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No más murallas

El Fiscal | 29 de enero de 2017 a las 5:00

26-4-16.
HAGAMOS uso de aquel comienzo de frase tan usado en el legendario programa radiofónico Saeta, cuando aquella inconfundible voz comenzaba a soltar perlas con el Se dice… Pues eso. Se dice que en el atrio de la Macarena se da por hecho que el próximo otoño habrá dos candidaturas. Y eso no es una buena noticia. Porque la pluralidad de candidaturas siempre supone el levantamiento de nuevas murallas que duran cuatro u ocho años. Yno debe haber más murallas que las que todo el mundo conoce. Se dice que el gran Santiago Álvarez, reputado teniente de hermano mayor, y José Antonio Fernández Cabrero, el consiliario tercero que lo está bordando con las obras sociales, están dispuestos a dar el paso. Se dice que Álvarez ya tiene comprometido el puesto de teniente en su candidatura para Fernando Fernández Cabezuelo, actual consiliario primero en la junta que preside Manuel García.

Se dice que muchos opinan que habría que hacer una lista de consenso donde Cabrero se integrara en la candidatura de Álvarez, pero que como Álvarez ha comprometido ya el puesto de teniente, la cosa se pone difícil por esa vía.

Se dice que al actual presidente del Consejo, don Joaquín Sainz de la Maza, se le nota más de la cuenta su predilección por Cabrero, tipo simpático donde los haya, de fluida oratoria y sólidas relaciones sociales. Y que al actual secretario del Consejo, el doctor López Bravo, apuesta abiertamente por la candidatura de Álvarez, un macareno tela de capillita, de los que sabe de cofradías más allá del atrio y un consumado experto en logística de horarios e itinerarios.

Se dice que el asunto se ha tratado en el seno de la junta de gobierno. A Manuel García, una institución en la hermandad, una leyenda viva entre los macarenos, le gustaría que sus dos oficiales de junta alcanzaran un acuerdo. Le queda una Madrugada como hermano mayor. Sólo una. Pero hay quien le ha sugerido que pida una prórroga si fuera necesario para dilatar la posible pluralidad de candidaturas. No es la solución que desea. Ni mucho menos. Ni tampoco es la idónea para la autoridad eclesiástica.
No se dice, pero todos sabemos que lo mejor es que haya un acuerdo, se aproveche el caudal de experiencia de ambos, el buen cartel del que gozan, y no dar pie a una pugna de la que no saldrá nada bueno, de la que se acabará con heridos y con frustrados y, sobre todo, que una minoría aprovechará para sus miserables ajustes de cuentas.

Vallas
Dice el Ayuntamiento que habrá vallas otra vez, pero mejor colocadas. Ya es oficial. Eso está muy bien, señor Cabrera. Como también está muy bienque se lleve usted bien con el nuevo subdelegado, señor Gil-Toresano, como con la destituida Felisa Panadero. Pero, por favor, que la colocación de las vallas no la decida un mando policial procedente de Salamanca. Porque al tío de Salamanca le dan la ratio de personas por metro cuadrado en la Cuesta del Rosario y deja más distancia entre el público y los nazarenos que la que hay en un estadio olímpico entre los espectadores y los atletas. A ver si el brigada Rafael (Pérez) se deja oír con fuerza a este respecto, que para eso fue el primer director del Cecop y sabe de la cosa.

Los Terceros
La Hermandad de la Sagrada Cena contará nada menos que con el aval del Arzobispado para pedir el crédito bancario necesario para la primera fase de restauración del templo, que abarcará la cúpula, que es la zona que presenta mayores daños. Don Juan José está encantado con la actitud de colaboración de la junta de gobierno que preside Joaquín Solís Tarín como hermano mayor. Es de desear que todo siga así y nunca haga falta ningún cerrojazo. En proyecto hay otras medidas para recaudar fondos, aprovechando la cantidad de generaciones de sevillanos que han pasado de niños por el templo para hacer la primera comunión.

El cartel de Madrid
¿Ustedes no han oído hablar todavía del cartel de Madrid? Se trata del que ultima estos días el pintor Ricardo Suárez para la corporación de Jesús Medinaceli de la capital de España, cuyo besamanos genera unas colas que son habituales en los telediarios. Suárez ha apostado por una técnica mixta (carboncillo, lápiz graso y cretas) que evoca a la empleada en su colección de las riberas del Guadalquivir que tanto éxito tuvieron. En el papel dominan los tonos grises y se le saca el máximo potencial al rostro del Señor. La obra, una vez más, está basada en el menos es más. Basta con la cabeza del Señor para expresarlo absolutamente todo. Y, eso sí, habrá un detalle de Madrid, pues aparecerán insinuados los cuatro rascacielos de la zona norte en un intento claro por fusionar el Madrid tradicional y el emergente de los nuevos tiempos. El arzobispo de Sevilla, monseñor Asenjo, ya ha expresado su deseo de acudir a la presentación del cartel. Yen la corporación anfitriona están encantados con la presencia del prelado hispalense.

