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Los nuevos riesgos de la Madrugada (I)

El Fiscal | 10 de diciembre de 2017 a las 5:00

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NI un solo papel del acuerdo de la Madrugada ha llegado aún a los despachos oficiales, a los responsables de los cuerpos de seguridad, ni a quienes tienen las competencias sanitarias o de consumo. Nada. Pareciera que las hermandades tienen cogida a la Madrugada como su particular rehén. ¿Una especie de secuestro? ¿Perder tiempo para que las autoridades no puedan dar nones con la cuaresma encima? Mejor no pensarlo. Decíamos ayer (al estilo de Fray Luis de León, que no dio precisamente el pregón de Semana Santa) que el Ayuntamiento no ha dicho nada del pacto de la Madrugada y lo ha dicho todo al mismo tiempo. Antonio Sanz, delegado del Gobierno en Andalucía, tampoco ha dicho nada. Listo él. Sobre todo cuando el ministro del Interior, señor Zoido, se precipitó a dar la enhorabuena a los hermanos mayores por el acuerdo y prestar toda su colaboración. ¡Que tino el del ministro cuando a las cuarenta y ocho horas se armó el taco con la carta protesta del Calvario!

Un primer avance
Todos callados en los despachos –decíamos– pero todos al mismo tiempo analizando los riesgos de un acuerdo frágil, sin vocación de permanencia. Yahí está el primer riesgo que ya anunciamos en esta página:la falta de fe en el acuerdo de la mayoría de los que lo habían firmado. Pero avancemos sin prisas, sin avalanchas. Los expertos en seguridad han analizado el acuerdo y, en líneas generales, se obtienen varias conclusiones a tener muy en cuenta. Nunca se olvide que no se trata sólo de establecer itinerarios más seguros, sino de analizar cómo se moverá el público en función de esos recorridos, en qué horarios y en qué condiciones puede hacerlo, pues no es lo mismo el perfil del público del Miércoles Santo a las siete de la tarde que el de la Madrugada a las cinco y media de la noche.

El cambio de la Macarena, que regresará por la Cuesta del Rosario y la Alfalfa, es interesante y supone una mejora respecto al pasado. Esta novedad se interpreta como un ejemplo de decisión personal que hasta hace poco se veía como imposible. Con este cambio se evita la calle Cuna y el sector de Orfila y Martín Villa y, por lo tanto, se obvia el conflicto de paso con los Gitanos. Ya no habría tapón. Incluso se deja pasar más rápido a los Gitanos y se evita la aglomeración del Salvador y Cuna.

No obstante, aparece un riesgo nuevo en la Alfalfa en dirección hacia San Pedro, donde el público que ha visto pasar a los Gitanos querrá ir a buscar la Macarena. Estará por ver cómo evoluciona ese público en la zona de Sales y Ferré, un sector de riesgo que ya tuvo que evitar la Candelaria en su momento. No obstante, lo más importante para las autoridades es la buena disposición de la Macarena a asumir un cambio, pues se apunta al inmovilismo como uno de los males que lastran cualquier solución eficaz pata esta jornada.

Problemas
El pacto de la Madrugada presenta riesgos generalizados. Se aprecian demasiados casos en los que no se afronta la necesidad de que los cortejos no se toquen. No se guardan suficientes tiempos de respeto (márgenes de seguridad) entre cabezas y colas de comitivas. Se descarta, por supuesto, que sea conveniente poner los nazarenos de a tres en calles estrechas. El mejor ejemplo al respecto es el del Silencio por Cuna, donde gracias a la grabación del senador Toni Martín se vio cómo reacciona una hermandad que forma sus tramos por parejas: con mucha más soltura y espacio. Los expertos inciden en que la tendencia debe ser la de acortar los recorridos, nunca la de su ampliación, y la búsqueda de la línea recta, jamás el recoveco. Yestas dos últimas recomendaciones no se siguen en el frágil acuerdo para 2018. Sin duda alguna, se recomienda poner coto al crecimiento en las nóminas de nazarenos.

Un cruce sin solución
En el primer análisis de las autoridades se deja bien claro que la propuesta no soluciona el punto de intersección entre la Esperanza de Triana y el Gran Poder. Hasta ahora se ha paliado con un dispositivo especial del Cuerpo Nacional de Policía. Si ese dispositivo no se puede repetir o aumentar, el recorrido presentaría riesgos de seguridad y de organización más que importantes. Se insta a estudiar cómo se comprime la Esperanza Triana de forma digna y con decoro para ceder el paso al Gran Poder, todo lo cual dentro de unos márgenes de seguridad adecuados y sin olvidar nunca el punto crítico que de por sí supone el entorno de la Magdalena y la calle Reyes Católicos. Los expertos siguen apreciando que el retorno del Gran Poder es una de las asignaturas pendientes de la Madrugada: a la injusticia histórica se suma que cuanto más tiempo está una cofradía en la calle, más riesgo asume. Mucho más si la cofradía tiene un cortejo tan extenso y con una enorme capacidad de atracción de público en torno al Señor.

Otra asignatura pendiente sigue siendo la llegada de la Esperanza de Triana a la Campana. Sí se ve positivo que la salida del Calvario se realice sin la presión de la Esperanza de Triana, aunque sí del público que convoca la cofradía del arrabal, que no suele ser del perfil que concita la del Calvario. El público trianero sí empezaría a ubicarse por el entorno de la Magdalena a la espera del cortejo de Triana y eso podría influir en el orden, sigilo y silencio que demanda la hermandad de la Magdalena. Aparecerían también unos puntos nuevos a evaluar en el cruce con el Silencio en vías estrechas y que se tendrían que evaluar para ser aforados adecuadamente. La necesidad de aforar espacios seguiría siendo una constante. El nuevo recorrido del Silencio, que alarga aún más su retorno, genera para los expertos situaciones inéditas para esta cofradía, que podría “tocarse” con hermandades del entorno sin que se pudiera garantizar la seguridad en caso de crisis. Se trata, según los expertos, de un panorama nuevo de calles estrechas que necesitarían de un análisis bastante más profundo.

Nuevas colisiones
En este entorno se pueden producir colisiones entre movimientos de personas en lugares hasta ahora inéditos en la Madrugada. Y lo que es peor, según los expertos, en calles estrechas sin posibilidad de maniobra para garantizar una mayor seguridad. Cuando el Silencio se dirija por laGavidia hacia Alfonso XII colisionaría con el público del Calvario de la Plaza del Museo, así como habría un potencial lugar de aglomeraciones en las inmediaciones de la iglesia San Vicente. Del mismo modo, cuando la Esperanza de Triana entre en San Pablo, el público irá desde San Eloy y sus alrededores a la búsqueda de Alfonso XII con unos flujos que se ven complicados, donde el público de el Calvario topará con el del Silencio, todo eso contando con un cumplimiento de los horarios. En este caso habría que evitar siempre las calles estrechas, desaconsejables en materia de seguridad. Por ejemplo, cuando el Calvario plantea ir por Gravina, Museo y Monsalves, la seguridad sería mayor si lo hiciera por Alfonso XII. Monsalves es una ratonera, salvo que se afore (lo que implica un mayor dispositivo policial). Alfonso XII es una calle más segura y con más vías de evacuación.

