Infobesidad

Jesús Cabrera | 3 de septiembre de 2012 a las 7:00

Va a ser el término del futuro. Llegará el día en el que alguien con mala cara nos diga: “padezco infobesidad”. Nosotros, humanitariamente, pondremos la mano sobre el hombro y nos solidarizaremos con su problema, porque la infobesidad es todo un problema. Los sujetos más propicios a padecerlo son aquellas personas que tienen en el correo electrónico una herramienta fundamental de su trabajo o que hacen del mismo una pieza esencial de su ocio cuando se sientan frente al ordenador. Los expertos de la Universidad de Lovaina que han identificado este mal señala que el mismo es capaz de provocar “angustia constante” porque no se es capaz de gestionar el volumen de información que a cada momento, casi a cada minuto, entra en el buzón del correo electrónico. La causa de esta endiablada situación está, precisamente, en la urgencia que se aplica, porque parece que a todo mensaje hay que contestarlo inmediatamente, que no se puede dejar pasar ni un minuto sin dar respuesta. Esta velocidad, que es el éxito que las nuevas tecnologías han aportado a las comunicaciones, es la que hace que el sentimiento de agobio se apodere de aquellas personas que no son capaces de digerir todo lo que les llega a su ordenador. Si esta situación se produce en el ámbito laboral, la solución es difícil, pero si se produce en el uso doméstico del correo electrónico no hay más salida que restringir esa información y buscar la salud antes que caer en la infobesidad.

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