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Un cartel dentro de otro cartel

El Fiscal | 26 de marzo de 2017 a las 5:00

Imagen Pábilo 1 Imagen Pabilo 2

Hay carteles que lo son por partida doble. Hay paredes que son un cartel en sí mismas, como la pared del Rinconcillo donde se exhiben los cien mil carteles de la cuaresma como cien mil hijos de estos días del gozo. Está el cartel a secas, que es el del Consejo. Están los carteles de las hermandades, donde la Macarena se lleva la palma, Macarena estilizada de José Luis Mauri. Y están los carteles de las tertulias, ingenioso el de ‘La Soga de Judas’, y el del dos por uno de la tertulia ‘El Pabilo’, donde se encuentra usted con la preciosa estampa de la Virgen de las Aguas en la noche del Martes Santo (sí, he dicho del martes) y, si se fija, con las caras de dos sevillanos, los únicos de toda la bulla que están disfrutando de la maravilla que supone contemplar cómo se aleja un paso de palio. ¿Acaso no protagonizan un cartel esas dos criaturas haciendo algo que cada vez la gente hace menos? Decía Fernando Baquero en la sección La voz de la experiencia, que firma Juan Parejo cada miércoles en estas páginas, que no le gusta el comportamiento de muchos jóvenes de hoy, que ignoran el significado de las cosas, que viven la Semana Santa sin fervor alguno. Pues tiene toda la razón don Fernando, como de costumbre, pero hay que añadir que muchos adultos son, en este caso, como niñatos que salen a la calle porque sí, porque hay que salir para secundar la teoría de Vicente, que ya se sabe que iba donde iba la gente. Está el pelmazo maleducado que te pega la brasa con una charleta mientras pasa una cofradía, está el incontinente verbal que en cuanto pasa la Virgen se pone a pegar la hebra, como si no fuera bonito contemplar un paso de misterio por detrás con su cornetería y todos sus avíos, o un crucificado en silencio a la luz de cuatro hachones. ¿Han visto los brazos caídos de la Buena Muerte por detrás? Pues siempre hay alguien que perturba ese instante, inténtenlo y ya verán como acude algún cuñado a fastidiar el momento. Yestá el que acaba de terminar de pasar el paso de palio, saca el programa y ya está explicándote dónde hay que ver la siguiente, como el aspirante a ganar las metas volantes de un verdadero tour cofradiero. Y a lo mejor el tío te está privando de contemplar en silencio cómo se aleja la Virgen de las Aguas a los sones de Amarguras en la noche del Martes Santo (sí, he vuelto a decir martes), o te ha robado ese momento en que miras la partitura del músico, o aprecias el esfuerzo del tío del carro empujando las varas y cirios de repuesto, o te fijas en los cántaros de agua de la cuadrilla, en los chorreones de cera del contraguía, o en las miniaturas marianas de los últimos varales. Hay que denunciar a los pelmazos, ponerles por delante el carro de la nieve, obsequiarles durante un segundo con la peor cara, como si fuéramos picaportes de habitación de hotel donde se cuelga el letrero en rojo: “No molesten”. El cartel de ‘El Pabilo’ encierra toda una demostración: aún queda público al que no se le van las mejores. El cartel está exento hasta de los destellos del camión de Lipasam que suele ir detrás de cada cortejo, con esas barredoras que se llevan la porquería que los sevillanos, tan amantes de su fiesta más hermosa (tururú) dejan alfombrado el suelo al paso de cualquier cofradía. Hay calles por las que pasa la cabalgata del Ateneo que quedan más limpias que algunas tras el paso de una cofradía. El único sonido estridente que está permitido tras un cortejo es el del cierre de las sillas de Quidiello cuando han pasado los cinco nazarenos con cirios apagados que cierran la Semana Santa tras la Soledad de San Lorenzo, diadema, calas, rostro de nácar. Ya lo escribimos una vez:no le pongan música a la Soledad (que me perdone el maestro Marvizón) porque ya la tiene. Su música es el silencio de los sevillanos que depositan a sus pies las limosnas de las oraciones (Si no puedes nada, nada. Si puedes poco, poco. Si puedes mucho, mucho) y el cierre de los asientos de la carrera oficial, banda sonora del final de la Semana Santa que a la mañana siguiente nos obsequia ese bocado exquisito de orfebrería cara que es el paso de palio de la Virgen de la Aurora. Tomen nota niñatos y adultos, hay que saber paladear un paso de palio que se aleja. Hay que quedarse quietos, como los dos sevillanos de la fotografía, como el torero que entierra las manoletinas en el albero, como cuando acaba la misa y nadie se mueve hasta que el oficiante se ha metido en la sacristía. Quietos y en silencio. Un paso de palio yéndose es la misma vida que pasa.

Una parada en el ensayo

parihuela

Ocurrió en una noche reciente de fin de semana. En la calle Mateos Gago. Una parihuela apareció perfectamente aparcada junto a la casa de las conchas, ahora en rehabilitación, justo en el sitio que permitía el paso del tráfico rodado y el uso de las aceras, que ya es difícil conseguir eso en esa calle. Sobre la parihuela unos niños jugaban mientras la cuadrilla se refrescaba en una taberna próxima de la que salía un agradable aroma a incienso. Runruneo de tertulia, ropas de arpillera, pantalones ajustados, costales ceñidos y otros bajo el brazo. Una estampa de la cuaresma nocturna que recordaba a los tiempos del muelle. Acabado el refrigerio, retorno al almacén, venga de frente, luces rojas en la trasera como está mandado por imperativos de la seguridad vial y el aparato de música preparado.  Asombrosa la naturalidad con la que se pueden hacer las cosas cuando se saben hacer. El paso estaba allí, como formando parte del paisaje urbano. Parecía hecho a medida de ese hueco de la calle.

Problema gratuito
No haber dejado entrar a los profesionales de la información en el cabildo de toma de horas hubiera sido un error, una torpeza gratuita. Yhemos dicho bien: profesionales de la información. Ojo a la legión de aficionados… Por fortuna, todo quedó en nada. Falsa alarma. El acceso será libre con el requisito de cumplir las normas habituales de comportamiento en un lugar sagrado y de regulación de los movimientos de los reporteros gráficos. Dejemos las cosas como están.

Detalle para exquisitos
Ojo al besamanos de la Virgen del Valle en la Anunciación, que hoy continúa. Preciosos los claveles chinos de color rosa, similares a los geranios, tal como advirtió Diego Geniz en su crónica del pasado viernes de cuaresma.

Esto se acerca
Este mediodía es la mudá de la Amargura, la cita con los fantasmas que cada año congrega a más público. La Estrella está de besamanos. Y el Cristo de la Salud, en San Bernardo, se nos ofrece en besapiés. Ya hay muchas papeletas recogidas, muchas de ellas reservadas vía digital. El domingo tendremos cita importante en el Maestranza: el Pregón de Alberto García Reyes, que estos días no deja de recibir peticiones de entradas. Los ritos se van consumiendo. Las palmas aguardan a ser rizadas, los balcones esperan el abrigo de las colgaduras y los tubos de los palcos, el revestimiento de las maderas.

