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Un emérito en el atrio

El Fiscal | 12 de noviembre de 2017 a las 5:00

Entrevista Mauel García Hermano Mayor de la Macarena.

EL tiempo nos ha alcanzado, Manolo. Qué suerte que nos haya cogido en este noviembre con sus primeros fríos aún bañados por la timidez del que llega tarde. El tiempo siempre nos alcanza. A todos. Pero sólo los escogidos pueden vivir el lujo de ser alcanzados una y otra vez por el tiempo. Sólo los que aguantan, los que se resisten al portazo y saben interpretar los días que les ha tocado vivir, pueden hacer eso que llaman ir quemando etapas. ¿Quién te iba a decir, Manolo, que tras la pena de no ser delegado de Fiestas Mayores vendría la gloria de tus mejores años macarenos? Sí, las dos veces con oposición en las elecciones, pero los triunfos saben mejor cuando se han trabajado, se valoran más, te hacen más elegante en la victoria, más humano y menos divino, más cálido en el trato y más amable en los juicios. Otra vez toca clausurar un período. Un día se acabó la vida escolar en el San Francisco de Paula, otro terminó el ciclo de treinta años marcado por ese despertador tronando a las cuatro de la madrugada, ¡despierta Manolo que hay que ir a comprar la fruta y las verduras al Arenal y a preparar después el puesto de la Encarnación!, otra jornada tocó dejar colgados el fajín y la medalla de concejal, dejando atrás el boato de la Expo y el trato directo con Juan Pablo II, y ahora es el momento de soltar la vara de las capillas. Qué lujo, don Manuel, poder contar tantas experiencias, libro abierto de la vida, leyenda del atrio, Reagan del Arco, la elegancia siempre de un traje Príncipe de Gales, las luces largas del que se sacude las pelusas de las envidias con un ademán casi mecánico, sin mostrar un atisbo de rechazo a los pájaros de una ciudad en la que, siempre, hay una rama para todos. Las piernas podrán sentir fatiga, pero la cabeza está lúcida para vivir, decir que se ha vivido y estar dispuesto a seguir viviendo y, sobre todo, a recorrer esa senda que comunica sus dos casas: la de San Luis y la Basílica de la Macarena, un camino de adoquines que siempre conduce a la Esperanza.

Qué lujo, Manolo, que el tiempo nos alcance otra vez, nos sorprenda con el antifaz al hombro, el pelo revuelto y la cara pálida, que es como siempre acaban todos los cursos, porque el año natural se cuenta de Madrugada en Madrugada, de mañana de Viernes Santo en mañana de Viernes Santo.

La vida es eso que ocurre cuando no se está delante de la Virgen de la Esperanza, sentado en un banco como uno más, siempre como uno más, tras haber dedicado dos o tres saludos en el atrio, atendido la enésima llamada de un político que quiere asistir a la bajada de la Virgen, y haberle pedido a un hermano que lo espere un segundo, que aguarde un instante en la tienda, que enseguida suben juntos al despacho, pero que le deje primero ir a ver a la Virgen.

La vida es que un hermano se casa y te invita a su enlace. A Manolo se le pone la cara seria y dice con mucha firmeza, advirtiendo con su expresión que no hay posibilidad de enmienda a lo que va a oír: “Yo ya te puedes imaginar lo que te voy a regalar:un marco de plata… con la Virgen de la Esperanza”. Y por tantas casas de Sevilla está esa preciosa foto que recoge oraciones domésticas, esos recuerdos de quienes entraron en el camarín de la Virgen gracias a Manolo: presidentes de Gobierno, premios Nobel, aristócratas, niños sanados, mujeres que pidieron ser madres y lo fueron, e hijas que sintieron vivos a sus padres por un instante. Qué lujo, Manolo, poder seguir sumando emeritudes. Dicen que cuando el Papa Francisco definió la ancianidad en el inicio de su pontificado, estaba pensando en Manolo García: “Es la sede de la sabiduría”. Amén.

Iglesia del Salvador.

La propuesta de Moeckel que gusta a las administraciones

Café para todos, no. Para casi todos, sí. Salir de nazareno recién inscrito en la cofradía, no. De ninguna manera. Se deberían tener tres años de antigüedad. Moeckel ha elevado una propuesta interesante a las administraciones públicas: al Gobierno de la Nación, que tiene las responsabilidades de seguridad, y al Ayuntamiento, que soporta el peso de la logística del tráfico,  las inspecciones, el urbanismo, el consumo y otras competencias en una fiesta tan compleja como la Semana Santa. Ricardo Gil-Toresano, subdelegado del Gobierno, la ve con buenos ojos. Y Juan Carlos Cabrera, delegado de Seguridad, Movilidad y Fiestas Mayores, también. Con la exigencia de tres años de antigüedad se espanta a los noveleros, a los recién llegados que aún desconocen la vida de la cofradía, a los individuos que compran el paquete de la Semana Santa en una agencia de turismo con derecho a salir en una cofradía, etcétera. De alguna forma, hay hermandades que ya obligan a asistir a los cultos durante todo un año antes de efectuar la estación de penitencia por primera vez. Se trata de controles internos hechos con sutileza. Para eso están los reglamentos de las cofradías, los censores, los fiscales o como se les prefiera llamar. Las administraciones (el Estado y el Ayuntamiento) ven un posible freno a la masificación. La propuesta está hecha.

