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Luto por un pavero

El Fiscal | 30 de julio de 2017 a las 5:00

Jesús Izquierdo. Pavero Foto: Paula Álvarez

LOS nazarenos de ruan se echan a morir en verano para hacer el viaje hasta el cielo en absoluto silencio, sin hacer ruido, por ese camino más corto en el que jamás se vuelve la vista atrás porque cualquier futuro es mejor. Los nazarenos de verdad se mueren sin que nadie lo sepa, incluso sin que nadie les haya visto nunca el rostro. Hay nazarenos que los ves de año en año y los reconoces por el lugar que ocupan, por su silueta vertical y estilizada o por su cuerpo orondo, por sus manos carnosas donde la alianza aprieta el dedo corazón o por la forma de coger el palermo abriendo paso a la cofradía. Este julio de calores que obligan a levantar los faldones nos ha puesto de luto la Costanilla por la muerte del pavero de San Isidoro, la muerte de Jesús Izquierdo, el nazareno enjuto con gafas, el vecino inquieto que vivía su ciudad con compromiso, el comerciante de Izquierdo Benito, el cofrade de tiradora perfecta y barba cuidada. Era esperar la cofradía de San Isidoro en la estrechez de Córdoba y ver llegar la algarabía de monaguillos protegidos y gobernados por este inconfundible pavero, símbolo para muchos de la tarde del Viernes Santo como lo son el muñidor de la Mortaja o la Verónica de Montserrat. A Jesús Izquierdo lo veías cualquier día del año por la Avenida sin sombra camino de su barrio de Los Remedios y te estaba regalando un anticipo de la tarde del Viernes Santo, porque los verdaderos nazarenos de ruan andan todos los días como si fueran con la túnica puesta, de frente, bien dispuestos, sin prisas ni pausas, como a los matadores de toros o a los jinetes se les reconoce como tales aun vistiendo de paisano. Jesús Izquierdo tenía hechuras de nazareno de ruan hasta andando una mañana de Feria por su calle de Juan Belmonte.

Hoy veo a los monaguillos de la Virgen de Loreto con los ojos bien abiertos atendiendo a las instrucciones de Jesús antes de la salida. Veo como el experto nazareno se ha ganado la complicidad del más travieso para garantizarse la paz durante el recorrido, veo cómo pone orden entre dos monaguillos que han discutido por un caramelo caído, veo cómo se ha ido a buscar al que se ha escapado en la Plaza para saludar a un pariente que está de concejal en los palcos del Ayuntamiento. Veo sus brazos cruzados en momentos de sosiego, dejando ver los puños blancos de la camisa, y cómo se agacha para escuchar al monaguillo que se queja de los pies cansados en el regreso por Francos.

Siempre esperaremos al pavero de San Isidoro cada Viernes Santo en su mundo de esclavinas, incienso, roquetes, canastitos de mimbre y grandes canastos plateados, algarabía, cucharilla, pajes de terciopelo oscuro y pecherín de chorrera, y esa hermosa naveta que representa la Casa de Oro.

Siempre guardaremos su memoria de último ruan negro de la Semana Santa, de camarero del Niño Jesús isidoriano, con la proclama que él mismo mandó imprimir en una hermosa estampa para acompañar el perfil sin corona de su Virgen del alma, ataviada sólo con una toca blanca de encaje: “Y cuando llegue mi día, apúntatelo, Loreto yo solo quiero cogido de tu mano volar al cielo”.

La cofradía deja la calle Córdoba otro año más y se mete con toda su historia interior por la calle Cuna, alegre tintineo del avión de oro en la mano de la Virgen, cabezazo discreto de un nazareno de la Presidencia, escolta azul de Ejército del Aire, cortejo del preste… ¿Y dónde está Jesús? Se ha quedado para siempre en San Isidoro rezando en silencio la letanía de su vida. “…Rosa mística, Torre de David, Torre de marfil, Casa de oro…”.

