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Honores para Pascual

El Fiscal | 26 de febrero de 2017 a las 5:00

INAUGURACIÓN DE LA CALLE DE PASCUAL GONZÁLEZ
A Pascual González le han dedicado una calle en el barrio de la Calzá. Eso está muy bien. Se la han dedicado tarde, lo cual no está tan bien. Es el estilo habitual de una ciudad que no aprecia a sus vecinos. Hace tiempo que Pascual debió tener una calle y hace años que debió haber pronunciado el Pregón de la Semana Santa. Ni la Filarmónica de Londres tuvo reparos en grabar con Cantores de Híspalis, ni don Eduardo Ybarra tuvo complejo alguno en presentarle el libro ‘Chicotá pá Sevilla’. Otros miraron por encima del hombro a quien revolucionó el género de las sevillanas, muchas de ellas con letras cofradieras que están en el imaginario colectivo. Hay sevillanas de Pascual que ya no son de Pascual, sino del pueblo. El mérito es mérito con independencia de quien sea su autor. Y Pascual logró vender 400.000 discos de sevillanas en sólo un año. Que levante la mano quien haya conseguido esa marca en los años ochenta. A ver, a ver, que no se ven dedos. Pascual, hermano del Silencio, era el nazareno alto que cada Madrugada disparaba las alarmas en el interior de San Antonio Abad, cuando las hermanas no podían hacer la estación de penitencia. La coleta de Pascual, antifaz al hombro, siempre generaba dudas en algún celoso canastilla. Cuando se le miraba de frente esperando una fémina, aquel rostro sorprendía por su característico bigote poblado:

–Ah, Pascual. Buenas noches, hermano.

A Pascual no lo ha esperado Sevilla, pero sí su puente de la Calzá. Pascual son los años ochenta, la capa almidonada, las cuatro de la tarde (la misma hora a la que se inauguró el rótulo de su calle), los nazarenos descubiertos en las Hermanitas de los Pobres antes de la salida, la cerveza del Jota, el misterio de la Sagrada Presentación haciendo el serrucho en las imágenes de Super8, el paso de palio entrando en el hospicio para recibir las oraciones sedentes de los rostros surcados por los años y las gafas gordas, los diputados de tramo agitando los palermos para meter los tramos en la sombra de la Puerta Carmona, la disparidad de morados en los antifaces, los ramos de flores a los pies de Madre Angelita, trompetería de Alma de Dios, tarde de sol, primavera…. Pascual es una cofradía de San Benito pujante como las sevillanas. El puente le ha esperado todo lo que no lo ha hecho la ciudad. Allí estaban la otra tarde el alcalde y un ramillete de amigos fieles: Ecos del Rocío, El Mani, Manuel Marvizón, Las Carlotas, Pepe de Los Romeros de la Puebla, Juanini de Los Marismeños, el doctor Kely…
Pascual le cantó al Silencio y a San Benito, sus amores de cuaresma. Ahí viene Jesús, siempre viene Jesús. Rezó a su estilo: cantando, declamando. Llevando su cruz. Metió a las sevillanas en los terrenos de la industria, introdujo guitarras eléctricas y percusiones originales, innovó, ganó dinero y lo hizo ganar. Y nunca, nunca, cambio de puente.

Imagen Ortego
La grata sorpresa de Ortego
Ocurrió en la noche del lunes en el Teatro Lope de Vega, donde se celebraban los pregones hasta el año 1992. Esther Ortego pronunció el denominado Elogio de la Radio del acto que abre la temporada de cuaresma de Canal Sur Radio. La ex consejera de Gloria y durante veinte años camarera de la Virgen de Regla sorprendió gratamente, con una dicción amable, dulce y gustándose como pregonera. Persona muy querida y valorada en los ámbitos cofradieros, todos recuerdan su labor con las corporaciones de Gloria, las más necesitadas de mimos. Ya lo escribimos hace tiempo: Esther Ortego, gloria de consejera.

El alcalde, en el Rinconcillo
Veo, veo. ¿Qué ves? Al alcalde más a gusto que un arbusto en ciertos actos cofradieros. El otro día estuvo en la presentación del cartel que edita la tertulia El Rinconcillo. ¿Zoido? No, Espadas. El alcalde socialista se está gustando, se está recreando. Se deja ver cada día más por esos círculos antes exclusivos para el líder del PP. No extraña que en privado diga que tiene ya dos concejales más asegurados que en las últimas elecciones. ¡Si se lleva de calle al público cofradiero! De rey mago a las tertulias cofradieras de rancio abolengo. Del refresco simplón a la pavía. Espadas ya no aburre. Se ríe. Yhasta hace bromas con su mijita de picante: “Hoy es lunes, seguro que el ministro del Interior está en algún acto de Sevilla”.

