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Un emérito en el atrio

El Fiscal | 12 de noviembre de 2017 a las 5:00

Entrevista Mauel García Hermano Mayor de la Macarena.

EL tiempo nos ha alcanzado, Manolo. Qué suerte que nos haya cogido en este noviembre con sus primeros fríos aún bañados por la timidez del que llega tarde. El tiempo siempre nos alcanza. A todos. Pero sólo los escogidos pueden vivir el lujo de ser alcanzados una y otra vez por el tiempo. Sólo los que aguantan, los que se resisten al portazo y saben interpretar los días que les ha tocado vivir, pueden hacer eso que llaman ir quemando etapas. ¿Quién te iba a decir, Manolo, que tras la pena de no ser delegado de Fiestas Mayores vendría la gloria de tus mejores años macarenos? Sí, las dos veces con oposición en las elecciones, pero los triunfos saben mejor cuando se han trabajado, se valoran más, te hacen más elegante en la victoria, más humano y menos divino, más cálido en el trato y más amable en los juicios. Otra vez toca clausurar un período. Un día se acabó la vida escolar en el San Francisco de Paula, otro terminó el ciclo de treinta años marcado por ese despertador tronando a las cuatro de la madrugada, ¡despierta Manolo que hay que ir a comprar la fruta y las verduras al Arenal y a preparar después el puesto de la Encarnación!, otra jornada tocó dejar colgados el fajín y la medalla de concejal, dejando atrás el boato de la Expo y el trato directo con Juan Pablo II, y ahora es el momento de soltar la vara de las capillas. Qué lujo, don Manuel, poder contar tantas experiencias, libro abierto de la vida, leyenda del atrio, Reagan del Arco, la elegancia siempre de un traje Príncipe de Gales, las luces largas del que se sacude las pelusas de las envidias con un ademán casi mecánico, sin mostrar un atisbo de rechazo a los pájaros de una ciudad en la que, siempre, hay una rama para todos. Las piernas podrán sentir fatiga, pero la cabeza está lúcida para vivir, decir que se ha vivido y estar dispuesto a seguir viviendo y, sobre todo, a recorrer esa senda que comunica sus dos casas: la de San Luis y la Basílica de la Macarena, un camino de adoquines que siempre conduce a la Esperanza.

Qué lujo, Manolo, que el tiempo nos alcance otra vez, nos sorprenda con el antifaz al hombro, el pelo revuelto y la cara pálida, que es como siempre acaban todos los cursos, porque el año natural se cuenta de Madrugada en Madrugada, de mañana de Viernes Santo en mañana de Viernes Santo.

La vida es eso que ocurre cuando no se está delante de la Virgen de la Esperanza, sentado en un banco como uno más, siempre como uno más, tras haber dedicado dos o tres saludos en el atrio, atendido la enésima llamada de un político que quiere asistir a la bajada de la Virgen, y haberle pedido a un hermano que lo espere un segundo, que aguarde un instante en la tienda, que enseguida suben juntos al despacho, pero que le deje primero ir a ver a la Virgen.

La vida es que un hermano se casa y te invita a su enlace. A Manolo se le pone la cara seria y dice con mucha firmeza, advirtiendo con su expresión que no hay posibilidad de enmienda a lo que va a oír: “Yo ya te puedes imaginar lo que te voy a regalar:un marco de plata… con la Virgen de la Esperanza”. Y por tantas casas de Sevilla está esa preciosa foto que recoge oraciones domésticas, esos recuerdos de quienes entraron en el camarín de la Virgen gracias a Manolo: presidentes de Gobierno, premios Nobel, aristócratas, niños sanados, mujeres que pidieron ser madres y lo fueron, e hijas que sintieron vivos a sus padres por un instante. Qué lujo, Manolo, poder seguir sumando emeritudes. Dicen que cuando el Papa Francisco definió la ancianidad en el inicio de su pontificado, estaba pensando en Manolo García: “Es la sede de la sabiduría”. Amén.

Iglesia del Salvador.