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Adiós a Enrique Carpio

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El pasado día 14 falleció en Sevilla a los 83 años Enrique Carpio Rodríguez, hermano mayor de Los Panaderos de 2003 a 2006. Mayorista de ganado de profesión, hombre hecho a sí mismo, acostumbrado a la disciplina de levantarse a las cuatro de la madrugada para trabajar, tenía mucho predicamento en la hermandad por su carácter tranquilo y afable y por su sentido común muchas veces demostrado. Nada pretencioso ni protagonista. A mediados de los setenta fue teniente de hermano mayor con Pepe Castillo al frente de la cofradía  y Jose Luis Peinado como director espiritual. La hermandad cedió en aquella etapa la imagen del Cristo antiguo a la Parroquia del Juncal. Enrique Carpio jamás se olvidó de esta imagen. No se perdía un vía crucis por el barrio cada Viernes de Dolores. Participaba, además, representando a Los Panaderos. Vecino de Nervión, estaba casado con Mercedes Fernández y tuvo dos hijos, todos muy vinculados a la hermandad. Fue muchos años nazareno de la Amargura, gran impulsor del programa de acogida de niños bielorrusos y entusiasta de la iniciativa de llevar a la Virgen de Regla a Madrid para participar en los actos de la Jornada Mundial de la Juventud que presidió Benedicto XVI.

Auto de la Audiencia
Un auto de la Sección Tercera de la Audiencia Provincial notificado el pasado 27 de julio resuelve que el grupo de hermanos del Valle que pretendía denunciar directamente al mayordomo por delito de apropiación indebida se puede personar como acusación particular en el polémico y delicado asunto. La posición oficial de la hermandad era contraria a que este colectivo pudiera ir por su cuenta en el pleito.

Y hay más…
El mismo auto judicial que estima el recurso de apelación del grupo de hermanos considera que los recurrentes son “perjudicados” y entiende su “desconfianza” hacia la actual junta de gobierno “por cuanto alguno de sus miembros podría resultar responsable de las apropiaciones investigadas al ser necesarias dos firmas para disponer del dinero depositado en entidades bancarias”. Conclusión: están legitimados para ejercer la acusación.

El lagarto de la Catedral

“Sí, don Juan José se ha ido unos días de descanso a su amada tierra de Sigüenza, pero no te preocupes que el 6 de agoso estará ya en Sevilla para presidir la novena de la Virgen de los Reyes en la Catedral. Te lo aseguro. Además, te garantizo que está conectado con la diócesis a diario”

El tabú morado

El Fiscal | 6 de mayo de 2013 a las 13:12

Sitúense.  Los hechos ocurren en el centro de la ciudad, en un bar de clientela cofradiera ubicado en un punto muy próximo a dos hermandades. Hasta aquí nada anormal. De hecho, hay muchas tabernas localizadas en sitios próximos no ya a dos, sino a tres y hasta cuatro hermandades, de tal forma que el cofraderío militante es la principal clientela periódica de esos bares. Ocurre que las dos hermandades en cuestión protagonizaron el principal incidente de la pasada Semana Santa, visto en directo por las cámaras de televisión. Yel dueño del bar, a la vista de las discusiones entre sus clientes –unos de Los Panaderos y otros de la Lanzada– no ha tenido más remedio que intervenir con la diligencia de un buen padre de familia (y de una madre de familia, va por ti Mercedes de Pablos) e imponer la ley del silencio en evitación de males mayores. La mayor gracia radica en que el tabernero no califica los hechos, sino que recurre a la norma suprema del tabú con ese “lo” que  lo dice todo. “Lo del Miércoles Santo”. Recuerda a “lo del 36”, a lo del “ausente” o  a lo de lo mal que está la “cosa”, que es como se llama a la crisis económica ahora. Prueba del respeto que imponen ciertos temas es que se aplica el tabú. Lo que no habrá visto el tabernero que no es que prohíba hablar de fútbol o de política, sino de “lo ocurrido el Miércoles Santo”. Lo cual quiere decir que por muchas cartas de disculpas oficiales que ha habido, hay quien debe seguir defendiendo la coreografía costaleril del andando despacio bajo la lluvia. Y debe seguir habiendo quien no se da por satisfecho con las explicaciones recibidas. Si en Semana Santa la distancia más corta es siempre la curva y nunca la recta, el uso del artículo neutro es el mejor circunloquio para no tener que llamar a las cosas por su  feo nombre. Lo… dicho. Prohibido hablar de la cosa. Silencio. Llena ahí.