Exposición Jesús

La pasión de Diego J. Geniz por su hermandad

El viernes se inauguró en el Mercantil la exposición Jesús, la fe de un pueblo, en la que el periodista de esta casa, Diego J Geniz, ha puesto todo el amor que siente por su pueblo de La Algaba, toda la devoción que profesa a ese Nazareno que recoge cada Madrugada las plegarias de sus paisanos y toda la elegancia personal que atesora en las palabras que pronunció en el acto de apertura. Geniz, en la imagen con Juan Carlos Cabrera, teniente de alcalde en Sevilla, es un nazareno de la provincia que ejerce en la capital de devoto de la Virgen de la Encarnación, de hermano de Montserrat y de penitente del Silencio. Pero, sobre todo, presume de algabeño. Quien siente orgullo de sus orígenes, siempre es de fiar. Geniz se ha ganado la condición de embajador de la Algaba en Sevilla y en todos sus destinos, incluida Tierra Santa.

No más murallas

El Fiscal | 29 de enero de 2017 a las 5:00

26-4-16.
HAGAMOS uso de aquel comienzo de frase tan usado en el legendario programa radiofónico Saeta, cuando aquella inconfundible voz comenzaba a soltar perlas con el Se dice… Pues eso. Se dice que en el atrio de la Macarena se da por hecho que el próximo otoño habrá dos candidaturas. Y eso no es una buena noticia. Porque la pluralidad de candidaturas siempre supone el levantamiento de nuevas murallas que duran cuatro u ocho años. Yno debe haber más murallas que las que todo el mundo conoce. Se dice que el gran Santiago Álvarez, reputado teniente de hermano mayor, y José Antonio Fernández Cabrero, el consiliario tercero que lo está bordando con las obras sociales, están dispuestos a dar el paso. Se dice que Álvarez ya tiene comprometido el puesto de teniente en su candidatura para Fernando Fernández Cabezuelo, actual consiliario primero en la junta que preside Manuel García.

Se dice que muchos opinan que habría que hacer una lista de consenso donde Cabrero se integrara en la candidatura de Álvarez, pero que como Álvarez ha comprometido ya el puesto de teniente, la cosa se pone difícil por esa vía.

Se dice que al actual presidente del Consejo, don Joaquín Sainz de la Maza, se le nota más de la cuenta su predilección por Cabrero, tipo simpático donde los haya, de fluida oratoria y sólidas relaciones sociales. Y que al actual secretario del Consejo, el doctor López Bravo, apuesta abiertamente por la candidatura de Álvarez, un macareno tela de capillita, de los que sabe de cofradías más allá del atrio y un consumado experto en logística de horarios e itinerarios.

Se dice que el asunto se ha tratado en el seno de la junta de gobierno. A Manuel García, una institución en la hermandad, una leyenda viva entre los macarenos, le gustaría que sus dos oficiales de junta alcanzaran un acuerdo. Le queda una Madrugada como hermano mayor. Sólo una. Pero hay quien le ha sugerido que pida una prórroga si fuera necesario para dilatar la posible pluralidad de candidaturas. No es la solución que desea. Ni mucho menos. Ni tampoco es la idónea para la autoridad eclesiástica.
No se dice, pero todos sabemos que lo mejor es que haya un acuerdo, se aproveche el caudal de experiencia de ambos, el buen cartel del que gozan, y no dar pie a una pugna de la que no saldrá nada bueno, de la que se acabará con heridos y con frustrados y, sobre todo, que una minoría aprovechará para sus miserables ajustes de cuentas.

Vallas
Dice el Ayuntamiento que habrá vallas otra vez, pero mejor colocadas. Ya es oficial. Eso está muy bien, señor Cabrera. Como también está muy bienque se lleve usted bien con el nuevo subdelegado, señor Gil-Toresano, como con la destituida Felisa Panadero. Pero, por favor, que la colocación de las vallas no la decida un mando policial procedente de Salamanca. Porque al tío de Salamanca le dan la ratio de personas por metro cuadrado en la Cuesta del Rosario y deja más distancia entre el público y los nazarenos que la que hay en un estadio olímpico entre los espectadores y los atletas. A ver si el brigada Rafael (Pérez) se deja oír con fuerza a este respecto, que para eso fue el primer director del Cecop y sabe de la cosa.

Los Terceros
La Hermandad de la Sagrada Cena contará nada menos que con el aval del Arzobispado para pedir el crédito bancario necesario para la primera fase de restauración del templo, que abarcará la cúpula, que es la zona que presenta mayores daños. Don Juan José está encantado con la actitud de colaboración de la junta de gobierno que preside Joaquín Solís Tarín como hermano mayor. Es de desear que todo siga así y nunca haga falta ningún cerrojazo. En proyecto hay otras medidas para recaudar fondos, aprovechando la cantidad de generaciones de sevillanos que han pasado de niños por el templo para hacer la primera comunión.

