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Luto por un rociero

El Fiscal | 15 de julio de 2018 a las 5:00

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OTROS con el potencial de Pepín Lirola (1930-2018) lo hubieran jugado todo a la casilla de ser un personaje de la ciudad. Empresario de éxito, fluidas relaciones sociales, vecino de una de las zonas más cotizadas del centro, cofrade, taurino con hondas amistades en la afición mexicana… Pero no. El caso es que se limitó a trabajar en la firma Vilima, la que varias generaciones de sevillanos tienen interiorizada con la misma fuerza que hoy tenemos El Corte Inglés, y a ser rociero de la Hermandad de Sevilla, cuando la corporación era eminentemente familiar. Fue hermano mayor un solo mandato (1971-73), lo que le bastó para dejar huella material e inmaterial. Creó un rito precioso: la jura del hermano mayor en la ermita el 12 de octubre. ¿Cuántos nuevos hermanos mayores juran su cargo ante la Patrona de Almonte? Pues el de Sevilla lo hace desde que Pepín instauró esa costumbre. Promovió la construcción de las viviendas de dos plantas en la casa de hermandad en la aldea. Entonces costaba un mundo tener un cuartito para pasar los días de estancia. Pepín construyó estancias dignas, amplias y con hermanos dispuestos a ocuparlas y pagar la renta. ¿Y la construcción de la capilla con campana de esa misma casa de hermandad antes de ser hermano mayor? Cuánto sabía de cómo fue posible aquella obra junto con Antonio Jurado, ¿verdad hermanos veteranos del Rocío de Sevilla?

Pepín Lirola es Vilima, es el Salvador, es un jinete con chaquetilla blanca y vara dorada en una Sevilla que tímidamente empezaba a tener color. Aquella Sevilla del Banco Hispano-Americano, el Ecovol emergente de su amigo Valentín Álvarez Vigil, el cine Fantasio, Infantes Florido de párroco del Salvador, los coches aparcados en la Plaza Nueva y los grandes años de Curro Romero, inolvidable la temporada del 71. Se marcha Pepín al camino con la niña Magdalena en su regazo en una ciudad distinta. Tiene cerca a su amigo Juan Rojas. Muchos compañeros del comercio acuden a despedir a la hermandad.

La hermandad del Rocío de Sevilla, que tanto ha crecido desde entonces, es hoy en buena parte la que aquellos rocieros impulsaron con su manera de ser y sus ganas de vivir la fe con una alegría limpia, júbilo de arenas, raya, salves y tamboril. Este Pepín no cultivó la notoriedad, no buscó los azulejos conmemorativos. No le hicieron falta segundos mandatos ni prórrogas. La ciudad de hoy es distinta, la devoción a la Virgen está intacta, aunque los tiempos se vuelvan, como escribió el poeta Aurelio. Los 12 de octubre que jura un nuevo hermano mayor en la aldea se rinde un homenaje a Pepín Lirola, el de Vilima, el de la chaquetilla blanca que promovió casas dignas para los peregrinos.

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Movimientos
Los sigue habiendo de todo tipo tras la crisis en el Consejo de Cofradías que ha provocado el cambio repentino en la presidencia. Hay gente que no quiere dejar el cargo tras las elecciones de otoño. Tengan en cuenta una cosa, nadie quiere abandonar un puesto para el que estaba, en principio, cuatro años. Pero todo se ha visto alterado en muy pocos días. Hay consejeros que tenían claro que seguirían con el presidente Piñero, pero si don Antonio no se decide, opta por convocar elecciones y encima parece que no se presenta, pues hay que ir con Paco Vélez, que por ahora es el único que ha dado el paso al frente. Por eso, estos días se aprecian muchos movimientos, algunos nervios y las previsibles cenas en las que los consejeros se expresan…

Las cenas…
El peligro de comer mucho por la noche es que después se duerme mal, se descansa poco, los cuerpos no se regeneran y, entonces, se dicen las mismas tonterías o más por la mañana que por la noche. Algunos siguen erre que erre mirando al pasado, cuando se quiera o no, el Consejo ha hecho las cosas en tiempo récord y con bastante elegancia. Hay que dejar de mirar tanto hacia atrás.

¿Otra candidatura?
Permítanme la comparación. Que Rajoy no vote en el congreso del PP no quiere decir que no tenga una opinión formada sobre Soraya o Pablo Casado. (Casado, por cierto, tiene todas las hechuras para llevar traje de servidor y farol de mano). A lo que íbamos: el deber de neutralidad de la autoridad no quiere decir que no tenga un criterio sobre quién debe ser el presidente… Y, sobre todo, quién no se quiere que lo sea. Hay que saber interpretar los silencios. Yalgunos gestos. La autoridad, ya lo dijimos, desea a toda costa que no haya elecciones. ¿Reconsiderará Piñero su decisión? La ventaja de la Iglesia es que dicta las normas y siempre, siempre, se reserva la dispensa.

Lo dicho
Si algunos consejeros claramente piñeristas se han pasado con Vélez no es por otra razón que porque quieren seguir en la institución. A ver: los chaqués hay que amortizarlos y al pregón hay que seguir yendo al patio de butacas. ¿O no? Y, además, hay mucha gente buena en ese equipo, que sabe de cofradías bastante. Además, si Piñero no sigue no hay bandos, luego no se están pasando de un bando a otro. Estos días me gustaría saber qué opinan ex presidentes como Manuel Román o Adolfo Arenas… Tendré que llamarlos por teléfono. A Adolfo a lo mejor me lo encuentro en un taxi… Sí, sí, sí.

El pertiguero
Primer golpe. Lo peor de ser un cofrade impertinente no es mandar mensajes impertinentes, sino reenviar las respuestas que se reciben a la persona equivocada. Eso es quedar como la chata. Segundo golpe. El debate de la hostelería. ¿A quién apoyan Las Lapas y Casablanca? ¿A Piñero, a Vélez o a una tercera vía? Tercer golpe. Alguien promueve el encuentro entre Piñero y Esquivias, pero no parece que de ahí salga una unión… Y ciriales arriba. “La bendición para formar una candidatura la tenemos, de eso no te quepa duda. Falta convencer al cabeza visible. Si Marcelino se empleara algo más… Queda tiempo, mucho tiempo”.

