Confianza

Jesús Cabrera | 30 de agosto de 2012 a las 7:00

ARA que se dé el buen funcionamiento de un estado de derecho es fundamental, entre otras cosas, que la sociedad tenga plena confianza en los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado. Esto era así hasta que por culpa del caso Bretón las fisuras han comenzado a aparecer en un edificio que creíamos sólido y bien cimentado. El hecho de que un informe encargado y pagado por la madre de los niños haya sido el que en unos días haya vuelto del revés los diez meses de investigaciones hace plantearnos la teoría de que, al igual que en la sanidad, también existe la investigación policial pública y la privada. Después vino la comparecencia del ministro Jorge Fernández Díaz, en la que se tragó el marrón de reconocer lo que ya había alarmado a todo el mundo. A partir de ese momento comenzó una operación de lavado de imagen de la Policía que ha roto todos los esquemas informativos de este tipo de casos. La presencia del comisario responsable de la investigación, de uniforme, en unos platós de televisión que no se caracterizan precisamente por el rigor periodístico ha hecho que se lleven las manos a la cabeza quienes ven cómo todo entra en una espiral de difícil explicación. El Ministerio del Interior y la Policía intentan ahora salvar el culo y lavar su imagen, que no es poco, mientras el juez Rodríguez Lainz tiene que cerrar la instrucción del caso y José Bretón sigue en sus trece. Lo grave será que Interior anteponga su prestigio a una rápida y definitiva resolución del macabro suceso.

  • Er Manué

    ¿Cuántas veces hemos visto reportajes en los telediarios, informes semanales, españas directos y similares sobre las bondades y la profesionalidad de la policía científica española? Plaf!! un error garrafal y toda la credibilidad a hacer puñetas. Qué penita de país, oigan ¿qué nos queda con prestigio? La selección de fútbol, hasta que vuelva a dar un petardazo de los suyos.