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Una Semana Santa al borde de la troika

El Fiscal | 23 de abril de 2017 a las 5:00

INCIDENTES EN LA MAGRUGç

Una Semana Santa en crisis, como una nación en crisis, requiere de grandes reformas. Cuanto más tardó Zapatero en negar la crisis económica, más tardó España en comenzar a ver la luz del túnel de la recuperación macroeconómica. La otra, la microeconómica, ni mucho menos está lograda, como denuncia monseñor Asenjo en sus recientes intervenciones públicas: “No olvidéis a los pobres”. Las denuncias sobre los excesos y despropósitos que marcan esta Semana Santa de comienzos del siglo XXI han sido tildadas no pocas veces de estar formuladas por puristas, defensores de esencias perdidas o directamente por carcas. Esta Semana Santa que nos ha tocado vivir, heredera del boom de los años 90, exige mucho cariño y ninguna reticencia a determinados cambios. Exige decir no, exclamar un basta ya ante muchas prácticas con las que las propias cofradías han contribuido a viciar el ambiente, a generar un tufo de decadencia que ha tenido efectos perversos. Esta Semana Santa está a un paso de quedar intervenida por una troika (Ayuntamiento-Cecop-Delegación del Gobierno) ante la incapacidad de las propias cofradías para resolver sus problemas.

La desaparición del cofrade ejemplar. Luis Rodríguez-Caso reivindicó el concepto de capillita en su Pregón de Semana Santa de 1988. ¿Sería posible hacer lo mismo hoy? El capillita como tal es una minoría. Su tipo ha sido orillado, sustituido, reemplazadlo. Su figura, culta, inquieta y habitualmente de indumentaria pulcra hasta en los meses de calor, ha sido desplazada por la del friki, el aficionado, el obsesionado por grabarlo todo con el teléfono inteligente. Ya no está Luis para defender al capillita, ni Sánchez Dubé para denunciar el fenómeno del bandismo, que pone en evidencia la excesiva notoriedad de los músicos. Ya no están cofrades modélicos como Juan Carrero, Manuel Toro, José María O´Kean, Ramón Martín Cartaya o Vicente Acosta, ni sacerdotes como Eugenio Hernández Bastos, Juan Garrido o Manuel Benigno García Vázquez. ¿Dónde están esos modelos de conducta ejemplar? ¿Ustedes se imaginan ahora un señor como don Antonio Colón en la salida del Silencio? A las doce de la noche, una hora antes de que la Santa Cruz se pusiera en la calle, el público de los alrededores de San Antonio Abad era más propio del que hace espera para un concierto de heavy metal en la Cartuja. A veces pareciera que la gente culta y formada huye de las cofradías como de la política. Y, claro, los nichos vacíos son ocupados por aficionados, o por gente de buena voluntad pero ineficaz para asumir los grandes retos que hoy se precisan.

Las prácticas a deshoras. Admitir que un paso de palio como el de la Virgen del Dulce Nombre entra puntual cuando lo hace a las 3:55 horas es un horror. Las cuatro de la madrugada no son horas para que una cofradía transite por la calle una jornada laborable. Lo mismo cabe decir de San Gonzalo y, muchos años, de la Candelaria o los Panaderos. Hay que reducir tantas horas de exposición al riesgo. Aún están recientes los episodios de reyertas en los alrededores de la calle Orfila en las primeras horas del Jueves Santo. Tanto se ha permitido el crecimiento de la nómina de la Semana Santa sin criterio alguno que se han colmatado franjas horarias que ahora serían necesarias para ciertas reformas. Se han asfixiado las jornadas. Se ha agotado el crédito por aplicar un buenismo por el que cualquier cofradía valía siempre que las que ya estaban no perdieran su orden de paso o sus sacrosantos minutos de tránsito, como si éstos fueran los vellocinos de oro particulares. De los lodos de la falta de miras de estos últimos años son muchos barros de hoy. La Semana Santa se ha ido construyendo su propio callejón sin salida.

La decadencia total. Cofradías decadentes, perfiles bajos en casi todos los mandatarios y, en paralelo o en consecuencia, un público degradado. Nada es casualidad. Todo coincide. La sensiblería ha sustituido a la emoción tanto como la afición a la Fe. Hasta en múltiples pregones, exaltaciones y meditaciones se ha podido comprobar en los últimos años. La Semana Santa, las vísperas, la cuaresma, los pregones… Todo está pasado de rosca. Las sillas de playa han aparecido como champiñones en entradas y salidas y, por consiguiente, los utensilios con comida traída de casa, al estilo dominguero, y juegos de mesa para aliviar la espera. ¿Cuándo se había visto antes el uso de colchones y esterillas para acomodarse mientras llega una cofradía? Sillitas de chino, butacas plegables de playa, roedores de pipas, calles traseras convertidas en urinarios… En definitiva, una cochambre apreciable desde el mismo Domingo de Ramos, la jornada de público más chusco. La gente sale a la calle a sentarse o a tumbarse y, lo que es peor, en una actitud agresiva, crispada, virulenta. De los cangrejeros de los años noventa que no dejaban ni dejan avanzar al paso (incluidos algunos pregoneros de supuesto prestigio y hasta algunos clérigos) al público de barriada que se monta su propia carrera oficial como alternativa a la ocupada por los supuestos señores. La evolución ha ido a peor. A mucho peor. Hay locales comerciales de la carrera oficial que funcionan en Semana Santa como palcos de las carreras de caballo de Sanlúcar de Barrameda. ¡A beber y a yantar que la Semana Santa se va a acabar!.