El lagarto de la Catedral: “Pues como sé que te gusta afinar en estos asuntos, te confirmo que ayer comenzaron los días de merecido descanso del arzobispo. Ha sido un curso intenso en la diócesis. Don Juan José estará en permanente contacto con el vicario general. ¿Su regreso? Para los días de la novena de la Virgen”

 

El paso al frente de Vélez en el Consejo de Cofradías

El Fiscal | 8 de julio de 2018 a las 6:00

Foto: Victoria Ramírez

VAmos a decir eso tan sevillano del yo ya lo avisé. Te lo dije. Te lo venía diciendo. Qué poquito me he equivocado. Lo escribimos el domingo: Paco Vélez miraba el VAR, la pantalla del ordenador, durante la asamblea del adiós de Sainz de la Maza. Vélez miraba el VAR porque lleva meses calculando la maniobra del pasado jueves: dar el paso al frente y proclamar su candidatura. Para unos lo hizo de forma valiente. Con determinación, que diría Iván Redondo, el asesor de imagen de Pedro Sánchez. Para otros lo hizo saltándose al hoy presidente, que tendría un derecho preferente. El propio Antonio Piñero, un jurista serio y un cofrade de prestigio, sabe que esa prelación no existe. Es cierto, y aquí lo hemos escrito muchas veces, que nos gustan que los hermanos mayores sean respetados y se les deje repetir un mandato. Pero también lo es que Piñero ha tenido en su mano ser presidente, al menos durante dos años, con todo el apoyo y la bendición de la autoridad eclesiástica. Y no ha querido porque estaba empeñado en no jugar el papel de Bourrellier. Pretendía obtener la legitimación en unas elecciones, que son las que ha convocado, pero se ha encontrado con el paso al frente del tesorero.

Vélez ha anunciado que se lía el capote y que hace el paseíllo. Solo o acompañado. Eso merece un respeto. Tiene escasos apoyos internos, pero los que votan no forman parte de la junta superior, sino 124 hermanos mayores. Tampoco vota Marcelino Manzano. Piñero, que siempre ha ganado las elecciones a las que se ha presentado con más de una lista, medita si formar o no una candidatura. En principio dijo que no, mostró su desagrado a ofrecer ese “espectáculo”, pero después no ha dejado de recibir muestras de apoyo. Cuenta con el aval del secretario López Bravo (al que Vélez le tiró los tejos para la vicepresidencia) y con casi todos los delegados de Penitencia. Ya se verá. Agosto da para mucho. Si no se decide, es muy probable que se forme una segunda candidatura liderada por alguien que ahora no está en la institución, e impulsada por muchos agentes (digámoslo así) especialmente interesados en un perfil distinto al del actual tesorero.

Vélez lleva muchos años en el Consejo. Conoce muy bien la institución. Ha trabajado con los presidentes Román, Arenas, Bourrellier y ahora deberá hacerlo con Piñero por unos meses. El Cecop lo tiene como interlocutor. Controla un presupuesto de casi cuatro millones, las subvenciones, las sillas, los palcos, etcétera. Tiene devotos y detractores porque acumula poder. Le deben favores tanto como no le perdonan algunos nones. Nunca se pueden ni se deben atender todas las peticiones de un mundillo cofradiero que habitualmente concibe el Consejo como organismo proveedor de prebendas.

En meses se sabrá si se le censura el no respetar el teórico orden de prelación, o si se le premia la veteranía en la institución.

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Los 50 años de ordenación de Gómez Guillén

Muy agradable fuer la velada que se vivió el martes con ocasión del homenaje tributado al canónigo Ángel Gómez Guillén, que ha cumplido los cincuenta años de ordenación sacerdotal. El cardenal Amigo telefoneó a don Ángel durante la cena. Se recordaron momentos muy especiales de la larga trayectoria como presbítero de quien fue el cura que guió a Don Carlos en sus primeras visitas a los pueblos de Sevilla en 1982. Ay, aquel coche amarillo en el que el nuevo arzobispo y él se recorrieron la provincia. Y, cómo no, se evocó su íntima vinculación al templo del Salvador, donde fue nazarenito de blanco de su Hermandad del Amor.

Movimientos
Andrés Martín, el ex turbo consejero de Glorias y hermano mayor de la Pastora de Santa Marina, apoyará la candidatura de Paco Vélez. Nadie debe dudarlo. Las consejeras Milagros de Ciudad y Miriam Olga de Frutos están con el tesorero, al igual que el consejero Ernesto Martín, de Sacramentales. José María Cuadro y Enrique Durán son los principales apoyos internos del presidente Piñero. El secretario López Bravo defendió en la junta superior del jueves que debía dejarse que Piñero fuera el único aspirante en las elecciones.

Oído en San Gregorio
“Te aseguro que Vélez ha llamado a antiguos halcones como Joaquín de la Peña, ha pulsado a mucha gente y sabe que encontrará muchas dificultades en el camino, pero ha dejado claro que tira para adelante pase lo que pase”.

El pertiguero
Primer golpe. La opción prudente. Reguera será el capataz general de la Redención. Asume, pues, el mando de la cuadrilla de la Virgen del Rocío. Segundo golpe. “No, Paco Vélez no tenía intención de eclipsar las primarias del PP, pero la cosa salió así”. Tercer golpe. “El dijo que como Piñero se quedara y eligiera un vicepresidente de perfil muy fuerte, se marcharía de tesorero. Lo dijo porque sabía que esa opción se estaba manejando con cierta fuerza”. Y ciriales arriba. “Por eso en cuanto olió que no Antonio se quedaba y que habría elecciones, se tiró al ruedo”.

