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Capirotes orillados

El Fiscal | 29 de octubre de 2017 a las 5:00

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CINCO capirotes junto a la basura como tres banderilleros sobre el redondel. Cartones, se recogen cartones. No hay sinécdoque más cofradiera que la de llamar cartón al capirote, nunca cucurucho, que eso es de Madrid. Cinco capirotes ondulados por la base, lo que revela tardes de calor, horas de sienes sudadas. Cinco capirotes son muchos capirotes para ser desechados de una vez, una muestra de hartazgo, del hasta aquí hemos llegado en el continuo Año Santo en el que se ha convertido esta Semana Santa que nos ha tocado… en suerte. A la basura con ellos, que ya no sirven, que ya no hay quien se los ponga, que ya ni siquiera evocan los días de gloria. Capirotes de usar y tirar en una Semana Santa más consumida que vivida, más retransmitida que recordada. Capirotes tal vez desechados para ser sustituidos por los modernos de rejilla, obra de ingeniería cuaresmal para alivio de cervicales. Capirotes al contenedor de Lipasam con la delicadeza de ni siquiera ser deformados. Están intactos, apilados como veladores, dejados para la foto, pidiendo la instantánea, están posando como residuos de cuaresmas ya vividas. En otoño mudan las hojas de los árboles, en otoño se tiran los capirotes como trastos viejos, como parientes pobres. A la calle, a la basura, al contenedor del olvido, que no quiero verlos. Quién sabe qué hay detrás de esos cinco capirotes. El más alto con la punta reforzada, lo que demuestra varios usos. Altos capirotes, viejos capirotes. En Sevilla la basura habla, ofrece mucha información útil, nos cuenta hasta la confesión religiosa de quien arroja los restos. El capirote siempre es un estorbo a la hora de ser guardado durante el año, no hay altillo para los capirotes, ni armarios especiales como sí hay fundas para los trajes, cajas esféricas para los sombreros de ala ancha o rectangulares para las mantillas. Pero los capirotes no tienen quien les haya diseñado un envoltorio. Los hay que se guardan detrás de una puerta, en el fondo del armario soportando la presión del chaqué que nunca se usa, o hasta en la residencia de verano. Ninguna empresa ofrece la guarda y custodia del capirote como sí las hay para los abrigos de pieles o las alfombras. Los capirotes tienen quien les escriba, pero no quien se acuerde de ellos en cuanto acaba la Semana Santa. Sufren una marginación secular, peor aún que la del hockey sobre hierba, el waterpolo o el badminton, a los que sólo se atiende de cuatro en cuatro años en los Juegos Olímpicos. Un capirote fuera de temporada pinta menos que un polvorón de limón en Navidad. No se concibe una Semana Santa sin las figuras estilizadas de los nazarenos, pero nadie se acuerda de los cartones durante el invierno. Nadie. Los cartones quedan para el bingo de las señoras de los Remedios con las mañanas libres. Ylos de Semana Santa ahí los tienen, que parecen a la espera de la defensa que un tonto que les escriba, porque hay que ser tonto para escribirle a los capirotes de la basura. ¿O no? Al menos resulta más barato que ir al bingo.

 

Buena Muerte

Bronce para la Buena Muerte

El paso del Cristo de la Buena Muerte, obra de 1926, será embellecido con bronce. La junta de gobierno que preside Jesús Resa como hermano mayor tiene ya un proyecto del que informó al cabildo general el pasado miércoles. Los evangelistas y los hachones serán de bronce. Y el faldón delantero tendrá un fino bordado en hojilla inspirado en la greca del estandarte. Será un proyecto a largo plazo que cubre una necesidad manifestada durante años por muchos hermanos:darle más fuste a un paso. Por fortuna, nadie duda de que las flores seguirán siendo lirios.

 

Bourrellier
El ex presidente del Consejo vuelve a la actualidad. Don Carlos recibirá un homenaje en toda regla al igual que los anteriores mandatarios de San Gregorio. La cita está fijada para el 17 de noviembre a razón de 45 euros per capita. ¡Rásquense el bolsillo! En la cantidad va incluido el obsequio de turno, esos regalos que después resulta imposible colocar en el salón de casa. Y el que no se lo crea que pregunte a los anteriores agraciados… Los interesados deben acudir a la sede del Consejo a por sus invitaciones y si desean formar una mesa deben retirar los tarjetones “a la misma vez”, que diría Lopera. Yo no sé si voy a ir, lo que tengo claro es que si voy me pido la mesa de don Antonio Franco, conocido como “el cuñadísimo” durante la presidencia de Bourrellier. Esa es la mesa buena de esa noche. No lo olviden.

Un libro que promete
El que se titula La Semana Santa de la Transición (Sevilla, 1973-1982), con la firma de Manuel Jesús Roldán. La obra (editorial El Paseo) se anuncia como “el relato histórico de una época convulsa que, contra todo pronóstico, acabó catapultando la fiesta ritual sevillana”. Lo tiene todo para ser interesante. Aquellos años fueron de especial conflictividad para las hermandades y su relación tanto con el poder político como otros sectores de la sociedad, todo lo cual sin perder de vista la gestión de Bueno Monreal, el Tarancón sevillano. Conocer la historia de la mano de profesionales serios es la mejor vía para interpretar el presente. Nada de la sociedad de cada momento es ajeno a las cofradías. Ylas cofradías no son ajenas nunca a ninguna coyuntura.

