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Los 100.000 euros de un tesorero con silenciador

El Fiscal | 2 de julio de 2017 a las 5:00

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A paso racheao, sin que se mueva un varal maestro del escándalo ni de la polémica, el tesorero del Consejo ha ido metiendo la tijera en las cuentas de la carrera oficial y de la institución para engordar la hucha de las subvenciones de las hermandades. ¿Usted ha leído u oído alguna queja o ha percibido en algún momento que se haya liado el taco por el programa de reformas aplicado por este tesorero con silenciador? Nada. Como si el Silencio estuviera pasando por Cuna.

–Pues cuidado con la avalancha, oiga.

El caso es que ha ocurrido como cuando bajaron el giraldillo una mañana de Feria, que nadie se dio cuenta porque estábamos todos como los apóstoles de la hermandad del tesorero: dormidos. A veces a esta ciudad le tocan cosas aparentemente esenciales, pero nadie se inmuta. Yen otras ocasiones se soliviantan los ánimos con polémicas estériles. Pacovélez, como todo el mundo lo llama, prescindió de los silleros que aún figuraban en el esquema de explotación de la carrera oficial. Sí, ahora es cuando de verdad la gestión está asumida al 100% por el Consejo de Hermandades. Hasta ahora se había ido ganando en autonomía, pero no era plena. Esta medida ha reportado a la institución 60.000 euros que pasan a ser repartidos en las dichosas subvenciones.

Y Pacovélez ha metido las tijeras también en los gastos internos de la institución, lo que ha supuesto 38.700 euros más para las hermandades. Se trata en total de 100.000 euros, una cantidad que, cuando fue leída por el tesorero en el pleno de Penitencia del pasado martes, pasó casi inadvertida para la mayoría de los hermanos mayores, más preocupados en que las corporaciones de vísperas no puedan meter la cuchara en el perol del dinero en las mismas condiciones que las que pasan por la Catedral.

Alguien sí se preguntó en su fuero interno: ¿pero en qué se gastaban el dinero en los mandatos anteriores para que el Consejo pueda funcionar a partir de ahora con casi 40.000 euros menos? En la institución no sueltan prenda por cuestiones de “elegancia”. Eso dicen. ¿Cuántas croquetas y pavías se pueden comprar con 40.000 euros? ¿Cuántos viajes al Vaticano se pueden pagar? ¿Cuántas comidas de despedida de los cargos institucionales con exquisitos platos de bacalao? Nada, Sainz de la Maza nos deja sin saber el antiguo destino del dinero. Alguien en el Consejo ha dicho estos días lo que dijo aquel director de Canal Sur en el Parlamento: “De papeles ando chungo”. Nadie quiere sacar un papel del pasado. Lo dicho: chungo.

El pleno del martes se celebró con esa plúmbea normalidad que marca este tipo de sesiones. La mayoría reconoció el “gran esfuerzo” del tesorero por recortar partidas propias para aumentar las subvenciones. Con los bolsillos llenos todo es más relajado. El ambiente sí se enrareció –como ya es costumbre– cuando tocó tratar las reivindicaciones de las diez hermandades de vísperas. Intervinieron los hermanos mayores de la Soledad de San Lorenzo, señor Pineda, y de la Vera-Cruz, señor Cristóbal, que se mostraron ya hartos por tener que tratar otra vez el mismo asunto y, por supuesto, contrarios a una subida de los importes. El ambiente generalizado era, como siempre, de rechazo a que las hermandades de vísperas ingresen en el club de las subvenciones de las que hacen estación a la Catedral.

Para seguir mareando la perdiz, que es lo de que se trata, el Consejo ha propuesto la constitución de una comisión que estudiará el asunto. En esta comisión se integrarán representantes de todos los días de la Semana Santa, incluido alguno de las propias hermandades de vísperas.

Al presidente, señor Sainz de la Maza, se le notó visiblemente molesto por la carta en la que las de vísperas solicitan el cumplimiento de la promesa de recibir un 7% de los ingresos de la carrera oficial. Y, por supuesto, sigue enojado por la publicación de la misiva en esta dominical Puerta de los Palos.
Los hermanos mayores de las vísperas salieron con una impresión bastante negativa. Son pesimistas. A todo esto hay que sumar que a la mayoría de ellas les ha sentado mal que La Milagrosa se haya precipitado al pedir su ingreso en la jornada del Domingo de Ramos. Por su cuenta y riesgo. El caso es que el grupo ha quedado fracturado de alguna forma, lo cual beneficia a un presidente molesto por cómo han encarado sus peticiones.

