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Luto por un pavero

El Fiscal | 30 de julio de 2017 a las 5:00

Jesús Izquierdo. Pavero Foto: Paula Álvarez

LOS nazarenos de ruan se echan a morir en verano para hacer el viaje hasta el cielo en absoluto silencio, sin hacer ruido, por ese camino más corto en el que jamás se vuelve la vista atrás porque cualquier futuro es mejor. Los nazarenos de verdad se mueren sin que nadie lo sepa, incluso sin que nadie les haya visto nunca el rostro. Hay nazarenos que los ves de año en año y los reconoces por el lugar que ocupan, por su silueta vertical y estilizada o por su cuerpo orondo, por sus manos carnosas donde la alianza aprieta el dedo corazón o por la forma de coger el palermo abriendo paso a la cofradía. Este julio de calores que obligan a levantar los faldones nos ha puesto de luto la Costanilla por la muerte del pavero de San Isidoro, la muerte de Jesús Izquierdo, el nazareno enjuto con gafas, el vecino inquieto que vivía su ciudad con compromiso, el comerciante de Izquierdo Benito, el cofrade de tiradora perfecta y barba cuidada. Era esperar la cofradía de San Isidoro en la estrechez de Córdoba y ver llegar la algarabía de monaguillos protegidos y gobernados por este inconfundible pavero, símbolo para muchos de la tarde del Viernes Santo como lo son el muñidor de la Mortaja o la Verónica de Montserrat. A Jesús Izquierdo lo veías cualquier día del año por la Avenida sin sombra camino de su barrio de Los Remedios y te estaba regalando un anticipo de la tarde del Viernes Santo, porque los verdaderos nazarenos de ruan andan todos los días como si fueran con la túnica puesta, de frente, bien dispuestos, sin prisas ni pausas, como a los matadores de toros o a los jinetes se les reconoce como tales aun vistiendo de paisano. Jesús Izquierdo tenía hechuras de nazareno de ruan hasta andando una mañana de Feria por su calle de Juan Belmonte.

Hoy veo a los monaguillos de la Virgen de Loreto con los ojos bien abiertos atendiendo a las instrucciones de Jesús antes de la salida. Veo como el experto nazareno se ha ganado la complicidad del más travieso para garantizarse la paz durante el recorrido, veo cómo pone orden entre dos monaguillos que han discutido por un caramelo caído, veo cómo se ha ido a buscar al que se ha escapado en la Plaza para saludar a un pariente que está de concejal en los palcos del Ayuntamiento. Veo sus brazos cruzados en momentos de sosiego, dejando ver los puños blancos de la camisa, y cómo se agacha para escuchar al monaguillo que se queja de los pies cansados en el regreso por Francos.

Siempre esperaremos al pavero de San Isidoro cada Viernes Santo en su mundo de esclavinas, incienso, roquetes, canastitos de mimbre y grandes canastos plateados, algarabía, cucharilla, pajes de terciopelo oscuro y pecherín de chorrera, y esa hermosa naveta que representa la Casa de Oro.

Siempre guardaremos su memoria de último ruan negro de la Semana Santa, de camarero del Niño Jesús isidoriano, con la proclama que él mismo mandó imprimir en una hermosa estampa para acompañar el perfil sin corona de su Virgen del alma, ataviada sólo con una toca blanca de encaje: “Y cuando llegue mi día, apúntatelo, Loreto yo solo quiero cogido de tu mano volar al cielo”.

La cofradía deja la calle Córdoba otro año más y se mete con toda su historia interior por la calle Cuna, alegre tintineo del avión de oro en la mano de la Virgen, cabezazo discreto de un nazareno de la Presidencia, escolta azul de Ejército del Aire, cortejo del preste… ¿Y dónde está Jesús? Se ha quedado para siempre en San Isidoro rezando en silencio la letanía de su vida. “…Rosa mística, Torre de David, Torre de marfil, Casa de oro…”.

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Adiós a Enrique Carpio

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El pasado día 14 falleció en Sevilla a los 83 años Enrique Carpio Rodríguez, hermano mayor de Los Panaderos de 2003 a 2006. Mayorista de ganado de profesión, hombre hecho a sí mismo, acostumbrado a la disciplina de levantarse a las cuatro de la madrugada para trabajar, tenía mucho predicamento en la hermandad por su carácter tranquilo y afable y por su sentido común muchas veces demostrado. Nada pretencioso ni protagonista. A mediados de los setenta fue teniente de hermano mayor con Pepe Castillo al frente de la cofradía  y Jose Luis Peinado como director espiritual. La hermandad cedió en aquella etapa la imagen del Cristo antiguo a la Parroquia del Juncal. Enrique Carpio jamás se olvidó de esta imagen. No se perdía un vía crucis por el barrio cada Viernes de Dolores. Participaba, además, representando a Los Panaderos. Vecino de Nervión, estaba casado con Mercedes Fernández y tuvo dos hijos, todos muy vinculados a la hermandad. Fue muchos años nazareno de la Amargura, gran impulsor del programa de acogida de niños bielorrusos y entusiasta de la iniciativa de llevar a la Virgen de Regla a Madrid para participar en los actos de la Jornada Mundial de la Juventud que presidió Benedicto XVI.