Feliz
Así estaba Guillermo Mira, presidente de la Archicofradía Sacramental del Sagrario, tras el ejercicio del vía crucis por el Patio de los Naranjos con el Cristo del Perdón. Este año hasta participaron los niños carráncanos con su pertiguero y todo. El acto es intimista, cuenta con la música de un trío de capilla y el ambiente evoca a aquellas salidas en andas del Cristo de la Corona antes de que se convirtiera en cofradía y saliera con paso y nazarenos. Hizo frío, pero fue una gran noche a los pies de la Giralda.

Azahar

El Fiscal | 15 de marzo de 2017 a las 5:00

AZAHAR

ESTÁ brotando con timidez, con la parsimonia de la cofradía que sabe que lleva pocos nazarenos y le imprime cadencia, mucha cadencia, a la salida de las parejas. De dos en dos, poco a poco, guardando la distancia. Hay naranjos que ya destilan ese perfume anual que deleita a los rapsodas, pero aún son pocos, como también son escasos los capirotes que se ven por las calles. Algunos no hemos probado las torrijas. Todo va llegando con cierta lentitud esta cuaresma que alterna los días luminosos con los cielos panza de burra. No está mal que las cosas bajen de velocidad y se vivan con mayor intensidad interior. Nada  mal. El cuaresmazo de la Madrugada quedó resuelto con prontitud. La crisis de los quince minutos se resolvió en otros quince minutos. Se agradece, como también se agradece la salida tímida del azahar en estos días irrepetibles.

En defensa de un estilo

El Fiscal | 5 de marzo de 2017 a las 5:00

1979

Ya no hay ordenanzas de librea con guantes blancos en el escenario del Pregón. Ni casi se ven esas pobladas barbas. Ya no hay esa batería de micrófonos. Ni el Pregón es en el Lope de Vega. Siguen estando los chaqués, la policía local de gala, los tapices, las autoridades y, por supuesto, el querido Martín Cartaya. Con el fallecimiento de Manuel Toro se ha pasado página a una época, un estilo, unas formas y una concepción de las cofradías que comenzó a decir adiós con el repentino fallecimiento de Luis Rodríguez-Caso. Se ha ido en poco más de una década un repertorio de cofrades de primera fila como José Sánchez Dubé, Juan Fernández Rodríguez García del Busto, Juan Foronda, Juan Castro, Rafael Duque del Castillo, José María O´Kean, Adolfo Cuéllar, Diego Lencina, Francisco Yoldi Delgado, Ramón Ybarra, Ramón Pineda, Eduardo Ybarra, etcétera. Incluso hay que citar sacerdotes muy, pero que muy cofrades, como don Eugenio Hernández Bastos, en la Redención; don Antonio González Abato, en el Tiro de Línea, o don Manuel del Trigo, el cura del Salvador. Con sus matices, distintos en algunos aspectos, ¡cómo no!, pero unidos por el compromiso con las hermandades, por considerar las cofradías idóneas para vivir la fe cristiana. Clásicos, serios en el mejor sentido, comprometidos. Toro era el Museo. Era verlo con su traje impecable, pico de pañuelo blanco asomando por el bolsillo superior de la chaqueta, y pensar de inmediato en su cofradía. Esa identificación plena de la persona con una hermandad se logra en pocas ocasiones. ¿Cuánta gente no da por hecho que Toro fue hermano mayor del Museo? En realidad nunca lo fue. ¿Cuántos no siguen creyendo que don Juan Moya García o don José Sánchez Dubé lo fueron de Los Estudiantes y La Estrella, respectivamente? Pues nunca lo fueron. Ni falta que les hizo a ninguno. Con tal intensidad se dedicaron a sus hermandades, imprimieron tal pasión, que lograron sin pretenderlo ser plenamente asociados con ellas. El imaginario colectivo los recuerda con la vara dorada. Aprovechen las nuevas generaciones interesadas en las cofradías para conocer los testimonios de los cofrades mayores que hoy, por fortuna, siguen entre nosotros. Oigan el relato de los recuerdos impagables de las familias (algunas tan injustamente denostadas hoy) que fueron fundamentales para mantener viva la llama de muchas hermandades en los peores años. Atiendan a la descripción de una Semana Santa probablemente más pobre, pero quizás más auténtica por menos sofisticada y, por lo tanto, con más emoción interior y menos afición impostada. Una Semana Santa que generó amor puro en quienes vinieron de fuera a conocerla y en ella se integraron, o la valoraron mejor que muchos sevillanos, como el salmantino Alfredo Flores, el peruano Jorge Bernales o el canario Francisco Morales Padrón. Con la muerte de Manuel Toro se pierde un estilo. “Que se me quiera y sepa oír”, tituló la primera parte de su pregón de 1979. Hoy recuerdo la grabación del glorioso arranque dedicado a la Virgen de la Esperanza, cuando recreó cómo la lluvia truncó los planes de la coronación de 1964 y unos versos escritos en la pared osaron reñir a la Macarena a su regreso por la calle Parras: “Te fuiste por cuatro días/ y tardas siete en volver/Madre mía Macarena/¡no nos lo vuelvas a hacer!”. Ahí tuvo que aplaudir hasta el ordenanza de librea después de tirar los guantes. Claro que se le supo oír. Claro que se le quiso oír.

50 años de fidelidad baratillera

Moeckel

Qué lejos queda aquel recuerdo que a modo de fogonazo deslumbra la memoria. Aquel Miércoles Santo de 1971, con sólo cinco añitos. Era un nazarenito, hijo de un hermano mayor de los que mandaba. Mandaba tela. Aquel niño era estudiante del Colegio San Isidoro, tardes de juegos en los derribos del barrio de Santa Cruz. Un niño tan listo y espabilado como algo enclenque. Años de huchas amarillas con  tapas verdes que así eran las huchas del Domund. Años de limpiar plata en silencio y aprender de las tertulias de los mayores. “Hoy hay junta de gobierno”, se oía. Yera una suerte de Extra omnes  vaticano. Todos los jóvenes debían abandonar las dependencias. Años de trabajar en la hermandad hasta los domingos por la tarde si la autoridad paterna lo dictaba. Todos entregados a una causa llamada Baratillo. Después vendrían los oropeles del cargo de hermano mayor, el reconocimiento del Papa Benedicto y otros pleitos y alegrías. Pero hoy es día para rendir tributo a la memoria junto a amigos como Ángel Gallardo. Hoy es día de reabrir el antiguo Bar Atillo, recordar el concepto familiar de hermandad, aquellos primeros callejeos de Semana Santa con Jesús Eguino y las noches de Lunes Santo ordenando los cirios por números, marcando con cinta aislante los de los últimos tramos: azul para los blancos y roja para los azules. Joaquín Moeckel celebra hoy sus 50 años de hermano del Baratillo. En la capilla de la Piedad aprendió a ayudar a misa. En ella se hizo persona. 50 años de fidelidad. Y orgullo.