El nuevo planteamiento, en líneas generales, conlleva que hay hermandades que tienen que hacer más recorrido, por lo que el dispositivo tiene que aumentar (Policía, tráfico, sanitarios, escoltas, Lipasam…). Algunas hermandades están más tiempo en la calle, lo que contradice las recomendaciones de seguridad. Es más, determinadas hermandades están más tiempo en espacios considerados críticos. Por ejemplo, el Duque, lo que conviene valorar cuando los recursos de la Policía Nacional son escasos.

La propuesta, lejos de suponer el blindaje de la Madrugada, presenta nuevos riesgos. El pacto de la Madrugada no afronta el verdadero reto: retrasar las salidas entre una y dos horas, según los casos, para evitar la concentración de las seis hermandades en la franja horaria más crítica. El pacto es frágil e insuficiente.

Madrugada, la hora de intervenir

El Fiscal | 3 de diciembre de 2017 a las 5:00

Entrevista con el delegado de Fiestas Mayores, Juan Carlos Cabrera.

EL silencio municipal sobre el frágil pacto de las hermandades de la Madrugada extiende un manto de sospechas sobre las garantías y la validez del acuerdo. Hay veces que las cofradías parecen vivir en los años ochenta, como si todavía imperaran el Plan Trabajadera y la teoría sobre lo bien que nos portamos los sevillanos en la calle (tururú). El Ayuntamiento no ha dicho esta boca es mía en el diseño de la Madrugada de 2018 que han confeccionado los hermanos mayores a puerta cerrada. Lo que interesa a todos ha sido ventilado por unos pocos en una casa de hermandad, sin luz ni taquígrafos, sin presencia de las administraciones competentes, sin informes previos sobre la idoneidad de los cambios, sin que los mandos policiales hayan dicho ni pío sobre si las reformas planteadas aumentan verdaderamente la seguridad. Los familiares del paciente (una Madrugada en la UCI) han decidido el tratamiento sin convocar a los médicos (el Ayuntamiento, la Junta, la Delegación del Gobierno). Los hermanos mayores y la cúpula del Consejo han podido tener buena voluntad, incluso haber puesto el corazón para tratar de ayudar en la resolución de un problema grave, pero han sido transparentes como niños al dejar ver la debilidad del acuerdo desde el primer momento. Lo avisamos en esta página el domingo pasado: qué poquito nos gustó la reiteración de que el acuerdo era válido sólo por un año. En cuarenta y ocho horas, el hermano mayor del Calvario arremetía contra el pacto que él mismo había firmado en su propia casa de hermandad. Nadie entiende nada. O se entiende todo.

La Madrugada que ha llegado a nuestros días, por desgracia, no se puede dejar en manos de las cofradías. Este lagarto no entiende de Ciencia Natural. La Madrugada está desbordada. Necesita una suerte de cortafuegos que impidan las temidas correas de transmisión de las posibles carreras y, al parecer, los expertos en seguridad ya intuyen que con el modelo planteado por las seis cofradías no se consiguen las prevenciones deseadas. El otro día, alguien reputado en la Administración municipal exclamó: “Tal como están las cosas, lo mejor que puede ocurrir es que haya una ola de frío esa noche”. El problema de la Madrugada no lo arreglan las cofradías por su cuenta encerrados en una especie de cónclave hasta altas horas de la noche. Repetimos: por desgracia no lo pueden arreglar. Han de ir de la mano de las Administraciones. Todos juntos. Ha habido ya demasiadas sorpresas desagradables, nadie puede garantizar que la lacra se extienda a otras jornadas de riesgo, caso del Domingo de Ramos, por lo que es la hora de que la autoridad competente intervenga. Aceptar que las cofradías marquen los tiempos en un asunto de ciudad es asumir demasiados riesgos. Que la Madrugada se convierta en un asunto donde los hermanos mayores quieran ganar su batallita particular para quedar bien ante sus cabildos es no tener altura de miras, rebajar un asunto muy delicado al nivel de rifirrafes de una comunidad de vecinos y terminar de liquidar el hermoso legado de la otrora noche más hermosa del año.

Hay tiempo todavía de hacer las cosas bien, de emprender reformas con profundidad, de establecer garantías. Jugárnosla al frío resultaría penoso. No son tiempos para versos. El Plan Trabajadera se acabó. Como Ecovol. Como el cine Fantasio. Estamos en otra Sevilla, que pasa del extremo de correr con pánico a sentarse en una silla de chino. No hay término medio.

JUNTA ORDINARIA DE ACCIONISTAS DEL BETIS

La presidenta cuida su cofradía

Susana Díaz ejerce de trianera como Arenas de macareno. A la presidenta le encanta acudir a su hermandad, presidida por un catedrático que ya impartía clases de Derecho Natural cuando ella era alumna en las caracolas de la facultad en la Sevilla de la pos-Expo. Ay, aquellos tiempos de don José Luis Murga, don Antonio Gordillo Cañas, Mikunda, Polaino, el gran Martín Serrano y algún otro aficionado a los cargos que aspira a rector y que se puede comer una… rueda de calentitos. Triana une hoy de nuevo a la presidenta y al profesor con motivo de la inauguración del nuevo tesoro de la cofradía. Al fondo, la preciosa Esperanza que estos días luce el manto y la saya del taller de Brenes, donde se inspiraron en las caídas del palio y en  el popular manto de los dragones, y el original fajín comprado por unos hermanos en un anticuario. ¡Cómo luce la Esperanza con Javier Hernández! Hay que preguntarle: ¿Qué vas a dejar para el día 18, pedazo de vestidor?

Morante da ejemplo de compromiso en el Baratillo

Moeckel sigue recogiendo apoyos a su plan de exigir tres años de pertenencia a una hermandad antes de salir de nazareno, lo que supone ponerle trabas a los capiroteros noveleros, o a los capiroteros profesionales, como usted prefiera llamarlos. José Antonio Morante, Morante de la Puebla, ha acudido al besamanos de María Santísima de la Caridad en su Soledad. Se acabó eso de acudir sólo el Miércoles Santo a vestirse de nazareno y agarrar la vara. Hay que dar ejemplo y asistir a los cultos. ¿O no? No está mal que las cofradías, con cierto criterio siempre marcado por la mesura, difundan en sus redes sociales ejemplos de participación de personajes conocidos en la vida cotidiana de la cofradía. Puede servir de testimonio útil. Hay que implicarse antes de hacer algo tan serio (y sufrido) como salir de nazareno.