El Lagarto de la Catedral: “Es muy extraño que la autoridad eclesiástica haya avalado la expulsión del hermano de Montesión que quería ser hermano mayor. Te diría, querido Fiscal, que resulta una torpeza a primera vista. Es una reacción tan contundente que me genera muchas dudas. Raro, todo muy raro”.

 

 

 

La dimisión de Sainz de la Maza: la cantera de piedras está intacta

El Fiscal | 17 de junio de 2018 a las 5:00

Entrevista con Joaquín Sainz de la Maza, nuevo presidente del Consejo de Cofradías

HAN sido los servicios de inteligencia americanos. Esto es cosa de Trump, agobiado por el exceso de protagonismo del pregón del caracol de Luismi Martín Rubio. Es lo que tienen los espías: provocan cortinas de humo para despistar, para acabar con la ola de notoriedad que han alcanzado quienes no interesa que asciendan en la escala social. Se lo iba a preguntar esta semana a Julio Cuesta, que sabe mucho de los Estados Unidos, pero no lo voy a molestar, porque veo clarísima la jugada. Los yanquis, ya se sabe, siempre están detrás de todo fenómeno inexplicable. Lo proclaman las pintadas de la cartelería de la A-49: “Si te zumba el oído, te espía la NASA”. Y han ido esta vez a por el Consejo. Es que estoy viendo la llamada del Pentágono a la Gendarmería Vaticana: “Tiene que dimitir este señor de los cafés, tiene que dimitir porque esto se nos está yendo de las manos”. No se habla de otra cosa en Sevilla que de la exaltación del molusco de Martín Rubio. Que si la Fundación Cajasol de Antonio Pulido quiere editar el texto, que si ya hay varios posibles presentadores para el acto, que si se debía hacer el año que viene en el Lope de Vega, que quién repartió las invitaciones tan malamente que se enteró tan poca gente… Se acabó. Una buena dimisión y todos los mochuelos a su olivo. Ya no se habla más del caracol. Que la gente habla demasiado, oiga. Yescribe también demasiados mensajes. Cuánta maldad, cuánto ocio, cuantísima mirada tras el visillo… Fue dimitir Sainz de la Maza y todo el mundo dejó de hablar del pregón del caracol. Efecto conseguido. La guerra inteligente es así. Ocurrió como con el vídeo de la detención de los gamberros de la Madrugada, que se vio con toda claridad que no había yihadistas, ni enemigos de la Semana Santa con turbantes, ni camiones calentando en el Charco de la Pava (sin segundas) para irrumpir en el centro de la ciudad en hora punta. Todos se callaron de pronto. ¿Pero no erais todos expertos en lucha antiterrorista, control de masas y medidas de seguridad? Un cofrade tras una madrugona era como un tertuliano en los días de la yihad: sabía de todo. Qué palizas. Pero enmudecieron. Vaya por Dios, se nos rompió la teoría de la conspiración de tanto usarla.

Ahora no podían dejar que el pregón de caracol eclipasara al de Semana Santa. ¡A dimitir, don Joaquín! ¡Hay que salvar la Semana Santa, hay que acabar con los elementos secundarios y la banalización! Se acabó Sainz de la Maza en el Consejo como se nos fue Ecovol, Munarco y el cine Fantasio.

–¿Por qué lo tapas?
–Tápate tú con la manta Paduana y entra en calor, a ver si te quitas esa cara de manigueta.

Definitivamente han sido los espías. Quieren elecciones urgentes. La Moncloa (San Gregorio) a toda costa. Un desembarco como el de Pedro Sánchez. Moción de censura exprés. ¡Zas! Ay, ay, ay, que me sabe a Calisay. Quieren hacer torrijas en junio. Humo, humo y más humo. Y todos buscando teorías. Yo era de los que creía que todo se debía a que el chaqué se le había quedado chico al presidente. Se le vio algo incómodo en el Corpus y pensé que no ha visto mejor hora para darse el piro. Pero los espías me explicaron lo del caracol. Y hay que reconocer que han sido finos haciendo sus deberes.

–Que parezca que ha sido todo voluntario.
–Estamos en ello.
–Y dejad que la gente largue, eso nos ayudará todavía más a que se olviden del tío del caracol.

La verdad es que el espionaje norteamericano lo ha tenido fácil. Aquí la gente no es que largue, es que sienta cátedra. ¿Pues no que sabía todo el mundo lo que iba a pasar? Todos conocían el día y la hora en que se iba a producir la dimisión. No hay cosa que le guste más a esta ciudad que clavar una banderilla corta al toro pasado. “Ya te lo dije”. “Yo lo sabía”. “¿Te acuerdas que te lo conté con todo detalle?”. Ojipláticos están los espías de cómo colaboran los ciudadanos de Sevilla, blonda y mantilla. La dimisión ha sido el sonajero para frenar la ola de notoriedad del pregonero del caracol, para que todo se centre en lo que verdaderamente importa: el Pregón por antonomasia. Si el Rey abdicó para salvar la Monarquía, ¡cómo no iba a dimitir don Joaquín para salvar nada menos que la Semana Santa!

Qué espías más finos estos americanos. Están asombrados, además, porque la cantera está intacta. Nadie se atreve a tirar la primera piedra. Y todos se han puesto a largar en privado mientras comen caracoles. Quede claro que yo me pido cabrillas. Es por disimular, ¿sabe usted? Porque yo lo sabía todo. Por eso lo publiqué tal como me lo dijeron ellos. Los espías. Y eso que en inglés ando cortito, muy cortito. A todo lo que me decían respondía siempre lo mismo: “Yes, yes… In the morning”.