Oído en una tertulia
“¿Tú sabes qué consejero de la anterior junta superior fue sorprendido revendiendo unas sillas y sacando una generosa plusvalía de la operación? Al comprador se le ofreció la posibilidad de denunciar el caso formalmente, por lo que al consejero se le habrían quitado sus derechos como titular, pero la cosa no fue a mayores porque se prefirió una solución sin traumas… ¡Ahora nos hemos enterado de aquel bacalao!”.
Macareno en Madrid
Carlos López Bravo, el activísimo secretario del Consejo de Cofradías, pronuncia hoy el pregón de la Hermandad del Gran Poder y la Macarena de Madrid. ¿Estará allí Santiago Álvarez, favorito de López Bravo como futuro hermano mayor de la Macarena?
El ejemplo del Kichi
¿Han visto durante el concurso de agrupaciones en el Falla los anuncios del Ayuntamiento de Cádiz proclamando que “el carnaval no es el botellón”? Hay quien dice que Juan Espadas podría encargar para Sevilla unos anuncios similares. “La Semana Santa no es permanecer en una sillita de chino comiendo pipas”. Ya se sabe. La defensa de lo obvio conduce a la frustración.
El pertiguero
Primer golpe. Vayamos a lo sustancial. ¿Tendremos o no tendremos a la Virgen del Dulce Nombre con la saya rosa el próximo Martes Santo? Segundo golpe. ¿Qué alto cargo del Consejo y qué conocido político han logrado su particular pellizco del número de la lotería premiado en la Hermandad de Montserrat? Tercer golpe. Una cuidada edición. Precioso el especial sobre el Señor de la Oración en el Huerto que ha editado Páginas del Sur bajo la coordinación del experto José Fernando Gabardón de la Banda. Y ciriales arriba. Oído en otra tertulia:“¿Qué dices que se está preparando por los cuatrocientos años de ambas imágenes? Anda, anda. Eso está todavía muy verde. Sí, si eso fuera así, hay que empezar ya. Pero aún tiene que llover mucho”.

El Lagarto de la Catedral:  “Don Carlos sigue incombustible, querido y siempre inquieto Fiscal. El viernes estuvo en el Gran Poder, donde presidió el culto a la Virgen, y hoy está en Torreblanca, el barrio donde tanto se le quiere. Siempre pone a la hermandad de Torreblanca como ejemplo en todos los sentidos”

Mucho más que un autor de marchas

El Fiscal | 12 de febrero de 2017 a las 5:00

Premios Pedro Braña
Premios Pedro Braña
A Manolo Marvizón hay que mirarle estos días con ternura. Sean ustedes misericordiosos. Le han dado un premio, pero un premio de los de Teatro Virgen de los Reyes lleno y banda sinfónica municipal. Un premio que lleva el nombre de don Pedro Braña, cuya marcha Coronación de la Macarena es la más interpretada con toda seguridad en las últimas décadas, la marcha que simboliza la alegría, el entusiasmo y el júbilo que se concentran en una sola palabra: Esperanza. Y esos premios, como dijo uno que yo me sé, “se perdonan malamente”. Yo creo que Manolo va estos días por la calle Sierpes doliéndose de una rodilla, haciendo cosas raras al andar. Creo que lo hace para que el personal lo mire con cierta compasión. ¿Un premio? Repartan la cera de la cofradía de los envidiosos de Sevilla porque ya va a estar la cruz en la calle. ¿Un premio sin ni siquiera haberse presentado? Tres bandas de música lleva esa cofradía de los que tienen gatos empadronados en el vientre, pero tres bandas bien pobladas, con sus novias (y novios) al lado. A Marvizón le han dado el Pedro Braña, el galardón que lleva el nombre del músico que innovó en los tiempos más difíciles, que llegó a Sevilla tras formarse en el extranjero, que sentó las bases de la gran banda municipal que hoy tiene Sevilla y que sufrió la oposición de los que rechazaban ciertas reformas que hoy se ven como naturales.

El premio se lo entregó la hija de don Pedro, Coral Braña, que reveló con todo el gracejo que cuando ella oía a Los Beatles en su cuarto, su padre irrumpía: “¡Melenudos en esta casa, no!”.

Muchos ignorantes reducen a Marvizón a la figura de compositor de marchas de Semana Santa. En su currículum hay –anoten– música folklórica, flamenco, pop, sinfónica, cine, cientos de sintonías de radio, televisión, anuncios de todos los colores y sabores para la promoción de quesos, yogures, magdalenas y turrones; melodías para equipos de fútbol, marcas de manzanillas, centros comerciales, ópticas, campañas electorales, bebidas refrescantes, bancos, coches….. Hasta la música de inauguración del Metro de Sevilla salió de su piano. A Marvizón le ocurre lo que al veterano costalero profesional al que le preguntaron en una entrevista cuántos pasos había llevado en su vida: “Todos… menos los de cebra”. Del piano de Marvizón ha salido la música de la Navidad en Canal Sur, o el natural y tan rico como siempre de los Quesos Vega e Hijos. Lo mismo le ha hecho arreglos a Alejandro Sanz que a un chaval del conservatorio de los que después no se acuerda de la ayuda recibida. Y lo mismo ha dirigido a la orquesta nacional de Costa Rica que se ha parado a pedirle la tarjeta a un músico callejero.

Yo le pido a Marvizón que siga doliéndose al andar, que le quedan días de hacerse el doliente. Es lo que tienen los premios que uno no ha buscado. Y también le digo lo que Humphrey Bogart a Dooley Wilson, el famoso pianista de la película Casablanca: “Tócala de nuevo”. Para que suene Coronación de la Macarena, la de don Pedro, y después Candelaria o Santa Cruz, las marchas de un hombre bueno que triunfa en la ciudad de los silencios más clamorosos, donde la envidia se viste de seda. Como la mona.

La muy monárquica hermandad de la calle Amparo

Foto Capitanía
Andrés Martín está empeñado en que su hermandad, la de la Divina Pastora y Santa Marina de la calle Amparo, recupere la solera monárquica que siempre tuvo. Ha ido a Capitanía a pedirle a Juan Gómez de Salazar, general jefe de la Fuerza Terrestre, que acepte ser el teniente de hermano mayor honorario de la corporación, pues el cargo de hermano mayor honorario corresponde al Rey. Y como Gómez de Salazar es un señor en toda regla, lo veremos pronto ante la Divina Pastora.

Novedad editorial
Ediciones Alfar presenta este año el libro Simbolismo en la Semana Santa de Sevilla. Se trata de una obra escrita y coordinada por el historiador Pablo Borrallo, con fotografías de Antonio Sánchez Carrasco, Javier Jiménez, Sebastián Gallardo, Pedro Aranda y Francisco José Pérez, e ilustraciones de Teresa Guzmán y César Ramírez. Prologado por Antonio García Barbeito e introducido por el imaginero Jesús Méndez Lastrucci, el libro cuenta con las colaboraciones de José Fernando Gabardón, Alberto Diago, José Antonio Zamora, Francisco Javier Montiel, Joaquín Galán, Luis Manuel Jiménez y Rafael Bellvis. La obra tiene como objetivo profundizar y descubrir la parte más trascendente de la Semana Santa de Sevilla a través de la iconología. Incluye un índice básico de simbología cofradiera para explicar la interpretación más rica que puede darse a cualquier detalle de cuantos están representados a través de imágenes, emblemas, ideogramas y alegorías. Un trabajo apoyado en la Teología y la Liturgia, donde el análisis y la interpretación de los símbolos permiten los mensajes y significados de la Pasión de Cristo en la Semana Santa de Sevilla. Apunten que la obra será presentada en el patio principal del Círculo Mercantil el próximo 2 de marzo.

