Historia de una orla

Jesús Cabrera | 12 de marzo de 2012 a las 7:00

El pasado viernes se celebró en la Facultad de Derecho un acto entrañable, cordial, que hizo justicia con un puñado de profesionales así como con el centro mismo. Al cabo de varias décadas se reunieron para entregar al decano la orla de su promoción, porque no forma parte de la colección que obra en poder de la facultad. El origen de esta historia está en los orígenes de la misma, cuando la Universidad de Córdoba, allá en los años 70, era una balbuciente esperanza que con dificultad podía imaginar sus dimensiones y prestigio actual. Era una universidad artesanal, en la que se avanzaba golpe a golpe. Nada era fácil y todo había que batallarlo. Los alumnos de Derecho pertenecían a un colegio universitario cuyos profesores iban y venían todos los días de Sevilla (ojo, entonces no había AVE ni autovía) para dar clase desde primero a tercero. En los dos últimos cursos había que matricularse en la Universidad de Sevilla, que para eso era la que expedía el título. La presión social para conseguir una facultad propia llegó a tal límite que las autoridades consiguieron la alternativa de que el profesorado viajero impartiera la licenciatura completa, algo que no convenció a todos los alumnos, pues algunos siguieron matriculándose en Sevilla. Aquellos pioneros que apostaron por seguir en Córdoba hasta el final de sus estudios fueron los verdaderos precursores de la facultad y al carecer hasta ahora de orla oficial y propia el viernes la entregaron en la facultad como la pieza que faltaba en la historia del centro.

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  • Ramón

    Estimado Sr. Cabrera:
    Soy uno de los componentes de esa promoción que no quisimos irnos a Sevilla a terminar nuestos estudios de Derecho y que, en un pequeño aspecto fuimos creadores de la actual Facultad. Quiero desde aquí agradecerle el artículo y recordar a todos los profesores, algunos ya fallecidos que hicieron realidad nuestros deseos de ser Licenciados en Derecho.
    Muchas gracias y un afectuoso saludo.