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La bulla que no vota el 15-N

El Fiscal | 11 de noviembre de 2018 a las 5:00

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LA noche del jueves tendremos nuevo presidente del Consejo de Cofradías. Tienen derecho al voto 124 señores, la gran mayoría de ellos unos absolutos desconocidos para la ciudad. Un censo tan selecto de votantes elegirá a Antonio Piñero o a Francisco Vélez. La cosa quedará entre un letrado de la Administración de Justicia o un abogado. Ya se sabe que la Justicia es una tierra fecunda para el cofraderío. En principio no están previstos grandes cambios en el modelo de Semana Santa en función de si sale elegido uno u otro candidato. Ambos equipos han escondido bien sus cartas. O, mejor dicho, se han abonado a decirle a todo el mundo lo que cada cual quiere oír. Ninguno ha asumido riesgos. Por eso apreciamos una falta de tensión evidente en estas elecciones. No hay propuestas sorpresas, como tampoco se han vivido episodios especialmente tensos durante la campaña en comparación con la anterior. Mejor así.

El Consejo es una institución que necesita estabilidad y tiempo por delante para llevar a cabo un proyecto. La Semana Santa de hoy requiere que la institución esté concentrada en los problemas de seguridad y, por lo tanto, en continua interlocución con el Ayuntamiento. Hemos perdido un tiempo precioso de cara a la Semana Santa de 2019 porque las circunstancias han obligado a la convocatoria de unas elecciones inesperadas. Urge que el nuevo equipo se ponga a trabajar cuanto antes con el Cecop. La salida extraordinaria de la Esperanza de Triana nos ha reencontrado, pese a la saturación de procesiones extemporáneas, con el mejor público. Todo transcurrió con normalidad y con un reconocido cumplimiento de los horarios. Las vallas en la calle Pureza funcionaron, el público se comportó. No hubo incidentes.

Ya ocurrió con el traslado masivo del Gran Poder. Cuando las cosas se hacen bien, de forma acorde a los tiempos que nos ha tocado vivir, el público reacciona con respeto. Pero la Madrugada es punto y aparte. La noche siempre genera sus riesgos propios y bien conocidos. No se puede consentir una bajada de guardia en los tiempos que corren. Hay que mantener lo que ha funcionado bien y potenciar hasta un punto razonable las medidas que han supuesto una garantía. El Consejo tiene que exigirle al Ayuntamiento las mayores cautelas. Y el Ayuntamiento, sin complejos, habrá de exigir el cumplimiento de horarios y todas las condiciones necesarias, por traumáticas que puedan resultar, para que la carrera oficial sea cada año un poco menos ratonera. El 15-N ha supuesto un parón en los trabajos por parte del Consejo.

La Semana Santa de 2019 es previa a unas elecciones municipales. Esperemos que el alcalde Juan Espadas recuerde la factura que pagó Zoido por la pérdida de vigilancia en 2015, cuando la Madrugada se rompió al ser arrollada la totalidad del cortejo del Silencio y parte del de Los Gitanos. La gran bulla que no vota el 15-N merece las máximas garantías en materia de seguridad. Esa bulla que no conoce a los hermanos mayores, que no entiende la razón de tantos retrasos, ni por qué unas cofradías hacen la carrera oficial en sentido contrario. La bulla que sigue ilusionándose con la espera, con tener un día una silla en la carrera oficial, la bulla que busca las cofradías a pie, que disfruta con la Semana Santa nocturna, que vive con pasión el acto del Pregón para el que nunca tendrá una entrada, la bulla que cada Domingo de Ramos se reencuentra con su infancia, la bulla que aspira al hermoso ejercicio de seguir reconociéndose en la Semana Santa que recibió como legado.

Esa bulla no tiene ni pajolera idea de quiénes manejan los resortes de la fiesta más hermosa de la ciudad. Ni interés por tenerla. Y en parte, este asunto se despacha el jueves por la noche entre 124 señores que, en muchos casos, le han prometido el voto tanto a Antonio como a Paco, tanto a Paco como a Antonio. No pocas veces los dirigentes de las cofradías se entretienen en fatuidades, en asuntos de escasa enjundia, en una sobrecarga de representaciones que obligan a tomar mucho almax por la ingesta excesiva de pavías. Los problemas de la Semana Santa actual y las exigencias de la vida pública de hoy en día, sea el cargo que sea, no hacen tan amable el ser presidente de una institución con un peso notable en la ciudad.