El pertiguero
Primer golpe. ¿Ya están vistiendo a las vírgenes de hebrea? ¿Por qué no esperan los priostes al Miércoles de Ceniza? Segundo golpe. Jesús de Medinaceli. El 11 de marzo se presenta el cartelazo de Suárez en Madrid. Tercer golpe. Oído en el atrio macareno: “Yo veo imparable a Santi Álvarez,hazme caso. Imparable”. Y ciriales arriba. De la provincia. Qué contentos han quedado en la Hermandad de Jesús de La Algaba con las predicaciones de Fernando Borrego en el quinario.

La fuerza de un beduino

El Fiscal | 22 de enero de 2017 a las 5:00

BEDUINO
Ante la Virgen de la Esperanza se casan los novios, se despiden con los pies por delante desde los macarenos anónimos hasta los capitanes de los armaos; acuden los militares del Copero a decir adiós antes de partir a una misión lejos de España, se postran los arzobispos cuando son nombrados cardenales, cantan los coros, oran los viejos; corretean los niños en su atrio, reza la gente buena de los pueblos tras bajarse del autobús, se ganan indulgencias, conocen los bebés sus primeras luces, cantan sus primeras misas los curas recién ordenados, oyen los reyes de España las primeras saetas de la Madrugada, acuden los ministros y suplican los parados, y se arrodillan los beduinos para entonar su particular letanía: Estrella de la mañana y Salud de los enfermos, ruega por nosotros. No paréis a ese beduino, paje de la Epifanía, que va hasta dentro, hasta el fondo, hasta el mismo hoyo de las agujas de la Esperanza a dejar las flores de su rogativa a los pies de la Señora y a la misma vera del Santísimo. Los buenos beduinos están educados en la Esperanza, como el buen paciente no pide por su salud, no exige nada para sí mismo, sino para el que tiene próximo y no recibe visitas ni siente el calor de una llamada que tenga el efecto de una caricia paliativa. El buen paciente es un nazareno de ruan que mira al frente en expresión de futuro, disciplinado, tranquilo, de espíritu calmado. Del tronco del buen paciente sale la rama del buen beduino. No paréis al beduino que va derecho a sus plantas, donde antes fueron sus padres y sus abuelos, donde van poderosos y desamparados, libres y condenados, acaudalados y tiesos, perdidos de toda esperanza y con el timón de la fe bien amarrado. No paréis a ese beduino, que la gente del atrio se abra, que lleva en su regazo un ramo de flores blancas, que va a dejar a sus plantas un mensaje de amor hermoso, el enésimo suspiro entre las batas blancas que pronto serán plegarias de gracias, gracias, gracias, entre un revuelo alegre de capas blancas. No paréis a este beduino, que no está de paso, que este beduino es de la casa. ¡Vaya si lo conocemos, con que poderío avanza! Y lo dejaron entrar mientras la carroza de Gaspar lo esperaba. Aquella fue una hermosa recreación de hasta dónde llega la fuerza de la Esperanza. El beduino llegó y dejó ante Ella su plegaria. Con los rescoldos de la Navidad se ha producido el alta. La fuerza del beduino, la fuerza de la Esperanza. Ante la que tantos lloran, musitan y callan, ante la que tantos no son capaces ni de aguantarle la mirada, el beduino de Gaspar dejó las flores de su plegaria. Dichosa la rama que al tronco sale, dichoso el paciente que escribe cada mañana las perlas de su fe que a sus amigos regala. Ante la Virgen de la Esperanza quedaron aquellas flores, blancas como las batas albas, y el paciente salió por su pie a darle ahora las gracias. Dichoso el beduino que por su padre rogaba. Y bendita sea la Esperanza que al beduino escuchaba.

Una muestra con un gran comisario
Cofradía
Vayan preparándose para una gran exposición con motivo del 50 aniversario de la Virgen de Guadalupe, obra cumbre del mejor escultor contemporáneo de imaginería religiosa. Con esta imagen, tallada cuando apenas tenía 16 años, Luis Álvarez Duarte se consagró en Sevilla como el nuevo niño prodigio de la imaginería contemporánea. Con sólo 12 años, ya había tallado la Virgen de los Dolores, de la parroquia de San José Obrero, el barrio donde vivía. Sin embargo, fue cuatro años después, en 1966, cuando presentó una nueva imagen que asombraría no sólo a los cofrades sevillanos, sino también a los especialistas en Arte: la Virgen de Guadalupe. Con esta imagen empezaba una carrera artística que le ha convertido en el principal maestro de la imaginería religiosa de nuestros días, y también en un gran escultor. La obra de Álvarez Duarte está actualmente presente en casi todas las regiones españolas, así como en todas las provincias y todas las capitales de Andalucía. Cuenta con obras religiosas y profanas en América del Norte y del Sur y en diversos países de Europa. Al cumplirse el cincuentenario de la Virgen de Guadalupe, la Hermandad de Las Aguas ha programado diversos cultos. Entre las actividades previstas, también surge la intención de organizar una gran exposición, que se puede considerar como una antología de sus obras. Por supuesto, ocupará un lugar central y principal la imaginería religiosa, aunque incluirá una sección dedicada a la escultura profana. Para esta exposición ha sido nombrado comisario el periodista José Joaquín León, autor del libro biográfico de Luis Álvarez Duarte, titulado El niño imaginero (Jirones de Azul, 2011). ¿Quién mejor que José Joaquín León para esta exposición?. Se propone que la muestra se celebre desde el 19 de octubre al 3 de diciembre de 2017. Habrá dos sedes compartidas. La capilla de Nuestra Señora del Rosario, presidida por la Virgen de Guadalupe, en la que se fundamenta la exposición. Se estudia la posibilidad de incluir otras imágenes religiosas vinculadas a los comienzos de Álvarez Duarte. Yel Hospital de la Santa Caridad, que será el núcleo central de la exposición. Se dedicará principalmente a la imaginería religiosa (de Semana Santa, Gloria y figuras secundarias). Incluirá también una sección de escultura profana.

Honores de Braña para Manuel Marvizón
Encuentro digital con el músico Manuel Marvizón.
¿Usted se emociona con el arranque de cornetas de Coronación de la Macarena? Esa marcha, símbolo para miles de personas de las mejores horas de la Semana Santa, fue compuesta por un señor asturiano que amó a Sevilla incondicionalmente:don Pedro Braña, nombrado director de la Banda Municipal de Sevilla en 1944. Era un gijonés inquieto. Estuvo muy implicado en la vida cultural sevillana, al fundar la Asociación Coral, creando los conciertos monográficos de Marchas de Semana Santa y siendo uno de los promotores del rescate del famoso Miserere de Eslava en versión de concierto en el Teatro Lope de Vega en 1956. También tuvo una intervención muy discutida en su época: añadir violines y violonchelos a la formación de la Banda Municipal. Fue un innovador que dejó puestas las bases de la gran Banda Municipal que hoy sigue teniendo la ciudad. El Centro Asturiano de Sevilla otorga el Galardón Pedro Braña en recuerdo de un asturiano que amó la capital de Andalucía, donde dejó sus mejores años y su trabajo de mayor fuste. Este año, la segunda edición de este premio recaerá en el músico Manuel Marvizón Carvallo, conocido por su trabajo en Sevilla y lejos de ella. Su trayectoria está avalada por su labor como compositor, productor y arreglista con mas de 600 obras registradas. Ha trabajado para numerosas formaciones orquestales sinfónicas y de viento y artistas como Los del Río, Alejandro Sanz, José Manuel Soto, Pastora Soler, David de María Marifé de Triana, Gracia Montes, Cantores de Híspalis y Carlos Cano, entre muchos otros. Autor de obras como Madre Hiniesta, Candelaria, Virgen de la Palma, Santa Cruz, o el reciente Himno del Centenario de la Cabalgata de Sevilla. Este premio es como un traje a medida. Marvizón, además, admira la obra de Braña.

