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La crisis de autoridad

El Fiscal | 26 de octubre de 2015 a las 10:56

MADRUGÁ  EL GRAN PODER
EL lío de Madrugada está descubriendo incapacidades y prepotencias, inutilidades y caracteres pusilánimes, chulerías y ánimos serenos. Algunos han exhibido su verdadera talla, a otros se les ha visto la piel de lobo (¡Auuuu!) bajo el disfraz de aparente cordero y, en general, se ha confirmado casi todo lo que ya se intuía sobre los perfiles de cada uno de los protagonistas de esta trama.

–¡Vaya trama!
–No lo sabe usted bien.

Recuerdo una tarde de llamadas telefónicas a varios hermanos mayores para actualizar la información del programa de mano de Semana Santa. Cuando se preguntaban los datos de las flores, la saya de la Virgen, el número de nazarenos aproximado y otras observaciones, la mayoría de las respuestas eran reveladoras. “Las flores y la saya son decisiones del prioste”. “Tengo que consutarlo con el prioste, no quiero condicionar su decisión”. “El número de nazarenos hay que esperar a lo que diga el mayordomo”. “La túnica del Señor se decide en la junta de gobierno”. “No le puedo decir ningún dato en firme, llame al mayordomo”. Era raro, diríamos que un caso insólito, el hermano mayor que demostraba un conocimiento exhaustivo de su cofradía o que gozaba de autoridad para obtener con un golpe de teléfono los datos precisos.

La crisis de autoridad que padece la sociedad actual, donde se confunde autoridad con autoritarismo, no es ajena a las cofradías. La autoridad y la negociación son conceptos sustituidos por tabúes como el diálogo y la búsqueda del consenso, marcas blancas que la mayoría de las veces son escondrijos para tapar los perfiles débiles, incapaces o acomplejados. ¿Qué es eso de que unos hermanos mayores provocan que el Consejo haga el ridículo y no atienda a los medios de comunicación después de haberlos convocado? ¿Qué clase de desconocimiento del mundo actual revelan quienes imponen el apagón informativo sobre una reunión y sobre un dossier cuyos folios acabaron publicados en estas páginas en menos de 24 horas? ¿Qué es eso de recurrir a la “necesaria y obligada” consulta a la junta de gobierno para aplazar cualquier pronunciamiento? ¿Qué clase de dirigentes aceptan con resignación hacer el ridículo de comparecer ante los medios para decir que no pueden decir nada? El Consejo, sin saberlo, inventó ese día la rueda de prensa sobre la nada con el aval de la autoridad eclesiástica. Habíamos visto el ridículo del plasma de Rajoy o las convocatorias de los grandes partidos políticos que leen un comunicado y no admiten preguntas. Pero nunca la citación a la prensa para el esperpento nunca visto, la vuelta de tuerca al género absurdo, el no se vayan todavía que aún hay más, el ejemplo más nítido de que lo mejor está por llegar:

–Buenas noches. Les hemos convocado para decirles que no podemos decirles nada.

Aquí nadie dice nada. Nadie decide nada. Todo el mundo tiene que consultar, delegar, consensuar y mover el tio-vivo para que los caballitos queden en la misma posición. La perdiz mareada. Las cofradías sufren una crisis de autoridad. El nuevo poder son los priostes, los capataces, los sacristanes, los costaleros. Y en esta tesitura, el más bravuconcete de la clase se lleva el gato al agua. Aunque tenga que consultar con la junta de gobierno, por supuesto. Menuda liturgia boba. Qué tropa.