 

La fuerza de la provincia

El Fiscal | 5 de noviembre de 2017 a las 5:00

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CUANDO Jesús Nazareno se refugia en San Antonio Abad y la última ola de lirios y oro rompe en la playa de las emociones, la fuerza de la devoción continúa viva en muchos pueblos de la provincia, de Andalucía e incluso de Iberoamérica. La devoción a Jesús Nazareno tiene una fuerza vertebradora a la que pocas veces se da la importancia que merece. Jesús Nazareno recoge oraciones el Viernes Santo en lugares muy distintos del planeta. Cuando un nazareno del Silencio forma en el tramo de los siglos, cumpliendo con el rito del andar parsimonioso y rápido a la vez, en muchos pueblos de Andalucía y a esas mismas horas, hay otros nazarenos como él que renuncian a cualquier comodidad, superan los miedos de los tumultos, y cumplen con el rito de cargar la cruz o alzar la cera morada. A las cinco de la Madrugada del Viernes Santo, cuando los primitivos nazarenos de Sevilla rinden las plegarias finales a nuestro Jesús Nazareno, justo en esos momentos sale el Nazareno de La Algaba, que lleva recibiendo el beso de las oraciones de su gente desde el siglo XVII. Sevilla, La Algaba, Alcalá de Guadaíra, Alcalá del Río, Marchena, Olivares, Paradas, Cazalla, Lucena y Priego de Córdoba, La Palma del Condado, Bollullos, Rociana o Escacena del Campo de Huelva, Archidona de Málaga, Jaén, La Puebla (México), etcétera… Se da así continuidad a la película de siglos de devoción morada que se rueda sin solución de continuidad en la noche de luna redonda de cada Semana Santa. La devoción a Jesús Nazareno vertebra muchos pueblos de Andalucía, tan distintos en sus arquitecturas, tan distantes hasta en sus preferencias políticas. Pero tan próximos cuando el Jueves Santo decae y llega la hora de la verdad antes de que salga el sol. El sol nos aproxima todo el año a los andaluces. Jesús Nazareno nos hermana. El mismo abrazo, la misma cruz, la misma devoción, la misma tierra.

La Hermandad de Jesús de La Algaba organiza del 11 al 19 una exposición en la que mostrará todo su patrimonio en la sede del Círculo Mercantil. Esta muestra se celebra al cumplirse cien años del nombramiento como hermana mayor honoraria de la aristócrata Pilar García Demaissieres, cuya gran devoción por el Nazareno algabeño le llevó a dejar en su testamento asignada una partida económica anual para la celebración de los cultos. Se inició así un periodo de esplendor que ha llegado hasta hoy. La exposición ocupará las dos salas del Mercantil. La primera de ella se centrará en la historia de la hermandad, desde sus orígenes en el siglo XVI, cuando rendía culto a un Niño Jesús Pasionista bajo la advocación del Dulce Nombre de Jesús, hasta la llegada, en la segunda mitad del XVII, de la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, la imagen que revolucionó por completo la religiosidad popular de este municipio de la Vega. Se darán a conocer también las diferentes atribuciones sobre su autoría, así como la relación que establecen varios expertos entre esta bella imagen y los titulares de la Hermandad de la Macarena. Habrá también un apartado especial dedicado a la Madrugada algabeña, cuando realiza estación de penitencia esta corporación, así como a la consagración de su templo, levantado con el esfuerzo y tesón de sus hermanos durante más de una década. En esta sala se expondrán diversos enseres litúrgicos, parte del ajuar del Dulcísimo Nazareno y algunos elementos de su paso, tallado por Antonio Martín a finales de los años cincuenta del pasado siglo. La segunda sala estará dedicada a la Virgen de los Dolores y a su ajuar con especial protagonismo al paso de palio, obra de Esperanza Elena Caro. La muestra se completa con un audiovisual dirigido y realizado por Antonio Casado, con la voz de Charo Padilla, la música de Manuel Marvizón y el asesoramiento de Diego J. Geniz. Prepárense para una película de alta calidad que les evocará los dos años del espectáculo audiovisual La Caja de la Semana Santa en las setas de la Encarnación.

Última semana
En siete días todo se habrá consumado en la Macarena. Tendremos nuevo hermano mayor. Irremediablemente, los derrotados pasarán al Estoril cofradiero. Siempre ocurre salvo honrosas excepciones, como la de Juan José Morillas, que jamás ha dejado de frecuentar la que es su casa y es hoy el mejor ejemplo de cuál debe ser la reacción de un cofrade tras un proceso electoral. Esperemos que esta semana no haya descarrilamientos por culpa de los nervios y que algunas meteduras de pata a cargo de hermanos de base en las redes sociales queden como anécdotas. Los candidatos comparecen en La Raza el martes y el jueves. Pedro Sánchez Cuerda da café para todos. Don Pedro sí que sabe. El mío, cortado.

La mejor solución
Pasan los meses y se tiene meridianamente claro que la solución más eficaz para blindar la Madrugada es retrasar su inicio. No nos engañemos. Cuanto más se demore, menor índice de riesgo. La labor de los expertos en seguridad será la de convencer a las hermandades de que menos noche es más seguridad. La luz ahuyenta el peligro.

El pertiguero
Primer golpe. Mañana a las 21:00 en Canal Sur Radio comienza la nueva temporada de El Llamador. Son ya 29 años en antena. Segundo golpe. “¿Cómo dices que han ido las pruebas de luces en las calles con vistas a la Semana Santa?”. Tercer golpe. Hay que visitar la exposición de la Virgen de la Angustia de Los Estudiantes en el Círculo de Labradores. El manto está soberbio en la sede monumental. Yciriales arriba. Yahotra vienen elecciones en Montesión, con vídeos electorales y todo. ¡Tres candidaturas!

El 49-O

El Fiscal | 10 de septiembre de 2017 a las 5:00

consejo de cofradías

CUENTAN que alguien con voz de Gila ha llamado a la sede de la calle San Gregorio, que todo el mundo sabe cuál es la sede de la calle San Gregorio por mucho que por allí haya despachos de la Junta de Andalucía de los que la gente sale para desayunar y tarda más en volver al currelo que San Bernardo en pasar por Santa María la Blanca. Dicho lo cual, que diría don Manuel Fraga, no hay otra sede en San Gregorio que la sede por excelencia, como no hay otro Consejo que el Consejo por antonomasia.

–Oiga, ¿es el Consejo de Cofradías? Mire, es para que pongan más cámaras de vigilancia en la calle… Sí… Cuantas más mejor, ¿sabe usted? Sobre todo para que se vea cuánta mierda dejan los señores de la carrera oficial, ¿sabe usted? Que la última vez había hasta una botella de Doble W entre los restos. Y respecto a lo del Martes Santo, dígale al presidente que aplique el artículo 49 apartado O de los estatutos, pero una O sin calle Castilla, ni Viernes Santo, ni túnicas de raso morado. ¿Lo ha apuntado usted todo para decírselo a don Joaquín de mi parte?.