Jueves
El presidente se reunió por la tarde con todos los consejeros. Se consiguió la asistencia de todos. La sesión era informal, sin orden del día ni levantamiento de acta. Habló, explicó, formuló algún lamento y hasta alguna crítica. Ya saben ustedes:razones personales. Hubo algún momento de tensión, finalmente disuelto. Y un mensaje:“Me voy con la conciencia tranquila del deber cumplido”.
El futuro
Antonio Piñero tiene la facultad para decidir si quiere agotar el mandato o marcharse tranquilamente a casa. La autoridad eclesiástica no quiere elecciones, sino continuidad, una transición tranquila. Para eso están los estatutos. A don Carlos Bourrellier en su momento se le pidió la convocatoria de elecciones (este Fiscal incluido) y que se presentara a los comicios si quería ser presidente. Y Bourrellier pilotó –no sin dificultades ni polémicas– la nave del Consejo hasta el final. Se lo pidió la autoridad. Y obedeció. ¡Qué remedio! Las circunstancias, todo sea dicho, no eran exactamente las mismas.
El pertiguero
Primer golpe. ¡Qué menos! Si Piñero apuesta por continuar de acuerdo con los estatutos, deberá tener manos libres para designar a un vicepresidente con el debido aval de la jerarquía eclesiástica. Segundo golpe. El presidente fue libre para tomar su decisión. No se le forzó en ningún momento. Tercer golpe. La carta de dimisión todavía no está entregada. Hay días por delante, tiempo suficiente para dejar rematadas las gestiones. Yciriales arriba. Si Piñero se marcha porque no lo tiene claro o porque no encuentra un número dos idóneo, ocurrirá lo que la autoridad eclesiástica no quiere. Atentos.

El lagarto de la Catedral: “Te aseguro, siempre inquieto Fiscal, que Félix Ríos es ya el seglar favorito de Palacio, el hombre de referencia. Ha desplazado de ese puesto a tu amigo el magistrado. Sí, sí, sí. No me mires con esa cara y hazme caso. Recuerda que nunca te oriento mal”

Antonio Garrido

El Fiscal | 21 de marzo de 2018 a las 5:00

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EL humor es algo tremendamente serio. El humor es el lubricante de la vida cotidiana. El humor es fundamental en todos los ámbitos. En las cofradías, por supuesto, sobre todo porque se tiende con facilidad a un misticismo de escaparate. Los vídeos de El palermasso son la prueba evidente de que no hay tema delicado, sino enfoque desacertado. En todos los vídeos que protagoniza Antonio Garrido hay un enfoque atinado. En el último se tratan hasta las polémicas carreritas de la Madrugada de una forma que contribuye a desdramatizar los hechos, cosa que hay que agradecer. Garrido demuestra algo básico: conoce perfectamente el mundo de las cofradías. Se mete hasta la cocina. Y sale de ella triunfante. Con tanta barrila sobre la seguridad, tanta obsesión por las cámaras y tantas gaitas, los golpes de humor de Garrido son una bendición. Más golpes de palermo hacen falta.

El tramo de Irlanda

El Fiscal | 14 de enero de 2018 a las 5:00

EL TRAMO DE IRLANDA1

HACE tiempo que las túnicas dejaron de ser sacadas fuera de calendario con la exclusividad de servir de mortajas. Hoy se bajan de los altillos en enero, con la bandeja de polvorones de limón aún presente, para sacarles el dobladillo de forma prematura a esos niños que se vuelven a seguir estudiando en Irlanda en cuanto acaba la Navidad. Es uno de los efectos de la apuesta por el bilingüismo, que nuestros niños se van todo el curso y sólo se pueden aprovechar los días de las pascuas para efectuar las mediciones y los ajustes. Antaño se bajaba una túnica y un antifaz un día de Navidad y era la Canina la que estaba esperando en la puerta. Era la cofradía apócrifa del Cristo de las Mieles la que recibía a un nuevo integrante. Se oía una voz gélida de camposanto: “Bienvenido hermano, hace un poco de frío, pero enseguida le enciendo el cirio. Se me coloca usted de primera pareja, que para eso acaba de llegar. No se preocupe que en breve va a coger antigüedad”. Hay quien dice que en ese cortejo se ven todas las túnicas, todas, y un sinfín de diputados de tramo. Hoy se saca la túnica un día de pascuas, de turrón y zambomba, y el que espera es el avión para llevarse a su hijo a Dublín, de donde no volverá hasta el Viernes de Dolores, cuando la cola para los arreglos en Alcaicería, Matahacas o el Altozano es la de cualquier parada de Tussam del Duque en hora punta. No hay nadie como un cofrade a la hora de la anticipación, siempre pensando en la cuaresma en cuanto Lipasam limpia el último caramelo, siempre tratando de recordar en enero dónde dejo las hebillas que cortó alegremente de los mocasines negros, maldiciendo la hora en la que tiró el capirote de rejilla al contenedor, o pensando si finalmente recogió la túnica del despacho del amigo donde se vistió de nazareno. Las cofradías de hoy tienen el tramo de Irlanda, el tramo de los Erasmus, como en tiempos las había que tenían el tramo de los agnósticos. Nuevos tiempos, nuevas realidades, nuevos hábitos.

Nada de la sociedad actual es ajeno a las cofradías. Y las cofradías no son nunca ajenas a la sociedad de hoy. De Irlanda nos vienen los nazarenos más jóvenes, como del Perú nos venía aquel inolvidable nazareno de la Amargura que no faltaba a su cita en San Juan de la Palma por mucho que todos los partes auguraran lluvias desde varios días antes. El Viernes de Dolores aterriza un avión en San Pablo con jóvenes a los que espera una túnica de capa con el dobladillo más corto, una de cola con un nuevo cinturón de esparto, un capirote de rejilla más liviano; unas sandalias relucientes… Cuando vean una túnica salir del altillo fuera de calendario, no crean que es porque están colocando nuevos cardos en el monte de la Canina, nuestra querida y nunca bien ponderada Canina, sino porque tal vez alguien se ha preocupado de que su hijo, o su hija, se vaya con los deberes hechos. Lo primero es cumplir con la hermandad. Y después con los idiomas. Y desmontadme el árbol y no dejadme los polvorones de limón tanto tiempo fuera de la caja, que conozco uno que se quitó la túnica una Madrugada y se puso a trabajar la despensa… de Palacio. Los polvorones de limón y coco, siempre injustamente orillados, hay que tenerlos bien tapaditos, que luego llega Semana Santa y huelen más rancios que esta página. ¿O no? A Irlanda volando y la túnica ajustando. Que venga cualquier progre hispalense y mejore la combinación: nazarenas bilingüistas. Para que luego digan que en Sevilla no casan bien la tradición y la modernidad. Aquí cabe todo, cabemos todos. Hasta tenemos integrada a la Canina, a la que nunca hay que sacarle el dobladillo. Nunca. No molesta, no se queja y siempre está dispuesta a su paseíto del sábado…