Y el cartel de Sevilla
El cartel oficial de las Fiestas Mayores que pinta Nuria Barrera se presenta finalmente el martes en el Salón Colón del Ayuntamiento. La cita es a las 11:30 horas. El que la misma autora ha hecho para la Semana Santa de Córdoba sigue recogiendo aplausos. Aún nos quedará por conocer el que debe hacer para Carmona.

El pertiguero
Primer golpe. ¿Cuándo jura el alcalde como hermano del Gran Poder? Juan Espadas se perdió el hito de la salida extraordinaria de noviembre al estar en el extranjero por obligaciones del cargo. Y aseguran que su deseo es formar pronto parte de la nómina de hermanos de la cofradía. Segundo golpe. Mensajes al Fiscal:“El crucificado del cartel del Consejo es una mezcla del Cachorro, el Cristo de los Vaqueros de la ermita de Escardiel y el de las Misericordias de Santa Cruz. Me gustó mucho”. Tercer golpe. Oído en la Plaza Nueva: “Claro que volveremos a usar coches para bloquear accesos importantes en Semana Santa, como hicimos con la cabalgata. Pero con la mayor naturalidad y sin ningún alarmismo”. Yciriales arriba. Oído en las proximidades de la sede del Consejo:“Menos mal que el tesorero Vélez ha comenzado ya a adelantar el abono de algunas subvenciones, qué mal lo estábamos pasando. No todas las hermandades tenemos las reservas de las grandes. Se ve que a la cuenta del Consejo han comenzado a llegar los pagos de las sillas y palcos”.

De tertulia
“Si el Museo saca cientos de monaguillos en horario nocturno, ¿por qué otras hermandades no pueden hacer lo mismo? Es que ponen como pretexto para no retrasar la salida el elevado número de menores y, claro, así no hay quien pueda ya negociar. ¡Estamos bloqueados!”.

El lagarto de la Catedral:
“Mi querido e inquieto Fiscal, pregúntale al cura Geraldino por la procesión del Cautivo de San Ildefonso. No parece clara la cosa, de momento. Hay varias opciones encima de la mesa, pero no parece nada claro ni la fecha ni el cómo. Pásate por la parroquia y charla con él unos minutos”

El abrazo ejemplar que no vimos

El Fiscal | 5 de julio de 2016 a las 18:44

29.06.00 ELECCIONES CONSEJO HERMANDADES FOTO JAIME MARTINEZ
Jesús Creagh era el rival de Manuel Román en las urnas en junio de 2000. Creagh esperó el recuento discretamente en un velador interior de la cafetería El Coliseo, en la Puerta de Jerez. Cuado conoció el resultado, se acercó a la sede a felicitar al vencedor y ponerse a su disposición. Creagh fue felicitado públicamente por el arzobispo Amigo. Joaquín de la Peña y Juan Carlos Heras, rivales frente a Adolfo Arenas, también felicitaron presencialmente al ganador. La noche del jueves no vimos a Enrique Esquivias en la sede de la institución que pretendía presidir, una vez terminado el recuento. ¿Por qué?.

59 votos
Muy meritoria la cantidad de sufragios obtenida por la candidatura perdedora, la encabezada por Enrique Esquivias. Casi sin representación en el equipo saliente, haciendo todo el trabajo desde el exterior, se trata de un número de apoyos muy notable. Los sobres se removieron antes del recuento, por lo que no se puede intuir cómo han votado las glorias y las penitencias. Hay quien dice que las glorias no han estado tan en bloque a favor de Sainz de la Maza, lo que equivaldría a considerar que las de penitencia tampoco habrían sido mayoritariamente de Esquivias. Lo único que está claro es que el ganador es uno. Y, en el caso del Consejo, los perdedores no forman grupos de oposición. Al menos, hasta ahora nunca ha ocurrido. Las elecciones al Consejo las han perdido hasta ex alcaldes de la ciudad de un peso indiscutible como Juan Fernández. Nada nuevo bajo el sol (del Plantinar).

‘Hat-trick’
El que ha conseguido Andrés Martín, el turboconsejero de Gloria, el hombre de Sainz de la Maza más temido por la candidatura rival. Martín ha ganado tres elecciones con tres presidentes distintos y siempre frente a uno o dos rivales. Estuvo junto a Manuel Román y Adolfo Arenas. Y aunque sale de la junta superior, ha estado implicadísimo con Sainz de la Maza. Dicen que será un leal ministro sin cartera. El nuevo presidente sabe entenderlo bien, darle su sitio y aprovechar sus innumerables recursos. Andrés es todo un personaje.