El cartel de Madrid
¿Ustedes no han oído hablar todavía del cartel de Madrid? Se trata del que ultima estos días el pintor Ricardo Suárez para la corporación de Jesús Medinaceli de la capital de España, cuyo besamanos genera unas colas que son habituales en los telediarios. Suárez ha apostado por una técnica mixta (carboncillo, lápiz graso y cretas) que evoca a la empleada en su colección de las riberas del Guadalquivir que tanto éxito tuvieron. En el papel dominan los tonos grises y se le saca el máximo potencial al rostro del Señor. La obra, una vez más, está basada en el menos es más. Basta con la cabeza del Señor para expresarlo absolutamente todo. Y, eso sí, habrá un detalle de Madrid, pues aparecerán insinuados los cuatro rascacielos de la zona norte en un intento claro por fusionar el Madrid tradicional y el emergente de los nuevos tiempos. El arzobispo de Sevilla, monseñor Asenjo, ya ha expresado su deseo de acudir a la presentación del cartel. Yen la corporación anfitriona están encantados con la presencia del prelado hispalense.

Y el cartel de Sevilla
El cartel oficial de las Fiestas Mayores que pinta Nuria Barrera se presenta finalmente el martes en el Salón Colón del Ayuntamiento. La cita es a las 11:30 horas. El que la misma autora ha hecho para la Semana Santa de Córdoba sigue recogiendo aplausos. Aún nos quedará por conocer el que debe hacer para Carmona.

El pertiguero
Primer golpe. ¿Cuándo jura el alcalde como hermano del Gran Poder? Juan Espadas se perdió el hito de la salida extraordinaria de noviembre al estar en el extranjero por obligaciones del cargo. Y aseguran que su deseo es formar pronto parte de la nómina de hermanos de la cofradía. Segundo golpe. Mensajes al Fiscal:“El crucificado del cartel del Consejo es una mezcla del Cachorro, el Cristo de los Vaqueros de la ermita de Escardiel y el de las Misericordias de Santa Cruz. Me gustó mucho”. Tercer golpe. Oído en la Plaza Nueva: “Claro que volveremos a usar coches para bloquear accesos importantes en Semana Santa, como hicimos con la cabalgata. Pero con la mayor naturalidad y sin ningún alarmismo”. Yciriales arriba. Oído en las proximidades de la sede del Consejo:“Menos mal que el tesorero Vélez ha comenzado ya a adelantar el abono de algunas subvenciones, qué mal lo estábamos pasando. No todas las hermandades tenemos las reservas de las grandes. Se ve que a la cuenta del Consejo han comenzado a llegar los pagos de las sillas y palcos”.

De tertulia
“Si el Museo saca cientos de monaguillos en horario nocturno, ¿por qué otras hermandades no pueden hacer lo mismo? Es que ponen como pretexto para no retrasar la salida el elevado número de menores y, claro, así no hay quien pueda ya negociar. ¡Estamos bloqueados!”.

El lagarto de la Catedral:
“Mi querido e inquieto Fiscal, pregúntale al cura Geraldino por la procesión del Cautivo de San Ildefonso. No parece clara la cosa, de momento. Hay varias opciones encima de la mesa, pero no parece nada claro ni la fecha ni el cómo. Pásate por la parroquia y charla con él unos minutos”

Mauri, el reto macareno

El Fiscal | 24 de diciembre de 2016 a las 5:00

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Lleva más de cincuenta años en el oficio. Tiene bien ganado el cirio verde en la cofradía del gremio. Es conocido por sus paisajes, retratos y bodegones. Por el empleo de tonos apagados, pardos y marrones. Su nombre, su trayectoria, su devenir profesional, va ligado a los de Carmen Laffón, Teresa Duclós, Joaquín Sáenz, Joaquín Meana, Jaime Burguillos o Diego Ruiz Cortés. José Luis Mauri recibió esta semana un encargo muy especial, quizás el más hermoso de su dilatada trayectoria, tal vez el más especial: pintar el cartel de la Semana Santa de la Hermandad de la Macarena. Pintar, en definitiva, a la Virgen de la Esperanza. Se trata de un cartel que vuela muy alto en los últimos años por el oficio que pone en la tarea el asesor artístico de la hermandad, el pintor Ricardo Suárez. Suárez se fue al barrio de Los Remedios a entrevistarse con Mauri, a pedirle permiso para proponer su nombre a la junta de gobierno que preside Manuel García García como hermano mayor. Fueron momentos emocionantes. Tal vez muchos no sepan nada de la trayectoria de este caballero del Arte, porque Sevilla no suele paladear ciertas exquisiteces, más que nada porque la ciudad suele ser tan ignorante ante la calidad, como osada en el enaltecimiento de la banalidad. Mauri dijo que sí: “Yo lo único que quiero es quedar bien con la ciudad y con la hermandad de la Macarena”, acertó a decir este grande de la figuración sevillana. Y telefoneó a Carmen Laffón, que pintó este cartel en 2013 dejándonos una obra soberbia de suaves verdes y un rostro inconfundible en esos tonos pastel que son a su pintura lo que el merino a la capa de un nazareno de Juan Manuel. Laffón no lo dudó al animarle a asumir la empresa: “Estamos todos contigo, José Luis”.

