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Vargas Llosa y la pluma de oro de Joselito

El Fiscal | 14 de mayo de 2017 a las 5:00

Imagen macarena vargas llosa

OCURRIÓ el Domingo de Resurrección, pasada la hora del Ángelus, runrún en el atrio con la llegada de una visita ilustre. Hace años que las visitas de relumbrón se producen en Semana Santa y no en Feria. La Feria, mejor organizada y sin incidencias, hace tiempo que dejó de ser atractiva para los ilustres, casi el mismo que la duquesa de Alba dejó de recibir en la Casa de las Dueñas en los días de farolillos. Pero la Semana Santa sigue atrayendo algunos rostros conocidos de Despeñaperros (guau) hacia arriba que hacen eso de “bajar al Sur”, pronunciado sea con voz engolada. Estaba el teniente de hermano mayor de la Macarena, Santiago Álvarez, en el atrio cuando llegó nada menos que Mario Vargas Llosa a la búsqueda de la Esperanza, la que había visto salir una Madrugada desde el balcón de las autoridades unos años antes, pero esta vez quería verla en la intimidad de la basílica. Llegó sin la Preysler y estuvo cerca de una hora contemplando los dos pasos y, especialmente, el altar de la Hispanidad. Se paró largo rato ante el paso de palio, comentó que esa tarde iría a los toros y, justo en ese momento, fue cuando el teniente Santiago le contó la historia de la pluma de oro de Joselito, que la Virgen aún lucía en el fajín, porque ese día aún llevaba todas las joyas de la Madrugada a excepción de la corona de oro. Al premio Nobel le encantó la historia del canónigo Muñoz y Pabón, que defendió públicamente que el funeral de Joselito El Gallo se oficiara en la Catedral en contra del criterio de quienes mantenían que en el templo metropolitano sólo podían celebrarse las exequias de aristócratas. Los partidarios de José quedaron tan agradecidos a aquel canónigo que le regalaron una pluma de oro por la brillantez y eficacia de su discurso, que el sacerdote rechazó en primera instancia. Al final aceptó el obsequio con condiciones: que la pluma llevara un alfiler para poder regalársela a la Virgen de la Esperanza. Y así fue. En la pluma están grabados un gallo y un corona en recuerdo de Joselito, rey del toreo. Por ser monarca indiscutible del toreo se celebró su funeral en la Catedral. Vargas Llosa se fue con la promesa de volver. Y con él se llevó una hermosa historia que une el toreo y la escritura.

El Dulce Nombre en el Salón Colón

Imagen Salón Colón

Se casaban dos jóvenes en el Salón Colón. Cofrades y de estirpes conocidas. Se casaban en el Ayuntamiento con todo boato, en una ceremonia presidida por un concejal cofradiero, ante el retrato del Rey y en presencia del Pendón de San Fernando. Se casaba ella de blanco y él de chaqué. Había mantillas blancas, ternos oscuros y, como en la sevillana del Pali, muchos barbos en adobo, mucho vino y alegría, que de todo hubo después en el sevillanísimo convite en el convento de Santa Rosalía. Se casaban en el Salón Colón con la mente puesta en la Plaza de San Lorenzo, que para eso la novia se ha criado a la sombra de los plátanos de indias, donde los pájaros se posan cada amanecida a verle la cara al Señor cuando se despide del pueblo y el personal tiene el cuerpo tan cortado como el alma reconfortada. Se casaban dos jóvenes en el Salón Colón cuando alguien –todo un detallazo– estuvo raudo al colocar una preciosa fotografía de la Virgen del Dulce Nombre sobre un caballete en un lugar preferente de la estancia. Una sorpresa para la contrayente. La foto de la Virgen, morena como la novia, era una bellísima instantánea de los años setenta, cera baja y siempre de tertulia con San Juan, de cuando aún no tenía saya rosa pero ya era la gracia de Sevilla bajo palio. La novia al final se casó ante Ella. Eso se llama un quite providencial al Derecho Canónico. La Virgen está donde están sus devotas más fieles.

La cordura

Félix Ríos Villega

Cada vez que hablemos del bajo, bajísimo nivel de los dirigentes cofradieros, excluyan al hermano mayor del Gran Poder. Félix Ríos no sólo tiene una sólida formación religiosa y espiritual, que la tiene incliso muy por encima de la de muchos cofrades de prestigio, sino ciertas ideas muy claras sobre asuntos de actualidad. Esta semana ha impactado con una carta enviada a sus hermanos en la que opina lo que opinó este Fiscal el pasado Domingo de Resurrección. No hay tramas en la Madrugada, no hay nada organizado. Hay mucha mala educación y mucha falta de valores. Hacen falta medidas incluso “impopulares” y, por supuesto, se necesita que los cofrades no abandonen la calle. Sublime. Un ejemplo de cordura.

