El problema de los ‘rodríguez’

Jesús Cabrera | 4 de agosto de 2012 a las 7:00

A no es un tópico, puesto que lo avala un estudio científico. Nadie puede creer que es una leyenda urbana –¿Hay leyendas rurales?– decir que los rodriguez cogen unos kilos cada verano. El estudio realizado señala que son entre dos y tres kilos los que se añaden con el cambio de costumbre y con la libertad a la hora de decidir el qué, el cómo y el dónde de la alimentación nuestra de cada día. La tónica general señala que en estos días se produce una ingesta de alimentos poco variados y, encima, con una presencia destacada de grasas saturadas. ¿Por qué ocurre esto? Porque la soledad hace que en estos días en que se está de rodríguez cada uno sacie su apetito con una sucesión ininterrumpida de caprichos, que van desde la comida precocinada hasta la presencia casi diaria de una lata de almejas machas en la dieta, por no hablar de las latas de fabada. La comodidad, la pereza, la ausencia de destreza en la cocina y otros factores más hacen que se ponga en riesgo la salud de cada uno en la obesidad, el sobrepeso o los problemas cardiovasculares. Los rodríguez, y nunca mejor dicho, en estos días hacen su agosto. Durante todo el año, tanto ellos como ellas, esperan la llegada de este momento en el que dan rienda suelta a sus predilecciones gastronómicas, lo que tiene el riesgo de engordar medio kilo a la semana, según ha señalado la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria. Con estos datos, la conclusión no es otra que se adelgaza si se veranea en familia.

La Puerta del Puente

Jesús Cabrera | 3 de agosto de 2012 a las 7:00

Una de las huellas que dejó la visita que realizó a Córdoba el gran Felipe II fue la Puerta del Puente. Desde 1570 se alza potente, en el mejor renacimiento, en el enclave más monumental de la ciudad. Durante siglos era la encargada de dar una bienvenida elegante a los que entraban en Córdoba desde el Sur, como un elemento escenográfico que completaba la perspectiva que los visitantes acumulaban desde la otra orilla: río, Mezquita-Catedral, Alcázar, torre, palmeras, noria y almenas de una Córdoba que apenas ha cambiado. Esta Puerta del Puente fue testigo de la modernización de la ciudad, con la apertura de una avenida que no era otra cosa que una carretera nacional. Además, sufrió la humillación de que a su espalda se le pegara una réplica moderna en hormigón para disfrazarla de un arco del triunfo que nunca fue, afortunadamente. Avergonzada por tanto desatino, se hundió en el terreno para no ser testigo de una degradación que avanzaba imparable. Ahora, podemos verla desde el Puente Romano en su esplendor original, limpia la piedra y el mármol que recuerda al segundo de los Austrias mayores. Además, el Ayuntamiento nos brinda la oportunidad de subir a su azotea para descubrir una nueva dimensión de esta zona de la ciudad y, sobre todo tener una visión del Guadalquivir que ha estado prácticamente inédita hasta ahora. Esto demuestra cómo un pequeño edificio, con más de 400 años de antigüedad, continúa aún dando sorpresas.

¿Más cargos?

Jesús Cabrera | 2 de agosto de 2012 a las 7:00

Hay que ver la que se traen los del PP y los del PSOE a costa de los últimos nombramientos de la Junta de Andalucía. Los primeros argumentan que se ha incrementado el número de altos cargos y los segundos dicen que no, que ha descendido considerablemente por eso del ahorro y de la contención en el gasto. Lo mejor de este debate es dejar al margen los componentes políticos y centrarse solamente en la parte textual y léxica del mismo. Los populares engloban en el mismo saco a los delegados, los secretarios generales, los coordinadores generales y los gestores de recursos. Los socialistas, por su parte, dicen que no, que no son altos cargos sino “cargos de confianza”. Todos estos matices quedan para los políticos que tienen su nómina garantizada hasta las próximas elecciones, mientras que para la persona de la calle que está en paro o en riesgo de estarlo, al que todo le está cada vez más caro y que ve cómo la crisis pega dentelladas a su alrededor le da igual que sean galgos que podencos. Por si fuera poco, Izquierda Unida, que ahora sí rasca bola en el poder andaluz, tercia en el debate para especificar que por lo que a esta formación corresponde, no se han nombrado coordinadores, sino “responsables de la Vicepresidencia” en cada provincia, como si los segundos hicieran su trabajo por amor al arte. Al que asiste impasible a este debate no le queda más que preguntarse lo que va a cobrar cada uno para ver si de verdad hay intención de ahorrar o no.