La barbaridad de 32.805 sillas. La documentación oficial aprobada por la Gerencia de Urbanismo establece con toda claridad cuántos asientos hubo en la carrera oficial la pasada Semana Santa. Y fueron demasiados. Hay más localidades que en doce de los veinte estadios de fútbol de primera división. La distribución de los asientos revela unas cifras que –no nos engañemos– son temerarias. Y todo para ingresar más dinero y que las cofradías puedan tener subvenciones mayores. Hay que reducir el número de sillas, sobre todo en Sierpes. Si las subvenciones se recortan, los cofrades tendrán que rascarse el bolsillo, como dice el ex fiscal jefe, Alfredo Flores, pregonero que fue de la Semana Santa. En la Campana hubo 6.921 sillas. En Sierpes nada menos que 4.719. Sierpes es un túnel del terror hasta cuando no hay incidentes. Allí no están cómodos ni los que están sentados (arrullados en muchos casos), ni los nazarenos que pasan como pueden, ni las personas que tratan de desplazarse. Nadie. Imagínense cómo tuvieron que pasarlo nazarenos y público con ocasión de las avalanchas.

Todo está sujeto a debate. El propio Consejo de Cofradías admitió en su día que la Semana Santa era un espectáculo cultural con tal de beneficiarse de un tipo de IVA rebajado en la carrera oficial. Puestos a considerarla un espectáculo, aplíquense las leyes que regulan la seguridad de las grandes concentraciones de masas. Tal vez convenga retrasar el inicio de la Madrugada, dos o tres horas; tal vez convenga modificar órdenes de paso por la carrera oficial, tal vez cambiar cofradías de día o tal vez ampliar la carrera oficial o modificarla sustancialmente. Hay que decir no a las posiciones intransigentes. Es la hora de las medidas innovadoras. Nadie se puede negar a ningún debate. Ante un paciente en estado grave y sin un diagnóstico claro, conviene estudiar todas las posibles causas de los males e ir preparando los tratamientos. No estamos en meses de tertulias, ni para ir preparando los proyectos delirantes en la orilla de la playa, sino en una crisis muy grave de la fiesta más hermosa de la ciudad. La pasada Madrugada pudo haber diez o más muertos en el sector de Arfe, según el testimonio de un experto en seguridad y gran conocedor de la Semana Santa. La zona cero de la tragedia se localizó en el corazón del Arenal. Por muy mal que lo pasaran en otras zonas, nada fue comparable a lo de la calle Arfe.

El efecto dominó. No hace falta una estructura organizada para reventar una Madrugada. La zona sensible del centro no es tan extensa a determinadas horas en las que las seis cofradías coinciden en un radio muy limitado y, además, fácilmente comunicado. En el Ayuntamiento mantienen que estaríamos ante el mejor supuesto: los sucesos no responden a una trama, por lo que con ciertas medidas drásticas se puede controlar la situación. El cierre de los bares es una medida que ya tomaron muchísimos establecimientos hace años, cuando la cochambre se adueñó de la noche más hermosa (peligrosa) del año. A los propios bares no les compensa tener que soportar una clientela pasada de copas y que se toma la Madrugada como una Nochevieja con pasos. La troika optará por decretar los cierres de bares, acotar las zonas más sensibles y emplear detectores de metales con quienes pretendan ingresar en algunos de esos sensores considerados de especial protección. Hay mucho dinero en juego, la denominada marca de la ciudad, el prestigio de una urbe que hace 25 años, precisamente, vivía su período más brillante de toda la era contemporánea, como para dejarlo todo en manos de las propias cofradías o al arbitrio de una autoridad rehén de los opinadores de las redes sociales. La Semana Santa ha de ser intervenida, puesto que las hermandades, que en su día llegaron a hacerse con ella, no tienen capacidad para resolver el gran fracaso de la Madrugada.

El reto. La ciudad que sabía moverse en la bulla deberá demostrar ahora que tiene capacidad también para autorregularse en una avalancha. Casi acabó por demostrarlo la pasada Madrugada cuando en pocos minutos pasaba de correr atropelladamente a aplaudir a unos nazarenos asustados. La gente echaba a correr cuando oía un ruido, no cuando veía a alguna persona en actitud amenazante. Si no se supera pronto este trauma colectivo, renunciaremos a vivir en paz la Madrugada que otros nos legaron con toda su belleza, y, aún peor, condenaremos a las nuevas generaciones a tenerle miedo a la noche sevillana del año por excelencia. La autoridad debe ejercer como tal y establecer las máximas garantías. Una mayor seguridad pasa necesariamente por un control más intenso y, por consiguiente, por una renuncia a cierto grado de libertad. Esta Madrugada que nos ha tocado vivir está al borde de ser declarada en estado de excepción, de suspensión de ciertas garantías, porque la ciudad no puede correr el riesgo de que haya una nueva zona cero, ni por supuesto una sola víctima mortal. El Rey inauguró el miércoles el Foro Mundial sobre Violencias Urbanas y Educación para la Convivencia y la Paz. Eso es lo que ha faltado en la Madrugada: saber convivir. Unos han agredido los hábitos pacíficos de otros en un contexto de psicosis colectiva. Y falta desde que en 2000 quedara en evidencia la fragilidad de una fiesta que funcionaba sola, pero que ahora está al borde de ser intervenida. Es la hora de los cambios, de decir no a ciertas prácticas, de sacar a la luz pública nuevos modelos de cofrades ejemplares, de enseñar, en definitiva, una Semana Santa vivida desde la autenticidad de la Fe.

