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Segorbe en la Corona

El Fiscal | 19 de febrero de 2017 a las 5:00

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Ignacio Medina Fernández de Córdoba (Sevilla, 1947) ya es hermano de la Corona, la joven cofradía de la Parroquia del Sagrario. La jura se celebró en la noche del jueves, con el director espiritual y Santos Evangelios presentes, como manda el rito. La corporación quiere así recuperar la estrecha vinculación que la antigua hermandad tenía con la nobleza sevillana. Con Segorbe en la Corona, la Fundación Casa Ducal de Medinaceli acepta el título de hermano honorífico perpetuo, como se refleja en el documento que ilustra esta sección. Alejandro Mateos, el hermano mayor, mostró al duque la imagen del precioso Nazareno, a la que siempre preferimos recordar en andas mejor que en el paso. A Segorbe le llamaron la atención las potencias rematadas con la flor de Lys. Ignacio Medina comentó que es hermano del Silencio. Le explicaron que antiguamente, según documentación hallada de 1674, los hermanos de la antigua cofradía de la Corona eran miembros de pleno derecho de la Primitiva Hermandad de los Nazarenos de Sevilla.

La mujer de Segorbe, María Gloria de Orleáns y Braganza, se mostró interesada en ver la cofradía a su paso por el Patio de los Naranjos el próximo Viernes de Dolores. Tras la jura y la visita llegó la hora del ágape, que tuvo lugar en El Pulpo de la calle Tomás de Ybarra. Allí la conversación se fue en recuerdos al gran patrimonio que poseía esa hermandad ya extinta que los hermanos de la Corona de hoy quieren homenajear continuamente. Segorbe estrena un cordón distinto al habitual, como miembro de honor. El duque y su nueva cofradía han quedado en colaborar. Es sabido el interés y el trabajo serio de Ignacio Medina por la conservación y recuperación del mejor patrimonio histórico de la ciudad por mucho que en alguna ocasión sus proyectos hayan estado marcados por la polémica. En la Corona, al menos, hay mucha historia sobre buen patrimonio. Estas alianzas productivas entre aristócratas inquietos y cofradías no son muy habituales, más allá de los casos que ha habido para trincar dinero para dorar pasos, cesiones de joyas para la virgen o fotos de saraos donde el hermano mayor de turno se codea con alta nobleza a costa de la hermandad.

Es de esperar que Mateos trabaje esa línea de colaboración fructífera con la fundación del duque más allá de que el aristócrata asista a las misas solemnes y ocupe un banco destacado en la salida o entrada de la cofradía. El sueño de aquellos jovenzuelos protegidos por Gutiérrez Mora va cogiendo impulso. Cualquier día los vemos saliendo la tarde del Viernes Santo. Ya uno que yo me sé, Rafael Belmonte, incluso le daría tiempo de ver al Cachorro tras la recogida del último nazareno de ruan azul. Todo es posible. Hasta que el duque se dirija a los hermanos en estos términos: “Ahora vamos en el mismo barco. La fundación y la hermandad”.
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‘Eau de oposición’
La que han liado algunos por los perfumes que venden las hermandades de la Macarena y la Esperanza de Triana desde hace ya meses. Se han llevado las manos a la cabeza. ¡Que se encienda el fuego purificador! Esos mismos no dijeron nada cuando las cruces de guía de ciertas hermandades se exponían en los escaparates, los enseres se cedían al horripilante Munarco (que en paz descanse y no levante más la cabeza) o el Consejo de Cofradías transigía con calificar la Semana Santa como espectáculo cultural con tal de obtener un IVA rebajado en las sillas y palcos. ¿Dónde estabais, almas mías? Habría que sacar a la venta el producto Eau de oposición. Observen la nota de cata: tonalidad morada por exceso de tinto, regusto nasal que indica demasiadas horas de ocio vespertino, fortaleza inicial de nudo de corbata bien hecho y reminiscencia de maullidos en vientre.

Vuelve a los atriles
Hay que preguntarle a Jesús Rodríguez de Moya por sus próximos objetivos cofradieros. Dicen que entrará en la junta de gobierno de una pujante cofradía y que retornará a los atriles. Recuerden que en su día fue nada menos que pregonero universitario. Lo de escribir no se le da nada mal. Tiene sus libros en el mercado.

El pertiguero
Primer golpe. Un rito feliz. Los consejeros llegaron a la casa del pregonero en un microbús contratado especialmente para la ocasión. Volvieron muy contentos con las croquetas de bacalao. Espadas se lo pasó en grande con Alberto García Reyes. Segundo golpe. Don Juan José se fue pronto, como es su norma. Llegó y se marchó en el coche con su secretario, Borja Núñez, y el gran Marcelino Manzano, el feliz delegado diocesano de hermandades. Tercer golpe. Oído: “¿Cuántos dictámenes dices que hay preparados por si hicieran falta? Eso no puede ser, tampoco la intervención es para tanto”. Y ciriales arriba. Es curioso que en algún boletín se llame la atención a los hermanos por sacar papeletas de sitio y después no presentarse a hacer la estación de penitencia, “cuando es posible sacar una papeleta simbólica”. El fenómenos es cada vez más creciente. ¿La causa? Viajes de última hora, quizás. En cualquier caso, parece una actitud poco seria.

Todos contra el sábado

El Fiscal | 20 de noviembre de 2016 a las 5:00

Entrevista con Joaquín Sainz de la Maza, nuevo presidente del Consejo de Cofradías
SAINZ de la Maza ya sabe que para que algo siga igual, para que no se mueva un varal en cualquier asunto del Consejo, no tiene más que convocar un pleno. Eso es más antiguo que el andar hacia adelante. El pleno es a las cofradías lo que la comisión a la política. No se resuelve nada ni en uno ni con la otra. Se convoca, se debate, se levanta acta de las intervenciones y a la cerveza que estoy seco. Lampedusa debe ser el apellido de un consejero en San Gregorio. El otro día, el presidente hizo un Espadas, que consiste en presentarse a un debate sin tener todos los cabos atados, como hizo nuestro dilecto alcalde el otro día en el Salón Colón. Sainz de la Maza convocó un pleno para ¿cambiar? el modelo del vía crucis. La cita fue concurrida, con la presencia del delegado diocesano, don Marcelino Manzano. El pleno comenzó con la lectura del pasaje evangélico de la curación del leproso. “¿Qué quieres que haga por tí? Señor, que vea otra vez”.

