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Todos contra el sábado

El Fiscal | 20 de noviembre de 2016 a las 5:00

Entrevista con Joaquín Sainz de la Maza, nuevo presidente del Consejo de Cofradías
SAINZ de la Maza ya sabe que para que algo siga igual, para que no se mueva un varal en cualquier asunto del Consejo, no tiene más que convocar un pleno. Eso es más antiguo que el andar hacia adelante. El pleno es a las cofradías lo que la comisión a la política. No se resuelve nada ni en uno ni con la otra. Se convoca, se debate, se levanta acta de las intervenciones y a la cerveza que estoy seco. Lampedusa debe ser el apellido de un consejero en San Gregorio. El otro día, el presidente hizo un Espadas, que consiste en presentarse a un debate sin tener todos los cabos atados, como hizo nuestro dilecto alcalde el otro día en el Salón Colón. Sainz de la Maza convocó un pleno para ¿cambiar? el modelo del vía crucis. La cita fue concurrida, con la presencia del delegado diocesano, don Marcelino Manzano. El pleno comenzó con la lectura del pasaje evangélico de la curación del leproso. “¿Qué quieres que haga por tí? Señor, que vea otra vez”.

Sainz de la Maza comenzó su intervención comentando que durante el periodo electoral había tenido ocasión de hablar con “casi todos” los hermanos mayores y que varios de ellos le habían sugerido que se planteara si el primer lunes de cuaresma “seguía siendo el adecuado” para la celebración del vía crucis. Alertó –¡esto sí que es demostración de fuerza!– que tenía la delegación de las hermandades de gloria y sacramentales para apoyar la decisión que se tomara. “El lunes se eligió en su momento porque era el único día que no había cultos”. Y el presidente apostilló: “Tampoco había entonces tantos vía crucis como ahora”.

Se apresuró el presidente en dejar claro que la convocatoria de la sesión no era una “dejación de funciones”, sino una suerte de “pleno consultivo” para pulsar la opinión de los hermanos mayores. “Este Consejo no quiere dejar los asuntos en el cajón”. Tras algunas aclaraciones más, el presidente planteó tres opciones al pleno para su consideración: suprimir el vía crucis “al haber cumplido su función”; dejarlo como está, o cambiarlo al sábado anterior al primer lunes de cuaresma, pero haciéndolo a las 18:15. La razón para elegir ese sábado y ese horario fue seguida de una explicación en la que se ponderaba que la incidencia en los cultos y actividades de otras hermandades sería muy reducida. Para eso se había hecho el pertinente y sesudo estudio.

A partir de entonces, la mayoría habló de lo suyo, de su parcelita, de su baldosa. El hermano mayor del Baratillo intervino para preguntar si el pleno estaba “provocado por la prensa o por los hermanos mayores”. Yrecordó que su hermandad tiene culto el sábado propuesto. El presidente respondió que el asunto preocupaba a “varios hermanos mayores” (ya no dijo muchos…) y que eso justificaba la convocatoria.

Claudio Espejo, hermano mayor de las Cigarreras, intervino para preguntar “para qué se había convocado el pleno”, y otro hermano mayor advirtió que si se apostaba por el sábado “descartaríamos a las imágenes que esos días estuvieran de culto”. El hermano mayor de la Carretería, Félix Mezquita, intervino para apuntar que ese sábado se celebra el traslado de las imágenes titulares de su cofradía a la parroquia del Sagrario. Por cierto, a don Félix le faltó afirmar que se trata de un traslado precioso. Este fiscal anima desde esta página a acudir a tan bello traslado.

El hermano mayor de San Buenaventura pidió la palabra para decir que el sábado tenía el vía crucis con el Cristo de la Salvación. Y  el de la Trinidad recordó que su Cristo “no se quedó solo en momento alguno” en el vía crucis que presidió el pasado primer Lunes de Cuaresma. El hermano mayor de los Gitanos preguntó si en la propuesta del sábado “se habían tenido en cuenta a las hermandades que celebran septenarios”, a lo que el presidente dijo que sí. Santa Genoveva propuso dejar el vía crucis como está, en el primer Lunes de Cuaresma, pero adelantando treinta minutos los horarios.

