CSI Capitulares

Jesús Cabrera | 1 de diciembre de 2011 a las 7:00

El gobierno municipal ha anunciado por activa y por pasiva que frente a la crisis hay que poner imaginación. Como no hay un euro en las arcas municipales las fórmulas tienen que ser ingeniosas a la hora de solucionar los problemas, como el de las cacas de los perros en las calles, algo que todo el mundo ha intentado remediar pero nadie lo ha conseguido. Como la receta ideal que daría el mejor resultado es la colocación de un agente de la Policía Local detrás de cada propietario de perro, y esto resultaría carísimo, los del PP han optado por la solución ingeniosa, que no es otra que investigar el ADN del excremento para así identificar al animal y llegar al propietario del mismo para que abone la correspondiente multa. Este baratísimo remedio hará que en la plantilla municipal haya un Raymond Langston que analice las heces y debata con su equipo sobre las peculiaridades de la misma. Dentro de poco veremos en nuestras calles unas furgonetas con los cristales negros que llegarán allí donde haya una modesta e insalubre caca. Se bajarán de la misma con sus monos, sus guantes esterilizados y de unos maletines herméticos sacarán el adminículo apropiado para extraer la muestra que dará con la solución del delito. Junto a tan sofisticado equipo estará un barrendero de Sadeco esperando a que acaben para darle un escobazo a la mierda. Desde luego el PP ha acertado, porque esto es mucho más barato que poner un policía detrás de cada cordobés incívico.

  • pedro javier gonzalez tena

    Tan ingenioso sistema debería ser aplicado tambien a los sres. políticos, que tan acostumbrados nos tienen a sus -permitanme la expresión- cagadas. La cagada del avión cultural sería una buena muestra de boñiga. Se acercaría un inspector con guantes y examinaría quién fue el titular o “titulara” de la deposición ( enorme en este caso, analizaría el excremento y rápidamente constataría en su “banco de ADN de políticos” quién fue el autor o autora material del despropósito. Y después, multa al canto. Estoy seguro que así, igual que harán los dueños de los perros ahora, los dueños de los políticos – sus jefes- no los dejarán sin correa haciendo lo que les venga en gana. De esta forma tendremos menos suciedad, nos saldrá más barato y ganaremos en celo político, en lugar de tener perras en celo.