Sainz de la Maza comenzó su intervención comentando que durante el periodo electoral había tenido ocasión de hablar con “casi todos” los hermanos mayores y que varios de ellos le habían sugerido que se planteara si el primer lunes de cuaresma “seguía siendo el adecuado” para la celebración del vía crucis. Alertó –¡esto sí que es demostración de fuerza!– que tenía la delegación de las hermandades de gloria y sacramentales para apoyar la decisión que se tomara. “El lunes se eligió en su momento porque era el único día que no había cultos”. Y el presidente apostilló: “Tampoco había entonces tantos vía crucis como ahora”.

Se apresuró el presidente en dejar claro que la convocatoria de la sesión no era una “dejación de funciones”, sino una suerte de “pleno consultivo” para pulsar la opinión de los hermanos mayores. “Este Consejo no quiere dejar los asuntos en el cajón”. Tras algunas aclaraciones más, el presidente planteó tres opciones al pleno para su consideración: suprimir el vía crucis “al haber cumplido su función”; dejarlo como está, o cambiarlo al sábado anterior al primer lunes de cuaresma, pero haciéndolo a las 18:15. La razón para elegir ese sábado y ese horario fue seguida de una explicación en la que se ponderaba que la incidencia en los cultos y actividades de otras hermandades sería muy reducida. Para eso se había hecho el pertinente y sesudo estudio.

A partir de entonces, la mayoría habló de lo suyo, de su parcelita, de su baldosa. El hermano mayor del Baratillo intervino para preguntar si el pleno estaba “provocado por la prensa o por los hermanos mayores”. Yrecordó que su hermandad tiene culto el sábado propuesto. El presidente respondió que el asunto preocupaba a “varios hermanos mayores” (ya no dijo muchos…) y que eso justificaba la convocatoria.

Claudio Espejo, hermano mayor de las Cigarreras, intervino para preguntar “para qué se había convocado el pleno”, y otro hermano mayor advirtió que si se apostaba por el sábado “descartaríamos a las imágenes que esos días estuvieran de culto”. El hermano mayor de la Carretería, Félix Mezquita, intervino para apuntar que ese sábado se celebra el traslado de las imágenes titulares de su cofradía a la parroquia del Sagrario. Por cierto, a don Félix le faltó afirmar que se trata de un traslado precioso. Este fiscal anima desde esta página a acudir a tan bello traslado.

El hermano mayor de San Buenaventura pidió la palabra para decir que el sábado tenía el vía crucis con el Cristo de la Salvación. Y  el de la Trinidad recordó que su Cristo “no se quedó solo en momento alguno” en el vía crucis que presidió el pasado primer Lunes de Cuaresma. El hermano mayor de los Gitanos preguntó si en la propuesta del sábado “se habían tenido en cuenta a las hermandades que celebran septenarios”, a lo que el presidente dijo que sí. Santa Genoveva propuso dejar el vía crucis como está, en el primer Lunes de Cuaresma, pero adelantando treinta minutos los horarios.

Ningún hermano mayor habló a favor de un cambio que puede ser más que lógico para realzar el acto piadoso del vía crucis de las hermandades. Sainz de la Maza dejó claro al final que “entonces, se queda en el lunes per secula seculorum”. Ylanzó un aviso:“Después no vayamos a los medios de comunicación, que nos gusta hablar con periodistas para piar…”. ¡Si al final la culpa la tienen los periodistas, don Joaquín! Sainz de la Maza terminó con el entrañable estilo de Antonio Ríos: “Rezad por mí y por toda la junta superior”. Yrecordó su talante:“Si tuviera 40 años podía enfadarme, pero con 65 y ya jubilado no me enfado por nada”. ¡Hace usted bien, don Joaquín! Recordó entonces a su padre: “Era amigo de todo el mundo y por eso le querían”.

Don Marcelino aprovechó para los avisos de rigor, entre ellos que las Jornadas Jurídicas de las Cofradías comenzaban el día 22. El presidente se dio tal vez un baño de realidad. Las cosas no son tan fáciles como parecen…Debió concluir como el Conde de Romanones: “Joder, qué tropa…”. Pero de la tropa excluyan a don Marcelino, por favor. Este fiscal así lo ruega. Ea, López Bravo, aquí tiene usted el acta ya hecha. No se debe ná, señor secretario. Ya me manda el pavo (trufado) y dos entradas para el pregón cuando pueda.

La moda del comunicado

El Fiscal | 24 de octubre de 2016 a las 12:28

30/03/10 Hermandad de los Estudiantes
EN la Semana Santa que dura todo el año hay una elevada cantidad de tontos a los que les funcionan los relojes de madera que construyen. Hay tontos de nueve de la mañana a tres de la tarde con derecho a una hora de almuerzo. Yhay tontos con las tardes libres, que son los que están en la base de la pirámide porque son los más numerosos. También hay tontos que escriben los domingos de cofradías o, mejor dicho, de cuestiones que tienen que ver con una arteria fundamental por donde circula la sangre de la ciudad, que es la de las cofradías. Arteria, todo sea dicho, cada vez más afectada por el colesterol de los hermanos mayores de medio pelo, musiquitos corneteros con las gafas sobre la frente y costaleros con tatuajes en unos brazos del tamaño de una pata de jamón. Tengan cuidado con ciertos tontos que escriben de cofradías con pseudónimo porque son los peores. Se lo digo yo.