Las ilusiones cumplidas de Vicente Acosta

El Fiscal | 21 de septiembre de 2015 a las 12:39

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La Esperanza de Triana ha perdido el símbolo de toda una época de esplendor. Vicente Acosta fue pregonero de la Semana Santa y, sobre todo, el hermano mayor de la coronación canónica de la Esperanza de Triana, la del Triana con su Esperanza que sigue iluminando la memoria de tantísimos cofrades. Hoy se diría que la hermandad ha perdido un referente, mucho más que un hermano mayor, como lo perdió las Penas de San Vicente con Juan Carrero, el Silencio con Eduardo Ybarra, la Quinta Angustia con Luis Rodríguez-Caso, La O con Ramón Martín Cartaya, o la Estrella con José Sánchez Dubé. Fueron cofrades que, al margen de si presidieron o no las juntas de gobierno, imprimieron un estilo personal del que se enriqueció toda la cofradía. Cuántos no hemos conocido personalmente a Vicente Acosta, pero hemos oído hablar mucho del médico que ejerció en su consulta de la calle Feria. El otro día era evocado con especial afecto en la Macarena, donde se recuerda que fue un hermano mayor que promovió lazos muy estrechos entre ambas hermandades. Una de las últimas ilusiones que pudo cumplir en el mundo de las cofradías fue asistir a una bajada de la Esperanza Macarena, ceremonias íntimas cargadas de gran emoción por la proximidad con la Virgen de la que gozan los asistentes. Acosta fue situado a los pies de la escalera por la que desciende la Esperanza, portada por priostes ataviados con guantes blancos. Todos recuerdan las lágrimas de este trianero de pro aquella noche, cómo pudo cumplir aquella ilusión personal gracias a que alguien informó al hermano mayor, Manuel García, de la conveniencia de hacer partícipe de un acto tan hermoso a un cofrade de tanto prestigio. Si Triana pierde un símbolo, el mundo de las cofradías, en general, también. En una coyuntura de decadencia, donde se invierte el tiempo en cuestiones de logística de forma desmesurada, falta hace el testimonio de cofrades reputados que sirven de guía en momento de zozobras, como son los procesos electorales o las ocurrencias disparatadas. Otra ilusión que tuvo Vicente Acosta fue que la Centuria Romana visitara la Capilla de los Marineros la tarde del Jueves Santo. Quién sabe si un día se cumplirá. Descanse en paz un cofrade al que su generación recuerda como un señor y un hombre de diálogo. Sólo un detalle más:a la entrada del féretro en la capilla sonó Soleá dame la mano.
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La lección de democracia

El Fiscal | 6 de julio de 2015 a las 20:10

Elecciones a hermano mayor en la ESPERANZA DE TRIANA
MUCHO hemos escrito de la metástasis que las peores formas de estrategia electoral de los partidos políticos han hecho en las cofradías. Los arriolos en versión morada se han multiplicado en forma de analistas geopolíticos (a la búsqueda de bolsas de votantes por barrios y comarcas), responsables de prensa (a la caza y réplica de cualquier contenido perjudicial para los intereses del candidato) y soltadores necesarios (que financian los gastos electorales, ya sea en viandas, teléfonos o transporte para los votantes). La sofisticación de estos procesos ha obligado a la autoridad eclesiástica a realizar el papel de junta electoral central, tratando de llamar a la mesura y de restablecer el orden perdido en instituciones que, nunca se olviden, son asociaciones públicas de la Iglesia católica.

–Son privadas, diga lo que se diga en códigos y normas, pues las ha erigido el pueblo y no la autoridad eclesiástica.
–Oiga, no interrumpa.

El proceso de contagio es evidente. Lo que llama la atención es la naturalidad con que las cofradías asumen ciertas tácticas electoralistas, cuando todo debiera ser más doméstico, más simple y, por supuesto, con mucha menos tensión.

La pluralidad de candidaturas dispara la participación electoral en las cofradías por la movilización (y tensión) a la que se somete el cuerpo de hermanos. Lo mejor de todo es que nadie discute que el gobierno corresponde a la lista más votada. Se puede ser hermano mayor sin ningún problema con una victoria por veinte, ciento cincuenta o mil votos. Si el gobierno no goza después de estabilidad, será por otros motivos, pero nunca por el escaso margen de una victoria. Las cofradías, por fortuna, no han copiado la necesidad de alcanzar pactos si el que ha ganado lo ha hecho sin una mayoría fuerte. Los que pierden se retiran. Incluso no se les ve más por la hermandad en varios años. En política, los derrotados en las urnas fabrican alianzas que los lleven al poder, incluso orillando a la lista más votada; o se aferran al cargo de la oposición mientras el partido les busca una salida.

