sevillana.
–¡Que no, Jaime, que no! Que mi palco es vitalicio y el tuyo es por cuatro años.
Los tres, junto con Juan Guillén, formaban parte del denominado Grupo de Los Remedios, quienes junto al vicario Domínguez Valverde fueron clave muchos años en la profesionalización de la gestión de la Catedral. El pontificado de monseñor Amigo no se entiende sin este tridente, presente en las grandes operaciones que han supuesto verdaderos hitos en la Iglesia de Sevilla contemporánea. Navarro fue pieza clave en la Magna Hispalensis, que dio lugar al modelo de Catedral que ha llegado a nuestros días, pero también de otras operaciones menos conocidas como la cesión de la explotación del Hotel Los Seises o la venta de la antigua Escuela Francesa. Tuvo que soportar un aluvión de críticas cuando metía el pie en el área chica al abrir una cafetería en el Patio de los Naranjos durante la Magna Hispalensis, construir una entreplanta en el pabellón de recepción de los turistas o sembrar la Catedral de vallas y cintas separadoras a cargo de azafatas con la vehemencia, en ocasiones, de gorilas de discoteca. Pero Navarro hacía lo que debía. A punto estuvo de inaugurar un salón de actos permanente (¿O cafetería?) en la azotea de la cilla. Dejó una Catedral con un presupuesto que hoy supera los 10 millones de euros. Gracias a su revolución, el Cabildo no tiene que mendigar para la conservación del templo. El dúo formado por Navarro en la mayordomía y el arquitecto Alfonso Jiménez como maestro mayor ha afrontado todos estos años enormes obras de conservación de la Catedral, bien sufragadas directamente, bien con patronicios públicos o privados, pero con el criterio de que el Cabildo debía, como mínimo, sufragar siempre la mitad del presupuesto. Entre esas obras destacan la reparación de los pilares agrietados del trascoro, la limpieza de la gran fachada que da hacia la Avenida, ennegrecida por el tráfico rodado; la apertura de la visita aérea al templo, los planes de seguridad para las grandes concentraciones, etcétera.
Ninguno de estos tres personajes era ajeno al fenómeno de la religiosidad popular. García Vázquez era de la Amargura, Garrido Mesa de la Macarena y Navarro Ruiz del Silencio. Veían y valoraban el potencial de las cofradías, sin prejuicios y con más bondad de corazón que muchos sacerdotes considerados oficialmente capillitas. Impagable fue la labor de García Vázquez para desbloquear la incómoda situación que se produjo cuando algún lumbrera del Arzobispado trató de imponer la igualdad de derechos y obligaciones en varias hermandades en pleno verano (con agosticidad) y por medio de una carta sin ninguna negociación previa, cuando en la normativa diocesana se dejó libertad para que cada cofradía fuera asumiendo las directrices de los nuevos tiempos. Garrido fue clave a la hora que se admitiera a la mujer nazarena en la Macarena, una noticia que apareció en los telediarios. Y Navarro reivindicaba como suya la iniciativa de apagar todas las luces de la Catedral al llegar su primitiva hermandad.
Llama la atención que ninguno de los tres fuera a Roma en octubre de 2003 para asistir a la creación de monseñor Amigo como cardenal. Nunca fueron pelotas al uso, tal vez porque brillaban con luz propia. “Niño, ¿pero tú sabes cómo se edificó el Vaticano?”. Y Juan Garrido se echaba las manos a la cabeza en aquella reducísima cena con la que celebró sus 50 años como sacerdote. Amaba y servía a la Iglesia tanto como sufría con la cerrazón de algunos de sus miembros o disposiciones anacrónicas. Garrido se ofreció a oficiar el funeral de un sevillano muy conocido que se suicidó una mañana, porque el párroco de turno se negó a hacerlo. Largo como una cofradía de barrio, Garrido ha sido el cura que mejor respondía al perfil de padre y que más se quejaba cuando se le hablaba de usted o se le llamaba de don. García Vázquez lo arreglaba todo hablando, hasta en la habitación de la clínica de Santa Isabel tenía ganas de charlar por el móvil y estar al día de la actualidad en sus últimos meses. Y hablando vendió San Telmo a los socialistas, pilotando unas reuniones con el Ejecutivo socialista de José Rodríguez de la Borbolla que dieron lugar a la “mayor operación de enajenación del patrimonio eclesiástico en Europa” que ha dado hasta para un tesis doctoral, la del fallecido profesor Ribelot. Hoy se ve con toda naturalidad que la Iglesia se relacione con gobernantes de todo signo político, pero a cierta Sevilla de los años 80 le costó digerir que los curas se sentaran con socialistas (¡La Iglesia con el rojerío!) a hablar de dinero, de mucho dinero. Tanto dinero que buena parte del importe recibido en metálico (mil millones de las antiguas pesetas) acabó en un fondo de inversión del BBVA Privanza (Open Found) de alta volatilidad que incluía un porcentaje en un paraíso fiscal, una particular interpretación de la parabola de los talentos que también generó polémica.