‘Atrioscopia’
¡Albricias! Cada vez queda menos para las elecciones de la Macarena. Lo peor no son los candidatos (¡Ni mucho menos!), ni siquiera los equipos (donde el frito es variado), sino los llamados ministros sin cartera que son un verdadero pelmazo. Lo de la Macarena es como Cataluña, no se sabe cómo acabará, pero sí dejará todo fracturado. Habrá que coser… como en el PSOE.

El lagarto de la Catedral

“Inquieto Fiscal, te recuerdo que a Teodoro León lo han nombrado secretario general de los obispos del sur de España en sustitución de Hiraldo, que llevaba en el puesto desde 1983. La carrera de don Teodoro es imparable desde hace años. ¡Qué tremendo!”

 

 

 

El buen ejemplo del Salvador

El Fiscal | 22 de septiembre de 2014 a las 13:17

Foto salvador
JAVIER Criado, hermano mayor de Pasión, sorprendió hace pocos días en una rueda de prensa proclamando al vicario general, Teodoro León, como uno de los hombres más importantes de la historia de la Archicofradía. Tamaña generosidad de Criado, hombre de luces largas y que usa hilo fino en cada puntada, estaba más que justificada. ¿Por qué? Porque el Arzobispado se ha portado con Pasión con una diligencia que no se ha tenido con hermandades como el Gran Poder. No es por comparar, mire usté, pero las cosas son lo que son y no lo que las partes quieren que sea. A la hora de inmatricular la iglesia del Salvador en el Registro de la Propiedad, los servicios jurídicos del Arzobispado se han cuidado muy mucho de hacer constar que la capilla sacramental y las dependencias de la hermandad de Pasión son, efectivamente, de la cofradía. Se han respetado sus derechos históricos, se ha puesto negro sobre blanco lo que todos sabíamos. Nadie discute que el templo es de titularidad eclesiástica. Es lógico que la Iglesia quiera gozar de las garantías jurídicas que concede la publicidad registral, máxime teniendo en cuenta que la ley que permite a la Iglesia la inmatriculacón exprés tiene los días contados y, por lo tanto, dentro de poco tiempo será más complicado inscribir los bienes en el Registro.
El Salvador ha sido incrito sin atropello de ningún derecho, oyendo a las partes y buscando la fórmula más satisfactoria, aunque ya hay quienes desde el punto de vista jurídico discuten la solución empleada. Doctores tiene la Iglesia, como los tiene el Derecho. A manojos, oiga.
Con la Magdalena no se hizo bien. El Arzobispado se apropio del 100% del templo. La Quinta Angustia puso el grito en el cielo, amagó con un pleito (una medida avalada por el cabildo general) y se tuvo que aplicar una suerte de marcha atrás para reconocerle a la cofradía sus derechos sobre la capilla. Cabe también aquí recordar que no han faltado juristas sorprendidos por la fórmula buscada para contentar a la hermandad. Pero también hay que reseñar que al final reinó la paz, se evitaron denuncias que sólo hubieran tensionado el ambiente y todo se hizo con la mayor discreción, hasta que trascendió en las páginas de este periódico. En el caso de la Quinta Angustia hay que reconocer que en la hermandad estuvieron rápidos y espabilados. Y consiguieron lo que parecía imposible.
¿Por qué entonces se le ha quitado al Gran Poder la capilla de San Lorenzo? Cada día se entiende menos que nadie del Arzobispado se preguntara en 2009 –fecha de la inmatriculación– por los posibles de derechos de propiedad de las capillas de la parroquia. Igual que extraña que nadie de la hermandad tuviera conocimiento del proceso puesto en marcha por el Arzobispado. Han pasado cuatro años del mangazo de capilla (repetimos:las cosas son lo que son y no lo que las partes quieren que sean) y la solución se intuye difícil. Dar marcha atrás tanto tiempo después resulta difícil para algunos, muy complicado. Dicen que desde el punto de vista jurídico sería complejo poner un parche (los focos están activados, no como con la Magdalena, donde el secretismo facilitó la enmienda). Y apuntan a que todo puede acabar en un pleito que nadie desea. ¿Cómo se le explica a los hermanos en un cabildo general que te has quedado sin una capilla histórica, en la que el Señor recibió culto nada menos que tres siglos, de la que se tienen papeles y que es todo un símbolo?
Y aún hay más. Está al caer la inmatriculación de la Parroquia de San Bernardo. Y se puede dar por hecho que el Arzobispado respetará las propiedades de la cofradía sin mayores problemas. El caso de San Lorenzo sigue chocando más en función de estos nuevos expedientes que se van conociendo. Sólo está claro que alguién pegó el mangazo de capilla (¿Involuntario o aposta?) y que alguien no estuvo diligente. O en el Arzobispado rectifican (ojú) o las pintan feas. Esa capilla es del Gran Poder, pertenece al Gran Poder y se debe inscribir a nombre del Gran Poder. Algunos tendrán que dar explicaciones más pronto que tarde. Criado lo ha bordado.