Recordaba la explosión demográfica de los tontos a cuenta de una nueva moda que las cofradías han importado. ¡Otra más, cómo no! Sabido es que nada de la sociedad de cada tiempo es ajeno a las cofradías y que las cofradías no son extrañas al momento que les toca vivir. Si cualquiera es hermano mayor, que lo es cualquiera, en las cofradías ya emite un comunicado también cualquiera. ¿Ustedes se imaginan a Salvador Dorado El Penitente dando un comunicado de diez o quince puntos para explicar por qué llegó con el tiempo justo a sacar la del Silencio después de meter en Santa Catalina la de Los Caballos? Sí, he dicho Los Caballos, ¿pasa algo? Pues esta semana hemos visto difundido un comunicado de más de diez razones en las que un capataz expone su versión sobre las causas de su cese. ¿Pero qué causa va a ser, criatura mía? Te puso un hermano mayor y te quita otro. No hay más.

No es que difunda un comunicado la Delegación de Diocesana de Hermandades, con el cura Marcelino al frente; o que lo haga un hermano mayor, un candidato a hermano mayor o el Consejo de Cofradías. No, señor. ¡Un capataz emitiendo comunicados! Oiga, un capataz es un servidor de la cofradía que en cuanto se recoge el último miembro del cortejo queda destituido automáticamente y, si acaso, se le vuelve a nombrar para el año siguiente. No es un coadjutor del llamador con derecho a sucesión.

Si el capataz o sus ayudantes se meten en asuntos de política interna, ya saben a lo que se exponen, pues se trata de cargos de confianza, llamémoslos así por emplear la terminología política al uso.

¿Qué clase de evolución ha experimentado la Semana Santa para que un capataz se pronuncie a golpe de comunicado oficial como si fuera la Pantoja, la Casa de Alba o Abengoa? Yse lo publican con su firma autógrafa y todo. Ni el secretario de Estado norteamericano firmando el desbloqueo de Cuba. Aquí, que diría Cela, se han metido demasiados perros en danza, se ha sublimado a demasiado personaje secundario y los papeles están demasiado perdidos. Como para salir corriendo sin esperar a la Madrugada. Y dar antes un comunicado. Firmado, por supuesto: el tonto de los domingos. Que se trata de darnos importancia, ¿o no?

Aquel paño de la Verónica de 1998
Paño 1998
Esta semana ha fallecido a los 96 años la catedrática de Escultura y académica Carmen Jiménez (La Zubia, Granada, 1920-Sevilla, 2016). La Hermandad del Valle posee obra suya, un precioso Paño de la Verónica que pintó para la cofradía que tuvo como vecina durante tantos de docencia en el edificio de la calle Laraña. Pocos pueden presumir de haber tenido una obra en vida en el Museo de Bellas Artes. En su caso, un bajorrelieve en terracota. Descanse en paz.

El cristal

El Fiscal | 16 de octubre de 2016 a las 5:00

30/03/10 Hermandad de los Estudiantes
ES un señor importante en su oficio, de los que han aportado savia nueva al gremio de las artesanías. Su nombre está en la lista de ilustres de la ciudad y no precisamente por rancio. Anduvo muy ligado a una cofradía de la que fue alma máter. Lo sigue siendo hoy, pero ya desde el corazón, sin tanta presencia física y marcando esa distancia que siempre es norma de seguridad en el tráfico y en muchas relaciones sociales. El otro día, en un encuentro casual de dos minutos en ese trozo de La Antilla que es la Alfalfa, sentenció con honda convicción: “De la Semana Santa me han alejado las hermandades. Y sé que tú me entiendes perfectamente”. Claro que lo entendemos. Llegados a cierto tramo del recorrido, conviene tener en cuenta que hay que vivir la Semana Santa y el mundo de las hermandades y cofradías eligiendo bien el cristal con el que se mira. Decía el pintor Daniel Puch, con el fino sentido del humor que era marca de su casa: “A veces hay que ser cofrade por lo civil”. Así sufría menos. Dice Otto Moeckel: “Ser cofrade es la forma de ser católico en Sevilla”. Cierto. La Semana Santa es tan rica y son tan inmensas las formas en las que puede ser vivida durante todo el año que, en efecto, conviene adaptar el grosor de las lentes a lo cansada que se tenga la vista.

Esta semana, un artículo sobre la destitución del capataz Antonio Santiago ha generado más de diez mil visitas en la edición digital de este periódico, muy por encima de otros contenidos de esta misma sección dominical sobre cofradías. El dato es, cuando menos, llamativo. Es evidente que un gran público vive la Semana Santa por la vía de los capataces y las cuadrillas de costaleros, que en 25 años no han hecho más que ganarle terreno a las propias imágenes sagradas y, por supuesto, a las juntas de gobierno.

Tratados como gladiadores triunfantes de la antigua Roma, estos forzudos con costal han hecho valer su fuerza creciente en la vida social de la institución con la correspondiente proyección mediática. Quién sea o deje de ser el capataz de una cofradía genera más atención que el propio hermano mayor. Esta circunstancia, aun condicionante, no obliga a vivir la Semana Santa fijando la atención en los que tocan el llamador o en los criterios para igualar.

Aunque a veces resulte difícil, porque las hermandades tienden a secuestrar o asfixiar la Semana Santa, es posible emplear otros cristales con los que mirar la fiesta más hermosa de la ciudad y vivir cuanto de bello genera el resto del año, que no son, precisamente, las procesiones extraordinarias. Cuantísimos cofrades de reconocido prestigio renuncian a contemplar procesiones fuera del calendario, sumidos en el hartazgo. Hay quien se queja, por ejemplo, de que llevemos doce años ofreciendo los detalles de la votación secreta del pregonero porque, dicen, robamos la “magia” del proceso. Esos mismos que se lamentan de esas filtraciones son los que sacan a las imágenes sagradas en mayo, noviembre u octubre a la mínima oportunidad, dejándonos el Domingo de Ramos con la sensación de un 24 de diciembre: hartos de pasos, hartos de mantecados.