El Consejo, de chiste

El Fiscal | 30 de marzo de 2013 a las 13:24

Lo del Consejo a cuenta del recreo costaleril de los Panaderos (por llamarlo de alguna manera fina) recuerda al chiste de los testigos de Jehová. ¿Nunca han tenido un amigo brasa que les haya contado ese chiste una y mil veces? Llegan dos tipos a una vivienda, siempre en pareja como la Guardia Civil; con los libritos bien agarrados, con los Dustin y luciendo las corbatas del piojito, llaman a la puerta y el vecino incauto les abre: “Buenas tardes, somos los testigos de Jehová”. Yel anfitrión responde espantado: “¡Yo no he visto ná, yo no he visto ná!” Al presidente del Consejo, señor Bourrellier, le preguntan por lo de la noche del Miércoles Santo, que toda la ciudad pudo ver en directo gracias a Telesevilla y ayer con todo detalle gracias a las fotografías de Diario de Sevilla, y el hombre responde con un “¡Yo no he visto ná, yo no he visto ná!” Al Consejo, cuando menos, tiene que ir el óptico con un muestrario de lentillas.
Problemas, problemas
Una vez dijo un alto dirigente cofradiero que a él no le gustaban ni los problemas, ni las polémicas. A lo que el abogado Moeckel le respondió con tino: “Pues entonces deja el cargo, porque tu cargo es para tener problemas y para tener capacidad de resolverlos”. Carlos Bourrellier es una buena persona del que además todo el mundo dice que fue un buen hermano mayor del Buen Fin, una afirmación que no hay por qué poner en duda; pero la presidencia del Consejo es otra cosa, es un puesto de gestión y no sólo de representación. No dejan de sumarse circunstancias que están dejando en evidencia la capacidad de coordinación de una institución que parece que entra en crisis cuando se la saca de repartir las entradas del Pregón y medir los tiempos de paso de la carrera oficial.
¿Alguien asume la culpa?
Ayer nadie habló con criterio ni asumió responsabilidades por el esperpento ocurrido. La autoridad eclesiástica, ni mú. Lo del padre Soria también fue de cuarto y mitad de testigo de Jehová. Lo del Consejo, ya lo hemos referido. En los Panaderos, nadie dice nada. ¿Mandan algo los hermanos mayores de hoy? ¿Mandan algo los fiscales de paso, o es un puesto que se está asignando para quedar bien con algunos hermanos? ¿Tienen los fiscales de paso verdadera autoridad frente a capataces convertidos en personajes mediáticos en muchos casos?
Bonito detalle
El que está previsto para la mañana de hoy, cuando Teresa de los Reyes Sainz de la Maza y Ana de los Reyes Iglesias entregarán un ramo de flores a la Virgen de la Esperanza cuando el paso sea arriado delante de la histórica Joyería Reyes. Se cumplen cien años de la hechura de la corona de la Macarena en un taller de alta joyería ligado a los mejores hitos de esta ciudad.
Oído en Palacio
“El enfado que tiene el que más manda es monumental. Imagínatelo. Te aseguro que el nombramiento del nuevo delegado diocesano de hermandades estaba previsto para finales de mayo o principios de junio. Sí, sí, se trata de Fray Florencio, que ha tenido que esperar por la tramitación de su exclaustración. Pero es que resulta que Fray Florencio…¡es el director espiritual de los Panaderos! El numerito ha sido demasiado escandaloso. No sé lo que hará ahora. Te tengo informado. Pero deberías comer con él, como hacen otros, y él mismo te lo contaría todo sin mayores problemas. A mí cualquier día me va a pillar. Ya sabes que de los temas del consejillo sabemos muy pocos”.
Los mensajes del Fiscal
A las 12:51: “El alcalde ya ha recogido la papeleta de sitio de San Isidoro”. A las 16: 15: “Te mando foto de la Virgen de la Victoria recién salida. Una de las Dolorosas más bellas de Sevilla”. A las 16: 03: “Anoche presencié una discusión entre un nazareno del Baratillo y el capataz en la calle Arfe”.