fiscal23 (II)

Aquellos crucifijos de Derecho

El Fiscal | 30 de octubre de 2016 a las 19:29

Estudiantes
QUÉ feliz está Antonio Piñero con el regalo que ha recibido de la Hermandad de los Estudiantes en homenaje a sus ocho años como hermano mayor. Está pletórico por dos motivos. Primero, porque no se trata de una foto tamaño XXL con un marco dorado recargado con volutas y otros espantos. Ysegundo, porque se trata nada menos que de una preciosa réplica de los crucifijos que en tiempos presidían las aulas de la Facultad de Derecho. La tabla es obra de Ricardo Suárez, el artista que tiene perfectamente cogida la medida al Cristo de la Buena Muerte, tanto en pintura como en escultura de bajorrelieve.
El actual hermano mayor, Jesús Resa, no dudó a la hora de elegir al autor de un encargo tan particular. Quién mejor que Ricardo. Piñero siempre ha echado de menos que la Hermandad de Los Estudiantes no conserve ninguna de aquellas preciosas tablas, retiradas en 1998 siendo decano el desaparecido Manuel Ramón Alarcón, que camufló su objetivo con la orden de pintar las aulas y la apostilla expresa de no dejar puestas las alcayatas. Las tablas, que habían sido colocadas en 1956, fueron depositadas en un almacén y, con el paso del tiempo, acabaron en los despachos o domicilios particulares de algunos catedráticos y profesores.

La Universidad de Sevilla venía por aquel entonces de estrenar un servicio de asistencia religiosa que fue pionero en España, copiado después por otras universidades, y que fue posible gracias a las facilidades dadas por un rector que no era precisamente conservador: Javier Pérez Royo. Aun así, las tablas fueron retiradas no sin cierta polémica. Esta obra de Suárez muestra a muchos cofrades jóvenes una estética del Cristo de la Buena Muerte desconocida para ellos.

Quizás lo sustancial sea que, al menos, la hermandad sigue en su casa:la Capilla de la Universidad. Que también hubo intentos, ya superados, para efectuar un desahucio.

Más de las normas

El Fiscal | 3 de agosto de 2016 a las 10:37

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SEGUIMOS con el análisis de las nuevas normas diocesanas a falta de otras noticias, que conviene dejar los cien días de rigor (y sosiego) a Joaquín Sainz de la Maza para que ponga orden en la casa y se haga con las llaves de los cajones. En este texto que nos fue dado en las vísperas de las votaciones al Consejo (¡Qué tino con la fecha!) se aprecia un fortalecimiento notable de la figura del director espiritual, que parece que pasa a disponer de facultades de dirección mucho más amplias que las relacionadas con el espíritu, y una confianza muy elevada en el instrumento de las comisiones. Estas normas dejan muy claro, por encima de todo, quién es la autoridad. Hay que recordar que las anteriores, de diciembre de 1997, proclamaron que las hermandades son asociaciones públicas de la Iglesia y, al serlo, pierden autonomía en favor de la autoridad eclesiástica, luego el hoy cardenal ya dejó preceptuado quién manda y, sobre todo, de quién son los bienes de las hermandades. Pues de la Iglesia, ¿de quién iban a ser? Entonces la mayoría de los cofrades se fijó en las nazarenas… Cuando la madre del cordero estaba en el carácter público. Ahí radica todo.

Al grano. Hablemos de la figura del director espiritual o, más bien, del superdirector espiritual. El artículo 38 dice que entre sus funciones está la de informar por escrito al delegado episcopal para los Asuntos Jurídicos de las Hermandades y Cofradías “sobre la idoneidad de aquellos que pretenden ser candidatos a formar parte de la junta de gobierno”. ¡Menudo poder tiene este director! Lo estábamos diciendo. ¡Y qué término más ambiguo el de la idoneidad! Se aprecia cuán grande es Castilla a la hora de poner límites a este director espiritual. Para ser hermano mayor hay que pedir el censo de hermanos… Y trabajarse al cura.

El artículo 39: “Los directores espirituales forman una comisión…”. Pues a alguno que yo me sé hay que decirles hasta dónde está el w.c. de la casa de hermandad. Mejor no ponemos ejemplos, ¿verdad?. Esto no vale por don Marcelino, conste en acta, que se sabe perfectamente todo lo que concierne a sus hermandades y están encantadas con su labor. Pero es que hay otros…

El artículo 41 dicta que “las normas sobre elecciones se aplicarán sólo en lo que no contradigan a las propias reglas, ni a lo establecido en estas normas, de forma que esos cánones tienen sólo valor supletorio”. ¡Cáspita! Va a ser verdad por fin lo de la “sagradas reglas” que tanto repite el cofraderío. Sorprende el valor que se le otorga a las reglas, siquiera sea en materia de elecciones, relegando nada menos que cánones del propio código a la supletoriedad.

Dicta el artículo 42. “La junta de gobierno está particularmente obligada, asesorada en todo momento por una Comisión Electoral…”. ¡Más comisiones, más comisiones! Con mucha frecuencia ésta técnica es la manera perfecta de que nada funcione correctamente. Napoleón dejaba la redacción de las leyes a los legisladores reservándose él la presidencia de las comisiones. Pero mejor dejemos a Napoleón… Y sigamos con las comisiones.