Mauri pintará a la Macarena, su nombre entrará en una selecta galería que se cotiza al nivel de la de la Real Maestranza con el cartel taurino. Sus grandes aficiones son estar largas horas en su estudio de Sevilla y dejar pasar el tiempo en Conil de la Frontera soñando paisajes. En su obra religiosa figura un retrato de Madre María de la Purísima. Nada extraño. En su casa está expuesta la firma de Santa Ángela de la Cruz. Quién le iba a decir a Mauri que acabaría pintado a la Virgen de la Esperanza, la que presidió la ceremonia de canonización de Madre María de la Purísima, ante la que se postran cada Madrugada las hermanas de la Cruz cuando la cera viene baja y las mariquillas danzan entre las luces del día.

Carmen Laffón le dijo lo que muchos pensamos: “Estamos todos contigo, José Luis”. Se lo dijo precisamente la pintora que se ha prodigado poco, lo justo, en la obra cofradiera. ¿Para qué más, doña Carmen, si le pidieron a usted un cartel y nos regaló todo un azulejo?

Mauri es un señor. Como el hermano mayor, Manuel García. Estoy viendo a Manolo hacerle el encargo formal en presencia de Suárez en los próximos días: “Dice Ricardo que usted pinta como los ángeles. Y lo que diga Ricardo va a misa. Quiero que sepa que tiene usted total libertad. Sólo se le pide que aparezca la Virgen de la Esperanza”. Estoy viendo a Pérez Aguilera disfrutando en la intimidad del estudio de Mauri de la Macarena recién pintada, como recién posados los cuatro zancos en la mañana del Viernes Santo, antifaces al hombro, sol alto y chiquillería apeándose de la reja. Estoy viendo a Mauri emocionado en la basílica la noche de la presentación, recordando tal vez sus duros inicios en el Madrid de los años 50, evocando quizás a Félix de Cárdenas –la muerte nunca puede ser en soledad cuando se acaba de pintar a la Macarena– o pensando cómo no se le habría ocurrido pintarla antes. “Estamos todos contigo”, le dijo Laffón, sabedora del reto que supone para un pintor la interpretación del rostro de la ciudad, la cara donde están las oraciones de quienes no viven ya entre nosotros pero algún día la miraron mientras musitaban una plegaria. Estoy viendo a Carlos Colón esa noche en la basílica, paladeando como pocos cuánto de vivido y trabajado hay detrás de ese cartel que ya existirá en la mente de su autor. Decía Daniel Puch que sólo hay un oficio más hermoso que el de pintar, que es el de dedicarse única y exclusivamente a pintar.

Qué regalo más hermoso ha dejado la Navidad a los pies del caballete y los pinceles de este vecino de la ciudad que ahora tiene el honor, el reto y la valentía de pensar en clave macarena. La pintura, acto supremo de libertad como es la literatura, se convierte en un testimonio de fe cuando se pinta a la Macarena por encargo de su hermandad. Y eso es otra dimensión.

El error de Zapatero

El Fiscal | 16 de mayo de 2016 a las 5:00

Basílica de la Macarena.. entrevista (serie Plaza Nueva) con Manolo García, ex concejal y hermano mayor de la Macarena. por favor, hacer también una foto del Pilatos del paso del Sentencia para páginas de Cuaresma.
FUE una subvención tramitada por un ministro como Arenas, hermano de la cofradía y habitual del atrio en los días gloriosos de su carrera política, más larga que San Bernardo y con más curvas que la A-92.

–Pero ahí sigue el tío.
–Y tanto que sigue.

Fue una subvención de más de un millón de euros con cargo al uno por ciento cultural que se destina a la conservación del patrimonio histórico. El consejo de ministros presidido por José María Aznar aprobó beneficiar a la Hermandad de la Macarena con una ayuda estatal para las obras de remodelación y modernización de la basílica, incluido su acondicionamiento para el acceso a minusválidos y la apertura de un museo que es hoy un lugar que recibe a miles de visitantes. Sí, es cierto que hubo quienes desde su complejo y desde su prejuicio sin cura, criticaron aquella subvención por el mero hecho de ser concedida a una asociación pública de la Iglesia Católica. Vino el 11-M, que dejó a Rajoy con la miel de la Moncloa en los labios, y alcanzó el poder quien jamás imaginó llegar a tan alta cota. Entre las primeras decisiones de Zapatero figuró la de no cumplir aquel acuerdo del consejo de ministros. Quiso darle a su ejecutivo y al PSOE el innecesario y rancio barniz anticlerical. Dejó a la Macarena sin su subvención, legalmente concedida. La hermandad buscó asesoramiento legal y decidió interponer el recurso precetivo. Pasaron los años y hubo sentencia favorable gracias a un recurso redactado por Alfonso Pérez Moreno, catedrático de Derecho Administrativo. El dinero llegó y las obras se hicieron mientras la hermandad continuaba y continúa con su ingente labor de caridad, y sin que en ningún momento dejara de recibir la visita de políticos socialistas de la ciudad, habituales de las ceremonias de bajada de la Virgen para su besamanos y antes de Semana Santa. Pérez Moreno solicitó hace poco tiempo el pago de los intereses, pues una decisión de Zapatero declarada injusta perjudicó los intereses de la corporación. Nada menos que 300.000 euros correspondían a la cofradía por los años que fue privada de los 1,1 millones de euros concedidos de forma legal. La cacicada de aquel gobierno de cejas altas ha costado a las arcas del Estado –que no se olvide que es la de todos los españoles– cincuenta millones de las antiguas pesetas.

