Archivos para el tag ‘Madrugada’

Sorpresa

El Fiscal | 10 de marzo de 2017 a las 5:00

LA que ha causado la Hermandad de los Gitanos con la ruptura del acuerdo de horarios de la Madrugada. Ha sido una suerte de cuaresmazo. A un mes de Semana Santa, justo después del enésimo llamamiento a la mesura del delegado diocesano de hermandades, se ha producido un anuncio del que la inmesa mayoría se ha enterado por el teléfono móvil al consultar las redes sociales. Estilo Donald Trump, dijo ayer un destacado cofrade. Una auténtica sorpresa que nos deja con las patas colgando, comentó otro. ¿No había ningún indicio de que esto podía ocurrir? Ninguno, respondieron tajantes los mandamases de turno. A tomar todos calmantes. De nuevo saldrá el sector crítico diciendo que nos preocupamos todo el día de lo de siempre. Y lo peor es que tendrá razón. Al menos podremos decir esta vez que la polémica se sirve en temporada. Como las torrijas.

50 años

El Fiscal | 4 de febrero de 2017 a las 16:32

NP Jesús Nazareno (Silencio) por la calle Cuna

 

A los hermanos Colón Perales

Domingo de función a Jesús Nazareno, domingo de saetillas, lirios y oraciones, domingo de homenaje a la fidelidad, domingo para la memoria

 

El ingreso en una escuela de vida, el acceso a un mundo de punto y aparte aparte, el regalo de un trozo de tierra sagrada. Una historia de 50 años. Dos hermanos pequeños que se llevan diez años. Un Nazareno al que saluda el alba por la calle Alfonso XII precedido por músicos de capilla que lucen impermeables de plástico. El mayor sale con su padre y queda prendido para siempre por una cruz alta, altísima, mástil de carey entre naranjos, que porta un Jesús dulce y orgulloso, altivo y misericordioso, recto y tierno. Años sesenta. La Semana Santa sin vallas, sin Plan Trabajadera, sin centro de coordinación, sin vías de evacuación, sin carreras alocadas en noches de luna clara y Esperanza firme. Dos niños y un padre que inscribe a sus hijos en la cofradía que será para siempre tierra para abonar la memoria. Una cofradía de escasos nazarenos y muy disciplinados. Los búcaros, el humo de los cigarritos, las charlas en voz baja antes de la salida. Los bancos de San Antonio Abad permiten el descanso, pero obligan a mantener la espalda hierática, tienen el efecto perenne del cinturón de esparto. Los manigueteros morados aguardan en la tienda de los recuerdos, antifaces al hombro y pañuelos abrigando el cuello, el fervorín de un claretiano eleva el ánimo, los nazarenos orondos de la presidencia se preparan para pisar la rampa. “¡Qué nazarenos tan gordos! ¡Parecen zepelines!”, dice una señora cuando los ve por Francos. El niño mayor se estrena como nazareno en 1966, el año del gran parón. El público admira que los nazarenos no se mueven, no vuelven la vista atrás. Son pocos y van sólos, sin necesidad de directrices. Están curtidos, forjados en la necesidad de mantener un sello propio, en ser distintos por únicos, que no por altivos. Nadie tiene que advertirles ni prohibirles nada, vienen enseñados de casa y de la vida cotidiana de la propia hermandad.

Los pitos resuenan en las bóvedas de la Catedral, los nazarenos se arrodillan de cuatro en cuatro cuando así lo marcan los chasquidos del diputado canastilla. Haría falta un Juan Sierra para describirlo y un Ruesga Bono para fotografiarlo. Seriedad, disciplina y humildad. “Haced lo que haga el nazareno que os precede”. Los canastillas con sus labores renuncian a los momentos de intimidad para servir a los nazarenos, hermoso sacrificio poco reconocido:“Cambias tu estación por la de los demás”.

Años setenta. La cofradía retorna. Eduardo Recio, vestido de nazareno, está quitándole las potencias al Señor. Nadie se va sin entrar de nuevo al templo a rezarle a Jesús Nazareno y a la Concepción. No hace falta que ningún hermano vigile la puerta de Alfonso XII para impedir que los nazarenos se vayan antes de tiempo. Todos apuran los minutos de la Madrugada. ¡Con lo breve que es la estación! No hay cultura del cansancio.