Buena nueva en Montserrat
A la hermandad de Montserrat le han tocado más de 20.000 euros en un sorteo ordinario de la Lotería Nacional. El dinero vendrá de dulce para las obras de la casa de hermandad. Algunos hermanos también han sido agraciados a título particular.

¡El ministro pregonero!
El jueves nos desayunamos con una lluvia de barro que tiñó de marrón el cielo de Sevilla y dejó unas estampas de belleza insólita. Ytambién nos tomamos el café (con sacarina) leyendo una noticia de impacto: el ministro del Interior, don Juan Ignacio Zoido, pronunciará el pregón de la Semana Santa de Talavera. La Junta de Hermandades y Cofradías de Talavera asegura en un comunicado que el ministro ha aceptado con “total entrega y predisposición, dada la vinculación que mantiene con la ciudad y con Castilla La Mancha, región de la que fue delegado del Gobierno de 2000 a 2002”.

El pertiguero
Primer golpe. Oído en el Consejo: “No te puedes hacer una idea de lo que manda ese delegado en particular, es el que lleva las riendas del día a día. Es leal al presidente, le consulta todo, pero es que el presidente le dice a todo que sí”. Segundo golpe. El viernes 10 de marzo hay cita importante en Escacena del Campo (Huelva), de las que atraen público sevillano. La imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno presidirá el vía crucis anual que organizan las hermandades del Condado que tienen un Nazareno entre sus titulares. Tercer golpe. El Nazareno de Escacena ha sido escogido por cumplirse este año el 75 aniversario de su hechura. El domingo 12 habrá pregón extraordinario a cargo de Antonio Vázquez Miranda. Yciriales arriba. Oiga, ¿y el azahar para cuándo?.

Todos contra el sábado

El Fiscal | 20 de noviembre de 2016 a las 5:00

Entrevista con Joaquín Sainz de la Maza, nuevo presidente del Consejo de Cofradías
SAINZ de la Maza ya sabe que para que algo siga igual, para que no se mueva un varal en cualquier asunto del Consejo, no tiene más que convocar un pleno. Eso es más antiguo que el andar hacia adelante. El pleno es a las cofradías lo que la comisión a la política. No se resuelve nada ni en uno ni con la otra. Se convoca, se debate, se levanta acta de las intervenciones y a la cerveza que estoy seco. Lampedusa debe ser el apellido de un consejero en San Gregorio. El otro día, el presidente hizo un Espadas, que consiste en presentarse a un debate sin tener todos los cabos atados, como hizo nuestro dilecto alcalde el otro día en el Salón Colón. Sainz de la Maza convocó un pleno para ¿cambiar? el modelo del vía crucis. La cita fue concurrida, con la presencia del delegado diocesano, don Marcelino Manzano. El pleno comenzó con la lectura del pasaje evangélico de la curación del leproso. “¿Qué quieres que haga por tí? Señor, que vea otra vez”.

Sainz de la Maza comenzó su intervención comentando que durante el periodo electoral había tenido ocasión de hablar con “casi todos” los hermanos mayores y que varios de ellos le habían sugerido que se planteara si el primer lunes de cuaresma “seguía siendo el adecuado” para la celebración del vía crucis. Alertó –¡esto sí que es demostración de fuerza!– que tenía la delegación de las hermandades de gloria y sacramentales para apoyar la decisión que se tomara. “El lunes se eligió en su momento porque era el único día que no había cultos”. Y el presidente apostilló: “Tampoco había entonces tantos vía crucis como ahora”.

Se apresuró el presidente en dejar claro que la convocatoria de la sesión no era una “dejación de funciones”, sino una suerte de “pleno consultivo” para pulsar la opinión de los hermanos mayores. “Este Consejo no quiere dejar los asuntos en el cajón”. Tras algunas aclaraciones más, el presidente planteó tres opciones al pleno para su consideración: suprimir el vía crucis “al haber cumplido su función”; dejarlo como está, o cambiarlo al sábado anterior al primer lunes de cuaresma, pero haciéndolo a las 18:15. La razón para elegir ese sábado y ese horario fue seguida de una explicación en la que se ponderaba que la incidencia en los cultos y actividades de otras hermandades sería muy reducida. Para eso se había hecho el pertinente y sesudo estudio.