Auto de la Audiencia
Un auto de la Sección Tercera de la Audiencia Provincial notificado el pasado 27 de julio resuelve que el grupo de hermanos del Valle que pretendía denunciar directamente al mayordomo por delito de apropiación indebida se puede personar como acusación particular en el polémico y delicado asunto. La posición oficial de la hermandad era contraria a que este colectivo pudiera ir por su cuenta en el pleito.

Y hay más…
El mismo auto judicial que estima el recurso de apelación del grupo de hermanos considera que los recurrentes son “perjudicados” y entiende su “desconfianza” hacia la actual junta de gobierno “por cuanto alguno de sus miembros podría resultar responsable de las apropiaciones investigadas al ser necesarias dos firmas para disponer del dinero depositado en entidades bancarias”. Conclusión: están legitimados para ejercer la acusación.

El lagarto de la Catedral

“Sí, don Juan José se ha ido unos días de descanso a su amada tierra de Sigüenza, pero no te preocupes que el 6 de agoso estará ya en Sevilla para presidir la novena de la Virgen de los Reyes en la Catedral. Te lo aseguro. Además, te garantizo que está conectado con la diócesis a diario”

Prohibiciones reveladoras

El Fiscal | 30 de noviembre de 2015 a las 5:00

CAPATAZ MANDANDO EL PASO DEL BESOS DE JUDAS. FOTO RUESGA BONO
Las prohibiciones de cada momento son una buena forma de tomarle el pulso a la sociedad. Las prohibiciones hablan por sí solas, ofrecen una valiosa información sobre los hábitos de un grupo o el grado de intervencionismo de un gobierno. Casi no se ven ya esos carteles que prohíben escupir en los bares donde antaño se usaba el serrín. El cante no se prohíbe en las tabernas, donde es raro ver un cantaor espontáneo. Si acaso, alguna pareja aislada que aprovecha las terrazas de veladores para sacar algunas perras con guitarra y caja en actuaciones que siempre acaba con dos golpes y un broche: “¡Ua, ua! ¡Gracias por su paciencia!”. Prohibido hablar con el conductor, prohibido armar escándalo a la salida del salón de celebraciones, prohibido fumar, prohibido el paso a toda persona ajena a esta obra…

La Hermandad del Valle ha hecho pública esta semana una prohibición tan singular como reveladora. Los capataces no podrán dedicar levantás durante el recorrido. Sólo habrá dos posibilidades de hacerlo. Justo a la salida y a la entrada de la cofradía, siempre en el interior del templo. “Estas dos dedicatorias deberán ser conocidas por el fiscal del paso y deberán hacerse de manera discreta y siempre siguiendo el sello y la solemnidad que marca nuestra cofradía”. La misma cofradía dicta también unas normas de comportamiento de las cuadrillas de los tres pasos. Quedan obligados a guardar decoro, a no ir acompañados por la calle, a seguir las indicaciones de los diputados de tramo, etcétera. Sólo cabe decirle al hermano mayor, Lucas Maireles, y a toda su junta de gobierno:“¡Óle!”.

¿Por qué cada vez son más las juntas de gobierno que promulgan reglamentos para las cuadrillas de hermanos costaleros? Porque cada vez es mayor y más notorio tanto el descontrol como la fuerza (indebida) que han cogido los capataces y costaleros. El capataz no es nadie para arrogarse el derecho a dedicar levantás, muchas veces retransmitidas por radio y televisión, que pueden comprometer a la cofradía. Casos ha habido irrisorios. Hace bien el Valle en dar el papel que corresponde a los fiscales de paso, que son los que jamás debieron perder la autoridad. Distinto es que haya habido y hay capataces que, con el debido oficio, un indudable tacto y una indiscutible habilidad, han sabido tener un recuerdo para el padre fallecido del patero, la hermana embarazada que está viendo la salida desde la primera fila, o el acólito cuya muerte prematura marcó a toda la hermandad. Pero de ahí se ha pasado poco a poco al exceso y a la pérdida de la brújula que debe marcar el criterio. En las retransmisiones de televisión –que ahora se siguen todo el año sin las voces de comentaristas– se aprecian dedicatorias que bien podrían encajar en pregones de los que se llaman comprometidos, políticamente correctos o de fuerte contenido social.