En cierta ocasión le oí un comentario a un familiar de un presidente tras unos días de fuerte polémica: “A él es que no le gustan los problemas”. Y le replicaron: “Pues no haberse presentado a presidente. Los cargos son para tener problemas”. Los dos candidatos saben a lo que se enfrentan. Los anteriores presidentes tuvieron que vallar la Avenida, modernizar la carrera oficial, preparar un congreso internacional, mediar en pleitos jurídicos entre algunas hermandades y el Arzobispado, o asumir la redacción de unos nuevos estatutos.

El próximo presidente ha de tener claro que el reto es salvaguardar la Semana Santa, protegerla de las avalanchas de la Madrugada y del exceso de procesioes extraordinarias, que son otra suerte de avalanchas que conducen a la proyección de una imagen frívola. Nadie de la oficialidad anuncia un tope para tanto exceso durante todo el año. Nadie denuncia que el carácter extraordinario ha quedado enterrado. Nadie dice que lo del Martes Santo al revés es una mamarrachada que eleva a categoría principal las cuestiones logísticas y, por lo tamto, orillan lo fundamental y revelan la incapacidad de un acuerdo. El Consejo tiene que recuperar la autoridad, no limitarse a la gestión de sillas y palcos y a la designación del pregonero y otras pedreas. Resulta sonrojante que las cuentas no sean públicas.

La Catedral es más transparente que el Consejo. El Arzobispado también lo es. Llama la atención que nadie haya negociado un patrocinio para el cartel…¡de la Semana Santa de Sevilla! O en su defecto que se detraiga una partida de los ingresos de la carrera oficial. Hay que trabajar más y dejar de perder el tiempo en reformas de la carrera oficial por el Paseo de Colón y otros inventos propios del Pequeño Nicolás (o Nicolasa). No pierdan un minuto más de este otoño en lo que está muy bien para ser debatido solamente en la orilla de la playa. A partir del jueves no habrá más excusas. El trabajo por la seguridad y la reducción de los excesos (la grasa provocada por tanta salida extaordinaria) deben ser las prioridades. Quien salga elegido no tendrá un camino de flores. Si no le gustan los problemas, ya sabe dónde está la parada del tranvía. Está a tiempo.

Los que miran a la Esperanza

El Fiscal | 4 de noviembre de 2018 a las 5:00

PROCESION 600 AÑOS DE LA ESPERANZA DE TRIANA

Foto: Juan Carlos Muñoz

SIEMPRE dedico tiempo en fijarme en quiénes ven las cofradías antes que buscar las caras de las imágenes sagradas que ya me sé de memoria. Al Señor o a la Virgen se les ve en sus casas, en los altares y hornacinas donde recogen oraciones. En la calle me gusta ver cómo miran los demás a la Esperanza, ese micromundo que se forma en los alrededores de un paso, esas lágrimas de emoción, esos rostros de cansancio, esa fatiga de las bullas, esos balcones desde donde se lanzan plegarias. Ver cómo los demás miran a la Esperanza es también una forma de ver a la Esperanza. Recordar a quiénes un día la miraron es otra forma también, sobre todo en este noviembre especial, antesala de ensayos de villancicos donde seguiremos celebrando las pascuas con las letras de Garrido (“El barco de tu cintura lleva un lindo pasajero”). Ay, Manolo, que no hemos visto el otro día el vuelo de tu capa señorial junto al paso, mirándola como sólo tú la mirabas: con en ese silencio sereno, con la emoción interior disparada, despidiéndola camino del Altozano para seguir recogiendo Salves mientras tú seguías hilando versos, engarzando rimas para regalarle otro rosario de tu mejor poesía.

En el balcón de los Murillo estaban abuelos y nietos. En la Esperanza viven los muertos y la Esperanza es refugio de los vivos, de quienes mejor le cantaron, de los inocentes con toda la vida por delante, de la hija que perdió a su padre y del joven que perdió a su hermano. Todos fueron a su encuentro en diferentes lugares del recorrido. Dicen que 250.000 personas acompañaron a la Virgen en el traslado a la Catedral. No lo sé. Eso dice el Ayuntamiento. Esa cifra seguro que es interpretada como un éxito. Pero el éxito real está en que muchos sintieran por un momento, por un instante fugaz, que la Esperanza les ofrecía el salvavidas desde la cubierta de sus ojos hermosos.

