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Madrugada 2018, Catedral abierta

El Fiscal | 28 de mayo de 2017 a las 5:00

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CUALQUIER reforma en la carrera oficial que incluya la supresión de asientos para ganar en seguridad es un reto especialmente complejo, porque necesita de la aprobación del Pleno de hermanos mayores de penitencia. Y, por desgracia, una Semana Santa mercantilizada también ha hecho mella entre los hermanos mayores, que en muchas ocasiones sólo atienden a si la subvención anual se resiente, se queda igual o aumenta. Hay una carencia grave de altura de miras mientras Sierpes, por ejemplo, sigue siendo un avispero. La Madrugada no es un problema de seis hermandades como Cataluña –valga el ejemplo– no es una cuestión sólo de los catalanes. Interesa a toda la Semana Santa, interesa a toda España. La Madrugada es un problema de toda la ciudad. Antes de meterle mano a la carrera oficial y de evidenciar el bajo nivel de los dirigentes cofradieros, existen otras soluciones racionales que ya se están barajando por parte de los responsables en la materia. Además de aumentar las cámaras de seguridad tanto en número como en calidad y opciones de grabación, y de estudiar los aforamientos y acotamientos, existe una opción a tener muy en cuenta, como es la de retrasar tres horas el inicio de la madrugada en la carrera oficial. Esto es, se trata de que haya un tramo horario amplio libre de cofradías en el centro entre Pasión y el Silencio, entre la última del Jueves Santo y la primera de la Madrugada. Con los bares cerrados a las doce y la salida del Silencio fijada a las tres o cuatro de la madrugada, la Plaza del Duque y Alfonso XII, por ejemplo, ya no serían un campamento propenso para borrachuzos y vivaqueadores a los que poco importa la celebración religiosa.

Retrasar la Madrugada tres horas no supone –ojo– que las seis hermandades salgan tres horas más tarde. Habría que estudiar cada caso y, siempre, habría que seguir teniendo en cuenta los peligrosos cruces entre cofradías que son de sobra conocidos.
Una de las grandes novedades es que la autoridad eclesiástica no pondrá reparos en ningún caso para que las cofradías sigan pasando por la Catedral a partir de las 09:30 horas, la hora de rezo del oficio de laudes por los canónigos en el coro de la Catedral. Hasta ahora se obligaba a Los Gitanos a dejar libre el templo a las 09:20. Fuentes del Arzobispado han dejado claro que si la Madrugada se debe retrasar por motivos de seguridad, el Cabildo no pondrá obstáculos a tener abierto el templo la mañana del Viernes Santo. Es perfectamente compatible el rezo de laudes con la Macarena pasando, por ejemplo. Es más, tiene que resultar de especial belleza. La autoridad eclesiástica ha sido, pues, la primera en dar un paso al frente, en tomar conciencia de que todas las partes han de ceder por el bien de la noche más hermosa.

En las cofradías hay quien opina que retrasar el inicio de la Madrugada es una suerte de derrota. Pero también hay quien estima –creemos que con razón– que lo inteligente es tomar decisiones en función de las circunstancias que nos han tocado vivir. Somos hijos de nuestro tiempo. Hoy hay unos peligros que hace veinte años no existían. Hoy la noche está encanallada como hace tres décadas no lo estaba. A los sevillanos de los años 30 del pasado siglo les tocó vivir dos años sin cofradías en la calle. A nosotros nos ha correspondido salvar una noche que es la “culminación y síntesis” de la Semana Santa. Si se tiene bien estudiada cuál es la franja horaria donde se concentran los riesgos (la hora y media que abarca desde las 04:00 a las 05:30), habrá que tomar medidas encaminadas a no concentrar las seis cofradías en el corazón del centro histórico en ese período de tiempo. Yhabrá que tener –insistimos– ese espacio de respeto, de seguridad, entre el final del Jueves Santo y el comienzo de la Madrugada. Hay que evitar el fenómeno de la sesión continua que tanto perjuicio provoca porque retiene a cierto público bebedor en las calles que a partir de las cuatro de la Madrugada no está precisamente interesado en las últimas novedades de la Casa del Libro, sino en hacer literalmente el ganso.

Si la autoridad eclesiástica ha dado el primer paso (y así nos consta), el Consejo de Cofradías tiene muy claro que ha de ir de la mano del Ayuntamiento en todo este asunto. Juntos. Sin fisuras. Ylas hermandades tendrán que dejar de interpretar ciertas decisiones en clave de pérdida de poder o de merma de influencia. Ya se ofreció un espectáculo sonrojante con motivo de la discusión de horarios e itinerarios previa a la Semana Santa de 2016.