Al humo de las candelerías

El Fiscal | 16 de abril de 2012 a las 12:50

Con la perspectiva de una semana, al humo de los candeleros y codales; con la nostalgia ya encauzada, el trompeterío callado y los resúmenes de televisión digeridos. Ahora que está cerrado el portón de las vivencias y abierto el del almacén. Ahora que la túnica vuelve al altillo…

¿Perdón en la Catedral?

Fíjense si tenemos interiorizada la Campana y muy orillada la Catedral que un capataz elige el palquillo para pedir perdón por una bronca que le pegó a la cuadrilla a la salida con alguna frase desafortunada (“¡Que no somos el Polígono!”) de las que se dicen habitualmente en las tertulias privadas y no pasa nada. El debate, por lo visto, ha derivado en si hizo bien o no en hacerlo en la Campana, aprovechando por supuesto las alcachofas de las emisoras de radio. Ytambién se ha deliberado sesudamente sobre la conveniencia incluso de haberlo hecho, pues la riña a sus hombres se produjo sin eco mediático. Pero nadie, absolutamente nadie, ha planteado por qué no pidió disculpas en la Catedral o el templo tras la recogida de la cofradía. ¿Qué mejor sitio que una iglesia, no? Está claro que la Campana la seguimos llevando muy dentro, un signo más de la decadencia.

La burbuja morada

El frikismo está también muy dentro de la hermandades. Dicen que son los taurinos los que están acabando con la fiesta nacional, que le hacen más daño que los ecologistas. Pues algo por el estilo puede ocurrir y ocurre con la Semana Santa. Los frikis cogen ya las varas doradas con sus correspondientes consecuencias. Los frikis están consentidos y promovidos en algunos casos por la autoridad eclesiástica. Y los frikis encuentran voceros a su medida que les otorgan tanta notoriedad como legitimidad a sus frikadas. Hay frikis que hasta aparecen con un halo de misticismo muy peligroso. Pero estar, están muy dentro. El día que estalle la burbuja morada, nos acordaremos todos de cuando estalló la inmobiliaria.

¿Y quién toma las riendas?

El Consejo ha perdido fuerza. Queda relegado a la administración del negocio redondo de la carrera oficial (100% de los ingresos asegurados ocurra lo que ocurra) y a la designación del pregonero. Un diez en lo primero, donde se ha mejorado incuestionablemente en los últimos tiempos, y un cero patatero en lo segundo, donde no levantamos cabeza salvo algunas excepciones. Pero este organismo se muestra incapaz de acabar con el espectáculo de prórrogas y aplazamientos de las salidas. ¿O acaso le gustan? El Consejo traga con lo que le digan las hermandades por teléfono como un padre incapaz de meter en vereda al hijo. Los horarios firmados por el vicario y el concejal de Fiestas Mayores son papel mojado. Y el cabildo de toma horas, un teatro. Lo de las cofradías con el Consejo se parece cada día más a la España de las autonomías. Cada cual va a lo suyo. Baste un ejemplo: en la Anunciación no se recibió ni una sola llamada para comunicar que la Redención iba hacia el templo buscando refugio. Entre las dos hermandades se entendieron sin necesidad de mediadores.