El reto de Univisión

El Fiscal | 15 de enero de 2017 a las 5:00

LA mayor cadena de televisión estadounidense dirigida a la comunidad hispana, Univisión, se ha interesado por la Semana Santa de Sevilla. El Ayuntamiento ya tiene constancia formal de la apuesta de la emisora por hacer tres programas en Sevilla en los días grandes. Los responsables de la cadena han pedido a productoras españolas que hagan un estudio sobre espacios urbanos donde montar el plató con dos condiciones: al aire libre y con un fondo monumental. Univisión ha mostrado un interés en firme por la Semana Santa sevillana. La experiencia se efectuó el año pasado en Roma, lo que ofrece garantías a los rectores municipales de que el respeto a la Semana Santa está garantizado, pues preocupaba un posible tono frívolo que resulte perjudicial para la difusión de los valores de la fiesta.
La cadena norteamericana harían sus tres principales conexiones con las estrellas de la emisora en días de Semana Santa: el informativo y dos programas de contenidos sociales. Las cifras económicas, mejor dejarlas por el momento. Y el impacto que los programas tendrían sobre la ciudad y su fiesta principal serán materia a evaluar por los sesudos expertos cuando se confirme el desembarco de las cámaras de Univisión. En la propuesta figuran, también, la realización de varios reportajes sobre la ciudad.
El gobierno local sabe que el desembarco de Univisión sería una compensación mayúscula tras el fiasco de la llegada del presidente Obama, que debió visitar la Catedral y el Real Alcázar el pasado julio, pero cuya presencia se suspendió por unos atentados que alarmaron a la población estadounidense.
Si se confirma esta apuesta televisiva, no faltarán quienes duden de los efectos de una difusión descomunal de la Semana Santa sevillana, acostumbrada acaso a breves momentos de atención en los telediarios nacionales los Viernes Santos y, por cierto, con los nombres equivocados de las Esperanzas. O cuando hay carreras por el centro. O, por supuesto, en los tiempos de la duquesa de Alba ante los Gitanos en la puerta de la Casa de las Dueñas. Prepárense para los debates sobre la verdadera proyección universal de nuestra principal fiesta. A falta de Obama, buena será Univisión. O no, que diría Rajoy. Por el momento, Espadas les ha puesto la alfombra roja. Yeste año, además, la Feria más larga. ¡Estamos por agradar!, que diría el metre de Becerrita.

Nuria Barrera triunfa en Córdoba
Nuria
La sevillana Nuria Barrera está en su año. Vive su hat-trick particular en este 2017 metido en los fríos de enero, fríos azules, muy azules, con olor a Quizás de Loewe. Vive su triple cé con los carteles de Córdoba, Carmona y Cabrera (Juan Carlos). Ayer presentó la obra que anuncia oficialmente la Semana Santa cordobesa. La cita fue de relumbrón en la Fundación Miguel Castillejo. El cartel está presidido por el Cristo de Gracia y refleja todos los estilos de la Mezquita-Catedral, de la que aparece la Puerta del Perdón. Y el estilo es el de esta artista carmonense sobradamente conocida en Sevilla. Un detalle preciosista es que las letras están pintadas como si estuvieran bordadas en plata, guiño a la tradición joyera de la localidad. Están la luz, los azules, los nazarenos intuidos… Está su Carmona natal en la advocación escogida del Cristo. Está, sobre todo, la ilusión de una artista encantada de pintar temas costumbrista sin ningún complejo y con ganas de ir innovando y perfeccionando. Nuria Barrera entra en Córdoba por la puerta grande. Después vendrán Carmona y el cartel de las Fiestas Mayores de Sevilla que, por cierto, ya está hecho. Cabrera, teniente de alcalde, puede estar tranquilo. Las fiestas de primavera estarán bien anunciadas. Olerá a Loewe en el Salon Colón. Seguro, Quizás.

Seguridad
Se hizo con motivo del Plan de Navidad en el centro. Ytambién con ocasión de la cabalgata. Ytodo indica que también para la próxima Semana Santa. El Ayuntamiento y la Subdelegación del Gobierno acordaron la instalación de furgones, furgonetas y determinados vehículos en lugares estratégicos para impedir el acceso sorpresivo de camiones en horas de grandes aglomeraciones. En la mente, el atentado de Niza y el de Berlín. Toda precaución es poca.

El Ángelus… nocturno
Una señera hermandad nos puso a rezar el Ángelus esta semana por la vía de un tuit emitido desde su cuenta oficial. Nada que objetar. Se trata de una oración preciosa. Pero ocurrió que la invitación al rezo se produjo a las doce de la noche y no las doce del mediodía. Ojo a los programadores. Por el momento, mejor seguir con la Cope para los asuntos del Ángelus.

Resurrección
¡Qué quieres que les diga! Lo de retrasar la salida a las ocho de la mañana es un acierto absoluto. La cofradía de Santa Marina no pintaba nada dando barzones a las seis de la mañana por la Encarnación. Mejor a las ocho. Tendrá mucho más público a la ida y a la vuelta. Lucirá más el precioso paso de palio cuando salga el sol, ¿verdad hermanos Delgado?. Auguro un éxito. Puestos a tener una cofradía de penitencia con el título de la Sagrada Resurrección, mejor con este nuevo horario. No lo duden.

El pertiguero
Primer golpe. Precioso el anuario de la Amargura que elabora con tanto cariño y profesionalidad Javier Macías. No se lo pierdan. Hay un artículo que revela el aumento del cuerpo de nazarenos en un 15%. Segundo golpe. Tarea fija para esta semana. Leer (disfrutar) con el anuario del Gran Poder. Tercer golpe. ¿Cómo va el cartel de Ricardo Suárez para el Cristo de Medinaceli de Madrid? Ojo porque hay expectación e interés en la alta jerarquía eclesiástica. Y ciriales arriba.

Cabezas calientes
Si tras ciertos atentados se ha reaccionado en clave local para los casos de grandes aglomeraciones, tras el incidente menor de la cabalgata también se ha reaccionado con rapidez de cara a la próxima Semana Santa. Está bien que haya una normativa sobre el uso de las cabezas calientes en las retransmisiones de televisión. No juzguemos en ningún caso a quienes hacen un servicio público fundamental y, además, desarrollan un trabajo esmerado digno de agradecimiento. Todos disfrutamos de esas imágenes, pero las cautelas son necesarias. Por fortuna, el incidente de la cabalgata fue menor e, incluso, hay que agradecer la pericia del cámara para no dañar a una espectadora. Sí es cierto que ninguna cámara debe interferir la visión de los pasos de quienes están a pie de calle, como ocurre en el fútbol y en los toros. Y tampoco debe suceder nunca en la Semana Santa.