Veamos el artículo 43. “Una vez acordada, conforme a las reglas, la fecha de las elecciones, la junta de gobierno designará una comisión electoral, integrada por tres hermanos mayores de 18 años, con un número de años de antigüedad que determinarán las reglas. No serán miembros de la junta de gobierno ni candidatos a ésta. Su cometido será velar por el correcto desarrollo del proceso electoral. Esta comisión podrá ampliarse con un miembro designado por cada uno de los candidatos a hermano mayor, una vez proclamadas las candidaturas. La comisión actuará en todo momento en comunicación con la junta de gobierno….”.

Aparece por primera vez la figura de los interventores. Qué similitudes con la política… El hecho que la comisión actúe en comunicación con la junta de gobierno resta autonomía a la comisión y, por otra parte, si hay más de una candidatura puede oler mal el asunto, pues se volverá a hablar de la oficialista y la de oposición, pero esta vez de forma redundantemente oficial.
Vayamos ahora con el artículo 44. “La junta de gobierno comunicará oficialmente a la Delegación Episcopal de Asuntos Jurídicos de las Hermandades y Cofradías la fecha, lugar y hora señalados para la celebración de las elecciones, así como la composición de la comisión electoral regulada en el artículo anterior. Asimismo, comunicará a los hermanos […] Las comunicaciones citadas se realizarán en un plazo máximo de 15 días a partir del cabildo correspondiente”. Quizás no hubiese estado de más precisar cuál es ese “cabildo correspondiente”.

Ahora vienen las curvas. El artículo 53 prescribe: “Las hermandades y cofradías que atenten contra el cumplimiento del derecho universal y particular de la Iglesia, las reglas y reglamento de régimen interno, así como los acuerdos vinculantes del Consejo local de Hermandades y Cofradías, serán reprobadas con la imposición de una justa pena, que puede consistir en una corrección fraterna a través de una amonestación o reprensión, la prohibición de la salida del cortejo procesional o la realización de otros actos de culto o gobierno, e incluso la supresión de la hermandad y cofradía”.

Fíjense, en primer lugar, en que se alude a que habrá acuerdos “vinculantes”, es decir decisiones imperativas, de un Consejo local, por lo que dichos acuerdos se integran así en un régimen normativo sancionador a la misma altura que el Derecho Universal y Particular, de las reglas y que los reglamentos. Ojo porque esto es una novedad que no se debe pasar por alto.

El artículo 54 regula los motivos de expulsión de un hermano. Entre las primeras causas figuran la excomunión, la abjuración de la fe católica o el alejamiento de la comunión eclesiástica. Y se añaden, al mismo nivel, otras causas: “Haber sido sancionado más de dos veces con una pena de cese temporal, cuando cada una de estas penas haya sido superior a dos años. La utilización no autorizada de documentación de la hermandad, abusando del cargo que desempeñe en la junta de gobierno o de su condición de hermano, así como manipular, retener, ocultar o extraer de las dependencias de la hermandad documentación, objetos de culto u otros enseres valiosos, sin previo permiso de la junta de gobierno. El impago de cuotas sin causa justificada, debidamente expuesta ante la junta de gobierno, durante el tiempo establecido por las reglas o el reglamento de régimen interno de la hermandad”.
Se ha podido hacer cuando menos, como se hace en Derecho Penal, una graduación de las penas en función de la gravedad, pero muy al contrario se equipara un excomulgado con el que se ha llevado sin autorización una potencia o un pañuelo.

En la instrucción del expediente sancionador juega un papel decisivo (quizás excesivo) el delegado episcopal para Asuntos jurídicos, porque siendo tan varios los posibles motivos de apertura de un expediente, en algunos casos se podían haber solucionado con el reglamento de régimen interno y sin necesidad de recurrir al Palacio Arzobispal. El expedientado puede interponer un recurso, ¿pero ante quién? ¿Ante el mismo delegado que es consagrado por las normas como el gran y más auténtico intérprete de estas normas?.

La reforma Arenas entra en juego

El Fiscal | 11 de enero de 2016 a las 5:00

Consejo de Cofradías. Entrevista con el presidente, Adolfo Arena
ANOTEN tres conclusiones en materia electoral gregoriana en caso de pluralidad de candidaturas, como parece que ocurrirá el próximo junio. Primero. Se puede ser presidente del Consejo con los votos de la sección de penitencia, que suman ya 70 con la incorporación de la Hermandad de la Milagrosa. Pero nadie, nunca, ha podido presumir de una mayoría absoluta de apoyos en esa sección. Segundo. No se puede ser presidente del Consejo con el exclusivo voto de la sección de Gloria (46) pero, ojo, porque se trata de hermandades que votan en bloque. Y tercero. Ningún presidente lo ha sido hasta ahora sin el apoyo mayoritario de las glorias. ¿Cuál es la clave entonces? Garantizarse las glorias y arañar todo lo posible en una sección de penitencia mayoritaria, pero que siempre vota dividida en función del delegado del día y, por supuesto, de filias, fobias, parentescos y otros causas análogas. ¿Por qué votan las glorias habitualmente en bloque? Porque agradecen las caricias de lomo recibidas y recuerdan con precisión los agravios sufridos. Las glorias no olvidan los afectos ni los desprecios. Y en los últimos años ha habido de todo, sobre todo a cuenta de la reforma de los estatutos y de los debates sobre la necesidad de establecer el voto ponderado o de arbitrar un sistema de subvenciones por el que no vaya un euro de la carrera oficial a las corporaciones letíficas.