Estampas dañinas

¿Y dónde está la autoridad eclesiástica para, por ejemplo, impedir el espectáculo de la Hiniesta? Una cofradía que sale a la calle bajo la lluvia en una interpretación sanjulianera del Singin in the rain. Hay que tener más respeto por el cuerpo de nazarenos y por la trayectoria e historia de una grandísima cofradía. Y, al menos, un hermano mayor no puede estar hablando por la radio –bien pertrechado bajo el techo de la iglesia– mientras ha enviado a la lluvia a buena parte de sus hermanos. ¿Y qué decimos de la madrugona de los Panaderos? Con un palio en la calle a la hora de los gallos, entre botellas, vómitos, desperdicios; con la Policía Nacional practicando detenciones y decomisando cuchillos en José Gestoso; con un hermano mayor que se quita la túnica antes de tiempo, que se viste de paisano y comienza un repertorio de discursos y abrazos. Por cierto, ¿a quiénes hemos encumbrado y con qué consecuencias? No es creíble en ningún caso que los pasos no pueden andar por la bulla. El cofrade tiende a magnificar y a creer que los agentes de seguridad están a su servicio porque la ciudad es suya. Y, casualidades de la vida, el arzobispo juró por la mañana como hermano de la cofradía en agradecimiento a los servicios prestados en la Jornada Mundial de la Juventud, donde la hermandad vivió su particular Bienvenido Mr. Marshall cuando el Papa pasó de largo sin ni siquiera dirigir la mirada al paso. ¿A quién pretendemos engañar? A quien se deje. Ni una cofradía se puede exponer a los riesgos de estar en la calle a deshoras, ni un arzobispo comprometerse en cierto grado porque después ocurre lo que ocurre. Y se nos ve la mitra… En cuestión de cofradías, Excelencia, conviene hacer como al volante: cierta distancia aporta seguridad. Estamos seguros de que monseñor Asenjo está entrando en la ciudad. Y en sus cofradías. Sólo es cuestión de tiempo. Por el momento, el prelado ha acertado en cortar el rosario de procesiones extraordinarias y las coronaciones de saldo. No es poco.

Velocidad a la carta

Los aplazamientos horarios y las amenazas de lluvia han demostrado que las cofradías pueden ir más veloces. Es cuestión de querer. Y también se puede y se deben hacer recorridos más cortos. Seguro que los nazarenos de la Esperanza de Triana han agradecido tirar directamente hacia la calle Pureza tras recorrer el puente. Seguro que a los nazarenos del misterio de la Sentencia les ha encantado entrar algunas horas antes en la basílica. Segurísimo. Hay casos en que la lluvia es una bendición. Lo decía Juan Pablo II. (“Fiscal, que pareces un pregonero encíclico, cuidado…”)

Realidad ignorada

La Madrugada sigue perdiendo público. El frío, la amenaza de lluvia, la televisión y la noche porque es noche, son factores que confluyen para que las calles se despueblen. No hay peor ciego que el que no quiere ver. La bulla sólo se encuentra en lugares muy localizados. Pero no confundamos una bulla específica con calles cargadas de gentío como en los años ochenta y noventa. En cambio, las setas de la Encarnación se están convirtiendo en el lugar idóneo para ese público estático que consume cofradías y que jamás sale a patearse las calles ni a emprender la hermosa búsqueda de las cofradías.

El ojo que todo lo ve

Como ahora vemos lo que nunca veíamos y también aquello que sólo estábamos acostumbrados a oír en Canal Sur Radio, tenemos acceso a los discursitos de los hermanos mayores previos a la salida o a la suspensión de la estación. Algunos revelan un ego desmesurado cuando aprovechan el momento para despedirse del cargo, circunstancia que interesa muy poco a la legión de dignísimos capiroteros que componen los cortejos. Parecen entonar el último discurso a la nación. ¡Qué barbaridad! Y otros cultivan el género de la tragedia para comunicar que no pondrán la cruz en la calle. La ilusión quebrada merece todo el respeto, pero con la que está cayendo en el mundo, no se debe confundir un contratiempo con una desgracia. Las tragedias son otras, como bien ha explicado Enrique Esquivias en una entrevista periodística.

