El Fiscal | 14 de enero de 2013 a las 14:10
CUALQUIER costalero sabe que es más importante gozar de la consideración y del respeto del compañero de palo que del propio capataz. La ley nunca escrita que rige las relaciones entre la gente del costal sirve muchas veces para resolver problemas que nunca toman el camino ascendente que conduce al capataz. Mucho menos que lleva a la junta de gobierno. Entre la gente de abajo se sabe quién se alivia al coger kilos, quién falla en la levantá y pone en peligro las cervicales del compañero y quién se comporta como verdadero hermano en todos los momentos. Por eso es mucho más vital contar con la bendición del compañero de palo que con la del capataz, quien al fin y al cabo no está ni debajo del paso ni detrás del faldón, sino fuera, en el exterior.
Podrá Carlos Bourrelier argüir que goza de la legitimidad de la autoridad eclesiástica para perpetuarse en un cargo que sólo debería asumir de forma interina, habida cuenta de que no fue elegido directamente para el puesto. Hace mal en colocarse a la defensiva cuando un hermano mayor le pregunta donde hay que preguntárselo (una asamblea) si tiene pensado convocar elecciones. “¿Tiene usted algo contra mí?”, respondió Bourrelier. No se trata de tener algo contra nadie. Se trata de que los hermanos mayores eligieron a Adolfo Arenas como los andaluces eligieron un día a Manuel Chaves. Los primeros se encontraron a los cinco meses con Bourrelier y los segundos tan sólo un año después con Griñán.
–Oiga, Fiscal, ese ejemplo es de política pura y dura. Y aquí estamos hablando de la presidencia de un organismo supeditado a la jerarquía eclesiástica.
–¿Sí? Pues cuando a usted le quitan un palco o una silla no se dirige al Arzobispado, sino a la Justicia ordinaria. ¿O no?
Lo más sensato sería permanecer en el cargo el tiempo justo para salir airosos del tinglado del vía crucis y, por supuesto, de la Semana Santa. Cumplidos estos dos objetivos, sería bueno buscar la legitimidad directa que sólo se obtiene por el voto de los hermanos mayores. Ni el actual presidente ha sido elegido para presidente, ni el actual vicepresidente para vicepresidente, ni el secretario para secretario. Sólo un cargo general, el tesorero, fue votado como tal.
Podrá el costalero presumir de contar con el favor del capataz. Pero corrido el faldón, llegada la hora de estar puestos y de atender el martillo, todos se conocen en el mundo de abajo. Convoque elecciones tras Semana Santa, preséntese si lo desea y gánese en las urnas la legitimidad que ahora sólo le concede la autoridad eclesiástica. Seguro que así se llevan mejor los kilos.
El Fiscal | 18 de marzo de 2012 a las 19:16
¡Ahí va, que el Consejo nos ha salido políticamente correcto con la bendición del vicario! Y yo con estos pelos. Resulta que en las normas para la Semana Santa de 2012 se alude hasta en seis ocasiones a los “nazarenos y nazarenas”, pero curiosamente no se sigue la misma disciplina de género al hacer referencia a otros colectivos como los músicos (para los que se utiliza la expresión componentes de las bandas) o los acólitos (donde parece que se admite que el masculino incluye el femenino). Ni siquiera en los siete folios que recogen estos preceptos se alude a los delegados y las delegadas de día como agentes de la autoridad del vicario, cuando haberlas haylas y de gran categoría, como nuestra dilecta Esther Ortego, que sabe rizar palmas, lo que equivale casi a saber latín en materia cofradiera. Mal, muy mal por parte de este vicario al que cualquier día me lo echan sin piedad a los leones del Instituto de la Mujer. Los señores del Consejo tienen tan interiorizada la cuestión de la incorporación de la mujer a las cofradías, que alguno ha asumido el lenguaje mitinero en sus escritos. Y se la han colado al vicario general (está el sello y la firma). Pero no se vayan todavía, amigos, que aún hay más. El primer precepto, apartado g, regula que las hermandades “cuidarán del correcto comportamiento de los nazarenos, nazarenas, acólitos, costaleros y componentes de las bandas fuera de la carrera oficial y, muy especialmente de los costaleros, antes, durante y a la finalización de la estación de penitencia”. Esto recuerda a lo de la sevillana, pero cambiando una palabra: Padre, no me riñas más por salir de costalero. No se explica en ningún momento el significado y justificación de esa especialísima advertencia. ¿Por qué se insta a la autoridad –cofradiera, por supuesto– a tener un especial celo con los costaleros? Tal vez al vicario le molesta la exhibición de tatuajes, los costales fashion o el avituallamiento regado con botellín