Mucho más que un autor de marchas

El Fiscal | 12 de febrero de 2017 a las 5:00

Premios Pedro Braña
Premios Pedro Braña
A Manolo Marvizón hay que mirarle estos días con ternura. Sean ustedes misericordiosos. Le han dado un premio, pero un premio de los de Teatro Virgen de los Reyes lleno y banda sinfónica municipal. Un premio que lleva el nombre de don Pedro Braña, cuya marcha Coronación de la Macarena es la más interpretada con toda seguridad en las últimas décadas, la marcha que simboliza la alegría, el entusiasmo y el júbilo que se concentran en una sola palabra: Esperanza. Y esos premios, como dijo uno que yo me sé, “se perdonan malamente”. Yo creo que Manolo va estos días por la calle Sierpes doliéndose de una rodilla, haciendo cosas raras al andar. Creo que lo hace para que el personal lo mire con cierta compasión. ¿Un premio? Repartan la cera de la cofradía de los envidiosos de Sevilla porque ya va a estar la cruz en la calle. ¿Un premio sin ni siquiera haberse presentado? Tres bandas de música lleva esa cofradía de los que tienen gatos empadronados en el vientre, pero tres bandas bien pobladas, con sus novias (y novios) al lado. A Marvizón le han dado el Pedro Braña, el galardón que lleva el nombre del músico que innovó en los tiempos más difíciles, que llegó a Sevilla tras formarse en el extranjero, que sentó las bases de la gran banda municipal que hoy tiene Sevilla y que sufrió la oposición de los que rechazaban ciertas reformas que hoy se ven como naturales.

El premio se lo entregó la hija de don Pedro, Coral Braña, que reveló con todo el gracejo que cuando ella oía a Los Beatles en su cuarto, su padre irrumpía: “¡Melenudos en esta casa, no!”.

Muchos ignorantes reducen a Marvizón a la figura de compositor de marchas de Semana Santa. En su currículum hay –anoten– música folklórica, flamenco, pop, sinfónica, cine, cientos de sintonías de radio, televisión, anuncios de todos los colores y sabores para la promoción de quesos, yogures, magdalenas y turrones; melodías para equipos de fútbol, marcas de manzanillas, centros comerciales, ópticas, campañas electorales, bebidas refrescantes, bancos, coches….. Hasta la música de inauguración del Metro de Sevilla salió de su piano. A Marvizón le ocurre lo que al veterano costalero profesional al que le preguntaron en una entrevista cuántos pasos había llevado en su vida: “Todos… menos los de cebra”. Del piano de Marvizón ha salido la música de la Navidad en Canal Sur, o el natural y tan rico como siempre de los Quesos Vega e Hijos. Lo mismo le ha hecho arreglos a Alejandro Sanz que a un chaval del conservatorio de los que después no se acuerda de la ayuda recibida. Y lo mismo ha dirigido a la orquesta nacional de Costa Rica que se ha parado a pedirle la tarjeta a un músico callejero.

Yo le pido a Marvizón que siga doliéndose al andar, que le quedan días de hacerse el doliente. Es lo que tienen los premios que uno no ha buscado. Y también le digo lo que Humphrey Bogart a Dooley Wilson, el famoso pianista de la película Casablanca: “Tócala de nuevo”. Para que suene Coronación de la Macarena, la de don Pedro, y después Candelaria o Santa Cruz, las marchas de un hombre bueno que triunfa en la ciudad de los silencios más clamorosos, donde la envidia se viste de seda. Como la mona.

La muy monárquica hermandad de la calle Amparo

Foto Capitanía
Andrés Martín está empeñado en que su hermandad, la de la Divina Pastora y Santa Marina de la calle Amparo, recupere la solera monárquica que siempre tuvo. Ha ido a Capitanía a pedirle a Juan Gómez de Salazar, general jefe de la Fuerza Terrestre, que acepte ser el teniente de hermano mayor honorario de la corporación, pues el cargo de hermano mayor honorario corresponde al Rey. Y como Gómez de Salazar es un señor en toda regla, lo veremos pronto ante la Divina Pastora.