Y así fue que se aplicará el artículo 49 apartado O, que dice lo siguiente sobre las competencias y funciones de la sección de penitencia: “Tener conocimiento, previa propuesta de cada sección, de las nóminas procesionales de todas las hermandades y cofradías, informándose con suficiente antelación de sus horarios e itinerarios para elevarlos a la autoridad eclesiástica y a cuantos organismos y autoridades fueran competentes. En el caso de hermandades de penitencia, el traslado de estos datos se entenderá realizado en el tradicionalmente conocido y llamado Cabildo de Tomas de Horas”.

Quiere decir que la reforma del Martes Santo, por la que se invierte el sentido de la carrera oficial, es una decisión que corresponde a la sección de penitencia, formada por los cargos generales y los delegados de día. Un hermano mayor del Domingo de Ramos o del Jueves Santo, por poner sólo dos ejemplos, no podrá meter la cuchara en este perol, por más que tenga una legítima opinión creada al respecto. Al pleno de Penitencia se le informará del guiso ya cocinado. Pero nada más. Así lo establece el 49-0. Se supone que los delegados de día y los cargos generales son de la línea del presidente, luego la decisión se tomará, cuando menos, en bloque.

Personalmente, no nos entusiasma la inversión del sentido de paso por la carrera oficial, pero escrito está que a esta Semana Santa herida y manoseada ha llegado la hora de las reformas. Y la gran coartada es la seguridad. Corren malos tiempos para anteponer cualquier razón que no sea la de la seguridad. Habrá que desatascar el Martes, como habrá que proteger la Madrugada, si es preciso saliendo todas más tarde para evitar las horas de la noche, para lo cual monseñor Asenjo da todas las facilidades de horario de la Catedral. Es el tiempo que nos ha tocado vivir. El 49-0 establece claramente el proceso. Y mejor que el Consejo tome la iniciativa antes de que lo haga la troika del gobierno local, el Cecop y la Delegación del Gobierno.

Y como dijo el del teléfono: “Oiga, no se olvide deque pongan más cámaras, ¿eh? Que nos queremos enterar de todo, hasta de las votaciones al pregonero. Y de las consultas previas, que son mucho mejores. ¿Oiga? ¿Y me pueden mandar el boletín? Es que me viene muy bien para elevar la pantalla del ordenador y mantener el cuello recto, ¿sabe usted? Que hay que cuidar las cervicales”.

 

 

El vídeo clave de la Madrugada de 2017

El Fiscal | 11 de julio de 2017 a las 19:14

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METIDOS en las calores de chanclas y pantalones piratas, cuando el sopor convierte en un acto heroico (que rima con paranoico) esto de escribir de cofradías, conviene hacer ya el debido acto de homenaje y justicia a quien lo merece, lo cual en Sevilla llega siempre tarde: como corresponde al ADN de la ciudad cicatera con los suyos. Llevamos meses hablando de la Madrugada, la noche antaño más hermosa que se ha convertido en un vuelo de Rainayr: un cachondeo vigilado. Meses analizando, meses escrutando, meses recabando testimonios, meses discutiendo en las tabernas… Pero aquí lo que de verdad sabemos, lo único cierto e incontestable, es cuanto se ve en el vídeo de Antonio Martín Iglesias, el único que estaba en el sitio oportuno, en el momento justo y haciendo lo que tenía que hacer: grabar el antes, el durante y el después de la avalancha que echó contra la pared siete siglos de historia en la calle Cuna. Que viene, que viene, psss, psss… Y no venía nadie. ¡A mi que los arrollo!. Y nadie arrollaba a nadie, todos se arrollaban a sí mismos. Gracias al momento estelar de este hermano del Silencio (va por usted, Stefan Zweig), que ha prestado un gran servicio a su cofradía sin estar vestido de nazareno, a toda la Semana Santa y a toda la ciudad, hemos visto que la Madrugada no tiene más enemigo que su propia vulnerabilidad, ni mayor defensa que la de quedarse quietos. Con lo bien que sabe Sevilla quedarse quieta y aún tiene que aprender a hacerlo en la noche más importante. Gracias a Toni vemos la perfecta reacción de los nazarenos del Silencio, que se abren como el Mar Rojo para abrir paso… ¿a quién? A nadie. Y se vuelven a cerrar para seguir haciendo lo de siempre: retornar a San Antonio Abad. Gracias a Toni, hermano primitivo desde 1980, vemos cómo los diputados canastilla se quedan como José Tomás ante el toro, o como Adolfo Suárez cuando entraba Tejero en el Congreso: clavados. Y esos mismos canastillas llaman a la calma con una rapidez y naturalidad dignos de reconocimiento. Vean el vídeo de Martín Iglesias una y otra vez. Oirán voces que claman: “¡No pasa nada, no pasa nada!”. Es la ciudad que corre de sí misma, la ciudad que ha construido su propio fantasma a medida y que sólo lo extirpará con el tiempo, porque sólo con el tiempo se reconstruye la confianza. Aún no se ha valorado suficientemente el poder de las imágenes grabadas en la calle Cuna. No había ningún enemigo extraño más allá de la fatal combinación de la psicosis con la mala educación en un contexto de degradación de la convivencia urbana. El informe oficial del Ayuntamiento incluye hasta un sesudo estudio sobre la evolución del clima de la Semana Santa para evaluar factores de riesgo en la Madrugada. Pero nada como el vídeo de Martín Iglesias, al que bien podrían dar el Demófilo a la Contribución Permanente. ¿No daban uno al Arte Efímero? Pues que inventen el de la Contribución Permanente. Se ve cómo se rompe la normalidad sin causa alguna. Por eso, precisamente por eso, se restauran de inmediato el público y la cofradía: porque no hay nada. Por todo eso y, además, por el sentido de la disciplina.

Hubo hermanos temerosos de Dios que fundaron la cofradía en el XIV, otros que levantaron la capilla, los altares y los retablos, otros que defendieron dogmas antes de que Roma los proclamara, muchísimos que diseñaron con la escuadra y el cartabón de los años, de los siglos, una cofradía perfecta, otros que impulsaron el cambio de Virgen, otros que sellaron las grietas de la iglesia… Y ha habido uno que ha mostrado a todos las verdades desnudas de la Semana Santa que nos ha tocado vivir: el miedo es libre y hay cofradías, como Lázaro, que se levantan y andan.

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Los 100.000 euros de un tesorero con silenciador

El Fiscal | 2 de julio de 2017 a las 5:00

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A paso racheao, sin que se mueva un varal maestro del escándalo ni de la polémica, el tesorero del Consejo ha ido metiendo la tijera en las cuentas de la carrera oficial y de la institución para engordar la hucha de las subvenciones de las hermandades. ¿Usted ha leído u oído alguna queja o ha percibido en algún momento que se haya liado el taco por el programa de reformas aplicado por este tesorero con silenciador? Nada. Como si el Silencio estuviera pasando por Cuna.

–Pues cuidado con la avalancha, oiga.