Turistas singulares

Jesús Cabrera | 1 de agosto de 2012 a las 7:00

Así es como llama la Diputación de Málaga a quienes se metan este año entre pecho y espalda 20 fiestas en otras tantas pequeñas localidades de la provincia. El objetivo es promocionar la asistencia a estos municipios con una iniciativa denominada el Pasaporte del Turista Singular. En una primera lectura, esta idea puede parecer una locura, pero analizada detenidamente se ve que no es así. En Córdoba, por ejemplo, no existe nada parecido, aunque contemos con un montón de municipios que hasta el próximo mes de octubre van a desarrollar sus fiestas patronales, los días grandes de toda localidad. Desde la distancia pueden parecer celebraciones endogámicas, pero no es así porque estas ferias generan un movimiento de criaturas bastante considerable por toda la provincia. Está más que comprobado que está quien se recorre todas las de su comarca o quien desde la capital decide ir conociéndolas poco a poco. Lo cierto es que todas estas fiestas, ya sean grandes o pequeñas, son en sí un atractivo para salir de la capital en los días de gran calor, de conocer nuevos atractivos y de degustar una gastronomía que nos espera a la vuelta de la esquina. La idea que han puesto en marcha los malagueños puede ser perfectamente aplicable en Córdoba, porque los flujos existen. Sí esta fidelidad a las ferias de los pueblos se premia con una noche de hotel no será difícil encontrar a quien entregue el pasaporte con los 20 sellos puestos.

Sombras

Jesús Cabrera | 31 de julio de 2012 a las 7:00

Un elemento que suele caracterizar a las mociones conjuntas que se aprueban en los plenos municipales es que no sirven para nada. Son magníficas declaraciones de intenciones que se guardan en un cajón a la espera de que el olvido caiga sobre ellas, algo que no tarda en suceder. Este hecho es común a todos los tiempos y a todas las formaciones políticas: se sale del paso y si te he visto no me acuerdo. ¿Quieren ejemplos? En el Pleno de pasado viernes se aprobó una moción que partía de una iniciativa del PSOE que es de lo más plausible, pues su objeto no es otro que incrementar las zonas de sombras en la capital. Finalmente todos los portavoces arrimaron su bolígrafo y firmaron la unanimidad para no quedarse descolgados de esta propuesta. Lo aprobado finalmente es cubrir determinados espacios urbanos con efímeros toldos para sobrellevar lo mejor que se puedan los rigores de los meses estivales, que en Córdoba son más que en otras provincias de España. En principio se actuaría en el paso de la Puerta de Gallegos, en algunos tramos del Vial Norte, el Puente de San Rafael, el de Miraflores o la calle Cruz Conde. Son puntos que tienen una alta densidad peatonal que se convierte en heroica cuando los termómetros, como hoy, se aproximan con alevosía a los 40 grados. En esta ocasión, los políticos han sido sensibles y han tenido en cuenta a quienes no tienen más remedio que soportar la potencia solar en todo su esplendor.

Pastrana

Jesús Cabrera | 30 de julio de 2012 a las 7:00

El secretario general de UGT Andalucía, Manuel Pastrana, es un hombre al que hay que seguir en todas y cada una de las declaraciones que haga, tanto en sus actuaciones en solitario como en las que realiza con su collera de CCOO, Francisco Carbonero, con el que interpreta una melodías tan bien armonizadas como las de Los Pecos. Pero Pastrana es el más artista de la pareja, porque es el que tiene menos pudor a la hora de echarse para adelante sin miedo ni al ridículo ni a las hemerotecas. Pastrana tuvo ayer una actuación estelar, de las que hay que aprenderse las frases de memoria para provocar la carcajada entre los amigos durante una tertulia. El responsable regional de UGTintentó echar una cortina de humo sobre el casos de los ERE y consideró “bastante lamentable” que el Parlamento andaluz se dedique a investigar este caso “con los parados que hay”. Sí, han leído bien, Pastrana quiere dar carpetazo a la pérdida de varios millones de euros de forma fraudulenta. Este hecho en sí es lo suficientemente grave para que el Parlamento andaluz dirima las responsabilidades políticas que haya, sí las hay, ya que los tribunales se encargarán de las penales. Este dinero debió ir a un sector económico y social que lo necesitaba y, al parecer, se perdió por el camino. Pero Pastrana, en su conversión saulina, se preocupa ahora de los parados con mayor fervor con que lo hacía hace un año, o dos. Pero esto no debe impedir que se aclare un caso que repugna a la higiene democrática.

‘Botellón’

Jesús Cabrera | 29 de julio de 2012 a las 7:00

En estos se cumple una década de la primera normativa para regular la práctica del botellón, un fenómeno social que en su momento ocupó páginas y páginas en este periódico y del que actualmente casi no se habla. La Comunidad de Madrid fue la primera en actuar sobre estas concentraciones de jóvenes que se reunen en la calle para beber los fines de semana, ya que, decían, los precios de los establecimientos eran prohibitivos para sus maltrechas economías. Aquello tuvo su momento de auge y, como movimiento social que es, al cabo del tiempo ha cambiado. No quiere esto decir que el botellón haya desaparecido, sino que ya no se dan las concentraciones multitudinarias que molestaban a vecinos. Estos grupos siguen existiendo, pero ya son minoritarios, no alteran el descanso de los vecinos y se desarrollan en plena convivencia. Como era de esperar, al final se ha demostrado que la propia sociedad ha tomado la solución más sabia.