Novedad editorial
Ediciones Alfar presenta este año el libro Simbolismo en la Semana Santa de Sevilla. Se trata de una obra escrita y coordinada por el historiador Pablo Borrallo, con fotografías de Antonio Sánchez Carrasco, Javier Jiménez, Sebastián Gallardo, Pedro Aranda y Francisco José Pérez, e ilustraciones de Teresa Guzmán y César Ramírez. Prologado por Antonio García Barbeito e introducido por el imaginero Jesús Méndez Lastrucci, el libro cuenta con las colaboraciones de José Fernando Gabardón, Alberto Diago, José Antonio Zamora, Francisco Javier Montiel, Joaquín Galán, Luis Manuel Jiménez y Rafael Bellvis. La obra tiene como objetivo profundizar y descubrir la parte más trascendente de la Semana Santa de Sevilla a través de la iconología. Incluye un índice básico de simbología cofradiera para explicar la interpretación más rica que puede darse a cualquier detalle de cuantos están representados a través de imágenes, emblemas, ideogramas y alegorías. Un trabajo apoyado en la Teología y la Liturgia, donde el análisis y la interpretación de los símbolos permiten los mensajes y significados de la Pasión de Cristo en la Semana Santa de Sevilla. Apunten que la obra será presentada en el patio principal del Círculo Mercantil el próximo 2 de marzo.

El pertiguero
Primer golpe. ¿Ya están vistiendo a las vírgenes de hebrea? ¿Por qué no esperan los priostes al Miércoles de Ceniza? Segundo golpe. Jesús de Medinaceli. El 11 de marzo se presenta el cartelazo de Suárez en Madrid. Tercer golpe. Oído en el atrio macareno: “Yo veo imparable a Santi Álvarez,hazme caso. Imparable”. Y ciriales arriba. De la provincia. Qué contentos han quedado en la Hermandad de Jesús de La Algaba con las predicaciones de Fernando Borrego en el quinario.

No más murallas

El Fiscal | 29 de enero de 2017 a las 5:00

26-4-16.
HAGAMOS uso de aquel comienzo de frase tan usado en el legendario programa radiofónico Saeta, cuando aquella inconfundible voz comenzaba a soltar perlas con el Se dice… Pues eso. Se dice que en el atrio de la Macarena se da por hecho que el próximo otoño habrá dos candidaturas. Y eso no es una buena noticia. Porque la pluralidad de candidaturas siempre supone el levantamiento de nuevas murallas que duran cuatro u ocho años. Yno debe haber más murallas que las que todo el mundo conoce. Se dice que el gran Santiago Álvarez, reputado teniente de hermano mayor, y José Antonio Fernández Cabrero, el consiliario tercero que lo está bordando con las obras sociales, están dispuestos a dar el paso. Se dice que Álvarez ya tiene comprometido el puesto de teniente en su candidatura para Fernando Fernández Cabezuelo, actual consiliario primero en la junta que preside Manuel García.

Se dice que muchos opinan que habría que hacer una lista de consenso donde Cabrero se integrara en la candidatura de Álvarez, pero que como Álvarez ha comprometido ya el puesto de teniente, la cosa se pone difícil por esa vía.

Se dice que al actual presidente del Consejo, don Joaquín Sainz de la Maza, se le nota más de la cuenta su predilección por Cabrero, tipo simpático donde los haya, de fluida oratoria y sólidas relaciones sociales. Y que al actual secretario del Consejo, el doctor López Bravo, apuesta abiertamente por la candidatura de Álvarez, un macareno tela de capillita, de los que sabe de cofradías más allá del atrio y un consumado experto en logística de horarios e itinerarios.

Se dice que el asunto se ha tratado en el seno de la junta de gobierno. A Manuel García, una institución en la hermandad, una leyenda viva entre los macarenos, le gustaría que sus dos oficiales de junta alcanzaran un acuerdo. Le queda una Madrugada como hermano mayor. Sólo una. Pero hay quien le ha sugerido que pida una prórroga si fuera necesario para dilatar la posible pluralidad de candidaturas. No es la solución que desea. Ni mucho menos. Ni tampoco es la idónea para la autoridad eclesiástica.
No se dice, pero todos sabemos que lo mejor es que haya un acuerdo, se aproveche el caudal de experiencia de ambos, el buen cartel del que gozan, y no dar pie a una pugna de la que no saldrá nada bueno, de la que se acabará con heridos y con frustrados y, sobre todo, que una minoría aprovechará para sus miserables ajustes de cuentas.