A partir de entonces, la mayoría habló de lo suyo, de su parcelita, de su baldosa. El hermano mayor del Baratillo intervino para preguntar si el pleno estaba “provocado por la prensa o por los hermanos mayores”. Yrecordó que su hermandad tiene culto el sábado propuesto. El presidente respondió que el asunto preocupaba a “varios hermanos mayores” (ya no dijo muchos…) y que eso justificaba la convocatoria.

Claudio Espejo, hermano mayor de las Cigarreras, intervino para preguntar “para qué se había convocado el pleno”, y otro hermano mayor advirtió que si se apostaba por el sábado “descartaríamos a las imágenes que esos días estuvieran de culto”. El hermano mayor de la Carretería, Félix Mezquita, intervino para apuntar que ese sábado se celebra el traslado de las imágenes titulares de su cofradía a la parroquia del Sagrario. Por cierto, a don Félix le faltó afirmar que se trata de un traslado precioso. Este fiscal anima desde esta página a acudir a tan bello traslado.

El hermano mayor de San Buenaventura pidió la palabra para decir que el sábado tenía el vía crucis con el Cristo de la Salvación. Y  el de la Trinidad recordó que su Cristo “no se quedó solo en momento alguno” en el vía crucis que presidió el pasado primer Lunes de Cuaresma. El hermano mayor de los Gitanos preguntó si en la propuesta del sábado “se habían tenido en cuenta a las hermandades que celebran septenarios”, a lo que el presidente dijo que sí. Santa Genoveva propuso dejar el vía crucis como está, en el primer Lunes de Cuaresma, pero adelantando treinta minutos los horarios.

Ningún hermano mayor habló a favor de un cambio que puede ser más que lógico para realzar el acto piadoso del vía crucis de las hermandades. Sainz de la Maza dejó claro al final que “entonces, se queda en el lunes per secula seculorum”. Ylanzó un aviso:“Después no vayamos a los medios de comunicación, que nos gusta hablar con periodistas para piar…”. ¡Si al final la culpa la tienen los periodistas, don Joaquín! Sainz de la Maza terminó con el entrañable estilo de Antonio Ríos: “Rezad por mí y por toda la junta superior”. Yrecordó su talante:“Si tuviera 40 años podía enfadarme, pero con 65 y ya jubilado no me enfado por nada”. ¡Hace usted bien, don Joaquín! Recordó entonces a su padre: “Era amigo de todo el mundo y por eso le querían”.

Don Marcelino aprovechó para los avisos de rigor, entre ellos que las Jornadas Jurídicas de las Cofradías comenzaban el día 22. El presidente se dio tal vez un baño de realidad. Las cosas no son tan fáciles como parecen…Debió concluir como el Conde de Romanones: “Joder, qué tropa…”. Pero de la tropa excluyan a don Marcelino, por favor. Este fiscal así lo ruega. Ea, López Bravo, aquí tiene usted el acta ya hecha. No se debe ná, señor secretario. Ya me manda el pavo (trufado) y dos entradas para el pregón cuando pueda.