Cables

Jesús Cabrera | 28 de julio de 2012 a las 7:00

Uno de los problemas que padece nuestro Casco Histórico es la proliferación de cables que afean sin discusión tanto fachadas como calles. Lo peor de todo es que a fuerza de aguantarlos ya estamos acostumbrados a ellos y muchas veces la costumbre hace que los invisibilicemos. A lo largo de los últimos años la ciudad ha contado con algunos políticos de distinto signo –pocos, eso sí– que han intentado eliminar esta plaga que se extiende cada vez por más sitios. No hay manera; la maquinaria de la inercia hace imposible acabar con ellos. La desidia de los cordobeses podría mirarse en la energía de los almerienses, que han conseguido que el Tribunal Supremo se interese por esta cuestión y ordene mediante sentencia su retirada. Allí ha sido la Consejería de Cultura la que ha peleado el asunto hasta conseguir que se retiren del conjunto histórico de esta capital andaluza no sólo todo el tendido del cableado sino también los armarios de registro que de vez en cuando también contaminan visualmente. Las empresas suministradoras de servicios, el alumbrado público y las telecomunicaciones se han extendido como una metástasis de cables gruesos, antiestéticos, que chulean las fachadas y cruzan de acera a acera con una soberbia que hasta ahora nadie ha discutido. Los pleitos no son nunca agradables, pero a la vista del caso almeriense, son la única vía para solucionar un problema que, digan lo que digan, sí tiene solución.

Nuevos robos

Jesús Cabrera | 27 de julio de 2012 a las 7:00

Cada día aparecen indicadores nuevos que nos reflejan con toda crudeza hasta dónde está llegando la crisis. El dato de ayer hace referencia a que cada uno de los 125 puntos limpios que hay en Andalucía sufre una media de tres robos a la semana. Los puntos limpios es el eufemismo con el que se designa a aquellos lugares a los que uno va a depositar todo tipo de basura, ya sea orgánica, inertes, escombros o electrodomésticos. El objeto de estos robos no es otro que hacerse con una chatarra que en muchos casos es necesaria para subsistir. Antes, era frecuente ver esos carrillos hechos con dos somieres antiguos esperar junto a una obra o a la puerta de un bloque donde había un piso en reforma a la espera de unos metros de tubería, de un termo inservible o de una silla de cocina que ha quedado anticuada. La crisis ha reducido hasta límites inesperados tanto las obras como esas pequeñas obras domésticas y los buscadores de chatarra se buscan la vida por otros lares. La salida que les queda es directamente la del robo, ya sea el cable del alumbrado público o la chatarra seleccionada que llega a estos puntos limpios. La alto valor de algunos metales, como el cobre o el aluminio, hace que estos lugares, de los que hay varios en la capital, se vean concurridos una vez que cierran sus puertas para descuartizar el televisor anticuado o destripar el sofá desfondado. Curiosamente, estos robos han permanecido en silencio hasta ahora porque no eran a particulares. Las administraciones deben ponerse las pilas.

La huella de Paco Morán

Jesús Cabrera | 26 de julio de 2012 a las 7:00

Los barceloneses, tan paisanos de Paco Morán como los cordobeses, lo despidieron ayer llevando su féretro a los teatros en donde el actor triunfó a lo largo de su dilatada carrera profesional. El coche fúnebre se paró ante el Teatro Borrás, el Condal y también ante el solar donde estuvo el Talía, cuyos escenarios fueron testigo de los éxitos de quien afrontaba con la misma soltura una complicada pieza clásica que una comedia de situación, que a la postre son las que más han calado en su público. Lo mismo que en Barcelona se rindió este homenaje a Paco Morán, en Córdoba se podía haber hecho algo similar, con un recorrido por aquellos lugares en los que dejó huella. El comienzo debía ser por la ferretería La Campana, donde detrás del mostrador comenzó a acariciar la idea de emprender el alto vuelo de la interpretación. La siguiente parada estaría fijada en la calle Alfonso XIII, donde estuvo aquella Radio Córdoba EAJ-24 ante cuyos voluminosos micrófonos de carbón comenzó a modular una potente voz a la que no se le rendiría el más mínimo matiz expresivo. Después vendrían los escenarios, como el Gran Teatro, el Góngora y el desaparecido Duque de Rivas. En ellos era aclamado por sus paisanos cada vez que los pisaba, lo que hacía que la ciudad viviera todo un acontecimiento. La huella de Paco Morán en Córdoba abarca también otros muchos puntos más, pero los más ligados a su carrera profesional son los mejores testigos de un triunfo que no admite discusión.