La propuesta de Moeckel que gusta a las administraciones

Café para todos, no. Para casi todos, sí. Salir de nazareno recién inscrito en la cofradía, no. De ninguna manera. Se deberían tener tres años de antigüedad. Moeckel ha elevado una propuesta interesante a las administraciones públicas: al Gobierno de la Nación, que tiene las responsabilidades de seguridad, y al Ayuntamiento, que soporta el peso de la logística del tráfico,  las inspecciones, el urbanismo, el consumo y otras competencias en una fiesta tan compleja como la Semana Santa. Ricardo Gil-Toresano, subdelegado del Gobierno, la ve con buenos ojos. Y Juan Carlos Cabrera, delegado de Seguridad, Movilidad y Fiestas Mayores, también. Con la exigencia de tres años de antigüedad se espanta a los noveleros, a los recién llegados que aún desconocen la vida de la cofradía, a los individuos que compran el paquete de la Semana Santa en una agencia de turismo con derecho a salir en una cofradía, etcétera. De alguna forma, hay hermandades que ya obligan a asistir a los cultos durante todo un año antes de efectuar la estación de penitencia por primera vez. Se trata de controles internos hechos con sutileza. Para eso están los reglamentos de las cofradías, los censores, los fiscales o como se les prefiera llamar. Las administraciones (el Estado y el Ayuntamiento) ven un posible freno a la masificación. La propuesta está hecha.

Exposición Jesús

La pasión de Diego J. Geniz por su hermandad

El viernes se inauguró en el Mercantil la exposición Jesús, la fe de un pueblo, en la que el periodista de esta casa, Diego J Geniz, ha puesto todo el amor que siente por su pueblo de La Algaba, toda la devoción que profesa a ese Nazareno que recoge cada Madrugada las plegarias de sus paisanos y toda la elegancia personal que atesora en las palabras que pronunció en el acto de apertura. Geniz, en la imagen con Juan Carlos Cabrera, teniente de alcalde en Sevilla, es un nazareno de la provincia que ejerce en la capital de devoto de la Virgen de la Encarnación, de hermano de Montserrat y de penitente del Silencio. Pero, sobre todo, presume de algabeño. Quien siente orgullo de sus orígenes, siempre es de fiar. Geniz se ha ganado la condición de embajador de la Algaba en Sevilla y en todos sus destinos, incluida Tierra Santa.

La fuerza de la provincia

El Fiscal | 5 de noviembre de 2017 a las 5:00

nazareno algabaOK

CUANDO Jesús Nazareno se refugia en San Antonio Abad y la última ola de lirios y oro rompe en la playa de las emociones, la fuerza de la devoción continúa viva en muchos pueblos de la provincia, de Andalucía e incluso de Iberoamérica. La devoción a Jesús Nazareno tiene una fuerza vertebradora a la que pocas veces se da la importancia que merece. Jesús Nazareno recoge oraciones el Viernes Santo en lugares muy distintos del planeta. Cuando un nazareno del Silencio forma en el tramo de los siglos, cumpliendo con el rito del andar parsimonioso y rápido a la vez, en muchos pueblos de Andalucía y a esas mismas horas, hay otros nazarenos como él que renuncian a cualquier comodidad, superan los miedos de los tumultos, y cumplen con el rito de cargar la cruz o alzar la cera morada. A las cinco de la Madrugada del Viernes Santo, cuando los primitivos nazarenos de Sevilla rinden las plegarias finales a nuestro Jesús Nazareno, justo en esos momentos sale el Nazareno de La Algaba, que lleva recibiendo el beso de las oraciones de su gente desde el siglo XVII. Sevilla, La Algaba, Alcalá de Guadaíra, Alcalá del Río, Marchena, Olivares, Paradas, Cazalla, Lucena y Priego de Córdoba, La Palma del Condado, Bollullos, Rociana o Escacena del Campo de Huelva, Archidona de Málaga, Jaén, La Puebla (México), etcétera… Se da así continuidad a la película de siglos de devoción morada que se rueda sin solución de continuidad en la noche de luna redonda de cada Semana Santa. La devoción a Jesús Nazareno vertebra muchos pueblos de Andalucía, tan distintos en sus arquitecturas, tan distantes hasta en sus preferencias políticas. Pero tan próximos cuando el Jueves Santo decae y llega la hora de la verdad antes de que salga el sol. El sol nos aproxima todo el año a los andaluces. Jesús Nazareno nos hermana. El mismo abrazo, la misma cruz, la misma devoción, la misma tierra.

