Jesús Cabrera | 28 de junio de 2012 a las 7:00
El magistrado José Luis Rodríguez Lainz, que como todos ustedes ya saben a estas alturas es el que investiga la desaparición de los niños Ruth y José, dio ayer una orden que, como todas las suyas, fue un auténtico acto de justicia. Señaló que las labores de búsqueda en la famosa finca de Las Quemadillas se limite a un horario más racional, si se tiene en cuenta la temperatura que se sufre en estos días. Ha sido, con algo de retraso, la acomodación de estos trabajos a lo que establece el convenio colectivo de la construcción, que pudiera ser el marco normativo más cercano a las numerosas personas que rastrean, excavan y pasan todo el día bajo este sol carente de clemencia. Esta medida beneficia a los técnicos, policías y expertos congregados en esta finca, pero también a los numerosos periodistas, redactores y gráficos, que llevan un buen número de días a la espera de noticias a la intemperie, sólo acompañados con el desesperante canto de las chicharras. Las labores de búsqueda se realizarán desde hoy entre las 08:00 y las 15:00, un marco horario que termina precisamente cuando el termómetro comienza su escalada y que libra a todos del horario de tarde, que es el más inhumano de todos, máxime cuando la ciudad ha comenzado a encadenar alertas meteorológicas de todos los colores. Este acto de justicia, y también de humanidad, fue ayer muy bien acogido por todos los beneficiados, cansados de una historia que ya aburre de no ser por que los niños no han aparecido aún.