Los urinarios de El Arenal

Jesús Cabrera | 6 de mayo de 2011 a las 7:07

 

Hay asuntos que al abordarlos en público se debe contar con el equilibrio suficiente para no revolver la sensibilidad del lector. Imagino que así ha actuado Facua a la hora de denunciar una de las graves carencias detectadas en el desarrollo de la Feria de Nuestra Señora de la Salud. Cuenta en un comunicado de prensa que hay casetas en condiciones insalubres, que otros no disponen de hojas de reclamaciones, entre otras cuestiones. Pero lo mejor de todo está en el último párrafo cuando en unas líneas describe con tintes neorrealistas una situación muy común que se vive cada año en el recinto de El Arenal. Cuentan los de esta organización de consumidores que el Ayuntamiento sólo instala tres aseos públicos en una zona donde cada día hay decenas de miles de personas. Su ubicación es justo al inicio de la calle del infierno, porque se interpreta que en la zona de casetas cualquiera puede entrar a una de ellas para desahogar las necesidades inaplazables. El caso de la calle del infierno es distinto, porque los esfínteres se relajan en ElRatónVacilón o en el Látigo Macareno e inmediatamente hay cola en sus puertas. Facua señala que diariamente se encuentra en esta situación “miles de personas” con que hay que tener un poco de solidaridad para evitar que aceleren el paso camino de las casetas o, lo que es peor, delBalcón del Guadalquivir, que en las noches de Feria se convierte en uno de los lugares más frecuentados de ElArenal.

La Letro es cordobesa

Jesús Cabrera | 5 de mayo de 2011 a las 8:00

Los nubarrones que hay en el horizonte de la factoría de Locsa han provocado una reacción de solidaridad entre los cordobeses en defensa de unos puestos de trabajo y de una de las actividades industriales más antiguas de la ciudad. No sólo los políticos respaldan la permanencia de esta fábrica en Córdoba, sino cualquiera que se entera de cuál es la situación de la misma, sujeta a un capricho adoptado a miles de kilómetros de aquí. Estas situaciones hace que a nadie le molesten los carteles que en estos días han aparecido en numerosos puntos de la ciudad pidiendo la solidaridad con la plantilla, ni las manifestaciones que recorren nuestras calles con el mismo fin. Ayer fue un grupo de mujeres el que recorrió Córdoba tras una pancarta que decía “Un siglo de historia. La Letro no se cierra”. Ahí está la clave: cuando se habla de Locsa, de KME y de siglas que pocos conocen se ve el problema más distante; cuando se menciona a La Letro, ese problema es nuestro problema. Este grupo de mujeres gritó ayer que “La Letro es cordobesa”, porque casi un siglo de historia no se puede borrar por el volunto de unos guiris. Además, esta factoría ha dado nombre a una línea de Aucorsa y a un extenso barrio que ha crecido con el orgullo de estar a la sombra de la Electromecánicas. La Letro es ya tan cordobesa como lo es San Agustín o Valdeolleros y nadie permitiría la amputación caprichosa de una parte de la ciudad.

El toro de Osborne

Jesús Cabrera | 4 de mayo de 2011 a las 13:01

La declaración como monumento del toro de Osborne de la cuesta del Espino por parte de la Junta de Andalucía hace justicia a estos elementos que llevan décadas enriqueciendo el paisaje de España y que quienes padecen graves lagunas formativas han desmontado de sus regiones con un escrúpulo que no da más que risa. Lo más valioso del toro de Osborne es el amplio repertorio de interpretaciones que ofrece al espectador. En su origen, hace poco más de medio siglo, no era más que el reclamo para vender una determinada bebida alcohólica. La exquisitez del diseño de Manuel Prieto, lo acertado de su ubicación en parajes singulares y la polisemia de su mensaje ha hecho que se convirtiera en algo más, que es lo que ha protegido la Junta al inscribir estos soportes publicitarios en el Catálogo General del Patrimonio Histórico. A partir de ahora su permanencia en nuestro horizonte está garantizada, lo mismo que estará penada cualquier acción vandálica en los mismos. Lo mejor de todo está por ver en estas fechas próximas, porque quienes padecen de resquemor no se van a poder aguantar las ganas y saltarán como un haba tostada. Será divertido ver la argumentación que utilicen para arremeter pobremente contra algo de una calidad incuestionable. La finalidad de la soflama será relacionar estos soportes publicitarios con la tauromaquia, algo que finalmente engrandecerá tanto a la propia fiesta como a los toros de Osborne. Al tiempo.