Zapatero representa para muchos el peor período de la historia de la democracia española. Sólo acertó al quitar el tabaco de los centros públicos y recintos de trabajo. Ydicen que en la creación de la Unidad Militar de Emergencias. Comenzó su primer mandato buscando la bronca con la Iglesia española dirigida por Rouco para acabar tomando calditos en la Nunciatura, ¿recuerdan? Manuel García, que participó en Madrid en la tramitación de aquella subvención, es hoy el hermano mayor. Recuperó el dinero. Ycon propina.

Las ilusiones cumplidas de Vicente Acosta

El Fiscal | 21 de septiembre de 2015 a las 12:39

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La Esperanza de Triana ha perdido el símbolo de toda una época de esplendor. Vicente Acosta fue pregonero de la Semana Santa y, sobre todo, el hermano mayor de la coronación canónica de la Esperanza de Triana, la del Triana con su Esperanza que sigue iluminando la memoria de tantísimos cofrades. Hoy se diría que la hermandad ha perdido un referente, mucho más que un hermano mayor, como lo perdió las Penas de San Vicente con Juan Carrero, el Silencio con Eduardo Ybarra, la Quinta Angustia con Luis Rodríguez-Caso, La O con Ramón Martín Cartaya, o la Estrella con José Sánchez Dubé. Fueron cofrades que, al margen de si presidieron o no las juntas de gobierno, imprimieron un estilo personal del que se enriqueció toda la cofradía. Cuántos no hemos conocido personalmente a Vicente Acosta, pero hemos oído hablar mucho del médico que ejerció en su consulta de la calle Feria. El otro día era evocado con especial afecto en la Macarena, donde se recuerda que fue un hermano mayor que promovió lazos muy estrechos entre ambas hermandades. Una de las últimas ilusiones que pudo cumplir en el mundo de las cofradías fue asistir a una bajada de la Esperanza Macarena, ceremonias íntimas cargadas de gran emoción por la proximidad con la Virgen de la que gozan los asistentes. Acosta fue situado a los pies de la escalera por la que desciende la Esperanza, portada por priostes ataviados con guantes blancos. Todos recuerdan las lágrimas de este trianero de pro aquella noche, cómo pudo cumplir aquella ilusión personal gracias a que alguien informó al hermano mayor, Manuel García, de la conveniencia de hacer partícipe de un acto tan hermoso a un cofrade de tanto prestigio. Si Triana pierde un símbolo, el mundo de las cofradías, en general, también. En una coyuntura de decadencia, donde se invierte el tiempo en cuestiones de logística de forma desmesurada, falta hace el testimonio de cofrades reputados que sirven de guía en momento de zozobras, como son los procesos electorales o las ocurrencias disparatadas. Otra ilusión que tuvo Vicente Acosta fue que la Centuria Romana visitara la Capilla de los Marineros la tarde del Jueves Santo. Quién sabe si un día se cumplirá. Descanse en paz un cofrade al que su generación recuerda como un señor y un hombre de diálogo. Sólo un detalle más:a la entrada del féretro en la capilla sonó Soleá dame la mano.
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Una vergüenza para la ciudad

El Fiscal | 20 de abril de 2014 a las 5:00

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No es el final de una fiesta de la primavera universitaria en el Charco de la Pava, ni las calles de Río de Janeiro en Carnaval. Es Sevilla en Semana Santa. Una calle de la carrera oficial (público de pago) y una plaza del entorno (público de a pie). La basura a todos iguala. Sería la democratización de los desechos, que diría el tonto retórico. Sólo cabe ya pedir la Medalla de Sevilla para Lipasam. Porque educar a un cochino es tarea imposible. Y tampoco hay que ofender al cerdo ibérico.
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Esperanzas frente a frente en la basílica
No quiso Esperanza Aguirre, presidenta del PP de Madrid, dejar de contemplar a la Virgen de la Esperanza en su basílica en la mañana del Sábado Santo. A ella llegó con Ramón Ybarra Valdenebro, Jesús Borjabad y dos amigos de la República Dominicana a los que gustó especialmente el altar de la hispanidad, todo ellos en la imagen con Manuel García. La Aguirre ha estado viendo cofradías desde el Jueves Santo, donde disfrutó de un balcón en la calle Cuna. Yseguro que hoy va a los toros. Para eso es cónyuge de maestrante.
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Un ejemplo
En la Semana Santa más sucia que se recuerda, hay que destacar el afán de Lipasam por hacer lo imposible por tener las calles decorosas. El mismísmo gerente de esta empresa municipal, el gran Paco Pepe, estuvo trabajando en la Madrugada en la carrera oficial lejos de estar figuroneando en los palcos municipales. Vaya el reconocimiento a su labor y a la de toda la plantilla. Gracias a ellos se oculta una de las peores aristas del carácter de los sevillanos. Y no se trata de pocos sevillanos, que diría el buenista de turno. Son ya muchos, muchísimos. El sevillano necesita un barrendero de Lipasam detrás.