Años ochenta. Comienza la eclosión de la devoción a la Virgen. Se forma la primera cuadrilla con hermanos costaleros a cargo de Salvador Dorado El Penitente, que siempre pone cara circunspecta cuando llega al templo y observa la calavera que preside la Mesa de Disciplina. Las madres de algunos de los jóvenes costaleros, como madres de Jerusalén, acompañan al paso en las frías noches de los ensayos de febrero. Juan Delgado Alba es hermano mayor, la cofradía vive su particular transición, las puertas se abren, los jóvenes se reúnen, pero siempre manteniendo el sello: “No os llaméis grupo joven, así se llaman todos y además aquí no hay más estructura que la de la junta de gobierno. Llamaos Juventud Nazarena”. Por allí andan ya Pepito, el capiller, y Manuel Palomino, rodeado de jóvenes que reciben sus lecciones de priostía y oyen sus elogios a las primeras fotos en blanco y negro de los besamanos de la Virgen de la Concepción. Los hermanos Del Rey Tirado están felices de su regreso de Madrid. Delgado Alba fallece, impresionante la capilla ardiente en San Antonio Abad. El cura don José García-Junco, de saludo protocolario, gracia a raudales y un punto de picardía, charla con algunos hermanos en la sacristía, armarios altos, mesa rectangular, tapete y cristal bajo el que hay fotos de santos. Los Cantores de Híspalis irrumpen con las sevillanas del Silencio. Se graban en cassette las primeras saetillas de Pantión. Eduardo Recio corrige a un joven: “Niño, aquí no tenemos Cristo, sino Señor”. El vía crucis general a la Catedral es una Madrugada adelantada.El mismo sello, el mismo rigor. Mira qué bien se porta el pajecillo Nono Delgado-Roig, manos cruzadas y vista al frente. La exposición Gloria Nazarenorum de la Caja San Fernando marca un hito, un estilo, una forma de hacer las cosas. Balduino y Fabiola contemplan la salida de rodillas desde el balcón de la casa de enfrente. El padre de los niños se sitúa tras el paso de la Virgen cuando sale de la Catedral y la acompaña hasta la entrada. Sin aspavientos, sin llamar la atención, con la discreción de quien es nazareno todo el año sin necesidad de túnica.

Años noventa. La nómima de hermanos aumenta. Nada de lo que ocurre a la Semana Santa en general es ajeno a esta cofradía en particular. 650 años. Te Deum en Omnium Sanctorum. Arranca un nuevo siglo. Jesús Nazareno es expuesto en besapiés extraordinario por el Congreso Internacional de Hermandades. Foto de Haretón. San Antonio Abad se restaura en el mandato de Antonio Martín Macías, un libro abierto sobre la historia de la hermandad con páginas donde se combinan amor y rigor. Antonio Domínguez Valverde, vicario general, preside la misa de acción de gracias con los primitivos Pedro Ybarra y Antonio Gordillo Cañas entre los concelebrantes. La vida sigue. Nazarenos de María Santísima al fondo del patio. Ramos cónicos, azahar, lirios, cordón y llave, espada y bandera. Sufriendo Jesús mío y a fuerza de dolor…

La Virgen sale en procesión extraordinaria en 2004, gallardetes celestes en la Avenida, cardenal oficiante y Joaquín Delgado Roig en la presidencia que antes ocupó su padre. Tejera. Juan Salas va de diputado de banda, papeleta de sitio que sólo se repite de cincuenta en cincuenta años. Martín Cartaya espera con su cámara en el andén. Antonio Rodríguez Cordero está como hermano mayor en la clausura de la gran exposición inmaculista en la Catedral. El hijo de don Eduardo es hermano mayor. Las hermanas se incorporan al cortejo.

Cincuenta años de amor. No son nada más que cera morada y cera blanca. Y no son nada menos que cera morada y cera blanca. Cincuenta años de fidelidad. Cada vez que van al Silencio son de nuevo niños de la mano de su padre.

Los nervios de Bourrellier

El Fiscal | 25 de enero de 2016 a las 21:10

Grupo Joly Jornada Técnica Testimonios de Solidaridad Carlos Colón, Ignacio Valduérteles, Marcelino Manzano, y Carlos Bourrellier
Un cómic donde al final el gato sortea el escobazo colándose por la gatera. Las chapuzas de Mortadelo y Filemón, los agentes de información que hicieron un plan que no sirve para nada. Las tribulaciones del bloque de vecinos de 13 Rue del Percebe, donde no se soportan pero han de cohabitar. Un culebrón venelozano donde cada vez está más claro quién es el guapo, el feo y el falso. Guillermito y su voraz apetito, donde el de siempre nunca se cansa de decir no, no y no. La logística de la Madrugada es la historia de un tebeo, el entretenimiento perfecto para los que tienen las tardes libres o una gran facilidad para dejar el trabajo a media mañana y perder el tiempo en cabildeos, oposiciones frontales (“¡qué barbaridad!”) y maniobras de presión, amagos de denuncias ante la autoridad eclesiástica incluidos. Cuánta energía derrochada, cuántas horas perdidas para volver al mismo lugar de siempre como un Sísifo atormentado, cuántas relaciones personales erosionadas de forma gratuita, cuánto aficionado a reyezuelo de Taifa, a marquesito de la loseta y a pagafantas de la última ronda. Porque en todas estas reuniones, como en toda candidatura, hay un candidato a tener siempre fríos los botellines. Mientras unos preparan el rechazo a cualquier plan, siempre hay otro dispuesto a que no falte de ná, a tener a punto las anchoas, el pescao y la artillería de la Cruzcampo para su señorito. ¡Ese personaje es fundamental! Es el correveidile necesario, voluntario para levantarse del velador y llamar la atención del camarero despistado. ¿Yel Consejo? ¿Qué me dicen del Consejo?Silencio por las esquinas, silencio por cariá, que ya Bourrellier camina, cruzando la Madrugá… Don Carlos está a un paso de hablar de la Madrugada desde un plasma, como Rajoy en sus buenos tiempos. En su cara se retrata lo que debe padecer… Ha perdido el temple en algunos momentos de esta semana. Lógico. Demasiado aguanta el hombre que susurra al oído de la autoridad eclesiástica. Demasiadas altiveces ha sorportado. Un periodista le preguntó el martes si el tinglado de la Madrugada no afectaba a la imagen de las cofradías. ¿Saben lo que respondió? “Esa pregunta no procede”. ¡A mí la Asociación de la Prensa! ¡Que me proteja! ¡Esto es un atropello! ¡Guardias, guardias! Bourrellier se enfadó con el informador. Se dolió. Esos coj… quería yo verlos con algún hermano mayor de la Madrugada. Estamos empeñados en apoyar al presidente del Consejo (#yoconbourrellier), pero cada vez nos lo pone más difícil. ¿Y quiénes han sido los listos del tebeo? La autoridad eclesiástica y el Ayuntamiento. Ni mú hasta ahora. Han dejado hacer para que se pueda pintar el retrato exacto del quién es quién, la traducción de la España de las autonomías en clave morada, un escenario cargado de nacionalistas que sólo piensan en sus cortos intereses, un gobierno central debilitado (Consejo), una jefatura del Estado que no se inmiscuye (Arzobispado) y unos administrados díscolos donde está claro que la gran y poderosa referencia es Cataluña (la Macarena). San Gregorio es 13 Rue del Percebe pero sin generar risas. Continuará.