Ningún hermano mayor habló a favor de un cambio que puede ser más que lógico para realzar el acto piadoso del vía crucis de las hermandades. Sainz de la Maza dejó claro al final que “entonces, se queda en el lunes per secula seculorum”. Ylanzó un aviso:“Después no vayamos a los medios de comunicación, que nos gusta hablar con periodistas para piar…”. ¡Si al final la culpa la tienen los periodistas, don Joaquín! Sainz de la Maza terminó con el entrañable estilo de Antonio Ríos: “Rezad por mí y por toda la junta superior”. Yrecordó su talante:“Si tuviera 40 años podía enfadarme, pero con 65 y ya jubilado no me enfado por nada”. ¡Hace usted bien, don Joaquín! Recordó entonces a su padre: “Era amigo de todo el mundo y por eso le querían”.

Don Marcelino aprovechó para los avisos de rigor, entre ellos que las Jornadas Jurídicas de las Cofradías comenzaban el día 22. El presidente se dio tal vez un baño de realidad. Las cosas no son tan fáciles como parecen…Debió concluir como el Conde de Romanones: “Joder, qué tropa…”. Pero de la tropa excluyan a don Marcelino, por favor. Este fiscal así lo ruega. Ea, López Bravo, aquí tiene usted el acta ya hecha. No se debe ná, señor secretario. Ya me manda el pavo (trufado) y dos entradas para el pregón cuando pueda.

Miradas saludables

El Fiscal | 6 de junio de 2016 a las 5:00

amargura
ESTABAN los días entrando con intensidad en la barrila de las elecciones al Consejo, con dimes y diretes, presiones por aquí y por allá, gente que busca la bulla para birlar una cartera y comisiones electorales que van a regular hasta el modelo del nudo de la corbata del 30-J, cuando nos llegó uno de esos comunicados que son aire tras las aglomeración, luz tras las tinieblas de unas jornadas que no parecen intuir el final de la urna abierta y los votos escrutados, y esperanza en que otras noticias son posibles. El comunicado informaba nada menos que de la restauración de los romanos de la Amargura, con unas preciosas fotos de cada uno de los tres soldados.

–¿Y eso es tan importante?
–Pues sí, vista como está la denominada prensa morada, de la que en su día hice una suerte de declaración pública de apostasía.

Contemplar los primeros planos de los rostros esculpidos por el orfebre Cayetano González nos retrotrajo a la mañana del Domingo de Ramos, precioso altar de insignias, heráldicas en las solapas, Niño Jesús de nazarenito albo, listado con las “secciones” de la cofradía, la mirada de Herodes y su servil lacayo, angelotes ceriferarios de plata…

Los romanos de la Amargura que ahora serán restaurados, qué quieren que les diga, son un símbolo de las mejores horas de la Semana Santa. Sí, son figuras secundarias, pero cargadas de simbolismo. Hay romanos en general y luego están los romanos de la Amargura en particular. La contemplación de estos romanos en los días finales de mayo ha sido como coger una chaqueta olvidada, ponérsela y sacar de pronto de un bolsillo el programa de mano del Sábado Santo: la activación de los mejores recuerdos. Estos romanos son dignos de estar expuestos todo el año. Se defienden solos, como la buena melva. Hay quienes dicen que los tres representan al bueno, al feo y al malo. Es decir, que están generando literatura propia. ¿No hay a quien le gustan los animales en los pasos? El caballo, el perro, el gallo… Pues a nosotros nos gustan los romanos de la Amargura, el Pilatos de la Calzá y, cómo no, el negro de San Benito, el esclavo etíope (o eso dicen) que siempre ha sido la vara de medir de la tiesura.

–Tu amigo está más tieso a fin de mes que el negro de San Benito.

Pero desde esta semana, ay, nos han pisado esa vara de medir y nos la han cambiado por otra. La vida es una semana, decía Caro Romero. ¡Y tanto! El negro de San Benito ha sido sustituido por el nuevo baremo representado por el marido de la presidenta de la Junta de Andalucía, imparable. “Estamos a fin de mes y te has quedao Moriche, compadre”.

Entre tanto despropósito parlamentario y tanta barrila del 30-J, estos romanos nos han devuelto a las mejores horas. Las horas del gozo, cuando el Domingo de Ramos declina y alguien sugiere entrar en un un bar:

–Yo no, yo vengo cenado de casa, que estoy Moriche.

Y los tres romanos se alejan escoltando el Silencio de Dios.