El caso es que ha ocurrido como cuando bajaron el giraldillo una mañana de Feria, que nadie se dio cuenta porque estábamos todos como los apóstoles de la hermandad del tesorero: dormidos. A veces a esta ciudad le tocan cosas aparentemente esenciales, pero nadie se inmuta. Yen otras ocasiones se soliviantan los ánimos con polémicas estériles. Pacovélez, como todo el mundo lo llama, prescindió de los silleros que aún figuraban en el esquema de explotación de la carrera oficial. Sí, ahora es cuando de verdad la gestión está asumida al 100% por el Consejo de Hermandades. Hasta ahora se había ido ganando en autonomía, pero no era plena. Esta medida ha reportado a la institución 60.000 euros que pasan a ser repartidos en las dichosas subvenciones.

Y Pacovélez ha metido las tijeras también en los gastos internos de la institución, lo que ha supuesto 38.700 euros más para las hermandades. Se trata en total de 100.000 euros, una cantidad que, cuando fue leída por el tesorero en el pleno de Penitencia del pasado martes, pasó casi inadvertida para la mayoría de los hermanos mayores, más preocupados en que las corporaciones de vísperas no puedan meter la cuchara en el perol del dinero en las mismas condiciones que las que pasan por la Catedral.

Alguien sí se preguntó en su fuero interno: ¿pero en qué se gastaban el dinero en los mandatos anteriores para que el Consejo pueda funcionar a partir de ahora con casi 40.000 euros menos? En la institución no sueltan prenda por cuestiones de “elegancia”. Eso dicen. ¿Cuántas croquetas y pavías se pueden comprar con 40.000 euros? ¿Cuántos viajes al Vaticano se pueden pagar? ¿Cuántas comidas de despedida de los cargos institucionales con exquisitos platos de bacalao? Nada, Sainz de la Maza nos deja sin saber el antiguo destino del dinero. Alguien en el Consejo ha dicho estos días lo que dijo aquel director de Canal Sur en el Parlamento: “De papeles ando chungo”. Nadie quiere sacar un papel del pasado. Lo dicho: chungo.

El pleno del martes se celebró con esa plúmbea normalidad que marca este tipo de sesiones. La mayoría reconoció el “gran esfuerzo” del tesorero por recortar partidas propias para aumentar las subvenciones. Con los bolsillos llenos todo es más relajado. El ambiente sí se enrareció –como ya es costumbre– cuando tocó tratar las reivindicaciones de las diez hermandades de vísperas. Intervinieron los hermanos mayores de la Soledad de San Lorenzo, señor Pineda, y de la Vera-Cruz, señor Cristóbal, que se mostraron ya hartos por tener que tratar otra vez el mismo asunto y, por supuesto, contrarios a una subida de los importes. El ambiente generalizado era, como siempre, de rechazo a que las hermandades de vísperas ingresen en el club de las subvenciones de las que hacen estación a la Catedral.

Para seguir mareando la perdiz, que es lo de que se trata, el Consejo ha propuesto la constitución de una comisión que estudiará el asunto. En esta comisión se integrarán representantes de todos los días de la Semana Santa, incluido alguno de las propias hermandades de vísperas.

Al presidente, señor Sainz de la Maza, se le notó visiblemente molesto por la carta en la que las de vísperas solicitan el cumplimiento de la promesa de recibir un 7% de los ingresos de la carrera oficial. Y, por supuesto, sigue enojado por la publicación de la misiva en esta dominical Puerta de los Palos.
Los hermanos mayores de las vísperas salieron con una impresión bastante negativa. Son pesimistas. A todo esto hay que sumar que a la mayoría de ellas les ha sentado mal que La Milagrosa se haya precipitado al pedir su ingreso en la jornada del Domingo de Ramos. Por su cuenta y riesgo. El caso es que el grupo ha quedado fracturado de alguna forma, lo cual beneficia a un presidente molesto por cómo han encarado sus peticiones.

El caso es que entre el ruido de las vísperas y el silenciador que Pacovélez ha aplicado a sus importantes y beneficiosas reformas, pasó casi de puntillas el asunto de los 100.000 euros que el Consejo ha logrado rescatar entre la carrera oficial y los gastos internos. Pero nosotros seguimos insistiendo. ¿Cuántas papas aliñás cabían en el Prado de Sebastián?, se preguntaba El Pali. ¿Cuántas croquetas de jamón se hubieran podido comprar a lo largo del próximo curso con esos 38.700 euros de los que ya no dispondrá el Consejo para sus cosas? Oh, misterio.

Lo que parece un reto difícil es que las subvenciones vuelvan a subir en el segundo año de mandato. ¿De dónde más va a recortar Pacovélez? ¿Del boletín, tón? ¿De los gastos para enmarcar nuevos cuadritos, que la sede del Consejo parece Casa Ricardo? ¿De los taxis que ya no se utilizan? Dilecto Paco, que malamente ha acostumbrado usted a las hermandades en su primer año. En la jerga podemita se puede decir que este tesorero ha aplicado el ¡Sí, se puede!, ha acabado con la casta de los silleros, ha fulminado los gastos suntuarios (y otros) y ha aumentado los ingresos de la pobrísimas hermandades. El que quiera cerveza que se la pague en el Casablanca, que de allí no se puede salir con croquetas en los bolsillos. En el Consejo ya no dan… ni café.

Don Pedro Morales

El tratamiento de don estaba más que justificado. Por edad, por trayectoria, por humildad, por sencillez. Y por genialidad. Tendría marchas mejores que Esperanza Macarena, que doctores tiene la música, pero nos ha dejado para siempre una de las melodías que mejor recrea el entusiasmo y el fervor que generan el paso de la Virgen de la Esperanza por cualquier calle en la Madrugada. Oír Esperanza Macarena es estar viendo la Virgen. Arranca la marcha, con ese inicio inconfundible, y siempre hay alguien que apostilla:“Ésta es la de Morales”. Con su muerte se va un símbolo, un apellido ligado a la mejor música de la Semana Santa con la que han crecido varias generaciones de sevillanos antes del boom de ruidos, combinaciones estruendosas y sobreproducción low cost. Morales es ya un clásico, su trabajo forma parte de nuestra vida. Pocos pueden presumir de haberlo logrado.

Canal Sur

Ocurrió esta semana en la sede de la televisión pública andaluza. Salía del plató Mario Jiménez, portavoz del grupo parlamentario del PSOE, y entraba en una tertulia el popular Jaime Bretón. ¿Saben de que hablaron durante unos minutos? Sí, de cofradías. Ambos son hermanos del Silencio. Jiménez confesó que le gusta ver la cofradía por Cuna y que dejó de salir en 2008. Llegó a ser costalero.

Madrugada

El viernes pudieron leer en estas páginas las principales conclusiones y reflexiones del informe oficial de la Madrugada que ha elaborado el Ayuntamiento. En breve será entregado a la Policía. Se descarta organización previa en las cinco Madrugadas en las que se han vivido tumultos. No hay nada. No hay más.