El caso es que entre el ruido de las vísperas y el silenciador que Pacovélez ha aplicado a sus importantes y beneficiosas reformas, pasó casi de puntillas el asunto de los 100.000 euros que el Consejo ha logrado rescatar entre la carrera oficial y los gastos internos. Pero nosotros seguimos insistiendo. ¿Cuántas papas aliñás cabían en el Prado de Sebastián?, se preguntaba El Pali. ¿Cuántas croquetas de jamón se hubieran podido comprar a lo largo del próximo curso con esos 38.700 euros de los que ya no dispondrá el Consejo para sus cosas? Oh, misterio.

Lo que parece un reto difícil es que las subvenciones vuelvan a subir en el segundo año de mandato. ¿De dónde más va a recortar Pacovélez? ¿Del boletín, tón? ¿De los gastos para enmarcar nuevos cuadritos, que la sede del Consejo parece Casa Ricardo? ¿De los taxis que ya no se utilizan? Dilecto Paco, que malamente ha acostumbrado usted a las hermandades en su primer año. En la jerga podemita se puede decir que este tesorero ha aplicado el ¡Sí, se puede!, ha acabado con la casta de los silleros, ha fulminado los gastos suntuarios (y otros) y ha aumentado los ingresos de la pobrísimas hermandades. El que quiera cerveza que se la pague en el Casablanca, que de allí no se puede salir con croquetas en los bolsillos. En el Consejo ya no dan… ni café.

Don Pedro Morales

El tratamiento de don estaba más que justificado. Por edad, por trayectoria, por humildad, por sencillez. Y por genialidad. Tendría marchas mejores que Esperanza Macarena, que doctores tiene la música, pero nos ha dejado para siempre una de las melodías que mejor recrea el entusiasmo y el fervor que generan el paso de la Virgen de la Esperanza por cualquier calle en la Madrugada. Oír Esperanza Macarena es estar viendo la Virgen. Arranca la marcha, con ese inicio inconfundible, y siempre hay alguien que apostilla:“Ésta es la de Morales”. Con su muerte se va un símbolo, un apellido ligado a la mejor música de la Semana Santa con la que han crecido varias generaciones de sevillanos antes del boom de ruidos, combinaciones estruendosas y sobreproducción low cost. Morales es ya un clásico, su trabajo forma parte de nuestra vida. Pocos pueden presumir de haberlo logrado.

Canal Sur

Ocurrió esta semana en la sede de la televisión pública andaluza. Salía del plató Mario Jiménez, portavoz del grupo parlamentario del PSOE, y entraba en una tertulia el popular Jaime Bretón. ¿Saben de que hablaron durante unos minutos? Sí, de cofradías. Ambos son hermanos del Silencio. Jiménez confesó que le gusta ver la cofradía por Cuna y que dejó de salir en 2008. Llegó a ser costalero.

Madrugada

El viernes pudieron leer en estas páginas las principales conclusiones y reflexiones del informe oficial de la Madrugada que ha elaborado el Ayuntamiento. En breve será entregado a la Policía. Se descarta organización previa en las cinco Madrugadas en las que se han vivido tumultos. No hay nada. No hay más.

El lagarto de la Catedral

“¿Recuerdas que te anuncié, inquieto Fiscal, que habría cambios en la planta alta de Palacio, en el círculo más próximo al arzobispo? No me equivoqué. Ya has visto que el secretario Borja Núñez tiene nuevo destino pastoral. Deja una buena imagen en la curia, muy buena”

Las vísperas exigen el 7% de los ingresos

El Fiscal | 18 de junio de 2017 a las 5:00

Carta fiscal

UN año de mandato cumple mi dilecto presidente al frente de la institución. Un año donde se ha tragado las avalanchas de la Madrugada, no ha tenido enfrentamientos con la autoridad eclesiástica y ha hecho lo que tiene que hacer un presidente: mandar. Pero estos días le ha llegado una carta con la heráldica de las diez hermandades de vísperas en las que piden dinero, más dinero. ¿Recuerdan que el domingo pasado les avanzamos el asunto? Pues junto a estas líneas tienen la misiva en la que exigen “el 7% sobre el monto”. Por si hay dudas, dejan claro que hay que asegurar siempre unas subvenciones mínimas de 15.000 euros para las hermandades que sacan dos pasos y de 11.000 para las que sólo sacan uno. ¡El toro está en la plaza, don Joaquín! Los firmantes aseguran que su reivindicación es una promesa del hoy presidente. “Hasta la fecha no se ha hecho nada, ya que carecemos de información y se nos ha dado la callada por respuesta”. Basan su exigencia en el artículo séptimo de los vigentes estatutos: “Todas las hermandades y cofradías integradas en el Consejo tienen los mismos derechos y obligaciones”. La historia no es la misma, la historia se repite, podrán concluir algunos veteranos lectores. Todos quieren meter la cuchara en el perol de la carrera oficial, principal fuente de ingresos de la institución. Y hay quienes defienden que quienes no pasan por la Catedral (meta volante) no tienen derecho a estos ingresos (avituallamiento).