La crisis de autoridad

El Fiscal | 26 de octubre de 2015 a las 10:56

MADRUGÁ  EL GRAN PODER
EL lío de Madrugada está descubriendo incapacidades y prepotencias, inutilidades y caracteres pusilánimes, chulerías y ánimos serenos. Algunos han exhibido su verdadera talla, a otros se les ha visto la piel de lobo (¡Auuuu!) bajo el disfraz de aparente cordero y, en general, se ha confirmado casi todo lo que ya se intuía sobre los perfiles de cada uno de los protagonistas de esta trama.

–¡Vaya trama!
–No lo sabe usted bien.

Recuerdo una tarde de llamadas telefónicas a varios hermanos mayores para actualizar la información del programa de mano de Semana Santa. Cuando se preguntaban los datos de las flores, la saya de la Virgen, el número de nazarenos aproximado y otras observaciones, la mayoría de las respuestas eran reveladoras. “Las flores y la saya son decisiones del prioste”. “Tengo que consutarlo con el prioste, no quiero condicionar su decisión”. “El número de nazarenos hay que esperar a lo que diga el mayordomo”. “La túnica del Señor se decide en la junta de gobierno”. “No le puedo decir ningún dato en firme, llame al mayordomo”. Era raro, diríamos que un caso insólito, el hermano mayor que demostraba un conocimiento exhaustivo de su cofradía o que gozaba de autoridad para obtener con un golpe de teléfono los datos precisos.

La crisis de autoridad que padece la sociedad actual, donde se confunde autoridad con autoritarismo, no es ajena a las cofradías. La autoridad y la negociación son conceptos sustituidos por tabúes como el diálogo y la búsqueda del consenso, marcas blancas que la mayoría de las veces son escondrijos para tapar los perfiles débiles, incapaces o acomplejados. ¿Qué es eso de que unos hermanos mayores provocan que el Consejo haga el ridículo y no atienda a los medios de comunicación después de haberlos convocado? ¿Qué clase de desconocimiento del mundo actual revelan quienes imponen el apagón informativo sobre una reunión y sobre un dossier cuyos folios acabaron publicados en estas páginas en menos de 24 horas? ¿Qué es eso de recurrir a la “necesaria y obligada” consulta a la junta de gobierno para aplazar cualquier pronunciamiento? ¿Qué clase de dirigentes aceptan con resignación hacer el ridículo de comparecer ante los medios para decir que no pueden decir nada? El Consejo, sin saberlo, inventó ese día la rueda de prensa sobre la nada con el aval de la autoridad eclesiástica. Habíamos visto el ridículo del plasma de Rajoy o las convocatorias de los grandes partidos políticos que leen un comunicado y no admiten preguntas. Pero nunca la citación a la prensa para el esperpento nunca visto, la vuelta de tuerca al género absurdo, el no se vayan todavía que aún hay más, el ejemplo más nítido de que lo mejor está por llegar:

–Buenas noches. Les hemos convocado para decirles que no podemos decirles nada.

Aquí nadie dice nada. Nadie decide nada. Todo el mundo tiene que consultar, delegar, consensuar y mover el tio-vivo para que los caballitos queden en la misma posición. La perdiz mareada. Las cofradías sufren una crisis de autoridad. El nuevo poder son los priostes, los capataces, los sacristanes, los costaleros. Y en esta tesitura, el más bravuconcete de la clase se lleva el gato al agua. Aunque tenga que consultar con la junta de gobierno, por supuesto. Menuda liturgia boba. Qué tropa.