Nadie discute que Alfonso de Julios será el hermano mayor de la Esperanza de Triana, por mucho que sólo haya vencido por 171 votos de diferencia en unas elecciones en las que votaron 2.504 hermanos. Y ésta es la gran lección de democracia que los partidos políticos no han aprendido. Gana el que obtiene más sufragios. Y no hay que pactar con los costaleros, ni con los músicos, ni con el tío del bar. Sólo faltaba eso.

Todo por ser hermano mayor

El Fiscal | 28 de junio de 2015 a las 19:54

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Decíamos la pasada semana que las cofradías habían mimetizado a los partidos políticos. Y apuntamos algunos ejemplos, sólo algunos. Los hechos de esta semana corroboran con nuevos hábitos que andamos en la senda correcta. Las cofradías imitan descaradamente las técnicas de captación de votos como si en lugar de casas de hermandad, se tratara de gabinetes electorales en Génova o en Ferraz. En las cofradías hay tontos de la estrategia al modo del Arriola de turno. ¿No ha habido en el gobierno de Zoido tontos que hasta hace dos meses dividían los distritos en zonas frías, calientes o templadas según la supuesta intención de voto del sesudo analista?

–¡A los barrios templados, Juan Ignacio, hay que ir a los barrios templados!

Menudo carajazo se pegaron, pero no en templado, sino en caliente. Pero todo sea por que los teóricos se ganen su pan, que las criaturas tienen derecho. En las cofradías hay teóricos para montar consultoras electorales. Se pelea el acceso a los censos para tener acceso directo a los electores (con los correspondientes conflictos con la Ley de Protección de Datos) y analizan para organizar la búsqueda de votantes por barrios y por comarcas. Ha habido elecciones modélicas desde el punto de vista político, que han creado escuela y que han servido de referencia para posteriores cabildos. ¿Recuerdan una del Gran Poder en la que se repartieron bonos de aparcamiento para facilitar la llegada a la basílica? ¿Recuerdan uno anterior de la Macarena en la que hubo cena y barra libre para cierto colectivo importante de la hermandad?

Lo de los teléfonos móviles es descarado. Hay quienes se pasan meses recogiendo números de hermanos para hacer un seguimiento de su intención de voto. Llegado el día de las elecciones, se mandan mensajes de texto por la mañana y se hace una batida final por la tarde para garantizar la presencia del votante, al que conviene recibir en la puerta con un apretón de manos.

Fíjense en la estrategia seguida por una de las candidaturas de la Esperanza de Triana. ¡Fletan un autobús para trasladar a los votantes! Falta el derecho a bocadillo de salami y un vale para una cerveza en el bar Santa Ana, botellín o tirador a elegir por el votante. Esto está como los mítines del PSOE de los años ochenta, o como los actos de adhesión en blanco y negro de la Plaza de Oriente.
Ríanse de la cartita que antaño se mandaba a los votantes. Eso son técnicas de convento. La sofisticación de ahora es extrema. Y, por lo tanto, el orillamiento de los perdedores hay que darlo también por descontado, al igual que ocurre en la política. ¿Cuántos candidatos derrotados en las urnas no han vuelto a ser vistos por la cofradías, salvo el día de la estación de penitencia en el mejor de los casos?

Y al igual que ocurre en política, en caso de resultado estrepitoso, el teórico nunca tiene la culpa. La culpa es del votante, que ha engañado al captador del sufragio, que no ha sabido apreciar la gestión o las bondades del aspirante. Hombre, por favor. Pero el arriolo jamás falla. Al menos, hay elecciones que generan actividad económica en el sector de la hostelería y en el del transporte privado. El problema es a qué dedican las tardes libres los de la candidatura perdedora. Pero los psiquiatras también tienen derecho a comer, ¿o no?