Astronauta López Bravo

El Fiscal | 18 de enero de 2016 a las 12:09

TODO el mundo sabe lo que dijo Armstrong en 1969 al pisar la luna. “Es un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad”. Pensaba en el astronauta estadounidense la noche del pasado miércoles, cuando, ¡cáspita!, saltó a la arena de twitter la cuenta oficial del Consejo General de Hermandades y Cofradías. El orbe cofradiero estaba expectante por la prueba de las andas del primer paso del Calvario por la calle San Roque, justo cuando la institución que preside Don Bourrellier contraprogramaba con su debut en las redes sociales. ¡Eso ha sido para distraer y que volvamos al Plan Nieto en la Madrugada! Se ve el plumero, oiga.

Recordaba también en esos momentos del miércoles, en los que un mar de emociones y contradicciones bañaba mi mente ante tamaña aparición en las redes, aquellos primeros meses en que Antonio Ríos ejercía de presidente, cuando un empleado del Consejo expuso la necesidad de comprar un fax. Ydon Antonio explicó que esos aparatos no hacían ninguna falta. ¿No controlaba Bernabeu las cuentas del Real Madrid con papel y lápiz? Pues igual don Antonio con el Consejo. Y así lo demostró durante ocho años, ¿o no?.
El Consejo en twitter. Un pequeño salto del astronauta López Bravo, un gran paso para la oficialidad de las cofradías. Qué buen gusto al escoger al Cristo de los toreros para el primer mensaje. Y al elegir a la primera hermandad a la que seguir:Los Estudiantes. Pero qué desatino al tutear a los lectores desde una cuenta institucional, y al dejarse ir una tilde en el segundo. O esto se corrige pronto, o lleva el camino de la cuenta oficial del Arzobispado, que habla de los compañeros sacerdotes, a lo Comisiones Obreras o UGT, en lugar de los hermanos sacerdotes.

Pero no seamos cortos de miras, que el avance es de los que marcan efemérides de las que se recuerdan por lo menos en 2029, que es la fecha a la que ya mira don Juan Ignacio Zoido, que esta cuaresma se va a perder muchos ensayos de costaleros, ¡con lo que le gustan!, al estar tres días y dos noches a la semana en Madrid (como los viajes de oferta a Praga) dándole al botón para votar a don Mariano, a ver si sale o no de presidente, que estamos todos con el pecho encogido.

López Bravo tiene derecho a placa desde esta semana. Ha metido al Consejo, por lo menos, en la segunda modernización. Deseando estoy que salgan los tuits de las votaciones al pregonero. ¡El boletín ha muerto, viva twitter!

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Un merecido galardón
Con lágrimas en los ojos, telefoneó a su mujer para comunicarle que a final de mes recibirá el galardón cofradiero de Canal Sur Radio, el que concede el equipo de Francisco José López de Paz con José Manuel de la Linde y Antonio Cattoni como principalísimas referencias; el que se entrega con toda solemnidad en un acto de relumbrón en el Lope de Vega. Jesús Martín Cartaya, el fotógrafo, el sevillano auténtico, el señor de los pies a la cabeza, será honrado con El Llamador, memorial Luis Baquero. Oquizás no. Quizás sea esa prestigiosa distinción la que es honrada cuando este ciudadano discreto, exquisito y generoso recoja con sus manos el galardón, las manos que mejor han retratado los rostros de la Semana Santa de los últimos cuarenta años. Es el último mohicano de la leica alemana, el último que sabe con maestría estar sin ser visto, disparar la cámara sin que se le oiga, formar parte del paisaje sin aparecer. Tras la llamada telefónica a su esposa, se fue al templo de sus devociones a dar las gracias, como los obispos cuando son distinguidos con la púrpura. Allí estaba el Nazareno de mirada baja para ver al niño Jesús, el mismo que aprendía cómo hacer fotos al pegar el oído en las tertulias de su padre en la espartería de la calle Reyes Católicos, el mismo que rompe cualquier fotografía que entienda que pueda dañar la Semana Santa, el mismo que se ha consagrado a retratar más caras que pasos. Porque el poder de las cofradías son las imágenes. Pero su encanto está en las personas.