Recuerdo el Jueves Santo de 2002, cuando sólo salieron la Quinta Angustia y el Valle por la decisión de dos hermanos mayores, Luis Rodríguez-Caso y José María O’Kean, cuyo estilo de gobierno jamás debería perderse en una Semana Santa acosada por el frikismo, el mal gusto y la chabacanería. Aquel día fue terrible, metido en cielos negros e incertidumbre. Abrió algo a media tarde. Qué casualidad que estas dos cofradías salieron y no se mojaron. ¿Saben cómo obró Luis? Se olvidó de los porcentajes, salió a mirar el cielo a la hora fijada y aplicó el viejo criterio: si no llueve a la hora dispuesta, la cruz a la calle. Si llueve, no se sale. Si lo hace por el camino, se busca refugio.

Cuando el Valle discurría por la Avenida, los duques de Lugo estaban a la altura del Aero, acompañados por el alto mando de la Real Maestranza. El conde de Luna le pidió a Alfonso Guajardo-Fajardo que se adelantara para pedirle al hermano mayor que la Infanta de España tocara el martillo del paso de palio. El soleano Guajardo-Fajardo se acercó al nazareno O’Kean y elevó la petición del teniente de hermano mayor de la institución nobiliaria. Yoyó una respuesta muy clara: “No es costumbre, pero haremos una excepción”.

El estilo hay que cuidarlo. El estilo es el sello. Los símbolos hay que cuidarlos. Los símbolos son el sello. Si los capataces son speakers que se crecen en la mediática Campana, si los costaleros deambulan por el cortejo o por las calles sin ser conscientes de que ellos son parte de la imagen de la cofradía, si las hermandades ceden sus enseres para escaparates comerciales, si los fiscales son floreros baratos de tiendas de chino, si los músicos deciden por encima de los diputados de banda… No queda más remedio que acudir al reglamento. Ysi llega el día en que se precisan muchos reglamentos, la cosa deriva en reglamentismo. Y entonces, es señal de que el circo ha hecho metástasis. Se nos rompió el martillo de tanto tocarlo.

Una saga con solera

El Fiscal | 17 de marzo de 2014 a las 9:51

Imagen Martín Cartaya
Decíamos el otro día que las cofradías son las personas. Y las imágenes sagradas, claro. Ocurre que las imágenes son también las personas. Ve usted la salida de la Virgen del Valle con sus ramos cónicos y bicónicos, con esa fachada de la Anunciación que es el mejor retablo para ese palio de cajón, entre nubes de incienso y toses del personal, y se pone a buscar el alto e inconfundible capirote del prioste Palomino, como le vienen acto seguido los recuerdos de aquel gran hermano mayor que fue José María O´Kean. Ver una cofradía es revivir, es acordarse de una persona tal es el grado de identificación entre familias y hermandades. Eso tiene muy poco que ver con la Semana Santa de los frikis. Ni con la de los salvadores de la Semana Santa, tan peligrosos o más que los frikis. Esto tiene que ver con la autenticidad. ¿Ono es auténtico ver llegar la cruz de guía de la Soledad de San Lorenzo y seguir viendo la silueta de aquel inolvidable fiscal de cruz de guía que se llamaba Diego Lencina? ¿Y no es auténtico recibir al Cristo de los toreros en la bajada del puente y buscar cada año entre el público a un señor muy trajeado que tiene el buen gusto de ver las cofradías en silencio y que se llama José Ignacio Jiménez Esquivias? Una leve bajada de cabeza basta para saludarse sin romper el mágico momento. Cuando uno va a ver cofradías debería colgarse del cuello una suerte de aviso como en los coches de Tussam. Ese No distraigan al conductor, pero en versión morada: No moleste con charletas, estoy viendo cofradías.
Ypodríamos seguir, buscando la mirada cómplice de ese capataz de Virgen del Domingo de Ramos presto a dedicar a una levantá por los hermanos que aún están en el vientre de su madre, de ese maniguetero del Nazareno de la Divina Misericordia, de ese pavero de Los Estudiantes de ojos claros, de ese fiscal del Señor de Pasión de capirote puntiagudo, de ese niño del cortejo litúrgico que ya no está porque la edad le ha dado la alternativa de la túnica y el cinturón de esparto, de ese tío del carro que también es auténtico en su función, de ese vacío de Julio Díaz delante del Nazareno de las Tres Caídas…
Y esa Semana Santa auténtica se ve, por supuesto, en la fidelidad de las sagas con una cofradía. Pronunciar los apellidos Martín Cartaya es decir la O, los cielos tinieblas del Viernes Santo, la mejor cornetería tras Jesús Nazareno, el monte con el que los lirios se despiden de la Semana Santa, el recuerdo del Padre Leonardo, los adoquines tantas veces bañados por la lluvia, la espartería familiar de la calle Reyes Católicos donde tan legendarios cofrades improvisaban tertulias (Cayetano González, Tejera, Marmolejo, Armenta…), los costaleros en sepia, la cámara de fotografía, la levantá a pulso de la Macarena que Ariza le dedicó al cabeza de familia en la esquina de Chapineros con Álvarez Quintero, las sillas en Sierpes junto a la Joyería Ruiz o el teniente Hita al que no le hacía falta el Cecop.
Decir Martín Cartaya es referirse a una saga ejemplar, fiel a los cielos del Viernes Santo.