Con ocasión del 150 aniversario del Dogma Concepcionista, celebrado en 2004, hubo alguna voz autorizada que planteó si era realmente conveniente sacar a la Virgen de la Concepción en procesión extraordinaria, como se hizo en 1954. Cincuenta años después de la anterior ocasión, el contexto había cambiado sustancialmente, las procesiones con pasos de palio fuera de Semana Santa se habían multiplicado, por lo que tal vez lo que en 1954 era un hito, en 2004 pudiera haber quedado poco valorado en un contexto marcado por la saturación.

En cuestiones de Semana Santa urge ponerse en manos del nutricionista para seleccionar bien los alimentos y liberar los cuerpos de tanta grasa. El mundo de las hermandades está como la administración pública: lastrado por un exceso de tejidos adiposos. Está amenazado por dos fenómenos cuya onda expansiva no deja de aumentar: el bandismo que ya denunció el recordado Sánchez Dubé, que acapara buena parte de la imagen exterior de las estaciones de penitencia, y el costalerismo que, lejos de menguar, se consolida como el gran movimiento que condiciona casi todo en las actuales cofradías.

Diez mil personas se han interesado por un cambio de capataz. La Semana Santa de hoy es de los costales, llamadores y trajes negros de contraguía. Es de las redes sociales donde se derrama la cera ardiendo en el prestigio de las personas. Es de la trompetería de los solos de corneta eternos y alambicados. No han sido fenómenos pasajeros. Han llegado para quedarse. La elección del cristal adecuado para mirar la Semana Santa es más necesaria que nunca para no acabar orillados en una especie de exilio interior. Un buen cristal tiene el efecto de un filtro que no deja pasar egos tocando los llamadores, dirigentes engolados por la vanidad, leguleyos con aspiraciones renovadas, pregoneros que sobreactúan y otros excesos de incienso que atufan el ambiente. La mayoría que hoy impera en el mundo de la Semana Santa y sus hermandades engulle a una minoría que procura obviar a todos esos personajes efímeros y todas esas cuestiones triviales que son presentadas como un todo cuando deberían ser una mínima parte.

El protagonismo de los costaleros debió quedar siempre en el sepia de las hermosas fotos de Martín Cartaya. El de los músicos, en los discos de Pasarela. Prescindir de los excesos requiere un ejercicio continuo para que ambos fenómenos no distorsionen la imagen de la Semana Santa, la que sigue ofreciendo momentos, ritos y emociones auténticos si se elige bien el cristal. Criterio se llama.

Un gesto de otro tiempo

El Fiscal | 2 de octubre de 2016 a las 5:00

Entrevista con Joaquín Sainz de la Maza, nuevo presidente del Consejo de Cofradías
EN aquella hermandad sólo tuvieron conocimiento de los hechos poco más de cinco hermanos de los que formaban parte del núcleo de la vida cotidiana de la institución. Una mano larga, siempre una mano larga, menoscabó las arcas. Una sorpresa, un jarrillo (de lata) de agua fría, un ambiente enrarecido, unas relaciones personales viciadas. ¿Cómo salir de aquello? Con discreción, con sigilo, sin denuncias. Ycon un hermano mayor de los que se podía decir que lo eran de los pies a la cabeza. Calculado el mangazo, el hermano mayor puso de su bolsillo la cantidad hurtada. Se acordó con el caco su alejamiento de la corporación. Y nunca más se supo. Hubo paz (coronada) y después gloria. Aquel gesto de generosidad del hermano mayor evitó el escándalo. Nadie echó en falta nada. Se hizo el silencio. Eran, bien es verdad, unos tiempos en los que la mayoría de los hermanos mayores eran muy distintos a muchos de los de ahora. Llegar al cargo con la vida resuelta y encarrilada permitía ciertas ventajas, un margen de maniobra personal del que se beneficiaba la institución. Un sillero de los antiguos decía con cierta gracia que los hermanos mayores y consejeros se dividían en dos:“Los que llegan al puesto con el reloj de oro ya comprado y los que llegan con el Casio. Y eso después se nota en todo, sabe usted”.
En otra ocasión, hubo un candidato a hermano mayor que resultó victorioso, improvisó un pescao frito sólo para su gente y pidió que se cerrara la casa para quedarse arropado por su exclusivo círculo de confort. El hermano mayor saliente, que aún lo era, abortó los planes, exigió puertas abiertas y triplicó el pedido de pescado con una advertencia en voz baja al todavía mayordomo:“Lo pago yo. No se le carga nada a la hermandad bajo ningún concepto”.

Cuando la junta superior del Consejo de Cofradías abordó recientemente la oportunidad de pagar el cartel de la Semana Santa, hubo un gesto de otro tiempo, una muestra de generosidad de las que ya escasean. El presidente, Joaquín Sainz de la Maza, partidario de algo tan básico como pagar los trabajos que se encargan, se ofreció a abonar de su bolsillo los honorarios del artista. Lo dijo a puerta cerrada, conste en acta, que seguro que hay alguno que ya está pensando mal. El presidente estaba dispuesto a asumir el coste si no había intención de cargar el gasto a la cuenta corriente de la entidad, ni tampoco voluntad o tiempo para negociar un patrocinio privado. Aunque no lo reconocerá, así fue. Ni lo dejaron seguir adelante con el ofrecimiento, ni tampoco él quiso forzar la situación. No pocos evocaron aquellos tiempos en los que, como decía el pícaro sillero, había señores que llegaban a ciertos sillones cuando estaban ya de vuelta y con los deberes hechos. O cuando se cumplía el burdo teorema:“Con el reloj de oro ya comprado”. Yesto tiene su importancia porque así no se producen micromangazos. Nadie pasa a la institución la factura de un taxi (¡Qué vergüenza!), los gastos de un viaje a cierta ciudad eterna o el ticket de un whisky en el avión. A las cofradías se viene a dar tiempo y esfuerzo, no a quemar tarjetas. Mucho menos a llevárselo. No se engañe nadie si algún ingenuo queda. Para ciertos cargos (no todos) se requiere tener las mañanas libres y algo más que estar libre de hipoteca.