Las cofradías de vísperas expresan su “más profunda decepción y preocupación” por no tener información sobre el qué hay de lo mío. Expresarse en esos términos parece un pelín exagerado. Pedir entrar en el sistema de subvenciones resulta de lo más lógico. Don Joaquín tendrá que gestionar, que de eso sabe. Este verano ya tiene tareas: arreglar la Madrugada y las subvenciones a las hermandades de vísperas, que quieren cobrarse su apoyo electoral. Ay, qué disgustos le dan al tesorero, con lo feliz que estaba por los resultados de la explotación directa de la carrera oficial (¡menudo cabreo tienen los antiguos silleros!) y ahora llega esta carta que pretende cortar la tarta de los ingresos en más… diócesis.

Ni la sobreabundancia en el Corpus ni las avalanchas, aquí los profundos malestares son por la pasta. ¿Están verdaderamente de acuerdo las diez en lo que han firmado? ¿O habrá pronto algún abandono? Huuum.

 

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¡Qué bien se mudan los pasos en junio!

Qué bien se mueven los pasos andando sobre los pies. Fue la frase memorable del pregón de Garrido Bustamante. Algunos la recordaron la otra noche, cuando el traslado del paso del Cristo de San Bernardo tras haber sido utilizado en la procesión del Cristo de Montañés del Santo Ángel. Qué bien se mudan los pasos en el calor de julio. Los candelabros son tan altos que parecen imágenes secundarias protegidas por sábanas. Un instante agradable.

 

No son formas
La denuncia de los excesos en las representaciones de la procesión del Corpus están muy bien, muy oportunas y muy razonadas. Conviene también abrir el debate de la calidad. ¿Sabe el personal a qué se va cuando se integra en el cortejo? Se ven comportamientos inadecuados tanto en el cofraderío como en las autoridades. El alcalde iba sencillamente de paseo, parándose en los altares, comentando la estética y las novedades, como el que va en la noche de vísperas. Se paraba el alcalde y también lo hacían el delegado de Fiestas Mayores y el líder de la oposición. Y, mientras, el cortejo avanzaba.

Otros alcaldes
Quienes mejor han vestido el cargo en las procesión solemnes han sido Alejandro Rojas-Marcos y Soledad Becerril. Lo de Zoido fue un festolín en 2011 tras la victoria electoral aplastante que ya, aunque se fue rebajando bastante, no paró en los años siguientes. Y Espadas este año ha ido excesivamente suelto. Cuando se acompaña al Santísimo –o se representa a la ciudad en una procesión presidida por el Santísimo– conviene guardar una compostura mínima. Ni el hieratismo, ni el pasotismo. Los saludos, abrazos efusivos, charletas y otros cumplimenteos están fuera de lugar. Todo lo más, una leve cabezada.

El pertiguero
Primer golpe. Elegancia. La Hermandad del Baratillo ha agradecido por escrito a Joaquín Moeckel su mediación para que la Real Maestranza haya ayudado en la restauración del retablo mayor. Segundo golpe. Una mijita raros los floreros de cerámica del paso de Santa Justa y Rufina. Tercer golpe. Algunos (y algunas) que portaban un cirio iba más propios para la botellona. Y ciriales arriba. Las chanclas están al caer en el cortejo del Jueves de Corpus.

El lagarto de la Catedral

“¿Qué canónigo accedió el Jueves de Corpus, con prisas y formas bruscas, al ‘locum’ de la Parroquia del Sagrario, situado en la remozada planta sótano, dejando claro que él estaba por delante en la cola de espera? Los testigos se quedaron literalmente pasmados”

 