Somos muchos

El Fiscal | 16 de noviembre de 2014 a las 5:00

4.4.04.SEMANA SANTA. LA CENA FOTO:JOSE ANGEL GARCIA
LOS que buscamos su espalda malherida en el oasis de silencio que es su paso en el bullicio del domingo. Somos muchos los cofrades de ruán maravillados siempre ante este Cristo sedente, casi avergonzado y tímido que se tapa el rostro con la mano que pareciera un pobre olvidado en la calle Sierpes cualquier día del año. Somos muchos los que buscamos a su paso el gozo del silencio de esa Semana Santa recogida que pasa veloz, con velocidad de cofradía antigua, sin más adornos que un escogido exorno de flores, sin más música que las notas perdidas de la capilla y algunas voces refinadas. Somos muchos los que no entendemos un Domingo de Ramos sin el Señor de la Humildad y Paciencia por Doña María Coronel, patrón de los mendigos urbanos de cada día que va suplicando oraciones en lugar de limosnas. Hay pasos de la Semana Santa que son paréntesis, momentos para el reencuentro con uno mismo, para paladares escogidos dispuestos a vivir (no a consumir) la Semana Santa dejándose llevar, que es como mejor se contempla; dejándose sorprender, captar y atraer.
Ahora que el Consejo de Cofradías ha decidido que este Señor paciente presida el vía crucis del primer lunes de cuaresma, seguro que muchos seremos los que, por fin, hagamos pública una devoción eclipsada tanto por la potente luz del Domingo de Ramos con toda su grandiosa y robusta arquitectura cofradiera, como por el barco eucarístico y el exquisito paso de palio del Subterráneo. Todo le juega en contra a este Señor y para muchos siempre destaca por encima de todo. Sale a la hora en que ya hay cofradías con tirón por la calle y entra cuando el Domingo de Ramos es más Domingo de Ramos de nazarenos blancos de la Amargura y gran corona de oro.
El Señor de la Humildad y Paciencia no es que sea uno de los grandes desconocidos de la Semana Santa. Es conocidísimo. Su tramo de devotos serpentea junto a él sin hacer ruido. Son devotos de miradas, de silencio, de minorías pobladas. A los que se conoce menos son a sus pariente mas próximos. Uno está en un altar del Salvador, huérfano, sediento y necesitado de oraciones. Otro en un altar de la Capilla de los Marineros, ensombrecido por los brillos de ancla. No tienen cofradía, ni cultos, ni pasos de madera y plata, ni la luz de codales sacramentales. Ni a nadie se le ocurre ponerles calas ni alfombras de lirios salpicados. Carecen de mimos frente al humilde Señor de los Terceros.
Somos muchos los que buscamos siempre ese otro Domingo de Ramos antes de que se ponga de moda, fieles como muchos de sus nazarenos que piden ir viendo su torso desnudo, su mirada cabizbaja y su tez humillada. Seguro que ese primer lunes de cuaresma florecerán nuevos devotos, porque este Señor tiene poder y la liturgia del vía crucis parece hecha a su medida.
El Señor de la Humildad y Paciencia es un trozo del mejor Domingo de Ramos. No lo parece, nunca se proclama, pero somos muchos los que no concebimos comenzar la Semana Santa sin acompañar alguna chicotá de este Cristo desahuciado, en soledad encima del monte y sin expectativa de futuro en el día más alegre de la Semana Santa. ¿Se puede ir más a la contra?
Repiten que es el gran desconocido. Qué va. No puede ser. Los desconocidos serán los del Salvador y Triana. Porque el de los Terceros tiene una legión de devotos, alegres por la decisión del Consejo al tener la oportunidad de disfrutar de nuevos perfiles y perspectivas. A la Semana Santa de Sevilla cada vez le hace más falta todo lo que simboliza este Señor y su coqueto paso. Esta imagen está hecha para rezar como otras están hechas para vibrar.

Ramón

El Fiscal | 10 de marzo de 2014 a las 5:00

El antifaz hace al nazareno como las personas hacen las cofradías. Cuando uno contempla el lento pasar de los nazarenos está dándole al f5 de la memoria, cuando uno visita un templo por la mañana está recibiendo con la fresca fragancia de las flores el recuerdo de aquellos que estaban justo en ese momento y a esa misma hora. Por eso hoy, como siempre, compraremos cupones en la calle Alfonso XII, donde Ramón era el guardián del retablo de la Concepción que recoge las oraciones a deshoras. Yrecordaremos la guardia matutina de Lunes Santo que le hacía a la Virgen de las Aguas entre las dos maniguetas delanteras. Le preguntaremos al oído por las flores que lucirá la próxima Semana Santa. Si las cofradías son las personas, el Museo es la cofradía de Ramón. En los ojos de la Virgen está clavada su mirada. Y nuestro recuerdo.

El arzobispo iba bien

El Fiscal | 21 de febrero de 2013 a las 15:00

El Vía Crucis ha dado para muchos detalles, finos análisis y comentarios. Uno de ellos apuntaban a que el arzobispo, monseñor Asenjo, no estaba revestido durante el rezo de las estaciones. Ganas de meter el dedito… Pues resulta que iba correctísimo, porque los expertos en la materia recuerdan que no se trataba de un acto litúrgico, sino de un ejercicio piadoso. Basta consultar las fotografías de años anteriores para comprobar que Monseñor Amigo iba igualmente de sotana. También se ha apuntado a la ausencia del déan y de muchos canónigos, pero hay que tener en cuenta que no se trataba de un acto capitular, sino del Consejo de Cofradías (ojú, el Consejo) y que, además, su celebración estaba planteada en la vía pública, por lo que se optó por mantener el modelo. Una curiosidad: las cruces no estaban colocadas en capillas, como siempre, sino donde hubieran ido los pasos en casos de necesidad. Estaba previsto…