El pertiguero
Primer golpe. Oído:“Enrique llamó por teléfono a Joaquín esa misma noche, pero no pudieron hablar hasta el viernes”. Segundo golpe. Las nuevas normas diocesanas se publican el día antes de las elecciones al Consejo. ¡Qué casualidad! Qué cosas, qué cosas… Tercer golpe. ¿Se podía haber consensuado el nuevo texto con el nuevo equipo entrante en San Gregorio? Ya lo advertía el cardenal Javierre en su despacho de Roma: “En la Iglesia no hay democracia, sino Cristocracia”. Ylos curas son los que interpretan, claro… Yciriales arriba. Del régimen sancionador y otras novedades de las normas. Como don Juan José tenga que intervenir cada vez que aprecie un “afán de protagonismo” en el mundo de las hermandades, la nómina de la Semana Santa se puede quedar como el desierto de Almería.

Ilustres longevos
El gran Paco Vélez va a estar más años en el Consejo que José Joaquín Gallardo en el Colegio de Abogados o que Cañete al frente de Aprocom.

El nuevo presidente

El Fiscal | 4 de julio de 2016 a las 18:42

ARZOBISPADO MANOS UNIDAS
ESTÁ acostumbrado a cargar varias cruces desde que que era un joven penitente de Los Estudiantes y se hacía el forzudo en los patios del Rectorado junto a su amigo Pepe León-Castro. El nuevo presidente del Consejo es puro nervio, siempre parece que está pendiente de rematar un córner por mucho que aparente la tranquilidad de quien apura un pitillo en posición de firme con la chaqueta sobre los hombros. Torbellino que algunos ven con un barniz autoritario, le gusta controlarlo todo. Obediente con la jerarquía eclesiástica, que no presidente de los beatones sin fronteras. Se hace respetar por los curas y respeta a los curas. Las cofradías pueden tener un magnífico presidente por delante, sobre todo porque tiene tiempo, prestigio y una vida ya resuelta. Las cofradías no le van a dar clientes ni ingresos extraordinarios, sino problemas y compromisos. ¡Adelante con vocación!.

Estos días de búsqueda de votos no ha disfrutado precisamente, pero ha tragado con lo que había que tragar. En el peor de sus vaticinios, siempre le salía una victoria garantizada. Pero ni aun así estaba tranquilo y seguía insistiendo a su gente que no atosigaran a los hermanos mayores, que no se obsesionaran con recordar el sentido del voto, que respetaran los días de culto, que no se presentaran en las procesiones a las que nunca habían ido. Las actitudes impostadas terminan siendo castigadas. Mimetizar las estrategias de los partidos políticos acaba generando desconfianza. Eso lo tenía tan claro, como aquel escrito que le llegó en los días de Navidad titulado:Las diez normas para vencer a Enrique Esquivias. Y lo siguió al pie de la letra.

Este macareno se ha enfrentado a líos gordos en su hermandad y en otros frentes. Si la vida es cuestión de balances, se puede decir que al final no le ha ido nada mal. Tiene un verbo fluido, buenos contactos en la curia de don Carlos y en la de don Juan José. Es cofrade de la diócesis más que hombre de Iglesia. Se lame en privado las heridas, usa el margen del bloc para tomar esas notas imprescindibles para no ser engañado por segunda vez, y tiene claro quién ha estado y quién no a su lado en estos meses que ha vivido intensamente.

A Sainz de la Maza le llega un cargo precioso para un cofrade de su perfil y a una edad inmejorable. Con fortaleza física y una experiencia en penitencia, gloria y en los pasillos del Palacio Arzobispal de la que pocos pueden presumir. Lo mejor de Sainz de la Maza es que no va de místico, tiene un profundo sentido del humor y, sobre todo, la mirada limpia y la barriga carente de pescado para los posibles gatos. Con Sainz de la Maza se puede y se debe discutir sobre planteamientos y enfoques cofradieros. Pero siempre de frente.

Sabe ir solo a los sitios, sin necesidad de cuadrillas, ni agradaores. Se ha empeñado en presidir el Consejo. Allá él. Está curtido en los atrios más duros. Y en alguna que otra campaña.