El tuteador

El Fiscal | 1 de abril de 2014 a las 5:00

Cabildo de Toma de Horas.
Ojo a la intervención del vicario general en el Cabildo de Toma de Horas, en la solemnidad de la Capilla Real, con grandes sillones y folios sobre el damasco rojo. Teodoro León se dirige a los hermanos mayores con un tuteo revelador: “Como sabéis”, “Os invito”, “Cuando llamáis”, “Cuando queráis”, “Os tenéis que acostumbrar”. Cualquiera diría que aquello era la Seguridad Social, donde hay sanitarios que llaman “abuelo” a los pacientes de edad y, por supuesto, los tratan de tú. Dicen que los curas de hoy no saben latín. Lo que no saben es guardar ciertos modales. ¡Pero qué bien lucen el clergyman! Por cierto, cuando el ex párroco del Palmar alertó de los falsos prestes, aludió al falso cura de Alcalá que fue condenado: “Hasta nosotros hemos tenido a uno que luego hemos sabido que no es sacerdote”. ¿Nosotros como diferencia de vosotros? ¿No se trata de la misma Iglesia? Ay…

El vicario pone orden

El Fiscal | 14 de octubre de 2013 a las 18:47

Foto fiscal copia
Ocurrió en ese período que se ha dado en llamar la preferia, cuando un tercio de la ciudad aún está secando los trajes de la Semana Santa y ya hay pescueceros por las casetas marineando entre montadores de farolillos y tíos con el serrucho. Salió en el BOAS una circular del vicario general poniendo orden en el cobro de tasas y estipendios, tal es el desorde que la autoridad, eclesiástica por supuesto, ha percibido en los siempre delicados asuntos del pecunio. Maldito parné. El BOAS no es una alusión velada a la apertura de boca de un cofrade ante una bandeja de croquetas, cual boa hambrienta, sino el Boletín Oficial del Arzobispado de Sevilla, cuya frecuencia de publicación tiene la misma precisión que la hora de salida de la Madre de Dios y de los almonteños. ¿Cuándo sale? Cuando quieran los almonteños. ¿Cuando sale el BOAS? Cuando quiera el tío encargado de subirlo a la red. El de abril puede salir en julio. El de mayo en noviembre. Y el de noviembre con los fríos de febrero. Algo así como la oca y sus saltos en el tablero. Debe ser por eso que la curia es la lepra.
–Detente, Fiscal.
–Vale, me quedo quieto.
El vicario general mandó en abril una circular a todas las unidades. Don Tedoro León es a Asenjo lo que Gregorio Serrano a Zoido. Deán de la Catedral, vicario general, rector del Salvador, delegado episcopal para la causa de los santos, canónigo y capellán real… Será por eso que hace unos años ya le sacaron la rima fácil de Teodoro el meteoro…
Pues don Teodoro, con eso que ahora llamarían valentía política y que de toda la vida se ha llamado tirón de orejas, escribió lo siguiente en el BOAS: “Habiendo tenido noticias fidedignas de que en algunos templos tanto parroquiales como no parroquiales se fijan tasas por encima de las aprobadas por los Obispos de la Provincia Eclesiástica de Sevilla, se recuerda y exhorta al fiel cumplimiento de las disposiciones establecidas. Os saludo con vivos sentimientos de fraternidad”. Eso se llama un disparo al aire a ver si el rebaño se da por aludido y se asusta. Noticias fidedignas… Eso se llaman pruebas de cargo… “Templos no parroquiales” Huuuuuuum. ¿Cuáles son esos templos no parroquiales? ¿Qué templos hay en Sevilla que no sean parroquias y a cargo de qué instituciones están? ¿Quién se lo está llevando para su cepillo y no para el fondo común? ¡Marditos roedores! Hace bien el vicario en poner orden. Una misa vale lo que vale y está feo sacar más de lo debido. Yno es elegante seguir hablando de dinero.
palacio arzobispal