Hay vida…
Ya advertimos el domingo pasado que Carlos Bourrellier no es el pato cojo, que es como llaman los norteamericanos al presidente al que restan pocos años de mandato y, por lo tanto, todo el mundo trata con compasión. Al pato cojo no se le dispara. Bourrellier lo dijo en la copa de Navidad: “Aún no he dicho mi última palabra”. Ypara Semana Santa prepara reformas, vaya si las prepara. Para empezar, quiere instalar un nuevo control horario en Sierpes, a la altura del Círculo Mercantil. Ya lo hubo en 1992 con ocasión del Santo Entierro Grande. Incluso no descarta otro control en la Avenida. Podemos tener hasta cinco puntos de control horario. ¡La felicidad de muchos delegados amantes del reloj!

Y aún hay más
Bourrellier cocina unas normas para que los cuerpos de nazarenos con más de mil hermanos con cirios formen de a tres por toda la carrera oficial por norma, no como hasta ahora en que se deja al criterio de la cofradía o de las circunstancias. El problema es que este precepto, de prosperar, obligaría a cofradías cuyos nazarenos llevan el cirio al cuadril, a portarlo suspendido en vertical. Sería procesionar (valga el verbo) a contraestilo. En un rápido repaso a la lista, la norma puede afectar a la Paz, Hiniesta, la Estrella, la Redención, Santa Genoveva, San Gonzalo, el Cerro, San Esteban, San Benito, San Bernardo, el Baratillo, el Gran Poder, la Macarena, la Esperanza de Triana, los Gitanos y el Cachorro. Veremos si la reforma cuaja y si no hay cofradías que reconocen menos de mil hermanos con cirio para evitar su cumplimiento. Algunas, como hemos apuntado, ya van de a tres por iniciativa propia incluso mucho antes de otear el palquillo de la Campana.

Del pregonero
Rafael González Serna ha hecho doblete de tertulias esta semana, entre la del Cirio Apagao y la del Real Círculo de Labradores. La gente sale contenta de los encuentros. El pregonero cae bien. No oculta que se basará en el verso en todo momento. Yque el texto está absolutamente orientado a la fe como pilar básico de la Semana Santa. El arzobispo le ha pedido que hable del Año de la Misericordia y que se refiera a las hermandades como parte de la Iglesia. Y todo indica que cumplirá, con sumo gusto, con ambas peticiones. Quienes conocen algunos trozos del Pregón dicen que gustará al público mucho, porque de su pluma han salido versos muy efectistas.

Madrugada
Tantas reuniones, tantas horas de sesudos análisis, tantas actitudes altivas, tantas muestras indirectas de desprecio, para al final irse todo al traste por una cuestión de centímetros. La fotografía que mejor representa el estado actual de la Semana Santa es la de una bulla de aficionados (dicho lo de aficionados con toda la carga) en la calle San Roque para asistir en directo a la prueba del Calvario. Se pierde demasiado tiempo en cosas de relativa importancia. Así de sencillo.

Madrugada: fracasa el pacto del Aero

El Fiscal | 30 de octubre de 2015 a las 5:00

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AYER era el día D. Todo estaba previsto para cerrar a mediodía el acuerdo entre las seis hermandades de la Madrugada y acabar con una polémica que va más allá de lo estrictamente cofradiero, pues se trata de un asunto que interesa directamente a la seguridad de la ciudad en la noche principal del año. La Madrugada tiene que dejar de ser a ciertas horas una nochevieja con pasos para volver a ser lo que siempre fue. Como el plan montado por el Consejo por medio de una consultora privada no gustaba nada al Gran Poder, las hermandades optaron por trabajar una alternativa entre ellas, una solución consensuada sin mediadores. Con ese objetivo se afanaron los seis diputados mayores de gobierno. La verdad es que cogieron algunas ideas del polémico plan, como son las variaciones de algunos recorridos, y descartaron la principal: el orden de paso por la carrera oficial no se modifica. Hecho casi todo el trabajo previo, tocaba que los seis hermanos mayores se vieran las caras, peinaran algunos flecos y sellaran el pacto. Y eso debía ocurrir ayer. ¿El lugar? El muy discreto salón de los espejos del selecto Aero, la estancia también conocida como la pecera, desde donde se ven los peatones (y bicicletas) de la Avenida sin ser visto. Cuentan que en el Aero eran elegidos los alcaldes de Sevilla en otros tiempos, cuando no se precisaba de pactos para gobernar, precisamente, sino tan sólo del visto bueno procedente del Pardo.

En la pecera se coloca una mesa para seis. Sin representantes del Consejo ni diputados mayores de gobierno. Todo iba sobre ruedas. Todos aceptan no alterar el orden de paso. El Gran Poder no da muestras de desacuerdo alguno, pues se queda en segundo lugar y hace el camino de regreso por donde siempre. El Calvario adelanta su salida unos diez minutos. La Esperanza de Triana tiene que hacer la ida por Canalejas y Bailén, con un esfuerzo especial para dejar libre el paso al Gran Poder por Gravina, por lo que se pospone la posibilidad de cruce entre ambas cofradías. El Silencio alarga su retorno por San Miguel para evitar el cruce con la Macarena y Los Gitanos acepta también una suerte de rodeo a la ida. La clave de este acuerdo es que todas las cofradías se comprometen a un esfuerzo especial, a un juego de compresiones, rodeos y leves modificaciones de recorrido para no sacrificar más a la gran sacrificada: el Gran Poder, cuyo cortejo es el que más se aleja de su propio templo en el recorrido de regreso.