Miradas saludables

El Fiscal | 6 de junio de 2016 a las 5:00

amargura
ESTABAN los días entrando con intensidad en la barrila de las elecciones al Consejo, con dimes y diretes, presiones por aquí y por allá, gente que busca la bulla para birlar una cartera y comisiones electorales que van a regular hasta el modelo del nudo de la corbata del 30-J, cuando nos llegó uno de esos comunicados que son aire tras las aglomeración, luz tras las tinieblas de unas jornadas que no parecen intuir el final de la urna abierta y los votos escrutados, y esperanza en que otras noticias son posibles. El comunicado informaba nada menos que de la restauración de los romanos de la Amargura, con unas preciosas fotos de cada uno de los tres soldados.

–¿Y eso es tan importante?
–Pues sí, vista como está la denominada prensa morada, de la que en su día hice una suerte de declaración pública de apostasía.

Contemplar los primeros planos de los rostros esculpidos por el orfebre Cayetano González nos retrotrajo a la mañana del Domingo de Ramos, precioso altar de insignias, heráldicas en las solapas, Niño Jesús de nazarenito albo, listado con las “secciones” de la cofradía, la mirada de Herodes y su servil lacayo, angelotes ceriferarios de plata…

Los romanos de la Amargura que ahora serán restaurados, qué quieren que les diga, son un símbolo de las mejores horas de la Semana Santa. Sí, son figuras secundarias, pero cargadas de simbolismo. Hay romanos en general y luego están los romanos de la Amargura en particular. La contemplación de estos romanos en los días finales de mayo ha sido como coger una chaqueta olvidada, ponérsela y sacar de pronto de un bolsillo el programa de mano del Sábado Santo: la activación de los mejores recuerdos. Estos romanos son dignos de estar expuestos todo el año. Se defienden solos, como la buena melva. Hay quienes dicen que los tres representan al bueno, al feo y al malo. Es decir, que están generando literatura propia. ¿No hay a quien le gustan los animales en los pasos? El caballo, el perro, el gallo… Pues a nosotros nos gustan los romanos de la Amargura, el Pilatos de la Calzá y, cómo no, el negro de San Benito, el esclavo etíope (o eso dicen) que siempre ha sido la vara de medir de la tiesura.

–Tu amigo está más tieso a fin de mes que el negro de San Benito.

Pero desde esta semana, ay, nos han pisado esa vara de medir y nos la han cambiado por otra. La vida es una semana, decía Caro Romero. ¡Y tanto! El negro de San Benito ha sido sustituido por el nuevo baremo representado por el marido de la presidenta de la Junta de Andalucía, imparable. “Estamos a fin de mes y te has quedao Moriche, compadre”.

Entre tanto despropósito parlamentario y tanta barrila del 30-J, estos romanos nos han devuelto a las mejores horas. Las horas del gozo, cuando el Domingo de Ramos declina y alguien sugiere entrar en un un bar:

–Yo no, yo vengo cenado de casa, que estoy Moriche.

Y los tres romanos se alejan escoltando el Silencio de Dios.

El Consejo pasa la ITE… en la fachada

El Fiscal | 30 de mayo de 2016 a las 13:50

consejo
TIEMPO de albañiles en la casa de San Gregorio. Bourrellier se ha metido en obras. ¡Este hombre puede con todo! ¡Cómo apura los días de gobierno! Esta semana estaba la máquina elevadora con dos operarios en los alto arreglando fisuras, que para eso el tesorero, señor Vega, ha hecho caso de lo que le han dicho los técnicos para que el Consejo pase la ITE.

–Mire usted, don Tomás, tape todas las grietas porque por ahí es por donde se va todos los años la información de las votaciones al pregonero.

Y don Tomás, que se pirra por decir que no a casi todas las peticiones, tuvo que agachar la mirada y tirar de talonario:“Tiene usted razón, dígame cuánto cuesta la reparación. Para lo que nos queda en el sillón, vamos a ser generosos. Pero, hágame un favor, no le diga nada al presidente de grietas ni filtraciones que sufre mucho. Usted le dice que es cuestión menor, de estética ”.

El Consejo pasará la ITE en breve. Qué bonito lo están poniendo. De dulce. Con su gárgola zoomórfica en todo su esplendor. Están arreglando la fachada en este mayo florido. Y dicen que el 30 de junio arreglarán el interior.

–Que se cree usted eso…

Las candidaturas aprietan más que los técnicos de la ITE. ¿Pues no dicen que hay una que quiere que las votaciones se celebren fuera de la sede del Consejo? ¿pero a cuento de qué? Dicen que se pretende evitar que ciertos consejeros presionen a los hermanos mayores, para que sólo accedan al lugar quienes tienen una participación expresa en el proceso. Dios santo. ¿Tan vulnerables son esos hermanos mayores? A ver si vamos a tener que acabar enviando observadores de la ONU a modo de detectives sueltos por la carrera oficial. ¿No tiene el Consejo su sede propia, con su espléndido salón de actos, con su tabernerío próximo y su párking en el Avenida de Roma? ¿Por qué me hacen ustedes cosas raras, señores de la comisión electoral?