El presidente se siente fuerte

El Fiscal | 16 de febrero de 2015 a las 19:27

Carlos Bourrellier, presidente del Consejo de Cofradías.
Bourrellier está fuerte, se siente fuerte. A mí me recuerda a Arruza cuando hacía el teléfono a los toros. Mi presidente le está haciendo el teléfono al toro de la Madrugada, con la chaquetilla abierta y mirando al tendido de la Plaza de la Virgen de los Reyes. Pareciera que lo estoy viendo. Y oyendo:“¡Esto lo arreglo yo sí o sí, don Juan José, usted tranquilo!” Y a mí me da canguelo cómo le mira el toro a Bourrellier, que también estoy viendo al cuñadísimo decirle desde el burladero:“¡Cuidao, cuñao, cuidao! Que te coge y se nos acaba la temporá”. Bourrellier convocó a la sección de penitencia en la noche del martes. El presidente informó a los señores consejeros de los datos del proceso de renovación de los abonos de sillas y palcos. También abordó otras cuestiones de funcionamiento interno. En un momento dado, el cura Marcelino, delegado diocesano de hermandades, se tuvo que marchar por obligaciones propias del ministerio sacerdotal. Don Marcelino se perdió lo mejor, porque lo mejor estaba por llegar. El presidente dio cuenta de lo que todo el mundo sabía: la espantá del delegado de la Madrugada a dos semanas de la cuaresma. Decimos espantá por seguir con la jerga taurina. Los consejeros fueron informados de lo que todo el mundo ya sabía por los periódicos. Y acto seguido, tachán, tachán, Bourrellier dio otro dato que todos también sabíamos ya: él asume las funciones de delegado de la Madrugada. Y cuando estaba explicándolo es cuando mi presidente, hombre afable y de paz, hizo el teléfono: “La Madrugada se va a arreglar. Ysi hay que dar un puñetazo en la mesa, se da”. ¿Están viendo lo fuerte que está mi presidente, ganando autoridad al estilo de Pedro Sánchez cuando pone patas arriba al PSOE de Madrid? Bourrellier va a poner la Madrugada como la España de Felipe y Guerra, no va a la conocer ni la madre que la parió, ni Buzón que la cantó. Yno se vayan todavía que aún hay más. Bourrelier recordó a los presentes que tiene el apoyo absoluto de la autoridad eclesiástica, en tal grado que aquello que él decida por escrito vendrá refrendado por esos curas de la curia tan formadísimos en Derecho Canónico. Yo ahí le diría aquello que hemos recreado del cuñadísimo: “¡Cuidado con esos avales, don Carlos, no le vaya a pesar como al Gallo de Morón!” A mi cada día me cae mejor mi presidente, que lo mismo habla de pistoleros que de puñetazos, o dice que el prelado ha hablado en una homilía “a calzón quitado”. Lo felicito por la claridad de su mensaje y me responde: “No tomes lo del puñetazo al pie de la letra”. ¡Claro que no, presidente! Son formas de hablar. Como lo mío: son formas de juntar letras.

Somos muchos

El Fiscal | 16 de noviembre de 2014 a las 5:00

4.4.04.SEMANA SANTA. LA CENA FOTO:JOSE ANGEL GARCIA