Vallas
Dice el Ayuntamiento que habrá vallas otra vez, pero mejor colocadas. Ya es oficial. Eso está muy bien, señor Cabrera. Como también está muy bienque se lleve usted bien con el nuevo subdelegado, señor Gil-Toresano, como con la destituida Felisa Panadero. Pero, por favor, que la colocación de las vallas no la decida un mando policial procedente de Salamanca. Porque al tío de Salamanca le dan la ratio de personas por metro cuadrado en la Cuesta del Rosario y deja más distancia entre el público y los nazarenos que la que hay en un estadio olímpico entre los espectadores y los atletas. A ver si el brigada Rafael (Pérez) se deja oír con fuerza a este respecto, que para eso fue el primer director del Cecop y sabe de la cosa.

Los Terceros
La Hermandad de la Sagrada Cena contará nada menos que con el aval del Arzobispado para pedir el crédito bancario necesario para la primera fase de restauración del templo, que abarcará la cúpula, que es la zona que presenta mayores daños. Don Juan José está encantado con la actitud de colaboración de la junta de gobierno que preside Joaquín Solís Tarín como hermano mayor. Es de desear que todo siga así y nunca haga falta ningún cerrojazo. En proyecto hay otras medidas para recaudar fondos, aprovechando la cantidad de generaciones de sevillanos que han pasado de niños por el templo para hacer la primera comunión.

El cartel de Madrid
¿Ustedes no han oído hablar todavía del cartel de Madrid? Se trata del que ultima estos días el pintor Ricardo Suárez para la corporación de Jesús Medinaceli de la capital de España, cuyo besamanos genera unas colas que son habituales en los telediarios. Suárez ha apostado por una técnica mixta (carboncillo, lápiz graso y cretas) que evoca a la empleada en su colección de las riberas del Guadalquivir que tanto éxito tuvieron. En el papel dominan los tonos grises y se le saca el máximo potencial al rostro del Señor. La obra, una vez más, está basada en el menos es más. Basta con la cabeza del Señor para expresarlo absolutamente todo. Y, eso sí, habrá un detalle de Madrid, pues aparecerán insinuados los cuatro rascacielos de la zona norte en un intento claro por fusionar el Madrid tradicional y el emergente de los nuevos tiempos. El arzobispo de Sevilla, monseñor Asenjo, ya ha expresado su deseo de acudir a la presentación del cartel. Yen la corporación anfitriona están encantados con la presencia del prelado hispalense.

Y el cartel de Sevilla
El cartel oficial de las Fiestas Mayores que pinta Nuria Barrera se presenta finalmente el martes en el Salón Colón del Ayuntamiento. La cita es a las 11:30 horas. El que la misma autora ha hecho para la Semana Santa de Córdoba sigue recogiendo aplausos. Aún nos quedará por conocer el que debe hacer para Carmona.

El pertiguero
Primer golpe. ¿Cuándo jura el alcalde como hermano del Gran Poder? Juan Espadas se perdió el hito de la salida extraordinaria de noviembre al estar en el extranjero por obligaciones del cargo. Y aseguran que su deseo es formar pronto parte de la nómina de hermanos de la cofradía. Segundo golpe. Mensajes al Fiscal:“El crucificado del cartel del Consejo es una mezcla del Cachorro, el Cristo de los Vaqueros de la ermita de Escardiel y el de las Misericordias de Santa Cruz. Me gustó mucho”. Tercer golpe. Oído en la Plaza Nueva: “Claro que volveremos a usar coches para bloquear accesos importantes en Semana Santa, como hicimos con la cabalgata. Pero con la mayor naturalidad y sin ningún alarmismo”. Yciriales arriba. Oído en las proximidades de la sede del Consejo:“Menos mal que el tesorero Vélez ha comenzado ya a adelantar el abono de algunas subvenciones, qué mal lo estábamos pasando. No todas las hermandades tenemos las reservas de las grandes. Se ve que a la cuenta del Consejo han comenzado a llegar los pagos de las sillas y palcos”.

De tertulia
“Si el Museo saca cientos de monaguillos en horario nocturno, ¿por qué otras hermandades no pueden hacer lo mismo? Es que ponen como pretexto para no retrasar la salida el elevado número de menores y, claro, así no hay quien pueda ya negociar. ¡Estamos bloqueados!”.

