El regreso de don Luis

Jesús Cabrera | 14 de agosto de 2012 a las 7:00

El gobierno municipal del PP ya sabe en sus propias carnes lo que es la subida del IVA para los productos culturales que han ordenado sus colegas de La Moncloa para el próximo 1 de septiembre. Como unos días después se va a inaugurar la magnífica exposición dedicada a don Luis de Góngora, el presupuesto se verá incrementado en 10.500 euros más correspondientes al incremento del gravamen. Esta cantidad no es para tirar la toalla ni mucho menos, porque supone traer a Córdoba la espléndida muestra que está en la Biblioteca Nacional y que constituye el mejor homenaje que se le puede hacer al poeta cordobés. Las influencias que tuvo en sus lecturas, el ambiente cultural cordobés de aquel momento, su producción literaria, los manuscritos, sus compañeros y adversarios y la escuela que creo y que sigue vigente aún es el mejor recorrido que se puede hacer para sumergirse en el complejo mundo gongorino. Esta exposición tenía que verse en Córdoba, y a ser posible en su totalidad. La ciudad que vio nacer y morir al mejor poeta del barroco no podía quedar ajena en este aniversario y, por eso, la apuesta del Ayuntamiento es fundamental. Si hace unos años, cuando las vacas estaban gordas y no se veía el fondo de las arcas municipales, fracasó el proyecto de un espectáculo sobre Góngora en La Corredera por motivos presupuestarios, ahora, que la situación no es nada bollante, es todo un lujo y una apuesta por la cultura hacer que Góngora sea “la estrella inextinguible” también en Córdoba.

Miguel Arjona

Jesús Cabrera | 13 de agosto de 2012 a las 7:00

Con la muerte de Miguel Arjona se cierra la generación que enlazó a la actual con la que trabajó en la postguerra. Él aprendió con los maestros de aquellas décadas y dio el testigo a quienes hoy se encuentran en plena producción. Pero Arjona no pasa a la historia de la ciudad como un imaginero, sino también como un artista que dominó diversas disciplinas. Fue el autor de la imagen de Al Gafequi que se encuentra en la plaza del Cardenal Salazar y también de un magnífico óleo de San Rafael que se custodia en la Subdelegación del Gobierno, sin contar el busto en mármol con el que ganó un premio y que orgulloso mostraba en su estudio. Por cierto, a Miguel Arjona no se le conoce en su totalidad a través de su obra si no se ha visitado su taller, en la calle Rey Heredia. En este sorprendente caserón estaban los tablones de cedro, los estucos, las gubias y las ágatas de todo imaginero, pero también había infinidad de detalles que conformaban una personalidad que abría ante los amigos alrededor de una copa de vino. El Miguel Arjona tímido en público se exhibía entonces como un excelente conversador que combinaba la sabiduría de la ironía fina con la humildad de la pregunta de quien quiere saber más. A partir de ahora su recuerdo estará junto a la Virgen de la Fuensanta, en lo alto del santuario de Cabra o bajo el leño del Cristo de Gracia. También en el corazón de quienes lo conocieron y apreciaron como un gran artista y una excelente persona.

Prueba superada

Jesús Cabrera | 12 de agosto de 2012 a las 7:00

Desde luego que era comprensible el pellizco en el estómago de los cordobeses que estamos en la capital ante el anuncio apocalíptico de los dos días de alerta roja, donde se vivirían los calores más fuertes que jamás vieran los tiempos. Está muy bien que todas las administraciones avisen de esta manera, porque así la concienciación es mayor y se evitan descuidos que pueden tener consecuencias muy graves con estas temperaturas. Al final, ha pasado la ola de calor africano y no ha habido perjuicios de importancia; es más, la Junta no ha informado de ingresos sanitarios por golpes de calor, por lo que o no los ha habido o no los ha considerado relevantes. A partir de hoy volvemos a la alerta amarilla de toda la vida, a la que ya tenemos hecho el cuerpo y no tememos en absoluto. La normalidad –si es que en agosto se puede hablar de normalidad– volverá hoy a nuestras calurosas, infernales, calles.

