El secreto de Maribel

Jesús Cabrera | 5 de octubre de 2011 a las 7:00

La dimisión de Maribel Alcántara como secretaria del Pleno es el síntoma de la situación que atraviesa el Ayuntamiento. En dos frases reprochó a los portavoces su informalidad y dijo que se iba, para que constara en acta. Hubo unos segundos de silencio gélido y espeso que al momento se rompió con una cascada de intervenciones en las que le pedían que reconsiderara su decisión. Pero ya era tarde. Maribel Alcántara ha dado muestra de un rigor y profesionalidad que no puede estar topando constantemente tanto con el incumplimiento de los acuerdos de la junta de portavoces como con los acuerdos verbales alcanzados con los responsables de los grupos municipales. Al término del Pleno, la ya exsecretaria del mismo recibió besos y abrazos de quienes son los causantes de su marcha, de quienes han forzado la máquina, de quienes han llenado gota a gota un vaso que ayer rebosó entre la estupefacción de todos. La discreción de Maribel Alcántara estuvo patente hasta el último momento. Podía haber echado más leña a un fuego del que ella conoce perfectamente el nombre y los apellidos de los pirómanos, pero no, no lo hizo porque prefiere guardar silencio. Fue parca en palabras ante unos periodistas que asistían atónitos a un hecho inédito en el Ayuntamiento, pero señaló que llegó en silencio y que se marcha en silencio. Además, por si alguien tiene dudas, recordó que “secretario viene de secreto”. Eso es clase.