El lagarto de la Catedral

“¿Recuerdas que te anuncié, inquieto Fiscal, que habría cambios en la planta alta de Palacio, en el círculo más próximo al arzobispo? No me equivoqué. Ya has visto que el secretario Borja Núñez tiene nuevo destino pastoral. Deja una buena imagen en la curia, muy buena”

La guardia del Señor

El Fiscal | 11 de junio de 2017 a las 5:00

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LA Madrugada vivió años difíciles en la Transición, cuando algunos confundieron ciertos valores y la convivencia urbana se tensionó. No hubo algaradas, es cierto, pero la calle Arfe, por ejemplo, era un punto conflictivo por la presencia de los entonces conocidos como punkies. Las crónicas describen los cristales rotos que se esparcían por algunos energúmenos al paso de los nazarenos del Gran Poder en el recorrido de regreso. Y el griterío habitual en los callejones. El Arenal era un lugar que muchos cofrades evitaban para ver al Señor. En el Ayuntamiento de entonces se lió a cuenta del uso de los chaqués en los palcos oficiales. Unos querían, otros no. Estaba todo marcado por los nervios propios del cambio de régimen político. En la Semana Santa aún se veían penitentes con grilletes y, por supuesto, muchos puestos de venta ambulante donde se despachaban salchichas olorosas y latas de refresco a las que luego se daban innumerables patadas para meter ruido a la noche más hermosa de la ciudad.

Rafael Duque del Castillo, entonces oficial de la junta de gobierno del Gran Poder, tuvo la idea de proteger la cabeza del cortejo, blindarla de alguna manera, consciente de que los primeros tramos son los que sufren mayor riesgo al asumir la función de abrir paso. Reclutó entonces a los hermanos Lacave, caracterizados, entre otras virtudes, por ser fuertes y corpulentos. Se dijo entonces que entre los primeros Lacave sumaban 300 kilos de peso y una altura de 5,64 metros. Entre sus primeras funciones estaba la de facilitar la llegada de la cruz de guía a la Campana, pues el gamberrismo amenazaba el paso de la cofradía por la Plaza del Duque. Si se fijan, los puntos negros de hace varias décadas siguen siendo hoy los mismos. Aquella hermandad se inventó su propia guardia suiza, que tenía un efecto eminentemente disuasorio, como no podía ser de otra manera. Y así sigue siendo hasta hoy. El apellido lleva treinta años dando nombre a los escoltas de la cruz de guía del Gran Poder y de algunas otras cofradías que lo han hecho suyo: se sale de Lacave cuando se escolta la cruz de guía. Ellos son la primera guardia del Señor. Ellos lo fueron cuando los policías nacionales no vestían de azul ni existía el Cecop.

Cuando hemos leído que faltaron policías en la cabeza de cortejo del Gran Poder, nos hemos acordado rápidamente de los Lacave, los primeros guardias del Señor. La gigantesca silueta de un Lacave con el palo en la mano bastaba entonces para que algunos se dejaran de bromas. Tenía el efecto de quien conduce a más de 120 kilómetros, otea un tricornio y levanta el pie del acelerador de inmediato.

A aquellos problemas se le dieron nuevas soluciones con los hermanos Lacave. Después, con el paso de los años, vino el polémico paso por la Plaza de la Gavidia, por la que el Gran Poder quiso seguir pasando a pesar de que otras hermandades evitaron una plaza marcada por la movida nocturna de principios de los años noventa. Y a partir de 2000 comenzó la amenaza de los tumultos. Los tiempos recientes demuestran que las amenazas siempre han existido. No hay Madrugada sin puntos negros, no hay historia sin conflictos. Hubo un comisario de Policía Nacional, Antonio Bertomeu, que hasta planteó la creación de un cuerpo de voluntarios para su actuación especial en la Madrugada, una iniciativa que no prosperó.

Quede claro que el Señor tiene su guardia propia en la cabeza del cortejo. Yo ponía a los Lacave todo el año a patrullar por la ciudad. A esta ciudad le hacen falta muchos Lacave con sus cirios apagaos de color tiniebla. Que se llaman palos. De palermo.

 

Dinero, dinero
El viejo cofrade recordó hace unos días que la oposición de algunos hermanos mayores al ingreso de la Resurrección en la nómina de Semana Santa no era por razones litúrgicas: “Era simplemente por dinero, porque había que repartir la tarta de las subvenciones entre una más. Cabíamos entonces a menos. A nadie le molestaban los horarios ni los itinerarios de esta cofradía, que ya se sabía que saldría el domingo, sin alterar en nada a las del sábado. Lo que algunos hicieron entonces fue lo que hoy llamaríamos postureo”.

El momento actual
Con cuatro cofradías en la cola, a la espera de negociar sus incorporaciones, muchos ya han levantado la ceja como entonces. Si la Corona, la Milagrosa, la Misión y Pino Montano entran en la Catedral, son cuatro más para el reparto de la tarta económica, amén de las estrecheces horarias y los cruces de camino que habrán de estudiar los ingenieros, que hay ingenieros expertos en la materia que se han preparado a fondo en Harvard. Las cuatro cofradías citadas quieren cobrar como las que pasan por la carrera oficial, una visión que reduce la Catedral a meta volante con derecho a avituallamiento (económico). Tan es así que quieren cobrar ya como las demás, que es lo que dicen les prometió el equipo actual de gobierno en el Consejo, donde piden tiempo para hacer las cosas a la velocidad adecuada.

El pertiguero
Primer golpe. Oído esta semana: “Yo creo que alguna novedad nos vamos a encontrar aún en la investigación, te aseguro que estamos trabajando a fondo en el asunto. Ypara el próximo año deberían hacer un presupuesto de gasto en cámaras de seguridad. Eso seguro”. Segundo golpe. Atrioscopia. La cosa se va animando (o calentando) junto al Arco. Los nombres de las incorporaciones a las candidaturas de Santiago Álvarez y José Antonio Fernández Cabrero se van filtrando poco a poco. Hay quien apuntaba en la aldea del Rocío a la posibilidad de que, al final, sólo concurriera una lista, pero parece una opción con muy poca fuerza. Tercer golpe. Glorias. ¿Una magna procesión por los 90 años de aquel congreso mariano hispanoamericano? Y ciriales arriba. Aquello se llamó “cabalgata”. Eran otros tiempos.