No sé qué flores llevaba la Esperanza, no sé cuántas marchas le tocaron, si se cumplieron los horarios, ni cuántas vallas se colocaron. No sé a quiénes se dedicaron la levantás, ni los altos mandos que tocaron su llamador. Sólo sé que la verdad de todo estaba en quienes la miraban, en quienes pedían por sus vivos y en quienes lloraban por sus muertos, en quienes acariciaban a sus nietos ante Ella y en quienes la esperaban en la bulla de este noviembre de difuntos, mar de luto que se abre ante la Esperanza, un noviembre de humo de castañas, guirnaldas, pancartas, Triana con su Esperanza, Dios te salve, Madre de Dios

“¿No vas a bajar a ver la cara de la Virgen?” No, ya la veo en su casa. Ahora me basta con mirar a quienes la miran. Por que en esas miradas radica tal vez la única justificación de tantas procesiones, porque en esas miradas no hay impostura, ni afanes de notoriedad, ni interés por hacer ruido. En esas miradas está la verdad de un calendario sobredimensionado. Esas miradas sostienen la Semana Santa que nos ha tocado vivir con todos sus añadidos, con todas sus extensiones a lo largo del año. Esa caricia del abuelo ante la Virgen, ese llanto de desgarro de la hija, ese sollozo del hermano en la intimidad de la Plaza Nueva, esa ausencia de Garrido y de tantos otros que la miraron… Sin esas miradas todo se cae, sería fatuo, impostado y hasta forzado. Esas miradas convierten en verdad lo que otros ven como un mero espectáculo. Mientras haya quienes la miran como la miran, siempre tendremos Esperanza. En esas miradas está la mejor versión de la Semana Santa, el tesoro, el salvavidas.

PROCESION 600 AÑOS DE LA ESPERANZA DE TRIANA

Foto: Juan Carlos Muñoz

Una prueba de la próxima Madrugada

Triana ha sido el banco de pruebas de la próxima Madrugada para el Centro de Coordinación Operativa (Cecop). El año pasado se usó la salida extraordinaria de San Gonzalo para probar las cámaras, el sistema de luces, la megafonía y las medidas de aforamiento que después se usaron (o estaban previstas por si acaso) en Semana santa. Este puente, con motivo del traslado a la Catedral y de la procesión triunfal de regreso, se ha probado un nuevo plan de seguridad específico en la calle Pureza. Se aplicó la prohibición  de beber, comer, emplear cachimbas y el uso de mantas en el suelo para impedir la concentración de público desde por la mañana, como ha ocurrido los últimos Jueves Santos. Esta medida resultó un éxito y la calle Pureza estaba limpia y decente a la hora del comienzo del traslado a la Catedral. Se puso en práctica un nuevo despliegue en la calle Adriano y en el Altozano, con medidas específicas para impedir a los cangrejeros. Y, por supuesto, la exigencia del cumplimiento de los horarios para no afectar vías principales de la ciudad fuera de los horarios establecidos.

DIA DE TODOS LOS SANTOS EN OMNIUM SANCTORUM

Foto: José Ángel García

La mejor ayuda para el arzobispo

Monseñor Asenjo no falla cada primero de noviembre en Omnium Sanctorum, donde preside la celebración eucarística de la festividad. Es costumbre que el prelado cuente en muchas celebraciones con la asistencia de gente joven, que ejerce las funciones de acolitaje, de ayuda a misa. Así ocurrió el jueves. Dos jóvenes de la parroquia –los dos de nombre Francisco– asistieron al arzobispo en todo momento. A uno lo recordamos todavía como un jovial y pequeño monaguillo de Los Javieres, en aquel período donde sufrimos tres Martes Santos seguidos marcados por la lluvia. Al final, siempre sale el sol. Y hasta se asciende de monaguillo a nada menos que acólito y asistente del arzobispo Asenjo.

 

Madrugada, la hora de intervenir

El Fiscal | 3 de diciembre de 2017 a las 5:00

Entrevista con el delegado de Fiestas Mayores, Juan Carlos Cabrera.

EL silencio municipal sobre el frágil pacto de las hermandades de la Madrugada extiende un manto de sospechas sobre las garantías y la validez del acuerdo. Hay veces que las cofradías parecen vivir en los años ochenta, como si todavía imperaran el Plan Trabajadera y la teoría sobre lo bien que nos portamos los sevillanos en la calle (tururú). El Ayuntamiento no ha dicho esta boca es mía en el diseño de la Madrugada de 2018 que han confeccionado los hermanos mayores a puerta cerrada. Lo que interesa a todos ha sido ventilado por unos pocos en una casa de hermandad, sin luz ni taquígrafos, sin presencia de las administraciones competentes, sin informes previos sobre la idoneidad de los cambios, sin que los mandos policiales hayan dicho ni pío sobre si las reformas planteadas aumentan verdaderamente la seguridad. Los familiares del paciente (una Madrugada en la UCI) han decidido el tratamiento sin convocar a los médicos (el Ayuntamiento, la Junta, la Delegación del Gobierno). Los hermanos mayores y la cúpula del Consejo han podido tener buena voluntad, incluso haber puesto el corazón para tratar de ayudar en la resolución de un problema grave, pero han sido transparentes como niños al dejar ver la debilidad del acuerdo desde el primer momento. Lo avisamos en esta página el domingo pasado: qué poquito nos gustó la reiteración de que el acuerdo era válido sólo por un año. En cuarenta y ocho horas, el hermano mayor del Calvario arremetía contra el pacto que él mismo había firmado en su propia casa de hermandad. Nadie entiende nada. O se entiende todo.