La última punta del tridente rojo

El Fiscal | 28 de julio de 2013 a las 17:50

Siempre siente un fuerte estruendo interior en el momento en que la caja entra en el nicho. Justo en ese instante es cuando el cardenal sufre el desgarro que provoca la guadaña al arrebatarle a otro ser querido. Lo ha confesado en varias ocasiones: hasta que el ataúd no desaparece de la vista es como si la muerte no fuera muerte, sino una circunstancia más de la vida. Pero cuando ya desaparece hasta la última referencia física hay que tomarse en serio que esto, señor cardenal, esto es la cara más cruel de la realidad. El martes se dio sepultura al último gran colaborador de quien gobernó la Iglesia de Sevilla durante 28 años. Monseñor Amigo formó un trío de lujo que tuvo como gran vínculo la amistad fraternal entre sus componentes y como características comunes la condición de doctores en Derecho Canónico, la proximidad a las filas del PSOE y unas vidas cortas pero intensas en obras. Eran –fueron– las tres patas del trípode de un dilatado pontificado. Alguna lengua acerada calificó a Manuel Benigno García Vázquez (1935-2005), Juan Garrido Mesa (1931-2007) y Francisco Navarro Ruiz (1968-2013) como el tridente rojo del cardenal Amigo más que como el trípode. A ellos les divertía la ironía, nunca se molestaron. Jamás se abonaron al escándalo mojigato.
Sería injusto no aludir a otros sacerdotes muy significativos durante todos esos años. Antonio Domínguez Valverde fue el servidor más fiel del cardenal; Francisco Ortiz se ganó la confianza de Amigo y llegó a rector del Seminario y vicario general; Ángel Gómez Guillén ha sido y es casi el único amigo personal de monseñor, pues un príncipe no tiene amigos en sentido estricto, como confesó en las entrevistas para su perfil biográfico en 2003. A Gómez Guillén lo invitaba en Palacio al almuerzo privado de cada festividad de San Carlos Borromeo. Antonio Granados fue su primer secretario y Antonio Hiraldo coordinó en 1982 la primera visita del Papa, aunque después se alejó de monseñor Amigo. Y otros curas muy próximos fueron, cómo no, Fernando Isorna, José Salgado, José Gutiérrez Mora y José Luis Peinado, quien sacó adelante nada menos que la restauración de San Isidoro.
No hay que olvidar a quienes fueron en un momento dado la conciencia crítica de monseñor Amigo cuando anunció la venta de San Telmo, como el desaparecido Gil Delgado y su inolvidable voto particular en contra de la operación, una joya jurídica a juicio de expertos canonistas en la que denuncia la modificación de la voluntad expresada en su testamento por la infanta María de las Mercedes de Orleans; o Pedro Ybarra Hildalgo, que entendía de buena fe que la Iglesia no debía desprenderse del edificio. Jesús Pérez Saturnino, uno de los seglares con mayor influencia en el Arzobispado en tiempos del cardenal, ha recordado estos días la carta escrita en latín que Gil Delgado remitió el 17 de junio de 2002 a Francisco Navarro con motivo de su cese en la Cancillería: “Te escribo en latín ésta mi lacrimosa y al mismo tiempo divertida carta no sólo por ser la lengua de Cancillería, sino también porque creo que expresar mis sentimientos de esta manera es más conforme con asunto de tanta importancia y valor; y porque todavía a ti y a mí nos es lícito comunicarnos de manera tan distinguida. Que lo entiendan otros, si pueden; que lloren, si no pueden”.