En la frontera de la fe

El Fiscal | 18 de febrero de 2013 a las 5:00

Aquella era una Madrugada de verdadera incertidumbre con un cielo nocturno más negro si cabe. Melodía de toses, ritual de espartos apretados y estética de cuellos abiertos. El hermano mayor se estrenaba en el cargo de la vieja cofradía. Subió la escaleras para reunirse con sus oficiales de junta, liturgia obligada de borrasca. Avanzó como pudo entre los hermanos arremolinados en la dependencia mientras musitaba las buenas noches de rigor. De pronto, el viejo maniguetero, de apellido asolerado, antifaz al hombro y gafas resbaladas por la nariz, irrumpió en la escena llamando por un momento la atención de aquel hermano mayor debutante:“No vayas a hacer ninguna tontería, ¿eh?” Aquel comentario sonó como una lección impartida ex catedra, tuvo el valor de la brújula y la oportunidad del quite preventivo. El hermano mayor se encerró con sus oficiales en un encuentro breve tras el cual la estación de penitencia quedó suspendida. En efecto, no hubo lugar a tonterías. Por si acaso, el viejo maniguetero, con la experiencia en una mano y el cartucho de malaje bien despachao en la otra, había dado la voz de alarma para, con la diligencia de un buen padre de familia (expresión literal del Código Civil) evitar que el hermano mayor, mucho más joven y acaso bisoño, pudiera quedar en evidencia y empañar si cabe la imagen de la añeja institución con un espectáculo en la calle nada apropiado.
A la autoridad eclesiástica le ha faltado ese aviso, le falta en asuntos cofradieros hace muchos meses. Alguien debió advertir con buena fe que el horno de las cofradías no estaba para ciertos bollos. O que si se encendía, había que dejar las cosas bien reguladas en evitación de esperpentos. Una muestra muy simple: permitir que catorce cabildos de oficiales decidan si se sale o no es propiciar la escenificación de una división. Yasí fue. No ha habido autoridad única, no ha habido una buena organización, no ha habido buenas ideas. Falló la base al exportar un modelo de Madrid, pero en Domingo de Piñata; elegimos a las imágenes participantes con criterios muy discutibles que generaron discordias y hasta cambiamos a última hora los recorridos y los horarios que ya habían sido difundidos porque la Policía cuestionó su validez. A sólo tres días del Vía Crucis, el presidente del Consejo quería promover tímidamente la suspensión, pero ayer por la mañana hablaba de la conveniencia de tomar “decisiones arriesgadas porque estamos en el Año de la Fe”.
Por cierto, la elección de las imágenes se realizó con el objetivo principal de garantizar el máximo poder de convocatoria a costa de generar descontentos o situaciones difíciles de ser explicadas. Todo fue planificado para congregar a una gran masa de público en el prime time de un domingo huérfano de noticias. ¿A quién interesaba tanta notoriedad y despligue de fuerzas? No se entiende que se forzara la presencia de hasta tres Nazarenos o que, por ejemplo, el pasaje del encuentro de Jesús con las Mujeres no lo representara el misterio del Valle, salvo por el interés evidente en reunir a los principales referentes devocionales de la ciudad a costa de saltarse criterios mucho más lógicos. ¿Por qué un Vía Crucis tan megalómano si meses antes se prohibió uno, precisamente a los hermanos de Torreblanca?
El Vía Crucis ha salido mal. La amenaza de lluvia ha dejado al desnudo la peor cara de las hermandades con una mañana de primer domingo de cuaresma más próxima al show -carrusel morado que al ejercicio piadoso que debía llamarnos a la conversión. Bandazo tras banzado sólo faltaba un acto de rebeldía que evidenciara que lo importante era sacar los pasos a toda costa. Y lo hubo.
La autoridad eclesiástica necesita ayuda en esta materia. La clave es quién le dice al rey que está desnudo, quién le hace ver que las cofradías se mueven muchas veces en la frontera de la fe. Recuerdo ahora el comentario de un dirigente empresarial como Rafael Álvarez Colunga cuando se supo de la llegada de un arzobispo coadjutor a Sevilla. “¿Viene de Córdoba y es manchego? Habrá que ayudarlo”.
Personas tiene la diócesis muy capaces de hacer ver a la autoridad los riesgos que entrañan determinadas empresas. La diócesis no tiene una guardia suiza para hacer cumplir sus disposiciones. La Iglesia carece de aparato coercitivo. Sus poderes van por otros carriles. Por eso es tan importante la suprema habilidad de no exponerse más de lo debido, de no presentarse como vulnerable. Dos cofradías intentaron ayer salir pese a que cualquier salida estaba desautorizada. Y una tercera lo hizo. Por pocos metros, pero lo hizo con cura por delante, representantes del Consejo y cámaras de televisión.
En el haber de un día para el olvido quedan al menos las preciosas instantáneas del Vía Crucis por el interior de la Catedral, con la Santa Cruz portada por un hermano del Silencio con sotana y sobrepelliz, y la bendición final con el Lignum Crucis de la Vera-Cruz. Entre las anécdotas, esa Sevilla pícara que pervive y que hizo negocio con el cartel del Vía Crucis vendiendo ejemplares en las colas del templo.
La autoridad eclesiástica necesita de ese viejo maniguetero, sabio, malaje y que nada le mueve ya más que el amor puro a una institución, que sepa decir las cosas claras, en corto, por derecho y en el momento preciso. El Vía Crucis de la Fe no ha salido precisamente bien porque quizás se apostó por un formato sin la autenticidad suficiente o desde un desconocimiento manifiesto de ciertas claves de ámbito local.
Pide el arzobispo que Sevilla le comprenda, cuando él también debe comprender a Sevilla. Tiempo tiene por delante de tomarle el pulso a la diócesis, de oír de vez en cuando a las voces que cree discordantes, de no dejarse confundir por cierta curia más preocupada por pequeñeces personales que por el beneficio del ordinario del lugar. Al rey hay que hablarle, pero el rey tiene que oír y prescindir de agradaores con y sin sotana.
Y un tercer recuerdo. Una vez un camarero con guasa de la mala le preguntó a un cliente por el que no sentía especial simpatía: “¿Qué le traigo al Señor?” Y el cliente, que había captado la mofa, respondió: “Al Señor lo deja en la basílica… Y a mí me trae una cerveza”.
Me quedo con el Asenjo que ora y confiesa en la intimidad de San Onofre. Ahí veo una autenticidad indudable.

