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Las entrañas del Martes Santo

El Fiscal | 24 de septiembre de 2017 a las 5:00

martes santo internet

MARTES Santo suena a barrila, a hermanos mayores destinados a la ingeniería de horarios e itinerarios y a oscurantismo pueril de la parrilla horaria. Sabe a aguardiente de primera hora de la mañana servido con primor en la taberna La Candelaria, por cuya ventana se puede rezar al mismo azulejo del Señor de la Salud que vio pasar al Gran Poder camino de las Misiones en 1964, evocación interrumpida por el mollatoso de guardia que –codo en la barra– despierta de su letargo.

–Oiga, ¿pero cambian el Martes Santo? No le habrán metido sabor a fresa, ¿verdad?
–Cambian la jornada de Semana Santa, no el anís, so merluzo.

Ya sabemos la razón de tanto interés en esconder los horarios e itinerarios en la caja fuerte del Palacio Arzobispal. Los Estudiantes regresan por Tomás de Ybarra, con lo cual se va a poner contentísimo Joaquín Moeckel, que ya estoy viendo a los saeteros y a los gorrones querer trincar metro cuadrado en los muchos sus balcones de su bufete, pero es que nos quitan el retorno nocturno del Cristo de la Buena Muerte por la Plaza de la Contratación. Ay, mi dilecto Jesús Resa que nos va a dejar usted sin el bautizado cielo Azul Contratación que tanto nos gusta a la vuelta. No nos haga más cambios, dejemos la rosa como está, que eso de la cofradía por delante del Casablanca y del Burguer King nos va a hacer echar de menos Las Lapas. Y ni le cuento eso de ver el nombre de Indalecio Prieto en el itinerario de Los Estudiantes. Ojú, don Indalecio. Y hablando de rosas, esperemos que en el programa de mano aparezca, al menos, el paso de Cristo con lirios. Solo con lirios, don Jesús. Muchos monaguillos, muchos lirios y muchas cruces de penitente. El Martes Santo se podrá poner del revés, pero la cofradía de la Universidad siempre recta, bien recta.

Lo mejor de este proyecto de remodelación del Martes Santo es que el hermano mayor del Dulce Nombre llama a su cofradía por su nombre: la Bofetá. A ver si en las Cigarreras y en los Caballos toman nota y se dejan los complejos en el carro de los cirios rotos.

–Mis saludos a los señores que empujan esos carros a los que siempre falla una rueda.
–Es un detallazo, oiga.

Un diez para el señor Casal por fomentar el uso de la denominación popular de su bellísima cofradía. También un diez a todos los hermanos mayores del Martes Santo por usar en la parrilla horaria las denominaciones de los bares para localizar sus preciosas cofradías. Es entrañable leer que la cruz de guía de Santa Cruz estará a las diez en punto de la noche en la confitería La Campana, donde ya estoy viendo al profesor Adolfo González con su cirio de escolta abriendo paso y donde no veo a Juan Reguera en el balconazo de la pastelería porque en esos momentos irá con su Virgen del Dulce Nombre, que, por cierto, a las dos de la madrugada debe estar con la saya rosa en El Sardinero escoltada por José Luis Trujillo. Este programa de Martes Santo parece asesorado por el gran letrado Enrique Henares, el primero que habló de las tabernas largo y tendido (mejor de pie en la barra) en el pregón de la Semana Santa. ¿Y no es bonita la referencia al azulejo de la Plaza de la Alianza para ubicar al palio de la Virgen de los Dolores a la una de la madrugada?

Sáquenle todo el partido a esta parrilla horaria, que tienen a su disposición en la web del periódico desde el viernes. Es la misma que maneja la autoridad, eclesiástico por supuesto. Se la querían quedar los curas para ellos solos. Ay, pillines. Hay que compartir.

El 49-O

El Fiscal | 10 de septiembre de 2017 a las 5:00

consejo de cofradías

CUENTAN que alguien con voz de Gila ha llamado a la sede de la calle San Gregorio, que todo el mundo sabe cuál es la sede de la calle San Gregorio por mucho que por allí haya despachos de la Junta de Andalucía de los que la gente sale para desayunar y tarda más en volver al currelo que San Bernardo en pasar por Santa María la Blanca. Dicho lo cual, que diría don Manuel Fraga, no hay otra sede en San Gregorio que la sede por excelencia, como no hay otro Consejo que el Consejo por antonomasia.

–Oiga, ¿es el Consejo de Cofradías? Mire, es para que pongan más cámaras de vigilancia en la calle… Sí… Cuantas más mejor, ¿sabe usted? Sobre todo para que se vea cuánta mierda dejan los señores de la carrera oficial, ¿sabe usted? Que la última vez había hasta una botella de Doble W entre los restos. Y respecto a lo del Martes Santo, dígale al presidente que aplique el artículo 49 apartado O de los estatutos, pero una O sin calle Castilla, ni Viernes Santo, ni túnicas de raso morado. ¿Lo ha apuntado usted todo para decírselo a don Joaquín de mi parte?.