–¡Qué disgusto se llevará don Tomás si con lo que se está gastando en poner bonita la sede resulta que se llevan las votaciones a casa de Antonio Pulido, en Cajasol, o en casa de Paco Herrero, en la Cámara de Comercio, o en cualquier otro sitio!

Pues también hay quien dice que una candidatura pretende evitar que los empleados del Consejo no pululen por el lugar donde se celebren las votaciones.

–Vale, pero primero que lleven las urnas, las papeletas y las cabinas, que a ver quién carga con todo el material. Que aquí muchos tenemos hernias.

Con todo esto que nos estamos enterando y lo que nos queda de aquí al día 30, mucho nos tememos que la ITE interna no la pasa el Consejo tan fácilmente. Como diría el analista cursi, aquí hay problemas estructurales, por lo que a veces parece que es más fácil derribar y construir uno nuevo que arreglar lo que hay.

–Vale, pero la gárgola que me la respeten que su rostro se parece a uno que yo me sé.

Tanto presumir los leguleyos capillitas de los nuevos estatutos y ahora se comprueba que en el texto no hay soluciones para tantas ocurrencias. Por mi como si se llevan las votaciones a Fibes. O, mejor aún, a la venta esa tan famosa donde se manda a la gente que te tiene hasta el gorro. La que lían algunos para fastidiarle el final de la presidencia a don Carlos. Con lo bonito que va a dejar el Consejo. Por fuera.

Todo por la caseta

El Fiscal | 28 de abril de 2016 a las 5:00

UNO no se sorprende ya de casi nada en cuestiones de cofradías. Es difícil quedarse ojiplático en una Semana Santa en la que hemos salido corriendo hasta tres veces en la Madrugada, en la que se admite la incorporación de cortejos esperpénticos, irrisorios y carentes de trapío; y en la que el nivel de los hermanos mayores, salvo excepciones, está como el de la política española, cultivos idóneos para abogados de medio pelo a los que no se conoce un solo pleito de enjundia o, sencillamente, profesionales con las tardes libres y con pocas ganas de estar en casa. Vivíamos una etapa plúmbea, marcada por las elecciones con pluralidad de candidaturas en todo tipo de cofradías. Todo el mundo quería tener un chalé en el Aljarafe y ser hermano mayor de donde fuera. Ytodo el mundo prometía eso tan original del “culto, formación y caridad”, más allá de algunos lemas de pretendida originalidad. Todo discurría así durante años, como el pregón ininterrumpido de una imparable decadencia, de una notoria sensación de estar pasados de rosca, de una peligrosa endogamia empobrecedora. Siempre lo mismo, siempre igual. Sin olvidar los candidatos revanchistas, ajustadores de cuentas personales, que revisten los intentos por borrar las huellas de anteriores hermanos mayores de promesas para retornar a supuestos estilos originales. Así estábamos, así estamos hasta que, oh sorpresa, un candidato a hermano mayor, don Manuel Vallejo, se descuelga con una carta, comunicado de prensa, anuncio público o como quieran ustedes llamarlo, en el que promete que el Buen Fin tendrá caseta en la Feria. ¡Chófer, pare el coche que esto sí que es bueno! Hasta ahora habíamos visto anuncios de coronaciones canónicas, promesas de convocatorias de cabildos para rescatar imágenes secundarias, el estudio del traslado a otra sede canónica o, por supuesto, de la viabilidad de petición de un préstamo hipotecario para levantar una nueva casa de hermandad. Pero, cáspita, lo de la caseta nos ha sacado del letargo, máxime si el lema de la candidatura es Experiencia, familia, tradición, sentimiento, que no sé a ustedes pero a mí me recuerda a aquello tan viejo de Familia, municipio, sindicato. Conste en acta que no conocemos de nada a don Manuel Vallejo, ni a su oponente en las urnas, don José Luis Foronda. Suerte y salud a los dos.