¿Quién manda en las cofradías?

El Fiscal | 28 de enero de 2013 a las 18:17

Tal vez se lo hayan preguntado alguna vez en alguna tertulia a esas peligrosas horas en que aparecen los aspavientos y dejan de hablar las lenguas para hacerlo los brazos. ¿Quién manda en la Semana Santa? ¿Quién manda en las cofradías? ¿Quién maneja los hilos? En su tiempo había hermanos mayores a los que no era fácil toserles. Pero la nómina fue perdiendo fuerza y prestigio, al igual que le ha ocurrido a la política. Han llegado a hermanos mayores gente que no debiera haber pasado de secretario segundo. Así de duro. Y, claro, a esta gente la sueltan a negociar en el Palacio Arzobispal, en el Ayuntamiento o en el Cecop, y se los meriendan con queso.
Ejemplos actuales
Esta semana hemos vivido un episodio más de la falta de autoridad de las cofradías. Ha bastado un movimiento de la Subdelegación del Gobierno para tumbar todo el planteamiento de recorridos del vía crucis del día 17. Llegó el Cecop, como el comandante, y mandó callar. Y todo ha ocurrido después de haberse hechos públicos horarios e itinerarios. El Cecop manda ya en la Semana Santa más que los gobernadores civiles de Franco. A los hermanos mayores los convocaron por la vía de urgencia en el Consejo, cuyo presidente niega que haya imposiciones, sino recomendaciones. ¡Marchando media ración de buenismo! Las cosas son los que son y no lo que las partes dicen que son. En la noche del viernes hubo atragantamiento de sapos en la sede del Consejo. Tan es así que en la puerta estaba la pizarra con el plato del día: El cheff recomienda hoy sapo a la plancha. Pero era solo una recomendación, ¿eh?
Vera-Cruz
El próximo viernes, a las 20:30 horas, la Hermandad de la Vera-Cruz presenta en su capilla el nuevo trabajo discográfico Músicas de la Vera Cruz, a cargo de las formaciones que han participado en este disco: el cuarteto de voces graves Punctum mora vocis, de Sevilla, y el trío de capilla Gólgota, de Huelva. La corporación compendia así en un disco su patrimonio inmaterial, esos sonidos que muchos asociamos al sello inconfundible de una cofradía y al recogimiento de la noche del Lunes Santo.
El pertiguero
Primer golpe. Elogiable. La Carretería baja el precio de las papeletas de sitio nada menos que un 25%. Ylas cuotas de hermano se abaratan hasta en un 16%. Segundo golpe. Oído en el Tardón. “Te aseguro que hay costaleros de la Virgen que no quieren participar en la salida del día 17 en desacuerdo por el tramo de recorrido que se les ofrece”. Tercer golpe. Pasarela blazer. A Eusebio León se atribuye la sugerencia en las redes sociales de crear un nuevo Simof, pero en versión Salón de la Moda Cofradiera. Y ciriales arriba. Quienes esperan con más ilusión el domingo 17 de febrero son los empresarios de la hostelería. Enero y febrero son tradicionalmente los peores meses del calendario. En ese día tienen puestas la esperanzas de hacer una caja que remonte los balances.

