La otra pérdida de Filipinas

Jesús Cabrera | 31 de agosto de 2012 a las 7:00

España perdió el archipiélago filipino en 1898 mientras sonaba de fondo Yo te diré. Ahora, con la autoestima nacional tan por los suelos como en aquel tiempo, Filipinas nos vuelve a dar la espalda al dejar extinguir las comunidades que hablan el español. Durante los tiempos coloniales se combinaron todos los idiomas en un lugar de donde partían los barcos cargados de mercancías hacia Europa. Por si esto fuera poco, además surgió el chabacano, que era el idioma mixto entre el español y el tagalo y que se usaba sólo para las operaciones comerciales, de ahí que su traducción sea “la lengua de las tiendas”. España, a diferencia de otros países, dejó cultura en todos los países en los que estuvo. En el caso de Filipinas se crearon universidades dirigidas por los dominicos y, sobre todo, quedó la lengua, que ha pervivido hasta nuestros días. Su implantación ha languidecido en las últimas décadas, tras la herida mortal de la Segunda Guerra Mundial, y su mantenimiento sólo en los núcleos familiares se ha reducido tanto que las últimas personas que lo dominan están asilados en la residencia Santa María Josefa de Manila. En Filipinas hay una sede del Instituto Cervantes que tiene mucho por hacer, porque hablar español en este lejano país es algo que forma parte de su historia más reciente. Era la segunda lengua de los filipinos y ahora es algo moribundo, por aquello de la fascinación que el siglo XX mostró hacia un inglés que arrolló sin compasión al español.

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