La Hermandad de Jesús de La Algaba organiza del 11 al 19 una exposición en la que mostrará todo su patrimonio en la sede del Círculo Mercantil. Esta muestra se celebra al cumplirse cien años del nombramiento como hermana mayor honoraria de la aristócrata Pilar García Demaissieres, cuya gran devoción por el Nazareno algabeño le llevó a dejar en su testamento asignada una partida económica anual para la celebración de los cultos. Se inició así un periodo de esplendor que ha llegado hasta hoy. La exposición ocupará las dos salas del Mercantil. La primera de ella se centrará en la historia de la hermandad, desde sus orígenes en el siglo XVI, cuando rendía culto a un Niño Jesús Pasionista bajo la advocación del Dulce Nombre de Jesús, hasta la llegada, en la segunda mitad del XVII, de la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, la imagen que revolucionó por completo la religiosidad popular de este municipio de la Vega. Se darán a conocer también las diferentes atribuciones sobre su autoría, así como la relación que establecen varios expertos entre esta bella imagen y los titulares de la Hermandad de la Macarena. Habrá también un apartado especial dedicado a la Madrugada algabeña, cuando realiza estación de penitencia esta corporación, así como a la consagración de su templo, levantado con el esfuerzo y tesón de sus hermanos durante más de una década. En esta sala se expondrán diversos enseres litúrgicos, parte del ajuar del Dulcísimo Nazareno y algunos elementos de su paso, tallado por Antonio Martín a finales de los años cincuenta del pasado siglo. La segunda sala estará dedicada a la Virgen de los Dolores y a su ajuar con especial protagonismo al paso de palio, obra de Esperanza Elena Caro. La muestra se completa con un audiovisual dirigido y realizado por Antonio Casado, con la voz de Charo Padilla, la música de Manuel Marvizón y el asesoramiento de Diego J. Geniz. Prepárense para una película de alta calidad que les evocará los dos años del espectáculo audiovisual La Caja de la Semana Santa en las setas de la Encarnación.

Última semana
En siete días todo se habrá consumado en la Macarena. Tendremos nuevo hermano mayor. Irremediablemente, los derrotados pasarán al Estoril cofradiero. Siempre ocurre salvo honrosas excepciones, como la de Juan José Morillas, que jamás ha dejado de frecuentar la que es su casa y es hoy el mejor ejemplo de cuál debe ser la reacción de un cofrade tras un proceso electoral. Esperemos que esta semana no haya descarrilamientos por culpa de los nervios y que algunas meteduras de pata a cargo de hermanos de base en las redes sociales queden como anécdotas. Los candidatos comparecen en La Raza el martes y el jueves. Pedro Sánchez Cuerda da café para todos. Don Pedro sí que sabe. El mío, cortado.

La mejor solución
Pasan los meses y se tiene meridianamente claro que la solución más eficaz para blindar la Madrugada es retrasar su inicio. No nos engañemos. Cuanto más se demore, menor índice de riesgo. La labor de los expertos en seguridad será la de convencer a las hermandades de que menos noche es más seguridad. La luz ahuyenta el peligro.

El pertiguero
Primer golpe. Mañana a las 21:00 en Canal Sur Radio comienza la nueva temporada de El Llamador. Son ya 29 años en antena. Segundo golpe. “¿Cómo dices que han ido las pruebas de luces en las calles con vistas a la Semana Santa?”. Tercer golpe. Hay que visitar la exposición de la Virgen de la Angustia de Los Estudiantes en el Círculo de Labradores. El manto está soberbio en la sede monumental. Yciriales arriba. Yahotra vienen elecciones en Montesión, con vídeos electorales y todo. ¡Tres candidaturas!