Sí sabemos con toda certeza que se trata de dos apellidos de fuerte arraigo en la hermandad franciscana. Agradecemos que haya proclamas que nos libren del aburrimiento:“Es deseo de esta candidatura llevar a nuestra hermandad al real de la Feria”. Porque así, se dice, se reactiva la vida de hermandad. ¡Fuera complejos! La caseta como elemento vertebrador. ¿No está en el origen de la Feria que el sevillano traslada su casa al real durante seis días? O siete u ocho, según lo que Espadas y su referéndum dispongan. Pues don Manuel quiere que la casa de hermandad se traslade al real. Y lo dice sin cortapisas. El problema es que uno siempre creyó que la caseta del Buen Fin, de facto, era la muy animada de La Parrilla de San Lorenzo, en Juan Belmonte, donde uno le dice al portero que va de parte de Joaquín Moeckel y te responden:“Pa dentro”. Después todos los socios buenfineros te recuerdan que el baratillero entró en la caseta como pariente de socio. “Pues eso es lo bueno, no tener caseta ni barco propios, sino familia o amigos con caseta y barco, que no os enteráis”. Y allí, en tan buenísima caseta, siempre hemos visto año tras año a los ilustres del Buen Fin en animada convivencia, Bourrellier y cuñadísimo Franco incluidos. La parrilla de San Lorenzo es al Buen Fin lo que El Cirio Apagao a la Quinta o la caseta particular de don José María Salmerón a la Lanzada. Pero en el no se vayan todavía que aún hay más, la Feria entra en las promesas electorales de los aspirantes a hermanos mayores. Vamos a más casetas cofradieras que advocaciones en el callejero. ¿Y los candidatos al Consejo no se animan? Ojú, las elecciones del Consejo. Echemos el toldo… de la caseta. Que ahí hay Feria para rato. Con su resaca. Al tiempo.

Tertulia

El Fiscal | 26 de febrero de 2016 a las 17:51

Sano hábito el de enfrentar pareceres, enriquecedora experiencia hasta con su punto medido de vehemencia. La cuaresma es proclive a la tertulia, tanto a los vaticinios de lluvia como, por supuesto, a los electorales de todo tipo, y no nos referimos a la formación del Gobierno de España, sino a otros mucho más importantes, dónde va usted a parar, que algunos parece que se juegan la hacienda y el honor. La Semana Santa interesa  a una generalidad. Las elecciones interesan a eso que se llama la primera capa de la cebolla. La segunda capa  de la cebolla son los muy respetables capiroteros. Y la tercera, ese sector de la ciudad que, al menos, se interesará por saber cuántas se han quedado sin salir por culpa de la lluvia y quién ha sido elegido presidente del Consejo. La cosa tiene cebolla. Cada día más. Con la cebolla se llora. Llora quien la corta, claro.

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La reforma Arenas entra en juego

El Fiscal | 11 de enero de 2016 a las 5:00

Consejo de Cofradías. Entrevista con el presidente, Adolfo Arena
ANOTEN tres conclusiones en materia electoral gregoriana en caso de pluralidad de candidaturas, como parece que ocurrirá el próximo junio. Primero. Se puede ser presidente del Consejo con los votos de la sección de penitencia, que suman ya 70 con la incorporación de la Hermandad de la Milagrosa. Pero nadie, nunca, ha podido presumir de una mayoría absoluta de apoyos en esa sección. Segundo. No se puede ser presidente del Consejo con el exclusivo voto de la sección de Gloria (46) pero, ojo, porque se trata de hermandades que votan en bloque. Y tercero. Ningún presidente lo ha sido hasta ahora sin el apoyo mayoritario de las glorias. ¿Cuál es la clave entonces? Garantizarse las glorias y arañar todo lo posible en una sección de penitencia mayoritaria, pero que siempre vota dividida en función del delegado del día y, por supuesto, de filias, fobias, parentescos y otros causas análogas. ¿Por qué votan las glorias habitualmente en bloque? Porque agradecen las caricias de lomo recibidas y recuerdan con precisión los agravios sufridos. Las glorias no olvidan los afectos ni los desprecios. Y en los últimos años ha habido de todo, sobre todo a cuenta de la reforma de los estatutos y de los debates sobre la necesidad de establecer el voto ponderado o de arbitrar un sistema de subvenciones por el que no vaya un euro de la carrera oficial a las corporaciones letíficas.

Eso ha sido así hasta ahora. A Luis Rodríguez-Caso le ayudó Antonio Muñoz en materia de glorias en las elecciones de 1988 frente al ex alcalde Juan Fernández. Y Andrés Martín lo hizo con Manuel Román (frente a Jesús Creagh) y Adolfo Arenas (frente a Juan Caros Heras y Joaquín de la Peña). Antonio Ríos no precisó de ayuda en ese aspecto, pues no tuvo rival en las urnas en ninguna de las dos ocasiones que se presentó.

La gran novedad del próximo junio es que se aplicarán por primera vez los nuevos estatutos, reformados por impulso decisivo de Arenas, el presidente que dimitió y no pudo presidir la asamblea en la que el texto resultó aprobado. En materia electoral, se estrenará la lista única. El hermano mayor votará a un equipo completo de cargos generales y consejeros. No se dará ya el caso, por ejemplo, de que resulte elegido un presidente con un delegado de penitencia del equipo del candidato a presidente perdedor. Se trata de garantizar que el presidente victorioso gobierne con un equipo elegido según su criterio al cien por cien, y de reducir la posibilidad de que haya elementos rebeldes (pistoleros, diría Bourrellier) que provoquen quebraderos de cabeza durante cuatro años.