Eso ha sido así hasta ahora. A Luis Rodríguez-Caso le ayudó Antonio Muñoz en materia de glorias en las elecciones de 1988 frente al ex alcalde Juan Fernández. Y Andrés Martín lo hizo con Manuel Román (frente a Jesús Creagh) y Adolfo Arenas (frente a Juan Caros Heras y Joaquín de la Peña). Antonio Ríos no precisó de ayuda en ese aspecto, pues no tuvo rival en las urnas en ninguna de las dos ocasiones que se presentó.

La gran novedad del próximo junio es que se aplicarán por primera vez los nuevos estatutos, reformados por impulso decisivo de Arenas, el presidente que dimitió y no pudo presidir la asamblea en la que el texto resultó aprobado. En materia electoral, se estrenará la lista única. El hermano mayor votará a un equipo completo de cargos generales y consejeros. No se dará ya el caso, por ejemplo, de que resulte elegido un presidente con un delegado de penitencia del equipo del candidato a presidente perdedor. Se trata de garantizar que el presidente victorioso gobierne con un equipo elegido según su criterio al cien por cien, y de reducir la posibilidad de que haya elementos rebeldes (pistoleros, diría Bourrellier) que provoquen quebraderos de cabeza durante cuatro años.

La lista única puede tener efectos curiosos. Es de suponer que si un candidato logra un candidato de consenso como delegado de día, las hermandades de esa jornada votarán a ese candidato. O no, que diría Rajoy. La guasa puede estar ahí, por mucho que a priori se pueda presumir el respaldo de la jornada entera.

También puede ocurrir que las hermandades de una jornada propongan dos candidatos para delegado: uno para cada lista. Y así se aseguran esa ambigüedad que gusta tanto a las cofradías, y la libertad absoluta de voto, porque, en cualquier caso, el resultado será del agrado de todas. O, al menos, se supone.

Por todo esto, la negociación de los delegados de día será la primera gran prueba para los candidatos a presidente, que les permitirá calibrar sus verdaderas opciones de victoria. Si una jornada sólo tiene un candidato, el presidente que lo incorpore podrá garantizarse el apoyo de ese día. Por eso todo apunta a que es mucho más importante en esta ocasión el cierre de los cuadrantes de delegados de día que los cargos generales.

En cualquier caso, de aquí a junio no hay que descartar reproches (esperemos que sólo cofradieros) entre las candidaturas para erosionar las posibilidades electorales del contrario. Las hemerotecas y videotecas se pondrán a funcionar para hallar pruebas que dejen en evidencia a un aspirante frente a una sección. Recuerden que algunos sueñan desde hace años con ser meros consejeros. Y que hasta hubo un intento de debate en televisión con los aspirantes de 2000. En esto somos únicos, como la lista impulsada por el único (también) que dimitió.

Se mueven…
Enrique Esquivias se mueve con sus incondicionales Ignacio Pérez (secretario), Eduardo García (vicepresidente) y José Ramón Candau (tesorero), así como con Juan Coto y Miguel Genebat. De asesora en materia de glorias cuenta con la gran Esther Ortego, aunque ella asegura que no se meterá en fangos electorales. Joaquín Sainz de la Maza ha dado un nuevo barniz a su candidatura al trascender que no concurrirá en soledad a las elecciones de junio. Aunque no figurará en la lista, cuenta con el apoyo entregado de Andrés Martín como ministro sin cartera en el sector letífico… Martín podría escribir un tratado sobre las elecciones en el Consejo de los últimos 20 años. Con Sainz de la Maza irán Antonio Piñero (vicepresidente), Carlos López Bravo (secretario), Eduardo Carrera, Milagros Ciudad, José María Cuadro y José Carlos Campos, entre otros. El tesorero puede tener un perfil muy de San Lorenzo. O incluso muy de Triana.

Cartel
El delegado de Fiestas Mayores, Juan Carlos Cabrera, visitó el viernes el estudio del pintor Ricardo Suárez para conocer in situ el cartel de las Fiestas de Primavera 2016. Se quedó maravillado. Al salir, hizo algunas llamadas de teléfono con mucho entusiasmo.

Verídico
La carroza de la Estrella de la Ilusión estaba saliendo cuando una señora compraba en La Casa del Cofrade, en el Altozano, una túnica morada lisa, como las del Gran Poder, para amortajar a su madre el día que fallezca. La vida misma.

Bourrellier
En la copa de Navidad dijo que no ha dicho su “última palabra” en materia electoral. Esto se puede animar más, señores.