El lagarto de la Catedral

“Hemos vivido una semana de luto en la Iglesia de Sevilla por el fallecimiento del sacerdote Cristóbal Jiménez Sánchez. En la curia muchos ni lo saben, pero este reverendo fue fundador de la Hermandad de la Sed, donde era tenido como una figura respetable, un faro y guía de la cofradía”

La fuerza de la inocencia

El Fiscal | 4 de junio de 2017 a las 5:00

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LA verdad está en los niños, en sus rostros indisimulados, carentes de hipocresías, exentos de cinismos de laboratorio. Los niños dicen la verdad desnuda, que es la mejor verdad. Hay niños del Silencio que salen a cara descubierta, que es lo más difícil. No hay antifaz que cubra el rostro de sueño, ni que permita la relajación de un bostezo por Francos, ni un movimiento para aliviar el cuello por Cuna, ni por supuesto un esparto ceñido que ayude a mantener la verticalidad cuando el sueño busca las tablas por la Plaza del Duque. Son niños expuestos a las miradas, al juicio de los que acuden al encuentro del Dulce Nazareno y de los ojos almendrados de la Concepción. Estos niños del Silencio están más obligados que nadie a mantener la compostura. Están sencillamente expuestos. No se pueden quejar de la cera caliente que se derrama por sus manos, tienen que llevar los cirios erguidos, sin caer en la tentación de usarlos como báculos ni de portarlos con la fea inclinación de una caña de pescar. He visto ya hasta tres veces cómo son arrollados estos niños del Silencio que forman tras el paso de palio acompañando al preste:en los años 2000, 2015 y 2017. Son los niños del cortejo litúrgico del Silencio, algunos tienen sólo diez años y asumen libre y voluntariamente pasar la noche en vela detrás de la Virgen de la Concepción, soportando en ocasiones la mala educación de quienes no viven la Madrugada sino vivaquean la noche, aguantando en silencio preguntas o comentarios impertinentes y recibiendo también el cariño discreto, casi imperceptible, de algunos familiares: una fotografía desde un palco, algún guiño al pasar por el Aero de la Avenida, sonrisas cómplices para aliviar los metros finales de la estación de penitencia. Los niños del Silencio, estos niños del cortejo litúrgico, estaban adiestrados en caso de avalancha, pero tuvieron la mala suerte de que la primera les sorprendió en la Plaza del Salvador, sin pared en la que cobijarse.

Hace unos días que han aparecido los dibujos realizados por uno de estos niños que sufrió los tumultos. Se titulan Cómic de la Madrugada de Semana Santa. El pequeño autor describe su salida en condiciones de “normalidad”, precisa que fueron dos las avalanchas sufridas, cuenta que había una “montón de cosas rotas” por el suelo y sobre todo y por encima de todo, deja un mensaje que es toda una proclama de esperanza en futuras Semana Santa sin incidentes: “Al final todo acabó bien”.
Estos niños del Silencio, los últimos de la cofradía, los que cierran la comitiva más fugaz de la Semana Santa, rápida en su caminar y lenta al pasar las páginas de la Historia, merecen todos los esfuerzos posibles para que nunca vuelva a ocurrir lo que sucedió la pasada Madrugada. Por ellos –porque a ellos hay que legarles la Madrugada sin sobresaltos que a nosotros nos fue transmitida– hay que hacer lo imposible para que las cofradías no sean expuestas al riesgo. Los niños del Silencio, los monaguillos del Gran Poder, los pajes del Calvario, los innumerables nazarenos jóvenes de la Macarena, la Esperanza de Triana y Los Gitanos. La Semana Santa no puede prescindir de ninguno. Sería una derrota. Pudieron romperse cirios y cruces. Pudieron volar los canastos y quedar algún antifaz prendido de una reja a la espera de dueño, pero nunca podrá quedar la rota la ilusión infantil por la noche más hermosa de la ciudad.

Lo dijo alto y claro Jaime Rodríguez Sacristán, catedrático de Psiquiatría: los niños no pueden cogerle miedo a la Madrugada. Frente al miedo hay que contraponer la devoción, la historia y la tradición. Nada como hablar, escribir o dibujar para expulsar el demonio del pánico. Nadie puede derribar más de siete siglos de historia con una algarada. Porque al final –siempre– todo acaba bien. Lo dice uno de los niños del Silencio, uno de los que mira al frente en clara expresión de futuro, uno de los que aprende a ser nazareno sin túnica: el reto más difícil, el objetivo más hermoso.

 

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El proceso está en marcha

Las conversaciones para ampliar la nómina de la Semana Santa han comenzado. Las cuatro hermandades interesadas ya se han reunido en el Consejo con la cúpula de la institución. La Misión, la Corona, la Milagrosa y Pino Montano son las cuatro hermandades que tienen solicitado su ingreso desde los tiempos de Adolfo Arenas en la presidencia del Consejo. Sainz de la Maza se ha comprometido a tramitar las solicitudes. Prosperarán o no, pero lo que no quiere es que se pasen más años metidas en un cajón. El primer acuerdo que se ha tomado es que los delegados de penitencia trabajen, tomen el pulso a sus días, evalúen las opciones de horarios e itinerarios y, después, ya se verá. Los estatutos son claros en esta materia: se precisan dos terceras partes de las hermandades de cada jornada para permitir el ingreso de una nueva. En el Consejo aseguran que mantendrán una especie de neutralidad activa. Sin más.

Madrugada 2018, Catedral abierta

El Fiscal | 28 de mayo de 2017 a las 5:00

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CUALQUIER reforma en la carrera oficial que incluya la supresión de asientos para ganar en seguridad es un reto especialmente complejo, porque necesita de la aprobación del Pleno de hermanos mayores de penitencia. Y, por desgracia, una Semana Santa mercantilizada también ha hecho mella entre los hermanos mayores, que en muchas ocasiones sólo atienden a si la subvención anual se resiente, se queda igual o aumenta. Hay una carencia grave de altura de miras mientras Sierpes, por ejemplo, sigue siendo un avispero. La Madrugada no es un problema de seis hermandades como Cataluña –valga el ejemplo– no es una cuestión sólo de los catalanes. Interesa a toda la Semana Santa, interesa a toda España. La Madrugada es un problema de toda la ciudad. Antes de meterle mano a la carrera oficial y de evidenciar el bajo nivel de los dirigentes cofradieros, existen otras soluciones racionales que ya se están barajando por parte de los responsables en la materia. Además de aumentar las cámaras de seguridad tanto en número como en calidad y opciones de grabación, y de estudiar los aforamientos y acotamientos, existe una opción a tener muy en cuenta, como es la de retrasar tres horas el inicio de la madrugada en la carrera oficial. Esto es, se trata de que haya un tramo horario amplio libre de cofradías en el centro entre Pasión y el Silencio, entre la última del Jueves Santo y la primera de la Madrugada. Con los bares cerrados a las doce y la salida del Silencio fijada a las tres o cuatro de la madrugada, la Plaza del Duque y Alfonso XII, por ejemplo, ya no serían un campamento propenso para borrachuzos y vivaqueadores a los que poco importa la celebración religiosa.

Retrasar la Madrugada tres horas no supone –ojo– que las seis hermandades salgan tres horas más tarde. Habría que estudiar cada caso y, siempre, habría que seguir teniendo en cuenta los peligrosos cruces entre cofradías que son de sobra conocidos.
Una de las grandes novedades es que la autoridad eclesiástica no pondrá reparos en ningún caso para que las cofradías sigan pasando por la Catedral a partir de las 09:30 horas, la hora de rezo del oficio de laudes por los canónigos en el coro de la Catedral. Hasta ahora se obligaba a Los Gitanos a dejar libre el templo a las 09:20. Fuentes del Arzobispado han dejado claro que si la Madrugada se debe retrasar por motivos de seguridad, el Cabildo no pondrá obstáculos a tener abierto el templo la mañana del Viernes Santo. Es perfectamente compatible el rezo de laudes con la Macarena pasando, por ejemplo. Es más, tiene que resultar de especial belleza. La autoridad eclesiástica ha sido, pues, la primera en dar un paso al frente, en tomar conciencia de que todas las partes han de ceder por el bien de la noche más hermosa.