Nadie podrá discutir nunca que los tres canónigos de este trípode (o tridente) han mandado y mucho durante las casi tres décadas en las que la Iglesia de Sevilla tuvo que ponerse al día y tender puentes con el partido político que gozaba de una hegemonía en la comunidad autónoma a prueba de escándalos. El propio monseñor Amigo se llegó a defender de las críticas por su fluidez de entendimiento con los sucesivos gobiernos socialistas en Andalucía: “Es que no gobierna otro partido, ¿con quién me voy a entender?”.
Tan importante era saber latín como negociar la venta de San Telmo, gestionar las partidas de dinero público para la restauración de un buen ramillete de templos o implantar en la Catedral un modelo de gestión que asegurara su autofinanciación, que hiciera del primer monumento de la ciudad un negocio rentable cuyas cuentas se llevaran en una hoja de cálculo y no en una libreta de anillas. Esta última empresa la llevó a cabo con éxito el canónigo Francisco Navarro, la última punta del tridente rojo de monseñor Amigo. Navarro dirigía las finanzas de la Catedral con mano de ejecutivo como García Vázquez entraba una y otra vez en la Moncloa para asesorar a Felipe González –al que había casado– en las cuestiones de la Iglesia y el Estado (¡Cuánto hubiera necesitado Zapatero un García Vázquez a su lado!) o Garrido Mesa, desde su experiencia como secretario general técnico de la Consejería de Obras Públicas, llamaba a las puertas de los bancos, fundaciones, empresas y particulares para restaurar el Salvador con el impulso de Joaquín Moeckel, a quien supo sacarle sin complejos el máximo partido. Tres puntas de tridente que tenían claro que la misa no sale bien de tanto decir amén, a los que era difícil ver con el clergyman y que se sentaban en la mesa con el Diablo si se trataba de sacar beneficio para una Iglesia a la que sirvieron más en labores privadas que públicas pese a gozar de cargos con destacada notoriedad.
Los tres sabían latín (el de Cicerón y el otro, el de la calle) y los tres hacían gala de la típica socarronería de los curas de antes. En una tarde de toros en la Maestranza, Jaime Montaner, entonces consejero de la Junta de Andalucía, insitió a García Vázquez para que sentara junto a él en el palco de convite asignado al gobierno autonómico. El cura de grandes hechuras y nariz inconfundible, que ocupaba localidad en el palco asignado al Cabildo, le respondió en voz alta con cuarto y mitad de guasa sevillana.
–¡Que no, Jaime, que no! Que mi palco es vitalicio y el tuyo es por cuatro años.
Los tres, junto con Juan Guillén, formaban parte del denominado Grupo de Los Remedios, quienes junto al vicario Domínguez Valverde fueron clave muchos años en la profesionalización de la gestión de la Catedral. El pontificado de monseñor Amigo no se entiende sin este tridente, presente en las grandes operaciones que han supuesto verdaderos hitos en la Iglesia de Sevilla contemporánea. Navarro fue pieza clave en la Magna Hispalensis, que dio lugar al modelo de Catedral que ha llegado a nuestros días, pero también de otras operaciones menos conocidas como la cesión de la explotación del Hotel Los Seises o la venta de la antigua Escuela Francesa. Tuvo que soportar un aluvión de críticas cuando metía el pie en el área chica al abrir una cafetería en el Patio de los Naranjos durante la Magna Hispalensis, construir una entreplanta en el pabellón de recepción de los turistas o sembrar la Catedral de vallas y cintas separadoras a cargo de azafatas con la vehemencia, en ocasiones, de gorilas de discoteca. Pero Navarro hacía lo que debía. A punto estuvo de inaugurar un salón de actos permanente (¿O cafetería?) en la azotea de la cilla. Dejó una Catedral con un presupuesto que hoy supera los 10 millones de euros. Gracias a su revolución, el Cabildo no tiene que mendigar para la conservación del templo. El dúo formado por Navarro en la mayordomía y el arquitecto Alfonso Jiménez como maestro mayor ha afrontado todos estos años enormes obras de conservación de la Catedral, bien sufragadas directamente, bien con patronicios públicos o privados, pero con el criterio de que el Cabildo debía, como mínimo, sufragar siempre la mitad del presupuesto. Entre esas obras destacan la reparación de los pilares agrietados del trascoro, la limpieza de la gran fachada que da hacia la Avenida, ennegrecida por el tráfico rodado; la apertura de la visita aérea al templo, los planes de seguridad para las grandes concentraciones, etcétera.
Ninguno de estos tres personajes era ajeno al fenómeno de la religiosidad popular. García Vázquez era de la Amargura, Garrido Mesa de la Macarena y Navarro Ruiz del Silencio. Veían y valoraban el potencial de las cofradías, sin prejuicios y con más bondad de corazón que muchos sacerdotes considerados oficialmente capillitas. Impagable fue la labor de García Vázquez para desbloquear la incómoda situación que se produjo cuando algún lumbrera del Arzobispado trató de imponer la igualdad de derechos y obligaciones en varias hermandades en pleno verano (con agosticidad) y por medio de una carta sin ninguna negociación previa, cuando en la normativa diocesana se dejó libertad para que cada cofradía fuera asumiendo las directrices de los nuevos tiempos. Garrido fue clave a la hora que se admitiera a la mujer nazarena en la Macarena, una noticia que apareció en los telediarios. Y Navarro reivindicaba como suya la iniciativa de apagar todas las luces de la Catedral al llegar su primitiva hermandad.
Llama la atención que ninguno de los tres fuera a Roma en octubre de 2003 para asistir a la creación de monseñor Amigo como cardenal. Nunca fueron pelotas al uso, tal vez porque brillaban con luz propia. “Niño, ¿pero tú sabes cómo se edificó el Vaticano?”. Y Juan Garrido se echaba las manos a la cabeza en aquella reducísima cena con la que celebró sus 50 años como sacerdote. Amaba y servía a la Iglesia tanto como sufría con la cerrazón de algunos de sus miembros o disposiciones anacrónicas. Garrido se ofreció a oficiar el funeral de un sevillano muy conocido que se suicidó una mañana, porque el párroco de turno se negó a hacerlo. Largo como una cofradía de barrio, Garrido ha sido el cura que mejor respondía al perfil de padre y que más se quejaba cuando se le hablaba de usted o se le llamaba de don. García Vázquez lo arreglaba todo hablando, hasta en la habitación de la clínica de Santa Isabel tenía ganas de charlar por el móvil y estar al día de la actualidad en sus últimos meses. Y hablando vendió San Telmo a los socialistas, pilotando unas reuniones con el Ejecutivo socialista de José Rodríguez de la Borbolla que dieron lugar a la “mayor operación de enajenación del patrimonio eclesiástico en Europa” que ha dado hasta para un tesis doctoral, la del fallecido profesor Ribelot. Hoy se ve con toda naturalidad que la Iglesia se relacione con gobernantes de todo signo político, pero a cierta Sevilla de los años 80 le costó digerir que los curas se sentaran con socialistas (¡La Iglesia con el rojerío!) a hablar de dinero, de mucho dinero. Tanto dinero que buena parte del importe recibido en metálico (mil millones de las antiguas pesetas) acabó en un fondo de inversión del BBVA Privanza (Open Found) de alta volatilidad que incluía un porcentaje en un paraíso fiscal, una particular interpretación de la parabola de los talentos que también generó polémica.