La Madrugada que ha llegado a nuestros días, por desgracia, no se puede dejar en manos de las cofradías. Este lagarto no entiende de Ciencia Natural. La Madrugada está desbordada. Necesita una suerte de cortafuegos que impidan las temidas correas de transmisión de las posibles carreras y, al parecer, los expertos en seguridad ya intuyen que con el modelo planteado por las seis cofradías no se consiguen las prevenciones deseadas. El otro día, alguien reputado en la Administración municipal exclamó: “Tal como están las cosas, lo mejor que puede ocurrir es que haya una ola de frío esa noche”. El problema de la Madrugada no lo arreglan las cofradías por su cuenta encerrados en una especie de cónclave hasta altas horas de la noche. Repetimos: por desgracia no lo pueden arreglar. Han de ir de la mano de las Administraciones. Todos juntos. Ha habido ya demasiadas sorpresas desagradables, nadie puede garantizar que la lacra se extienda a otras jornadas de riesgo, caso del Domingo de Ramos, por lo que es la hora de que la autoridad competente intervenga. Aceptar que las cofradías marquen los tiempos en un asunto de ciudad es asumir demasiados riesgos. Que la Madrugada se convierta en un asunto donde los hermanos mayores quieran ganar su batallita particular para quedar bien ante sus cabildos es no tener altura de miras, rebajar un asunto muy delicado al nivel de rifirrafes de una comunidad de vecinos y terminar de liquidar el hermoso legado de la otrora noche más hermosa del año.

Hay tiempo todavía de hacer las cosas bien, de emprender reformas con profundidad, de establecer garantías. Jugárnosla al frío resultaría penoso. No son tiempos para versos. El Plan Trabajadera se acabó. Como Ecovol. Como el cine Fantasio. Estamos en otra Sevilla, que pasa del extremo de correr con pánico a sentarse en una silla de chino. No hay término medio.

JUNTA ORDINARIA DE ACCIONISTAS DEL BETIS

La presidenta cuida su cofradía

Susana Díaz ejerce de trianera como Arenas de macareno. A la presidenta le encanta acudir a su hermandad, presidida por un catedrático que ya impartía clases de Derecho Natural cuando ella era alumna en las caracolas de la facultad en la Sevilla de la pos-Expo. Ay, aquellos tiempos de don José Luis Murga, don Antonio Gordillo Cañas, Mikunda, Polaino, el gran Martín Serrano y algún otro aficionado a los cargos que aspira a rector y que se puede comer una… rueda de calentitos. Triana une hoy de nuevo a la presidenta y al profesor con motivo de la inauguración del nuevo tesoro de la cofradía. Al fondo, la preciosa Esperanza que estos días luce el manto y la saya del taller de Brenes, donde se inspiraron en las caídas del palio y en  el popular manto de los dragones, y el original fajín comprado por unos hermanos en un anticuario. ¡Cómo luce la Esperanza con Javier Hernández! Hay que preguntarle: ¿Qué vas a dejar para el día 18, pedazo de vestidor?

Morante da ejemplo de compromiso en el Baratillo

Moeckel sigue recogiendo apoyos a su plan de exigir tres años de pertenencia a una hermandad antes de salir de nazareno, lo que supone ponerle trabas a los capiroteros noveleros, o a los capiroteros profesionales, como usted prefiera llamarlos. José Antonio Morante, Morante de la Puebla, ha acudido al besamanos de María Santísima de la Caridad en su Soledad. Se acabó eso de acudir sólo el Miércoles Santo a vestirse de nazareno y agarrar la vara. Hay que dar ejemplo y asistir a los cultos. ¿O no? No está mal que las cofradías, con cierto criterio siempre marcado por la mesura, difundan en sus redes sociales ejemplos de participación de personajes conocidos en la vida cotidiana de la cofradía. Puede servir de testimonio útil. Hay que implicarse antes de hacer algo tan serio (y sufrido) como salir de nazareno.

 

El 49-O

El Fiscal | 10 de septiembre de 2017 a las 5:00

consejo de cofradías

CUENTAN que alguien con voz de Gila ha llamado a la sede de la calle San Gregorio, que todo el mundo sabe cuál es la sede de la calle San Gregorio por mucho que por allí haya despachos de la Junta de Andalucía de los que la gente sale para desayunar y tarda más en volver al currelo que San Bernardo en pasar por Santa María la Blanca. Dicho lo cual, que diría don Manuel Fraga, no hay otra sede en San Gregorio que la sede por excelencia, como no hay otro Consejo que el Consejo por antonomasia.