El lagarto de la Catedral
El canónigo se sentó, echó mano de varios boletines y se puso a leer algunas páginas. De pronto dijo: “Hay hermanos mayores que se ponen a escribir y parecen más curas que yo, Dios santo”. Todos nos reímos, Fiscal, porque tenía toda la razón. ¡Qué les gusta a algunos citar encíclicas que ni se han leído!

Mauri, el reto macareno

El Fiscal | 24 de diciembre de 2016 a las 5:00

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Lleva más de cincuenta años en el oficio. Tiene bien ganado el cirio verde en la cofradía del gremio. Es conocido por sus paisajes, retratos y bodegones. Por el empleo de tonos apagados, pardos y marrones. Su nombre, su trayectoria, su devenir profesional, va ligado a los de Carmen Laffón, Teresa Duclós, Joaquín Sáenz, Joaquín Meana, Jaime Burguillos o Diego Ruiz Cortés. José Luis Mauri recibió esta semana un encargo muy especial, quizás el más hermoso de su dilatada trayectoria, tal vez el más especial: pintar el cartel de la Semana Santa de la Hermandad de la Macarena. Pintar, en definitiva, a la Virgen de la Esperanza. Se trata de un cartel que vuela muy alto en los últimos años por el oficio que pone en la tarea el asesor artístico de la hermandad, el pintor Ricardo Suárez. Suárez se fue al barrio de Los Remedios a entrevistarse con Mauri, a pedirle permiso para proponer su nombre a la junta de gobierno que preside Manuel García García como hermano mayor. Fueron momentos emocionantes. Tal vez muchos no sepan nada de la trayectoria de este caballero del Arte, porque Sevilla no suele paladear ciertas exquisiteces, más que nada porque la ciudad suele ser tan ignorante ante la calidad, como osada en el enaltecimiento de la banalidad. Mauri dijo que sí: “Yo lo único que quiero es quedar bien con la ciudad y con la hermandad de la Macarena”, acertó a decir este grande de la figuración sevillana. Y telefoneó a Carmen Laffón, que pintó este cartel en 2013 dejándonos una obra soberbia de suaves verdes y un rostro inconfundible en esos tonos pastel que son a su pintura lo que el merino a la capa de un nazareno de Juan Manuel. Laffón no lo dudó al animarle a asumir la empresa: “Estamos todos contigo, José Luis”.

Mauri pintará a la Macarena, su nombre entrará en una selecta galería que se cotiza al nivel de la de la Real Maestranza con el cartel taurino. Sus grandes aficiones son estar largas horas en su estudio de Sevilla y dejar pasar el tiempo en Conil de la Frontera soñando paisajes. En su obra religiosa figura un retrato de Madre María de la Purísima. Nada extraño. En su casa está expuesta la firma de Santa Ángela de la Cruz. Quién le iba a decir a Mauri que acabaría pintado a la Virgen de la Esperanza, la que presidió la ceremonia de canonización de Madre María de la Purísima, ante la que se postran cada Madrugada las hermanas de la Cruz cuando la cera viene baja y las mariquillas danzan entre las luces del día.

Carmen Laffón le dijo lo que muchos pensamos: “Estamos todos contigo, José Luis”. Se lo dijo precisamente la pintora que se ha prodigado poco, lo justo, en la obra cofradiera. ¿Para qué más, doña Carmen, si le pidieron a usted un cartel y nos regaló todo un azulejo?

Mauri es un señor. Como el hermano mayor, Manuel García. Estoy viendo a Manolo hacerle el encargo formal en presencia de Suárez en los próximos días: “Dice Ricardo que usted pinta como los ángeles. Y lo que diga Ricardo va a misa. Quiero que sepa que tiene usted total libertad. Sólo se le pide que aparezca la Virgen de la Esperanza”. Estoy viendo a Pérez Aguilera disfrutando en la intimidad del estudio de Mauri de la Macarena recién pintada, como recién posados los cuatro zancos en la mañana del Viernes Santo, antifaces al hombro, sol alto y chiquillería apeándose de la reja. Estoy viendo a Mauri emocionado en la basílica la noche de la presentación, recordando tal vez sus duros inicios en el Madrid de los años 50, evocando quizás a Félix de Cárdenas –la muerte nunca puede ser en soledad cuando se acaba de pintar a la Macarena– o pensando cómo no se le habría ocurrido pintarla antes. “Estamos todos contigo”, le dijo Laffón, sabedora del reto que supone para un pintor la interpretación del rostro de la ciudad, la cara donde están las oraciones de quienes no viven ya entre nosotros pero algún día la miraron mientras musitaban una plegaria. Estoy viendo a Carlos Colón esa noche en la basílica, paladeando como pocos cuánto de vivido y trabajado hay detrás de ese cartel que ya existirá en la mente de su autor. Decía Daniel Puch que sólo hay un oficio más hermoso que el de pintar, que es el de dedicarse única y exclusivamente a pintar.

Qué regalo más hermoso ha dejado la Navidad a los pies del caballete y los pinceles de este vecino de la ciudad que ahora tiene el honor, el reto y la valentía de pensar en clave macarena. La pintura, acto supremo de libertad como es la literatura, se convierte en un testimonio de fe cuando se pinta a la Macarena por encargo de su hermandad. Y eso es otra dimensión.

Los inventos del presidente

El Fiscal | 4 de diciembre de 2016 a las 5:00

SEVILLA.
SAINZ de la Maza gobierna de forma creativa, como los buenos juristas que no se limitan a aplicar los preceptos vigentes, sino a buscar interpretaciones que supongan remedios nuevos para problemas nuevos. Que los hermanos mayores largan del vía crucis, el presidente se inventa un pleno consultivo. ¿Qué es un pleno consultivo? No es otra cosa que darle formato oficial a las tertulias de barra. Largar sin solucionar nada. Darle vueltas a un asunto, arreglar el mundo, pero con el cura Marcelino por delante. Lo mismo que en la taberna, pero en la sede del Consejo, que hace menos frío y sale más barato. Parece que veremos más plenos consultivos en este mandato. A consultar, a consultar, que el mundo se va acabar. Habla pueblo, habla. Y que el secretario trabaje levantando actas mientras sueña con la vara de las capillas, ¿verdad, don Carlos? ¡Cómo nos tira el Arco! El doctor López Bravo está como Susana Díaz. Gobierna en un sitio (Andalucía) pero tiene puestas sus miras en otro (Madrid).

–¡Óle! Qué buena comparación le ha salido.
–Gracias.

¿No ha consultado el alcalde sobre la fecha de la Feria? Pues Sainz de la Maza, café para todos, consultará sobre otros asuntos. Pero unas consultas sin preguntas fijas, para que el personal no se estrese, que aquí no se trata de fijar una posición, no se busca que los hermanos mayores hagan algo que nunca hacen:mojarse. No, no, no. Aquí se trata de que todos tengan de vez en cuando un pretexto para quitarse de casa (“Tengo que ir al Consejo esta noche”) y un minuto de gloria en el foro romano de San Gregorio. El presidente va a convertir San Gregorio en una consultoría. Estoy viendo el luminoso que el gran Antonio Rivera va a colocar bien alto, casi a la altura de la gárgola zoomórfica: Sainz de la Maza & Piñero Consultores.