El día que un hermano se levantó en un cabildo general para protestar de forma airada por la reiterada asignación de una manigueta a un “señor de Madrid”, el hermano mayor de turno, de los del estilo antiguo, se levantó para zanjar la cuestión, empezando por afearle la forma en la que se dirigía al maniguetero:“El hermano de Madrid, porque es un hermano igual que todos los que estamos aquí, hace posible año a año que el Señor lleve esas flores que usted siempre exige y que usted tanto pondera. Unas flores especialmente gravosas para la mayordomía de esta hermandad en las circunstancias que vivimos y que, gracias a la petición de ayuda que siempre le hacemos, podemos seguir disfrutando. Qué menos que tener un gesto con este hermano”. Eran otros tiempos. Y otras flores.

Cita con la poesía

El Fiscal | 15 de septiembre de 2016 a las 19:06

RAFAEL MONTESINOS2 FOTO.JUAN CARLOS VAZQUEZ
Cuando Rafael Avilés me propuso la cordinación de una revista anual sobre análisis y pensamiento en torno a la Semana Santa, una preciosidad llamada Diecisiete y presentada en su día en la Basílica de la Macarena, alguien terció en aquella conversación: “O la revista es de pensamiento, o es de cofradías, pero las dos cosas a la vez…”. Recuerdo ahora aquel reto, justo cuando trasciende una preciosa iniciativa de la Hermandad del Valle:la inauguración de un aula de poesía cuyo título se dedica a la memoria de Rafael Montesinos. El próximo lunes se celebrará a las 20:00 horas la lección inaugural a cargo de Lutgardo García Díaz, accésit del Premio Adonáis de 2013 y poseedor del V Premio Iberoamericano de Poesía Hermanos Machado, que tratará un tema sugerente:“La mirada del poeta en la Semana Santa de Sevilla”. Este tipo de noticias no son habituales en el mundillo de la Semana Santa, la denominada prensa morada no le dedica mucha atención y suelen pasar como los penitentes que van detrás de un paso de palio: desapercibidos.

El Aula de Poesía de la Hermandad del Valle tiene un objetivo ambicioso:“Nace con la pretensión de introducir y potenciar el efecto de la creación poética en el ámbito de lo cotidiano, aprovechando de este modo la acción de nuestras hermandades para facilitar el placer de su lectura. Uniendo, pues, la creación lírica con la Semana Santa, se propone acercar gratuitamente a sus alumnos tanto el conocimiento teórico como el vital de todos los autores que han abordado dicho tema en su poesía. Por último, el Aula se plantea también como fin primordial dar conocer las obras de aquellos autores noveles que en ella se dignen participar a lo largo del año”.

Esta iniciativa me evoca a la de aquella revista: una apuesta por la excelencia, como tal necesariamente dirigida a minorías. Aquí no habrá sitio para ripios, pestiños y otras habilidades con pretensiones de oratoria. No se trata de elitismo excluyente, ni de altivez intelectual, sino de la búsqueda de autores y obras que han tratado la Semana Santa con el tacto de la calidad, el sentido de la emoción y la finura del buen poeta. Si además trasciende que el coordinador del aula es Rafael Roblas, la autenticidad de cuanto se diga de Montesinos está asegurada. Si el lugar es a los pies de la Virgen del Valle y con la intervención de cofrades como Honorio Aguilar, el buen gusto y el criterio están garantizados.

No busquen pregones mañana en la Anunciación. Ni tertulias sobre cambios de capataces, coronaciones descafeinadas o nuevos horarios de la Madrugada. No busquen polémicas sobre vallas, elecciones con pluralidad de candidaturas o mayordomos de luces cortas pero con las manos largas. Lo de mañana tiene poco que ver con eso y nada con los vómitos en las redes sociales. La cita de mañana es con el alma que encierra, ay irreparablemente, la mejor poesía.

La hora del pestiño

El Fiscal | 5 de septiembre de 2016 a las 12:39

Imagen calle pestiño
SUEÑA la margarita con ser romero y yo con que Juan Espadas mande el monumento al costalero a la papelera de reciclaje y haga de una vez lo que de verdad tiene que hacer un alcalde de Sevilla: dedicar una calle al pestiño. Hay ayuntamientos de España que ya tienen su calle dedicada al pestiño. Pero en Sevilla no, pese a que en esta ciudad tenemos una especialísima habilidad para tragarnos todo tipo de pestiños: los bañados en miel, los resecos envitrinados, los empapochaos, los minimalistas, los tamaños XXL, los moldeados como mancuernas… Sevilla nunca protesta ante los pestiños, aquí los pestiños circulan cuesta abajo y siempre tienen fauces donde ir a parar. Una buena calle dedicada al pestiño rendiría tributo a este manjar tan vilipendiado, que soporta una injusta carga peyorativa; serviría de homenaje a tantos años de sufrimiento en el Teatro de la Maestranza cada Domingo de Pasión, a tantos faldones de chaqueta hechos un guiñapo por los imposibles vaivenes en la estrechez de la butacas. ¿Una calle rotulada como Pregoneros de Sevilla al estilo de la que se denomina Letrados de Sevilla? No. Mucho mejor al pestiño. ¿Un monumento al costalero con un capataz que tiene toda la cara de Antonio Santiago? No. Mucho mejor una avenida, una plaza o un bulevar dedicado al pestiño. El pestiño en Sevilla es manjar de cuaresma y una de las varas de medir de la vida cotidiana, como lo es el bacalao. O la bacalá. “La cena del Ateneo en homenaje a los Reyes Magos siempre se vuelve un pestiño cuando llegan los discursos, esperemos que la próxima, con Moeckel de Gaspar, sea por fin divertida”. “Vaya pestiño de pregón nos ha dado este tío, si parece que estaba leyendo la guía telefónica”. “El cortejo del Corpus es un pestiño tras otro de representaciones”. “El monumento al costalero es un pestiño que ideó Zoido en su modelo de gobierno populista. Me alegro de que esta legislatura lo hayan retrasado de fila en el Congreso y que encima tenga que soportar la charleta de Teófila”. “Tremendo pestiño amojamado, reseco y acartonado que se ha tragado Espadas en plenas calores de agosto con el diseño de la portada de la Feria, concedido a un amigo del PSOE. Huy, huy, huy. Que te veo, Tadeo”. “A ver qué pestiños de toros nos echa Ramón Valencia en la Feria de San Miguel”.