LOS que buscamos su espalda malherida en el oasis de silencio que es su paso en el bullicio del domingo. Somos muchos los cofrades de ruán maravillados siempre ante este Cristo sedente, casi avergonzado y tímido que se tapa el rostro con la mano que pareciera un pobre olvidado en la calle Sierpes cualquier día del año. Somos muchos los que buscamos a su paso el gozo del silencio de esa Semana Santa recogida que pasa veloz, con velocidad de cofradía antigua, sin más adornos que un escogido exorno de flores, sin más música que las notas perdidas de la capilla y algunas voces refinadas. Somos muchos los que no entendemos un Domingo de Ramos sin el Señor de la Humildad y Paciencia por Doña María Coronel, patrón de los mendigos urbanos de cada día que va suplicando oraciones en lugar de limosnas. Hay pasos de la Semana Santa que son paréntesis, momentos para el reencuentro con uno mismo, para paladares escogidos dispuestos a vivir (no a consumir) la Semana Santa dejándose llevar, que es como mejor se contempla; dejándose sorprender, captar y atraer.
Ahora que el Consejo de Cofradías ha decidido que este Señor paciente presida el vía crucis del primer lunes de cuaresma, seguro que muchos seremos los que, por fin, hagamos pública una devoción eclipsada tanto por la potente luz del Domingo de Ramos con toda su grandiosa y robusta arquitectura cofradiera, como por el barco eucarístico y el exquisito paso de palio del Subterráneo. Todo le juega en contra a este Señor y para muchos siempre destaca por encima de todo. Sale a la hora en que ya hay cofradías con tirón por la calle y entra cuando el Domingo de Ramos es más Domingo de Ramos de nazarenos blancos de la Amargura y gran corona de oro.
El Señor de la Humildad y Paciencia no es que sea uno de los grandes desconocidos de la Semana Santa. Es conocidísimo. Su tramo de devotos serpentea junto a él sin hacer ruido. Son devotos de miradas, de silencio, de minorías pobladas. A los que se conoce menos son a sus pariente mas próximos. Uno está en un altar del Salvador, huérfano, sediento y necesitado de oraciones. Otro en un altar de la Capilla de los Marineros, ensombrecido por los brillos de ancla. No tienen cofradía, ni cultos, ni pasos de madera y plata, ni la luz de codales sacramentales. Ni a nadie se le ocurre ponerles calas ni alfombras de lirios salpicados. Carecen de mimos frente al humilde Señor de los Terceros.
Somos muchos los que buscamos siempre ese otro Domingo de Ramos antes de que se ponga de moda, fieles como muchos de sus nazarenos que piden ir viendo su torso desnudo, su mirada cabizbaja y su tez humillada. Seguro que ese primer lunes de cuaresma florecerán nuevos devotos, porque este Señor tiene poder y la liturgia del vía crucis parece hecha a su medida.
El Señor de la Humildad y Paciencia es un trozo del mejor Domingo de Ramos. No lo parece, nunca se proclama, pero somos muchos los que no concebimos comenzar la Semana Santa sin acompañar alguna chicotá de este Cristo desahuciado, en soledad encima del monte y sin expectativa de futuro en el día más alegre de la Semana Santa. ¿Se puede ir más a la contra?
Repiten que es el gran desconocido. Qué va. No puede ser. Los desconocidos serán los del Salvador y Triana. Porque el de los Terceros tiene una legión de devotos, alegres por la decisión del Consejo al tener la oportunidad de disfrutar de nuevos perfiles y perspectivas. A la Semana Santa de Sevilla cada vez le hace más falta todo lo que simboliza este Señor y su coqueto paso. Esta imagen está hecha para rezar como otras están hechas para vibrar.