El tramo de Irlanda (II)

 

 

Los detalles de Baltasar

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Rafael González Serna se vistió de rey mago de forma muy original. Los colores oscuros escogidos combinaban llamativamente con el blanco. Había más detalles en el traje, de los que difícilmente son apreciables por el gran público, pues estaban colocados con suma discreción: una medalla de la Virgen del Rocío al cuello (que aparece en la imagen), el escudo de Santa Cruz en la espalda y hasta la pluma de un armao de la Macarena. Este tipo de detalles ocultos son muy habituales, por ejemplo, en el atril de pregonero de la Semana Santa. Debajo de ese atril hay estampas de todo tipo, desde una de Juan Pablo II hasta las más variadas devociones de los que han ido anunciado la llegada de la fiesta más hermosa de la ciudad. Por cierto, el elegante Gran Visir, el abogado soleano Fernando Rodríguez Galisteo, llevaba en el interior del turbante una estampa de la Virgen de la Soledad. Estos detalles son muy del gusto del Ateneo, que insiste siempre en el carácter religioso de la cabalgata. Como dice su director, Manuel Sainz: “No es un carnaval”.

Los primeros anuncios
Este mes hay igualás de costaleros ya convocadas en varias hermandades. Yhan llegado los primeros anuarios, boletines y hojas informativas. Se pueden leer ya esos títulos del gozo:“Normas para la estación de penitencia 2018”. Y, por encima de todo, siempre llama la atención la doble página que la Amargura dedica a los nuevos hermanos y a los hermanos fallecidos. Por fortuna, los primeros cuadruplican a los segundos. Esa doble página es la vida de la hermandad contada a través de sus apellidos. Sin duda, lo mejor de la publicación.

Boletines en caída
La Redención ya se ha abonado a las nuevas tecnologías para informar a sus hermanos al instante. Adiós al papel. Recuerden que otras hermandades ya eligieron la solución del anuario: uno al año y punto. Se ahorran gastos. Los boletines están como los cobradores: en vías de extinción.

El lagarto de la Catedral

“Mi querido y siempre inquieto Fiscal, somos muchos los que nos preguntamos cuándo veremos a don Juan José por las redes sociales, con un perfil propio, al igual que otros prelados españoles e incluso varios cardenales. ¿Te suena que esté barajando la posibilidad?”

Las entrañas del Martes Santo

El Fiscal | 24 de septiembre de 2017 a las 5:00

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MARTES Santo suena a barrila, a hermanos mayores destinados a la ingeniería de horarios e itinerarios y a oscurantismo pueril de la parrilla horaria. Sabe a aguardiente de primera hora de la mañana servido con primor en la taberna La Candelaria, por cuya ventana se puede rezar al mismo azulejo del Señor de la Salud que vio pasar al Gran Poder camino de las Misiones en 1964, evocación interrumpida por el mollatoso de guardia que –codo en la barra– despierta de su letargo.

–Oiga, ¿pero cambian el Martes Santo? No le habrán metido sabor a fresa, ¿verdad?
–Cambian la jornada de Semana Santa, no el anís, so merluzo.

Ya sabemos la razón de tanto interés en esconder los horarios e itinerarios en la caja fuerte del Palacio Arzobispal. Los Estudiantes regresan por Tomás de Ybarra, con lo cual se va a poner contentísimo Joaquín Moeckel, que ya estoy viendo a los saeteros y a los gorrones querer trincar metro cuadrado en los muchos sus balcones de su bufete, pero es que nos quitan el retorno nocturno del Cristo de la Buena Muerte por la Plaza de la Contratación. Ay, mi dilecto Jesús Resa que nos va a dejar usted sin el bautizado cielo Azul Contratación que tanto nos gusta a la vuelta. No nos haga más cambios, dejemos la rosa como está, que eso de la cofradía por delante del Casablanca y del Burguer King nos va a hacer echar de menos Las Lapas. Y ni le cuento eso de ver el nombre de Indalecio Prieto en el itinerario de Los Estudiantes. Ojú, don Indalecio. Y hablando de rosas, esperemos que en el programa de mano aparezca, al menos, el paso de Cristo con lirios. Solo con lirios, don Jesús. Muchos monaguillos, muchos lirios y muchas cruces de penitente. El Martes Santo se podrá poner del revés, pero la cofradía de la Universidad siempre recta, bien recta.

Lo mejor de este proyecto de remodelación del Martes Santo es que el hermano mayor del Dulce Nombre llama a su cofradía por su nombre: la Bofetá. A ver si en las Cigarreras y en los Caballos toman nota y se dejan los complejos en el carro de los cirios rotos.

–Mis saludos a los señores que empujan esos carros a los que siempre falla una rueda.
–Es un detallazo, oiga.