Y así fue que se aplicará el artículo 49 apartado O, que dice lo siguiente sobre las competencias y funciones de la sección de penitencia: “Tener conocimiento, previa propuesta de cada sección, de las nóminas procesionales de todas las hermandades y cofradías, informándose con suficiente antelación de sus horarios e itinerarios para elevarlos a la autoridad eclesiástica y a cuantos organismos y autoridades fueran competentes. En el caso de hermandades de penitencia, el traslado de estos datos se entenderá realizado en el tradicionalmente conocido y llamado Cabildo de Tomas de Horas”.

Quiere decir que la reforma del Martes Santo, por la que se invierte el sentido de la carrera oficial, es una decisión que corresponde a la sección de penitencia, formada por los cargos generales y los delegados de día. Un hermano mayor del Domingo de Ramos o del Jueves Santo, por poner sólo dos ejemplos, no podrá meter la cuchara en este perol, por más que tenga una legítima opinión creada al respecto. Al pleno de Penitencia se le informará del guiso ya cocinado. Pero nada más. Así lo establece el 49-0. Se supone que los delegados de día y los cargos generales son de la línea del presidente, luego la decisión se tomará, cuando menos, en bloque.

Personalmente, no nos entusiasma la inversión del sentido de paso por la carrera oficial, pero escrito está que a esta Semana Santa herida y manoseada ha llegado la hora de las reformas. Y la gran coartada es la seguridad. Corren malos tiempos para anteponer cualquier razón que no sea la de la seguridad. Habrá que desatascar el Martes, como habrá que proteger la Madrugada, si es preciso saliendo todas más tarde para evitar las horas de la noche, para lo cual monseñor Asenjo da todas las facilidades de horario de la Catedral. Es el tiempo que nos ha tocado vivir. El 49-0 establece claramente el proceso. Y mejor que el Consejo tome la iniciativa antes de que lo haga la troika del gobierno local, el Cecop y la Delegación del Gobierno.

Y como dijo el del teléfono: “Oiga, no se olvide deque pongan más cámaras, ¿eh? Que nos queremos enterar de todo, hasta de las votaciones al pregonero. Y de las consultas previas, que son mucho mejores. ¿Oiga? ¿Y me pueden mandar el boletín? Es que me viene muy bien para elevar la pantalla del ordenador y mantener el cuello recto, ¿sabe usted? Que hay que cuidar las cervicales”.

 

 

El primer diputado tras la Buena Muerte

El Fiscal | 13 de agosto de 2017 a las 5:00

Foto DIPUTADO Foto DIPUTADO2

EL antifaz hace al nazareno. Cuando se muere un nazareno se muere siempre un ser anónimo, alguien en quien, quizás, nos hemos fijado durante años en uno de esos rituales íntimos que conforman la Semana Santa más hermosa, la que nunca viene en las guías, la que no se enseña en catálogos ni en los cursos intensivos del hágase cofrade en tres días. Por mucho que nuestro Ayuntamiento se haya planteado alguna vez fundar un museo de la Semana Santa, recuperar la exposición de los estrenos o la apertura del centro de interpretación de la bulla, la autenticidad de la Semana Santa no se capta por medio de ninguna iniciativa oficial, proyectos de colaboración pública-privada u otras gaitas. Zamora no se gana en una hora y la Semana Santa no se aprende en hora y media. Estos días del agosto largo y de despedidas mudas se nos han ido el pavero y un ex hermano mano mayor de San Isidoro, el capataz del misterio de la Sentencia y un nazareno de ruan al que hemos observado durante años: el primer diputado tras el Cristo de la Buena Muerte, un nazareno de pequeña estatura y cuerpo menudo, con la túnica perfectamente ajustada y que siempre se situaba a la vera del primer trío de cruces para ir mirando ese triángulo divino que forman el madero de la cruz y los brazos caídos de la Buena Muerte.

Eran los minutos previos a la salida del paso del Cristo por la puerta del Rectorado –voz de Juan del Río en el rezo del rosario, Ángel de la Fama, cera blanca de la Angustia encendida, los acólitos del Señor avanzando con parsimonia con los ciriales aún bajos y los paveros haciendo el recuento de monaguillos– y aparecer siempre la silueta del diputado Hermenegildo Gutiérrez de Rueda, ya cubierto, trayendo el primer tramo de las cruces por el Patio del Reloj de la antigua Fábrica de Tabacos, donde Rodrigo Fernández de Santaella despide a los penitentes con su mirada de bronce.