Pero todo se vino abajo cuando el hermano mayor de la Esperanza de Triana confirmó las reticencias de su diputado mayor de gobierno. No tiene nada claro que su cofradía pueda comprimirse tanto ni que los pasos quepan por la estrechez de Bailén, un tramo donde ya ha habido casos de autobuses taponados. Se harán las mediciones oportunas, pero con un recelo inicial que no aventura buenos resultados. La Esperanza de Triana ya ha sufrido en los últimos años para dejar libre el cruce de San Pablo y Zaragoza a la cruz de guía del Gran Poder, metiendo el paso de palio entre los nazarenos de los últimos tramos.
Con la Madrugada nuevamente enquistada, esta vez por el rechazo procedente de Triana, hay quien augura que esto huele a decreto antes de Navidad. El Aero ha dejado de ser el talismán para las grandes decisiones de la ciudad.

La crisis de autoridad

El Fiscal | 26 de octubre de 2015 a las 10:56

MADRUGÁ  EL GRAN PODER
EL lío de Madrugada está descubriendo incapacidades y prepotencias, inutilidades y caracteres pusilánimes, chulerías y ánimos serenos. Algunos han exhibido su verdadera talla, a otros se les ha visto la piel de lobo (¡Auuuu!) bajo el disfraz de aparente cordero y, en general, se ha confirmado casi todo lo que ya se intuía sobre los perfiles de cada uno de los protagonistas de esta trama.

–¡Vaya trama!
–No lo sabe usted bien.

Recuerdo una tarde de llamadas telefónicas a varios hermanos mayores para actualizar la información del programa de mano de Semana Santa. Cuando se preguntaban los datos de las flores, la saya de la Virgen, el número de nazarenos aproximado y otras observaciones, la mayoría de las respuestas eran reveladoras. “Las flores y la saya son decisiones del prioste”. “Tengo que consutarlo con el prioste, no quiero condicionar su decisión”. “El número de nazarenos hay que esperar a lo que diga el mayordomo”. “La túnica del Señor se decide en la junta de gobierno”. “No le puedo decir ningún dato en firme, llame al mayordomo”. Era raro, diríamos que un caso insólito, el hermano mayor que demostraba un conocimiento exhaustivo de su cofradía o que gozaba de autoridad para obtener con un golpe de teléfono los datos precisos.

La crisis de autoridad que padece la sociedad actual, donde se confunde autoridad con autoritarismo, no es ajena a las cofradías. La autoridad y la negociación son conceptos sustituidos por tabúes como el diálogo y la búsqueda del consenso, marcas blancas que la mayoría de las veces son escondrijos para tapar los perfiles débiles, incapaces o acomplejados. ¿Qué es eso de que unos hermanos mayores provocan que el Consejo haga el ridículo y no atienda a los medios de comunicación después de haberlos convocado? ¿Qué clase de desconocimiento del mundo actual revelan quienes imponen el apagón informativo sobre una reunión y sobre un dossier cuyos folios acabaron publicados en estas páginas en menos de 24 horas? ¿Qué es eso de recurrir a la “necesaria y obligada” consulta a la junta de gobierno para aplazar cualquier pronunciamiento? ¿Qué clase de dirigentes aceptan con resignación hacer el ridículo de comparecer ante los medios para decir que no pueden decir nada? El Consejo, sin saberlo, inventó ese día la rueda de prensa sobre la nada con el aval de la autoridad eclesiástica. Habíamos visto el ridículo del plasma de Rajoy o las convocatorias de los grandes partidos políticos que leen un comunicado y no admiten preguntas. Pero nunca la citación a la prensa para el esperpento nunca visto, la vuelta de tuerca al género absurdo, el no se vayan todavía que aún hay más, el ejemplo más nítido de que lo mejor está por llegar:

–Buenas noches. Les hemos convocado para decirles que no podemos decirles nada.

Aquí nadie dice nada. Nadie decide nada. Todo el mundo tiene que consultar, delegar, consensuar y mover el tio-vivo para que los caballitos queden en la misma posición. La perdiz mareada. Las cofradías sufren una crisis de autoridad. El nuevo poder son los priostes, los capataces, los sacristanes, los costaleros. Y en esta tesitura, el más bravuconcete de la clase se lleva el gato al agua. Aunque tenga que consultar con la junta de gobierno, por supuesto. Menuda liturgia boba. Qué tropa.