¿Y qué me dicen del nuevo estilo de designación de los pregoneros? Con esto de los nuevos estatutos, ahora que los consejeros son todos del presidente, puestos por el presidente, designados digitalmente por el presidente y se supone que leales al presidente, se acabó eso de votar nombres e ir descartando los que obtienen menos sufragios en las primeras rondas. La emoción se reduce a las consultas previas. ¡Qué sopor! ¡Cualquiera se atreve a contradecir a Sainz de la Maza cuando dice quién es el elegido! El que lo haga se queda sin repetir en la próxima junta superior. Igualito que los anteriores mandatarios. Don José Sánchez Dubé se marchó del cargo sin colocar a ni uno sólo de los pregoneros. Luis Rodríguez-Caso y Manuel Román pasaron fatigas para colocar alguno. No hace falta recordar algunos episodios celebérrimos, digámoslo así, que se han narrado con todo detalle en esta sección dominical en los últimos lustros. Con estos estatutos, todo ha cambiado. ¡Don Adolfo (Arenas) usted sí que sabe!.

Sí echamos en falta en los estatutos la regulación de un tipo de consejero muy especial, una suerte de adjuntos al presidente y de ministros sin cartera, que haberlos haylos. Por ejemplo, ¿ustedes se creen de verdad que Juan José Morillas es delegado de Penitencia, dicho así a secas? Pues no. Morillas hace de Morillas. ¿Qué es hacer de Morillas? Innovar, inventar, pensar, maquinar, lanzar la caña de pescar más allá de la Puerta de Jerez. Morillas es el intelectual de la junta superior. ¿Y Andrés Martín? El ministro sin cartera, el hombre que se queda fuera del gobierno pero que todo el mundo sabe que está con el gobierno. Tanto regular los delegados de vísperas y el legislador no se acordó de los adjuntos al presidente ni de los ministros sin cartera. Tomen nota para la próxima reforma.

Qué bueno es este presidente. Ha inventado los plenos que no sirven para nada y que, al mismo tiempo, sirven para todo. El arte de mandar, el arte de servir café para todos. Y hasta estrenando responsable oficial de prensa en el arranque del mandato. Nadie antes se había atrevido a tener uno. Qué cofradiero es eso de estrenar. Yo también arrimo la taza. El mío que sea descafeinado, don Joaquín. Muy calentito. Y con sacarina.

¿Novedades en el Pregón?
La iniciativa está en marcha, nunca mejor dicho. ¿Abrirá el acto del Domingo de Pasión la interpretación de una composición dedicada a los donantes de órganos? Y más: ¿incluirá una voz femenina o masculina como segunda gran novedad? Todo puede ser. O no, que diría Rajoy. Eso sólo lo sabe el pregonero, que tendrá la última palabra. Alberto García Reyes, por cierto, prepara un texto que, seguro, seguro, será original por innovador. No esperen sota, caballo y rey, sino una constante búsqueda de la originalidad mejor entendida.

Fidel Castro
El hermano mayor de la Macarena ha recordado estos días su encuentro con el presidente de Cuba con motivo de su visita a Sevilla en 1992. García era concejal de Seguridad Ciudadana y fue el único edil del Grupo Popular que acudió a la recepción oficial en el Salón Colón. Soledad Becerril, primera teniente de alcalde, prohibió que ninguno de los concejales participaran en los honores al dictador. El macareno no pudo resistir la curiosidad. Se presentó en el Ayuntamiento y se hizo la foto con Fidel. Alegó que se había equivocado de hora y que creía que acudía a otra recepción, pues esa misma tarde había dos. Así, García puede presumir de tener una foto cumplimentando al dictador cubano y otra con Juan Pablo II.

Martín Cartaya
El popular fotógrafo Jesús Martín Cartaya ha sido homenajeado por la tertulia Cruz de carey, lo cual está muy bien. Todos los homenajes que reciba don Jesús son pocos. Con la de papafritas que tienen un cuadrito con honores en esta ciudad, qué menos que aprovechar cualquier oportunidad para reconocer la labor de décadas que ha realizado este cofrade de pro. ¿Cuándo va a hacer algo con tan ilustre personaje el Consejo de Cofradías? ¿Por qué no ofertar una beca para que alguien se dedique a organizar el gran archivo de imágenes que tiene en su casa? En las instantáneas de Martín Cartaya está la historia de la Semana Santa de los últimos 50 años: desde los costaleros profesionales hasta los teléfonos móviles. Incluso hay un archivo secreto. Su autor es una leyenda viva. Hay que aprovechar todos sus conocimientos y todo su material, ¿verdad Álvaro Pastor? Las próximas generaciones lo agradecerían.

El lagarto de la Catedral
Y el sacerdote preguntó: “¿Por qué Antero ha ido a la sesión plenaria de la Conferencia Episcopal y tuvo un aparte con el Nuncio?”. Quién sabe si es una prueba de que el nombramiento de obispo auxiliar está al caer o si, como dicen otros, todo queda en el cajón. Pero ocurrió así, es cierto.

La moda del comunicado

El Fiscal | 24 de octubre de 2016 a las 12:28

30/03/10 Hermandad de los Estudiantes
EN la Semana Santa que dura todo el año hay una elevada cantidad de tontos a los que les funcionan los relojes de madera que construyen. Hay tontos de nueve de la mañana a tres de la tarde con derecho a una hora de almuerzo. Yhay tontos con las tardes libres, que son los que están en la base de la pirámide porque son los más numerosos. También hay tontos que escriben los domingos de cofradías o, mejor dicho, de cuestiones que tienen que ver con una arteria fundamental por donde circula la sangre de la ciudad, que es la de las cofradías. Arteria, todo sea dicho, cada vez más afectada por el colesterol de los hermanos mayores de medio pelo, musiquitos corneteros con las gafas sobre la frente y costaleros con tatuajes en unos brazos del tamaño de una pata de jamón. Tengan cuidado con ciertos tontos que escriben de cofradías con pseudónimo porque son los peores. Se lo digo yo.

Recordaba la explosión demográfica de los tontos a cuenta de una nueva moda que las cofradías han importado. ¡Otra más, cómo no! Sabido es que nada de la sociedad de cada tiempo es ajeno a las cofradías y que las cofradías no son extrañas al momento que les toca vivir. Si cualquiera es hermano mayor, que lo es cualquiera, en las cofradías ya emite un comunicado también cualquiera. ¿Ustedes se imaginan a Salvador Dorado El Penitente dando un comunicado de diez o quince puntos para explicar por qué llegó con el tiempo justo a sacar la del Silencio después de meter en Santa Catalina la de Los Caballos? Sí, he dicho Los Caballos, ¿pasa algo? Pues esta semana hemos visto difundido un comunicado de más de diez razones en las que un capataz expone su versión sobre las causas de su cese. ¿Pero qué causa va a ser, criatura mía? Te puso un hermano mayor y te quita otro. No hay más.

No es que difunda un comunicado la Delegación de Diocesana de Hermandades, con el cura Marcelino al frente; o que lo haga un hermano mayor, un candidato a hermano mayor o el Consejo de Cofradías. No, señor. ¡Un capataz emitiendo comunicados! Oiga, un capataz es un servidor de la cofradía que en cuanto se recoge el último miembro del cortejo queda destituido automáticamente y, si acaso, se le vuelve a nombrar para el año siguiente. No es un coadjutor del llamador con derecho a sucesión.