José Jorge

El Fiscal | 7 de marzo de 2014 a las 5:00

HAY amigos que te tienen al día de su cofradía mediante el uso morado del whastapp. Se leen verdaderos mensajes del gozo y se admiran preciosas estampas de vírgenes hermosamente vestidas. Uno de estos confidentes es José Jorge García, que ora te recuerda las principales convocatorias de cultos, ora te avisa de un detalle del besamanos, ora de la visita del cardenal, ora de un cartel donde siempre aparece esa Esperanza morena que es el eje de su vida, fuente de su ilusión y asidero para levantarse como su Nazareno tras las caídas de la vida. Tengo que reconocer que me encantan los whastapp que me envía desde el arrabal de su corazón porque siempre, siempre, siempre es para engrandecer a su hermandad y jamás para pedir nada para sí mismo. Los whastapp de este trianero van narrando esa cuaresma íntima como la vivían los viejos cofrades en los mostradores de las tiendas.

Nuevo disco tras tres décadas de música y mucho más

El Fiscal | 13 de enero de 2014 a las 5:00

Encuentro digital con Julio Vera, presidente del Consejo de Bandas.
Julio Vera sigue empeñado en que se conozca el mundo interior de las bandas de música. Por eso aprovechó el trigésimo aniversario de la banda de las Tres Caídas para sacar dos dvd que muestran la vida cotidiana de la formación musical más allá del acompañamiento a las cofradías. La banda enseña sus entrañas, el sentido familiar de sus componentes o los ritos más desconocidos, como la visita que se hace cada mañana de Domingo de Ramos al cementerio. Un dvd que revela que en la banda no sólo se enseña música, sino valores para la vida. El orgullo por banderín:“Somos una escuela de convivencia, de valores ciudadanos. Queremos que se nos conozca. Somos la única actividad que en Sevilla reúne cada día a cerca de tres mil jóvenes entre las ocho de la tarde y las once de la noche”. Lo dice quien no sólo es el director, sino el único miembro de la banda que lleva formando parte de ella desde su fundación en 1980, cuando a sus 15 años era el mayor de aquella flamante agrupación musical de 68 componentes a la que el hermano mayor de la Esperanza de Triana, Vicente Acosta, concedió la oportunidad de tocar detrás del paso de misterio en la Madrugada de 1981, sucediendo a formaciones como las de la Policía Armada o la banda de Patón. La agrupación pasó muy pronto a ser banda de cornetas y tambores. Yhasta hoy, cuando la banda ha editado un nuevo cd con quince marchas grabadas por vez primera. Por la banda han pasado miles de músicos a lo largo de más de tres décadas. Entre ellos hay muchos que consideran que Julio Vera es el mejor corneta de España, que su figura es para esta música lo que Martínez Ares al Carnaval de Cádiz. Un revolucionario. Así lo dicen los hermanos Martínez Luque, Santiago y Antonio, del muy semanasantero bar La Candelaria, que tuvieron la oportunidad de conocer en directo el nacimiento de la banda. Julio prefiere hacer un análisis global con cuarto y mitad de crítica a los poderes públicos:“Lo que está claro es que en Sevilla están las mejores bandas de música, pese a que no hay infraestructura. Tenemos que ensayar en el Polígono Navisa, en la calle Herramienta. Un polígono no es un lugar para músicos, sino para actividades industriales. Aquí sólo se hacen campos de fubito y pistas de pádel”. La banda tiene hoy 148 componentes:“Más tres que están en el cielo y nos motivan cada día”. En la banda hay diversidad de profesiones: arquitectos, abogados, guardias civiles… Gente dispuesta a trabajar cuatro días a la semana durante ocho meses al año. “No somos profesionales, ni pretendemos serlo. Sólo tenemos una reivindicación: infraestructuras y una apuesta por la música de las bandas, que haya una escuela, un conservatorio, instalaciones. Alguien tiene que valorar que no hacemos ruido, sino música”.