El lagarto de la Catedral:
“Mi querido e inquieto Fiscal, pregúntale al cura Geraldino por la procesión del Cautivo de San Ildefonso. No parece clara la cosa, de momento. Hay varias opciones encima de la mesa, pero no parece nada claro ni la fecha ni el cómo. Pásate por la parroquia y charla con él unos minutos”

Mauri, el reto macareno

El Fiscal | 24 de diciembre de 2016 a las 5:00

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Lleva más de cincuenta años en el oficio. Tiene bien ganado el cirio verde en la cofradía del gremio. Es conocido por sus paisajes, retratos y bodegones. Por el empleo de tonos apagados, pardos y marrones. Su nombre, su trayectoria, su devenir profesional, va ligado a los de Carmen Laffón, Teresa Duclós, Joaquín Sáenz, Joaquín Meana, Jaime Burguillos o Diego Ruiz Cortés. José Luis Mauri recibió esta semana un encargo muy especial, quizás el más hermoso de su dilatada trayectoria, tal vez el más especial: pintar el cartel de la Semana Santa de la Hermandad de la Macarena. Pintar, en definitiva, a la Virgen de la Esperanza. Se trata de un cartel que vuela muy alto en los últimos años por el oficio que pone en la tarea el asesor artístico de la hermandad, el pintor Ricardo Suárez. Suárez se fue al barrio de Los Remedios a entrevistarse con Mauri, a pedirle permiso para proponer su nombre a la junta de gobierno que preside Manuel García García como hermano mayor. Fueron momentos emocionantes. Tal vez muchos no sepan nada de la trayectoria de este caballero del Arte, porque Sevilla no suele paladear ciertas exquisiteces, más que nada porque la ciudad suele ser tan ignorante ante la calidad, como osada en el enaltecimiento de la banalidad. Mauri dijo que sí: “Yo lo único que quiero es quedar bien con la ciudad y con la hermandad de la Macarena”, acertó a decir este grande de la figuración sevillana. Y telefoneó a Carmen Laffón, que pintó este cartel en 2013 dejándonos una obra soberbia de suaves verdes y un rostro inconfundible en esos tonos pastel que son a su pintura lo que el merino a la capa de un nazareno de Juan Manuel. Laffón no lo dudó al animarle a asumir la empresa: “Estamos todos contigo, José Luis”.

Mauri pintará a la Macarena, su nombre entrará en una selecta galería que se cotiza al nivel de la de la Real Maestranza con el cartel taurino. Sus grandes aficiones son estar largas horas en su estudio de Sevilla y dejar pasar el tiempo en Conil de la Frontera soñando paisajes. En su obra religiosa figura un retrato de Madre María de la Purísima. Nada extraño. En su casa está expuesta la firma de Santa Ángela de la Cruz. Quién le iba a decir a Mauri que acabaría pintado a la Virgen de la Esperanza, la que presidió la ceremonia de canonización de Madre María de la Purísima, ante la que se postran cada Madrugada las hermanas de la Cruz cuando la cera viene baja y las mariquillas danzan entre las luces del día.

Carmen Laffón le dijo lo que muchos pensamos: “Estamos todos contigo, José Luis”. Se lo dijo precisamente la pintora que se ha prodigado poco, lo justo, en la obra cofradiera. ¿Para qué más, doña Carmen, si le pidieron a usted un cartel y nos regaló todo un azulejo?

Mauri es un señor. Como el hermano mayor, Manuel García. Estoy viendo a Manolo hacerle el encargo formal en presencia de Suárez en los próximos días: “Dice Ricardo que usted pinta como los ángeles. Y lo que diga Ricardo va a misa. Quiero que sepa que tiene usted total libertad. Sólo se le pide que aparezca la Virgen de la Esperanza”. Estoy viendo a Pérez Aguilera disfrutando en la intimidad del estudio de Mauri de la Macarena recién pintada, como recién posados los cuatro zancos en la mañana del Viernes Santo, antifaces al hombro, sol alto y chiquillería apeándose de la reja. Estoy viendo a Mauri emocionado en la basílica la noche de la presentación, recordando tal vez sus duros inicios en el Madrid de los años 50, evocando quizás a Félix de Cárdenas –la muerte nunca puede ser en soledad cuando se acaba de pintar a la Macarena– o pensando cómo no se le habría ocurrido pintarla antes. “Estamos todos contigo”, le dijo Laffón, sabedora del reto que supone para un pintor la interpretación del rostro de la ciudad, la cara donde están las oraciones de quienes no viven ya entre nosotros pero algún día la miraron mientras musitaban una plegaria. Estoy viendo a Carlos Colón esa noche en la basílica, paladeando como pocos cuánto de vivido y trabajado hay detrás de ese cartel que ya existirá en la mente de su autor. Decía Daniel Puch que sólo hay un oficio más hermoso que el de pintar, que es el de dedicarse única y exclusivamente a pintar.

Qué regalo más hermoso ha dejado la Navidad a los pies del caballete y los pinceles de este vecino de la ciudad que ahora tiene el honor, el reto y la valentía de pensar en clave macarena. La pintura, acto supremo de libertad como es la literatura, se convierte en un testimonio de fe cuando se pinta a la Macarena por encargo de su hermandad. Y eso es otra dimensión.