Si el capataz o sus ayudantes se meten en asuntos de política interna, ya saben a lo que se exponen, pues se trata de cargos de confianza, llamémoslos así por emplear la terminología política al uso.

¿Qué clase de evolución ha experimentado la Semana Santa para que un capataz se pronuncie a golpe de comunicado oficial como si fuera la Pantoja, la Casa de Alba o Abengoa? Yse lo publican con su firma autógrafa y todo. Ni el secretario de Estado norteamericano firmando el desbloqueo de Cuba. Aquí, que diría Cela, se han metido demasiados perros en danza, se ha sublimado a demasiado personaje secundario y los papeles están demasiado perdidos. Como para salir corriendo sin esperar a la Madrugada. Y dar antes un comunicado. Firmado, por supuesto: el tonto de los domingos. Que se trata de darnos importancia, ¿o no?

Aquel paño de la Verónica de 1998
Paño 1998
Esta semana ha fallecido a los 96 años la catedrática de Escultura y académica Carmen Jiménez (La Zubia, Granada, 1920-Sevilla, 2016). La Hermandad del Valle posee obra suya, un precioso Paño de la Verónica que pintó para la cofradía que tuvo como vecina durante tantos de docencia en el edificio de la calle Laraña. Pocos pueden presumir de haber tenido una obra en vida en el Museo de Bellas Artes. En su caso, un bajorrelieve en terracota. Descanse en paz.

El cristal

El Fiscal | 16 de octubre de 2016 a las 5:00

30/03/10 Hermandad de los Estudiantes
ES un señor importante en su oficio, de los que han aportado savia nueva al gremio de las artesanías. Su nombre está en la lista de ilustres de la ciudad y no precisamente por rancio. Anduvo muy ligado a una cofradía de la que fue alma máter. Lo sigue siendo hoy, pero ya desde el corazón, sin tanta presencia física y marcando esa distancia que siempre es norma de seguridad en el tráfico y en muchas relaciones sociales. El otro día, en un encuentro casual de dos minutos en ese trozo de La Antilla que es la Alfalfa, sentenció con honda convicción: “De la Semana Santa me han alejado las hermandades. Y sé que tú me entiendes perfectamente”. Claro que lo entendemos. Llegados a cierto tramo del recorrido, conviene tener en cuenta que hay que vivir la Semana Santa y el mundo de las hermandades y cofradías eligiendo bien el cristal con el que se mira. Decía el pintor Daniel Puch, con el fino sentido del humor que era marca de su casa: “A veces hay que ser cofrade por lo civil”. Así sufría menos. Dice Otto Moeckel: “Ser cofrade es la forma de ser católico en Sevilla”. Cierto. La Semana Santa es tan rica y son tan inmensas las formas en las que puede ser vivida durante todo el año que, en efecto, conviene adaptar el grosor de las lentes a lo cansada que se tenga la vista.

Esta semana, un artículo sobre la destitución del capataz Antonio Santiago ha generado más de diez mil visitas en la edición digital de este periódico, muy por encima de otros contenidos de esta misma sección dominical sobre cofradías. El dato es, cuando menos, llamativo. Es evidente que un gran público vive la Semana Santa por la vía de los capataces y las cuadrillas de costaleros, que en 25 años no han hecho más que ganarle terreno a las propias imágenes sagradas y, por supuesto, a las juntas de gobierno.

Tratados como gladiadores triunfantes de la antigua Roma, estos forzudos con costal han hecho valer su fuerza creciente en la vida social de la institución con la correspondiente proyección mediática. Quién sea o deje de ser el capataz de una cofradía genera más atención que el propio hermano mayor. Esta circunstancia, aun condicionante, no obliga a vivir la Semana Santa fijando la atención en los que tocan el llamador o en los criterios para igualar.

Aunque a veces resulte difícil, porque las hermandades tienden a secuestrar o asfixiar la Semana Santa, es posible emplear otros cristales con los que mirar la fiesta más hermosa de la ciudad y vivir cuanto de bello genera el resto del año, que no son, precisamente, las procesiones extraordinarias. Cuantísimos cofrades de reconocido prestigio renuncian a contemplar procesiones fuera del calendario, sumidos en el hartazgo. Hay quien se queja, por ejemplo, de que llevemos doce años ofreciendo los detalles de la votación secreta del pregonero porque, dicen, robamos la “magia” del proceso. Esos mismos que se lamentan de esas filtraciones son los que sacan a las imágenes sagradas en mayo, noviembre u octubre a la mínima oportunidad, dejándonos el Domingo de Ramos con la sensación de un 24 de diciembre: hartos de pasos, hartos de mantecados.

Con ocasión del 150 aniversario del Dogma Concepcionista, celebrado en 2004, hubo alguna voz autorizada que planteó si era realmente conveniente sacar a la Virgen de la Concepción en procesión extraordinaria, como se hizo en 1954. Cincuenta años después de la anterior ocasión, el contexto había cambiado sustancialmente, las procesiones con pasos de palio fuera de Semana Santa se habían multiplicado, por lo que tal vez lo que en 1954 era un hito, en 2004 pudiera haber quedado poco valorado en un contexto marcado por la saturación.

En cuestiones de Semana Santa urge ponerse en manos del nutricionista para seleccionar bien los alimentos y liberar los cuerpos de tanta grasa. El mundo de las hermandades está como la administración pública: lastrado por un exceso de tejidos adiposos. Está amenazado por dos fenómenos cuya onda expansiva no deja de aumentar: el bandismo que ya denunció el recordado Sánchez Dubé, que acapara buena parte de la imagen exterior de las estaciones de penitencia, y el costalerismo que, lejos de menguar, se consolida como el gran movimiento que condiciona casi todo en las actuales cofradías.

Diez mil personas se han interesado por un cambio de capataz. La Semana Santa de hoy es de los costales, llamadores y trajes negros de contraguía. Es de las redes sociales donde se derrama la cera ardiendo en el prestigio de las personas. Es de la trompetería de los solos de corneta eternos y alambicados. No han sido fenómenos pasajeros. Han llegado para quedarse. La elección del cristal adecuado para mirar la Semana Santa es más necesaria que nunca para no acabar orillados en una especie de exilio interior. Un buen cristal tiene el efecto de un filtro que no deja pasar egos tocando los llamadores, dirigentes engolados por la vanidad, leguleyos con aspiraciones renovadas, pregoneros que sobreactúan y otros excesos de incienso que atufan el ambiente. La mayoría que hoy impera en el mundo de la Semana Santa y sus hermandades engulle a una minoría que procura obviar a todos esos personajes efímeros y todas esas cuestiones triviales que son presentadas como un todo cuando deberían ser una mínima parte.

El protagonismo de los costaleros debió quedar siempre en el sepia de las hermosas fotos de Martín Cartaya. El de los músicos, en los discos de Pasarela. Prescindir de los excesos requiere un ejercicio continuo para que ambos fenómenos no distorsionen la imagen de la Semana Santa, la que sigue ofreciendo momentos, ritos y emociones auténticos si se elige bien el cristal. Criterio se llama.