Navarro era aparentemente el más distante, pero formaba parte de esa minoría de sevillanos que, lejos del estilo del compadreo, cuando ofrecían su casa lo hacían de verdad. Nunca se calló en asuntos delicados para la Iglesia, su Iglesia, de lo que podría dar fe el propio monseñor Asenjo, que recibió alguna carta de este veterano sacerdote en desacuerdo por algún alto nombramiento. Y no le gustaba que en la crónicas periodísticas se le refiriera como el “todopoderoso Navarro”, lo que me reprochó en su último día como canciller. Al mismo tiempo que recogía sus pertenencias del despacho me lanzó a la mesa –¡por fin!– el documento con todos los detalles de la venta de San Telmo.
–Ea, ya lo tienes. Tú sabes ya que dejo este despacho, ¿no?
La carrera de Navarro, con diferentes destinos en el mundo por su etapa como diplomático del Vaticano (y alguna polémica por su valentía de planteamientos), incluyó como anécdota una labor de interlocución con la reina para los preparativos de la Boda de la Infanta de 1995. Hubo que convencer a Doña Sofía de que las columnas de flores que pretendía quedarían engullidas por esa montaña hueca que es la Catedral por mucho que fueran de gran tamaño. Navarro y Jiménez, por cierto, fueron invitados al banquete en el Alcázar. Ninguno lució el chaqué protocolario.
A los tres les fui preguntando si eran los capellanes del PSOE. Y los tres respondieron igual.
–Je, je, je.
Fueron curas de su tiempo que ayudaron a su Iglesia a tener un papel activo en la sociedad que les tocó vivir, nunca arrinconados en la sacristía ni escondidos entre las humaredas del incienso. Qué curioso, ahora tenemos un Papa que parece marcar el camino señalado por estos tres curas: “Prefiero mil veces una Iglesia accidentada, que haya tenido un accidente, que una Iglesia enferma por encerrarse. Salid fuera, ¡salid!”. Dejan un hueco que alguien, por la propia teoría de la ocupación de los vacíos, deberá cubrir necesariamente, pues la Iglesia necesita un equilibrio de fuerzas y de mentalidades para poder seguir poniendo el intermitente a la derecha y girar a la izquierda cuando interesa, que es la especialidad de la casa.

Llamada al orden

El Fiscal | 2 de marzo de 2011 a las 10:30

Isacio Siguero ha dicho que ya está bien de crispación. Literalmente. No es que el hombre vea por las noches Intereconomía, sino que ha emitido una resolución a cuenta del recurso de varios hermanos indignados por los supuestos defectos de forma en la convocatoria de un cabildo para sacar al Cristo de la Salvación en vía crucis. Ni tutelas, ni tutías. El Cristo sale. Aquí paz y después… La de Molviedro.

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Oído en la Gran Plaza

El Fiscal | 13 de julio de 2010 a las 16:55

“Fiscal, un grupo de hermanos estamos viendo con perplejidad que en nuestra hermandad se producen hechos que nos preocupan sobremanera. A la ya conocida prohibición de efectuar la anual peregrinación a la aldea del Rocío impuesta por nuestro director espiritual (más preocupado en ocupar pronto el puesto de canónigo, como él mismo dice) se suma lo ocurrido en el último cabildo. Se nos citó para tratar en cabildo extraordinario las obras de urgencia en la casa de hermandad y su financiación. La sorpresa se produjo cuando esas obras se cifraron en 20.000 euros, pero el hermano mayor se empeñó en votar una propuesta de reforma integral de 315.000 euros financiadas con una hipoteca a 18 años”.

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Y aún hay más

El Fiscal | 13 de julio de 2010 a las 16:54

“Que sepas que varios hermanos preparamos recursos ante la autoridad eclesiástica, pues entendemos que no es normal citar a un cabildo para un fin y luego manipular su desarrollo para sacar adelante proyectos faraónicos que sólo son justificables por la megalomanía de una junta de gobierno. No deja de sorprender que se solapen en el tiempo la ejecución de unas bambalinas por un coste de 240.000 euros y una obra de la casa, no necesaria por ahora, por un importe de 315.000 euros, máxime cuando la economía de la hermandad se apoya en las cuotas de sus hermanos, no disponiendo, como otras hermandades, de recursos extraordinarios. Si a esto añadimos el aumento de las cuotas en 3 euros, lo que no constaba en el orden del día, podrás comprender cómo están los ánimos entre algunos hermanos”.

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