Madrugada: fracasa el pacto del Aero

El Fiscal | 30 de octubre de 2015 a las 5:00

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AYER era el día D. Todo estaba previsto para cerrar a mediodía el acuerdo entre las seis hermandades de la Madrugada y acabar con una polémica que va más allá de lo estrictamente cofradiero, pues se trata de un asunto que interesa directamente a la seguridad de la ciudad en la noche principal del año. La Madrugada tiene que dejar de ser a ciertas horas una nochevieja con pasos para volver a ser lo que siempre fue. Como el plan montado por el Consejo por medio de una consultora privada no gustaba nada al Gran Poder, las hermandades optaron por trabajar una alternativa entre ellas, una solución consensuada sin mediadores. Con ese objetivo se afanaron los seis diputados mayores de gobierno. La verdad es que cogieron algunas ideas del polémico plan, como son las variaciones de algunos recorridos, y descartaron la principal: el orden de paso por la carrera oficial no se modifica. Hecho casi todo el trabajo previo, tocaba que los seis hermanos mayores se vieran las caras, peinaran algunos flecos y sellaran el pacto. Y eso debía ocurrir ayer. ¿El lugar? El muy discreto salón de los espejos del selecto Aero, la estancia también conocida como la pecera, desde donde se ven los peatones (y bicicletas) de la Avenida sin ser visto. Cuentan que en el Aero eran elegidos los alcaldes de Sevilla en otros tiempos, cuando no se precisaba de pactos para gobernar, precisamente, sino tan sólo del visto bueno procedente del Pardo.

En la pecera se coloca una mesa para seis. Sin representantes del Consejo ni diputados mayores de gobierno. Todo iba sobre ruedas. Todos aceptan no alterar el orden de paso. El Gran Poder no da muestras de desacuerdo alguno, pues se queda en segundo lugar y hace el camino de regreso por donde siempre. El Calvario adelanta su salida unos diez minutos. La Esperanza de Triana tiene que hacer la ida por Canalejas y Bailén, con un esfuerzo especial para dejar libre el paso al Gran Poder por Gravina, por lo que se pospone la posibilidad de cruce entre ambas cofradías. El Silencio alarga su retorno por San Miguel para evitar el cruce con la Macarena y Los Gitanos acepta también una suerte de rodeo a la ida. La clave de este acuerdo es que todas las cofradías se comprometen a un esfuerzo especial, a un juego de compresiones, rodeos y leves modificaciones de recorrido para no sacrificar más a la gran sacrificada: el Gran Poder, cuyo cortejo es el que más se aleja de su propio templo en el recorrido de regreso.

Pero todo se vino abajo cuando el hermano mayor de la Esperanza de Triana confirmó las reticencias de su diputado mayor de gobierno. No tiene nada claro que su cofradía pueda comprimirse tanto ni que los pasos quepan por la estrechez de Bailén, un tramo donde ya ha habido casos de autobuses taponados. Se harán las mediciones oportunas, pero con un recelo inicial que no aventura buenos resultados. La Esperanza de Triana ya ha sufrido en los últimos años para dejar libre el cruce de San Pablo y Zaragoza a la cruz de guía del Gran Poder, metiendo el paso de palio entre los nazarenos de los últimos tramos.
Con la Madrugada nuevamente enquistada, esta vez por el rechazo procedente de Triana, hay quien augura que esto huele a decreto antes de Navidad. El Aero ha dejado de ser el talismán para las grandes decisiones de la ciudad.

La crisis de autoridad

El Fiscal | 26 de octubre de 2015 a las 10:56

MADRUGÁ  EL GRAN PODER
EL lío de Madrugada está descubriendo incapacidades y prepotencias, inutilidades y caracteres pusilánimes, chulerías y ánimos serenos. Algunos han exhibido su verdadera talla, a otros se les ha visto la piel de lobo (¡Auuuu!) bajo el disfraz de aparente cordero y, en general, se ha confirmado casi todo lo que ya se intuía sobre los perfiles de cada uno de los protagonistas de esta trama.

–¡Vaya trama!
–No lo sabe usted bien.

Recuerdo una tarde de llamadas telefónicas a varios hermanos mayores para actualizar la información del programa de mano de Semana Santa. Cuando se preguntaban los datos de las flores, la saya de la Virgen, el número de nazarenos aproximado y otras observaciones, la mayoría de las respuestas eran reveladoras. “Las flores y la saya son decisiones del prioste”. “Tengo que consutarlo con el prioste, no quiero condicionar su decisión”. “El número de nazarenos hay que esperar a lo que diga el mayordomo”. “La túnica del Señor se decide en la junta de gobierno”. “No le puedo decir ningún dato en firme, llame al mayordomo”. Era raro, diríamos que un caso insólito, el hermano mayor que demostraba un conocimiento exhaustivo de su cofradía o que gozaba de autoridad para obtener con un golpe de teléfono los datos precisos.

La crisis de autoridad que padece la sociedad actual, donde se confunde autoridad con autoritarismo, no es ajena a las cofradías. La autoridad y la negociación son conceptos sustituidos por tabúes como el diálogo y la búsqueda del consenso, marcas blancas que la mayoría de las veces son escondrijos para tapar los perfiles débiles, incapaces o acomplejados. ¿Qué es eso de que unos hermanos mayores provocan que el Consejo haga el ridículo y no atienda a los medios de comunicación después de haberlos convocado? ¿Qué clase de desconocimiento del mundo actual revelan quienes imponen el apagón informativo sobre una reunión y sobre un dossier cuyos folios acabaron publicados en estas páginas en menos de 24 horas? ¿Qué es eso de recurrir a la “necesaria y obligada” consulta a la junta de gobierno para aplazar cualquier pronunciamiento? ¿Qué clase de dirigentes aceptan con resignación hacer el ridículo de comparecer ante los medios para decir que no pueden decir nada? El Consejo, sin saberlo, inventó ese día la rueda de prensa sobre la nada con el aval de la autoridad eclesiástica. Habíamos visto el ridículo del plasma de Rajoy o las convocatorias de los grandes partidos políticos que leen un comunicado y no admiten preguntas. Pero nunca la citación a la prensa para el esperpento nunca visto, la vuelta de tuerca al género absurdo, el no se vayan todavía que aún hay más, el ejemplo más nítido de que lo mejor está por llegar:

–Buenas noches. Les hemos convocado para decirles que no podemos decirles nada.