Hoy sigo viendo a este Gildo siempre arrimado al primer trío de cruces con su túnica con cierta tonalidad ala de mosca, de las pocas que aún quedaban en el cortejo que habían salido de la Anunciación en aquella etapa final en la calle Laraña, en aquellos años marcados por el paso de palio sin música o por aquel espléndido altar de la caseta del Labradores presidido por el Cristo en la Misiones de 1965.

Gildo siempre iba arrimado a los tres primeros penitentes en sus últimos años de diputado, con el canasto al brazo y la mirada clavada en el Señor. Los sucesivos diputados mayores de gobierno sabían que Gildo no ejercía ya de diputado en los últimos años, sino de Gildo. Y se le respetaba que así fuera por ese tacto y ese amor que muchas veces tienen las hermandades. Hoy vemos a Gildo terminar su estación de penitencia a sus ochenta y tantos años largos y regresar a pie y en silencio desde la calle San Fernando hasta su preciosa casa de la calle Francos, con un patio presidido por un azulejo de Pasión bañado por la luz, donde destaca un armario con cristales superiores que dejan ver todo el año sus túnicas y las de sus familiares.

Hoy nos asomamos a ese patio como turistas curiosos. Y allí están, siempre están, los ruanes de Gildo, como cuando entramos en el zaguán de la casa solariega de Eduardo Ybarra en San Vicente para rezar ante la Virgen antigua del Silencio. Se ven ahora los escudos mercedarios cosidos a las túnicas. Pero, ay, falta la de la heráldica del Perfundet omnia luce (“Todo brilla con la luz”) porque Gildo se la llevó puesta para siempre. Quiso irse con ella para seguir llevando hasta los pies del Cristo de la Buena Muerte a ese primer tramo de penitentes que al caminar por la vieja Universidad son el símbolo de la alianza de la cultura y la fe. En un patio de la calle Francos ha estado y está un trozo de la verdad de la Semana Santa. Se ha muerto un nazareno anónimo. Tan auténtica ha sido su fidelidad al Cristo de Los Estudiantes que su puesto será siempre conocido por su nombre. Tras la muerte viene la vida eterna. Pero tras la Buena Muerte siempre viene Gildo con su canasto trayendo un pedazo de tramo de hombres de fe.

Foto de la estatua de Miguel de Mañara en los jardines de la Caridad

Una ausencia en la Caridad

LOS acogidos en la Caridad se mueren tranquilos, cuidados por el espíritu de Mañara, con su bronce por testigo y con las horas justas para recordar el trasiego de todo lo vivido, horas consumidas en muchos casos con el brillo efímero de algún puesto relevante. En la Caridad entra a ser cuidada gente muy diversa, en su atrio se encuentra uno con verdaderos personajes que no son tan del pasado como parecen, pero que pareciera que el péndulo del tiempo los mandó de un golpe al lugar sereno de un viejo hospital. De tocar el martillo de esa nave de oro que preside la mansa mirada del Señor de la Sentencia a pasar el invierno de la vida a la lumbre de esa Caridad que es estandarte de la mejor y más desconocida  Sevilla. “Desde que estás en la Caridad da gloria verte”, le dijeron un día en el atrio de la basílica de la Macarena, sitio al que nunca dejó de acudir en sus paseos desde la calle Temprado. El venerable Mañara ha acogido en su regazo a Miguel Loreto. En verano, en silencio, en el agosto en que la Esperanza suele lucir la saya blanca. Se fue el capataz que dijo a sus costaleros en la última chicotá: “Si esta noche no habéis visto a Dios es que estáis ciegos”.

 

Un espectáculo impresentable

El Fiscal | 21 de abril de 2010 a las 12:21

isaac

Resulta que va a ser verdad lo que firmó el abogado aquel del Consejo que llegó a la ventanilla de Hacienda negociando la reducción del IVA de sillas y palcos. “Marque ud. la casilla de espectáculo cultural y listos. Así se ahorran las cofradías unas perras importantes”. Y el asesor fiscal del Consejo pasó por el aro de calificar la Semana Santa como espectáculo cultural. ¡Marchando media bien pasadita para la mesa de la laicidad que paga la mismísima oficialidad cofradiera! Pues, efectivamente, algo de razón tenía el buen hombre. La cosa huele a espectáculo, decadente espectáculo, grosero espectáculo. Luego vendrá la legión del buenismo con la monserga de la ausencia de incidentes para calificar la Semana Santa de magnífica y brillante, al estilo de los Juegos Olímpicos, que cada vez que se clausuran siempre han sido los mejores de la era moderna. Pues mire ud., si la Semana Santa es perfecta porque no hemos salido corriendo como avestruces espantadas en la Madrugada… ¡es todo un éxito! Menudo alivio. Fíjense en el individuo que no tiene reparo alguno en vestir un hábito nazareno la pasada tarde del Martes Santo y conceder una entrevista (si a eso se le puede calificar dentro de semejante género) en la calle San Fernando. Personaje de la casquería televisiva, el tío no tiene el mínimo pudor en valerse de los símbolos más preciados para un nazareno (túnica, antifaz y medalla) para captar la audiencia. Buena le ha caído a la castigadita hermandad del Dulce Nombre con este nazareno de actitud impresentable, en plena crisis interna, con un comisionado al que se le multiplican los frentes, un arzobispo que llama herejes a quienes separan la hermandad de la Iglesia y unos grupúsculos opositores cargados de agresividad. Marque ud. la casilla. Si está visto que Hacienda nunca se equivoca. ¿Qué me dice ud. de un tal Falete y un antiguo novio? ¿Ese Falete sale de patero?