La Esperanza de los azulejos antiguos

El Fiscal | 4 de octubre de 2016 a las 5:00

presentación del cartel del 50 aniversario de la basílica de la MACARTENA
El jueves se presentó el cartel anunciador de los 50 años de la dedicación y declaración como basílica menor del templo la Macarena. Se trata de una obra de Reyes de la Lastra, que ha realizado una preciosa, colorista y alegre pintura al óleo sobre lienzo. La autora, especialista en retratos, decidió volcarse en la Virgen de la Esperanza antes que en el edificio, pues no hay mejor arquitectura que su rostro. Sin Ella no habría basílica ni decreto de Pablo VI, ¿o no? En el pecherín sí aparece recreada la espadaña del templo en el lugar habitual de la Medalla de Sevilla. La Esperanza de Reyes de la Lastra recuerda la de los azulejos antiguos, evoca los carteles de Semana Santa de los años cincuenta y sesenta. Otro éxito más de esta pintora, que fue presentada por Ricardo Suárez, asesor artístico de la hermandad.

El error de Zapatero

El Fiscal | 16 de mayo de 2016 a las 5:00

Basílica de la Macarena.. entrevista (serie Plaza Nueva) con Manolo García, ex concejal y hermano mayor de la Macarena. por favor, hacer también una foto del Pilatos del paso del Sentencia para páginas de Cuaresma.
FUE una subvención tramitada por un ministro como Arenas, hermano de la cofradía y habitual del atrio en los días gloriosos de su carrera política, más larga que San Bernardo y con más curvas que la A-92.

–Pero ahí sigue el tío.
–Y tanto que sigue.

Fue una subvención de más de un millón de euros con cargo al uno por ciento cultural que se destina a la conservación del patrimonio histórico. El consejo de ministros presidido por José María Aznar aprobó beneficiar a la Hermandad de la Macarena con una ayuda estatal para las obras de remodelación y modernización de la basílica, incluido su acondicionamiento para el acceso a minusválidos y la apertura de un museo que es hoy un lugar que recibe a miles de visitantes. Sí, es cierto que hubo quienes desde su complejo y desde su prejuicio sin cura, criticaron aquella subvención por el mero hecho de ser concedida a una asociación pública de la Iglesia Católica. Vino el 11-M, que dejó a Rajoy con la miel de la Moncloa en los labios, y alcanzó el poder quien jamás imaginó llegar a tan alta cota. Entre las primeras decisiones de Zapatero figuró la de no cumplir aquel acuerdo del consejo de ministros. Quiso darle a su ejecutivo y al PSOE el innecesario y rancio barniz anticlerical. Dejó a la Macarena sin su subvención, legalmente concedida. La hermandad buscó asesoramiento legal y decidió interponer el recurso precetivo. Pasaron los años y hubo sentencia favorable gracias a un recurso redactado por Alfonso Pérez Moreno, catedrático de Derecho Administrativo. El dinero llegó y las obras se hicieron mientras la hermandad continuaba y continúa con su ingente labor de caridad, y sin que en ningún momento dejara de recibir la visita de políticos socialistas de la ciudad, habituales de las ceremonias de bajada de la Virgen para su besamanos y antes de Semana Santa. Pérez Moreno solicitó hace poco tiempo el pago de los intereses, pues una decisión de Zapatero declarada injusta perjudicó los intereses de la corporación. Nada menos que 300.000 euros correspondían a la cofradía por los años que fue privada de los 1,1 millones de euros concedidos de forma legal. La cacicada de aquel gobierno de cejas altas ha costado a las arcas del Estado –que no se olvide que es la de todos los españoles– cincuenta millones de las antiguas pesetas.

Zapatero representa para muchos el peor período de la historia de la democracia española. Sólo acertó al quitar el tabaco de los centros públicos y recintos de trabajo. Ydicen que en la creación de la Unidad Militar de Emergencias. Comenzó su primer mandato buscando la bronca con la Iglesia española dirigida por Rouco para acabar tomando calditos en la Nunciatura, ¿recuerdan? Manuel García, que participó en Madrid en la tramitación de aquella subvención, es hoy el hermano mayor. Recuperó el dinero. Ycon propina.