El retraso en el inicio de la Madrugada no debe provocar una colisión con el inicio de la jornada de la tarde del Viernes Santo. Se trata de salir más tarde y terminar a la misma hora, para lo cual habrá que hacer un esfuerzo que es perfectamente asumible y, por supuesto, algunas hermandades tendrán que tomar medidas concretas. Ceder. Ser generosas. Si la Madrugada tiende a terminar a las dos de la tarde, debe seguir terminando a esa hora.

Se acabó el corsé de las 09:20 horas. No habrá problemas para acceder a la Catedral durante toda la mañana del Viernes Santo. Los laudes no son los oficios, ni la vigilia de Resurrección. Son un oficio precioso perfectamente compatible con el paso en silencio de una cofradía. No se trata de una derrota, sino de una modificación de hábitos. La derrota sería no salir, dejar de sacar la cofradía a la calle. Es la hora de mover las piezas con inteligencia. Una cofradía no debe ser expuesta a riesgos. Ninguna.

¿Cuándo hablarán los ministros de la Madrugada?

El Fiscal | 30 de abril de 2017 a las 5:00

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AL humo de las candelerías apagadas con el beso del clavel (El Clavel, qué buen licor cazallero) nos tenemos que preguntar si algunos ministros del Reino de España se han apuntado al silencio con minúscula, si es que no estuvieron en Sevilla los que estuvieron, porque estuvieron nada más y nada menos que tres, como tres tristes tigres, o si es que toman Sevilla como pasarela de vanidades y de mangazos y ahí se quedan ustedes con sus cuitas, sus veladores, sus polémicas y en el puesto número 46 de inversiones del Estado. Aquí vino Zoido, ministro del Interior, pero muy de interior, a calentar el sillón en el pregón y en el palquillo de la Campana. Aquí vino Rafael Catalá, ministro de Justicia, a dar el mangazo de balcón macareno en la salida de la cofradía. Y aquí vino María Dolores de Cospedal, ministra de Defensa, a calentar el palco VIP de primera fila de la Plaza de San Francisco. Todos se hicieron sus fotos con nazarenos, costaleros y hasta con bomberos. Los vimos sonreír y hasta tocar los martillos de los pasos. Pero ni mú de los incidentes de la Madrugada. El ministro del Interior descargó el marrón –por lo visto– en el subdelegado del Gobierno, que es uno que puso él mismo con el único objetivo de defenestrar por motivos internos de partido a la que funcionaba, Felisa Panadero. Zoido ha dicho poco, casi nada, de lo ocurrido aquella Madrugada. Como tampoco dijo nada cuando ocurrió lo que ocurrió en 2015 y entonces era alcalde. ¿Dónde estaban, por cierto, los responsables municipales en 2015 cuando la cofradía del Silencio fue derribada? Alguno estaba en la playa, alguno iba de nazareno y alguno estaba ya a esas horas de la noche con los asuntos de Morfeo, que te veo, Tadeo. El socialista Juan Carlos Cabrera, el solito, ha reaccionado mejor en 2017 que todo el gobierno de los veinte concejales en 2015.

Cuando los sucesos del año 2000, el gobierno de España se tuvo que pronunciar por escrito. Tardó, pero lo hizo el 25 de mayo. Aquí han venido tres ministros al jajajá y el jijijí. Y poco más hasta ahora. Han dejado a peones de brega para dar la cara. Junto a estas líneas tienen reproducida la contestación del Ejecutivo a preguntas del diputado Felipe Alcaraz (IU). “Efecto dominó”, ya dijeron entonces. Aquel año se rompió el encanto de la noche, aquel año se derrumbó el castillo de arena de la Madrugada, aquel año supimos que éramos vulnerables. Sólo un informe interno apuntó a una causa distinta a la oficial: la exhibición de las armas reglamentarias de algunos agentes pudo disparar la alarma. Pero poco más. El Gobierno de España de 2000 –entonces estaba Mayor Oreja al frente de Interior– se tuvo que pronunciar oficialmente, salir del burladero del silencio gracias a un comunista.

Después de repasar las escenas de pánico, resulta poco edificante que a las pocas horas de los sucesos estuvieran los ministros de paseo y sin decir media palabra sobre lo sucedido. Algunos dicen que era la mejor forma de emitir un mensaje de normalidad. Esta ciudad es más que un palquillo, un balcón, el escenario del pregón o un palco de vanidades. Es más que la ciudad a la que “se baja” en AVE un par de veces al año para disfrutar “del Sur”. Cedemos varas, balcones y palquillos a cambio de nada. Nos sentimos pagados con la sonrisa condescendiente, satisfechos con la foto en el tuit . Nos bastan los peones de brega. Servimos con gusto el café y limpiamos en silencio las manchas que los invitados nos han dejado en el mantel. Y encima nos comemos alegres las pastas de cortesía que ni siquiera han probado. Tenemos nuevo eslogan. Sevilla, destino de ministros. Sevilla, agradaores sin fronteras.