Del déficit de eclesialidad al exceso cofradiero

El Fiscal | 16 de octubre de 2012 a las 5:00


El 12 de junio de 2010, sábado en el calendario, salió la Estrella en procesión extraordinaria por el 450 aniversario fundacional de la cofradía. Monseñor Asenjo no llegó a tiempo de presidir el pontifical porque, según explicó, una huelga encubierta de controladores aéreos retrasó el horario del vuelo que le traía a Sevilla desde la Ciudad Eterna, adonde fue a cumplir con sus obligaciones de obispo. Nada más llegar al arrabal trianero le preguntaron por el rechazo del cabildo de la Esperanza de Triana a ceder el Cristo de las Tres Caídas para el vía crucis madrileño de la JMJ, pues la jornada previa un 77% de los hermanos dio nones a la propuesta. “Ahora mismo no voy a decir nada. Acabo de llegar de Roma y estoy confuso”, acertó a decir el prelado ante una bulla que ansiaba la salida del paso de la Dolorosa trianera. Una vez concluido el período de confusión, monseñor se dolió en público de aquel rechazo. Dibujó un mundillo de cofradías con “déficit de eclesialidad” y “falto de formación”, que toma decisiones “faltas de brillantez” que lo sitúan “lejos de la Iglesia”. Aquel discurso supuso un aldabonazo, el primer encontronazo del prelado con las hermandades. Nada nuevo bajo el sol (del Plantinar o esquina con Matahacas, según se prefiera). El apurado Padre Soria buscó una solución de emergencia en su hermandad de Los Panaderos, donde el déficit era ya de otro tipo, vaya tipo… Pasaron los fastos de Rouco en Madrid y se instauró una calma chicha con algún sobresalto aislado como la desaprobación del vía crucis en Torreblanca, una de las cofradías que, por cierto, más colabora con el Fondo Común Diocesano. Pasaron los meses y monseñor fue conociendo un poco mejor a su grey, haciendo el esfuerzo de alterar sus vacaciones de Navidad para estar en el Gran Poder el Día de la Epifanía, o cambiando el descanso estival de agosto para estar con la Patrona. Ycon acierto fue delegando su presencia en Don Santiago, el simpático obispo auxiliar que lo mismo se lo encuentra uno de paseo que en el BBVA de la calle Granada… Monseñor Asenjo irrumpió el martes en la actualidad de la ciudad con una propuesta de vía crucis en la que Sevilla copia los principios fundamentales del celebrado en Madrid. No habían pasado dos horas del anuncio y monseñor Asenjo tenía a todos los hermanos mayores en actitud complaciente. Si alguna cofradía celebra ese día su función principal de instituto, no hay problema, pues habrá dispensa, que la dispensa es el instrumento por el que los curas pueden poner Digo, Diego o Don Diego (gran cafetería de Triana). Ahora todos son incentivos y dispensas. Donde había déficit, monseñor promueve el exceso. Donde había falta de brillantez, monseñor encontrará el brillo de unas cofradías que no le quepa duda de que lo harán a la perfección. Y donde había lejanía con la Iglesia, monseñor probará el calor de un acto multitudinario, con permiso de la lluvia. El vía crucis es extraordinario, naturalmente. En Torreblanca no hubo. No fue autorizado. Y en otros sitios, tampoco. Está claro que el carácter extraordinario lo decide la autoridad, eclesiástica por supuesto. Debe ser que en Palacio hay peritos que miden cuánto de extraordinario tiene un hito, fecha o conmemoración. Llega usted allí con su programa de actos como cuando se acerca a las oficinas de su seguro, mete el coche dentro para que un tío con bata le eche el vistazo a la avería y le diga si le cubre la póliza el destrozo. Pues en Palacio te miran de reojo y te dice el perito con alzacuellos: usted tiene cara de extraordinario, o no tiene cara de extraordinario. Y usted calla, no responda, ni se le ocurra hablar de lo que habría que hablar, que es de la cara que tiene alguno que no sale ni en el telediario de Mariavisión. No hace falta ser ecónomo para saber la corta distancia que puede haber entre el déficit y el exceso; entre no invitar a las cofradías a la recepción del nuevo arzobispo en una Catedral abarrotada de público a concentrar catorce imágenes de Cristo en la Avenida en plena cuaresma; entre llamarlas fuertemente al orden y basar en ellas el principal acto del Año de la Fe en Sevilla. El discurso ha pasado de un extremo a otro de tal forma que a algunos nos ha dejado como recién bajados del avión: confusos. Pero sin venir de Roma, sino del tranvía de Monteseirín y después de sortear bicicletas. La culpa ya se sabe: es de los controladores aéreos.