Un diez para el señor Casal por fomentar el uso de la denominación popular de su bellísima cofradía. También un diez a todos los hermanos mayores del Martes Santo por usar en la parrilla horaria las denominaciones de los bares para localizar sus preciosas cofradías. Es entrañable leer que la cruz de guía de Santa Cruz estará a las diez en punto de la noche en la confitería La Campana, donde ya estoy viendo al profesor Adolfo González con su cirio de escolta abriendo paso y donde no veo a Juan Reguera en el balconazo de la pastelería porque en esos momentos irá con su Virgen del Dulce Nombre, que, por cierto, a las dos de la madrugada debe estar con la saya rosa en El Sardinero escoltada por José Luis Trujillo. Este programa de Martes Santo parece asesorado por el gran letrado Enrique Henares, el primero que habló de las tabernas largo y tendido (mejor de pie en la barra) en el pregón de la Semana Santa. ¿Y no es bonita la referencia al azulejo de la Plaza de la Alianza para ubicar al palio de la Virgen de los Dolores a la una de la madrugada?

Sáquenle todo el partido a esta parrilla horaria, que tienen a su disposición en la web del periódico desde el viernes. Es la misma que maneja la autoridad, eclesiástico por supuesto. Se la querían quedar los curas para ellos solos. Ay, pillines. Hay que compartir.

El primer diputado tras la Buena Muerte

El Fiscal | 13 de agosto de 2017 a las 5:00

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EL antifaz hace al nazareno. Cuando se muere un nazareno se muere siempre un ser anónimo, alguien en quien, quizás, nos hemos fijado durante años en uno de esos rituales íntimos que conforman la Semana Santa más hermosa, la que nunca viene en las guías, la que no se enseña en catálogos ni en los cursos intensivos del hágase cofrade en tres días. Por mucho que nuestro Ayuntamiento se haya planteado alguna vez fundar un museo de la Semana Santa, recuperar la exposición de los estrenos o la apertura del centro de interpretación de la bulla, la autenticidad de la Semana Santa no se capta por medio de ninguna iniciativa oficial, proyectos de colaboración pública-privada u otras gaitas. Zamora no se gana en una hora y la Semana Santa no se aprende en hora y media. Estos días del agosto largo y de despedidas mudas se nos han ido el pavero y un ex hermano mano mayor de San Isidoro, el capataz del misterio de la Sentencia y un nazareno de ruan al que hemos observado durante años: el primer diputado tras el Cristo de la Buena Muerte, un nazareno de pequeña estatura y cuerpo menudo, con la túnica perfectamente ajustada y que siempre se situaba a la vera del primer trío de cruces para ir mirando ese triángulo divino que forman el madero de la cruz y los brazos caídos de la Buena Muerte.

Eran los minutos previos a la salida del paso del Cristo por la puerta del Rectorado –voz de Juan del Río en el rezo del rosario, Ángel de la Fama, cera blanca de la Angustia encendida, los acólitos del Señor avanzando con parsimonia con los ciriales aún bajos y los paveros haciendo el recuento de monaguillos– y aparecer siempre la silueta del diputado Hermenegildo Gutiérrez de Rueda, ya cubierto, trayendo el primer tramo de las cruces por el Patio del Reloj de la antigua Fábrica de Tabacos, donde Rodrigo Fernández de Santaella despide a los penitentes con su mirada de bronce.

Hoy sigo viendo a este Gildo siempre arrimado al primer trío de cruces con su túnica con cierta tonalidad ala de mosca, de las pocas que aún quedaban en el cortejo que habían salido de la Anunciación en aquella etapa final en la calle Laraña, en aquellos años marcados por el paso de palio sin música o por aquel espléndido altar de la caseta del Labradores presidido por el Cristo en la Misiones de 1965.

Gildo siempre iba arrimado a los tres primeros penitentes en sus últimos años de diputado, con el canasto al brazo y la mirada clavada en el Señor. Los sucesivos diputados mayores de gobierno sabían que Gildo no ejercía ya de diputado en los últimos años, sino de Gildo. Y se le respetaba que así fuera por ese tacto y ese amor que muchas veces tienen las hermandades. Hoy vemos a Gildo terminar su estación de penitencia a sus ochenta y tantos años largos y regresar a pie y en silencio desde la calle San Fernando hasta su preciosa casa de la calle Francos, con un patio presidido por un azulejo de Pasión bañado por la luz, donde destaca un armario con cristales superiores que dejan ver todo el año sus túnicas y las de sus familiares.

Hoy nos asomamos a ese patio como turistas curiosos. Y allí están, siempre están, los ruanes de Gildo, como cuando entramos en el zaguán de la casa solariega de Eduardo Ybarra en San Vicente para rezar ante la Virgen antigua del Silencio. Se ven ahora los escudos mercedarios cosidos a las túnicas. Pero, ay, falta la de la heráldica del Perfundet omnia luce (“Todo brilla con la luz”) porque Gildo se la llevó puesta para siempre. Quiso irse con ella para seguir llevando hasta los pies del Cristo de la Buena Muerte a ese primer tramo de penitentes que al caminar por la vieja Universidad son el símbolo de la alianza de la cultura y la fe. En un patio de la calle Francos ha estado y está un trozo de la verdad de la Semana Santa. Se ha muerto un nazareno anónimo. Tan auténtica ha sido su fidelidad al Cristo de Los Estudiantes que su puesto será siempre conocido por su nombre. Tras la muerte viene la vida eterna. Pero tras la Buena Muerte siempre viene Gildo con su canasto trayendo un pedazo de tramo de hombres de fe.

Foto de la estatua de Miguel de Mañara en los jardines de la Caridad

Una ausencia en la Caridad

LOS acogidos en la Caridad se mueren tranquilos, cuidados por el espíritu de Mañara, con su bronce por testigo y con las horas justas para recordar el trasiego de todo lo vivido, horas consumidas en muchos casos con el brillo efímero de algún puesto relevante. En la Caridad entra a ser cuidada gente muy diversa, en su atrio se encuentra uno con verdaderos personajes que no son tan del pasado como parecen, pero que pareciera que el péndulo del tiempo los mandó de un golpe al lugar sereno de un viejo hospital. De tocar el martillo de esa nave de oro que preside la mansa mirada del Señor de la Sentencia a pasar el invierno de la vida a la lumbre de esa Caridad que es estandarte de la mejor y más desconocida  Sevilla. “Desde que estás en la Caridad da gloria verte”, le dijeron un día en el atrio de la basílica de la Macarena, sitio al que nunca dejó de acudir en sus paseos desde la calle Temprado. El venerable Mañara ha acogido en su regazo a Miguel Loreto. En verano, en silencio, en el agosto en que la Esperanza suele lucir la saya blanca. Se fue el capataz que dijo a sus costaleros en la última chicotá: “Si esta noche no habéis visto a Dios es que estáis ciegos”.