Mucho más que un autor de marchas

El Fiscal | 12 de febrero de 2017 a las 5:00

Premios Pedro Braña
Premios Pedro Braña
A Manolo Marvizón hay que mirarle estos días con ternura. Sean ustedes misericordiosos. Le han dado un premio, pero un premio de los de Teatro Virgen de los Reyes lleno y banda sinfónica municipal. Un premio que lleva el nombre de don Pedro Braña, cuya marcha Coronación de la Macarena es la más interpretada con toda seguridad en las últimas décadas, la marcha que simboliza la alegría, el entusiasmo y el júbilo que se concentran en una sola palabra: Esperanza. Y esos premios, como dijo uno que yo me sé, “se perdonan malamente”. Yo creo que Manolo va estos días por la calle Sierpes doliéndose de una rodilla, haciendo cosas raras al andar. Creo que lo hace para que el personal lo mire con cierta compasión. ¿Un premio? Repartan la cera de la cofradía de los envidiosos de Sevilla porque ya va a estar la cruz en la calle. ¿Un premio sin ni siquiera haberse presentado? Tres bandas de música lleva esa cofradía de los que tienen gatos empadronados en el vientre, pero tres bandas bien pobladas, con sus novias (y novios) al lado. A Marvizón le han dado el Pedro Braña, el galardón que lleva el nombre del músico que innovó en los tiempos más difíciles, que llegó a Sevilla tras formarse en el extranjero, que sentó las bases de la gran banda municipal que hoy tiene Sevilla y que sufrió la oposición de los que rechazaban ciertas reformas que hoy se ven como naturales.

El premio se lo entregó la hija de don Pedro, Coral Braña, que reveló con todo el gracejo que cuando ella oía a Los Beatles en su cuarto, su padre irrumpía: “¡Melenudos en esta casa, no!”.

Muchos ignorantes reducen a Marvizón a la figura de compositor de marchas de Semana Santa. En su currículum hay –anoten– música folklórica, flamenco, pop, sinfónica, cine, cientos de sintonías de radio, televisión, anuncios de todos los colores y sabores para la promoción de quesos, yogures, magdalenas y turrones; melodías para equipos de fútbol, marcas de manzanillas, centros comerciales, ópticas, campañas electorales, bebidas refrescantes, bancos, coches….. Hasta la música de inauguración del Metro de Sevilla salió de su piano. A Marvizón le ocurre lo que al veterano costalero profesional al que le preguntaron en una entrevista cuántos pasos había llevado en su vida: “Todos… menos los de cebra”. Del piano de Marvizón ha salido la música de la Navidad en Canal Sur, o el natural y tan rico como siempre de los Quesos Vega e Hijos. Lo mismo le ha hecho arreglos a Alejandro Sanz que a un chaval del conservatorio de los que después no se acuerda de la ayuda recibida. Y lo mismo ha dirigido a la orquesta nacional de Costa Rica que se ha parado a pedirle la tarjeta a un músico callejero.

Yo le pido a Marvizón que siga doliéndose al andar, que le quedan días de hacerse el doliente. Es lo que tienen los premios que uno no ha buscado. Y también le digo lo que Humphrey Bogart a Dooley Wilson, el famoso pianista de la película Casablanca: “Tócala de nuevo”. Para que suene Coronación de la Macarena, la de don Pedro, y después Candelaria o Santa Cruz, las marchas de un hombre bueno que triunfa en la ciudad de los silencios más clamorosos, donde la envidia se viste de seda. Como la mona.

La muy monárquica hermandad de la calle Amparo

Foto Capitanía
Andrés Martín está empeñado en que su hermandad, la de la Divina Pastora y Santa Marina de la calle Amparo, recupere la solera monárquica que siempre tuvo. Ha ido a Capitanía a pedirle a Juan Gómez de Salazar, general jefe de la Fuerza Terrestre, que acepte ser el teniente de hermano mayor honorario de la corporación, pues el cargo de hermano mayor honorario corresponde al Rey. Y como Gómez de Salazar es un señor en toda regla, lo veremos pronto ante la Divina Pastora.