El segundo no al Pregón

El Fiscal | 17 de noviembre de 2013 a las 5:00

Francisco Sánchez de los Reyes, que el pasado domingo rechazó ser pregonero
La elección del pregonero de la Semana Santa de 2014 ha tenido también sus perejiles, como manda la tradición, que ya se sabe que la tradición manda más en esta ciudad que Susana Díaz, que manda tela y más que va a mandar en la piel de toro en cuanto le dejen la libre la pista, ¡que va la artista! Dos fueron las principales novedades de la jornada sabatina en la que los señores del Consejo buscan vocero oficial. La primera es que se aplicaron los nuevos estatutos, por lo que se redujo el número de asistentes a la votación. Fue una sesión sólo para cargos generales y la junta de sección. Los delegados de gloria y sacramentales se quedaron fuera. Bourrellier, presidente por la gracia de Asenjo, se frotaba las manos pensando que este año sí, ¡por fin!, no trascendería ningún detalle. Pero a la mañana siguiente se llevó un chasco al leer en esta página las grandes claves, que ahora contextualizamos, como es tradición en esta Puerta de los Palos, que aquí la tradición también manda. Como Susana.
La jornada comenzó con un almuerzo fraternal (tururú) en Las Lapas. Iba a ser en La Raza, pero cuentan las malas lenguas que Bourrellier recibió presiones del entorno del anterior alcalde para quitarle la comida al restaurante cuyos dueños denunciaron el intento de mangazo que ha derivado en el caso Mercasevilla y sus variados frentes judiciales. A alguien se le olvidó avisar nada menos que al delegado diocesano de hermandades, don Manuel Soria, que tras presidir una boda en San Bernardo se fue a casa de Pedro Sánchez-Cuerda y se encontró sólo como la Soledad camino de San Lorenzo. El hombre llamó por teléfono y se fue rápido para Las Lapas. El almuerzo, que paga el Consejo, transcurrió sin novedades dignas de mención, salvo las ausencias de dos cargos generales que andaban de bodas.
La segunda gran novedad se produjo cuando el delegado del Viernes Santo, José Luis Cantalapiedra, propuso que la votación fuera oral, lo que le encantó al padre Soria. Y así se hizo. Esta vez no hubo nada de papelitos. Se pidió a los consejeros que votaran libremente y que, en el caso de que en la elección hubiera algún problema, el delegado diocesano ya haría las advertencias oportunas (recuérdese a este respecto los problemas que provocó la poca afición a ir a misa de Barbeito).
En primera instancia se pusieron encima de la mesa una treintena de nombres, porque hubo consejeros que traían una extensa lista. Entre ellos, los de Julio Cuesta y Rafael González Serna (en primera ronda) y José Joaquín León y Lutgardo García (que llegaron al tramo final). La noticia a esa hora era que todos los propuestos estaban vivos, porque aún está reciente el año en que una criatura propuso al difunto Rafael Montesinos.
Se produjo un debate inicial sobre el perfil del que debía ser elegido. Unos dijeron que ya era hora de apostar de nuevo por un periodista, otros que por un cura, e incluso alguno que por alguien “distinto” al pregonero del año pasado. Los primeros en votar fueron los cargos generales, a los que siguieron los delegados de día por riguroso orden. Los cinco nombres que llegaron a una suerte de fase final fueron Ricardo Laguillo, los periodistas José Joaquín León y Juan Miguel Vega; y los sacerdotes Marcelino Manzano y Francisco de los Reyes Rodríguez López, párrocos de San Vicente y San Lorenzo, respectivamente. Se votó entre estos cinco nombres. Hubo consejeros que votaron a más de un candidato, tal como era posible, y otros sólo al Cura Paco. Ganó el Cura Paco de forma clara, como adelantamos en esta página. En un incontestable segundo lugar quedó Laguillo, de perfil inequívocamente cofrade, de hondo arraigo en Santa Cruz, actual hermano mayor del Rocío de Sevilla y con una solvente experiencia en pregones.
Desde esa misma sala de juntas se telefoneó al designado. Hubo que localizarle en el teléfono fijo de la parroquia. Hablaron con él –como es preceptivo– el presidente, el secretario y el Cura Soria. Dijo no en todo momento. Le insistieron en que se lo pensara. Se lo pensó. Lo volvieron a llamar dos veces más. Nada, no hubo manera. La mayoría de los consejeros se relajaban ya en la sala anexa, donde había varias marcas de trago largo y frutos secos. La sorpresa fue cuando se pidió de nuevo la comparecencia de todos los consejeros en la sala de juntas. Se oyó lo siguiente:
–¡Quillo, que ha dicho que no!
El presidente informó de una situación nada común. Varias veces se han recibido nones en tanteos previos, pero el rechazo al Pregón una vez celebrada la votación no se recuerda desde que el añorado magistrado Francisco Piñero, padre del actual hermano mayor de los Estudiantes, declinó amablemente el ofrecimiento de pronunciar el de 1987. Una vez elegido fue a su propia casa el entonces presidente, José Carlos Campos Camacho, acompañado por el secretario Fernando Piruat y el sacerdote Camilo Olivares. Aquel Consejo tuvo que buscar a Manuel Navarro Palacios para ese Domingo de Pasión en el Álvarez Quintero.
Yo creo que el pañuelazo verde del Cura Paco ha sido realmente para celebrar al humo de las velas el XXV aniversario del primer no al Pregón de la Semana Santa, que para ser precisos debió ser el año pasado, pero la cosa no pudo ser entonces. Y esas bodas de plata no podían quedar sin el correspondiente mitin extraordinario.
–¿Se pueden hacer las cosas peor, Fiscal?
–Sí, claro que sí. Tan mal lo han hecho que este año no han nominado al tío del jamón. ¡Qué injusticia, oiga! ¡Qué injusticia!
¿A nadie se le había ocurrido tantear previamente al Cura Paco para evitar el mitin? Carlos Bourrellier maniobró entonces (¿en soledad o inspirado por el Cura Soria?) para sacar un nombre inédito durante toda una sesión en la que habían sido propuestos más de treinta cofrades. “Hay que hacer una nueva votación”, comunicó a unos consejeros que venían de la copa y que se estaban sentando nuevamente. Propuso al hermano mayor de la Vera-Cruz, Francisco Berjano, muy bien visto por la autoridad eclesiástica. Como había que votar oralmente, nadie se atrevió a no apoyar la propuesta presidencial, que efectivamente se interpretó como avalada (o más) por el Cura Soria, presente en todo momento en la sala. Al ser hermano mayor de penitencia, además, se le considera de la casa, y eso le daba fuerza.
Pero gracias al Cura Paco hemos aprobado la asignatura pendiente de celebrar una efeméride en una ciudad que se pirra por las fechas rematadas. Yel Cura Paco ha estado remataíto.