Aquellos tonos pastel

¿Recuerdan cuando ellas vestían tonos pasteles el Domingo de Ramos? Hubo un tiempo en que la primavera se asomaba en febrero en los escaparates de los grandes almacenes y las pequeñas tiendas. Los rosas, los azules, los cremas… Pero, ¿qué fue de la primavera en los atuendos? Hay hábitos que han quedado cercenados poco a poco. Podrá ser una observación frívola, pero no se olvide que la estética es uno de los pilares de la fiesta. Yla ciudad, y con ella sus ciudadanos, han contribuido a ella. Baste ver también las colgaduras y palmas en las casas particulares.

Y esto se acaba

“Fiscal, ¿pero te ha gustado algo de la Semana Santa? Te veo avinagrado. Tanto ruán y tanta lluvia te confunden”. En pocos días hemos vuelto a la realidad de los estatutos y las elecciones. Pero hemos puesto, sí, un ladrillo más en la arquitectura de esa Semana Santa interior que va creciendo con los años. El encanto de la Borriquita a deshoras, la Amargura por Cuna y Alcázares, la Virgen de las Aguas en su capilla (oración por Ramón Pérez de los Santos), los monaguillos de Los Estudiantes, San Bernardo serpenteando por el puente y Santa María la Blanca hasta la Alfalfa; la Piedad del Baratillo en cualquier sitio, Pasión en la grandeza del Salvador, Montserrat por Zaragoza o San Isidoro donde sea como la cofradía que cierra el negro ruán de la Semana Santa. El vinagre, para las ensaladas. Y a mí, déjenme con lo mío.

El lagarto de la catedral

El Fiscal | 16 de noviembre de 2010 a las 19:12

<<Cuando los curas se meten en cuestiones de cofradías como si fueran cofrades, la cosa nunca termina bien. Te lo digo por todo el jaleo de los Panaderos, dimisiones, disgustos y falsas cartas con membretes de Palacio incluidos. El propio Asenjo tuvo que intervenir en un momento dado>>

El pertiguero

El Fiscal | 11 de octubre de 2010 a las 18:15

Primer golpe. El ex vicario general Francisco Ortiz se hace cargo de Cáritas tras el hueco dejado por Manuel de los Santos.
Segundo golpe. Los sms del Fiscal. “Las entradas de la beatificacion de Madre Purísima tenía que haberlas repartido el mismo del concierto de U2, verías cómo no había huecos en el Estadio de la Cartuja. Es menester ver que Bono lleve más gente al Estadio que la mismísima Madre de Dios…”
Tercer golpe. El hermano mayor de los Panaderos agradeció la labor de Fiestas Mayores en la ceremonia de imposición de la la medalla de la ciudad.
Y ciriales arriba. Hay que preguntarle al pintor Ricardo Suárez por el estado de conservación de la obra de Montañés en San Isidoro del Campo.

El exceso

El Fiscal | 29 de septiembre de 2010 a las 9:15

panaderos

Ciriales de Los Panaderos reflejados en un escaparate / Juan Carlos Muñoz

No salió a ver a la Esperanza el pasado fin de semana. Ni fue a ver el traslado de la Virgen de Regla a la Catedral. Faltó a ambas citas pese a que se trata de dos vírgenes por las que siente devoción. A la Esperanza no le falla nunca en los amaneceres de Viernes Santo por Cuna. Y le encanta recibir las primeras horas del Jueves Santo junto a la Virgen panadera. Pero esta vez no. En esta ocasión todo era demasiado. El contexto, las circunstancias o como quieran llamarlo, habían conseguido el efecto absolutamente contrario. Esa versión morada del No se vayan todavía que aún hay más le había alejado reveladoramente de todo aquello. La ilusión por lo extraordinario se evaporó hace algunos años. Las vísperas se han adulterado.