Aquí nadie dice nada. Nadie decide nada. Todo el mundo tiene que consultar, delegar, consensuar y mover el tio-vivo para que los caballitos queden en la misma posición. La perdiz mareada. Las cofradías sufren una crisis de autoridad. El nuevo poder son los priostes, los capataces, los sacristanes, los costaleros. Y en esta tesitura, el más bravuconcete de la clase se lleva el gato al agua. Aunque tenga que consultar con la junta de gobierno, por supuesto. Menuda liturgia boba. Qué tropa.

La lección de democracia

El Fiscal | 6 de julio de 2015 a las 20:10

Elecciones a hermano mayor en la ESPERANZA DE TRIANA
MUCHO hemos escrito de la metástasis que las peores formas de estrategia electoral de los partidos políticos han hecho en las cofradías. Los arriolos en versión morada se han multiplicado en forma de analistas geopolíticos (a la búsqueda de bolsas de votantes por barrios y comarcas), responsables de prensa (a la caza y réplica de cualquier contenido perjudicial para los intereses del candidato) y soltadores necesarios (que financian los gastos electorales, ya sea en viandas, teléfonos o transporte para los votantes). La sofisticación de estos procesos ha obligado a la autoridad eclesiástica a realizar el papel de junta electoral central, tratando de llamar a la mesura y de restablecer el orden perdido en instituciones que, nunca se olviden, son asociaciones públicas de la Iglesia católica.

–Son privadas, diga lo que se diga en códigos y normas, pues las ha erigido el pueblo y no la autoridad eclesiástica.
–Oiga, no interrumpa.

El proceso de contagio es evidente. Lo que llama la atención es la naturalidad con que las cofradías asumen ciertas tácticas electoralistas, cuando todo debiera ser más doméstico, más simple y, por supuesto, con mucha menos tensión.

La pluralidad de candidaturas dispara la participación electoral en las cofradías por la movilización (y tensión) a la que se somete el cuerpo de hermanos. Lo mejor de todo es que nadie discute que el gobierno corresponde a la lista más votada. Se puede ser hermano mayor sin ningún problema con una victoria por veinte, ciento cincuenta o mil votos. Si el gobierno no goza después de estabilidad, será por otros motivos, pero nunca por el escaso margen de una victoria. Las cofradías, por fortuna, no han copiado la necesidad de alcanzar pactos si el que ha ganado lo ha hecho sin una mayoría fuerte. Los que pierden se retiran. Incluso no se les ve más por la hermandad en varios años. En política, los derrotados en las urnas fabrican alianzas que los lleven al poder, incluso orillando a la lista más votada; o se aferran al cargo de la oposición mientras el partido les busca una salida.

Nadie discute que Alfonso de Julios será el hermano mayor de la Esperanza de Triana, por mucho que sólo haya vencido por 171 votos de diferencia en unas elecciones en las que votaron 2.504 hermanos. Y ésta es la gran lección de democracia que los partidos políticos no han aprendido. Gana el que obtiene más sufragios. Y no hay que pactar con los costaleros, ni con los músicos, ni con el tío del bar. Sólo faltaba eso.

El paso al frente de un macareno

El Fiscal | 8 de junio de 2015 a las 13:13

JOAQUIN SAINZ DE LA MAZA
NO hay un anuncio oficial todavía por una mera cuestión de tiempos, de respeto al cauce debido, de informar primero a quienes se debe informar primero. Se puede afirmar ya, con un mínimo margen de error, que el macareno Joaquín Sainz de la Maza se presentará a las elecciones del Consejo de Cofradías, previstas para junio de 2016. Tiene un año por delante para confeccionar un equipo que supondrá una renovación al mismo tiempo que un cambio tranquilo. No habrá giros radicales, ni apuestas arriesgadas. Incluso es posible que algún integrante de la actual junta superior siga en la casa. Yse incorporarán hermanos mayores que están ultimando mandatos en sus cofradías con un éxito notable.

Sainz de la Maza goza del respeto y la consideración de la autoridad eclesiástica: la de antes y la de ahora. Ha revitalizado la sede de Manos Unidas en Sevilla, tiene una trayectoria profesional que avala su capacidad de interlocución con todas las instancias de la ciudad y la impagable experiencia de haber sido hermano mayor de la Macarena, con todas las cuestas arriba que conlleva un cargo como el de las varas de las capillas.

Su ingreso en la presidencia del Consejo asegura también un relevo pacífico en la institución, en coordinación con Carlos Bourrellier, con el que se lleva bien. Bourrellier accedió a la presidencia tras la dimisión de Adolfo Arenas, lo que no supuso la entrada ideal, pero el arzobispo Asenjo le pidió que se quedara en el cargo para evitar más turbulencias, pese a que aún quedaba por delante casi el mandato al completo y pese a que muchos opinaban que debió convocar elecciones para garantizarse la legitimidad directa de los hermanos mayores, que estamos seguros que hubiera obtenido en esos momentos sin mayores dificultades.

La autoridad eclesiástica no se pronuncia sobre candidaturas ni procesos electorales. Guarda la neutralidad debida, pero presta atención a todos los movimientos, que para eso tiene sus propios observadores y un delegado diocesano, don Marcelino, que es cofrade antes que cura.