Muy de acuerdo
Con Antonio Cattoni, periodista de Canal Sur Radio que en la tarde ayer defendió el uso de los artículos delante de la denominación de las cofradías. Sí, señor. Qué cosa más pretenciosa y esnobista lo de decir que va uno a ver “Servitas” en lugar de “Los Servitas”. Oque a uno le pirra ver la salida de “Gitanos” de “Catedral”. Hay que defender los artículos como el uso de los cántaros de Lebrija para los aguaores. Las denominaciones huérfanas de artículos son como los bidones de plástico. Un horror.

Los mensajes al Fiscal
A las 12:36: “Mi momento preferido ha sido la subida del Pilatos de San Benito por la Cuesta del Bacalao. Magnífica la interpretación de la banda”. A las 13:11: “Obviamente estoy en contra de las sillitas pero no puede una cofradía como la Soledad de San Buenaventura tener un parón de media hora al salir de la Catedral con tan pocos nazarenos ni el Valle tardar tanto en pasar con dos pasos sin música y con tan pocos nazarenos, ni el parón de todos los años de la Esperanza de Triana en Reyes Católicos hasta que salga el Calvario; que retrase la salida, ni ir a paso de tortuga Los Estudiantes desde su salida hasta la Campana. El mejor remedio contra las sillas es que las cofradías anden, la gente no se sentaría tanto”. A las 14:41: “Mira el sex shop que hay junto a la carretera de Carmona. Han puesto el cartel oficial de la Semana Santa en el escaparare”. A las 13:25: “Un desastre este año el paso de Alemanes a la Plaza Virgen de los Reyes. Lo han cortado varias veces con bronca del público y pitidos. Los desviaban para acceder a Alemanes por la Cuesta del Bacalao”. A las 13:34: “¿Tanto les cuesta a los policías locales saludar cuando suena la Marcha Real?” A las 17:16: “Qué gran cofradía Los Servitas”. A las 18:21: “Acabo de dar un pisotón, me vuelvo apurada, pido perdón y me encuentro con un perro que me mira indulgente. Es de lo más educado con lo que me he topado esta semana”. A las 19:30:“Con tantos nazarenos de colores, el Santo Entierro parece el escaparate de la confitería de La Campana”. A las 18:46: “Estoy en el atrio del Silencio, todavía media entrada de autoridades. Muchas órdenes de caballería… Nos ofrecen pastelitos rancios y café. Hay un tío de la orden de San Clemente que tiene más puntillas que el marido de Isabel II”. A las 19:43: “¿También le contará el Consejo los nazarenos al Santo Entierro? ¿Cómo computan los nazarenos que van en representación? ¿Y las representaciones civiles? A las 19:44: “Mira la foto. Adolfo Arenas controlando la Campana desde las alturas de su despacho”. A las 19:59:“Un cero para las banderas del Banco de España y de Caja de Granada, no están colocadas a media asta”. A las 20:06: “No te pierdas las medias de la que va junto a la Policía Local de gala”. A las 20:09: “Ahí llevas una fotografía de tu amada Canina con El Corte Inglés de fondo”. A las 20:16: “A ver cuándo la Hermandad del Santo Entierro se plantea exigir que las representaciones no pasen de estandarte y cuatro varas”. A las 20:25: “Otra vez da problemas la diadema de la Soledad”.

Coda
El Fiscal agradece todos los mensajes que han llegado, vía sms (de pago) y vía WhastsApp (de gorra). Algunos han escrito verdaderas epístolas.