Los cortejos de la Madrugada a la baja

El Fiscal | 19 de octubre de 2015 a las 20:06

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EL sesudo informe sobre la Madrugada, guardado varios meses bajo siete llaves y que ustedes pudieron conocer en estas páginas el pasado viernes con todo detalle, ofrece algunos datos que pudieran pasar desapercibidos entre tanta hoja de cálculo, tantas estimaciones, tantas probabilidades y hasta 720 combinaciones matemáticas en el orden de paso de las cofradías. Uno de esos datos es que los cortejos se redujeron un 3% en la Madrugada de 2015 en comparación con el año anterior. Y si sólo se computan nazarenos y penitentes, la reducción fue del 2,3%. No es baladí porque la propuesta del plan (el Calvario en segundo lugar, fundamentalmente)se basa en que los cortejos no crezcan de forma considerable y, por supuesto, augura más facilidad para el transcurrir de la noche si se reducen con el paso de los años. Hasta en dos ocasiones se transmite la necesidad de que la Hermandad de los Gitanos deje de estar vinculada con conflictos de orden público que empañan la imagen de toda la Semana Santa. Y el estudio admite que los expertos consultaron con el Consejo la opción de retrasar la salida del Calvario, pero se descartó, pues esta cofradía ya sufre los peores horarios posibles.
En esta sección dominical se ha dejado bien claro en más de una ocasión que el Gran Poder –cofradía de toda la Semana Santa que más se aleja de su templo en el recorrido de regreso– es la gran sacrificada de la Madrugada. Ahora se le pide que alargue aún más su recorrido de vuelta (cosa que ya hizo no hace muchos años) para garantizar la seguridad en el punto en que se encuentra con la Esperanza de Triana. Estaba el Gran Poder hace un año queriendo volver por Cuna –menos mal que no lo logró habida cuenta de los desagradables sucesos que sufrió el Silencio en esa misma calle– cuando a San Lorenzo llega este jarro de agua fría:el regreso por Santo Tomás, Santander y Tomás de Ybarra.

Lo de los hermanos mayores de la Madrugada recuerda cada vez más a la España de las autonomías. Algunos están obsesionados con identificar a la Macarena como la Cataluña que siempre se sale con la suya, y aplican la regla del mediocre: no tener criterio propio y querer exactamente lo mismo que Cataluña, cuando las condiciones no son las mismas. Algunos afirman que el plan no es equitativo. Lo dicen como argumentario aprendido, cual papagayos, pero no aportan ninguna solución, pues están más preocupados en destruir y confrontar y, cual políticos al uso, en vender ante su partido (juntas de gobierno) que han sido contundentes e inflexibles.

Tanto se miran el ombligo que adolecen de falta de altura de miras. El Consejo se muestra incapaz de ir más allá de elegir pregoneros, cartelistas y cobrar los abonos de la carrera oficial. Los hermanos mayores se muestran incapaces de hacer una lectura global de la cuestión, empequeñecidos cada uno en su mundo. Llegados a cierto punto, conviene tener claro que todo esto no es un debate menor, no es un entretenimiento para gente con tardes de asueto. Es una cuestión que interesa a toda la ciudad, porque afecta a toda la ciudad al repercutir directamente en la seguridad. La Macarena por Cuna no puede recordar al telediario que informa de peregrinaciones masivas y apelotonadas a la Meca.

El intento abortado de silenciar los hechos

El Fiscal | 19 de abril de 2015 a las 5:00

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Anoche cuando dormía soñé, ¡bendita ilusión!, que salía en estampida cuando iba de procesión. Eso pretendieron algunos con mando en plaza, que la Madrugona de 2015 quedara en un sueño de cuatro locos, cuatro exagerados y cuatro juntaletras. Que todo fuera un verso de Machado en el delirio onírico de un cofrade. Menos mal que Diego J. Geniz avanzó en la edición digital de Diario de Sevilla su espeluznante testimonio como penitente del Silencio, con más de 200.000 lecturas. Menos mal que este periódico publicó siete páginas el Domingo de Resurrección con todos los detalles y varias firmas de opinión. Porque algunos, incautos ellos, pretendían silenciar los hechos, reducirlos a la anécdota (sí, he dicho anécdota, ¿pasa algo?) y al aquí no ha pasado nada. Hay que ser ingenuo o creerse un ser superior para creer que a estas alturas de la película se puede controlar ese patrimonio inmaterial que es la buena información.

Menos mal que el cura Romero Padilla corroboró la gravedad delos hechos con su testimonio publicado en este periódico. ¡Y por fin reaccionó el gobierno local, con su alcalde al frente, reuniéndose con los hermanos mayores de la Madrugada! Nunca es tarde si la melva es buena.

Alguno pretendía ya que aceptaramos como normal que en la Madrugada puede haber estampidas, que no pasa nada por correr un par de minutos y después volver al sitio. Hay que hacerlo con naturalidad, con tanta naturalidad que ya hay quien sueña con carteles que adviertan de los riesgos de carreritas en las zonas sensibles. ¿No se avisa a los motoristas de los riesgos de caída por la cera? ¿No alerta el Ayuntamiento a los peatones del riesgo de resbalón para ahorrarse la indemnización con cargo al seguro de responsabilidad patrimonial? Pues alertemos de la alta probabilidad de que haya que salir corriendo al paso del Silencio o de Los Gitanos. ¡Si todo es una mera anécdota! ¡Si no ha pasado nada del otro mundo! Habrá hasta que cambiar las fichas de las cofradías del programa de mano. Es que lo estoy viendo:“Los nazarenos visten túnicas de negro ruán, ancho cinturón de esparto y calzado deportivo para las estampidas habituales a lo largo del recorrido”. Pues eso, todo normal, hay que asumirlo, no hay que sobrevalorar una anécdota, ¡si hemos vivido una gran Semana Santa!

¿Una previsión para 2016? El Ayuntamiento colocará carteles para advertir de las estampidas. Un poco de deporte siempre es sano, rebaja el colesterol, mejora el humor y facilita el descanso. ¿O no? Todos a correr. Sigamos soñando con estampidas que deshacen cortejos, rompen cruces, espantan a los niños pajes y provocan cuadros de ansiedad… Fue un sueño de cuatro ociosos. Una anécdota, ganas de mancillar la marca de la ciudad. A dormir, que es lo que hay que hacer por las noches. ¿Pero a quien se le ocurre estar despierto y correr por las calles?