Mucho ojo al futuro

El Fiscal | 21 de octubre de 2009 a las 17:14

¿Quién organiza oficialmente la Semana Santa? ¿El Ayuntamiento o el Consejo de Cofradías? Ojo al toro de la SGAE que viene astifino y bien llevado por el mayoral… En los despachos de Madrid han demostrado ser listos. Continuará.

Dígaselo con flores…

El Fiscal | 21 de octubre de 2009 a las 17:13

Siete rosas coronaban toda una muestra de arte floral que fue llevada con diligencia hasta el despacho de la presidenta del Pleno y delegada de Fiestas Mayores. Cuando la susodicha abrió el sobre leyó el mensaje de felicitación y el remitente: Consejo General de Hermandades Cofradías. No hay ambiente que las flores no suavicen, ni relación que las rosas no refuercen.

Con el estilo de siempre

El Fiscal | 22 de julio de 2009 a las 19:23

El delegado de día se encuentra con un allegado, quien le pregunta por la situación del Consejo a cuenta de las últimas polémicas. El delegado responde con tono de angustia: “Esto está para irse, para irse. Lo que yo te diga… Cualquier día de estos…” El allegado se marcha pensando que este delegado cultiva su estilo de siempre. Y descuelga el teléfono: “Fiscal, el tío este es de los que se levanta de un bombardeo sin un rasguño y ajustándose el nudo de la corbata. De medalla, ¡lo de este tío es de medalla! Y dice que cualquier día se va… Jajajajaja”.

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El Retorno de Pasión

El Fiscal | 18 de febrero de 2008 a las 22:10

Pasión“Hace más frío que viendo el regreso de Pasión en la esquina de José Gestoso”. Pero por más que Eolo soplara, que sopló desde el cañón de la Encarnación y sus setas, había mucha, muchísima más gente que en el vía crucis del primer lunes de cuaresma. El sábado festivo y el tirón popular del Nazareno de Montañés, túnica morada corta y la luz tenue de cuatro guardabrisones encendidos, son la claves del impresionante poder de convocatoria de un traslado ni mucho menos inédito, pues sólo hace cinco años se vivieron tres con las mismas imágenes: ida y vuelta a San Hermenegildo y la ida a la iglesia de la Misericordia. La decadencia actual del mundo de las hermandades no impide que el público, al final, esté donde tiene que estar: con Pasión. Con las imágenes de siempre. Y anotamos la exquisitez de los priostes al preparar a la Virgen de la Merced. Llega la hora de amoldarse a un templo nuevo, perdido ya el carácter parroquial y la presencia paternal de don Manuel del Trigo. Hay que adaptarse a una sede renovada, donde no será posible manchar el suelo de cera, y donde habrá que aprender a convivir con los más que probables usos culturales de un templo en el que se ha invertido muchísimo dinero público. Pasión ha regresado y nos ha dejado el frío metido en el cuerpo, pero la enorme satisfacción de saber que las grandes imágenes siguen tremendamente arropadas cuando salen a la calle. Con tanto ruán verde, tanto trompetódromo municipal, tanto falso purista, tanto pasos de misterio con gallo y hasta uno que anuncian con un perro en lo alto, el reencuentro con Pasión con tanto público respetuoso es una delicia. Hace cinco años se fue sin fecha de regreso. Nihil est quod deus efficere non possit. “Nada hay que Dios no pueda hacer”.

Foto fiscalAy, aquellos días felices de fresas bañadas en champán francés

Era hermano mayor de una santa cofradía. Irrumpió con las burbujas del Möet Chandon en el mundo del adobo. Las convivencias del Miércoles Santo de aquellos tiempos en su hermandad se caracterizaban por las camareras con cofias. Como aquel trueno vestido de nazareno también mandaba en una hermandad rociera, un año se llevó a los hermanos mayores de su día a hacer el camino. Y yendo por las arenas los puso hasta la corcha de champán y fresas con nata. Nada de rebujito, que eso es muy vulgar. Ay, aquellos años. A todos les regaló una enciclopedia rociera forrada en terciopelo. Y en la Feria, ay la Feria y sus peligros, había un día dedicado a esos hermanos mayores. Coches de caballos, grupos flamencos en directo y unas cigalas que estaban para cantarles saetas. Y muchos recuerdan aún aquel bautizo en el que mandó traer agua del Jordán, pero caliente, por aquello de que se celebraba en invierno. Algunos tejieron tal amistad que le confiaron inexplicablemente sus ahorros. Esos incautos hermanos mayores lloran hoy su pena en soledad. Se emborracharon en la primera taberna, pensando que sólo se trataba de unas fresas.