Navarro era aparentemente el más distante, pero formaba parte de esa minoría de sevillanos que, lejos del estilo del compadreo, cuando ofrecían su casa lo hacían de verdad. Nunca se calló en asuntos delicados para la Iglesia, su Iglesia, de lo que podría dar fe el propio monseñor Asenjo, que recibió alguna carta de este veterano sacerdote en desacuerdo por algún alto nombramiento. Y no le gustaba que en la crónicas periodísticas se le refiriera como el “todopoderoso Navarro”, lo que me reprochó en su último día como canciller. Al mismo tiempo que recogía sus pertenencias del despacho me lanzó a la mesa –¡por fin!– el documento con todos los detalles de la venta de San Telmo.
–Ea, ya lo tienes. Tú sabes ya que dejo este despacho, ¿no?
La carrera de Navarro, con diferentes destinos en el mundo por su etapa como diplomático del Vaticano (y alguna polémica por su valentía de planteamientos), incluyó como anécdota una labor de interlocución con la reina para los preparativos de la Boda de la Infanta de 1995. Hubo que convencer a Doña Sofía de que las columnas de flores que pretendía quedarían engullidas por esa montaña hueca que es la Catedral por mucho que fueran de gran tamaño. Navarro y Jiménez, por cierto, fueron invitados al banquete en el Alcázar. Ninguno lució el chaqué protocolario.
A los tres les fui preguntando si eran los capellanes del PSOE. Y los tres respondieron igual.
–Je, je, je.
Fueron curas de su tiempo que ayudaron a su Iglesia a tener un papel activo en la sociedad que les tocó vivir, nunca arrinconados en la sacristía ni escondidos entre las humaredas del incienso. Qué curioso, ahora tenemos un Papa que parece marcar el camino señalado por estos tres curas: “Prefiero mil veces una Iglesia accidentada, que haya tenido un accidente, que una Iglesia enferma por encerrarse. Salid fuera, ¡salid!”. Dejan un hueco que alguien, por la propia teoría de la ocupación de los vacíos, deberá cubrir necesariamente, pues la Iglesia necesita un equilibrio de fuerzas y de mentalidades para poder seguir poniendo el intermitente a la derecha y girar a la izquierda cuando interesa, que es la especialidad de la casa.

El particular concepto de absolución

El Fiscal | 13 de mayo de 2013 a las 5:00

La historia no se repite, la historia es la misma. Esta semana hemos asistido no sólo a una extraña y desangelada procesión de la Patrona, sino a otro caso en el que la jerarquía de la Iglesia (que sólo es una parte de la institución, sin valor de sinécdoque) provoca una situación a mitad de camino entre la hilaridad y lo irrisorio. El decreto que absuelve de excomunión al falso cura de Pío XII y dicta varias condenas parece sacado del rodaje de El nombre de la rosa. La Iglesia tiene todo el derecho del mundo a establecer sus tiempos y sus liturgias particulares tanto como a no dejarse imponer ciertos sellos de modernidad. Pero ha de saber que vive en una sociedad en la que no se puede ni conviene jugar al escondite con decretos que imponen órdenes de alejamiento para que el falso cura no retorne a los santos lugares donde simuló el ministerio pastoral. No digamos ya si condenan a realizar una peregrinación en actitud “piadosa” de Alcalá a Utrera. Mireusté, que diría FG, eso es dar alpiste a los canarios, por decirlo finamente. ¿Yno se autocondena el Arzobispado porque nadie, ni en el equipo del cardenal Amigo ni en el de monseñor Asenjo, advirtió la presencia de un intruso durante nada menos que siete años? Vengan bodas, vengan comuniones, vengan direcciones espirituales y vengan pastoreos. Nadie trincó al ecuatoriano. Cabría hablar, cuando menos, de una culpa in vigilando. ¿O no? Huy, huy, huy. Lean el canon 392.2 sobre las obligaciones del obispo: “Ha de vigilar para que no se introduzcan abusos en la disciplina eclesiástica, especialmente acerca del ministerio de la palabra, la celebración de los sacramentos y sacramentales, el culto de Dios y de los Santos y la administración de los bienes”. Qué raro, de esto no ha dicho nada el decreto.

Puestos a condenar al sujeto por la vía eclesiástica, el decreto que firma Asenjo parece que lo ha redactado su enemigo. Dice el Arzobispado que es un decreto de absolución porque no lo excomulga. ¡Qué alivio! Tan sólo lo inhabilita para ser cura, le prohíbe acercarse a determinadas iglesias (¡Atenta la Guardia Suiza!), le obliga a realizar una peregrinación cardiosaludable de 21 kilómetros y a devolver los estipendios cobrados. Nada más. ¡Si es un decreto de absolución! “Es que no te enteras, Fiscal, que eres un retorcido empeñado en ir a la contra”.