Este Espadas, que es como el pescado en blanco, ni fú ni fá, ya está tardando en hacer un ejercicio de verdadera memoria histórica y homenajear a los que llevamos años digiriendo pestiños imposibles en esta ciudad. Con los pestiños ocurre como con los pleitos. Pestiños tengas y te los puedas comer. Sevilla, ciudad de la alta velocidad, la industria aeronáutica emergente, los veladores y el pestiño. Ya estoy viendo al alcalde, con sus zapatos en punta y sus pantalones de pitillo, descorriendo la cortinilla del rótulo junto al sonriente Juan Carlos Cabrera y avalado por los altos representantes del cofraderío local, incluido Jota Jota Gallardo, el decano de los abogados, que es como un hermano mayor pero de una cofradía sin sagrados titulares. Es que estoy viendo ese pedazo de rótulo luminoso: Calle del Pestiño. Y después, el Paseo de los Calentitos, la calle de los Nazarenos de Sevilla y, por supuestísimo, la Avenida de los Derrotados del Consejo. Ahí sí que hay pestiños de caja grande de Ochoa con triple lazada, pestiños bien cocidos y empapochaos.

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Cruce de miradas el 15 de agosto

El Fiscal | 16 de agosto de 2016 a las 5:00

Procesión Virgen de los Reyes.

VIRGEN DE LOS REYES

SEVILLA, 15/08/2016.
ESTÁ comprobado. El cortejo de la procesión tiene dos tramos bien diferenciados. El que podríamos denominar como el celestial, que abarca de la Banda Municipal al paso de la Virgen, que es donde se concentran los tiernos carráncanos y los devotos con cirio. Yel terrenal, comprendido entre la presidencia eclesiástica y la compañía de honores, donde figuran los participantes circunstanciales, que son las autoridades civiles y religiosas. Es en la segunda mitad donde se concentra el morbo, la frivolidad y todos esos detalles secundarios que apuntan a las ausencias, presencias y conveniencias. Vimos una estampa de concordia entre el delegado de Fiestas Mayores, el socialista Juan Carlos Cabrera, y su antecesor en el cargo, el popular Gregorio Serrano. Cabrera estaba especialmente risueño. Se le ve feliz. Serrano, por cierto, es de los que nunca faltará un 15 de agosto a la cita con la patrona cuando deje la vida pública. Su devoción es de hondo arraigo y a prueba de novelerías. Vimos, cómo no, a la camarlenga del PP, la diputada provincial Virginia Pérez, que desembarcó con sus incondicionales Alberto San Román y María Eugenia Moreno, que la apoyan en el conflicto interno del PP sevillano. La presencia de Pérez fue muy comentada. Casi nunca un representante de la Diputación Provincial ha generado el más mínimo comentario en años anteriores, salvo aquella vez en que sólo acudió el macero. Y aquel pobre funcionario revestido de verde hizo el recorrido sin acompañar a ningún diputado de la institución.

De tanto ver y tanto fijarnos vimos el especial saludo que don Juan José dedicó al ex alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, al término de la misa posterior a la procesión. Vimos el albo aguaor de la cuadrilla, que sigue acertando al usar cántaros de Lebrija en lugar de los horrorosos bidones de plástico. Vimos el chaqué de alquiler del presidente del Consejo de Cofradías, Joaquín Sainz de la Maza. El del alcalde, por cierto, presentaba alguna arruga, tal vez por efecto de haberlo guardado muy apretado en el armario tras el Jueves de Corpus. Hay quien dijo que la causa sería el desgaste del poder… Pero más desgasta el palomar. Mucho más. ¡Agua del cántaro que siguen las calores!

Olor a aguardiente
06:50 horas. Calle Mateos Gago. Peregil no para de servir copas de aguardiente. El olor en la acera se percibe con claridad. Al fondo de la calle se intuye el palio de tumbilla de la Patrona.

Bayonetas
La compañía de honores lució las bayonetas caladas en los fusiles. Como debe ser. Alguien apuntó a la novedad tras los años en que Zapateroy su ministra de Defensa, la señora Chacón, prohibieron su uso en los desfiles con un criterio absurdo. Por prohibir prohibieron hasta el sinsentido de una compañía desfilando sin bandera. Agua pasada…

Aplausos indebidos
La procesión mantiene, por lo general, un sello de respeto caracterizado por el silencio. No obstante, ayer hubo aplausos cuando la Banda Sinfónica Municipal terminó de interpretar una marcha al comenzar el recorrido por la Avenida.

Servicios municipales
Funcionaron con un grado de eficacia más que notable. Los policías locales no se dejaron ver mucho, que es de lo que se trata. Ylos operarios de Lipasam estaban recogiendo la cera del recorrido antes de mediodía, para lo cual usaron las vallas de la procesión para mantener acotada la zona y permitir el trabajo de la máquina.

Se notan los pueblos
Sobre todo a partir de las once de la mañana en el Paseo de Colón, donde acuden los autobuses fletados especialmente por los grupos de peregrinos. Retorno a casa tras cumplir con el rito, muchos de ellos después de acudir a pie a la capital.