Madrugada 04:37

El Fiscal | 13 de abril de 2015 a las 10:58

Gráfico: Detalle de los incidentes de la Madrugada de 2015

Gráfico: Detalle de los incidentes de la Madrugada de 2015. Pinche para ampliar.

 

 

TODO estalla a las 04:37 minutos. Ahí se quiebra verdaderamente la Madrugada. El golpe desaborla el cortejo de una cofradía de siete siglos, cuyos nazarenos se recomponen con gran celeridad por el sentido de la disciplina que todo hermano del Silencio lleva interiorizado, sello del patrimonio inmaterial de esta primitiva cofradía. La noche había transcurrido con normalidad con el único antecedente, aislado hasta entonces, del tumulto que afectó a los tramos del Señor de la Salud, de Los Gitanos, en la calle Butrón.

El caso es que a las 04:37 minutos del Viernes Santo se sufren los efectos de una gran estampida en lugares muy distintos como el sector de Orfila, Cuna, Lasso de la Vega y el sector de la Plaza del Duque. El Ayuntamiento atribuye todo a las carreras generadas por la intervención policial en una reyerta en la Plaza de la Encarnación. Pero la Encarnación y el Duque están separados en Semana Santa por las parcelas de sillas de la Campana, que actuarían como bloque de contención de la fuerza arrolladora procedente de Laraña. Y en la Campana a esa hora estaba entrando la Macarena con toda normalidad y sin el menor incidente. La primera hipótesis que se baraja, por lo tanto, es que no sólo fue la reyerta de la Encarnación la que sembró el pánico en la cofradía del Silencio. Hubo, al menos, una estampida más que afectó a la cabeza del cortejo, situada en el Duque. La otra hipótesis, la que defiende el Ayuntamiento y la Policía Nacional, es que las carreras provocadas por la reyerta en la Encarnación sí tuvieron fuerza como para expandirse en menos de un minuto hasta el Duque, pues habría habido gente de Orfila y Lasso de la Vega que desembocó en el Duque a través de la calle Tarifa.

Madrug‡ Peleas y gente corriendo en la calle Cuna y Encarnaci—n.

Así se vivió el tumulto

Son las 04:37. La Santa Cruz está en la Plaza del Duque, justo a la altura de la puerta de acceso al gourmet de El Corte Inglés. El fiscal reanuda la marcha con toda naturalidad, según lo previsto, cuando una avalancha procedente de la zona central de la plaza, justo desde el lugar donde se localiza el monumento a Velázquez, se dirige contra los primeros tramos de la cofradía. El fiscal de cruz protege con sus brazos a los dos pequeños pajes que lo flanquean y se los lleva a los soportales de los grandes almacenes, donde los mantiene a salvo junto a una columna durante los instantes que duran los tumultos. La madre de uno de los pajes contempla la escena y agradece la labor inmediata y rápida del fiscal de cruz. Pasan dos o tres minutos. No más. La cabeza del cortejo se recupera para reanudar la marcha. Un agente de Protección Civil solicita entonces al mismo fiscal de cruz que no tenga prisa en regresar a San Antonio Abad –“déjese ir un poquito”– porque el ambiente en las calles Alfonso XII y El Silencio no es el más apropiado para la entrada de la cofradía. Hay que dar tiempo a la Policía a garantizar la seguridad de la entrada. La Santa Cruz entra finalmente a las 4:46 en lugar de a las 4:42, un pequeño retraso obligado que terminaría siendo más que recuperado.

Todos los tramos de nazarenos sufren en mayor o en menor medida los efectos de la algarada. La representación de la Hermandad de Jesús Nazareno de Setenil de las Bodegas, situada justo delante del estandarte que abre el último tramo del Señor, sufre la avalancha en la calle Aponte. El hermano mayor de esta cofradía gaditana pierde la medalla. De esta representación forma parte una nazarena embarazada que es instada por el diputado canastilla a tomar asiento en un marmolillo de grandes dimensiones. El diputado acaba en el suelo cuando trata de asistir a esta señora. Los dueños del restaurante chino de la calle Aponte sacan botellas de agua que ofrecen al público y a los nazarenos. Se trata de calmar los nervios.

El paso de Jesús Nazareno se encuentra a las 04:37 avanzando por la confluencia de las calles Javier Lasso de la Vega, Amor de Dios y Tarifa, un punto especialmente conflictivo en 2000. El capataz ordena arriar el paso en cuanto comienza el tumulto. Uno de los pajes sale corriendo ante la fuerza arrolladora que viene por detrás del paso procedente de Orfila. Su padre, que va de contraguía, se lanza a por el pequeño y se lesiona la clavícula. Los demás pajes se refugian en el interior del paso. Uno de los agentes de la escolta de la Guardia Civil desaparece de la escena sin que nadie acierte a saber el motivo. En lugar destacado del público está el joven sacerdote Antonio Romero Padilla, párroco de Carrión de los Céspedes. Vestido de clériman, es de los escasos miembros del público que no sólo no se lanza a la carrera, sino que contribuye a calmar al público. Entre las personas a las que asiste se encuentra, presa de un ataque de nervios, una mujer ciega que aguardaba en primera fila a tocar el paso de la Virgen en recuerdo de su madre fallecida recientemente, de nombre Concepción. La labor de este cura resultó clave para reinstaurar la calma, al igual que la de un agente de la Policía Nacional que luce la medalla de la hermandad y que desde el primer momento recorre el cortejo de tramos del Señor moviendo los brazos en señal de tranquilidad. Todo ocurre en pocos minutos en un contexto de gritos, rostros de pánico y escenas de angustia. Los tramos se rehacen muy pronto. Hay nazarenos a los que les tiemblan las manos. En el público hay pequeños y mayores sumidos en la congoja. La capilla musical recibe instrucciones para no dejar de tocar las saetillas hasta la entrada.