Por cierto, ¿cómo sabremos cuánto dinero ha de devolver el cura impostor? Pues otra vez, mireusté, le recordamos al redactor del decreto un canon que se le ha olvidado citar. El 958.1: “El párroco y el rector de una iglesia o de otro lugar piadoso, donde suelen recibirse ofrendas para la celebración de misas, han de tener un libro especial en el que tomarán diligentemente nota del número de misas que se han de celebrar, de la intención, de la ofrenda entregada y del cumplimiento del encargo”. Yfíjense en el apartado siguiente: “El Ordinario tiene obligación de revisar cada año esos libros, personalmente o por medio de otros”. Es decir, si el titular del Juzgado de Instrucción número 4 le manda un oficio al vicario general de acuerdo con este canon, seguro que don Teodoro León, que es muy, pero que muy legalista, le responde con todo lujo de detalles sobre esos estipendios y número exacto de las ceremonias.
Porque ésta es otra. Ahora viene la investigación judicial. Con lo fácil que era hacer como hizo ejemplarmente el Gran Poder cuando le arrancaron el brazo: no ejercer ni la acusación particular a la que tenía derecho. Con lo fácil que era seguir el espíritu de Juan Pablo II, que visitó a su asesino y lo perdonó. Con lo fácil que era releer a San Marcos: “En aquel tiempo, Juan dijo a Jesús: ‘Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y no viene con nosotros y tratamos de impedírselo porque no venía con nosotros’. Pero Jesús dijo: No se lo impidáis, pues no hay nadie que obre un milagro invocando mi nombre y que luego sea capaz de hablar mal de mí. Pues el que no está contra nosotros, está por nosotros».
Pero no. Nos pusimos a sacar decretos de los tiempos de mazmorras. Pero tranquilos todos, que es un decreto de absolución. ¿Las condenas? Son pellizcos de monjas. Menos mal que en Sevilla no hay Guardia Suiza. Si no, yo sé de uno que junta letras cada domingo que no tendría dónde esconderse.

Singular encuentro

El Fiscal | 8 de mayo de 2013 a las 5:00

El día 8 se celebra el primer encuentro de capataces y costaleros de la Madrugada en la fundación Cruzcampo, el gran salón multiusos de la ciudad junto con el Mercantil de la calle Sierpes. La cita es a beneficio de Cáritas y cuenta hasta con cartel propio. Cuando menos lo esperemos veremos el primer encuentro de diputados de tramo del Martes Santo, el primer encuentro de meteorólogos con el honor mancillado, el primer encuentro de directores espirituales o el primer encuentro de pertigueros del Sábado Santo.
Vicario y pregonero
¡Pero si da hasta pregones! El vicario general, Teodoro León, pronunciará el pregón de San Fernando, que no es el pregón de la movilidad de ir un rato a pie y otro andando, sino el que se organiza con motivo de la festividad del patrón. Vaya, vaya con don Teodoro. ¿Estaremos ante el monseñor Cirarda del siglo XXI? ¿Ante una nueva versión del Padre Cué? ¿O tal vez ante un nuevo Sánchez-Dalp? Está visto que haber sido párroco de El Palmar de Troya y sus aldeas adyacentes (no olvidemos nunca las aldeas) imprime carácter. Estaremos atentos, como siempre, a cuanto pregone don Teodoro. Y no olvide la regla: léale antes el pregón a quien ya sabe. Por aquello del nihil obstat. No vaya a ser que tenga…exceso de eclesialidad.
Leído en ‘twitter’
El ex director de la Delegación de Fiestas Mayores del Ayuntamiento, el periodista Carlos García Lara, siempre atento a la realidad, escribió el miércoles: “Leyendo la prensa veo hoy que han imputado al hermano mayor de una cofradía con mucha actividad últimamente. ¡Uuuuuuf!” Yla periodista Charo Padilla tuiteó lo siguiente sobre la última obra de su marido, el gran músico Marvizón:“Acabo de oír por primera vez la marcha Inmaculada, para la Inmaculada de Castilleja de la Cuesta. Me he emocionado… Mucho”.
El Baratillo
Emotiva jornada la que se vivió el pasado sábado en la Capilla de la Piedad, la de la preciosa Virgen niña a la que da igual las flores que le pongan para estar radiante. ¡Qué pedazo de cofradía la del Baratillo! Del Baratillo gusta hasta la incomodidad de las sillas de enea de la capilla, que deberían ser catalogadas como patrimonio singular de la cofradía, como el olor que asciende hasta la cúpula, una fragancia que es patrimonio inmaterial, ese olor azul reconocible desde que se accede por el postiguillo. Allí fuimos al homenaje a Otto Moeckel por sus 75 años de fidelidad baratillera, arropado por toda su familia y por hermanos tan reconocidos de la cofradía como José Luis Cantalapiedra, que siendo hermano mayor instituyó los actos oficiales en reconocimiento a los hermanos de platino; Fernando Moreno, Ignacio Pérez Franco, Vicente Ramos, Rogelio Gómez Trifón, Ricardo Ríos, Ángel Gallardo, Jesús Eguino, Luis Rizo, Francisco Hermosilla y un largo etcétera. Alegría también de ver presidiendo la eucaristía a don José Gutiérrez Mora. Que la Piedad guarde muchos años más a quien ha creado escuela en las cofradías, trabajando siempre por la unidad de su hermandad y manteniendo firme el criterio aun en tiempos de zozobra. A Sevilla y a la Semana Santa por el Baratillo, podría ser el lema de este feliz aniversario.
Reflexión
Lo de escribir “Madrugá” es de Madrid, donde se comen los bocadillos de calamares y se ven “procesiones”. Aquí se escribe Madrugada con todas sus letras y su bandeja de torrijas empapadas en miel.
Pañuelo verde
El que le han sacado en el Consejo al informe de Los Panaderos. Al parecer, se basaba en la negación de la evidencia. ¿Es verdad que la aprobación de los estatutos está al caer? Si cae pronto, hay quien defiende que se estrene ya el nuevo régimen sancionador.