Macarena, 01:26

El Fiscal | 13 de marzo de 2016 a las 20:44

LA MACARENA YA ESTA EN SU PASO
Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza. Era ya sábado en la basílica de ajetreos de cuaresma, hermosas intimidades y majestad aún sin corona. La oración sonaba con intensidad cuando la Virgen de la Esperanza, justo a la 01:26, se alzaba en su paso de plata y bordados en oro. Arriba con Ella. Qué madrugada más única. La mejor víspera, la mejor Semana Santa, la estampa más hermosa quedaba reflejada en un solo instante, guantes blancos del prioste para recibirla por el talle, concentración de los auxiliares, lágrimas de emoción de Manuel García, saeta de Lombo, serena quietud entre los muros, que hasta los angelotes de las pinturas dejaron de jugar para respetar un silencio de monasterio. A ti celestial princesa, Virgen Sagrada María, yo te ofrezco en este día, alma vida y corazón. Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía, hasta morir sin tu amor. Ya está la Macarena en su paso, sin candelería, como le gusta a Carlos Colón.Que hasta Pilatos está viendo por el rabillo del ojo cómo ha quedado la Señora a los pies de la peana, lista para que los priostes (extra omnes) terminen de ajustar las esmeraldas, ceñir el cínculo, colocar la corona y recrearse en esos detalles que hacen que cada año sea único. Era viernes cuando todo empezó. Es sábado cuando todo ha quedado consumado. La Esperanza luce en esta ocasión la medalla de oro del Cristo de la Buena Muerte, el de la faz amorosa, tronchada como una rosa sobre el blanco cuerpo inerte que en el madero reposa. Manolo García, sede de la sabiduría del atrio, se marcha a casa con el deber cumplido. El padre Mellet recuerda cuantísimo se ha rezado en el septenario por la salud del hermano mayor. Yallí estaba, al frente de unos los ritos de mayor hondura de toda la Semana Santa.

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Félix de Cárdenas en el estudio de Suárez

El Fiscal | 16 de febrero de 2016 a las 12:00

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Este año sí. El pintor Félix de Cardenas acudió esta semana al estudio de Ricardo Suárez, asesor artístico del hermano mayor de la Macarena, para entregarle el cartel de la Semana Santa que ha pintado por encargo de la junta de gobierno que preside Manuel García. La obra será de impacto. El artista, que debió pintarlo para la pasada Semana Santa, tuvo que posponer su realización al someterse a una intervención quirúrgica. Cárdenas está la mar de bien. Y el cartel, dicen que también.

La mejor basílica

El Fiscal | 16 de noviembre de 2015 a las 13:54

Imagen macarena
DIOS está hasta en los pucheros. Y la Esperanza hasta en los contenedores. La Esperanza ni es vidrio, ni es cartón. No tiene trampa alguna. Por eso no cabe en ningún contenedor. La Esperanza se constituye en el rincón más insólito, como patrona improvisada de indigentes que rebuscan la suerte entre residuos. Su basílica está en dormitorios, comedores, habitaciones de hospital, tabernas, taxis, carteras, bolsos, puestos de abasto, peluquerías, relojerías, en las esquinas de los cuadros donde se coloca la estampa de su efigie… Y sí, hasta en los contenedores. Quienes no han tenido tacto al dejarla orillada como un árbol navideño el siete de enero, como un perrillo en la cuneta de agosto, como un recién nacido a la puerta de un convento, tampoco son capaces de imaginar que han creado un retablo improvisado para recibir oraciones. Del desprecio nace a veces lo sublime. Esta Esperanza tiene estética de los años ochenta. Altos gladiolos y oleaje de claveles rosas que van a morir en la espuma de su cara. Un estilo que revela una antigua ubicación, tal vez un cuarto de estar de habitantes de gafas gordas en el invierno de la vida. Quién sabe qué estancia iluminó esta Esperanza de marco dorado antes de que se colgara en el balcón la esquela que cierra toda etapa en una morada: se vende.

Dicen que Sevilla es la ciudad donde más azulejos hay para rezar a deshoras, donde más retablos trufan las paredes para recibir plegarias, donde más lamparillas alumbran a santos de guardia. Así apareció esta semana la Esperanza que José puso de luto en Talavera, la Esperanza ante la que se han postrado jefes de Estado, cardenales, generales, ministros y actrices; la Esperanza de la que se despiden los militares y cuya imagen se llevan para las noches de metralla y silbidos de explosiones en los desiertos; la Esperanza que preside los mercados con olor a fruta, carne y recova; la Esperanza de escolta romana y plumerío de Jueves Santo y la Esperanza vestida de blanco en la intimidad de los agostos sevillanos; la Esperanza de besamanos de Reina, de las noches de bajada sin corona en la intimidad con luz de cirios verdes, la Esperanza de los recién nacidos, de los nuevos esposos y de los viejos macarenos que la llaman señora; la Esperanza que mira Juan Manuel desde su estatua, la que recibe para su tesoro el oro donado de las medallas de méritos civiles y eclesiásticos de sus devotos, la Esperanza que reparte los pañuelos milagrosos que levantan al postrado y sanan al enfermo, la Esperanza de la que se despiden, pies por delante, tantos macarenos que pasan al último tramo de la cofradía de San Fernando. Hasta en un contenedor guarda impoluta toda su majestad, toda la fuerza que hace sentir vivos a quienes han muerto, toda su condición de reina, todo el enigma de su cara, todos los destellos de sus esmeraldas y todo el brillo de su corona.