El mes de Cupido

Jesús Cabrera | 11 de agosto de 2012 a las 7:00

Seguro que hay estadísticas que ratificarán la percepción de que en verano crece considerablemente el número de relaciones amorosas que se inician. Esta intuición tiene unos datos objetivos, como que al ser el día más largo crece la testosterona; y subjetivos, como que hay más tiempo libre, más fiestas nocturnas, más ocio, más alcohol y más calor. Lo más curioso del estudio realizado por los investigadores de la norteamericana Universidad de Cornell es que la hormona del amor se segrega en más cantidad cuando el cuerpo recibe más cantidad de luz. Por eso, cuando llega la primavera y al ser los días más largos, es cuando se dice que esta estación “la sangre altera”. Pero todo esto no funciona por sí solo, sino que necesita de otros factores, en los que influye algo tan personal como el carácter de cada uno o cuestiones biológicas, como es la segregación de la serotonina, que es la clave de toda esta historia, porque es la responsable de las sensaciones de relax, placer y euforia que todos sentimos. Pero, claro, todo este mecanismo funciona así en circunstancias normales. En estos días de ola de calor, en los que muchos pasan el día encerrados en casa con las persianas bajas y el aire acondicionado puesto, y que sólo salen a la calle cuando llega la noche y las temperaturas empiezan a bajar, ya me dirá usted cuándo reciben estas criaturitas la dosis necesaria de luz natural para que segreguen la testosterona necesaria. Así no hay quien se enamore.

El deporte estival

Jesús Cabrera | 10 de agosto de 2012 a las 7:00

El verano, y sobre todo el periodo de vacaciones, es el tiempo del reencuentro con el cuerpo de cada uno y, a la vista de los estragos cometidos a lo largo del año, surge el propósito de enmienda. El primer paso viene a ser algo así como gastarse un pasta en el Decathlon, porque unas zapatillas o una camiseta tienen el efecto psicológico de que nos van a hacer perder algo de cintura. Pero esto no sucede ni al primer día ni al segundo; la máquina se esfuerza al ver la ausencia de resultados y comienzan los problemas. Los fisioterapeutas no son ajenos a esta realidad y han detectado que seis de cada diez personas sufren algún tipo de lesión en estas fechas. Señalan que en estas fechas se multiplican las dolencias de carácter muscular, tendinoso, ligamentoso y articulares. El origen de buena parte de éstas se encuentra, lógicamente, en la falta de práctica deportiva así como en la utilización de un material, como es el caso de rodilleras o tobilleras, que no se pueden usar para parecer atletas. La puesta en forma no se puede precipitar en una semana porque, como vemos, vienen los problemas y se corre un riesgo alto de fastidiar el resto de las vacaciones. Si esto es así, usted no se desanime, porque el dinero invertido en el Decathlon no será una inversión en balde. Siempre quedará el socorrido recurso de hacer la solemne promesa de que en septiembre se acudirá al gimnasio, una fiebre que sólo dura unos días y que todo se olvida hasta que llega el siguiente verano.

Artesanía

Jesús Cabrera | 9 de agosto de 2012 a las 7:00

Ha sido todo un detalle por parte de la Junta de Andalucía que una de las dos primeras distinciones de zonas de interés artesanal corresponda a La Rambla por su afamada cerámica. A lo largo y ancho de toda la comunidad perviven aún algunas artesanías que son merecedoras de este reconocimiento, pero le ha tocado a esta localidad cordobesa que, por cierto, celebra en estos días su feria de cerámica, que es la más antigua de España. La eficacia de esta iniciativa de la Consejería de Comercio y Turismo está en el rigor con que se concedan estas etiquetas que vienen a prestigiar los productos andaluces. Esto no quiere decir que sea restrictiva en su concesión, sino que sea rigurosa y no le tiemble el pulso a la hora de su firma: si en una provincia no hay artesanía alguna digna de esta protección pues no se concede, y punto. La generalización de las zonas de interés artesanal pueden ser un mal para estos profesionales que se encargan de mantener unos ancestrales medios de producción que son los que realmente dan valor a sus objetos. Los conocimientos transmitidos de padres a hijos, las herramientas y utillajes pasados de generación en generación y, sobre todo, el amor por el trabajo bien hecho son unos valores que no pueden ser arrasados por una producción industrial enmascarada bajo una falsa artesanía. Esto es una plaga que crece por momentos y, si usted quiere, puede comprobarlo en muchas de las tiendas de la Judería.

Viana de noche

Jesús Cabrera | 8 de agosto de 2012 a las 7:00

El interior del Palacio de Viana se ha visitado hasta ahora de noche en contadas ocasiones. Con motivo del Concurso de Patios y poco más. La iniciativa puesta en marcha este verano de abrir las puertas al anochecer de los viernes ofrece una dimensión desconocida de este recinto que nunca se llega a conocer del todo, porque siempre sorprende. La pauta común a las visitas nocturnas de cualquier lugar es la que puede ofrecer tanto la iluminación artística como el encanto de poder recorrerlo a unas horas inusuales. En el caso de Viana es distinto, porque se suman las peculiaridades de las noches de verano en Córdoba. El carácter de palacio vivido se acentúa ahora con sus puertas y ventanas abiertas, desdibujando las fronteras entre interior y exterior; la iluminación de las habitaciones, más cerca de lo doméstico que de lo monumental; el encanto de la tierra recién regada y de la vegetación que se recompone tras un día de calor infernal. Las especies de los patios y del sorprendente jardín cobran vida y ofrecen unos olores que son un descubrimiento para los urbanitas cuyo olfato sólo se estimula con el ambientador de turno: la proliferación del aire acondicionado ha hecho que en las casas ya no huelan a jazmines, porque estas modestas flores necesitan del calor para dar sentido a su efímera vida. Un recorrido nocturno por el Palacio de Viana es, por tanto, acercarse al verano en su más pura esencia y que aún sigue viva entre nosotros.