El pertiguero

El Fiscal | 7 de junio de 2011 a las 17:51

Primer golpe. Tam-tam electoral en la Anunciación. Ramón Escudero Espín y los miembros de su candidatura se presentaron oficialmente el jueves en el Real Círculo de Labradores. Hay que hacer una nueva consulta a Larañascopia.
Segundo golpe. Y tam-tam electoral en el Polígono de San Pablo. Miguel Ángel Campos se presenta a hermano mayor. Las elecciones son el 16 de junio.
Tercer golpe. Este jueves, cena de homenaje al pregonero. Las invitaciones se pueden recoger en el Consejo o en las hermandades de Los Estudiantes y la Macarena.
Y ciriales arriba. Oído en Las Lapas: “Mi quiniela, por ahora, es que Claudio no sigue, porque se presenta de nuevo en Las Cigarreras. Tiene su lógica, ¿no? Y me la juego a que el Consejo se puede quedar sin ningún Vicente. Veremos, veremos… Ya que Cantalapiedra puede continuar si se lo propone. Y, por supuesto, Andrés Martín seguirá  haciendo de Andrés Martín. ¿Que no me entiendes lo que te digo? Es que te quedaste en los tiempos de Campos Camacho, hijo…”

La lección del paño del Valle

El Fiscal | 9 de marzo de 2011 a las 10:02

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Guillermo Pérez Villalta pintará el paño de la Verónica del Valle. Ajeno al mundo de la Universidad y al de las hermandades, este pintor tarifeño reconocido internacionalmente le ha dado tal vez sin saberlo un varetazo al academicismo local de la calle Laraña y a los señores del Consejo de Cofradías, entretenidos aún con las indagaciones de Mortadelo y Filemón sobre la fotografía anticipada del cartel de este año. La Hermandad del Valle ha hecho las veces de la Real Maestranza, pero sin chequera, ha tirado por alto en su designación de pintor y lo ha conseguido. Es un claro ejemplo de saber sacarle rédito al prestigio de una cofradía. Pocas hermandades podrán presumir de tener una obra de Pérez Villalta. Alguno de los jovencitos aspirantes a Juan de Mesa que usted y yo sabemos todavía se preguntarán por qué no les han llamado a ellos.

El pertiguero

El Fiscal | 11 de noviembre de 2010 a las 11:39

Primer golpe. Elecciones en el Valle. Ramón Escudero Espín tiene cerrada hace tiempo la candidatura que encabezará como hermano mayor. Entre los 22 hermanos que la componen hay miembros de las juntas de gobiernos de los últimos 35 años de la hermandad, desde la década de los 70.
Segundo golpe. Buzón de voz saturado. Felicitar a monseñor Amigo el pasado jueves, festividad de San Carlos, fue una tarea complicada para la mayoría, tal era el número de llamadas que se acumularon.
Tercer golpe. Cita en Madrid. El escritor y periodista Nicolás Salas, colaborador de Diario de Sevilla, pronunciará el pregón del Gran Poder y la Macarena de Madrid. Protagonistas de este acto han sido numerosos cofrades sevillanos. Entre los más recientes cabe destacar a Juan León Lozano, Antonio Bustos Rodríguez, Angelita Yruela Rojas, el canciller Juan José Morillas Rodríguez o el periodista Antonio Silva de Pablos.
Y ciriales arriba. Verídico. Minutos antes de la salida extraordinaria de la Virgen del Rosario, el hermano mayor de la Quinta Angustia llegó a la capilla de Montesión con un paraguas. El hermano mayor anfitrión le recibió con una pregunta: “¿Pero dónde vas con ese paraguas? Si ya no va a llover” Y el paraguas se tuvo que quedar en el templo.

¿Será verdad?

El Fiscal | 20 de agosto de 2010 a las 17:54

¿Es cierto que la posibilidad de una doble candidatura en el Valle cobra cada día mas fuerza? Suena algún apellido ilustre.

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