Dicen que Sainz de la Maza tiene tan claro con quiénes contará, como quiénes no entran en sus planes. Es un hermano mayor de marcado carácter penitencial que ha desempeñado responsabilidades en el mundo de las glorias, donde goza de estima. Jamás ha cometido el error de orillar a las glorias, o de tener un discurso contrario a la necesidad de arbitrar ayudas y medios para la subsistencia de estas corporaciones. Las glorias son muy agradecidas con quienes las respetan. Y en esa sección tiene estrechas relaciones con capacidad para ofrecerle la orientación adecuada por si encontrara obstáculos en la carrera.

Escrito está que no es hombre de misticismos ni adulaciones serviles al clero. Y sí lo es de servir a la Iglesia con lealtad y espíritu crítico. Su visión eclesial va más allá del atrio. Y eso gusta en ciertas alturas. En su junta superior estarán representadas todas las sensibilidades, incluso las de los halcones que pelean por horarios e itinerarios.

Estos días anda de consultas, aunque no lo reconoce. Tiene por delante un verano y una Semana Santa. En la planta alta del Palacio Arzobispal lo saben todo, aunque él todavía no ha ido a comunicar nada. Lo más importante es que tiene nivel y ganas. Daría su sitio a Bourrellier y aseguraría un proceso con orden y calma. Hoy no le gustará leer estas líneas, pero él sabe que cuanto aquí contamos es la pura verdad.

#yoconbourrellier

El Fiscal | 25 de marzo de 2015 a las 5:00

NADA es igual desde que ilumina nuestras vidas, nos ofrece la guía y solución para cada problema y anuncia nuevos conteos de nazarenos y hasta el estudio de las velocidades de las cofradías. La Madrugada es más Madrugada con él, la noche es más noche con él, las vísperas son más vísperas con él, los días son más días con él. Cada ciudad debería tener uno, prueba palmaria del estado del bienestar. Pero Bourrellier es de Sevilla. Ante Bourrellier hay que rendirse, entregarlo todo y darse por vencido. Es el hombre que susurra al oído del arzobispo, guardián de la Alfalfa y siempre con chisteras de las que salen los conejos más insospechados. ¿Y por qué no un segundo Domingo de Ramos? A Bourrellier lo van a hacer patrón de la hostelería. Subirá el PIB local. Por eso, todos juntos: #yoconbourrellier.

El presidente se siente fuerte

El Fiscal | 16 de febrero de 2015 a las 19:27

Carlos Bourrellier, presidente del Consejo de Cofradías.
Bourrellier está fuerte, se siente fuerte. A mí me recuerda a Arruza cuando hacía el teléfono a los toros. Mi presidente le está haciendo el teléfono al toro de la Madrugada, con la chaquetilla abierta y mirando al tendido de la Plaza de la Virgen de los Reyes. Pareciera que lo estoy viendo. Y oyendo:“¡Esto lo arreglo yo sí o sí, don Juan José, usted tranquilo!” Y a mí me da canguelo cómo le mira el toro a Bourrellier, que también estoy viendo al cuñadísimo decirle desde el burladero:“¡Cuidao, cuñao, cuidao! Que te coge y se nos acaba la temporá”. Bourrellier convocó a la sección de penitencia en la noche del martes. El presidente informó a los señores consejeros de los datos del proceso de renovación de los abonos de sillas y palcos. También abordó otras cuestiones de funcionamiento interno. En un momento dado, el cura Marcelino, delegado diocesano de hermandades, se tuvo que marchar por obligaciones propias del ministerio sacerdotal. Don Marcelino se perdió lo mejor, porque lo mejor estaba por llegar. El presidente dio cuenta de lo que todo el mundo sabía: la espantá del delegado de la Madrugada a dos semanas de la cuaresma. Decimos espantá por seguir con la jerga taurina. Los consejeros fueron informados de lo que todo el mundo ya sabía por los periódicos. Y acto seguido, tachán, tachán, Bourrellier dio otro dato que todos también sabíamos ya: él asume las funciones de delegado de la Madrugada. Y cuando estaba explicándolo es cuando mi presidente, hombre afable y de paz, hizo el teléfono: “La Madrugada se va a arreglar. Ysi hay que dar un puñetazo en la mesa, se da”. ¿Están viendo lo fuerte que está mi presidente, ganando autoridad al estilo de Pedro Sánchez cuando pone patas arriba al PSOE de Madrid? Bourrellier va a poner la Madrugada como la España de Felipe y Guerra, no va a la conocer ni la madre que la parió, ni Buzón que la cantó. Yno se vayan todavía que aún hay más. Bourrelier recordó a los presentes que tiene el apoyo absoluto de la autoridad eclesiástica, en tal grado que aquello que él decida por escrito vendrá refrendado por esos curas de la curia tan formadísimos en Derecho Canónico. Yo ahí le diría aquello que hemos recreado del cuñadísimo: “¡Cuidado con esos avales, don Carlos, no le vaya a pesar como al Gallo de Morón!” A mi cada día me cae mejor mi presidente, que lo mismo habla de pistoleros que de puñetazos, o dice que el prelado ha hablado en una homilía “a calzón quitado”. Lo felicito por la claridad de su mensaje y me responde: “No tomes lo del puñetazo al pie de la letra”. ¡Claro que no, presidente! Son formas de hablar. Como lo mío: son formas de juntar letras.