Alejandro Mateos y el sueño del Viernes Santo

El Fiscal | 14 de junio de 2016 a las 5:00

Foto Corona
Ya hay fumata blanca en el Sagrario. Alejandro Mateos renovará al frente de la Hermandad de la Corona, la de los nazarenos de ruan morado la tarde del Viernes de Dolores. Nadie duda de que en este primer mandato ha dejado bien posicionada a una de las más bellas cofradías de vísperas para alcanzar cotas mayores. ¿Por qué no soñar con la integración en la jornada en la que mejor encajaría el cortejo de esta cofradía? Sí, el Viernes Santo. Este joven hermano mayor reforzará la junta de gobierno para estos decisivos próximos cuatro años. Antonio Dubé Herdugo continuará la labor relacionada con el patrimonio de nueva creación de la hermandad. A este respecto hay que destacar la conclusión del paso renacentista del Señor será el objetivo, que lucirá majestuoso en su color terminado. El estilo sereno y sobrio será el objetivo del imaginero a la hora de desarrollar el estilo artístico de toda la cofradía. Por otro lado, nombres de estirpe cofrade como Serafín Pineda o Sandra Ruiz se incorporarán a la junta de gobierno. Rafael Belmonte volverá igualmente a su casa cofradiera como factótum de la cofradía, hombre para todas las misiones de peso con tentáculos en las más variadas ventanillas. El Viernes Santo será el principal reto. Nadie puede dudar del acierto de esta cofradía, pese a nacer en pleno centro, en la mismísima Catedral. El impulso de un grupo de jóvenes sabiamente guiados por la alta jerarquía eclesiástica cristalizó en una corporación pujante, equilibrada y ejemplo de buen gusto. Y conste, como siempre, que algunos seguimos echando de menos el vía crucis de tiempos pretéritos por el Patio de los Naranjos.

Vísperas

El Fiscal | 11 de abril de 2014 a las 5:00

HASTA no hace muchos años el movimiento de vísperas se percibía en la llegada de las pilas de sillas a la carrera oficial, la instalación de las vallas para el paso de los cruces de la carrera oficial y en los camiones descargando cajas de bebidas en los bares del centro. Tussam registraba y sigue registrando el mayor movimiento de usuarios los Viernes de Dolores. Y eso que antes no había ninguna cofradía que ver en la calle, a excepción de los años aún recientes en que el Carmen Doloroso hacía su salida en esta jornada. Tan sólo había algún besamanos intimista, como el de la Quinta Angustia. Y sólo al llegar la noche había una gran cita para el capilleo militante: el traslado de la Virgen del Valle a su paso. Pero ningún nazareno, salvo los que sin capirote salían por el antiguo Nervión, que por aquel entonces aún resultaba un barrio muy alejado. Aquellos Viernes de Dolores están hoy eclipsados por la salida de seis cofradías y una agrupación parroquial. Pero siguen estando ahí, para quien quiera seguir paladeándolos.

Martillazos de gloria

El Fiscal | 31 de marzo de 2011 a las 10:06

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Hay sonidos de vísperas de los que poco se ha escrito. Aquí se llevan todos los oropeles, toda la leyenda y toda la inspiración literaria el primer nazareno, la pancarta de los capirotes de la Puerta de Carmona, junto a la farmacia de Manolorromán, y los machos de cartón de la calle Alcaicería, entrega en el acto, colgados como jamones junto a las bragas y los sujetadores. Pero en cuestiones de sonidos, marchando una de cicatería total de los literatos, que parecen aguardar a los toques de un muñidor de la Mortaja pasado este año por el ERE implacable del relevo generacional. Y de los olores, ¿qué me dicen de los olores de las vísperas? La fusión en pleno mediodía de cuaresma del aroma de azahar de la collación de San Nicolás con la brisa que despide el camión de Lipasam es una explosión para los sentidos, enriquecida con la música de la recogida selectiva de cartones y vidrios cayendo en cascada. Esta sensación no la mejora ningún laureado cheff de los que usted se piensa. Pero al sonido de víspera le pasa como al postre de la Feria, que por más que Enrique Becerra y otros ilustres de la restauración le han puesto todo el empeño, nanai de la china (que está en la tienda de los veinte duros). No existe un dulce típico y tópico de la Feria en las casetas, con permiso del ambulante algodón azucarado, como no existe un sonido definido de las vísperas semanasanteras. Pero el otro día, paseando por el andén del Ayuntamiento (ojú) tras ver la cofradía de la Canina en que se ha convertido el grupo socialista después del tsunami de la lista electoral, se podía percibir el eco hondo, inconfundible, de unos martillazos procedentes del montaje de los palcos que saben a gloria de torrija sin adulterar, con su miel en cantidad, sin roñerías y con el azúcar justo. Haga la prueba una mañana, mucho mejor si ha llovido el día anterior y la atmósfera está limpia como una patena. Se oyen los martillazos desde el andén, desde la esquina del Laredo que perdimos, desde la puerta de la ferretería Victoria, en Entrecárceles, y desde la juguetería de Hernando Colón, la de los trenes en miniatura en los escaparates. Se pone usted disimuladamente en uno de estos lugares estratégicos y, además de ver la cantidad de gente que vivaquea por el centro con una agenda bajo el brazo sin rumbo definido en la Sevilla de los miles de parados, se lleva a casa gratis total la delicia del eco profundo de esos martillazos, divinos golpes que perduran como patrimonio inmaterial, pese a las estructuras de mecano que compró el Consejo para sustituir los tubos de toda la vida en su particular segunda modernización (tararí), y que son el sonido más real y limpio que anuncia que esto ya está aquí.