Yo por mi silla, mato

El Fiscal | 25 de septiembre de 2012 a las 5:00

Ocurrió esta semana. Una cadena de televisión organizó un debate sobre el asunto del cobro de la entrada a los visitantes de templos restaurados con fondos públicos, ese sonajero anticlerical que agita este PSOE de ahora (el de Felipe no lo hacía) para distraer la atención y no perder más votos por la izquierda. A la mesa invitaron a un profesor de Periodismo, al abogado Joaquín Moeckel y al vicario general Teodoro León. Pero el alto mando de la curia no compareció. A la productora le llamó la atención la excusa: “Si va el señor Moeckel, entendemos que nosotros ya estamos representados”.

Ojú

Lo de las cofradías se está poniendo peor que la España de las autonomías. Agárrense que vienen curvas. Hace menos de un año que funciona en la ciudad la denominada Federación de Asociaciones Cofrades de Sevilla, nacida “de la mano de las distintas asociaciones y tertulias cofrades de la ciudad de Sevilla”. En su web se dice que la federación “se constituye como un órgano colegiado coordinador de las entidades existentes en Sevilla. En la actualidad son 34 las asociaciones cofrades existentes en nuestra ciudad (1ª fase federativa) y 83 las tertulias (2ª fase federativa)”. ¡Toma del frasco! En sus funciones destaca la siguiente: “Nombramiento de comisiones auditoras para aquellas asociaciones federadas que por los motivos que se acuerden y éstas acepten, necesiten del apoyo y reconducción en los fines principales de su constitución”. ¿Cómo se toman en San Gregorio el nacimiento de un nuevo organismo que agrupa a 117 colectivos? Tal vez ni se hayan enterado, tan entretenidos ellos en las sillas y la elección del pregonero…

Urbanismo recaudatorio

Y en delirios pregoneriles estábamos cuando, ¡zas!, salió el documento con las nuevas tasas de Urbanismo para 2013. Un documento que no ha sido aprobado porque el PP lo retiró en el último minuto, pero del que nos hemos enterado de todo. Incluía subidas de hasta el 100% en muchas tasas y la creación de otras nuevas. ¿Pero qué recogía de interés para la Sevilla cofradiera? Pues hemos pasado del urbanismo morado al urbanismo recaudatorio, porque planteaba una subida del 84% de la tasa que el Consejo debe pagar al Ayuntamiento por ocupación de la vía pública. ¡Al suelo que vienen los nuestros! La perlita aparece en el informe que justifica la subida. Los técnicos dicen que no pasa nada por subir tanto el impuesto, que el Consejo va a seguir haciendo un negocio redondo porque lo que se pretende cobrar es sólo un 3% de los beneficios que genera la carrera oficial (más de tres millones de euros) y que las sillas no son “artículos de primera necesidad”. En esto último es donde los técnicos no tienen ni pajolera idea de cofradías.

Yo por mi silla, mato

Estos sesudos técnicos de las caracolas ignoran que aquí el personal por el asiento de enea hace como la Esteban (no confundir con San Esteban): “Yo por mi silla, mato”. Si los técnicos supiera que las sillas no han hecho más que subir de precio en la última década y que las peticiones de asiento no han hecho más que aumentar en el mismo período de tiempo, hubieran propuesto un encarecimiento de la tasa mucho mayor aún. Señores técnicos, la silla en la carrera oficial es un artículo de primerísima necesidad. Por eso hasta se regula su transmisión de padres a hijos en un reglamento y hasta figura expresamente en muchos acuerdos de divorcio. A estos técnicos les bastaría pasar una tarde del período de renovación de abonos en la sede del Consejo. Allí verían la de llamadas de protesta que se reciben cuando al personal se le ha pasado el plazo. Y verían a ese empleado que ya no sabe cómo librarse de la paliza que le da una abonada indignada: “¡Señora, que ha perdío usted una silla y no el cortijo del Torbiscal!”

El pertiguero

Primer golpe. Lleno en la presentación de un nuevo medio de comunicación: sevilladirecto.es Segundo golpe. Lo dirige el periodista Antonio Silva, al que lo de cofrade de la O le viene en el ADN. Tercer golpe. La información cofradiera la hará Víctor García Rayo. Y ciriales arriba. ¿Han visto ya en internet el cabecero de la cama que recrea la salida de la Macarena? Con muralla y tó. “Esto está para borrarse, Fiscal”.

Ficha técnica (apócrifa)

El Fiscal | 18 de agosto de 2010 a las 16:51

Novena de la Virgen de los Reyes. Media entrada los primeros días. Más de media en las jornadas finales. Sede vacante. Calor. Demasiadas vallas. Predicador: Teodoro León. Observaciones: el orador se repitió mucho con la temática de la beatificación de Madre María de la Purísima.

El lagarto de la catedral

El Fiscal | 18 de agosto de 2010 a las 16:40

<<Hazme caso, pérfido Fiscal. Cuando llegue el obispo auxiliar, el actual vicario, Teodoro León, hará las veces de vicario de la curia, mientras que el nuevo prelado se dedicará al gobierno pastoral. Será un modelo muy similar al que ya puso en práctica monseñor Asenjo en sus años en Córdoba>>