Los tramos de cera blanca se despliegan por Lasso de la Vega y Orfila, donde un particular toma un vídeo que resulta clave para que la ciudad se haga una idea tanto de la agresión sufrida por la cofradía como del sentido de la disciplina de los nazarenos del Silencio. El tramo tercero, el de las cruces, está formado en la curva entre Orfila y Lasso de la Vega en el momento de los tumultos. Los penitentes ruedan, se parte una cruz, desaparecen dos cruces y aparece un antifaz por el suelo. La representación de los Panaderos se refugia en el interior de su capilla, que ofrece para atender a los nazarenos con ansiedad y al público en general. Un nazareno se protege de la turbamulta encaramado a un ventanal. Las vallas de la puerta de la capilla de Los Panaderos se caen y provocan un estruendo que aumenta aún más la alarma. Hay diputados que preguntan uno a uno a los nazarenos de su tramo por su estado de ánimo. Dos diputados exteriores, que van de paisano, hacen lo posible por calmar a los nazarenos y atienden a varias mujeres con ataques de ansiedad. San Antonio Abad está cerca. Un diputado va con el canasto roto. Alguien del público le ayuda a recuperar los papeles con el listado del tramo. Un agente de la Policía Nacional se dedica en exclusiva en el arranque de la calle Orfila a tranquilizar a una joven que muestra evidentes síntomas de estar sufriendo un cuadro de ansiedad. Toda la cofradía queda marcada por el miedo a una réplica de las avalanchas. Pero toda la cofradía retoma el paso en orden y compostura. Y la inmensa mayoría del público también.

El paso de la Virgen de la Concepción está a la altura del número 11 de la calle Cuna a las 04:37. Está arriado cuando se percibe el estruendo que antecede a la avalancha. Un testigo cualificado asegura que la estampida procedente de la Plaza de la Encarnación es similar a las carreras de los Sanfermines. Los ocho policías que hay en la confluencia de Laraña con Orfila no pueden detener a la masa. El fiscal del paso protege a todos los pajes. El público que corre aparece por los laterales del paso. Los manigueteros traseros salen despedidos. Uno de los pajes que realiza funciones de peón y que se sitúa detrás del paso decide refugiarse en un bar muy próximo. Después retorna a su lugar con toda naturalidad. El cortejo del preste, situado a la altura del número 13, se rompe al completo. Sus componentes, donde hay varios niños de diez años, se protegen pegándose a las fachadas de los edificios de ambas aceras. En medio de la fila sólo queda un agente de la Guardia Civil que se echa la mano al arma reglamentaria mientras escruta su alrededor. Uno de los acólitos veteranos que flanquean al preste también recupera muy pronto la posición en el centro de la calle y pide calma. El diputado canastilla del cortejo está con los brazos abiertos protegiendo contra la pared a cuatro o cinco acólitos, todos ellos menores. Una señora del público pide tranquilidad y ofrece al canastilla un auricular de la radio para que compuebe que la Macarena está entrando en la Campana con toda normalidad. “¡No pasa nada, no pasa nada, puedes escucharlo, os quieren hacer lo mismo que en 2000!” Aparecen rápidamente varias madres de acólitos. Se hace recuento de todos los niños y se comprueba que ninguno ha perdido los zapatos. El cortejo del preste no se recompone hasta que entra en Javier Lasso de la Vega, cuando se vuelven a encender los cirios, pero varios están rotos. Queda una hora para la entrada del paso de palio, una hora de tensión contenida. Cuando el paso entra a las 05:38, el agente de la Policía Nacional se dirige al diputado canastilla en el último tramo del recorrido: “Mete ya el tramo que por el Museo hay más guasa”. El cortejo del preste no espera a que el paso avance en el interior del temlo y deje espacio libre. Todos los niños acceden al templo pegados al manto o haciéndose hueco por los laterales. La puerta es cerrada. La fiera ruge en el exterior. La angustia, como la procesión, queda dentro.
cuna cortejo

Vodevil

El Fiscal | 20 de marzo de 2015 a las 5:00

La noche los confunde. La Madrugada, ay aquella culminación y síntesis en el pregón de los pregones, ha tenido el efecto de dejarnos ver el pelo de la dehesa de la actual Semana Santa. Ha sido como el debate de los tres candidatos en las autónimicas que emitió TVE, que sirvió para que el personal viera lo que nunca había visto de La Que Manda en el PSOE. La supuesta reforma de la Madrugada, con un objetivo inicial lógico (el retorno del Gran Poder por Cuna) ha derivado en un vodevil cuyo último capítulo es que quien parte el bacalao es el Cecop (Ayuntamiento), porque la Semana Santa está secuestrada por la seguridad desde los sucesos de 2000 tanto como por los porcentajes de lluvia desde que existe internet y miles de druidas de las isobaras. ¿Yla clase dirigente cofradiera? Una tropa…