Los mensajes al Fiscal
A las 07:15 horas: “Bochornazo dentro de la Catedral. ¡Quién lo diría!”. A las 09:35: “La Virgen ha entrado en la Catedral. Justo al lado del paso, el gran Manuel Palomino, fiel e incondicional del 15 de agosto”. A las 11:10: “Fíjate en la barba del canónigo don Pedro Ybarra. Tiene un aire numismático, muy elegante”. A las 09:40: “¡Qué bien interpreta Coronación de la Macarena la Banda Municipal! Yqué feliz va siempre el director”. A las 10:17:“Entre las autoridades hay alguna fémina con el traje oscuro excesivamente apretado”. A las 11:01: “Pasan los carráncanos y una señora acaba de decirle a su hija que se fije bien en los seises. Literal”. A las 11: 35:“Felisa Panadero, la subdelegada del Gobierno, ha venido este año mejor vestida, más acorde con el estilo de la procesión. El pasado año parecía que iba a una cena marbellí con Javier Arenas”. A las 12:35: “Este año la procesión ha ido con un pelín de adelanto.El sol no se reflejó en la cara de la Virgen al paso entre Alemanes y la Avenida”. A las 12:45: “¿Tú no crees que el Cabildo Catedral es demasiado permisivo con los fotógrafos que hacen el recorrido delante del paso? Es una verdadera bulla en muchos momentos. No sé, tengo mis dudas”. A las 13:07: “Asenjo va poquito a poco cogiéndole el pulso a Sevilla. ¿No opinas tú lo mismo?”. A las 13:47: “¿Dónde te metes? Quería contarte la última del socialista Juan Carlos Cabrera. Este hombre tiene valor en los tiempos que corren. ¿Sabes que ha mandado poner de nuevo el azulejo de la Esperanza de la Trinidad en la sede de Movilidad? Esta imagen es patrona de la Policía Local. Algún laicista radical la habría quitado… ¡Ole por Cabrera! ¿Es o no es para quitarse el sombrero?”. A las 13:10: “La cerveza corre por Mateos Gago desde la hora del Ángelus. Algunos comienzan su octava particular”.

Más de las normas

El Fiscal | 3 de agosto de 2016 a las 10:37

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SEGUIMOS con el análisis de las nuevas normas diocesanas a falta de otras noticias, que conviene dejar los cien días de rigor (y sosiego) a Joaquín Sainz de la Maza para que ponga orden en la casa y se haga con las llaves de los cajones. En este texto que nos fue dado en las vísperas de las votaciones al Consejo (¡Qué tino con la fecha!) se aprecia un fortalecimiento notable de la figura del director espiritual, que parece que pasa a disponer de facultades de dirección mucho más amplias que las relacionadas con el espíritu, y una confianza muy elevada en el instrumento de las comisiones. Estas normas dejan muy claro, por encima de todo, quién es la autoridad. Hay que recordar que las anteriores, de diciembre de 1997, proclamaron que las hermandades son asociaciones públicas de la Iglesia y, al serlo, pierden autonomía en favor de la autoridad eclesiástica, luego el hoy cardenal ya dejó preceptuado quién manda y, sobre todo, de quién son los bienes de las hermandades. Pues de la Iglesia, ¿de quién iban a ser? Entonces la mayoría de los cofrades se fijó en las nazarenas… Cuando la madre del cordero estaba en el carácter público. Ahí radica todo.

Al grano. Hablemos de la figura del director espiritual o, más bien, del superdirector espiritual. El artículo 38 dice que entre sus funciones está la de informar por escrito al delegado episcopal para los Asuntos Jurídicos de las Hermandades y Cofradías “sobre la idoneidad de aquellos que pretenden ser candidatos a formar parte de la junta de gobierno”. ¡Menudo poder tiene este director! Lo estábamos diciendo. ¡Y qué término más ambiguo el de la idoneidad! Se aprecia cuán grande es Castilla a la hora de poner límites a este director espiritual. Para ser hermano mayor hay que pedir el censo de hermanos… Y trabajarse al cura.

El artículo 39: “Los directores espirituales forman una comisión…”. Pues a alguno que yo me sé hay que decirles hasta dónde está el w.c. de la casa de hermandad. Mejor no ponemos ejemplos, ¿verdad?. Esto no vale por don Marcelino, conste en acta, que se sabe perfectamente todo lo que concierne a sus hermandades y están encantadas con su labor. Pero es que hay otros…

El artículo 41 dicta que “las normas sobre elecciones se aplicarán sólo en lo que no contradigan a las propias reglas, ni a lo establecido en estas normas, de forma que esos cánones tienen sólo valor supletorio”. ¡Cáspita! Va a ser verdad por fin lo de la “sagradas reglas” que tanto repite el cofraderío. Sorprende el valor que se le otorga a las reglas, siquiera sea en materia de elecciones, relegando nada menos que cánones del propio código a la supletoriedad.

Dicta el artículo 42. “La junta de gobierno está particularmente obligada, asesorada en todo momento por una Comisión Electoral…”. ¡Más comisiones, más comisiones! Con mucha frecuencia ésta técnica es la manera perfecta de que nada funcione correctamente. Napoleón dejaba la redacción de las leyes a los legisladores reservándose él la presidencia de las comisiones. Pero mejor dejemos a Napoleón… Y sigamos con las comisiones.

Veamos el artículo 43. “Una vez acordada, conforme a las reglas, la fecha de las elecciones, la junta de gobierno designará una comisión electoral, integrada por tres hermanos mayores de 18 años, con un número de años de antigüedad que determinarán las reglas. No serán miembros de la junta de gobierno ni candidatos a ésta. Su cometido será velar por el correcto desarrollo del proceso electoral. Esta comisión podrá ampliarse con un miembro designado por cada uno de los candidatos a hermano mayor, una vez proclamadas las candidaturas. La comisión actuará en todo momento en comunicación con la junta de gobierno….”.

Aparece por primera vez la figura de los interventores. Qué similitudes con la política… El hecho que la comisión actúe en comunicación con la junta de gobierno resta autonomía a la comisión y, por otra parte, si hay más de una candidatura puede oler mal el asunto, pues se volverá a hablar de la oficialista y la de oposición, pero esta vez de forma redundantemente oficial.
Vayamos ahora con el artículo 44. “La junta de gobierno comunicará oficialmente a la Delegación Episcopal de Asuntos Jurídicos de las Hermandades y Cofradías la fecha, lugar y hora señalados para la celebración de las elecciones, así como la composición de la comisión electoral regulada en el artículo anterior. Asimismo, comunicará a los hermanos […] Las comunicaciones citadas se realizarán en un plazo máximo de 15 días a partir del cabildo correspondiente”. Quizás no hubiese estado de más precisar cuál es ese “cabildo correspondiente”.