–Oiga, ¿es el Consejo de Cofradías? Mire, es para que pongan más cámaras de vigilancia en la calle… Sí… Cuantas más mejor, ¿sabe usted? Sobre todo para que se vea cuánta mierda dejan los señores de la carrera oficial, ¿sabe usted? Que la última vez había hasta una botella de Doble W entre los restos. Y respecto a lo del Martes Santo, dígale al presidente que aplique el artículo 49 apartado O de los estatutos, pero una O sin calle Castilla, ni Viernes Santo, ni túnicas de raso morado. ¿Lo ha apuntado usted todo para decírselo a don Joaquín de mi parte?.

Y así fue que se aplicará el artículo 49 apartado O, que dice lo siguiente sobre las competencias y funciones de la sección de penitencia: “Tener conocimiento, previa propuesta de cada sección, de las nóminas procesionales de todas las hermandades y cofradías, informándose con suficiente antelación de sus horarios e itinerarios para elevarlos a la autoridad eclesiástica y a cuantos organismos y autoridades fueran competentes. En el caso de hermandades de penitencia, el traslado de estos datos se entenderá realizado en el tradicionalmente conocido y llamado Cabildo de Tomas de Horas”.

Quiere decir que la reforma del Martes Santo, por la que se invierte el sentido de la carrera oficial, es una decisión que corresponde a la sección de penitencia, formada por los cargos generales y los delegados de día. Un hermano mayor del Domingo de Ramos o del Jueves Santo, por poner sólo dos ejemplos, no podrá meter la cuchara en este perol, por más que tenga una legítima opinión creada al respecto. Al pleno de Penitencia se le informará del guiso ya cocinado. Pero nada más. Así lo establece el 49-0. Se supone que los delegados de día y los cargos generales son de la línea del presidente, luego la decisión se tomará, cuando menos, en bloque.

Personalmente, no nos entusiasma la inversión del sentido de paso por la carrera oficial, pero escrito está que a esta Semana Santa herida y manoseada ha llegado la hora de las reformas. Y la gran coartada es la seguridad. Corren malos tiempos para anteponer cualquier razón que no sea la de la seguridad. Habrá que desatascar el Martes, como habrá que proteger la Madrugada, si es preciso saliendo todas más tarde para evitar las horas de la noche, para lo cual monseñor Asenjo da todas las facilidades de horario de la Catedral. Es el tiempo que nos ha tocado vivir. El 49-0 establece claramente el proceso. Y mejor que el Consejo tome la iniciativa antes de que lo haga la troika del gobierno local, el Cecop y la Delegación del Gobierno.

Y como dijo el del teléfono: “Oiga, no se olvide deque pongan más cámaras, ¿eh? Que nos queremos enterar de todo, hasta de las votaciones al pregonero. Y de las consultas previas, que son mucho mejores. ¿Oiga? ¿Y me pueden mandar el boletín? Es que me viene muy bien para elevar la pantalla del ordenador y mantener el cuello recto, ¿sabe usted? Que hay que cuidar las cervicales”.

 

 