La lista única puede tener efectos curiosos. Es de suponer que si un candidato logra un candidato de consenso como delegado de día, las hermandades de esa jornada votarán a ese candidato. O no, que diría Rajoy. La guasa puede estar ahí, por mucho que a priori se pueda presumir el respaldo de la jornada entera.

También puede ocurrir que las hermandades de una jornada propongan dos candidatos para delegado: uno para cada lista. Y así se aseguran esa ambigüedad que gusta tanto a las cofradías, y la libertad absoluta de voto, porque, en cualquier caso, el resultado será del agrado de todas. O, al menos, se supone.

Por todo esto, la negociación de los delegados de día será la primera gran prueba para los candidatos a presidente, que les permitirá calibrar sus verdaderas opciones de victoria. Si una jornada sólo tiene un candidato, el presidente que lo incorpore podrá garantizarse el apoyo de ese día. Por eso todo apunta a que es mucho más importante en esta ocasión el cierre de los cuadrantes de delegados de día que los cargos generales.

En cualquier caso, de aquí a junio no hay que descartar reproches (esperemos que sólo cofradieros) entre las candidaturas para erosionar las posibilidades electorales del contrario. Las hemerotecas y videotecas se pondrán a funcionar para hallar pruebas que dejen en evidencia a un aspirante frente a una sección. Recuerden que algunos sueñan desde hace años con ser meros consejeros. Y que hasta hubo un intento de debate en televisión con los aspirantes de 2000. En esto somos únicos, como la lista impulsada por el único (también) que dimitió.

Se mueven…
Enrique Esquivias se mueve con sus incondicionales Ignacio Pérez (secretario), Eduardo García (vicepresidente) y José Ramón Candau (tesorero), así como con Juan Coto y Miguel Genebat. De asesora en materia de glorias cuenta con la gran Esther Ortego, aunque ella asegura que no se meterá en fangos electorales. Joaquín Sainz de la Maza ha dado un nuevo barniz a su candidatura al trascender que no concurrirá en soledad a las elecciones de junio. Aunque no figurará en la lista, cuenta con el apoyo entregado de Andrés Martín como ministro sin cartera en el sector letífico… Martín podría escribir un tratado sobre las elecciones en el Consejo de los últimos 20 años. Con Sainz de la Maza irán Antonio Piñero (vicepresidente), Carlos López Bravo (secretario), Eduardo Carrera, Milagros Ciudad, José María Cuadro y José Carlos Campos, entre otros. El tesorero puede tener un perfil muy de San Lorenzo. O incluso muy de Triana.

Cartel
El delegado de Fiestas Mayores, Juan Carlos Cabrera, visitó el viernes el estudio del pintor Ricardo Suárez para conocer in situ el cartel de las Fiestas de Primavera 2016. Se quedó maravillado. Al salir, hizo algunas llamadas de teléfono con mucho entusiasmo.

Verídico
La carroza de la Estrella de la Ilusión estaba saliendo cuando una señora compraba en La Casa del Cofrade, en el Altozano, una túnica morada lisa, como las del Gran Poder, para amortajar a su madre el día que fallezca. La vida misma.

Bourrellier
En la copa de Navidad dijo que no ha dicho su “última palabra” en materia electoral. Esto se puede animar más, señores.

La lección de democracia

El Fiscal | 6 de julio de 2015 a las 20:10

Elecciones a hermano mayor en la ESPERANZA DE TRIANA
MUCHO hemos escrito de la metástasis que las peores formas de estrategia electoral de los partidos políticos han hecho en las cofradías. Los arriolos en versión morada se han multiplicado en forma de analistas geopolíticos (a la búsqueda de bolsas de votantes por barrios y comarcas), responsables de prensa (a la caza y réplica de cualquier contenido perjudicial para los intereses del candidato) y soltadores necesarios (que financian los gastos electorales, ya sea en viandas, teléfonos o transporte para los votantes). La sofisticación de estos procesos ha obligado a la autoridad eclesiástica a realizar el papel de junta electoral central, tratando de llamar a la mesura y de restablecer el orden perdido en instituciones que, nunca se olviden, son asociaciones públicas de la Iglesia católica.

–Son privadas, diga lo que se diga en códigos y normas, pues las ha erigido el pueblo y no la autoridad eclesiástica.
–Oiga, no interrumpa.

El proceso de contagio es evidente. Lo que llama la atención es la naturalidad con que las cofradías asumen ciertas tácticas electoralistas, cuando todo debiera ser más doméstico, más simple y, por supuesto, con mucha menos tensión.