Novedad editorial
Ediciones Alfar presenta este año el libro Simbolismo en la Semana Santa de Sevilla. Se trata de una obra escrita y coordinada por el historiador Pablo Borrallo, con fotografías de Antonio Sánchez Carrasco, Javier Jiménez, Sebastián Gallardo, Pedro Aranda y Francisco José Pérez, e ilustraciones de Teresa Guzmán y César Ramírez. Prologado por Antonio García Barbeito e introducido por el imaginero Jesús Méndez Lastrucci, el libro cuenta con las colaboraciones de José Fernando Gabardón, Alberto Diago, José Antonio Zamora, Francisco Javier Montiel, Joaquín Galán, Luis Manuel Jiménez y Rafael Bellvis. La obra tiene como objetivo profundizar y descubrir la parte más trascendente de la Semana Santa de Sevilla a través de la iconología. Incluye un índice básico de simbología cofradiera para explicar la interpretación más rica que puede darse a cualquier detalle de cuantos están representados a través de imágenes, emblemas, ideogramas y alegorías. Un trabajo apoyado en la Teología y la Liturgia, donde el análisis y la interpretación de los símbolos permiten los mensajes y significados de la Pasión de Cristo en la Semana Santa de Sevilla. Apunten que la obra será presentada en el patio principal del Círculo Mercantil el próximo 2 de marzo.

El pertiguero
Primer golpe. ¿Ya están vistiendo a las vírgenes de hebrea? ¿Por qué no esperan los priostes al Miércoles de Ceniza? Segundo golpe. Jesús de Medinaceli. El 11 de marzo se presenta el cartelazo de Suárez en Madrid. Tercer golpe. Oído en el atrio macareno: “Yo veo imparable a Santi Álvarez,hazme caso. Imparable”. Y ciriales arriba. De la provincia. Qué contentos han quedado en la Hermandad de Jesús de La Algaba con las predicaciones de Fernando Borrego en el quinario.

La provincia existe

El Fiscal | 3 de noviembre de 2010 a las 9:45

Que se lo digan a los algabeños que asistieron el miércoles al décimo aniversario de la consagración del templo de Jesús Nazareno, una ceremonia presidida por el arzobispo Asenjo, quien aprovechó el acto para dar un segundo aldabonazo a las cofradías, recuperar el discurso de la falta de eclesialidad de las hermadades y lanzar un mensaje de plena actualidad: “Es momento de postergar los proyectos de nuevos mantos y nuevos pasos y de anteponer las obras asistenciales, al menos mientras dure esta coyuntura”. Asenjo reveló que un hermano mayor le comentó en privado que una cosa son las hermandades y otra la Iglesia, un razonamiento que el arzobispo no dudó en calificar rotundamente de “herejía”.

Cuarto y mitad de Trento en Emasesa

El Fiscal | 8 de octubre de 2009 a las 16:37

Que Sevilla es la reserva espiritual del Reino de ZP no ofrece ya ninguna duda. Aquí no han llegado nunca los ecos de las broncas entre la Moncloa y la Nunciatura. Sevilla sí que tiene un estatuto aparte en materia eclesiástica que ríanse ustedes del catalán. El PSOE de Felipe se llevaba estupendamente con la Iglesia gracias a los viajes que hacía a Madrid, ora en Talgo ora en AVE pero siempre con alta velocidad, el canónigo Manuel Benigno García Vázquez, al que cariñosa o maliciosamente le llamaban el capellán del partido. De hecho, García Vázquez casó a muchos de los hijos de los ya históricos dirigentes del puño y la rosa. ¿Cuántas veces no cruzó este cura sabio la verja de la Moncloa para asesorar a Felipe? Si hasta ejerció de API con clergyman para venderle San Telmo a la Junta y que la Presidencia tuviera una residencia propia de un parador de turismo de cinco estrellas. Felipe se fue, García Vázquez se murió, cierto dirigente socialista sevillano con más vidas políticas que un gato dijo en una cena privada aquello de que “al PSOE ya no lo conoce ni la madre que lo parió”, y llegó el nuevo orden con su kilo y medio bien despachado de reforma de la financiación y de leyes que provocaron y provocan grescas entre el Gobierno y la Conferencia Episcopal por muchos calditos que el presidente se tome con el nuncio de antes y con el recién llegado.