El vídeo clave de la Madrugada de 2017

El Fiscal | 11 de julio de 2017 a las 19:14

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METIDOS en las calores de chanclas y pantalones piratas, cuando el sopor convierte en un acto heroico (que rima con paranoico) esto de escribir de cofradías, conviene hacer ya el debido acto de homenaje y justicia a quien lo merece, lo cual en Sevilla llega siempre tarde: como corresponde al ADN de la ciudad cicatera con los suyos. Llevamos meses hablando de la Madrugada, la noche antaño más hermosa que se ha convertido en un vuelo de Rainayr: un cachondeo vigilado. Meses analizando, meses escrutando, meses recabando testimonios, meses discutiendo en las tabernas… Pero aquí lo que de verdad sabemos, lo único cierto e incontestable, es cuanto se ve en el vídeo de Antonio Martín Iglesias, el único que estaba en el sitio oportuno, en el momento justo y haciendo lo que tenía que hacer: grabar el antes, el durante y el después de la avalancha que echó contra la pared siete siglos de historia en la calle Cuna. Que viene, que viene, psss, psss… Y no venía nadie. ¡A mi que los arrollo!. Y nadie arrollaba a nadie, todos se arrollaban a sí mismos. Gracias al momento estelar de este hermano del Silencio (va por usted, Stefan Zweig), que ha prestado un gran servicio a su cofradía sin estar vestido de nazareno, a toda la Semana Santa y a toda la ciudad, hemos visto que la Madrugada no tiene más enemigo que su propia vulnerabilidad, ni mayor defensa que la de quedarse quietos. Con lo bien que sabe Sevilla quedarse quieta y aún tiene que aprender a hacerlo en la noche más importante. Gracias a Toni vemos la perfecta reacción de los nazarenos del Silencio, que se abren como el Mar Rojo para abrir paso… ¿a quién? A nadie. Y se vuelven a cerrar para seguir haciendo lo de siempre: retornar a San Antonio Abad. Gracias a Toni, hermano primitivo desde 1980, vemos cómo los diputados canastilla se quedan como José Tomás ante el toro, o como Adolfo Suárez cuando entraba Tejero en el Congreso: clavados. Y esos mismos canastillas llaman a la calma con una rapidez y naturalidad dignos de reconocimiento. Vean el vídeo de Martín Iglesias una y otra vez. Oirán voces que claman: “¡No pasa nada, no pasa nada!”. Es la ciudad que corre de sí misma, la ciudad que ha construido su propio fantasma a medida y que sólo lo extirpará con el tiempo, porque sólo con el tiempo se reconstruye la confianza. Aún no se ha valorado suficientemente el poder de las imágenes grabadas en la calle Cuna. No había ningún enemigo extraño más allá de la fatal combinación de la psicosis con la mala educación en un contexto de degradación de la convivencia urbana. El informe oficial del Ayuntamiento incluye hasta un sesudo estudio sobre la evolución del clima de la Semana Santa para evaluar factores de riesgo en la Madrugada. Pero nada como el vídeo de Martín Iglesias, al que bien podrían dar el Demófilo a la Contribución Permanente. ¿No daban uno al Arte Efímero? Pues que inventen el de la Contribución Permanente. Se ve cómo se rompe la normalidad sin causa alguna. Por eso, precisamente por eso, se restauran de inmediato el público y la cofradía: porque no hay nada. Por todo eso y, además, por el sentido de la disciplina.

Hubo hermanos temerosos de Dios que fundaron la cofradía en el XIV, otros que levantaron la capilla, los altares y los retablos, otros que defendieron dogmas antes de que Roma los proclamara, muchísimos que diseñaron con la escuadra y el cartabón de los años, de los siglos, una cofradía perfecta, otros que impulsaron el cambio de Virgen, otros que sellaron las grietas de la iglesia… Y ha habido uno que ha mostrado a todos las verdades desnudas de la Semana Santa que nos ha tocado vivir: el miedo es libre y hay cofradías, como Lázaro, que se levantan y andan.

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El reto de Univisión

El Fiscal | 15 de enero de 2017 a las 5:00

LA mayor cadena de televisión estadounidense dirigida a la comunidad hispana, Univisión, se ha interesado por la Semana Santa de Sevilla. El Ayuntamiento ya tiene constancia formal de la apuesta de la emisora por hacer tres programas en Sevilla en los días grandes. Los responsables de la cadena han pedido a productoras españolas que hagan un estudio sobre espacios urbanos donde montar el plató con dos condiciones: al aire libre y con un fondo monumental. Univisión ha mostrado un interés en firme por la Semana Santa sevillana. La experiencia se efectuó el año pasado en Roma, lo que ofrece garantías a los rectores municipales de que el respeto a la Semana Santa está garantizado, pues preocupaba un posible tono frívolo que resulte perjudicial para la difusión de los valores de la fiesta.
La cadena norteamericana harían sus tres principales conexiones con las estrellas de la emisora en días de Semana Santa: el informativo y dos programas de contenidos sociales. Las cifras económicas, mejor dejarlas por el momento. Y el impacto que los programas tendrían sobre la ciudad y su fiesta principal serán materia a evaluar por los sesudos expertos cuando se confirme el desembarco de las cámaras de Univisión. En la propuesta figuran, también, la realización de varios reportajes sobre la ciudad.
El gobierno local sabe que el desembarco de Univisión sería una compensación mayúscula tras el fiasco de la llegada del presidente Obama, que debió visitar la Catedral y el Real Alcázar el pasado julio, pero cuya presencia se suspendió por unos atentados que alarmaron a la población estadounidense.
Si se confirma esta apuesta televisiva, no faltarán quienes duden de los efectos de una difusión descomunal de la Semana Santa sevillana, acostumbrada acaso a breves momentos de atención en los telediarios nacionales los Viernes Santos y, por cierto, con los nombres equivocados de las Esperanzas. O cuando hay carreras por el centro. O, por supuesto, en los tiempos de la duquesa de Alba ante los Gitanos en la puerta de la Casa de las Dueñas. Prepárense para los debates sobre la verdadera proyección universal de nuestra principal fiesta. A falta de Obama, buena será Univisión. O no, que diría Rajoy. Por el momento, Espadas les ha puesto la alfombra roja. Yeste año, además, la Feria más larga. ¡Estamos por agradar!, que diría el metre de Becerrita.