 

El vídeo clave de la Madrugada de 2017

El Fiscal | 11 de julio de 2017 a las 19:14

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METIDOS en las calores de chanclas y pantalones piratas, cuando el sopor convierte en un acto heroico (que rima con paranoico) esto de escribir de cofradías, conviene hacer ya el debido acto de homenaje y justicia a quien lo merece, lo cual en Sevilla llega siempre tarde: como corresponde al ADN de la ciudad cicatera con los suyos. Llevamos meses hablando de la Madrugada, la noche antaño más hermosa que se ha convertido en un vuelo de Rainayr: un cachondeo vigilado. Meses analizando, meses escrutando, meses recabando testimonios, meses discutiendo en las tabernas… Pero aquí lo que de verdad sabemos, lo único cierto e incontestable, es cuanto se ve en el vídeo de Antonio Martín Iglesias, el único que estaba en el sitio oportuno, en el momento justo y haciendo lo que tenía que hacer: grabar el antes, el durante y el después de la avalancha que echó contra la pared siete siglos de historia en la calle Cuna. Que viene, que viene, psss, psss… Y no venía nadie. ¡A mi que los arrollo!. Y nadie arrollaba a nadie, todos se arrollaban a sí mismos. Gracias al momento estelar de este hermano del Silencio (va por usted, Stefan Zweig), que ha prestado un gran servicio a su cofradía sin estar vestido de nazareno, a toda la Semana Santa y a toda la ciudad, hemos visto que la Madrugada no tiene más enemigo que su propia vulnerabilidad, ni mayor defensa que la de quedarse quietos. Con lo bien que sabe Sevilla quedarse quieta y aún tiene que aprender a hacerlo en la noche más importante. Gracias a Toni vemos la perfecta reacción de los nazarenos del Silencio, que se abren como el Mar Rojo para abrir paso… ¿a quién? A nadie. Y se vuelven a cerrar para seguir haciendo lo de siempre: retornar a San Antonio Abad. Gracias a Toni, hermano primitivo desde 1980, vemos cómo los diputados canastilla se quedan como José Tomás ante el toro, o como Adolfo Suárez cuando entraba Tejero en el Congreso: clavados. Y esos mismos canastillas llaman a la calma con una rapidez y naturalidad dignos de reconocimiento. Vean el vídeo de Martín Iglesias una y otra vez. Oirán voces que claman: “¡No pasa nada, no pasa nada!”. Es la ciudad que corre de sí misma, la ciudad que ha construido su propio fantasma a medida y que sólo lo extirpará con el tiempo, porque sólo con el tiempo se reconstruye la confianza. Aún no se ha valorado suficientemente el poder de las imágenes grabadas en la calle Cuna. No había ningún enemigo extraño más allá de la fatal combinación de la psicosis con la mala educación en un contexto de degradación de la convivencia urbana. El informe oficial del Ayuntamiento incluye hasta un sesudo estudio sobre la evolución del clima de la Semana Santa para evaluar factores de riesgo en la Madrugada. Pero nada como el vídeo de Martín Iglesias, al que bien podrían dar el Demófilo a la Contribución Permanente. ¿No daban uno al Arte Efímero? Pues que inventen el de la Contribución Permanente. Se ve cómo se rompe la normalidad sin causa alguna. Por eso, precisamente por eso, se restauran de inmediato el público y la cofradía: porque no hay nada. Por todo eso y, además, por el sentido de la disciplina.

Hubo hermanos temerosos de Dios que fundaron la cofradía en el XIV, otros que levantaron la capilla, los altares y los retablos, otros que defendieron dogmas antes de que Roma los proclamara, muchísimos que diseñaron con la escuadra y el cartabón de los años, de los siglos, una cofradía perfecta, otros que impulsaron el cambio de Virgen, otros que sellaron las grietas de la iglesia… Y ha habido uno que ha mostrado a todos las verdades desnudas de la Semana Santa que nos ha tocado vivir: el miedo es libre y hay cofradías, como Lázaro, que se levantan y andan.

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Madrugada 2018, Catedral abierta

El Fiscal | 28 de mayo de 2017 a las 5:00

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CUALQUIER reforma en la carrera oficial que incluya la supresión de asientos para ganar en seguridad es un reto especialmente complejo, porque necesita de la aprobación del Pleno de hermanos mayores de penitencia. Y, por desgracia, una Semana Santa mercantilizada también ha hecho mella entre los hermanos mayores, que en muchas ocasiones sólo atienden a si la subvención anual se resiente, se queda igual o aumenta. Hay una carencia grave de altura de miras mientras Sierpes, por ejemplo, sigue siendo un avispero. La Madrugada no es un problema de seis hermandades como Cataluña –valga el ejemplo– no es una cuestión sólo de los catalanes. Interesa a toda la Semana Santa, interesa a toda España. La Madrugada es un problema de toda la ciudad. Antes de meterle mano a la carrera oficial y de evidenciar el bajo nivel de los dirigentes cofradieros, existen otras soluciones racionales que ya se están barajando por parte de los responsables en la materia. Además de aumentar las cámaras de seguridad tanto en número como en calidad y opciones de grabación, y de estudiar los aforamientos y acotamientos, existe una opción a tener muy en cuenta, como es la de retrasar tres horas el inicio de la madrugada en la carrera oficial. Esto es, se trata de que haya un tramo horario amplio libre de cofradías en el centro entre Pasión y el Silencio, entre la última del Jueves Santo y la primera de la Madrugada. Con los bares cerrados a las doce y la salida del Silencio fijada a las tres o cuatro de la madrugada, la Plaza del Duque y Alfonso XII, por ejemplo, ya no serían un campamento propenso para borrachuzos y vivaqueadores a los que poco importa la celebración religiosa.