Michavila, ay Michavila…

El Fiscal | 1 de abril de 2010 a las 18:36

El ex ministro del PP, José María Michavila, que se deja ver siempre por Sevilla en Semana Santa por cuestiones familiares y devocionales, no se entera de que en los palcos no se debe elevar la voz cuando se habla por el móvil. En la tarde del Martes Santo soltó una perla en forma de pregunta a su interlocutor: “¿Entonces las cofradías primero pasan por el Aero y después por la Catedral, o pasan primero por la Catedral y después por el Aero?” Michavila, hijo mío, teniendo al Aero como referente geográfico de la Semana Santa no centramos el partido…

Un bastón de mando entre claveles rosas

El Fiscal | 1 de abril de 2010 a las 17:22

baston

Un cuarto de siglo como patrona de los graduados sociales sevillanos. Esta efemérides fue la que conmemoró ayer la Hermandad del Dulce Nombre, motivo por el cual el presidente del Colegio de Graduados Sociales de Sevilla, Rafael Hidalgo, le entregó el bastón de mando. En la imagen, el presidente del comisionado de la corporación de San Lorenzo (en el centro) recibe el bastón en presencia del vicepresidente del Consejo de Hermandades y Cofradías de Sevilla, Carlos Bourrellier. Una efemérides que, por el momento, se libra de procesión extraordinaria. (¡Qué extraño!)

Una de arzobispo

El Fiscal | 1 de abril de 2010 a las 17:11

Se ha reservado monseñor Asenjo hasta el Martes Santo para hacer una contundente declaración. Tras una cuaresma de diplomáticas entrevistas el prelado hispalense se despachó el Martes Santo a gusto en San Lorenzo, minutos antes de que saliera la cofradía de La Bofetá. Allí, en prime time informativo, calificó de “herejía” el pensamiento de aquellos cofrades (que no son ni dos ni tres) que consideran que Iglesia y hermandad son cosas muy distintas. “Una hermandad sólo se legitima y es fecunda si mantiene la vinculación con los sacerdotes y su parroquia”. A más de uno se le atragantó el pikislabis de última hora de la tarde tras lo dicho. Marchando una bien servida de Almax.

Marchena, en forma

El Fiscal | 1 de abril de 2010 a las 16:51

El Lunes Santo llegó a su casa a las cuatro de la madrugada tras presidir el paso de la Virgen de las Aguas como consejero delegado de Emasesa. El Martes Santo, a las 9:00 estaba en una reunión en la que se debatía el futuro de Emasesa. Y a las 16:00 ya estaba vestido de nazareno para ir de guardamanto de la Virgen de la Angustia, de los Estudiantes.

Por San Lorenzo

El Fiscal | 1 de abril de 2010 a las 16:50

En cierta taberna del mencionado barrio se reunieron el Martes Santo destacados cofrades del Dulce Nombre que entre cervezas, boquerones fritos y otros dulces manjares para el paladar compartieron no mesa y mantel, pero sí barra y silla con la delegada de Fiestas Mayores, Rosamar Prieto-Castro, a la que este Jueves Santo no se le contemplará con la clásica mantilla sevillana, entre otras razones porque la última visita a su peluquero le ha reducido considerablemente la cabellera, lo que hace difícil el encaje de la peineta. Por cierto, me dicen que los hurdeles con los que se costeó tan exquisito aperitivo de Martes Santo venía de la mano de Malco, el de la bofetá, que fue lo que sintió más de uno al ver tal reunión en el bar de las seis letras.

Sin respuesta

El Fiscal | 1 de abril de 2010 a las 16:36

“Será cierto eso que dicen algunas lenguas de doble filo de que ayer (Martes Santo) se pudo ver a Juan Espadas, posible candidato socialista a la Alcaldía hispalense, en las sillas de la calle Sierpes. Averigua, Fiscal”.