La pluralidad de candidaturas dispara la participación electoral en las cofradías por la movilización (y tensión) a la que se somete el cuerpo de hermanos. Lo mejor de todo es que nadie discute que el gobierno corresponde a la lista más votada. Se puede ser hermano mayor sin ningún problema con una victoria por veinte, ciento cincuenta o mil votos. Si el gobierno no goza después de estabilidad, será por otros motivos, pero nunca por el escaso margen de una victoria. Las cofradías, por fortuna, no han copiado la necesidad de alcanzar pactos si el que ha ganado lo ha hecho sin una mayoría fuerte. Los que pierden se retiran. Incluso no se les ve más por la hermandad en varios años. En política, los derrotados en las urnas fabrican alianzas que los lleven al poder, incluso orillando a la lista más votada; o se aferran al cargo de la oposición mientras el partido les busca una salida.

Nadie discute que Alfonso de Julios será el hermano mayor de la Esperanza de Triana, por mucho que sólo haya vencido por 171 votos de diferencia en unas elecciones en las que votaron 2.504 hermanos. Y ésta es la gran lección de democracia que los partidos políticos no han aprendido. Gana el que obtiene más sufragios. Y no hay que pactar con los costaleros, ni con los músicos, ni con el tío del bar. Sólo faltaba eso.

Todo por ser hermano mayor

El Fiscal | 28 de junio de 2015 a las 19:54

mensaje
Decíamos la pasada semana que las cofradías habían mimetizado a los partidos políticos. Y apuntamos algunos ejemplos, sólo algunos. Los hechos de esta semana corroboran con nuevos hábitos que andamos en la senda correcta. Las cofradías imitan descaradamente las técnicas de captación de votos como si en lugar de casas de hermandad, se tratara de gabinetes electorales en Génova o en Ferraz. En las cofradías hay tontos de la estrategia al modo del Arriola de turno. ¿No ha habido en el gobierno de Zoido tontos que hasta hace dos meses dividían los distritos en zonas frías, calientes o templadas según la supuesta intención de voto del sesudo analista?

–¡A los barrios templados, Juan Ignacio, hay que ir a los barrios templados!

Menudo carajazo se pegaron, pero no en templado, sino en caliente. Pero todo sea por que los teóricos se ganen su pan, que las criaturas tienen derecho. En las cofradías hay teóricos para montar consultoras electorales. Se pelea el acceso a los censos para tener acceso directo a los electores (con los correspondientes conflictos con la Ley de Protección de Datos) y analizan para organizar la búsqueda de votantes por barrios y por comarcas. Ha habido elecciones modélicas desde el punto de vista político, que han creado escuela y que han servido de referencia para posteriores cabildos. ¿Recuerdan una del Gran Poder en la que se repartieron bonos de aparcamiento para facilitar la llegada a la basílica? ¿Recuerdan uno anterior de la Macarena en la que hubo cena y barra libre para cierto colectivo importante de la hermandad?

Lo de los teléfonos móviles es descarado. Hay quienes se pasan meses recogiendo números de hermanos para hacer un seguimiento de su intención de voto. Llegado el día de las elecciones, se mandan mensajes de texto por la mañana y se hace una batida final por la tarde para garantizar la presencia del votante, al que conviene recibir en la puerta con un apretón de manos.

Fíjense en la estrategia seguida por una de las candidaturas de la Esperanza de Triana. ¡Fletan un autobús para trasladar a los votantes! Falta el derecho a bocadillo de salami y un vale para una cerveza en el bar Santa Ana, botellín o tirador a elegir por el votante. Esto está como los mítines del PSOE de los años ochenta, o como los actos de adhesión en blanco y negro de la Plaza de Oriente.
Ríanse de la cartita que antaño se mandaba a los votantes. Eso son técnicas de convento. La sofisticación de ahora es extrema. Y, por lo tanto, el orillamiento de los perdedores hay que darlo también por descontado, al igual que ocurre en la política. ¿Cuántos candidatos derrotados en las urnas no han vuelto a ser vistos por la cofradías, salvo el día de la estación de penitencia en el mejor de los casos?

Y al igual que ocurre en política, en caso de resultado estrepitoso, el teórico nunca tiene la culpa. La culpa es del votante, que ha engañado al captador del sufragio, que no ha sabido apreciar la gestión o las bondades del aspirante. Hombre, por favor. Pero el arriolo jamás falla. Al menos, hay elecciones que generan actividad económica en el sector de la hostelería y en el del transporte privado. El problema es a qué dedican las tardes libres los de la candidatura perdedora. Pero los psiquiatras también tienen derecho a comer, ¿o no?