de algunos en ciertas calles traseras. O quizás simplemente se trata de una cuestión de estética y bienestar por aquello de los sudores de la gente de abajo. Y ojo al precepto segundo, apartado e, que dice lo siguiente sin caridad alguna: “Los portacirios no podrán transcurrir por la carrera oficial”. ¿Pero quién la tiene tomada con el popularmente conocido como el tío del carro? Urge una defensa del tío del carro, como del tío de la escalera y del tío que lleva la horquilla para alzar los tendidos eléctricos y otros cables. Mucho más sevillano es el tío del carro, con su chaqueta de hechura vencida y su identificación de la hermandad prendida malamente en el bolsillo superior con un imperdible XXL, que algunos de los personajes que pueblan la carrera oficial de los horrores y vanidades de baja estofa. ¿A santo de qué no puede pasar el tío del carro por la Campana o los palcos y sí lo hacen músicos vestidos de domadores de fieras o papafritas de paisano con vara en una presidencia con tratamiento capilar en Spejos? El tío del carro cumple una función: lleva los cirios de repuesto, los que se han roto, las varas de sustitución, los ramos de flores que recibe la hermandad en su itinerario y hasta botellas de agua. El tío del carro soporta bullas como pocos y tiene que bregar muchas veces con vehículos de ruedas mal engrasadas, que da pena ver cómo el hombre empuja para la derecha más que una encuesta de intención de voto para corregir el desequilibrio del eje hacia la izquierda. Y cuando llega la carrera oficial, con sus vallas y su camino expedito de codazos, me lo echan. “Hala, váyase usted y vuelva al salir de la Catedral”. El año que viene podría el señor vicario firmar unas normas mucho más útiles y prácticas en las que se recogieran los siguientes preceptos: los señores del Consejo no estorbarán en las presidencias de los pasos, puesto que la Semana Santa es perfectamente posible sin ellos desde los tiempos del Cardenal Niño de Guevara (ojú, el del foro), ni aprovecharán su acreditación para ronear donde no sólo no sirven para nada, sino que estorban; el vicario verá todas las cofradías en la calle, nada de estar en su casa ante la televisión ni eso de delegar la autoridad en los señores del Consejo; el tío del carro pasará por todo el recorrido, pues tiene la dignidad de un oficio que sí ayuda realmente a hacer posible la Semana Santa; las hermandades no cederán más soberanía que la imprescindible, sobre todo al Cecop, un organismo que se inventó hace doce años cuando la primera cofradía que hizo estación los cuenta por siglos y, por último, un buen número de normas irá encaminado al fomento de programas de reeducación y convivencia de los abonados y señores titulares de los palcos, a los que hipócritamente se evita la contemplación del tío del carro, cuando muchísimos de ellos parecen niñatos de una botellona por cómo dejan las parcelas de la basura más variopinta, que cualquier día nos encontramos con un el hueso de jamón. A estas normas de 2012 con rúbrica eclesiástica se le podría aplicar eso de menos rollo y más manteca al bollo. Ea, a seguir empujando el carro.
El Fiscal | 10 de febrero de 2012 a las 15:22
El foro de sabiduría y excelencia, el lugar donde la información se transforma en conocimiento, la institución llamada a forjar los espíritus críticos… La Universidad Pablo de Olavide organiza el denominado III Congreso Nacional Sobre Capataces y Costaleros, no sabemos si un motivo simplemente para lucir el traje gris, hacerse una foto o practicar la mangancia de la subvención, pero donde algunas de las ponencias invitan a sesudísimos debates, a que la institución académica ejerza esa labor de aldabonazo de la sociedad civil sobre los problemas de hoy. Un ejemplo de papafritismo, con el pretexto una vez más de la Semana Sanmta, que servirá para enriquecer el currículum de alguien para aspirar a alguna habilitación de cátedra.
Una de las ponencias lleva el siguiente título: Pasarela Sierpes: todo sobre la moda costalera. ¿La pronuncia Rosamar Prieto-Castro, que un año quiso dejar los palcos puestos una semana para que fueran utilizados para un pase de modelos y a la que le gusta un tinglao de alta costura y glamour más que a un cofrade una tarde libre? No, no, no. Corre a cargo de Manuel Gómez Valencia, al que se supone que le dan una hora para que parle sobre las telas de saco, los costales hasta las cejas y los antebrazos que asoman tatuaje. El doctor Rafael Moreno Domínguez tratará La motivación del costalero, una cuestión que pirrará a Su Excelencia Reverendísima. ¿Pues no es la fe la motivación del costalero? ¿Ah no?