Pescando en río revuelto

El Fiscal | 2 de julio de 2012 a las 5:00

Menos mal que a Triana siempre le queda su gracia sazonada con cien gramos de guasa. Un comerciante del arrabal, harto de que le pidieran el voto, montó en el escaparate de su establecimiento su particular visión de la película más vergonzosa que se está viviendo en los procesos electorales de las últimas décadas: un maniquí con una caña de pescar, tres peceras con sus pescaditos y las fotos de cada candidato. Aquí de lo que se sigue tratando es de pescar. Pero votos. Yel río está revuelto.  Esta pesca es bajuna en unas aguas alquitranadas y tóxicas. Hemos pasado de aquellos comicios de San Lorenzo donde se ofrecía aparcamiento gratis a los votantes a  unas prácticas de baja estofa. A campañas de puerta trasera de retrete.  Nadie dice hasta aquí he llegado. Nadie impone orden. Nadie tiene el sentido común de poner punto final a esta cadena de despropósitos donde parece que se juegan la pensión de un antiguo ejecutivo de Bankia. Se pegan dentelladas por lo bajo. Ylo más gracioso es que cuando todo acabe se darán el abrazo de la ojana sevillana. Me quedo con el tío de la caña de pescar. Pican, pican… están picando. Ylo que sale es una bota roída.

Triana no se merece un circo

El Fiscal | 18 de junio de 2012 a las 17:34

Lo que hay montado en torno a las elecciones en la Esperanza de Triana con tres candidaturas resulta en ocasiones un verdadero circo, un espectáculo en el que se ha perdido no ya esa medida que tanto gusta referir a los cofrades, sino la mismísima vergüenza. A las fotos electorales de algún candidato usando las sagradas imágenes hay que sumar los vídeos promocionales con locución profesionalizada y –agárrense que viene la mejor– hasta la petición a empresas privadas de patrocinios a cien euros. La peor política metida hasta las trancas del arrabal. Por supuesto, no faltan los comunicados de confirmación de capataces, las invectivas entre candidatos y los actos públicos de presentación. Triana merece otra cosa. Lo de exhibir el logo de una empresa en la propaganda electoral por cien euros no lo mejora ni Jesús Maza cuando en nombre de las empresas municipales buscaba dinero para la Copa Davis cediendo gratis el Alcázar. Estos místicos de escaparate que se rasgan las vestiduras al leer la prensa no tienen escrúpulos cuando se trata de conseguir un cargo. Tururú. Estos son los cofrades de golpe en el pecho y escudo hortera de solapa que reparten los carnés de trianeros y de cofrades y que cuando llegan las elecciones se tiran los censos a la cara y despliegan una escuela de captación de voto que no la mejora el PSOE de los grandes años. Son políticos metidos a cofrades que luego saltan de hermandad en hermandad cuando pierden el machito. Y pasan la bolsa para recaudar cuatro perras (guau, guau) que los aúpen al cargo al que grandes trianeros de otra época dieron lustre. Ya es que ni se molestan en aparentar la pureza. Los místicos salen del armario de lo políticamente correcto. Triana merece candidatos con más estilo que no sean del Todo a Cien.

Triana

El Fiscal | 17 de noviembre de 2010 a las 8:16

Dicen que está dando algunos problemas el mecanismo de seguridad instalado recientemente para proteger a la Esperanza, un mecanismo hidráulico que hace descender a la Virgen hasta una especie de búnker.

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Conclusión

El Fiscal | 3 de noviembre de 2010 a las 9:44

El día en que Asenjo aludió a la falta de eclesialidad de las hermandades se armó la marimonera, ¿recuerdan? Aquello fue en una rueda de prensa tras el rechazo de la Esperanza de Triana a llevar el Señor de las Tres Caídas a Madrid. Al poco tiempo, el prelado pidió perdón en la misa de fin de curso celebrada en la capilla del Consejo. El arzobispo ha vuelto ahora la carga. Tiene las ideas claras, muy claritas. Sabe que con las hermandades “se pueden hacer cosas buenas”, pero también conoce ya los límites.