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Dinero, dinero

El Fiscal | 6 de enero de 2008 a las 20:22

Dinero, dinero

El informe económico del Arzobispado del año 2006 es revelador. ¡Sólo 25 de las más de 600 hermandades de la Diócesis contribuyen con una cantidad al denominado Fondo Común Diocesano! La cantidad total recaudada es de 24.992 euros. Si fuera por las hermandades, así llegaremos a la autofinanciación de la Iglesia cuando los carráncanos salgan delante de la Canina un Domingo de Ramos. La que más aportó fue la del Cautivo del Polígono de San Pablo con 2.415 euros, seguida de la Estrella con 2.200 euros. El Calvario y la Esperanza de Triana dieron 2.000 euros cada una. Las siguientes aportaciones de interés son las siguientes: Santa Cruz, La Exaltación y la Macarena (1.500), Los Panaderos (1.250), Consolación de Carrión (1.228), San Felipe de Carmona (1.062), Los Estudiantes y la Sagrada Mortaja (1.000).

En recuerdo de Ribelot

No debe pasar inadvertido el fallecimiento prematuro de Alberto Ribelot, profesor de Derecho Canónico de la Hispalense y líder de facto de una corriente de canonistas sevillanos críticos con muchos aspectos del vigente pontificado. Ribelot elevó a categoría universitaria el Derecho de las Cofradías, una asignatura para la que recibió más de mil peticiones de alumnos interesados en la materia, a pesar de que los alumnos de Derecho no podían escogerla. En su momento valoró este boom: “Esta asignatura supone la primera incursión de las cofradías en la Universidad y, además, por la puerta grande. La Universidad ha respondido a una inquietud social y con independencia de las propias cofradías, lo cual es destacable, porque creo que hace falta que a las hermandades se las estudie mucho desde fuera”. Ribelot, además, fue uno de los cerebros del recurso del Gran Poder contra la normativa diocesana que decreta que las hermandades son asociaciones públicas de fieles. A muchos les parecerán cuestiones de leguleyos y de juristas con una perspectiva de la realidad demasiado alejada de los asuntos de la cera, el incienso y las flores, de esos temas que cuando se pretenden imponer con exclusividad conforman el denominado pensamiento amable de las cofradías, pero otros, muchísimos otros, siempre agradecimos una conversación sobre asuntos de verdadero calado y de auténtica trascendencia. Profesores y cofrades como Ribelot contribuían decisivamente a elevar el debate.

El pertiguero

Primer golpe. “Suenan, suenan los Ariza en el Buen Fin, querido Fiscal, entérate porque ha habido cierto movimiento”. Segundo golpe. Los sms del Fiscal. Recibido el día 4 a las 13.40 horas: “El cardenal ha aprobado las reglas de hermandad de penitencia del Claret. Habrá nazarenos este año en Heliópolis…Olé”. Tercer golpe. A tener en cuenta. Menuda peregrinación a Roma ha organizado la Real Maestranza para el día 9, encabezados por el cardenal Amigo y por el teniente de hermano mayor, el soleano Alfonso Guajrado-Fajardo. La lista supera con creces los 300 peregrinos. Y ciriales arriba. Tomen nota de Córdoba, donde el obispo ha reprendido recientemente a la Hermandad de los Dolores en defensa de las costaleras. El vicario avala las cuadrillas mixtas contra el criterio de la corporación.