Ahora vienen las curvas. El artículo 53 prescribe: “Las hermandades y cofradías que atenten contra el cumplimiento del derecho universal y particular de la Iglesia, las reglas y reglamento de régimen interno, así como los acuerdos vinculantes del Consejo local de Hermandades y Cofradías, serán reprobadas con la imposición de una justa pena, que puede consistir en una corrección fraterna a través de una amonestación o reprensión, la prohibición de la salida del cortejo procesional o la realización de otros actos de culto o gobierno, e incluso la supresión de la hermandad y cofradía”.

Fíjense, en primer lugar, en que se alude a que habrá acuerdos “vinculantes”, es decir decisiones imperativas, de un Consejo local, por lo que dichos acuerdos se integran así en un régimen normativo sancionador a la misma altura que el Derecho Universal y Particular, de las reglas y que los reglamentos. Ojo porque esto es una novedad que no se debe pasar por alto.

El artículo 54 regula los motivos de expulsión de un hermano. Entre las primeras causas figuran la excomunión, la abjuración de la fe católica o el alejamiento de la comunión eclesiástica. Y se añaden, al mismo nivel, otras causas: “Haber sido sancionado más de dos veces con una pena de cese temporal, cuando cada una de estas penas haya sido superior a dos años. La utilización no autorizada de documentación de la hermandad, abusando del cargo que desempeñe en la junta de gobierno o de su condición de hermano, así como manipular, retener, ocultar o extraer de las dependencias de la hermandad documentación, objetos de culto u otros enseres valiosos, sin previo permiso de la junta de gobierno. El impago de cuotas sin causa justificada, debidamente expuesta ante la junta de gobierno, durante el tiempo establecido por las reglas o el reglamento de régimen interno de la hermandad”.
Se ha podido hacer cuando menos, como se hace en Derecho Penal, una graduación de las penas en función de la gravedad, pero muy al contrario se equipara un excomulgado con el que se ha llevado sin autorización una potencia o un pañuelo.

En la instrucción del expediente sancionador juega un papel decisivo (quizás excesivo) el delegado episcopal para Asuntos jurídicos, porque siendo tan varios los posibles motivos de apertura de un expediente, en algunos casos se podían haber solucionado con el reglamento de régimen interno y sin necesidad de recurrir al Palacio Arzobispal. El expedientado puede interponer un recurso, ¿pero ante quién? ¿Ante el mismo delegado que es consagrado por las normas como el gran y más auténtico intérprete de estas normas?.

La Esperanza de la Raza

El Fiscal | 13 de junio de 2016 a las 13:28

LA MACARENA EN LA RAZA 5
QUIÉN te iba a decir, Pedro, que dos años después de verla pasar por delante de tu casa, junto a tu familia y tus trabajadores, estarías con un pie fuera del lugar donde echaste los dientes como persona y como profesional. Quién te iba a decir, Pedro, que después de cumplir el sueño frustrado por la lluvia en 1964, estaría todo al borde de desbaratarse por efecto de las interpretaciones de algo tan árido como el Derecho Administrativo, que no entiende de almas, patrimonios inmateriales o señas de identidad por mucho que a los políticos en campaña se les llene la boca al prometer un catálogo especial para proteger los negocios que constituyen la imagen más genuina de la ciudad.
Quién te iba a decir, Pedro, que la Hermandad de Santa Marta, patrona de los hosteleros, daría un paso al frente para mostrar su solidaridad con uno de los suyos, un tabernero valiente y honrado como tú al que quieren sacar de su posada para ponerlo a buscar una nueva. Qué bonito el gesto público de Santa Marta arropando a uno de los suyos, qué detalle de Isidro.

Sólo dos años hace, Pedro, que la tuviste frente a ti, junto a tus tres hijas, los metres, los camareros… Qué bonita estaba La Raza aquel 31 de mayo, con el panel de flores hecho con el mismo dibujo que el elaborado para recibir a la Virgen cincuenta años antes. En 1964 se leía: “Viva la Macarena”. Y en 2014, como en un presagio de lo que sería más necesario que nunca por las ironías del destino:“Esperanza Macarena”.

Las cofradías son las imágenes y la personas. Y desde que Enrique Henares dio el Pregón, también son las tabernas. Sin complejos. Henares tuvo el acierto de incluir una referencia a lugares tradicionales del tabernerío local. Ojalá se hablara más de cofradías en los sitios de siempre y menos en esas barras donde se escupe y no hay lista de tapas, sino de cenutrios, que son las redes sociales. No se entienden las cofradías sin El Rinconcillo como no se entienden sin La Raza, que tiene más solera que muchas cofradías.

Quién te iba a decir, Pedro, que dos años después de aquel luminoso sábado, estaríamos dudando del futuro de un negocio que forma parte de los mejores recuerdos del Domingo de Ramos, de almuerzos de hermandad, copita de cava a media altura y golpecitos de cucharillas en la taza del café para anunciar el discurso del hermano mayor; de tomas de posesión de las juntas superiores del Consejo, de comidas posteriores al Pregón cuando se celebraba en el Lope de Vega, y de tantas y tantas convivencias de hermandades de cada día de la Semana Santa.

Quién te iba a decir, Pedro, que dos años después de aquellos Suspiros de España, baile de mariquillas y golpes de dragón y plata bajo la sombra fresca del Parque –hasta Aníbal González forzó el escorzo para verla alejarse– estarías tú yendo a devolverle la visita a la basílica para pedirle unas cuantas chicotás más al negocio de tu vida.

Quién te iba a decir, Pedro, que todo esto ocurriría cuando solo hace dos años que rezabas ante Ella en tu propia casa –privilegio al alcance de pocos sevillanos– por el futuro de todos los que estaban a tu alrededor y por la gloria de todos los que te enseñaron el oficio de servir, atender, fregar si es necesario, echar las cuentas, hacer los pedidos y, en definitiva, trabajar en el horario que los demás se divierten, honor y sacrificio de todo hostelero.
Aquel día, Pedro, nació la Esperanza de la Raza.