En las cofradías hay quien opina que retrasar el inicio de la Madrugada es una suerte de derrota. Pero también hay quien estima –creemos que con razón– que lo inteligente es tomar decisiones en función de las circunstancias que nos han tocado vivir. Somos hijos de nuestro tiempo. Hoy hay unos peligros que hace veinte años no existían. Hoy la noche está encanallada como hace tres décadas no lo estaba. A los sevillanos de los años 30 del pasado siglo les tocó vivir dos años sin cofradías en la calle. A nosotros nos ha correspondido salvar una noche que es la “culminación y síntesis” de la Semana Santa. Si se tiene bien estudiada cuál es la franja horaria donde se concentran los riesgos (la hora y media que abarca desde las 04:00 a las 05:30), habrá que tomar medidas encaminadas a no concentrar las seis cofradías en el corazón del centro histórico en ese período de tiempo. Yhabrá que tener –insistimos– ese espacio de respeto, de seguridad, entre el final del Jueves Santo y el comienzo de la Madrugada. Hay que evitar el fenómeno de la sesión continua que tanto perjuicio provoca porque retiene a cierto público bebedor en las calles que a partir de las cuatro de la Madrugada no está precisamente interesado en las últimas novedades de la Casa del Libro, sino en hacer literalmente el ganso.

Si la autoridad eclesiástica ha dado el primer paso (y así nos consta), el Consejo de Cofradías tiene muy claro que ha de ir de la mano del Ayuntamiento en todo este asunto. Juntos. Sin fisuras. Ylas hermandades tendrán que dejar de interpretar ciertas decisiones en clave de pérdida de poder o de merma de influencia. Ya se ofreció un espectáculo sonrojante con motivo de la discusión de horarios e itinerarios previa a la Semana Santa de 2016.

El retraso en el inicio de la Madrugada no debe provocar una colisión con el inicio de la jornada de la tarde del Viernes Santo. Se trata de salir más tarde y terminar a la misma hora, para lo cual habrá que hacer un esfuerzo que es perfectamente asumible y, por supuesto, algunas hermandades tendrán que tomar medidas concretas. Ceder. Ser generosas. Si la Madrugada tiende a terminar a las dos de la tarde, debe seguir terminando a esa hora.

Se acabó el corsé de las 09:20 horas. No habrá problemas para acceder a la Catedral durante toda la mañana del Viernes Santo. Los laudes no son los oficios, ni la vigilia de Resurrección. Son un oficio precioso perfectamente compatible con el paso en silencio de una cofradía. No se trata de una derrota, sino de una modificación de hábitos. La derrota sería no salir, dejar de sacar la cofradía a la calle. Es la hora de mover las piezas con inteligencia. Una cofradía no debe ser expuesta a riesgos. Ninguna.

¿Cuándo hablarán los ministros de la Madrugada?

El Fiscal | 30 de abril de 2017 a las 5:00

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AL humo de las candelerías apagadas con el beso del clavel (El Clavel, qué buen licor cazallero) nos tenemos que preguntar si algunos ministros del Reino de España se han apuntado al silencio con minúscula, si es que no estuvieron en Sevilla los que estuvieron, porque estuvieron nada más y nada menos que tres, como tres tristes tigres, o si es que toman Sevilla como pasarela de vanidades y de mangazos y ahí se quedan ustedes con sus cuitas, sus veladores, sus polémicas y en el puesto número 46 de inversiones del Estado. Aquí vino Zoido, ministro del Interior, pero muy de interior, a calentar el sillón en el pregón y en el palquillo de la Campana. Aquí vino Rafael Catalá, ministro de Justicia, a dar el mangazo de balcón macareno en la salida de la cofradía. Y aquí vino María Dolores de Cospedal, ministra de Defensa, a calentar el palco VIP de primera fila de la Plaza de San Francisco. Todos se hicieron sus fotos con nazarenos, costaleros y hasta con bomberos. Los vimos sonreír y hasta tocar los martillos de los pasos. Pero ni mú de los incidentes de la Madrugada. El ministro del Interior descargó el marrón –por lo visto– en el subdelegado del Gobierno, que es uno que puso él mismo con el único objetivo de defenestrar por motivos internos de partido a la que funcionaba, Felisa Panadero. Zoido ha dicho poco, casi nada, de lo ocurrido aquella Madrugada. Como tampoco dijo nada cuando ocurrió lo que ocurrió en 2015 y entonces era alcalde. ¿Dónde estaban, por cierto, los responsables municipales en 2015 cuando la cofradía del Silencio fue derribada? Alguno estaba en la playa, alguno iba de nazareno y alguno estaba ya a esas horas de la noche con los asuntos de Morfeo, que te veo, Tadeo. El socialista Juan Carlos Cabrera, el solito, ha reaccionado mejor en 2017 que todo el gobierno de los veinte concejales en 2015.

Cuando los sucesos del año 2000, el gobierno de España se tuvo que pronunciar por escrito. Tardó, pero lo hizo el 25 de mayo. Aquí han venido tres ministros al jajajá y el jijijí. Y poco más hasta ahora. Han dejado a peones de brega para dar la cara. Junto a estas líneas tienen reproducida la contestación del Ejecutivo a preguntas del diputado Felipe Alcaraz (IU). “Efecto dominó”, ya dijeron entonces. Aquel año se rompió el encanto de la noche, aquel año se derrumbó el castillo de arena de la Madrugada, aquel año supimos que éramos vulnerables. Sólo un informe interno apuntó a una causa distinta a la oficial: la exhibición de las armas reglamentarias de algunos agentes pudo disparar la alarma. Pero poco más. El Gobierno de España de 2000 –entonces estaba Mayor Oreja al frente de Interior– se tuvo que pronunciar oficialmente, salir del burladero del silencio gracias a un comunista.

Después de repasar las escenas de pánico, resulta poco edificante que a las pocas horas de los sucesos estuvieran los ministros de paseo y sin decir media palabra sobre lo sucedido. Algunos dicen que era la mejor forma de emitir un mensaje de normalidad. Esta ciudad es más que un palquillo, un balcón, el escenario del pregón o un palco de vanidades. Es más que la ciudad a la que “se baja” en AVE un par de veces al año para disfrutar “del Sur”. Cedemos varas, balcones y palquillos a cambio de nada. Nos sentimos pagados con la sonrisa condescendiente, satisfechos con la foto en el tuit . Nos bastan los peones de brega. Servimos con gusto el café y limpiamos en silencio las manchas que los invitados nos han dejado en el mantel. Y encima nos comemos alegres las pastas de cortesía que ni siquiera han probado. Tenemos nuevo eslogan. Sevilla, destino de ministros. Sevilla, agradaores sin fronteras.