El Alpe d’Huez de la carrera oficial

Evolución del precio de una silla en La Campana

Por qué será que cada vez que se aprueban las nuevas tarifas de la carrera oficial se le viene a la cabeza a este pérfido Fiscal cierta melodía futbolera. El lobito está cobrando, tralalá, y los borreguitos pagando… La gráfica de la evolución del precio de una silla en la Campana es para temblar tanto como uno que yo me sé cada vez que el Metrocentro pasa junto a su cafetería de la Avenida. Aquí sube y sube el precio de la silla, pero se sigue cumpliendo la teoría del cortijo, aquella por la que el personal es capaz de todo, incluso de cenar conejo en Navidad, antes que perder la posesión más preciada en la Sevilla Eterna: la silla en la Campana y la caseta en la Feria. Todo menos quedarse sin asiento. Y de protestar, nada, que está feo eso reclamar y señalarse en cuestiones cofradieras, no se vayan a pensar que estamos más tiesos que el negro de San Benito. ¿Dónde quedó aquella asociación de abonados de la carrera oficial impulsada tras los desagradables hechos de la Semana Santa de 1999, cuando se estrecharon peligrosamente tanto los asientos como los pasillos para hacinar a los abonados? Las sillas vuelven a subir por encima del IPC para 2008. Y nos lo ha tenido que explicar el concejal de Urbanismo, Emilio Carrillo. Por cierto, ¿por qué no ha salido nadie del Consejo de Hermandades a justificar las nuevas tarifas y ha tenido que hacerlo un dirigente político? Silencio, silencio. La gráfica de los precios de la carrera oficial es una suerte de puerto de montaña, categoría especial, que los abonados suben y suben cada cuesta de enero en silencio. Es el particular Alpe d´Huez de los miles de usuarios de la carrera oficial. Alguien tiene muy claro y se ha aprendido muy bien la lección suprema de que el abonado de la carrera oficial jamás se queja por mucho que le suban los precios. El lobito está cobrando, tralalá…

Centralismo palaciego a falta de tribunal

Jesús CreahgLos hechos son tozudos. Tela. Y demuestran que a las cofradías les va el centralismo palaciego más que el estado de las autonomías en clave morada. Las cofradías prefieren resolver los conflictos ‘yendo a Palacio’. Qué le gusta a un cofrade eso de ‘ir a Palacio’, poniendo cara de persona ocupada con carpeta en el brazo por la calle Alemanes y el cuello estrangulado por el nudo de la corbata. El que manda en Palacio exhortó hace ya unos años a los cofrades a que constituyeran el Tribunal de Arbitraje de las cofradías para resolver sus cuitas sin tener que dar tirones de sotana en caso de conflicto. Pero nada. Nadie se movió. Y comenzó una letanía de problemas que han ido demostrando la necesidad de contar con un organismo propio: Montesión las pasó canutas con una banda de música y con la confección de un manto, Santa Genoveva con la restauración de la Virgen de las Mercedes, el Martes Santo con la desastrosa reordenación del día, la Resurrección apretó lo suyo por incorporarse al Sábado Santo, hermanos mayores de la Madrugada reabren ahora el debate de la reordenación de la jornada, los censos protagonizan muchos períodos electorales, etcétera. Las cofradías, paradojas del destimo, no quieren ganar en autonomía. La designación episcopal de Jesús Creahg como comisario para la normalización de la vida interna de San Esteban después de la próxima Semana Santa es otro caso que deja en jaque al Consejo, una decisión que evidencia la falta de autonomía de las hermandades y que demuestra que aquel exhorto del cardenal ha sido una oportunidad perdida. Que luego no vengan con la gaita de la mayoría de edad de los cofrades en discursos solemnes. Donde haya un buen comisario, que lo es, que se quite el tribunal. Y sigan, sigan ‘yendo a Palacio’ por el camino más corto y sin volver la vista atrás.

EL LAGARTO DE LA CATEDRAL:

Fumata blanca por fin en el Tribunal Interdiocesano de Primera Instancia. El nuevo presidente y vicario judicial de la Diócesis será el canónigo Ulpiano Pacho, salmantino de nacimiento y gran conocido en el mundo de las hermandades. Sustituye al fallecido Francisco Gil Delgado

Palabra de reptil metropolitano, palabra de lagarto de la Catedral