Retrasar la Madrugada tres horas no supone –ojo– que las seis hermandades salgan tres horas más tarde. Habría que estudiar cada caso y, siempre, habría que seguir teniendo en cuenta los peligrosos cruces entre cofradías que son de sobra conocidos.
Una de las grandes novedades es que la autoridad eclesiástica no pondrá reparos en ningún caso para que las cofradías sigan pasando por la Catedral a partir de las 09:30 horas, la hora de rezo del oficio de laudes por los canónigos en el coro de la Catedral. Hasta ahora se obligaba a Los Gitanos a dejar libre el templo a las 09:20. Fuentes del Arzobispado han dejado claro que si la Madrugada se debe retrasar por motivos de seguridad, el Cabildo no pondrá obstáculos a tener abierto el templo la mañana del Viernes Santo. Es perfectamente compatible el rezo de laudes con la Macarena pasando, por ejemplo. Es más, tiene que resultar de especial belleza. La autoridad eclesiástica ha sido, pues, la primera en dar un paso al frente, en tomar conciencia de que todas las partes han de ceder por el bien de la noche más hermosa.

En las cofradías hay quien opina que retrasar el inicio de la Madrugada es una suerte de derrota. Pero también hay quien estima –creemos que con razón– que lo inteligente es tomar decisiones en función de las circunstancias que nos han tocado vivir. Somos hijos de nuestro tiempo. Hoy hay unos peligros que hace veinte años no existían. Hoy la noche está encanallada como hace tres décadas no lo estaba. A los sevillanos de los años 30 del pasado siglo les tocó vivir dos años sin cofradías en la calle. A nosotros nos ha correspondido salvar una noche que es la “culminación y síntesis” de la Semana Santa. Si se tiene bien estudiada cuál es la franja horaria donde se concentran los riesgos (la hora y media que abarca desde las 04:00 a las 05:30), habrá que tomar medidas encaminadas a no concentrar las seis cofradías en el corazón del centro histórico en ese período de tiempo. Yhabrá que tener –insistimos– ese espacio de respeto, de seguridad, entre el final del Jueves Santo y el comienzo de la Madrugada. Hay que evitar el fenómeno de la sesión continua que tanto perjuicio provoca porque retiene a cierto público bebedor en las calles que a partir de las cuatro de la Madrugada no está precisamente interesado en las últimas novedades de la Casa del Libro, sino en hacer literalmente el ganso.

Si la autoridad eclesiástica ha dado el primer paso (y así nos consta), el Consejo de Cofradías tiene muy claro que ha de ir de la mano del Ayuntamiento en todo este asunto. Juntos. Sin fisuras. Ylas hermandades tendrán que dejar de interpretar ciertas decisiones en clave de pérdida de poder o de merma de influencia. Ya se ofreció un espectáculo sonrojante con motivo de la discusión de horarios e itinerarios previa a la Semana Santa de 2016.

El retraso en el inicio de la Madrugada no debe provocar una colisión con el inicio de la jornada de la tarde del Viernes Santo. Se trata de salir más tarde y terminar a la misma hora, para lo cual habrá que hacer un esfuerzo que es perfectamente asumible y, por supuesto, algunas hermandades tendrán que tomar medidas concretas. Ceder. Ser generosas. Si la Madrugada tiende a terminar a las dos de la tarde, debe seguir terminando a esa hora.

Se acabó el corsé de las 09:20 horas. No habrá problemas para acceder a la Catedral durante toda la mañana del Viernes Santo. Los laudes no son los oficios, ni la vigilia de Resurrección. Son un oficio precioso perfectamente compatible con el paso en silencio de una cofradía. No se trata de una derrota, sino de una modificación de hábitos. La derrota sería no salir, dejar de sacar la cofradía a la calle. Es la hora de mover las piezas con inteligencia. Una cofradía no debe ser expuesta a riesgos. Ninguna.

Espadas al PP: “Trabajemos juntos”

El Fiscal | 6 de abril de 2017 a las 5:00

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ESTABAN juntos y en un ambiente de armonía que recordaba a corporaciones municipales del ayer. Estaba el gobierno, con el alcalde, Juan Espadas, y el delegado de Seguridad, Movilidad y Fiestas Mayores, Juan Carlos Cabrera. Estaba el líder de la oposición municipal, Alberto Díaz, y Rafael Belmonte, también concejal del PP. Estaba el presidente del Consejo, Joaquín Sainz de la Maza , y el vicepresidente de la institución, Antonio Piñero. Todos reunidos con ocasión de la tertulia El Homo Cofrade, que entregó su distinción anual al edil Cabrera. A los postres fue cuando el alcalde se refirió a la Semana Santa mirando a los ediles del PP y, por supuesto, a los señores del Consejo:“Trabajemos juntos”. Espadas sabe que él solo no puede hacer nada, que el éxito del año anterior se debió a las orejas altas que pusieron los chicos del PSOE del Ayuntamiento y los del PP de la Delegación del Gobierno tras aquella Madrugada de 2015 nefasta para el recuerdo de los cofrades. “Colaboremos juntos”, reiteró el alcalde en un foro donde también estaban ex ediles y ex presidentes del Consejo. La Semana Santa, su seguridad, es obra de todos. Espadas refirió cómo se rebajó con celeridad la alarma causada por una mujer en el Duque la noche del pasado Lunes Santo, lo que provocó unos instantes de histeria. Esto es cosa de todos. Incurrir en frikismos en las redes sociales o en propagar bulos nos afecta a todos. Bien está que unos y otros sean capaces de entenderse, para empezar, en el muy cofradiero foro de una tertulia.