Nuria Barrera triunfa en Córdoba
Nuria
La sevillana Nuria Barrera está en su año. Vive su hat-trick particular en este 2017 metido en los fríos de enero, fríos azules, muy azules, con olor a Quizás de Loewe. Vive su triple cé con los carteles de Córdoba, Carmona y Cabrera (Juan Carlos). Ayer presentó la obra que anuncia oficialmente la Semana Santa cordobesa. La cita fue de relumbrón en la Fundación Miguel Castillejo. El cartel está presidido por el Cristo de Gracia y refleja todos los estilos de la Mezquita-Catedral, de la que aparece la Puerta del Perdón. Y el estilo es el de esta artista carmonense sobradamente conocida en Sevilla. Un detalle preciosista es que las letras están pintadas como si estuvieran bordadas en plata, guiño a la tradición joyera de la localidad. Están la luz, los azules, los nazarenos intuidos… Está su Carmona natal en la advocación escogida del Cristo. Está, sobre todo, la ilusión de una artista encantada de pintar temas costumbrista sin ningún complejo y con ganas de ir innovando y perfeccionando. Nuria Barrera entra en Córdoba por la puerta grande. Después vendrán Carmona y el cartel de las Fiestas Mayores de Sevilla que, por cierto, ya está hecho. Cabrera, teniente de alcalde, puede estar tranquilo. Las fiestas de primavera estarán bien anunciadas. Olerá a Loewe en el Salon Colón. Seguro, Quizás.

Seguridad
Se hizo con motivo del Plan de Navidad en el centro. Ytambién con ocasión de la cabalgata. Ytodo indica que también para la próxima Semana Santa. El Ayuntamiento y la Subdelegación del Gobierno acordaron la instalación de furgones, furgonetas y determinados vehículos en lugares estratégicos para impedir el acceso sorpresivo de camiones en horas de grandes aglomeraciones. En la mente, el atentado de Niza y el de Berlín. Toda precaución es poca.

El Ángelus… nocturno
Una señera hermandad nos puso a rezar el Ángelus esta semana por la vía de un tuit emitido desde su cuenta oficial. Nada que objetar. Se trata de una oración preciosa. Pero ocurrió que la invitación al rezo se produjo a las doce de la noche y no las doce del mediodía. Ojo a los programadores. Por el momento, mejor seguir con la Cope para los asuntos del Ángelus.

Resurrección
¡Qué quieres que les diga! Lo de retrasar la salida a las ocho de la mañana es un acierto absoluto. La cofradía de Santa Marina no pintaba nada dando barzones a las seis de la mañana por la Encarnación. Mejor a las ocho. Tendrá mucho más público a la ida y a la vuelta. Lucirá más el precioso paso de palio cuando salga el sol, ¿verdad hermanos Delgado?. Auguro un éxito. Puestos a tener una cofradía de penitencia con el título de la Sagrada Resurrección, mejor con este nuevo horario. No lo duden.

El pertiguero
Primer golpe. Precioso el anuario de la Amargura que elabora con tanto cariño y profesionalidad Javier Macías. No se lo pierdan. Hay un artículo que revela el aumento del cuerpo de nazarenos en un 15%. Segundo golpe. Tarea fija para esta semana. Leer (disfrutar) con el anuario del Gran Poder. Tercer golpe. ¿Cómo va el cartel de Ricardo Suárez para el Cristo de Medinaceli de Madrid? Ojo porque hay expectación e interés en la alta jerarquía eclesiástica. Y ciriales arriba.

Cabezas calientes
Si tras ciertos atentados se ha reaccionado en clave local para los casos de grandes aglomeraciones, tras el incidente menor de la cabalgata también se ha reaccionado con rapidez de cara a la próxima Semana Santa. Está bien que haya una normativa sobre el uso de las cabezas calientes en las retransmisiones de televisión. No juzguemos en ningún caso a quienes hacen un servicio público fundamental y, además, desarrollan un trabajo esmerado digno de agradecimiento. Todos disfrutamos de esas imágenes, pero las cautelas son necesarias. Por fortuna, el incidente de la cabalgata fue menor e, incluso, hay que agradecer la pericia del cámara para no dañar a una espectadora. Sí es cierto que ninguna cámara debe interferir la visión de los pasos de quienes están a pie de calle, como ocurre en el fútbol y en los toros. Y tampoco debe suceder nunca en la Semana Santa.