A Madrid le copiamos la Mahou…y el vía crucis

El Fiscal | 10 de octubre de 2012 a las 5:00


Visto lo visto, oído lo que se manda y escrito ya de casi todo, casi nos conformamos con que a las imágenes del vía crucis de Sevilla no las coloquen a lo largo de la Avenida de la Constitución en los expositores esos horrorosos del vía crucis de Madrid, que es el vía crucis original, el que organizó Rouco en la Jornada Mundial de la Juventud. Aquellos expositores eran como los fotocall que se colocan en las fiestas de los famosos. Confiamos en que, al menos, la muy novelera Sevilla cofradiera no deje que los curas le impongan la estética traída en el AVE del que manda en la Iglesia española, que bastante ha tragado el amable cofraderío local desde el primer minuto con jamarse la copia del vía crucis madrileño. Ahora resulta que Sevilla copia a Madrid en cuestiones cofradieras. ¡Toma del frasco!

-¿Pero de qué se extraña usted, Fiscal? Si cada vez hay más tontos que le llaman La Seo a la Catedral de Sevilla.
-¿Pero eso no era en Zaragoza, donde se ponen cachirulos y comen frutas con chocolate?
-Pues ya lo ve. También copiamos a Zaragoza. La Seo es a las cofradías lo que la movilidad sostenible al tráfico o la intermodalidad al transporte. Los tontos proliferan. Y no nos queda ná con oír y leer lo de las catorce imágenes cristíferas…. Sí, sí. Cris-tí-fe-ras.

Hasta ahora la Semana Santa de Sevilla se exportaba. Se decía que en determinadas localidades se sufría una sevillanización, una pérdida de la identidad local en favor de esculturas, tallas de pasos, flores y estilos procedentes de aquí. Una sevillanización evidente también en las ferias con las sevillanas tronando hasta el hartazgo en los pueblos de España. Pero ahora cambiamos a Rouco por Asenjo, el Paseo de Recoletos por la Avenida, a Ana Botella por Zoido y los sandwichs de Rodilla por los cafés de Paco Hermosilla y tenemos el vía crucis de Rouco aquí mismo, en ‘prime time’ cuaresmal. Si hasta los bares sirven ya los cubos con botellines de Mahou y las orejas de los toros de abril las piden los madrileños. De qué extrañarse.

-¿Usted sabe lo que le ocurre al que la copia, verdad?
-¿El qué?
-Ande, ande… Que se le calienta la Mahou.

Manifestación morada por la Avenida

El Fiscal | 9 de octubre de 2012 a las 12:55


La Avenida tendrá su manifestación sacra en cuaresma, con corte de tranvía incluido y los bares recogiendo los beneficios que el alcalde malagueño nos recuerda cada vez que nos quejamos de los inconvenientes de ser capital. Ahora que se manifiestan hasta los chatarreros por Madrid, tendremos manifestación cofradiera por el Año de la Fe. En el mundo de las cofradías debe haber ya superavit de eclesialidad, porque hace un año que el mismísimo arzobispo denunció que había un déficit cuando una cofradía no cumplió su deseo. Se ve que el jefe de la Iglesia ya tiene otra percepción y se la juega a catorce o nada. Tampoco se trata de llevar un paso a Madrid. Es en Sevilla y se entiende que en andas. La cosa cambia. Lo que está claro es que el acto de mayor notoriedad del Año de la Fe en Sevilla se deja para las hermandades, que son una suerte de Santa Bárbara cuando hay que tirar del carro y dar esplendor. La salida de las catorce imágenes y la de la Virgen de los Reyes recuerda en cierta forma a aquel 1965 en que Bueno Monreal sacó a la calle en dos ocasiones a la Patrona y contó con la adhesión de más de 50 hermandades. Aquello sí que fue un superavit de eclesialidad. Será muy improbable que monseñor Asenjo no encuentre las catorce, pero si ocurriera… Tendría que pedir el rescate.

Coda: El Gran Poder y el Señor de la Sentencia son preferentes para la autoridad eclesiástica. ¿La Virgen de la Estrella para el cierre del ejercicio piadoso?