La fuerza de la autenticidad

El Fiscal | 12 de noviembre de 2013 a las 5:00

hermano mayor de la macarena
Alguien con cara de circunstancias advirtió hace unos meses a Manuel García García (Sevilla, 1933) que a sus 80 años tendría que remangarse si quería repetir en el cargo de hermano mayor de la Macarena al conocerse la formación de una candidatura alternativa impulsada por hermanos mucho más jóvenes y de familias con solera en la cofradía. A Manolo le faltó contestar que lleva más de sesenta años con las mangas hacia arriba y los codos al aire, sobre todo porque se forjó de adolescente en las madrugadas del mercado provisional de la Encarnación, cargando cajas de fruta y negociando con los mayoristas. Toda una vida de pertenencia efectiva a una hermandad no se tumban en unos cuantos meses. O no se debe. Porque hace unos años que en el mundillo de las cofradías cotiza a la baja el respeto a los postulados de esa vieja escuela por la que se dejaba repetir en el cargo al que está, para que termine sus proyectos y, sobre todo, porque resulta poco estética la mera posibilidad de que un hermano mayor salga por la puerta de atrás. Se supone que esa escuela es la que distingue a una hermandad de una empresa privada, a una asociación religiosa de una peña flamenca, a una corporación con sagrados titulares de una comunidad de vecinos. Se supone.
Manolo García ha arrasado en las urnas con la fuerza de la autenticidad. Su peso específico en el atrio macareno está forjado día a día desde que fue admitido como hermano en plena Segunda República, en mayo de 1935. Ya ha llovido. Y García sabe de las borrascas de la vida, de los refugios abiertos, de las puertas cerradas, del silencio de los teléfonos, de los vetos en la prensa y de las lenguas aceradas en los atrios. García siempre ha sido de la Macarena y, por circunstancias, estuvo en la política. El orden es el siguiente: primero fue la Macarena, después la Macarena y siempre la Macarena.
A la política llegó de la mano de un señor con mayúsculas como Ricardo Mena-Bernal, en unos años en los que se podía conocer a señores en la política, profesionales que siempre llevaban en el bolsillo interior de la chaqueta el billete de vuelta a sus despachos. Y también en unos años en que los concejales de distintas ideologías compartían copas en los bares del entorno de la Plaza Nueva, sin los radicalismos de las tertulias de ahora ni los enfrentamientos políticos llevados al terreno personal. Grandes tertulias echó García con Fernández Floranes, del PSOE, o con el inolvidable Adolfo Cuéllar, del PCE. Por eso no extrañó ver en la cola de sus votantes a históricos del socialismo como Antonio Ojeda o a concejales actuales como Juan Carlos Cabrera. Aquellos años primeros de la democracia también compartió acta de edil con un tal Javier Arenas, penó en los bancos de la oposición, alcanzó después el gobierno con Soledad Becerril y hasta sufrió que lo quitaran de las fotos o, lo que es peor, que los fotógrafos le rogaran que se pusiera en las esquinas para facilitar el corte de la imagen en la sala de revelado.
García consiguió la noche del domingo romper la inercia por la que grupos opositores se han hecho con el poder en las hermandades en los últimos años con toda legitimidad, pero sin respetar aquellos criterios no escritos que siempre han hecho más fácil la convivencia. Claro que también se han roto esas normas cuando gente que no ha debido pasar de secretario segundo o de prioste primero se ha empeñado en ser hermano mayor. García representa en la actualidad el retorno a ese orden quebrantado por las prisas en acceder a los cargos. Tan malo es no saberse ir como no saber llegar. Y lo ha conseguido en su casa, la hermandad con mayor proyección de la ciudad. Es el último gran personaje en un colectivo de hermanos mayores degradado –al igual que lo está el organigrama de los cargos de la ciudad– donde ni una voz se levanta más alta que otra, donde el espíritu crítico ha sido sustituido por raciones de adobo y donde parece que no hay nadie que sepa discrepar con la autoridad civil o eclesiástica desde la lealtad. El propio García lideró en los años de alcaldes franquistas que las plazas de abasto cerraran los Viernes Santo y todos los domingos, para lo que no dudó en pedir la mediación del cardenal Bueno Monreal en un tiempo en que la Iglesia Católica había accedido a facilitar el cumplimiento del precepto dominical.
–Eminencia, así podremos ir a misa los domingos.
–Le recuerdo que la misa de los sábados por la tarde ya es válida.
–Eminencia… Pero eso ni es misa ni es ná.
Y Su Eminencia medió y consiguió que el alcalde, Mariano Pérez de Ayala, ordenara el cierre dominical de los mercados. Desde muy joven, este comerciante con puesto en la Encarnación se acostumbró a moverse con la misma facilidad entre la fruta que en los más altos despachos del poder. Fue un alumno del San Francisco de Paula al que nunca le hizo falta la Universidad ni otros estudios superiores para saber estar en todos los ambientes con sencilla exquisitez y natural elegancia.
Ni un sólo reproche se le ha oído contra quienes han presentado una candidatura alternativa, una lista en la que estaban la mayoría de sus colaboradores y en la que había sangre de su sangre. Él también fue un joven con ímpetu, habrá pensado para comprender algunas acciones y no dejar de verlas como una borrasca más para quien cuenta los años por marejadas. Su habilidad, con 80 años cumplidos, ha estado en recabar apoyos hasta de quienes fueron sus adversarios. Ahora también debe ser hábil para ejercer de hermano mayor de todos los macarenos. Porque en el atrio caben todos los hermanos y todas las visiones. Y a ciertos cargos se debe llegar despacio, como en un paseo por la calle San Luis, por donde tantas veces hemos visto caminar a Manolo –junto a su entrañable hermano Pepe, el capitán de la Centuria– con su traje cruzado de Príncipe de Gales y llamando a la Madre de Dios sólo por su nombre, al estilo de los viejos macarenos: la Virgen de la Esperanza.