Pero aquí, definitivamente, llevamos otra velocidad. Lo nuestro sí que es distinto, sí que tiene un color especial, ole la gracia. Este septiembre cantó su primera misa en San Román el jovencísimo sacerdote Francisco Moreno, que no es precisamente de los que dan la plática con el micrófono de pinza en la estola, conectan el cd de Lenon en la comunión o permiten la lectura del textos de El Principito en las bodas. De eso nada. El Cura Curro parece sacado del catálogo que dicen que trae Asenjo debajo del brazo para su exhibición en plan vendedor ambulante al sector progre del clero local: “Así es como hay que vestirse. A ver si os enteráis, que los curas tienen que ir de curas”. Cuando Asenjo desenfunda el muestrario, aparece la foto del Cura Curro, que viste como eso, como un clérigo romano de toda la vida, con su sotana abotonada de arriba abajo y su cuello duro marcado con tiralíneas como Dios manda, listo para pasearse por el pequeño Vaticano que parece la ciudad de cuando en vez. Anoten los ingredientes de la jornada de marras: dos horas y media de ceremonia, cánticos y plegarias en latín, una veintena de presbíteros, liturgia antigua de paños de hojilla, casullas y albas de encajes costeados, alfombras suntuosas… Y tachín, tachín, en esto que el párroco Hiraldo anuncia por megafonía que al término de la ceremonia se ofrecerá una “suculenta recepción” en el patio porticado de Emasesa, la joya de la corona de las empresas municipales, la que controla férreamente el PSOE. Una sede con calificación de conjunto monumental formado por el antiguo Palacio de los Ponce de León y el convento de los Terceros, que hasta acogió hace unas décadas el colegio de los Escolapios, donde el padre del actual alcalde ejerció de profesor, como le gusta recordar a Monteseirín. Este baile de sotanas celebrado, como dirían los cursis, en sede municipal sí que es una lección de entendimiento y convivencia entre el poder laico y el religioso.

Emasesa da de beber al nazareno sediento de los barrios en Semana Santa, Emasesa engalana de flores el paso de su patrona, la Virgen de las Aguas, y Emasesa cede sus dependencias nobilísimas para el ad calorem de un misacantano que vuelve loco de alegría a los nostálgicos del antiguo rito, el del cura vuelto de espaldas y los latines entonados que ponen las emociones a la altura de la humareda del incienso por las bóvedas. Cuarto y mitad de Trento en adobo en Emasesa, aires de Roma andaluza en Escuelas Pías. ¡Quién lo diría! No faltó un peregil en el canapé posterior a la primera misa del Cura Curro: la nobleza apergaminada de La Algaba, pueblo donde ha ejercido de diácono el año previo a su pomposa ordenación; un rosario de cofrades de la Carretería y Los Servitas, que son las devociones del nuevo clérigo; el cáterin de una firma hostelera de Gerena, con bandejas de microalbóndigas incluidas y un surtido de helados de postre, decenas de regalos dispuestos en los peldaños de la artística escalera. Emasesa bien vale una misa. Anda que no. Aquí el PSOE no arregla sus cuitas con el alto clero con sosos calditos (que vaya aburrimiento el de aquella reunión entre ZP y aquel nuncio portugés, auténtico maestro en el arte de no decir nada que en cada comparecencia condenaba a sus oyentes a los brazos de Morfeo, zzzzzz…) sino con sus particulares papelones de pescao frito en forma de medallas de la ciudad en los pecherines de las vírgenes, reparto de subvenciones dentro del urbanismo morado, concejales presidiendo pasos o portando las imágenes en los traslados, restauraciones de templos y cesiones de casas palaciegas para misacantanos tridentinos. En Sevilla sí que pervive aquel espíritu de entendimiento de Felipe y García Vázquez. Ahora se entiende que al PP le dejaran fuera del consejo de administración de Emasesa. Los toricantanos, a la Maestranza. Los misacantanos, a la Emasesa de Manuel Marchena. ¿Es o no es Sevilla la reserva espiritual del Reino?