Los asesores del cardenal

Su Eminencia ha incluido el denominado Consejo Diocesano de Hermandades en el diseño del nuevo organigrama de la curia. El cardenal hará oficial su foro de asesores en el gobierno pastoral de las más de seiscientas hermandades de la diócesis. Para la manida pregunta sobre quién aconseja al prelado en los asuntos morados, existirá pronto una respuesta oficial. Hasta ahora han sido varios los asesores del Arzobispado procedentes directamente de las filas de las cofradías. Hubo uno –que hoy ocupa un puesto relevante– que consiguió frenar la iniciativa de sacar un paso en el Congreso Internacional de Hermandades simplemente para que “la gente de fuera vea cómo se mueven aquí en Sevilla”, según la propuesta de un cargo intermedio de la curia.

Un proyecto interesante

No nos engañemos. Si de verdad forman ese Consejo Diocesano de Hermandades personas serias de este mundo de las cofradías se podrán evitar muchas polémicas gratuitas, como la de remitir en plena cuaresma los pliegos de la declaración de la renta. También se le podrá dar su sitio al Consejo, al de la calle San Gregorio, no nos confundamos, que a partir de ahora habrá que distinguir entre el Consejo de Villarriba (Plaza Virgen de los Reyes) y el Consejo de Villabajo (el que está junto a Las Lapas), que no será lo mismo hablar de los señores consejeros de Palacio que de los tíos del Consejo, los que eligen al pregonero, recaudan el dinero de las sillas y hasta alguno se cree presidente de Telefónica.

Un candidato ninguneado

Es extraño que una hermandad como Pasión haya incurrido en semejante ninguneo. Vayamos por partes. En mayo hay elecciones. Y se presentan dos candidaturas, ninguna de las cuales existe oficialmente por el momento por la sencilla razón de que aún no se han abierto los plazos electorales. La hermandad ha remitido a sus hermanos un boletín informativo en el que se dedica una página completa al hermano que encabezará una lista, Jaime Fernández de Argüeso, y ni una línea al otro hermano que también ha anunciado su intención de presentarse, Javier Criado. ¿Por qué se hacen así de mal las cosas? ¿Qué necesidad hay de practicar semejante ninguneo? ¿No es la propia institución e, incluso, el mismo candidato supuestamente beneficiado por esta maniobra los que resultan perjudicados con esta estrategia?

Y aún hay más…

Por cierto, en esa página se publica un amplio perfil del aspirante oficialista. “Entre sus grandes aficiones están una gran gama de deportes, como la náutica, el golf y la equitación, afición [sic] que mantiene dentro de sus momentos de ocio”. ¡Caramba! Sabíamos que en política cofradiera hay que saber navegar, pero de ahí a que haya especialistas en náutica que se presentan como tales en el boletín…

El pertiguero

Primer golpe. Muy merecido. Enhorabuena al Pleno municipal por aprobar la rotulación de una calle del centro con el nombre del investigador Juan Carrero.

Segundo golpe. No se pierdan los artículos de José Joaquín Gómez en Diario de Sevilla los jueves de cuaresma. Los dos primeros han estado atinadamente marcados por la plena actualidad. Relean sus reflexiones sobre el Consejo.

Tercer golpe. Carlos Bourrelier puede estar muy orgulloso del vía crucis del Buen Fin. Y ciriales arriba.

¿Por qué le rechina a algunos hermanos de San Gonzalo que Juan Hernández vaya diciendo que él será el próximo hermano mayor?

El lagarto de la Catedral:

Entérate, Fiscal, de la gran iniciativa del hermano mayor de San Isidoro para celebrar próximamente los veinticinco años de José Luis Peinado como párroco en la Costanilla. Peinado, que sabe latín en todos los sentidos, se merece el homenaje de las hermandades de la feligresía

Palabra de reptil metropolitano, palabra de lagarto de la Catedral