Hay un tema que lleva por título Factores que influyen en la labor del costalero, que desarrollará Moisés Ríos. Este Fiscal ya ha llamado al Consejo de Cofradías, donde se celebra el congreso, para reservar sitio en la primer fila. Y no se pierdan la siguiente ponencia, tachín, tachín, que lleva por título El costalero onubense: composición corporal y adecuación al trabajo. ¿Pero los costaleros de Huelva tienen quizás el RH negativo, unas características morfológicas distintas o es que descienden de un simio del norte de África de los que salen en la portada de la revista Muy Interesante? Y otra de las perlas del programa es la siguiente conferencia: Relación entre el cansancio final y la aparición de éste durante el recorrido procesional. Estudio en Portadores de Trono de Málaga, a cargo de Juan Antonio Poblete Flor, al que habría que encargar un estudio para 2013 titulado El efecto del olor a adobo al paso de la cuadrilla de los Estudiantes por la calle Velázquez. Ea, señor Poblete, no se debe ná por la idea, ahí la lleva, que hoy estamos que tiramos la casa por la ventana.
Pero más que un congreso, la cosa tiene pinta de congresillo, ahora que ha estado tan de moda el término a cuenta del revuelo socialista, puesto que echamos en falta al doctor Escribano con su obsesión por enterrar el botellín y el bocadillo de la dieta del costalero. Este Escribano era el precedente de Dukan para los hombres de abajo. Cuantísima sofisticación y cuantísimo papanatismo. Gaudeamus igitur. Pon otra de adobo…
El Fiscal | 30 de marzo de 2011 a las 13:16
Primer golpe. Está feo dar de baja por impago a una hermana que vive en Venezuela y que mandó una carta pidiendo tiempo, pues no puede hacer la transferencia bancaria por las cortapisas legales.
Segundo golpe. Hasta la bandera. La de gente que se quedó fuera del salón donde se presentó la Historia de la Semana Santa de Sevilla (Jirones de Azul), de Álvaro Pastor Torres, Francisco Robles y Manuel Jesús Roldán.
Tercer golpe. Más de libros. El Ayuntamiento publicará Sevilla en blanco y negro, con fotografías selectas del archivo de Jesús Martín Cartaya.
Y ciriales arriba. Conductores cabreados. 16 minutos duró la vuelta que dio el paso de misterio de Jesús Despojado justo enfrente del Hotel Inglaterra la noche del viernes.
El Fiscal | 15 de marzo de 2011 a las 18:20
El otro día se celebró la igualá de costaleros en las Penas de San Vicente. Sólo había este año dos plazas libres en la cuadrilla de 130 costaleros de esta cofradía. ¿Saben ustedes cuántos aspirantes se presentaron para hacerse con alguna de esas dos plazas? Un total de 126. Casi como para duplicar el plantel. Dirán que el boom de la Semana Santa se ha reducido o redimensionado, lo que prefieran los sesudos analistas, pero lo del otro día fue peor que unas oposiciones y demuestra que el mundillo del costal, por lo que fuera, mantiene intacto su apogeo.
El Fiscal | 8 de febrero de 2011 a las 22:19
Recibido el martes pasado a las 11:46 horas: “Lo que escribiste el pasado domingo de la cuadrilla de Guadalupe no es exactamente así. Convocaron a los costaleros hermanos, que sólo son doce, de los que acudieron nueve. El resto de la cuadrilla es de gente de fuera”.
El Fiscal | 2 de febrero de 2011 a las 16:05
El jueves se celebró la primera reunión de hermanos costaleros del palio de Guadalupe para presentar al nuevo capataz. Dicen que a la reunión sólo asistieron nueve costaleros. “Fiscal, eso te puede dar una impresión del sentimiento de frustación y desmotivación por la forma en que ha cesado Salvador Perales. El desánimo ha cundido en la cuadrilla de Guadalupe”.
El Fiscal | 24 de enero de 2011 a las 20:30
Las que le han llegado a los costaleros de San Esteban que abandonaron la cuadrilla el año pasado, con gran polémica incluida, y han intentado ingresar en ella de nuevo. “Lamentamos tener que comunicarle que su solicitud ha sido desestimada”. Hasta tres firmas aparecen en la misiva: el comisionado, el capataz y el responsable de comunicación de la hermandad. Por cierto, en la carta se anima a los aspirantes a costalero a que salgan de nazareno “en cualquier puesto solicitable”. Larga cambiada…
El Fiscal | 6 de enero de 2011 a las 17:54
La destitución de un histórico del martillo al frente del palio de Guadalupe ha provocado heridas en quienes bien quieren a Salvador Perales. Consideran que una llamada fría no puede acabar con un estilo y una forma de entender el oficio. Algún día habrá que contar la labor impagable de este capataz con los llamados profesionales.
El Fiscal | 2 de abril de 2010 a las 9:04

Esta Semana Santa hemos visto costales con versículos del Corán en árabe, telas de Correos y hasta con la franela de un capote torero. En la imagen tienen ustedes el último ejemplo de costal fashion. Aparte de una frivolidad propia de un circo, estas licencias demuestran lo poco que mandan los capataces de las cuadrillas. En las hermandades ya no mandan ni los hermanos mayores, ni los mayordomos, ni los capataces. Aquí mandan los costaleros. Los nuevos amos y señores.