Rasgamiento de vestiduras

El Fiscal | 8 de octubre de 2013 a las 5:00

El progrerío de escaparate y opiniones de catálogo se ha rasgado las rancias vestiduras porque los presupuestos generales del Estado incluyen un millón de euros para la Hermandad de la Macarena, lo que no es más que el cumplimiento de una sentencia judicial que da la razón ala cofradía tras años de pleito para luchar por una subvención concedida por el Gobierno de Aznar y quitada de forma arbitraria por el de ZP. Este progrerío trasnochado ignora que esa subvención se concedió en 2004, cuando el Ayuntamiento de Sevilla, con el socialista Monteseirín como alcalde, no había hecho más que comenzar a repartir cuantiosas subvenciones a las hermandades, estrenando un urbanismo morado que, con el aval de IU, regó las cofradías con casi cuatro millones de euros.
El pertiguero
Primer golpe. Sí, Javier Arenas ha tenido que ver y mucho en que la sentencia en favor de la Macarena se cumpla rápido y el dinero sea previsto ya en los PGE de 2014. Segundo golpe. El martes hay cita importante en Los Estudiantes. Al término de la misa de las 20:30, conferencia del profesor Arquillo sobre el proceso de restauración y conservación de la Virgen de la Angustia, un trabajo que ha sido unánimente alabado. Tercer golpe. Aunque uno es de torrijas y pasos solo en temporada, hay que reconocer que hay vírgenes y pasos que están muy por encima de la extraordinaritis que satura los ambientes. Una de ellas es la Victoria cigarrera, que para muchos está en el reducido grupo de grandísimas imágenes marianas de la Semana Santa de Sevilla. Lástima que nos ha tocado vivir un tiempo en que lo extraordinario resta valor a los acontecimientos.Y ciriales arriba. El paso exhibió la belleza esperada, a la altura, como de costumbre, de una de las cinco grandes dolorosas sevillanas.

Oído en la calle

El Fiscal | 25 de septiembre de 2013 a las 17:43

“Esto al final es la historia que se viene repitiendo desde el año 2000. Las elecciones las gana el que tiene las tardes libres. Entiéndeme bien, es una forma de hablar. Quiero decir que las gana el que no tiene otra cosa en que pensar durante uno o dos meses, el que lleva en un papel los cincuenta o cien hermanos que controla y sus teléfonos apuntados para recordarles sin ser muy pesado que el día 10 hay que votar, el que llama personalmente a los hermanos que son amigos de sus amigos, el que cuando ve dudoso a un votante se lo pasa directamente al candidato a hermano mayor para que lo llame y le despeje personalmente sus dudas, el que se preocupa del transporte de los hermanos veteranos, el que revisa el censo para que todos sus allegados no tengan problema alguno en votar y el que, en definitiva, cuando está en el dentista con la boca abierta y ve que hay un cuadro de la Virgen, le pregunta al médico si es hermano y le pide el voto. No hay otra clave”.

El pertiguero
Primer golpe. San Benito somete a la consideración del cabildo general la restauración de la Virgen. Segundo golpe. Victoria socialista por 2 a 1 en la toma de posesión de José Miguel Verdugo como nuevo párroco del Plantinar. Por el PSOE acudieron rigurosamente vestidos para la ocasión el portavoz adjunto, Alberto Moriña, y el concejal Miguel Bazaga. Por el PP, únicamente el delegado del Distrito Sur, José Luis García, con el cuello abierto. Tercer golpe. Conste que el hermano mayor del Cerro de aquella primera salida a la Catedral fue Emilio Sánchez Verdugo, que el pasado domingo nos lo dejamos en el tintero al glosar cómo fue aquella incorporación modélica. Y ciriales arriba. Santiago Álvarez será el teniente en la candidatura macarena de Manuel García.

Y ya se ha liado en el atrio

El Fiscal | 18 de septiembre de 2013 a las 5:00

¿Recuerdan aquel pregón de Joaquín Caro Romero en el Lope de Vega por el centenario de la Concordia? “¡Paz en el atrio, paz en el atrio!” Fue uno de los principales mensajes del poeta que siempre está permanentemente al día de la actualidad. Pues no, no va a haber paz en el atrio. A Manolo García le ha salido competidor desde dentro de su propia junta de gobierno. Agustín Bello-Conde encabezará una candidatura de la que, ojo al dato, forman parte una mayoría de los actuales oficiales con apellidos muy conocidos y de solera en la Macarena. “¿Pero qué es lo que realmente ha pasado?” La pregunta no deja de reiterarse.
El cisma que viene
Ya se sabe que los procesos con más de una candidatura dejan fracturada la vida interna de todas las hermandades. En el caso de la Macarena, todo adquiere una especialísima relevancia. Yencima con un jubileo en marcha. Menos mal que estábamos de jubileo, oiga…
La cruda realidad
Ante la Sevilla cofradiera se abre un nuevo episodio más en el que primará la maquinaria electoral, el marketing, las redes sociales y la capacidad de movilización del electorado, unos planes de acción especialmente sofisticados desde hace poco más de una década y cuyos grandes precursores son tomados como modélicos. Muy atrás quedan ya las normas no escritas sobre cómo debían ser las sucesiones, máxime en hermandades de referencia como la Macarena. A partir de ahora y hasta el próximo 10 de noviembre, todo lo que ocurra tiene muy poco que ver con lo que ha hecho verdaderamente grande a la Semana Santa. Yesta historia nos suena ya demasiado familiar… Yno lo decimos con segundas, conste en acta.