Tecnología española

Jesús Cabrera | 7 de agosto de 2012 a las 7:00

Rara era la noticia de ayer sobre el explorador Curiosity en la que no se mencionaba que tenía tecnología española. Había algo de orgullo patrio en eso de insistir en que pese a la imagen internacional de España en estos momentos, el trabajo de sus gentes puede ser tan bueno como el mejor. Efectivamente, el explorador llegado a parte dispone de diez instrumentos y uno de ellos es enteramente español, como sabran a estas alturas. El dato en sí nos debe llenar de orgullo por lo que somos capaces de hacer y de dudas por saber si lo vamos a seguir haciendo en el futuro. Esta parte del Curiosity ha sido posible gracias al esfuerzo conjunto de varias universidades y empresas y que han apostado por la investigación, algo fundamental en toda sociedad que mira al futuro. Pero la realidad es muchas veces más tozuda de lo que quisiéramos y tanto el Gobierno central como los autonómicos –la Junta en nuestro caso– han metido la tijera de los recortes en el capítulo dedicado a la investigación, por lo que los investigadores que han podido han reaccionado haciendo las maletas. Todas estas administraciones, que tienen la misma sensibilidad que un adoquín, han hecho los recortes por las bravas, sin calibrar la importancia de unas investigaciones y otras. Conforme pase el tiempo iremos conociendo aquellos proyectos que se han quedado a mitad de camino por falta de fondos. Será tarde para lamentarlo. De momento, sólo nos queda la alegría del Curiosity.

El valor de la siesta

Jesús Cabrera | 6 de agosto de 2012 a las 7:00

La siesta, como es algo tan español, no concita unanimidades. Cada uno mantiene su propia tesis y la defiende con ardor frente a un interlocutor que también es practicante de la siesta, pero en otra modalidad. Los españoles nos dividimos entre los seguidores de Camilo José Cela, partidario de la siesta de pijama, padrenuestro y orinal, y de Salvador Dalí, que dormía con una piedra en la mano, para despertarse con el ruido que hacía al caer al suelo. Entre estas dos límites está la siesta de cada uno de nosotros y de personajes que la asumen como propia, como fue el caso del mismísimo Winston Churchill, que la descubrió durante su estancia juvenil en las Antillas españolas. Los seguidores de Cela y los Dalí son partidarios de su modo de practicar este descanso de sobremesa, pero los médicos han decidido poner orden entre tanto desbarajuste y han estudiado cuál es la siesta ideal. Un grupo de expertos en salud mental ha estudiado a fondo el asunto y ha llegado a la conclusión de que la siesta más beneficiosa para el organismo humano es aquella que no dura más de media hora y que se realiza en el sofá. La finalidad debe ser la de tener un breve descanso que nos impida llegar a un sueño profundo, ya que en este caso por la noche estaríamos desvelados hasta altas horas. Estos expertos, para satisfacción de los amantes de la siesta, han subrayado la importancia de este descanso vespertino, del que han dicho que es más importante, incluso, que el comer.

Un domingo de agosto

Jesús Cabrera | 5 de agosto de 2012 a las 7:00

El periodista Francisco Montero Galvache señaló que el sonido de Córdoba era el de las campanas y no le faltaba razón. Unos años antes Federico García Lorca había inmortalizado las “campanas de Córdoba en la madrugada”. Pero los sonidos de la ciudad son más y se acentúan en un domingo como el de hoy, en el que entre los que están de vacaciones y los que no salen de su casa por el calor generan un silencio en el que se escucha hasta lo más insignificante. Una vez eliminados los sonidos contaminantes, como el tráfico o los aparatos de aire acondicionado, nos encontramos con los amaneceres de grillos, el estruendo de nuestras pisadas en las calles solitarias, el mensaje refrescante de las fuentes que no se toman descanso, y esas noches en las que llega muy difuminado el sonido de un cine de verano, con su mensaje de jazmines, bocadillos y latas de cerveza. Son, desde luego, los sonidos, que hacen verano.