No era vidrio, ni cartón. No supieron donde meterla. La dejaron en un contenedor, como un mueble viejo, como un trasto inútil, como un cachivache molesto. Y el contenedor se hizo basílica a la intemperie. La calle se hizo Arco de acera y adoquines. De los naranjos brotaron esmeraldas de noviembre y los lamentos de sorpresa eran quejíos de saeta sin balcón. Tal vez estaba allí, constituida por azar, para sorprender con su mirada a quien nunca se imaginaba toparse con Ella. Entre vidrios y cartones, con su corona de reina.

La crisis de autoridad

El Fiscal | 26 de octubre de 2015 a las 10:56

MADRUGÁ  EL GRAN PODER
EL lío de Madrugada está descubriendo incapacidades y prepotencias, inutilidades y caracteres pusilánimes, chulerías y ánimos serenos. Algunos han exhibido su verdadera talla, a otros se les ha visto la piel de lobo (¡Auuuu!) bajo el disfraz de aparente cordero y, en general, se ha confirmado casi todo lo que ya se intuía sobre los perfiles de cada uno de los protagonistas de esta trama.

–¡Vaya trama!
–No lo sabe usted bien.

Recuerdo una tarde de llamadas telefónicas a varios hermanos mayores para actualizar la información del programa de mano de Semana Santa. Cuando se preguntaban los datos de las flores, la saya de la Virgen, el número de nazarenos aproximado y otras observaciones, la mayoría de las respuestas eran reveladoras. “Las flores y la saya son decisiones del prioste”. “Tengo que consutarlo con el prioste, no quiero condicionar su decisión”. “El número de nazarenos hay que esperar a lo que diga el mayordomo”. “La túnica del Señor se decide en la junta de gobierno”. “No le puedo decir ningún dato en firme, llame al mayordomo”. Era raro, diríamos que un caso insólito, el hermano mayor que demostraba un conocimiento exhaustivo de su cofradía o que gozaba de autoridad para obtener con un golpe de teléfono los datos precisos.

La crisis de autoridad que padece la sociedad actual, donde se confunde autoridad con autoritarismo, no es ajena a las cofradías. La autoridad y la negociación son conceptos sustituidos por tabúes como el diálogo y la búsqueda del consenso, marcas blancas que la mayoría de las veces son escondrijos para tapar los perfiles débiles, incapaces o acomplejados. ¿Qué es eso de que unos hermanos mayores provocan que el Consejo haga el ridículo y no atienda a los medios de comunicación después de haberlos convocado? ¿Qué clase de desconocimiento del mundo actual revelan quienes imponen el apagón informativo sobre una reunión y sobre un dossier cuyos folios acabaron publicados en estas páginas en menos de 24 horas? ¿Qué es eso de recurrir a la “necesaria y obligada” consulta a la junta de gobierno para aplazar cualquier pronunciamiento? ¿Qué clase de dirigentes aceptan con resignación hacer el ridículo de comparecer ante los medios para decir que no pueden decir nada? El Consejo, sin saberlo, inventó ese día la rueda de prensa sobre la nada con el aval de la autoridad eclesiástica. Habíamos visto el ridículo del plasma de Rajoy o las convocatorias de los grandes partidos políticos que leen un comunicado y no admiten preguntas. Pero nunca la citación a la prensa para el esperpento nunca visto, la vuelta de tuerca al género absurdo, el no se vayan todavía que aún hay más, el ejemplo más nítido de que lo mejor está por llegar:

–Buenas noches. Les hemos convocado para decirles que no podemos decirles nada.

Aquí nadie dice nada. Nadie decide nada. Todo el mundo tiene que consultar, delegar, consensuar y mover el tio-vivo para que los caballitos queden en la misma posición. La perdiz mareada. Las cofradías sufren una crisis de autoridad. El nuevo poder son los priostes, los capataces, los sacristanes, los costaleros. Y en esta tesitura, el más bravuconcete de la clase se lleva el gato al agua. Aunque tenga que consultar con la junta de gobierno, por supuesto. Menuda liturgia boba. Qué tropa.