El lagarto de la Catedral
El canónigo se sentó, echó mano de varios boletines y se puso a leer algunas páginas. De pronto dijo: “Hay hermanos mayores que se ponen a escribir y parecen más curas que yo, Dios santo”. Todos nos reímos, Fiscal, porque tenía toda la razón. ¡Qué les gusta a algunos citar encíclicas que ni se han leído!

La Semana Santa se adapta

El Fiscal | 4 de abril de 2016 a las 5:00

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Cambiar los hábitos del personal es una tarea muy compleja y que suele llevar mucho tiempo. Por salirnos de la Semana Santa, ¿cómo se podrían recuperar las mañanas de Feria? ¿Hay alguna fórmula para que el público adelante varias horas la llegada al real de los Remedios? Otro ejemplo:la gente prefiere hace unos años vivir ya en las en las casetas el fin de semana previo a la fiesta, lo que obliga al Ayuntamiento a tener activados los servicios municipales tres días antes del alumbrao. El Ayuntamiento lleva varios años adaptándose a los gustos de la mayoría hasta tal punto que se anuncia una consulta popular para inaugurar la Feria directamente en la noche del viernes al sábado. Tendríamos una Feria de una duración similar a la de Málaga. Si la modificación de los usos y costumbres cuesta un mundo, la reeducación de ciertos sectores de la población es sencillamente imposible. Se demuestra –con cierta perspectiva ya– en el caso de la Semana Santa tras los serios avisos de 2000, 2008 y 2015. La principal conclusión de los tres primeros lustros del siglo XXI es que la Semana Santa de Sevilla está herida. Necesitada de tratamiento. En el actual gobierno de la ciudad hay quien prefiere decir que la Semana Santa ha estado “cogida con alfileres”. Las vallas en una veintena de puntos de la ciudad han sido parte de ese tratamiento, de esas medidas correctoras, para organizar a un público que mayoritariamente ha perdido el don del saber estar, esa capacidad para organizar dos corrientes en una bulla de tal forma que se podía elegir entre quedarse en la bulla o avanzar en una u otra dirección. Sí, también ha habido muchos más agentes de los cuerpos policiales. Lo vivido este año ha parecido más un plan de choque que un plan de seguridad. A la Semana Santa, a efectos de logística, le han aplicado el desfibrilador. Yestá viva. Una Semana Santa segura es posible, aun a costa de las vallas que han incomodado a muchos particulares, pero que han recibido el plácet de todos los estamentos oficiales. La Semana Santa se ha adaptado a los tiempos actuales. Como siempre ha hecho. El concejal socialista Juan Carlos Cabrera, por cierto, ha dicho una gran verdad: “La seguridad contribuye a enaltecer el sentido religioso de la Semana Santa”. Un socialista ha tenido que ser el que, desprovisto de complejos, ha proclamado una de las grandes claves, sino la más importante. Sin seguridad no hay nada. Sin seguridad no hay celebración. Y el sentido original y fundamental de la Semana Santa es el que es por mucho que tenga también impactos y beneficios desde el punto de vista económico y desde otros puntos de vista. No ha faltado quien ha denunciado que ha habido cofradías sin público por algunas calles. El plan deberá ir flexibilizando algunas medidas de cara a 2017, deberá mirar caso por caso para no alejar en exceso a las personas de los cortejos, ni permitir calles directamente desérticas. Los críticos en algunos casos, también hay que anotarlo, se han dejado llevar por las siglas políticas. Se entiende, pues el PP fracasó en la Semana Santa de 2015. Yeso dolió. Yel primer gran triunfo del gobierno socialista ha sido en la Semana Santa de 2016. Las cofradías no son ajenas a nada de lo que ocurra en su tiempo. Yeso incluye la coyuntura política. El resultado ha sido un éxito rotundo que deja un sabor agridulce por cuanto la conclusión es que los sevillanos necesitan las vallas en Semana Santa y muchos policías en las calles para saber hacer sin incidentes lo que siempre hacían. Aforadas algunas calles y reducidas las sillitas plegables, quedaría enseñarle al sevillano cómo debe moverse por las calles, pues eso de permanecer estático (y rumiando pipas) lo hace divinamente. Pero como decíamos al principio, la reeducación es imposible por mucho que seamos una ciudad de Esperanza, que lo somos. Mientras tanto, vallas.

Agresividad

El Fiscal | 2 de abril de 2010 a las 19:55

La que demostró en la tarde del Jueves Santo un abonado de la Avenida al propinarle una bofetada al guardia de seguridad privada que le conminó con toda razón a retirar un carrito de bebé del pasillo por razones de seguridad. Tuvieron que intervenir la Policía y los servicios de emergencia. El Consejo detecta reticencias a usar los parkings para carritos habilitados en la Plaza Nueva, García de Vinuesa y el Banco de España.

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